Flower
Cree en los milagros… y ellos sabrán tus sentimientos. Cree en el amor… y conocerás tus propias alas…
Respirando profundamente en un intento de relajarme caminé con pasos no tan relajados de regresó hasta la sala de Irons, y fue allí donde, ante el no muy lejano y estruendoso sonido del Rémington siendo disparado, olvide toda idea de relajamiento y transformé mi rápido andar en una desesperada corrida cubriendo el salón y el pasillo próximo en solo segundos, abriendo finalmente la puerta a la bodega de un golpe al mismo tiempo que la escopeta portada por Ada era nuevamente disparada, el disparo resonando en todo el cuarto y mandando a su atacante, un Licker, a volar contra la pared no muy lejos de mí, dicho muro ahora con una gran mancha de sangre… el monstruo se dejó caer al suelo.
Mire a las chicas, Ada aun manteniendo su arma en posición y Beverly pegadita a ella por detrás, ellas me devolvieron la mirada solo por un segundo. El Licker dejó escapar un horrible grito que penetró como taladro nuestros oídos. Por un segundo lo consideré su grito de muerte, pero en realidad era un grito por el dolor de estar muriendo, demasiado débil como para seguir peleando. Por su bien y por el nuestro, tomé la pistola y la coloqué contra su cabeza, él no combatió… casi parecía darle la bienvenida a los tres disparos continuos que perforaron su cerebro poniendo fin a su dolor.
Todo el tiempo… íbamos matando monstruos… cuando en realidad todos habían sido humanos una vez. ¿Había realmente mucha diferencia? Cada vez que matábamos poníamos un fin a una cronología, fin a una vida, y la vida no discrimina ni a las mas impuras abominaciones. Si no había discriminado a los humanos…
- Alex - Me llamó Beverly, le devolví una mirada serena.
Ada comenzó a recargar el Rémington, mientras que yo estudiaba el área. La cúpula de cristal en el techo estaba destrozada, sus fragmentos desparramados por todo el suelo. Fácilmente podía visualizar como llegó ese Licker a este cuarto, no solo por la evidencia, sino porque este era otro conocido suceso de la cronología de causa y consecuencia, uno que desgraciadamente había olvidado prever.
No me había dado cuenta hasta entonces, pero repentinamente me golpeó. Todo había sido acumulado, el cambio constante de estado de animo, la tensión acelerándome y desacelerándome el pulso en cada instante, la falta de precaución con mi estado físico y el haber estado esforzándome mas de lo debido últimamente. Ahora… la adrenalina que me condujo desesperado hasta aquí se estaba disolviendo en mi sangre… yéndose con ella la última fuerza que, después de tantos descuidos, podía mantenerme de pie…
Un terrible dolor de cabeza y mi visión nublándose… los síntomas previos al desmayo que estuve a punto de protagonizar, vagamente logrando mantenerme despierto al caer agotado al suelo, deteniéndome con los brazos, respirando profundamente pero entrecortadamente por la boca.
- ¡Alex! - Grito Beverly, ambas mujeres se acercaron rápidamente - ¡Alex! ¿¡Estás bien?
- Solo un poco cansado - Consideré decir como broma para calmar un poco el ambiente, pero hasta hablar se sentía difícil. Complicadamente logre decir: - Sí…
- ¡Te estás extralimitando! - Si será perspicaz… - ¡No puedes seguir así, tienes que descansar!
- ¡Estoy bien! - Grité enfadado, mas con mi mismo que con ella.
Recolocando mis armas en sus lugares entre mis ropas, junte todas mis fuerzas surgidas de mi furia para levantarme cuan fiera que quiere seguir luchando… pero no fue mas que un patético intento fallido que podría haber terminado en recaer contra los vidrios si no fuera porque Ada me sujetó justo a tiempo, llevándome a reposar en una posición segura y adecuada contra la pared oeste del cuarto.
- Francamente Alexander… ¿¡Qué demonios te pasó como para estar así?
