Fairy
Lo que deseamos no es siempre lo que obtenemos… lo que obtenemos es lo que merecemos…
Diría… que el destino jamás esta de mi lado…
Maldije el exacto instante: El mismo en el que iba a dar el primer paso en mi desaparición misteriosa y en el que escuche el clic del picaporte, seguido por la puerta de la sala abriéndose tan lentamente que hasta era inquietante. Yo aguardaba de pie…
Beverly salió de la habitación, la mirada baja, sin verme al rostro. Con la misma suavidad cerró la puerta y se apoyo de espaldas contra esta de manera muy similar a la mía anteriormente. Su mirada seguía oculta a mí, sus rubios cabellos caían sobre su frente tapando sus ojos, lo cual me ponía nervioso… ¿Por qué había salido solo ella? ¿Acaso la mandaron a vigilarme?
- Alex…
Me mantuve en silencio, pero mirándola lo suficiente como para dejarle en claro que la estaba escuchando…
- Ellos… - ¿Ellos? - …están preocupados, Alex…
Orgullo por mi logro y culpa por mis pecados. Eso sentí ante sus palabras… ¿O era al revés?
- Dicen… - Su voz era puro susurro - …que es imposible entenderte… pero no se atreven a tratar de hacerlo…
Considerando mi situación, no podía evitar alegrarme de eso, aun considerando las complicaciones que eso me traería mas adelante.
- Ellos… nosotros… Alex… - Hizo una pausa, y yo me estaba poniendo aun mas nervioso, si es que era posible - Nos asustas…
Me mantuve frió, sin mostrar ninguna expresión. Pero aquellas palabras realmente me habían golpeado… ¿Yo daba miedo? ¿Desde cuando? ¿Desde que atenté con suicidarme? ¿O desde que ocurrió aquel incidente en el sótano con el Licker? ¿O seria por otra causa? Quería pedirle aclaraciones, hacerle preguntas… pero me había decidido a no pronunciar palabra alguna hasta no idear una forma de, por mas descortés que suene, sacármela de encima… solo esperaba no tener que recurrir a medidas extremas, o esto se pondría aun peor, demasiado para mí para controlar.
- Principalmente… a mí - Agrego temerosamente, separando su espalda de la pared.
¿Yo la asustaba… TANTO? No podía entender… ¿Qué quería decir ella con que yo la asustaba? Si alguien que había estado bastante cerca de mi, esa era Beverly, de hecho, creo que es con ella con quien mas contacto físico he tenido hasta ahora… ¿Y me esta diciendo que yo la asusto? ¿Cuándo no mostró ninguna objeción con estar tan cerca de mí? Ella fue la que se apego a mí en primer lugar, sin que yo se lo pidiera. ¿Acaso ella estuvo ocultando el miedo todo este tiempo? ¿O era por agradecimiento? Yo era quien le había salvado la vida, tres veces. No es que esperara gratitud… pero esa reacción me parecía confusa. Cielos… realmente quería entenderla, pero sabia que no debía hablar…
Aunque no fue necesario… ella lo vio en mis ojos…
Ligeramente ella alzo su vista, permitiéndome ver un poco de sus verdes ojos, los cuales se enfocaron en los míos. Pero… casi al instante volvió a bajar la cabeza.
- Esos ojos… - Murmuro ella, miedo claro en su voz - No me mires…
Descendió mas el rostro, se encogió ligeramente y volvió a pegarse contra la puerta. Yo estaba aun mas sorprendido. Suspiré frustradamente, cruce los brazos sobre mi pecho y me recosté molesto contra la pared, volteando mi rostro hacia un costado. Si ella tanto quería que no la mirara… ¿Pero qué tanto podría haber en mis ojos? ¿Qué clase de mirada estaba dándole?
- Cada vez… que me miras… - Comenzó ella, la mire de reojo por un instante, pero por respeto volví a dejarla fuera de mi vista - Siento frió… tus ojos… me hacen sentir… sola…
Con su única suavidad y un andar bastante similar al de un zombi, combinados ambos elementos en una escalofriante confesión, ella empezó a acercarse lentamente…
- Siento… siento que no me miras a mí… - Cada paso que ella daba, mas sentía yo ganas de salir corriendo - Todo el tiempo… es como si… ¡Como si fueras a morir en cualquier instante!
El sonido de sus pasos se detuvo, y tenía que hacer un esfuerzo enorme para no mirarla. Podía oír unos sollozos… y estoy seguro de que sus puños estaban duramente apretados…
- Es como si… como si no estuvieras vivo. Desde el comienzo… desde que nos conocimos, cuando tu llegaste de la nada para salvarme… sin siquiera conocerme.
