Tension

No preguntes. No hables. No dudes. No confundas. No temas. Ni siquiera pienses. Solo actúa, incluso si tienes que hacerlo antes de que los demás hagan lo prohibido.

- Mr. X…

De alguna forma, el volver a encontrarnos se sentía retorcidamente bien, tortuosamente correcto… y era porque él y yo teníamos claramente una cuenta pendiente. Él casi me había matado, y yo, aunque indirectamente, fui el responsable de su derrota. Pero por diversas razones, ninguno de los dos terminamos lo que empezamos. Quizás ésta era la hora…

Quizás… quizás lo SERÍA, si no fuera porque este imbécil simplemente no pudo "llamar a la puerta" (en más de un sentido) en una ocasión más inoportuna. Incluso si deseaba concluir con esto de una buena vez, tendría que retrazar nuestro duelo un poco más. Repito: No tenía tiempo para perder.

Todavía estábamos a ambos extremos de la larga habitación. Él se mantenía estático, como analizándonos, mientras que yo me mantenía apuntando la VP70 hacia él… sosteniéndola con una sola mano ya que mi brazo izquierdo estaba prácticamente confiscado por las chicas, recordándome a cierto momento en la armería. Beverly y Sherry se mantenían al costado y detrás de mí, respectivamente, y si no fuera por la seriedad de la situación creo que me hubiera burlado de las expresiones en sus rostros.

Solo me di cuenta de que Mr. X estaba moviendo la cabeza a minúscula velocidad cuando nuestras miradas terminaron encontrándose perfectamente, interrumpidas solo por la mira de mi pistola entre nosotros. Fue entonces cuando entendí que debía hacer el primer movimiento.

Llevando a las chicas conmigo, quienes no se despegaban de mi brazo, me coloqué al lado derecho de la larga alineación de escritorios centrados a lo largo del salón, al sur de estos vistos geográficamente. Mr. X solo empezó a caminar en su típica velocidad de pasos firmes por el mismo lado. En segundos nos encontraríamos… pero no con las chicas.

- Beverly, Sherry - Dije con tono fuerte pero en bajo volumen. Sacudiendo mi brazo para que lo soltaran, comandé mi orden como el que estaba a cargo aquí - Al otro lado de los escritorios.

Para colmo, de los ocho que somos, mis únicas aliadas en aquellos momentos eran quienes menos (prácticamente nada) podían hacer para luchar, dejándome a mí no solo la completa responsabilidad de la pelea, sino también la de protegerlas.

- Pero…

Si había algo que no quería, no PODÍA aceptar ahora era que mis propias "aliadas" me dieran más dificultades de las que ellas mismas ya eran. Reuniendo fuerza en mi brazo izquierdo, el cual ellas se habían negado a soltar, empujé a ambas hacia atrás de manera brusca. No me importaba lo que pensaran de mí en ese momento, no era más que trivial…

- ¡Vayan AHORA!

Inseguras y tentando mi paciencia, ambas chicas rodearon los escritorios y se colocaron al otro lado de estos, precisamente a la misma altura que yo. Tal y como esperaba…

- Cuando les de la orden… corran hacia el hall.

No recibí ni afirmación ni aprobación, pero contaba con que ellas obedecerían (Más les valiera…). Mr. X solo seguía acercándose, estando ya mucho mas cerca que antes… su atención pareció centrarse en las chicas por un instante, pero luego volvió al frente, hacia mí.

Era solo yo contra él… solo yo…

Tal vez… tal vez en esos momentos parecía todo un líder para ellas. Probablemente estoy sonando como si no tuviera miedo alguno… pero en realidad estaba sudando de pies a cabeza, sintiendo unas ganas enormes de salir corriendo, algo que solo podía cederles a mis protegidas ahora.

Mi enemigo ya estaba demasiado cerca… por lo cual, con el arma aún apuntada hacia él con solo mi mano derecha, retrocedí unos pasos, deteniéndome al lado del final de la línea de escritorios, mi manos izquierda agarrando firmemente una silla que se encontraba a mi lado. Sostuve fuertemente el arma, apunté rápidamente hacia el rostro de gigante… y gritando disparé.

- ¡¡Corran!!

Como niñas asustadas (lo que eran), ambas corrieron juntas hacia la arcada que previamente era una puerta que comunicaba esta habitación con el Hall. Mr. X, a pesar del disparo, las miró a ambas y por un instante me hizo sentir que planearía seguirlas… pero rápidamente alcé la silla en mi mano y la arroje con todas mis fuerzas a la cabeza de él, reclamando su atención.

- ¡Aquí estoy! - Le grite amenazadoramente, moviendo mis manos en un gesto de provocación incitándolo a venir hacia mí mientras yo retrocedía un par de pasos más. - ¡Ven a mí, idiota!

¿Quieren saber como se sentía decir eso? Como si mis propias palabras me estuvieran apretando la garganta. Lo peor era que la provocación SÍ parecía haber tenido efecto, pues para cuando me di cuenta… ¡Él ya estaba arremetiendo hacia mí!

Retrocedí caminando apresuradamente hacia atrás en un ridículo intento de salvarme a mi mismo, solo para terminar acorralado contra la pared con ese gigante y su puño alzando en frente. Ni siquiera pude saltar hacia un costado… tuve que dejarme caer sobre mi izquierda para esquivar una muerte segura. El puño de Mr. X se enterró en la pared, dejando caer unas rocas sobre mí. Torpemente me moví de donde estaba con piernas y brazos, deseando fervientemente seguir a las chicas, pero sabía que necesitaba hacer algo con este monstruo, una distracción, por más mínima que sea, para ganar algo de tiempo, ¿Pero qué?