Aun respirando bocanadas profundas, levanté la mirada nada mas que lo necesario para que mis oscuros ojos se encontraran con los claros de ella. Leon ya le había comentado anteriormente que tuvimos una terrible batalla y que yo había resultado el mas herido después de esta, pero evidentemente Ada quería, ya fuera por la causa que fuera, detalles…
- Casi muero - Respondí, sin sonar tan disgustado como realmente estaba pero sí mas de lo que hubiera deseado. La contestación sí la sorprendió - Eso pasó.
Corrí la mirada sin deseo alguno de decir algo mas al respecto. Beverly se arrodillo a mi lado tomándome una mano y acariciándome la espalda, algo por lo que realmente me sentía agradecido, aunque no lo dije. Me mantuve con la mirada apartada pensando en algo hasta que mis ojos lo encontraron…
- Beverly - Llamé levantando mi brazo derecho y apuntando con el dedo índice a cierto rincón del cuarto opuesto a nuestra ubicación - ¿Podrías… ? - No encontré las palabras para preguntarle a tiempo antes de que ella dócilmente se levantara y caminará hacia donde le indique…
- Perdón - Dijo Ada sonando arrepentida.
- Está bien - Conteste mas suave y relajadamente - No es tu culpa.
- ¡Bingo! - Exclamó mi amiga repentinamente imitando mi propio tono de la ultima vez que use esa palabra, regresando a nosotros con una caja con munición de escopeta.
- Tienes buen ojo, Alex. - Comentó Ada tomando el paquete, aunque mas que buen ojo, era buena memoria.
Pero eso no importaba, había otra cosa de la que tenia que cerciorarme.
- Beverly… necesito preguntarte algo.
- ¿Qué cosa?
- ¿Recuerdas que en… ESA batalla, tu trajiste unas lanzas?
- Sí - Dijo ella, el miedo mostrándose en su rostro por unos segundos, probablemente por recordar lo ocurrido - Eran de una sala de armaduras que estaban en… ¿Tu estuviste allí recién?
- Exacto… pero dime: ¿No había nada mas ahí? ¿Nada raro?
- No… aquella habitación y la sala continua estaban completamente vacías.
- ¿Vacías? ¿Estás segura?
- S-sí, ¿Pero por qué?
- ¿No sentiste nada raro? ¿O algún olor desagradable?
- No, nada…
- ¿Acaso encontraste algo allí? - Me preguntó Ada
- Sí - Respondí suspirando - El cadáver de un monstruo que, según veo, no estaba allí antes.
- ¿Cadáver? - Repitió ella, me sorprendía lo fácil que podíamos entendernos.
- Exacto: Alguien se encargó de él previamente.
- ¿Alguna idea de quien fue?
- Fue hecho con un arma automática, así que…
- ¡James! - Interrumpió Beverly.
- Probablemente - Afirmé - Pero me desconcierta el no encontrarle cerca…
- Interesante… - Comentó Ada…
Hubo un momento de silencio. Beverly le dio la recién encontrada munición a Ada y luego volvió a mi lado, frotándome la espalda y los hombros una vez mas. Por mi parte, me puse a rellenar el cargador de mi pistola, terminando en poco tiempo y luego, por mera costumbre, girar la cabeza a un lado… y mis ojos, abriéndose ampliamente, captaron algo brillante.
En el fondo del salón… una elegante armadura colgaba contra el relieve de la pared, y a ambos lados de esta había dos preciosas figuras femeninas de cerámica. Nada que no conociera… pero si algo que no esperaba: Que en las estatuas estuvieran colocados los dos rubíes que estaban destinados a encajar allí, para que, tal y como estaba, la armadura abriera su compartimiento secreto, dejando accesible el ítem que se encontraba allí dentro. Pero ahora el compartimiento estaba vació…
Mire a Ada, quien se había alejado de nosotros, estando ahora parada en el centro de la habitación, sumergida en sus pensamientos. Lo que estuviera planeando me preocupaba, pero agradecí la distancia que me había brindado.
- Beverly - Susurre suavemente, rezando para que solo ella pudiera escucharme - ¿Qué hicieron ustedes en esta habitación?