Mi mente revivió aquellos tensos momentos, con cierta borrosidad por ser dolorosos, algo que provoca un deseo de olvidarlos. Pero si hay algo que jamás podría olvidar… era su mirada en aquel entonces. Curiosamente… ya no podía distinguir si los sonidos que ella emitía eran llantos… o risas…
- Parecía un sueño… ¿Sabes? Era… como si mi príncipe hubiera llegado para rescatar a la damisela en peligro, precisamente cuando la princesa estaba perdiendo las esperanzas… precisamente… llegaste precisamente en el PRECISO instante.
¿Y yo le estaba dando miedo? Yo sentía como que ella me iba a infligir pánico…
- Pero nosotros… no somos ni príncipe ni princesa… - Lo que por unos instantes me parecieron trises risitas se descubrieron como lamentos aun mas amargos - ¡Aun así! Aun así arriesgaste tu vida por mí… sin siquiera una razón comprensible… ¿Qué… qué podía significar yo para ti en ese momento como para que tu hubieras puesto tanto en juego? ¿Quién era yo para ti? Solo acabábamos de conocernos… solo porque tú perseguiste a mi… a mi tío hasta ese lugar, para salvarme de él…
Si supieras, Beverly… si supieras…
- Pero arriesgaste todo por una desconocida, y yo, a pesar de que lo deseaba con toda mi vida, no podía entender… ¿Por qué? - Hizo una pausa para suspirar… un suspiro que se sintió como una advertencia - Tus ojos… solo me dan una respuesta…
Si había algo que no me esperaba de Beverly… es que llegara a leerme tanto. En otras circunstancias… apreciaría gratamente toda la comprensión que ella pudiera brindarme, pero ahora… lo que menos quería era que se supiera mucho.
- ¿Quieres saber… qué vi en tus ojos?
¿Quería o no quería? Mirándola de reojo una vez mas… sus cabellos solo me dejaron ver una sonrisa cínica…
- Vi locura…
Me lo tome como broma. Grave error…
- No era amor… no era por intereses… y definitivamente no era por placer… no era nada mas que la locura que explica la falta de razón.
Vaya forma de razonarlo. Algo me quedó claro: Ella no era una chica realmente optimista.
- No… no era solo locura… - ¿Y ahora? - Era también pasión… la misma pasión con la que vienes llevando esta pesadilla, la misma que te mantiene en pie a pesar de las heridas. Sí… la misma locura y pasión con la que has seguido salvándome la vida…
No podía comprender ni media palabra de lo estaba tratando de comunicarme, pero a ese punto, ya estaba comenzando a sentirme ofendido e insultado. Lentamente, tanto que ella no lo noto, volví mí mirada hacia ella, buscando sus ojos entre los cabellos… finalmente haciendo contacto directo con ellos, comprobando así algo que no era mentía: Ella realmente tenia miedo. Al interceptar sus esmeraldas irises con las mías… dio un paso atrás y se encogió repentinamente, cubriéndose con los brazos como si hubiera atentado a darle un golpe.
- ¡P-perdón! - Exclamó temblando como una niña ante su padre enojado.
- Al diablo…
Dando otro suspiro aun mas largo y frustrante que el anterior, volví a apartar la mirada de ella. No me importaba lo que fuera que ella pensara de mí ni me interesaba saberlo, que me creyera un loco si eso deseaba, pero yo tenía mis razones para todo lo que hacia. No tener necesidad de probarlas o demostrarlas es un don que poseo y aprecio, yo solo quería cumplir mi misión… ¿La razón? Porque es mi responsabilidad, y aunque no me considero realmente una persona responsable, una vida no es algo que yo pueda pasar por alto. No lo fue con James, ni con Beverly ni Ben. Tampoco iba a preguntarles sus razones para lo que ellos hubieran hecho o decidido, tampoco que fue lo que llevo a mi amiga a decir tales cosas…
- Solo márchate…
- Perdón… - Repitió ella… tirando de mi paciencia. Su presencia seguía poniéndome nervioso…
Pero… ¿Qué quería ella a fin de cuentas? ¿Salió de la habitación solo para decirme todo esto?
- Pero yo… - Continuó ella, muy a mi pesar - Yo… no lo aguanto. No aguanto el miedo…
Con la cabeza aun baja, la joven se abrazo a si misma, volviendo a retomar su aterrorizante y suave andar.
- Ya no son solo los monstruos… ya no es solo la muerte. Tú, Alexander… me asustas mas que cualquier otra cosa…
¿Tanto la asustaba y aun así ella caminaba hacia mí?
- Cada vez… que veo tus ojos… siento… siento que…
¿¡Que QUÉ? ¡Ya estaba por salir corriendo!
- Todo el tiempo… eres tú o soy yo… pero el punto es el mismo. Tus ojos… ¡Cada vez que los veo, siento que jamás voy a volver a verlos!
No me moleste en cubrir la sorpresa que exhibían mis ojos… solo porque sabia que ella no lo notaria.
- Es como si me dijeras 'adiós' cada vez que me miraras, como si te despidieras constantemente… porque en cualquier momento podrías… irte…
Irónicamente… iba a irme sin dejar ninguna despedida. Pero esa última palabra la dijo con una entonación que parecía tener un significado mas profundo que el de la simple palabra.