Mis manos terminaron apoyándose en una posible solución: La puerta destrozada que yacía contra la pared luego de haber sido mandada a volar por mi enemigo. Sonaba demasiado improvisado e inseguro, pero sabiendo de la inutilidad de mis armas contra semejante ser, cualquier cosa era mejor.

Tome la gran tabla entre mis manos y me dispuse a arrojarla tan fuerte como pudiera hacia él… pero le había subestimado, y en el momento en el que le había dado la espalda él ya había logrado llegar hasta mí e iniciar su siguiente ataque, dejándome solo con una alternativa nacida a base de instinto y ganas de seguir viviendo: Usar la puerta de escudo.

La idea me salvo de una muerte bastante probable (¡Por no decir casi segura!) pero no de que el impacto me obligara a retroceder, hasta chocar contra los casilleros de la habitación continua. Sabiendo que no podía perder tiempo lamentando mi dolor, rápidamente me reincorporé y corrí hacia la otra puerta… pero estaba confundido. Si seguía ese camino, regresar al hall y con las chicas seguramente se volvería bastante difícil, y todavía tenia que buscar alguna forma de librarme de la bestia, pero no tenia ni tiempo para pensar, por lo cual hice la primera estupidez que me vino la cabeza: Abrí la puerta pero no la cruce, sino que procedí a esconderme detrás de los casilleros esperando que Mr. X no me hubiera visto y creyera que me fui por la puerta abierta. Me fui en silencio hasta el rincón, con un cadáver como mi única compañía y, tratando de controlar mi agitada respiración mientras rezaba en silencio para que el plan funcionara.

No fue así…

No creo que comprender que clase de "inteligencia" tenia esta criatura, pero fue suficiente para que la odiara con toda mi alma en aquellos instantes. Estaba literalmente acorralado, en todo sentido de la palabra. Mi cuerpo empapado de sudor y pegado contra la pared temblaba cuando vi la cabeza del cadáver ser triturada como galleta bajo el pie de ese monstruo, y yo ya me veía eso pasándome a mí…

- Voy a morir aquí…

En cierta forma esto me recordaba a mi reciente situación con Marvin por una simple razón: Estaba sintiendo el verdadero significado del miedo en todo su esplendor. No quedaba espacio ni para sentir la humillación de la muerte tan patética que iba a tener, mucho menos la vergüenza por no poder enfrentarla como un hombre.

Pero…

- ¡¡ALEXANDER!!

- Sherry…

En cierta forma, esto era el colmo de clichés para una muerte: El grito de una niña. Pero por otro lado, esta ironía logró sacarme de mi miedo por unos instantes, y el hecho de que fuera ella me recordó que yo había hecho una promesa, varias promesas. Pero no… no eran solo "promesas", eran esperanzas, y eso era porque el destino de todos estaba atado a mí ahora. Peor aún… por más que odiara, era la realidad: La vida de todos dependía de mí ahora.

Y siendo así… ¿Cómo podía darme el "gusto" de morir? ¡Si ni a eso tenia derecho ahora!

- No puedo morir aquí…

Y sin embargo ya tenía a Mr. X a menos de un metro de mí…

- No puedo…

Casi sentía como si esta cosa estuviera disfrutando de mi miedo. Su cuerpo se mantuvo estático por un momento, salvo por su puño derecho, cuyos dedos note agrupándose en la maza que aplastaría mi rostro.

- No hay forma…

Su tamaño, su anchura era como el doble de la mía, y eso cubría absolutamente el pequeño pasillo formado entre los casilleros. Simplemente no había forma de pasar por él… ¿Por donde escapar entonces? ¿Cómo salvarme?

- No voy a…

El miedo extremo. El miedo al final de todo, a ya no poder seguir adelante, al desconocimiento de la muerte y de lo que pueda haber detrás, si es que realmente hay algo…

- No voy a…

Pero en el último instante, consumido por el miedo, lo entendí: Solo existía una esperanza, solo UNA manera de salvarme…

Y esa era… enfrentándolo.

- ¡No voy a dejar que esto termine así!

Reuniendo fuerza en sus brazos, el titán alzo ambos uniendo sus manos en el equivalente a un martillo demoledor, el cual descendió como guillotina para ejecutarme. El golpe rompió la pared dejando una larga marca de casi mi altura, las rocas saltando por los alrededores y varias de estas golpeando mi cuerpo, el cual se había apartado en el último segundo y mismo instante de la realización del ataque.

Pero eso no significaba en ninguna forma que yo ahora estaba libre, aunque poco me importaba. Mi decisión ya estaba tomada.

Reuniendo TODAS mis fuerzas en mi brazo derecho mientras Mr. X todavía aún estaba encorvado, clavé mi puño contra su rostro, y a pesar de que su carne era varias veces más dura que la de un humano, esta SÍ se arrugó ante mi golpe, aunque apenas haya podido mover su cabeza unos centímetros y mis nudillos quedaran adoloridos. Sin embargo, si había algo que ambos sabíamos, era que la batalla apenas había empezado… y ahora era el turno de él. Realmente no podía negarle cierta astucia a la hora de pelear, pues su táctica fue indiscutiblemente conveniente: Apenas separó sus manos desarmando el "martillo", su codo se plegó dirigiéndose hacia mí en otro destructivo ataque, un ataque que dobló y separó el metal de las casillas de archivos. Pude notar eso a corta distancia mientras que mi rostro descendía con el resto de mi cuerpo luego de que hubiera movido mis piernas para dejarme caer. Al instante mi espalda chocó contra el suelo, y al siguiente tomé mi pistola entre ambas manos apuntando hacia mi enemigo y comenzando DESESPERADAMENTE a disparar. El primer disparo fue hacia su rostro, pero los siguientes hacia su garganta, la cual recordaba haber herido previamente. Pero no llegue a mucho antes de que esa criatura intentara atacarme nuevamente… y lo lograra.