- ¿Qué? - Preguntó ella en el mismo volumen - ¿Qué quieres decir?
- ¿Qué hicieron ustedes dos aquí mientras yo no estaba?
Mi amiga miró a nuestra compañera, luego a mí, repitió el proceso una vez mas, nuestros ojos centrándose los unos en los otros, ella tomó mi mano y finalmente dijo:
- Ada me dijo que me quedara en la puerta vigilando por si algo venia y eso hice, ella me dijo que revisaría si había algo de utilidad, pero no sé que tanto hizo realmente, pero entonces yo escuche un ruido y...
- ¡Ah! Beverly - Exclamó Ada repentinamente interrumpiéndole y dándome un susto que casi me para el corazón.
- ¿S-sí? - Contestó ella nerviosa.
La mujer se mantuvo callada por un tiempo, manteniéndose de espaldas a nosotros con una mano en la cintura y la otra cerca del rostro, próximamente pasando a acariciarse su hombro. No sé exactamente porque… pero en aquel momento, en el que Ada era bañada por la luz de la luna, siendo, si es que era posible, aun mas embellecida por esta… sentí una admiración incomprensible hacia ella, era como… era casi como si ella…
- Floreciera…
- Olvide decirte… - Comenzó ella, su voz con un tono totalmente nuevo para mí… y a pesar de su profesionalismo, puedo asegurar que encontré verdadero dolor en esas palabras. Lo siguiente me sorprendió aun mas: - Muchas gracias
- No, no fue nada…
Mis ojos dieron un salto inesperado, comenzando a centrarse en mis compañeras, viendo a la una o a la otra de un momento a otro.
- No digas eso - Replicó
- Un momento - Interrumpí estúpidamente - ¿De qué hablan?
Ada dio media vuelta, miró a Beverly con ojos profundos y luego respondió mi pregunta.
- Ella me salvó la vida - Sorpresa desnuda en mis ojos - Si no fuera por ella, esa criatura hubiera conseguido mi cabeza.
Mire asombrado a la joven arrodillada a mi lado, quien no se mostraba orgullosa por su hazaña sino mas bien apenada por el crédito sobre su modestia. Un nuevo respeto nació en mí por ella.
- Vamos, no fue nada…
- Realmente… - Objetó arrodillándose frente a nueva amiga - Beverly, te lo agradezco.
Estaba conociendo una parte de Ada que jamás había visto, así como la expresión de su rostro en esos instantes, cuyos ojos eran tan profundos que sentí que podría haberme sumergido en ellos. Ella se asomó lenta pero imponentemente hacia su actual heroína, alzando al mismo compás una mano para acariciarle suavemente la mejilla, la joven exaltándose en el preciso instante del delicado contacto. Indudablemente nerviosa, apretó los parpados sin poder seguir mirándola directamente, pero eso no evitó que la asiática acercara cada vez mas su rostro peligrosamente al de la rubia. A este punto, ambas podían indudablemente sentir el calido aliento de la otra. Ella reabrió los ojos, rubor evidente en sus mejillas… y puedo jurar que podía sentirle los latidos de su exaltado corazón. Los ojos verdes de mi compañera se encontraron con los grises de su rescatada, los cuales cerrados con esa suavidad que solo ella posee, para entonces finalmente asomarse dando el paso definitivo y otorgarle un calido y suave beso a su salvadora, quien volvió a reprimir vigorosamente su avergonzada mirada mientras que sus mejillas tomaban aun mas color, pero relajándose poco a poco con los finos dedos de su ahora íntima cómplice acariciando y frotando sus dorados y largos cabellos. Sentí mi propio corazón arder… y mi propia alma comenzando a creer… una ilusión que se había vuelto real antes mis ojos con este incidente tan apasionado y… oscuro, y al mismo tiempo… me asustaba el estar yo mismo presente, siendo como un par de alas negras cubriéndolas a ambas… y este miedo aumentando con cada segundo que pasaba. Aterrado baje la mirada dejándolas 'solas' en su momento, pero… al hacerlo y al reenfocar la mirada que había bloqueado por un instante, mis oscuros ojos se encontraron con la imagen de mi mano y la de mi preciada amiga, aun unidas… nuestros dedos entrelazados… y ella transmitiéndome sus sentimientos a través de la presión aplicada. El ritmo de mis latidos crecía imparablemente junto al calor de mi cuerpo, el cual fue repentinamente contrastado por una fría gota cristalina cayendo sobre nuestra unión, mas precisamente sobre mi parte de esta, forzándome a juntar el valor para alzar la mirada nuevamente… encontrando así en aquella agraciada tez un húmedo trazo cuyo origen residía en la lagrima derramada por el ojo izquierdo de Ada, quien finalmente separó sus preciosos labios rojos de la pálida y transpirada frente de Beverly.