No podía comprender que clase de complejo estaba teniendo ella conmigo, pero si era como ella decía, entonces prácticamente jamás debimos vernos a los ojos en primer lugar, ni siquiera una vez… pero precisamente eso fue lo primero que ocurrió entre nosotros desde el instante en el que nos conocimos.
- Y yo… yo no quiero que eso pase…
Perfectamente incorrecto… porque iba a tener que romperle el corazón…
Sin que se ella se diera cuenta, volví a mirarla de reojo… solo para notar que estaba extremadamente cerca de mí. Solo entonces noté como mi corazón latía lo suficientemente fuerte como para sentirlo claramente en mi pecho. Yo… también estaba aterrado…
- ¡No voy a dejar que pase!
…y eso fue lo que me descontrolo. Me despegue de la pared en un casi desesperado intento por alejarme de ella cuanto antes, pero no fui lo suficientemente rápido… y en el siguiente instante estaba nuevamente contra la pared con mi querida amiga abrazándome con mas fuerza de la que hace cómodo a un abrazo, sus uñas clavándose en mi espalda y su cabeza enterrada contra mi pecho, llorando abierta y amargamente.
Solo entonces mi cuenta…
Yo tenia razón… ella había estado mucho tiempo conmigo… suficiente para conocer esas cosas de uno que solo se conocen compartiendo tiempo juntos. Ella previno mi estado actual… identifico mis expresiones y decisiones, reconociéndolas como las del momento en el que nos conocimos. Ella supo que yo estaba por tomar una decisión drástica… y vino a prevenirlo. Esta… estas lágrimas eran su forma de retenerme con ella, sosteniéndome para no dejarme ir… sintiéndome sin tener que verme a los ojos, sin tener que sentir que yo iba a dejarla…
- Pues lo siento…
Pero yo, aunque tampoco me gustara la idea, iba a tener que hacerlo… y a estas alturas, ya no me quedaba otra mas que tomar medidas drásticas. Ella no me iba a dejar ir, pero yo no podía afrontar el desperdiciar ni un segundo mas, tenia que ir por Sherry… y no iba a permitir que Beverly se interpusiera en mi camino, incluso si ella ignoraba mis razones. Incluso si hacer esto me dolía tanto a mí como a ella, si no era que mas… pero ya no habían opciones…
Tendría que golpearla…
Un desafió realmente, aun mas que cualquier clase de monstruo. Físicamente seria fácil, solo tendría que tomarla por el hombro con mi mano izquierda, apartarla estirando el brazo y, con todas mis fuerzas, golpearla directamente en el estomago, lo cual causaría mucho mas impacto considerando lo susceptible que se encontraba. El ataque la noquearía… o la dejaría en el suelo, seguramente en posición fetal a causa del dolor, el cual no le permitiría volver a levantarse pronto. Las posibilidades no me eran diferentes, me daban lo mismo. El reto era brindarme a mí mismo a hacer tal acto… pero con la razón correcta, no falta motivación… y con motivación suficiente, todo es posible…
Pero…
Lo que hice a continuación fue todo lo contrario a golpearla. Tan pronto escuchamos un gemido sospechoso a mi derecha y su izquierda, su abrazo se volvió menos opresivo al mismo tiempo que yo alzaba el arma en mi mano derecha y con mi brazo la abrazaba para protegerla. Nuestras miradas sorprendidas se enfocaron en la zombi a la que yo mismo le había disparado hacia muy poco tiempo, sin poder comprender como era que estaba levantándose una vez mas. No era tan preocupante… si necesitaba otra bala, que así fuera, pero…
Por una vez, en silencio… le di gracias al Destino… aunque eso no me privo de insultarlo también.
- ¡Yikes!
Mis ojos no se movieron al instante. El impacto había sido demasiado…
Reconocí la voz…
Lentamente… poco a poco mis pupilas se desplazaban hacia la izquierda, tomando una eternidad para cubrir una distancia menor a un centímetro, quitando la atención de la muerta viva y centrándose en el cuarto (o tercer) ser viviente presente en este cuarto: La última persona viva en esta ciudad capaz de representar a la mas pura inocencia. Su apariencia era mucho mas realista, mas acorde… sus rubios cabellos estaban bastante desarreglados, y su uniforme escolar se encontraba considerablemente sucio. Pero era ella…
- Sherry…
No sé que fuerza, presentimiento, voluntad o viento la trajo hasta mí sin que yo tuviera que buscarla. Pero aquí estaba: Yo la vi, Beverly la vio… sin embargo, ella no nos vio… solo vio al zombi… y aterrada salió corriendo por donde vino… dejándome a mí sin poder entender como demonios era que podía mantenerme frió ante la incontenible desesperación que crecía en mí. Sentí a mi amiga el mirarme a los ojos aunque yo no le devolví la mirada… ¿Qué vio ella en mis ojos en ese instante? ¿Vio otra despedida? ¿O vio aquella susodicha locura y pasión? Dichas emociones parecían adecuadas a esa tormentosa situación.