No estaba en una posición de la cual podría moverme rápidamente, y por lo tanto NO pude escapar del siguiente ataque. El titán alzo su pierna… y antes de que lo supiera, su pie había aterrizado brutalmente contra mi pecho.

- ¡¡UGH!! - Es lo que, creo recordar, salió entre mis apretados dientes en ese instante.

Creo que si no hubiera interpuesto mi mano izquierda y luego el brazo contra la planta de su pesado zapato para tratar de reducir cuanto pude la fuerza del impacto, este hubiera rotó -DESTRUIDO TODAS- mis costillas, pero entre la resistencia de mi pecho y el aguante que podía brindarme mi brazo izquierdo, por más insignificante que fuera contra una fuerza que consideraba capaz de separar las mandíbulas de un cocodrilo, aún tenia unos -SÓLO- segundos.

- ¡No! ¡No aún! - Todo estaba pasando TAN rápido que cuesta creer que pueda definirlo en TANTAS palabras.

Soportando el dolor y la tensión como podía (o no podía), seguí disparando sin apuntar y rezando (sin rezar) para que las balas dañaran algún punto vital, pero NO, ¡el maldito clip tenia que acabarse y ni modo de recargarlo en semejante posición! Para colmo la presión sobre mi pecho era cada vez mayor Y PEOR, ya no creía aguantar más, pero…

- ¡NO AÚN! ¡No puedo rendirme! - Por alguna razón, por alguna razón todavía, de ALGUNA FORMA, todavía estaba resistiendo - ¡Piensa en algo, vamos!

Tratar de librarme de su pierna con los brazos era en vano, por lo cual, tan pronto me acorde, tome el cuchillo de su funda, pero recordando, al instante en el que lo sostuve, que incluso esta arma tenia poco efecto.

- ¡Tiene que haber una forma!

Y la había, ya fuera por desesperación o porque aún había algún Dios que no quería que yo muriera aún, logre recordar algo de cómo el cuerpo humano estaba formado que podría serme útil, considerando que el cuerpo de esta criatura estaba moldeado básicamente a la forma humana. Las rodillas y los codos son indudablemente unos de los puntos más duros y resistentes sobre la carne, los cual los hace efectivos para atacar, pero el otro lado de estos, la carne en la parte interna de la palanca, era en realidad considerablemente blanda. Eso, sumándole que era precisamente la rodilla de la pierna que tenia encima la que anteriormente había logrado perforar con un disparo bastante efectivo, era la ultima forma, la ULTIMA esperanza que me quedaba ahora.

Reuniendo, OTRA VEZ, toda mi fuerza y concentración en mi brazo derecho, INCLUSO arriesgándome a reducir la resistencia sobre mi pecho el cual sentía al borde de romperse. Mi brazo se tensó tanto que hasta DOLÍA, ¡Pero valdría la pena si esto le dolía más a él!

La hoja se hundió, no por completo, pero se hundió. Sentí un salto en la fuerza de si pie, superior por un instante (MORTAL instante) y más leve después, lo suficiente para revivirme la confianza y olvidarme del dolor. Seguí presionando, agravando la herida tanto como podía mientras que la negra sangre caía sobre mi chaqueta y su rodilla se plegaba aun más, MÁS, solo un poco más y…

- ¡YA sal de encima!

Una vez logre sacarme un buen peso de encima (literalmente), inhale tanto aire como mis pulmones pudieron almacenar una vez su pierna cayo sobre la rodilla a un lado de mi cuerpo, pero quizás hubiera sido más prudente esperar para recuperar el aire considerando que él estaba encima de mí con sus dos piernas a mis dos lados. Casi se me para el corazón cuando creí que la herida que le cause iba a terminar en todo su peso cayendo sobre el mío, pero (¡gracias a Dios!) no fue así ya que, al estar inclinándose hacia el frente, el monstruo se sostuvo contra la pared con ambos brazos. Aunque todo esto difícilmente me facilitaba las cosas…

Estaba ante mi chance y por ninguna razón iba a desperdiciarla. Rápidamente me arrastre por debajo de él logrando salir del pequeño espacio en el que él me había atrapado (¡libre al fin!). Tenía ganas de salir corriendo de allí y alejarme lo más pronto posible de este monstruo, pero ante unas ganas vengativas de "devolverle el favor", tuve una buena idea que podría darme más tiempo. Él todavía estaba sobre una rodilla y una pierna estirada e inclinada, comenzando a levantarse nuevamente. Parecía perfecto para lo que tenía planeado: Acercándome a él por atrás, atrape y rodeé su cuello con mi brazo izquierdo, sosteniéndolo firmemente donde estaba, mientras que una vez más juntaba mis fuerzas en mi brazo derecho con el cuchillo en mano. Como dicen a veces: Si algo sirve, úsalo de nuevo. Mr. X hizo un intento liberarse de mi brazo, pero antes de que lograra hacer mucho, el cuchillo se enterró violentamente en el lado interior de su otra rodilla, la de la pierna estirada. Esto no solo significaba el haber logrado infligirle otra herida, sino que lo forzó a plegar esa articulación y eso lo llevaría a perder el equilibrio nuevamente, y esta vez para mi ventaja. Rápidamente retire el cuchillo y tomé su torso por detrás con ambas manos, haciéndolo caer de espaldas con tanta fuerza como mis brazos pudieran sumarle a la gravedad. El titán cayo fuertemente (el piso tembló) precisamente ante mis pies, y por más sádico que suene, debo admitir que estaba disfrutando esta parte.

Lo primero que él trato de hacer fue levantar el brazo que estaba más cerca de mí, pero lo detuve apoyando un pie sobre este y alzando el otro para empezar a darle tantas patadas como la velocidad me lo permitiera, dirigidas principalmente al pecho y al rostro, y por el movimiento y agitación de su cuerpo (más para mi gusto), esto sí le estaba doliendo.