- Gracias - Susurro contra la oreja de su conquistada, quien ahora reposaba su besada frente contra el pecho de la seductora, cuyos brazos la rodeaban.
No hubo ninguna sonrisa… ni tampoco, a pesar de todo, una muestra de felicidad. Lo presente aquí era otra cosa. Suavemente separe mi mano de la de Beverly, acercando la desahogada lágrima a mi rostro. Por una vez lo entendí todo… y jamás deseé tanto el no entender. Aun sin comprender bien, quizás por negación, porque lo hacia pero agradeciendo que las chicas no estaban viendo, cerré furiosamente los ojos, bese el elixir vertido contra mi piel… y el único sabor que sentí es el de la sangre. Aun así… bienvenido fuera todo este sagrado dolor. A fin de cuentas, a pesar de lo raro que me sentía, tenía la corazonada de que todo esto era para bien… y eso me ayudó a forzar una pequeña sonrisa, aunque nadie la vio.
Aun abrazadas ambas se levantaron, una ayudando a la otra. Ada se separó de su cautivada y se posicionó frente a mí, una vez mas nuestras miradas encontrándose.
- Alex… lamentó forzarte - Dijo tendiéndome una mano - Pero nuestros amigos nos esperan.
- Lo sé - Respondí con renovadas fuerzas al haber escuchado la palabra "amigos" de sus propios labios. - Alza tus alas…
Tomando el ofrecimiento de con quien tan bien me entendía y comunicaba, me levanté lenta y dolorosa pero firmemente. Cerrando mi puño y apretando los dientes, logre erguirme una vez mas en esta noche. Beverly no dejó pasar ni cinco segundos, pues al instante ya había tomado mi brazo izquierdo y lo había pasado por encima de sus hombros de una manera muy similar a la de antes, sumándole a esto que llevó su mano derecha hasta mi cinturón, alivianando así el peso de mis piernas, aunque fuera solo un poco.
- Beverly…
- Estamos juntos para ayudarnos los unos a otros - Dijo ella seriamente - ¿Verdad?
- Ella tiene razón - Agregó Ada - Tu solo asegúrate de tener tu arma lista. ¿Sí?
- Sí…
Saque la VP70 de mi bolsillo y, por falta de una mano disponible, la llevé hacia mi boca, sosteniendo la corredera entre mis dientes y así preparar el próximo disparo, dejando el arma a un lado después de eso.
- Ada… tú guías.
- Entendido.
Esta vez acepté toda la ayuda que Beverly pudiera brindarme, después de todo, todo lo que ella quería era ayudar en alguna forma, sin mencionar lo preocupada que estaba por mi estado físico.
Juntos… salimos de la bodega y, luego de cruzar otra vez el 'salvado' pasillo, entramos a la sala de espera, pero a los pocos pasos de haber entrado, mi amiga detuvo su andar, conmigo
- Oh, oh…
- ¿Qué? - Pregunte, aun sin haber notado lo que ella notó.
- Olvidamos que esa puerta…
Fue entonces cuando de mala gana recordé que, durante la irrupción de Mr. X a esta sala, la puerta que llevaba al hall había sido golpeada y, en vez de derrumbada, quedado atorada. Ada se acercó a esta, tomó el dañado picaporte y trató de moverla sin éxito.