Ella tomó la mano que hasta ahora yo sostenía en su espalda entre las suyas y contra su pecho, depositó un ligero beso sobre mis nudillos y finalmente, como si estuviera desencadenándome, la soltó… librándome a mí y a todo lo que había de héroe en mi alma. Era hora de salvar a Sherry…
Corrí… corrí tras ella olvidándolo todo. La zombi se interpuso en mi camino, pero sin asco la empuje contra la pared y seguí adelante, doblando la esquina del corredor como un auto que coleando y mis piernas resintiéndolo, pero tampoco importo. Continué derecho a la puerta que mi perseguida instintivamente había casi cerrado al pasar, pero que yo reabrí por completo causando que colisionara estruendosamente contra la pared del cuarto siguiente. Rápidamente capte a la niña con mis ojos, viéndola correr por el angosto pasillo, claramente habiendo aumentado su velocidad o desesperación ante el ruido de la puerta. Continué siguiéndola, pero al dar tres pasos me di cuenta de lo que iba a pasar: Ella iba a llegar al final del corredor antes de que yo pudiera alcanzarla, cruzaría por la pequeña grieta por la cual solo ella podría pasar, y se escaparía de mis manos…
- No puedo permitirlo…
Sorprendiéndome ligeramente, Beverly me siguió hasta este salón, pero se detuvo al verme estático. Comenzó a acercarse a mi lado, pero, luego de darle un ultimo vistazo a Sherry, di media vuelta e instantáneamente y comencé a volver sobre mis pasos, nuevamente encontrándome con la persistente zombi, de quien solo ahora note la bala que yo le había dado y que jamás había penetrado su cráneo, sino que se había quedado atorada en su entrecejo. Consideré el terminar con el trabajo iniciado aplicando una segunda bala… pero no, en esos instantes, no podía perder tiempo ni siquiera para eso, mucho menos para llamar por el resto de mis compañeros. Tenia que apurarme… tenia que seguir por este camino para interceptar a cuando ella saliera por el otro lado de la puerta bloqueada, o al menos no perderla de vista.
Con aun mas fuerza que antes empuje a la muerta viviente contra la pared, logrando incluso tumbarla, y continué forzando mis piernas a correr tanto como pudieran. La siguiente puerta la abrí prácticamente de una embestida, entrando a la habitación con las tres estatuas, las cuales ya habían sido acomodadas como era debido. Me asome hacia el corredor continuo, advirtiendo a la pequeña rubia al final de este y apunto de bajar las escaleras.
Seguí corriendo tras ella. No sé porque no le llame, porque no le grite que se detuviera. No estaba pensando… solo me estaba dejando llevar por la desesperación y el terror que venia acumulando, rogando porque la adrenalina, como si fuera un combustible, me resultara suficiente. Aumente mi velocidad a un nivel peligrosamente acelerado, pero no podía perder de vista a mi perseguida, no cuando ahora tenia tres puertas para elegir, lo cual pondría esta persecución en un enorme riesgo de fallo.
Afortunadamente, al comenzar a bajar las escaleras continúas a este sector, y sintiendo que mis piernas estaban nuevamente alcanzando su límite, pude ver a la escurridiza niña entrando a la sala oscura, habitación de archivos y de revelamiento de fotos, lo bueno de esto… es que yo ya sabía que aquello era un callejón sin salida.
Finalmente estando una vez mas en el primer piso, di gracias mentalmente por esta victoria asegurada, pero no por eso disminuí mi velocidad, a menos no al punto de estar simplemente caminando. Pero al llegar a la puerta, supe que tendría que ser cauteloso. Esto no era una casería… pero aun así se asemejara bastante, principalmente porque mi "presa" me creía y consideraba uno de los tantos "cazadores" de este lugar, y en su pánico y terror… era muy probable que no viera ni escuchara. Tenia que atraparla… y solo así ella comprendería que mis intenciones no eran las presumidas. Quizás yo estaba exagerando y todo eso no era realmente necesario… pero entre los nervios y las dudas, aquella era la forma que consideraba mas segura… y después de todo, aquella era la forma que Claire había estado destinada a usar.
Lentamente abrí la puerta, captando en un comienzo las paredes y la mesa en el centro del primer cuarto… pero a primera vista, no había rastro de la niña… me mantuve quieto y pensante… considerando las posibilidades… ¿Se había escondido detrás del escritorio? ¿O tal vez debajo de este? Quizás en la pequeña sala continua donde se revelaban las fotos… o tal vez dentro del placard.