Pero ya sabía yo que esto no iba a durar mucho tiempo, y eventualmente el monstruo logro liberar su brazo alzándolo y usándolo para empujarme lejos de él, mientras que comenzaba a levantarse apresuradamente, una prisa que yo compartía por salir de allí ahora que había perdido la única ventaja que tenia.

Rápidamente empecé a correr de regreso a las oficinas cuando, poco antes de que pudiera llegar a la puerta, todos los archivos a mi derecha temblaron y lo siguiente que supe era que una pared de cajones de metal estaba por aplastarme contra otra pared. Desesperado salté hacia la puerta mientras Mr. X, quien prácticamente no dejaba de impresionarme, arrastraba toda la barra metálica barriendo todo en su camino incluyéndome a mi mismo hasta que fue expulsado por el suelo desde la habitación. Ni espera para reincorporarme, sino que instantáneamente, estando aun tirado en el suelo, tome ambas armas y apunte hacia la puerta por la que había salido, solo para darme cuenta de la INCREIBLE suerte que tenía: ¡Estaba bloqueada! Al correr toda la alineación de archivos, el idiota de mi enemigo las había colocado contra la puerta, encerrándose a sí mismo.

Aunque CLARO, como el sonido del golpe sobre metal me lo indicaba, no podía esperar que una pared de metal pudiera detener a una criatura capaz de romper una de roca. Esto apenas serviría para retenerlo un corto tiempo, pero a fin de cuentas, era eso lo que yo quería.

Me levanté y corrí hacia el hall rápidamente, aun sintiendo que me faltaba el aire que corría irregularmente por mi boca y mi seca garganta. Casi choqué contra Beverly cuando ella apareció frente a la ex-puerta justo antes de que estuviera por cruzarla. Rápidamente mire encima del hombro de ella encontrando a Sherry cerca de las escalones en la entrada y corriendo hacia nosotros.

- ¡Ve con Sherry! - Comande mientras yo corría hacia el norte del hall, saltando por encima del mostrador al centro en donde estaban ubicados los escritorios y la terminal.

No recuerdo bien que tanto opere en el maldito aparato (nunca antes una computadora me cayo tan mal). Aun con la respiración agitada y con los subiéndome y bajando constantemente, estaba buscando por algún medio para controlar los cerrojos electrónicos del departamento (debí haber prestado más atención cuando Leon estuvo operándola), pero estaba tan desesperado que apenas pensaba en lo que hacia.

De alguna forma, finalmente lo encontré… pero aun así las cosas no se solucionaban. No encontraba el "cerrojo particular" que quería operar. Terminó siendo que no estaba entre las listas de los diversos pisos, sino en la categoría "especiales" (o algo así). Una esperanza se me dibujo en el rostro cuando sentí que tenía lo que quería entre mis manos, pero esta se borró cuando en la pantalla del monitor apareció un anuncio que decía "Introduzca la Tarjeta Electrónica Azul"

- ¿¡La tarjeta!? ¿¡Pero donde-!?

Y como si eso fuera poco…

- ¡¡Alex!!

La voz de Beverly me hizo voltear inmediatamente en su dirección, encontrando a ambas chicas cerca de la fuente del recinto, pero un segundo después mire hacia donde ella estaba apuntando: La puerta por la que yo recientemente había salido y de la cual ahora estaba saliendo nadie menos que Mr. X con su mirada de piedra enfocada en mí.

- ¡Maldición! ¡Dame un respiro!

Mire a mis alrededores como un loco buscando la maldita tarjeta y rogando por que Leon no se la hubiera llevado con él. No tarde en encontrarla, precisamente sobre el mostrador, y luego pasarla por el lector digital situado continuo al Mouse. Mire a la pantalla, alegre al ver el mensaje de aprobación, pero…

- ¡¡ALEX!! - El grito de Beverly vino totalmente cargado de desesperación…

…pero ese mensaje fue lo ultimo que vi en el monitor antes de que este fuera triturado, APLASTADO como cucaracha, por un golpe vertical de Mr. X que bien podría -SIN DUDA- haberme convertido en picadillo si no me hubiera alejado en el ultimo instante gracias a la alerta de mi compañera. Rápidamente alce la VP70 y jale el gatillo… solo para recordar que todavía NO la había recargado. Presione el botón de que dejo caer el olvidado clip e inserté otro al instante, pero tuve que saltar hacia atrás para evitar OTRO golpe de mi enemigo antes de poder volver a disparar. No aterricé bien del salto y caí de espaldas, aunque eso no me evito el alzar el arma nuevamente y comenzar a disparar mientras me reincorporaba y alejaba de allí lo más velozmente que podia, saliendo del sector de oficio y descendiendo por la pendiente hasta el centro del hall, donde estaban ambas chicas que, para bien o para mal, se acercaron a mí y cerca se quedaron. Yo simplemente seguí disparando a medida que me alejaba lentamente, aunque no podía evitar sentir que solamente estaba desperdiciando balas…

- Y encima estas chicas no pueden ayudar…

Era verdad. Por más agresivo que sonara el calificarlas así, Beverly y Sherry no me eran más que un estorbo en esos momentos. Manteniéndose ellas en peligro hacían que este fuera aun mayor para mí, y realmente no podía imaginármelas solas si algo llegaba a pasarme. Tenía que sacarlas de aquí, tenía que ponerlas a salvo de algún modo… pero con esta bestia (¡porquería!) con nosotros, difícilmente podría hacerme cargo de todo. No me quedaba otra alternativa…

- ¡Beverly, Sherry! ¡Váyanse de aquí ahora!

…más que dejarles el escape a ellas mismas y rogar (sin rogar) por que lo hicieran bien.