- ¿Esto significa que vamos a tener que volver por donde vinimos? - Pregunto Beverly.
- No - Respondió nuestra compañera, tomando de distancia de la puerta - Atrás.
Un instante de silencio… roto repentinamente como era roto el picaporte bajo los disparos de Ada, quien terminó el proceso con una patada que casi derrumba la puerta por lo dañada que estaba. Mi soporte estaba claramente de asombrada, mientras que nuestra amiga se asomó al corredor que componía el segundo piso del hall, apoyó una mano sobre la baranda de madera y miró hacia abajo.
- ¡Leon! - Llamó repentinamente, Beverly y yo nos apuramos por acercarnos.
- ¡Ada! - Le oímos decir - ¿Y los chicos?
- Aquí estamos, Leon - Respondió mi compañera una vez ambos nos posicionamos a un lado de nuestra aliada, mientras yo contenía mis ganas de hacer una protesta ante la denominación de "chicos", pero la relajación que me provoco el verlo a él y a Ben sanos y salvos me hizo olvidar eso.
- ¿¡Alex?
Yo ya estaba seguro de mi camarada reaccionaria de alguna manera al hecho de que estuviera una vez mas colgando de Beverly… pero en mi opinión, o la que estuve en aquel momento, el salir corriendo hacia la escalera en la pared norte del hall (La cual, si bien no recordaba que estuviera desplegada, deduje que había sido hecho por Claire y James), subir y venir corriendo hacia donde nosotros nos encontrábamos definitivamente era exagerado. Yo ya me había sentado contra la pared cerca de la puerta con una mirada que se asemejaba bastante a la que tenia cuando mi padre solía repetirme algo por enésima vez. Ni siquiera me digne a mirarle a los ojos.
- ¿¡Qué te paso? - Preguntó arrodillándose a mi lado.
Le miré de reojo por un segundo, luego devolviendo la vista al frente y a nada. Di un suspiro frustrado, fundamentalmente para calmarme y no sonar tan molesto como lo estaba.
- Estoy bien - Dije con una seguridad que daba lastima, no porque me sintiera inseguro, sino porque ya había dicho esas palabras tantas veces que ya perdía cierto sentido.
- ¿¡No estas herido?
- Por el amor de… - Ya estaba perdiendo mi temperamento - ¡Nada me paso! ¡¡Es solo mi cansancio!
- Él… - Comenzó Beverly, interrumpida por un instante por la repentina mirada seria que le di, no por tener algo contra ella, sino por reflejo de mi perturbación, pero ablandé mi expresión suspirando nuevamente y bajando la mirada. Ella solo tartamudeó y continuó… - Él…se extralimitó un poco.
Leon suspiró, relajándose un poco. Ben, quien siguió a Leon sin tanta prisa, finalmente nos alcanzo.
- ¿Ustedes bien? - Le preguntó el reportero a las chicas, ambas afirmaron con el rostro.
- Alex… - Comenzó Leon - …no puedes seguir así, tienes que descansar.
Le di una mirada como preguntándole si acaso eso era todo lo que tenía para decir, y por lo visto así era. No es que no le comprendiera ni que pensara que estaba mal lo que él decía, al contrario, entendía a la perfección que con mi estado definitivamente necesitaba descansar, y de hecho, difícilmente podía esperar por ello. Pero no podía ser, definitivamente no. El tiempo corría en nuestra contra, teníamos monstruos persiguiéndonos y aliados extraviados… ¿Y yo iba a darme el lujo de tomarme un descanso?
- Tomare ese bendito descanso una vez estemos fuera de esta maldita ciudad… - Dije, mi enojo claro en mi voz, el cual se desató con la siguiente palabra - ¿¡Entiendes?
- ¡Alex! - Exclamó Ada repentinamente, como una pared interponiéndose en mi camino y deteniéndome en esta falta de autocontrol. La mire sorprendido por un segundo, luego sacudí la cabeza logrando quitarme un poco la tensión de encima.