No importa. Ella estaba aquí, eso era seguro… solo tenia que evitar cualquier error que pudiera causar que ella se escapara de mí. Lo primero era cerrar la puerta a mis espaldas… pero allí fue cuando ocurrió. Mas que por la situación, estaba realmente furioso conmigo mismo, sintiéndome un idiota e incapaz. En el mismo instante en el que di un paso dentro de la habitación, mis piernas finalmente me castigaron por mi falta de cuidado a ellas y me dejaron caer. Logre aferrarme al escritorio con los brazos, tirando accidentalmente varios papeles y la maquina de escribir al suelo, moviendo los labios como si estuviera musitando varios insultos pero apenas dejando pasar aire entre estos. La puerta había quedado abierta, pero mi mente atrofiada por la desesperación y el cansancio lo olvido, solo podía pensar en mi objetivo…
- Sherry…
Afine el oído para tratar de localizarla… pero fue en vano, el sonido de mi corazón me distraía, el cual latía apresuradamente debido al miedo… al miedo de que ella llegara a escaparse y yo ya no pudiera seguirla… el miedo a perder mi ultima oportunidad.
- ¡Levántate! - Me grite a mi mismo…
- Ella… ella depende de ti, eres el único que puede hacer algo.
Es verdad… yo sabía que no habría nadie mas… nadie mas que pudiera hacer esto mas que yo…
- Al diablo con el dolor, es solo un último esfuerzo… ¡No puedes darte por vencido ahora!
Reuní todas las fuerzas posibles, pero ni aun así bastaban para mantenerme en pie si no me ayudaba con los brazos sobre el escritorio
- Encuéntrala… protégela… ¡Sálvala!
Honestamente… no sé que me motivaba. No sé si era bondad, culpa o si realmente estaba loco como suponía Beverly. Solo sé que en ese momento, así como en la batalla contra Mr. X… estaba dispuesto a romper mis límites sin dudarlo. No era como que podría dejarla morir… eso simplemente no era una opción, no cuando ella estaba destinada a vivir. Si algo llegaba a pasarle… si algo salía mal… entonces jamás podría descansar… jamás podría perdonármelo… ya que yo seria el responsable… simplemente por estar aquí.
- Debes lograrlo… tienes que lograrlo…
Incluso si aun después de esta… podría aun llegar haber esperanzas… el apostar a mi suerte simplemente NO era una opción.
Con lo que me restaba de fuerza y conciencia empecé a rodear el escritorio, sin dejar de apoyarme en este y desparramar aun mas sus elementos. Respiraba tan profundamente como podía pero muy lejos de cuanto deseaba… mis sentidos me fallaban… y apenas iba por la esquina sudeste de la mesa cuando pude ver un fragmento del rostro de la pequeña rubia asomándose desde la sala de revelamiento y volviendo a esconderse al verme… extendí mi brazo con un terrible deseo por llamarla… pero ni la voz me salió… ni las fuerzas me quedaron… ni nada.
Caí… caí vencido y agotado en un rincón de la habitación… apenas respirando y vagamente manteniéndome conciente… aunque creo que en realidad estaba menos conciente de lo necesario para considerar que estaba despierto. Todo lo que me restaba de mis pensamientos los usaba para insultarme a mi mismo…
- ¿Por qué… ? ¿Por qué soy tan débil?
Me gritaba a mi mismo el levantarme centenares de veces… pero mi cuerpo simplemente no me respondía, se negaba a obedecerme… estaba desesperanzado… sin ya nada mas de fe en mi mismo. Me odie a mi mismo en esos momentos… incluso mas que cuando atenté suicidarme. Rayos, ni siquiera tenia las energías como para apretar los dientes o cerrar los puños… ni siquiera mis parpados se dignaban a obedecerme… e inevitablemente mis ojos se cerraban contra mi voluntad…
- Soy un inútil… no puedo proteger a nadie… ni siquiera a mi mismo…
Quería llorar… pero a pesar de lo avergonzando y humillado que me sentía… aun me quedaba algo de orgullo como para contener las lagrimas. Yo no debía llorar… no podía brindarme a mi mismo tal derecho. No era mi posición…
- Pero… aun así…
No… este no seria el fin… ¡No lo era! Si mis piernas no podían hacer el trabajo, entonces mis brazos tendrían que terminarlo. Juro que no sé lo que me motivaba tanto. Horas atrás… yo jamás me creería capaz de torturarme tanto por alguien mas. Me considero a mi mismo una persona de bien… pero aquí… yo me estaba sorprendiendo a mi mismo.
- Tú aun puedes luchar…
Pero yo rezaba… rezaba por la voluntad para continuar, rezaba para olvidarme del dolor, a pesar de que ni siquiera sabia a quien rayos le estaba rezando. Solo seguía… y seguía. Sherry estaba en la zona de revelamiento de zonas, si lograba llegar a la entrada de esta, entonces la tendría acorralada. Eran solo dos metros… que, maldición, se sentían como dos kilómetros…
- ¡Vamos! - Volví a gritarme a mi mismo - ¡No te rindas!