- ¡Pero-! - Contestó Beverly, algo que ya me esperaba…

- ¡No pueden ayudarme! ¡Tienen que ponerse a salvo!

Silencio. Yo disparo otra vez. Más silencio (salvo por los pasos). Mire a Beverly por el rincón de mis ojos por un instante intrigado y desconcertado por el que no hubiera respondido. Fue entonces cuando la vi correr un costado de su chaqueta llevando su mano hacia el bolsillo interno de esta en busca del revolver que le di.

- ¡TONTA! - Le grite sujetando y deteniendo su brazo - ¡Ni lo intentes!

Si bien tenía un arma, no iba a contar con la ayuda de alguien que jamás había sostenido una pistola en su vida y cuya puntería daba casi-nulas esperanzas. Aun con el Colt, ella no dejaría de ser más estorbo que ayuda.

No me di cuenta del enorme error que cometí hasta que vi la mirada de mi compañera desenfocándose de mí y en dirección del enemigo al que había olvidado prestarle atención durante los últimos segundos. Al instante en el que gire mi rostro, Mr. X ya estaba frente a mí… ¡Y avanzando!

Empuje a Beverly al instante pero, más allá de alzar mi brazo derecho frente a mí, no pude hacer nada para defenderme de la embestida, la cual me tiró hacia atrás y hacia el suelo. No espere ni a levantarme para apuntar el arma una vez más… pero fue entonces cuando noté algo que realmente sí me asusto: Mr. X no estaba viniendo por mí… ¡Sino que iba tras las chicas!

Beverly y Sherry comenzaron a correr gritando (como las niñas que eran)… pero su persecutor también estaba corriendo a suficiente velocidad como para alcanzarlas. El bruto impacto del enorme cuerpo contra uno diminuto llegó a Sherry haciéndole perder el equilibrio y, por consecuencia, que cayera al suelo, de lo cual Beverly se dio cuenta solo cuando ya estaba casi a tres metros de distancia. La niña giró su cabeza mirando por encima de su rostro, y para su horror… ¡Mr. X ya tenia la pierna alzada lista para aplastarla!

- ¡¡ALTO-AHI!!

Con toda la fuerza de mis brazos, abrace entre ambos esa gruesa pierna por el muslo deteniendo así su descenso… el cual resulto ser -MUCHO- mayor de lo que creía y casi se me escapa de los brazos, pero logre sostenerlo el tiempo suficiente para agacharme y ubicar mi hombro por debajo de su pierna. Aprendí de esa forma que ni la fuerza de todo mi cuerpo podría hacerle frente a la de solo una de sus extremidades, pero tenía una ventaja: Mi oponente estaba sosteniéndose sobre solo un pie, por lo cual fue fácil causarle que perdiera el equilibrio y cayera de espaldas al suelo, el cual hasta se fracturó…

Solo entonces note cuan agitada mi respiración era y como mi cuerpo temblaba de nervios y estrés, sin mencionar que difícilmente podía pensar con claridad. Estaba cansándome y eso NO era bueno.

Sherry se levantó y siguiendo mi orden fue hacia Beverly, ambas manteniéndose juntas y lejos. Mientras… mi enemigo se estaba levantando tal y como lo deseaba, porque cuando estaba prácticamente sentado… fue la oportunidad perfecta: Rápidamente di un paso al frente, alzando luego mi pierna derecha alto y con tanta fuerza como pude reunir en un segundo di una patada con todo el pie apuntando a su rostro PERO el muy desgraciado elevó sorpresivamente su mano frente a él atajando mi patada y técnicamente devolviéndome el impulso tirándome hacia atrás. Él terminó de levantarse y yo me apure a hacer lo mismo, adoptando una posición defensiva.

Por un momento, hubo entre nosotros lo que pareció ser una pausa. Él pareció estar analizándome un instante, ya que se mantuvo estático durante unos segundos, los cuales aproveche para hacer lo mismo. Mientras que yo estaba precisamente a un lado de la puerta sudoeste de este lugar, las chicas estaban junto a la computadora destruida, y Mr. X estaba precisamente entre ellas y yo. Más la escalera ubicada en el norte…

- ¡La escalera!

En solo un instante, uno BASTANTE inspirado diría yo, forje un plan perfecto para que esta situación se adjuntara a mis planes.

- ¡Beverly, toma a Sherry y váyanse por la escalera! ¡Llévala hasta la sala de S.T.A.R.S. y reunté con el resto!

- ¡¡Pero-!!

- ¡Alexander!

- ¡¡Vayan!! ¡Yo lo mantendré ocupado! - Era mentira (en parte), pero…

Si ellas se iban… entonces estaría cumplido lo que les pedí anteriormente, si yo tenía que irme, bien podría llevarme a este titán conmigo y perderlo en el camino, librándonos a todos de un verdadero dolor de cabeza.

Si todo… saliera -SALIERA- acorde a los planes…

Vi a las rubias comenzar a subir la escalera, pero en ese momento, por razones que aun no comprendía, Mr. X volteó y comenzó a caminar en dirección opuesta a la planeada: ¡Estaba yendo tras las chicas!

- ¡OYE! - Lo llamé, por más ridículo que sonara - ¡Tu pelea es conmigo, imbécil!

Viendo que el muy necio no iba a escuchar mis palabras, desenfunde el cuchillo y comencé a correr hacia él, siendo mi objetivo su cuello (¡MATARLO!). Una vez cerca, salté hacia su espalda listo para sujetarme a esta, pero…

Nuevamente había subestimado la inteligencia de mi enemigo… y caí directamente en su trampa. Él lo había anticipado, había anticipado que yo correría hacia él… y cuando me sintió a sus espaldas, giro ciento ochenta grados con su puño derecho listo.