- Perdón - Exclame dándome cuenta de que no estaba actuando muy correctamente - Lo siento… pero es que…
- Lo entiendo - Me interrumpió Leon - Yo también estoy preocupado… pero es importante que también pienses en ti mismo. No queremos perderte…
Por supuesto que también pensaba en mi mismo… definitivamente no quería morir en esta ciudad, ni en ningún tipo de situación teniendo solo dieciocho años. Pero la responsabilidad que caía sobre mi era demasiada, sin mencionar la culpa que sentía por haber perdido a Kendo, Marvin, Irons y al piloto de aquel helicóptero cuando pude haber hecho algo por ellos.
- Aunque…Marvin…
- ¿Encontraron algo? - Preguntó Ada repentinamente.
- Um… nada - Contesto Ben - Solo zombis, pero a nadie mas.
Una vez mas suspiró Leon, demostrándome que él también estaba tan preocupado por nuestros compañeros así como yo.
- Nosotros tampoco tuvimos tanta suerte - Comentó Beverly…
- Aunque… - Dije yo, llevando mi mano a mi bolsillo - Encontré esto.
Tomé el cargador que había encontrado junto al cadáver de aquel embrión/parásito deformado, del cual prefería no dar detalles, y se lo mostré a Leon, él lo tomó y observó por un instante, sus ojos abriéndose ampliamente.
- ¿Es de James? - Preguntó esperanzado
- Eso presumo, estaba junto al cadáver de un monstruo que no estaba allí antes.
- Entonces… - Ben dijo - ¿Sus amigos estuvieron por allí?
- Tal vez sí, tal vez no - Contestó Ada - Pero de una forma u otra, no se encuentran aquí.
Un incomodo silencio nos rodeó nuevamente, salvo por Beverly preguntando que deberíamos hacer a continuación, ante lo cual, para la desconsuelo de la pobre niña, todos nos quedamos callados sin saber como decir lo obvio.
- Maldición… - Gruñí reuniendo fuerza en mis extremidades y comenzando a levantarme por mi cuenta - Tenemos que encontrarlos…
- O… lo que quede de ellos.
Las palabras de Ben me golpearon como un martillo que casi causa que caiga nuevamente, pero Beverly, quien también había sido golpeada por esas palabras, ya me tenía abrazado y sujeto. Su mirada desesperada fue lo que contraatacó el comentario del reportero, quien, al entender a través de esos ojos que no debió decir lo que dijo, se disculpo.
- ¿Qué importa? - Dijo Ada repentinamente - Vivos o muertos… de una forma u otra solo hay que encontrarlos, y no ganamos nada con quedarnos aquí esperando y haciendo preguntas.
- Ella tiene razón - Acordé - Si no estaban en el ala este, entonces la deducción mas obvia es que estén en el ala oeste, la cual tenemos que explorar cuanto antes… ¡Vamos! - Comandé deseando poner en acción las cosas.
Aun con un aire de inseguridad, comenzamos a caminar por el corredor/balcón rodeando el hall, todos pensativos pero sin intercambiar una palabra. Beverly me seguía ayudando, pero por alguna razón, por mas que quería, no sabía como darle las gracias por todo su apoyo. Íbamos llegando al punto en el que estaba la escalera cuando…
- ¿Y si ellos no están por ahí? ¿Qué hacemos entonces? - Preguntó Ben, nuevamente una maldita pregunta causó que nos detuviéramos, pero una que había que tener en cuenta, a pesar de que difícilmente tendríamos una respuesta a eso.
- Lo decidiremos entonces - Respondió Leon determinado y sorprendiéndome - Primero tenemos que saber si ellos están o no, sea como sea. Después, nos adaptaremos a las circunstancias. Como dice Ada, no ganamos nada con quedarnos aquí esperando y haciendo preguntas, ¡Tenemos que actuar!
- Correcto - Acordé nuevamente - Pero… nuevamente, no podemos ir todos juntos - Agregué echándole un vistazo a las desplegadas escaleras.
- Es verdad - Concordó Ada - Nuevamente hay que explorar ambos pisos… ¿Mismos grupos?