Me seguía exigiendo… me seguía gritando a mi mismo que me levantara… seguía buscando fuerzas en la furia… lo que fuera para poder moverme al menos un centímetro mas, lo que fuera para seguir adelante. Forzando mi determinación tanto como mi alma pudiera… forzando mi memoria a olvidarse de mi bienestar tanto como mi conciencia lo concediera…
- ¡Solo un poco mas, VAMOS!
Estaba por alcanzar el marco de la arcada de la entrada a la pequeña sala, alcanzando a apoyar mi mano contra esta, y fue entonces cuando oí su gemido de susto y la niña salio de dicha habitación, aterrada y pegada contra la pared frente a mí, quedándose aferrada a esta mientras me miraba en pánico durante unos segundos. Nuestros ojos se encontraron… y nunca antes había rezado con tanta fuerza… rezarle a ella misma para que ella se diera cuenta, para que notara que no era un zombi sino alguien luchando por ella… pero hasta yo sabía que eso seria imposible. La sangre ajena alrededor de mi cuerpo, mi posición, mas el pánico de ella… todo eso junto me dejaba mas en claro que ni un milagro podría hacer que ella se diera cuenta de la verdad…
Ella huyó…
Sentía que ya había desperdiciado todas las oportunidades que se me fueron cedidas… y que había perdido la oportunidad de que todo terminará bien… que todas las oportunidades se escurrían como sangre por mis manos. Solo existía una ultima esperanza… solo una… la cual encontré SIN pensar, sino dejándome llevar por el instinto.
- ¡¡SHERRY!
Un grito haciendo eco en nuestros oídos… y luego un silencio absoluto, casi como si el tiempo se hubiera detenido como una bala golpeando contra una pared. Ella se detuvo, aun de espaldas a mí… y de la misma forma yo estaba paralizado ante el miedo de que saliera corriendo nuevamente. Ni siquiera me atrevía a tratar de acercarme… podría llegar a asustarla.
Los nervios me estaban matando. Eso sumado al cansancio no me dejaba pensar con claridad… todavía no me había dado cuenta del error que había cometido. Solo podía sufrir esta tormentosa espera en silencio hasta que ella lentamente comenzó a voltear a verme… sus ojos color zafiro con total y evidente asombro. Juntando algo de valor, moví mis brazos para acercarme un "paso", extendiendo luego mi brazo hacia ella…
- Sherry… ¡AGH!
Haciéndome conciente solo en ese instante del TERRIBLE error que había cometido al llamarla por su nombre, un dolor muscular palpitó en mi abdomen, donde siempre parecían juntarse los esfuerzos realizados, obligándome a sujetarme dicha parte, perdiendo la posición de hasta recién y estrellando mi frente contra el suelo… mientras que gruñía como un animal.
- Ahora…
Sherry no se acercó… todavía estaba asustada de mí y de mi comportamiento…
- ¡Es ahora o nunca, imbécil!
Cierto… ya no podía dejar pasar ninguna oportunidad…
- De nada sirve lamentarte por tus errores…lo hecho, hecho esta.
Es verdad… lo importante ahora… era ella…
- ¡Levántate ahora por ella! ¡Demuéstrate a ti mismo quien eres! ¡¡ALEXANDER!
Golpeando el suelo con el puño y dando un gruñido y grito que rivalizaba con el del padre de esta niña. Irguiendo a medias, pero lo suficiente para estar a su altura. Logrando después de solo un momento el sostenerme sobre un pie y una rodilla… y mirar a la plasmada y emocionada jovencita frente a mí.
- Sherry…
Inclinándome lentamente hacia delante… estiré un brazo tendiéndole una mano en un gesto de bienvenida y recibimiento, mostrando sin esfuerzos una honesta sonrisa de orgullo, victoria y caridad.
- Al fin te encuentro… - Dije con la alegría clara en mi conmovida voz.
Sentí una lagrima descender por mi mejilla… una lagrima que ni yo se cuando brotó. Luego fue ella la que lloró… cascadas cayendo explícitamente por sus ojos, corriendo hacia mí en llantos y aceptar el abrazo ofrecido. Me sentía a mi mismo cumpliendo el destino de Claire mientras abrazaba calidamente y le acariciaba el cabello a la pequeña rubia que derramaba sus lagrimas sobre mi hombro. Pero lo que mas sentía en aquel momento era una infinita satisfacción: Lo había logrado… había encontrado a la última superviviente, garantizando su seguridad, la cual protegería con mi vida… así como sabia que lo haría el resto del equipo. Todos… todos íbamos a salir vivos de esta ciudad… la historia iba a ser diferente…
- Ya, ya… todo esta bien, estas a salvo ahora - Le susurre tiernamente, imitando las palabras de Claire.