No hubo forma de esquivar el golpe directo…

Irónico y tortuoso. Este era tan similar que me hizo sentir nostalgia con respecto al golpe que casi me mata en la sala de Irons, y todo lo que conllevó. ¿Estaba la historia repitiéndose?

Cuando el enorme puño golpeó mi pecho… el impacto me puso la mente en blanco. Como si ya estuviera absolutamente derrotado, mi cuerpo se dejo volar por los aires.

Estaba siendo derrotado… otra vez…

- Otra vez…

¡¡Otra-MALDITA-vez!!

¿¡Es que era imposible para mí el derrotarlo!? ¿¡Tan incapaz era de realizar en la vida real lo que antes hacia como un simple juego!? "Imposible" ¿Era eso? ¿¡ERA-ESO!?

¡No hay cosa tal como lo imposible! ¡Jamás he creído en eso!

- ¡¡¡ALEX!!!

Sherry… Beverly…

- ¡NO!

No aún, todavía no… ¡Esto no iba a terminar todavía!

- No más… ¡MÁS!

Reabrí los ojos que el dolor me forjó a cerrar. Invoqué de mi cuerpo todas las fuerzas de regreso…

- Estoy harto… ¡HARTO!

No seria ni aquí ni esta noche en donde yo muriera…

- Ya lo decidí… ¡YA!

Aun en el aire, reestabilicé mi cuerpo logrando llevar mis pies a tocar el suelo, y aunque la inercia aun me jalaba hacia atrás, y muy a pesar de mis piernas, me mantuve firme mientras era arrastrado hasta chocar contra el pasamanos cerca de la entrada. Armas aun en manos… ¡Todavía -AÚN- seguía luchando!

Me sentí diferente. No sabría como explicarlo ni podía comprenderlo en aquellos momentos, pero sabia -estaba seguro- de que había algo diferente en mí. Como si algo en mi interior hubiera despertado, como si hubiera evolucionado. Aunque en realidad, si lo pienso un poco, el terminó devolucionado también encajaba. De hecho, personalmente me quedo con ambos. También sabía otra cosa: que jamás me había sentido así en toda mi vida. Pero entonces… ¿Por qué esta sensación estaba acompañada de nostalgia?

¿Qué diablos estaba pasando conmigo?

Active la función de triple disparo de la pistola, sabiendo que todavía había seis balas en el cargador, de las cuales tres dieron detrás de la cabeza de mi enemigo.

- ¿¡No escuchaste!? - Grite hirviendo en ira - ¡¡Te dije que tu pelea es conmigo!!

Pero el muy sordo solo siguió avanzando. Las chicas ya habían subido las escaleras, pero se habían detenido, probablemente por lo que me había pasado, pero ese era el problema: SEGUÍAN AQUÍ. Por ende, tenía que detener a Mr. X a toda costa.

Cosas triviales como el cansancio y el dolor ya no existían a estas alturas. Comencé a correr, no directamente hacia mi oponente, quien ya estaba subiendo por la pendiente del lado oeste, sino hacia la fuente, saltando sobre la barra de esta y luego hacia el mostrador (lo que quedaba de este), encontrándome precisamente a su lado y a la altura precisa. Una vez mas cargando fuerzas en mi pierna di una patada a su rostro, esta vez dándole el golpe de lleno y forzándolo a detenerse… aunque no realmente causándole daño, y al instante yo fui su victima otra vez. El titán atrapó mi pierna en su mano y, como si tuviera el peso de una muñeca de trapo, me sacudió en el aire y me arrojó volando hacia la pared este.

- ¡De ninguna forma!

Choque de espaldas por completo contra la pared, pero con todo mi cuerpo endurecido y preparado para el impacto, cayendo luego sobre pies y manos al suelo. El cansancio y el dolor (sí existían, solo quería negármelo) se sintieron como un enorme peso en los hombros mientras me levantaba una vez mas.

- ¡Esto no se acaba hasta que se acaba!

Mire al monstruo andromorfo… y muy para mi descontento y sin que pudiera entenderlo aun, el muy desgraciado seguía centrando en las chicas. Pero el verdadero miedo lo sentí cuando el titán doblo sus piernas… ¡Y saltó hacia el segundo piso! ¡¡Precisamente hacia donde estaban Sherry y Beverly!! No sabia con quien estaba mas furioso, si con mi enemigo por ir tras ellas o con ellas por no obedecerme e irse de una buena vez. Para colmo de colmos, habiendo saltado hacia donde ambas estaban juntas, las dos rubias se separaron yendo cada una en una dirección diferente.

- ¡¡CORRAN!!

Desesperado, estaba por subir las escaleras también, pero me quede paralizado ante lo que veía: ¡Mr. X había alcanzado a Sherry! La niña había tropezado al tratar de huir, dándole tiempo mas que suficiente a su persecutor. Ella quiso levantarse y lo logro, quiso huir… pero no lo logro. El enorme puño del titán dio en su espalda, lanzando su frágil y pequeño cuerpo impulsado hacia las barandas… contra la cual chocó, quedando mayor parte su peso de un lado que del otro, lo cual la llevó a caer libremente en solo instantes.

- ¡Sherry!

Suerte -BENDITA SUERTE- que no estaba muy lejos, y por ende pude atraparla entre mis brazos al caer -como peso muerto- pero ese instante, instante en el que miré su rostro y este se dejo caer a un costado, me llenó de pánico: ¡Ella-NO-se-MOVÍA!

- ¡No puede ser! - El pánico - ¡SHERRY!

La sacudí entre mis brazos gritando su nombre… pero ella no respondía, no abría los ojos, no levantaba la cabeza, no reaccionaba, no-se-movía

- ¡No! ¡¡No!! ¡¡NO!!