- Si nadie tiene alguna objeción…
No sabia si esperar o no alguna, a fin de cuentas, a pesar de que todos nos miramos a todos como esperando que algo surgiera, nadie se quejó.
- Está bien, Ben y yo seguiremos explorando abajo. Ustedes vayan por la biblioteca, deberían llegar a la Sala de los STARS mas rápido, aunque eso no garantiza que encontremos a nuestros camaradas.
Un nuevo vistazo al clip encontrado (aun en las manos de mi amigo) fue dirigido junto a esas palabras.
- Alex, por favor, no te excedas.
- Trataré - Respondí seriamente, él solo afirmó con el rostro.
- Ada.
- ¿Sí?
- Cuídalos, por favor….
Ella solo afirmó con el rostro, su expresión manteniéndose fría. Leon y Ben nos dieron un último vistazo a todos y luego caminaron hacia la escalera, comenzando a descender por esta.
- Buena suerte - Dijo Ben antes de comenzar a bajar.
- Vamos - Indicó Ada.
Una vez mas… nos separábamos. Estas separaciones nunca se sentían agradables… y por un segundo me estaba sintiendo deprimido, pero me regañe a mi mismo en silencio, recordándome que existían cosas mas importantes de las cuales preocuparse.
Nuestros amigos ya se habían ido por la puerta sudoeste cuando nosotros alcanzamos la de la librería, cuando…
- ¿¡Cerrada? - Preguntó Beverly exaltada al ver que Ada, quien iba al frente, movía constantemente el picaporte sin lograr nada.
Creo que ella consideró, por un instante, hacer lo mismo que con la puerta anterior, pero luego de que le dio un par de vistazos, dejo escapar un suspiro y dijo:
- Cerrojo electrónico.
- Fácil entonces - Respondí para sorpresa de ambas, ya que yo ya sabia como solucionar el asunto con este cerrojo, por lo cual señalé al centro del hall y dije: - Aquella computadora debería poder abrirla.
Ella miró a la computadora y a mí varias veces, finalmente comandándonos a esperar en donde estábamos mientras que ella se dirigía a pasos rápidos hasta dicho artefacto. Automáticamente, Beverly me ayudó a sentarme contra la pared cercana y, como siempre, sentarse a mi lado tratando de confortarme.
En ningún momento de esta acompañada soledad deje de centrar mis ojos en Ada, quien ahora me intrigaba como ninguna persona jamás lo había hecho. Incluso si nunca me había encontrado con Leon, Claire o cualquier otro en esta noche, por razones obvias yo podía decir seguro que ya los conocía. Pero Ada… sí, seguro conocía parte de ella, lo cual me permitían "manejarla" hasta cierto punto, pero… ella era mas profunda, mucho mas profunda que cualquiera de nosotros aquí, tal vez incluso mucho mas de lo que podría imaginar. Ya había escuchado yo decir una vez que… el corazón de una mujer es un inmenso y oscuro océano de emociones… y creo que estaba llegando a realmente entenderlo… realmente. No podía distinguir… si la idea de explorar esa profundidad me fascinaba o me aterraba.
Miré de reojo a Beverly por un instante, quien se había distraído de mi y se encontraba ahora centrada en quien minutos atrás la había, si cabía la palabra, seducido, algo que, evidentemente a mis ojos, tuvo efectos secundarios. Realmente no podía distinguir si estaba mirando a Ada, a quien sus ojos parecían apuntar, o si tenía realmente la mirada perdida, lo cual aparentaban sus ojos, entrecerrados de la misma forma que su boca, cuyos rosados labios ella frotaba con la punta de uno de sus dedos, mientras que sus mejillas una vez mas estaban tomando mas color del usual.
Ada y Beverly… dos flores del océano atrapadas en esta pesadilla. A este punto, me sentía un florista del infierno.
Un claro clic nos indico que la puerta había sido abierta. Ada no tardó en volver, nosotros ya estábamos de pie para cuando llegó, listos para seguir adelante…
- Seguir adelante…