Ella se separo de mí, aunque apenas por unos centímetros, mirándome con sus húmedos ojos, de los cuales corrí las lagrimas con mis dedos. No podía dejar de sonreír ampliamente por tenerla en frente… y a pesar de la alegría que sentí al encontrar a mis amigos… el verdadero sentimiento estaba en ese momento…
Estaba realmente feliz…
Volví a abrazarla… y ella respondió al abrazo, esta vez mis brazos estaban por encima de los suyos, permitiéndome hacerla sentir segura… y el tenerla indudablemente hacia que yo me sintiera tranquilo. Aun así, claro… estaba pensando en volver por los demás, teníamos que reunirnos todos lo mas pronto posible… pero antes… a esta niña le debía una explicación.
Lentamente y con algo de desgano volvimos a separarnos, momentos durante los cuales sentía mi corazón latir MUY fuertemente contra mi pecho, pero trataba de ignorarlo. Sherry me miro, tranquila pero curiosa…
- Ya no tienes que temer… estoy aquí para ti - Le dije acariciándole la mejilla - Perdona por haberte asustado…
- …gracias… - Susurró, una lagrima mas cayendo por su rostro…
Ella apoyó su mano sobre la mía, sosteniéndola contra su rostro y cerrando los ojos. Mientras que yo ya empezaba a planear las mentiras que forzosamente iba a tener que contarle como mi historia y el porque la estaba buscando, sin olvidar el hecho de ya saber su nombre. Donde lo obtuve… porque la buscaba… porque mi obsesión por protegerla. La farsa se formo casi automáticamente en mi cabeza…
- Mi nombre es Alexander - Comencé introduciéndome… mientras me preparaba mentalmente para lo que estaba por venir - Estoy aquí con un grupo de supervivientes… somos varios y tenemos armas.
Me detuve para analizar su rostro, cuya expresión me confundió. La pequeña no parecía estar esperanzada o alegre de saber eso, como si fuera simplemente un factor mas, en cambio… pareció quizás hasta preocupada por saber eso. Realmente… no creo que jamás haya logrado comprender mucho a esta niña, quien era aun otro profundo misterio para mí. Aun así, ante su mirada seria, yo sabia lo que ella estaba pensando… sabia lo que ella quería saber… pero… decirlo era TAN difícil que no tenia idea de como empezar. Iban a haber lágrimas, de eso estaba seguro. Yo sabia que, a fin de cuentas y si todo esto salía bien, este dolor que yo le causaría ahora seria para bien al final… pero eso no lo hacia mas fácil.
Mi corazón latía con mas y mas fuerza… tanta que era dolorosa…
- ¿Por… qué…? - Comenzó ella…
Yo la interrumpí apoyando un dedo índice sobre sus labios, dándole a entender que me explicaría a continuación aprovechando la introducción que ella me había dado…
- Porque yo se lo prometí… - Estuve a punto de mencionar a la madre, pero: - …se lo prometí a tu padre.
- ¿¡Mi padre?
Silencio…
- ¿¡Conoces a mi padre?
Solo silencio, mas un atento incumplido de afirmar con el rostro…
- ¿¡Vino contigo?
Silencio, bajo la mirada…
- ¿¡En donde esta?
Mas silencio… yo rezaba para que ella entendiera mi silencio.
- ¡Dime! ¿¡Donde esta mi papá?
Pero era imposible. No podía romper la inocente esperanza de una niña solo con la ausencia de palabras. Su esperanza no se derrumbaría sola… yo tendría que hacerlo personalmente.
- Él… - El pulso me temblaba mientras narraba una mentira con fragmentos reales que no me creía ni yo - Él y yo… nos conocimos esta noche, luchando por sobrevivir. Nada mas que eso… yo no sabia que hacer… pero tu padre, William, tenia una familia a la que salvar. Yo simplemente… le seguí, no sé porque… ambos luchamos contra todo, pero… algo salio mal.
- ¿Q-qu-qué…? - Comenzó ella tartamudeando…
- En nuestra desgracia… - Continué, interrumpiéndola nuevamente - Nos encontramos con el ser mas terrible jamás imaginado… un monstruo que superaba todo horror…
Tome un largo suspiro, dolor en mi pecho por mentir así… refiriéndome a las dos versiones de su padre como dos entidades diferentes…
- ¿Monstruo?
- Si has estado por aquí… entonces es probable que tú también hayas escuchado… su grito.
No necesitaba mucho razonamiento para leer en su mirada que ella reconoció al instante a lo que me refería, llevándose ambas manos a sobre su boca, tan ampliamente abierta como sus ojos. La pobre estaba temblando…
- ¿Q… - No - …qué… - No, Sherry, no - …qué fue… - No preguntes, Sherry, no preguntes - …lo… que… - Por favor, no - ocurrió?
Baje la cabeza aun mas… dejando mi rostro fuera de su vista. Apreté los dientes con rabia y con tanta fuerza como la aplicada en mis manos, los cuales sentí que casi rompen los hombros de esta inocente alma. Todos eran indicios de lo que estaba por salir por mis labios como espadas que se clavarían en su corazón. Odiaba tener que prolongar su sufrimiento… pero no la creía capaz de soportar el dolor que causaría el recibir todo el impacto de una sola vez.