Desesperado y sintiendo que perdía el control sobre mi mismo, la alcé un poco mas clavando mi rostro de costado contra su pecho en buscando sentir algún latido, pero no pude sentir nada…

- Sherry…

…porque una vibración mucho más fuerte anuló cualquiera que pudiera haber captado, y Beverly gritando mi nombre una vez mas me confirmó que lo que mi suerte tenia de irónica lo tenía de siniestra conmigo: Mr. X había vuelto al primer piso, aterrizando PRECISAMENTE detrás de mí. Se sentía más la frustración que el miedo, sobretodo porque este ultimo estaba ya bastante ocupado con otro asunto que tenia entre las manos, literalmente. Abrazando fuertemente a quien (o "lo que") ya no sabia si era o no un cadáver, salté al frente para evitar cualquier posible ataque de mi oponente, girando durante el salto y cayendo de espaldas contra el suelo tan lejos como mi salto me lo permitió.

Algo golpeó contra mi pecho.

Mire hacia Sherry, y entre su cuerpo y el mío noté lo que había sentido con la caída: Su dorado pendiente, y fue entonces cuando me golpeó la verdad que había olvidado, haciéndose claro lo que hasta entonces no entendía acerca comportamiento de mi enemigo.

Mr. X se estaba acercando nuevamente… y yo apunte el arma hacia él, pero…

¿Un pellizco?

Mirando una vez mas a mi cuerpo, buscando que era lo que estaba pellizcándome, me encontré con las pequeñas manos de la niña sobre mi pecho agarrándose a mi ropa, y, para intensificar mas aquel fugaz momento de alegría y esperanza, sus finos labios se partieron dejando escapar un leve pero TAN significativo respiro. Aun noqueada, ella inconscientemente se aferraba a mí buscando protección…

¡Pero Mr. X ya estaba nuevamente ante nosotros con su ya conocido ataque preparado: El pisotón!

Abrazando cuidadosa pero firmemente a mi protegida, gire a un costado rodando por el suelo para esquivar el ataque, levantándome nuevamente con Sherry sobre mis brazos. Una vez mas (y ya había perdido la cuenta) escapando de lo que si no me causaba la muerte me iba a dejar al borde de esta. Sabía que todavía podía combatir, lo que no sabía era por cuanto tiempo mas, pero antes de eso tenia que poner a la niña a salvo. Tratar de pelear con ella entre los brazos era demasiada locura, incluso para mí…

- ¡¡Beverly!! - Grité, tratando de forjar un plan - Tengo que reunirlas nuevamente.

Moviendo la cabeza le hice una señal a mi compañera para que se acercara a las escaleras, lo cual ella hizo, pero aun así… mi enemigo (¡METIDO!) seguía en medio del camino.

- ¿Qué hago?

No podía simplemente rodearlo tratando de esquivar lo que viniera. Incluso si lo lograba, tenia que subir esa escalera con Sherry, y para eso necesitaba tiempo.

- Tiempo…

Mr. X no me dejaría ir tan fácilmente, pero tampoco podía pedirle a Beverly que bajara, la pondría en peligro a ella también.

- Otra manera… una alternativa…

Si tan solo pudiera acortarme el trabajo… o hacer dos pasos a la vez…

- ¡Eso es!

Ya lo tenía: una idea un tanto arriesgada, pero perfecta para la situación, además de ser probablemente la única alternativa. Ahora mas que nunca debía ser rápido y preciso.

Luego de esquivarlo cautelosamente por unos instantes, llevándolo por donde yo quería, corrí y salté hacia el mostrador, la barra norte de este, habiendo logrado posicionar a mi enemigo entre la escalera y yo. La altura era ideal. Sin vacilación alguna (típico de él), mi oponente se acercó firme para otro ataque cayendo en mi trampa. Rápidamente flexione las rodillas desplegándolas en el mejor salto posible no solo esquivando su golpe que destrozó aun más la tabla sobre la que estuve apoyado sino también aterrizando sobre sus hombros.

- ¡Rápido!

El mismo aterrizaje fue otra flexión de piernas para volver a realizar otro salto, esta vez directo hacia la escalera, colgándome de esta con un solo brazo mientras que sostenía a Sherry firmemente contra mi pecho. Ya más de la mitad de la subida estaba cubierta, pero aun necesitaba un último salto. Apoyando mis pies en la barra mas alta que estos pudieran alcanzar, salté elevándome lo necesario para, sujetando a Sherry con un brazo, alzarla hasta Beverly, quien la tomo consigo. Yo me mantuve en la escalera un par de segundos mas, pero al mirar de regreso hacia abajo, noté a Mr. X arrodillándose para dar nuevamente uno de sus inmensos saltos (algo que daba miedo de solo ver). Pero no podía permitirle llegar hasta las chicas nuevamente. Tenia que evitarlo… incluso a costa de la locura que se necesitaba cometer para eso…

- ¡¡ALEX!! - Ya hasta me estaba acostumbrando a esta chica gritando mi nombre…

Reuniendo mas coraje que fuerza (sentía que necesitaba más del primero) salté desde las escaleras arrojándome al aire en un trayecto calculado solamente por un instante dominado por el instinto y la inspiración. Pero al haberlo logrado no sabia si eso había sido bueno o malo. Tal como era mi intención, al saltar me interpuse en el trayecto de la mole lo cual provocó un encuentro en el aire, lo bueno era que mis planes habían estropeado sus planes, lo malo era que el encuentro había sido entre su cabeza y mi estomago. Sorprendentemente, su impulso contra gravedad era mayor que lo que esta podía hacer con mi peso, por lo cual, en el desagradable momento que colisionamos, mi peso no detuvo por completo su movimiento, solo lo desaceleró y, a la vez, lo desvió alejándolo de las escaleras y las chicas. Una situación en la que jamás habría podido imaginarme previamente… pero allí estaba, y después de recuperar el aire que había escapado de mí por el golpe en el abdomen, comprendí que tenía que aprovechar esta situación en la que mi enemigo, por jamás haber anticipado este choque, estaba prácticamente abierto a cualquier ataque que pudiera realizar en ese momento. Una vez mas, es sorprendente como la adrenalina y la desesperación trabajando juntas pueden llegar a forjar grandes ideas en tan poco tiempo.

El desvío causado por el encuentro resultó en que el cuerpo de mi contrincante se inclinara en medio del aire, y ahora estaba prácticamente en posición horizontal, de espaldas al suelo y paralelo a este, mientras que yo había logrado situarme encima de él. Solo entonces estábamos empezando a caer. Rápidamente apoye los pies contra su pecho mientras me sujetaba con las manos de su gabardina, la cual solté al mismo tiempo que estiré las piernas realizando mi ataque: Una doble patada contra su pecho para arrojarlo al suelo con mucho mas fuerza que la de la gravedad.

El resultado fue tan satisfactorio como devastador: Mr. X cayó sobre el lado sur del mostrador demoliendo este mas de lo que ya estaba, y no terminó allí… sino que rebotó contra el limite de la plataforma y se estrelló contra la estatua de la doncella, rompiendo esta junto a gran parte de la fuente y haciéndola añicos cuando ambos cayeron de lleno al centro del hall (Él sobre ella). Mr. X quedó tendido en el suelo entre un montón de rocas esparcidas a su alrededor.

Yo, por mi parte, aterricé en el centro de las ruinas del mostrador sobre pies, manos y una rodilla. Un aterrizaje que tomó buena parte de las fuerzas que me quedaban… ya que a estas alturas el cansancio se estaba volviendo terrible. Mi propia posición al levantarme una vez mas, tomando una enorme bocanada de aire en un intento de recuperar el aliento, era preocupante. Los hombros y los brazos caídos, la espalda encorvada y las piernas sin enderezar, mientras respiraba amplia y profundamente por la boca, fue lo mejor que pude lograr en ese momento. ¿Cuánto tiempo llevaba peleando? Pensándolo detenidamente, debieron haber sido solo unos minutos, pero no hay que ser un genio para comprender que se sentía como mucho mas. Pero la pregunta que realmente importaba era… ¿Cuánto mas podría seguir peleando?

¿Qué importaba? Mi objetivo ya estaba asegurado.

- ¡¡Ya!! - Grite a Beverly - ¡Váyanse de aquí de una vez!

Beverly me obedeció sin responder, solamente salió corriendo hacia la puerta de la librería. Finalmente… ellas estaban finalmente fuera de escena. Ahora podía concentrarme en mi propia retirada, la cual seria mucho mas importante.

Pero…

Cuando supe que estaba solo… mire a Mr. X una vez mas… y fue entonces cuando lo sentí.

¿Cómo explicarlo? Si fue tan bizarro que hasta dudo de mis memorias…

Lo primero que sentí fue como si Mr. X… brillará. Como si su imagen centrada en mis ojos hubiera despedido en ese instante un flash sobre mis ojos que lo cambio todo. Lo siguiente que supe, muy para mi desgracia, porque hubiera sido mejor no saber, era que estaba extremadamente mareado, tanto que simplemente no podía mantenerme en pie. Pero no era un simple mareo, no. Era mucho, demasiado mas. Mi corazón latía contra mi pecho hasta un punto en el que era realmente doloroso. Todo mi cuerpo estaba bañado en sudor hasta el punto en el que la camiseta se me había prácticamente adherido a la piel. La cabeza me dolía y los ojos me lloraban ligeramente. Poco a poco, momento tras momento, descubría en mí otros padecimientos, los cuales siempre estaban ahí antes de que lo notara. Era como si mi cuerpo estuviera tratando de alguna manera de destruirse a si mismo desde adentro. Fue solo cuando estuve de regreso con las manos en el piso vomitando los jugos gástricos de mi vació estomago sobre estas que comprendí lo que me estaba ocurriendo, o mas bien, lo reconocí.

Y el peor de todos los síntomas era a la vez el que mas se estaba intensificando: El pánico.

Era lo mismo que aquella vez, lo mismo que ocurrió en el corredor del subsuelo. No se estaba manifestando de la misma manera, pero en esencia era lo mismo. De lo que sí estaba seguro de que lo que me estaba causando esto era lo mismo que en aquel momento me había causado aquel "infarto" que casi terminaba de matarme. Si había una manera de describirlo, creo que seria como un calambre aplicado a todos mis músculos, de pies a cabeza. Con respecto a la segunda ocasión, no tengo una manera exacta de describirla, pero creo que estaba claro que mi interior estaba claramente inestable, probablemente mas de lo que podía imaginar, y como si esto fuera poco… mi terror no estaba haciendo nada mas que empeorarlo todo.

Tan pronto pude forjar un pensamiento sensato me forcé a hacer lo que cualquier humano hace como primera medida para tratar de recuperarse de un malestar: Respirar amplia y profundamente, incluso si cada parte de mí estaba temblando como gelatina en un terremoto. Poco a poco sentía como mi metabolismo se relajaba, como el dolor del cansancio luego de quedar exhausto. Sabia que estaba tardando demasiado, pero lentamente el tormento se iba. Me mantuve así por no-sé-cuanto-tiempo hasta que "pasó la tormenta" y el caos en mi interior pareció disiparse. Pero al tratar de levantarme una vez mas me di cuenta de que dicho caos, cuyo único elemento caritativo fue el no haber sido tan letal como el anterior, no se había ido con las manos vacías, sino que se había llevado el resto de mis energías conmigo dejándome apenas con las suficientes para mantenerme despierto… pero no las suficientes como para levantarme.

Pero si creen que esto simplemente no podía ser peor… adivinen quien sí había logrado ponerse de pie.