- Sherry… siento mucho el tener decirte esto, pero…
Dolía… dolía mucho… tanto como si fuera real, como si su padre realmente hubiera sido un compañero que lucho a mi lado y hubiera sufrido este cruel destino que estaba por pronunciar. Todo esto no eran mas que mentiras… ficciones para cubrir una realidad aun mas terrible. Pero para mí… que había traspasado la barrera entre ficción y realidad… esto se sentía casi como jugar a un juego suicida, y a pesar de que yo también era una victima, al mismo tiempo era un victimario. Perdóname, Sherry… por favor perdóname…
- William… tu padre… no sobrevivió…
Nunca en mi vida vi tantas lágrimas caer de una misma persona… y yo que creí que ella ya no podría llorar… que ya no tenía lagrimas para dejar caer… pero la realidad me demostró lo contrario a mis creencias por enésima vez. Fue entonces cuando comprendí que siempre habían mas lagrimas por derramar… siempre habría mas dolor por sufrir mientras que se siguiera viviendo. Mientras ella lloraba… era como si sus sentimientos, por compasión o culpa, fueran transmitidos a mí… haciéndome desear el poder acompañarla en tan penoso acto. Pero nuevamente… ese no era mi papel. Yo era quien era mojado por las lágrimas… pero no quien las derramaba…
No sé como no se me ocurrió el preocuparme: Mis latidos… eran cada vez mas rápidos y dolorosos… y Sherry lloraba amargamente contra ellos mientras que yo la abrazaba por tercera vez, frotándole la espalda. Clavarle las espadas a ella significó clavármelas a mí también… pero como aquel que se suicida no tiene derecho a reclamar el vivir… lo único que podía hacer ahora era soportar este sufrimiento auto-infligido.
- Yo prometí… le prometí que te encontraría… que encontraría a su familia y que la sacaría de esta ciudad. Él me dijo… él sabia que tu madre te había dejado en este lugar, por eso vine aquí.
Ella solo siguió llorando a gritos y gemidos mientras yo seguía con detalles del relato. Nada podría ser mas importante y/o doloroso para ella en comparación a la muerte de su padre… salvo lo que tenia que contarle, lo cual podría resumirse en una palabra: Esperanza.
- Sherry, escúchame ahora - Le dije forzándola a separarse ligeramente de mí y mirarme a los ojos, algo que ella hacia sin miedo - William… él también me habló de tu madre, Annette. Si ella… si ella sigue viva, entonces sé donde podemos encontrarla. Mi grupo y yo… todos estamos por dirigirnos hacia allá. Encontraremos a tu madre… y nos iremos lejos de este infierno, Sherry… te lo prometo.
Cesando lentamente su llanto, la pequeña logro mostrar una ligera determinación junto a un gesto de afirmación con el rostro, el cual devolví forzando una sonrisa para inspirarle confianza.
Oímos pasos, no unos raros, sino claramente humanos, y finalmente ella se asomó por la puerta de la habitación, encontrándonos a ambos. Curiosamente… su mirada no era lo que yo hubiera esperado.
- Beverly…
- Lo… lograste - Dijo ella con una sonrisa pero con una mirada que solo reflejaba tristeza.
Afirme con el rostro, presentando a ambas rubias a cada otra. Presencie un pequeño saludo que consistió en unas caricias a la cabeza de la menor, y luego la mayor se dirigió a mí.
- ¿Volvemos? - Mi corazón… ya no lo sentía palpitando dolorosamente.
Volver con nuestros compañeros, todo resumido en una palabra y una mano tendida hacia mí. Afirme con el rostro, pero al tomar su mano, dirigí esta al hombro de Sherry, indicándole que sostuviera a la niña, que no la dejara sola, que no le permitiera estar sin compañía, o sea, sentirse insegura e indefensa.
Yo comencé a levantarme, desde un pie y una rodilla, habiéndome olvidado durante los últimos momentos de la manera en la que había llegado aquí, pero recordándolo a un segundo de empezar a moverme. Al instante, lo único que podía esperar de mis músculos esforzándose nuevamente era un terrible dolor que indudablemente me dejaría en el suelo una vez mas. Pero contrario a mis expectativas… mi fuerza seguía levantándome… mis piernas se enderezaban y mi cuerpo se erguía, haciéndome sentir como si fuera mas alto que antes.
Me levanté completamente… asombro claro en mi rostro. ¿Qué demonios había pasado con el cansancio y el dolor? ¿Cómo es que pude ponerme de pie tan fácilmente? Aun sentía algo de tensión en mi cuerpo, sobretodo en mis muslos, antebrazos y abdomen… pero esto era incluso menor a la seriedad de mi estado antes de que me extralimitara por última vez. No me lo podía creer… sentía hasta miedo… ¿Qué estaba pasando conmigo?
