Disclaimer: Lizzie McGuire y de más personajes como lugares no me pertenecen, son propiedad de la serie de Disney, solo los utilizo para diversión, sin fines de lucro.


(¯·..·´¯·.·•» Maldito Silencio «•·.·´¯·..·´¯)

"¿Por qué callé hasta ahora?"


CAPÍTULO 5

+ Lo que el destino nos depara +

Los días habían pasado tranquilos en Hillridge y el invierno poco a poco cedía a la primavera. Los días fríos ya no lo eran tanto y el dolor de los recuerdos poco a poco menguaba. Parecía que Gordo estaba superando ese trago amargo, parecía porque aún estaba ahí, acechándolo, siguiéndole…

Después de dar término a la relación que llevara con la joven Parker, la chica pareció no tomarle importancia y hasta podría decirse que estaba resignada. Siempre lo saludaba cuando salía o le dedicaba una sonrisa sincera, era así, lejana pero a la vez tierna.

Gordo, al observar ya ese grado de madurez de McKenzie, respiró hondo y pensó que ella jamás cumpliría las palabras de amenaza que le había dicho si terminaban.

Pensó conocerla aún conociéndola tan poco, pero se equivocó…

Un día en clase de Gimnasia, realizando unos roles y unas maniobras, Parker se había acercado al profesor de turno y tras susurrarle unas palabras, ella salió y no regresó. Preocupado, preguntó al profesor el motivo y por la gran estima que le tenía el docente al chico, dijo que Parker se había disculpado por un dolor en el brazo ya que una herida que se había hecho accidentalmente en su casa se había abierto por una maniobra mal realizada.

Él sabía que significaba aquellas palabras… eran mentiras, mentiras disfrazadas.

Ella había cumplido con sus palabras.

Al ser un chico con un claro sentido de la vida, supo que por su culpa la chica se encontraba en esa situación y él debía arreglarlo, debía recompensar aquel daño. Por liberarse de un sentimiento que lo carcomía, él había dañado a otra persona… a una persona que lo único que hizo fue amarlo.

Su conciencia y su espíritu de razón no lo habían dejado dormir aquella noche y fue por eso que al siguiente día habló con ella y después él mismo retomó la relación. Las promesas de la chica con respecto a su cambio de actitud fueron varias y Gordo tuvo que poner de su parte para sobrellevar mejor esa relación, también.

Y ahí estaban los dos, sentados en una mesa con libros de Física abiertos, disfrutando del recreo… como enamorados, otra vez.

"El señor Huffman es un excelente profesor, sabe demasiado… pero no logro entenderle completamente." – Dijo la chica jugando con su lápiz.

"Es sencillo, solo tienes que concentrarte." – Susurró sin mirarla y terminando de escribir la respuesta en su cuaderno.

"Sabes, Gordo." – Dijo ella con una sonrisa – "Eres de gran ayuda."

"Sólo hago lo que puedo." – Dijo sin tomarle importancia.

"Mucho." – Y sin previo aviso, ella lo abrazó fuertemente y él, también la abrazó.

Varios segundos estuvieron así y ella se separó, le sonrió y besó ligeramente sus labios.

"Tengo que irme, había olvidado que tenía que ir a retirar unas fotocopias que encargué en la biblioteca." – Ella le sonrió – "Te veo luego." – Se inclinó lentamente y besando sus labios, volvió a sonreírle y después se fue.

A Parker no le importaba que Gordo hubiera regresado con ella solo porque había intentado suicidarse, la recompensa era lo primordial. Tenerlo junto a ella era de por si un triunfo y algo importante, más importante que pisotear su propio orgullo al conseguirlo por medios tan bajos.

Gordo dejo el lápiz que sostenía en la mesa y su frente se colocó en la mesa.

Parker lo amaba, eso lo sabía, pero tenía miedo de que ella alcanzara un punto donde ese amor fuera tan inmenso y llegara a dañarla a ella y aprisionarlo a él. No sabía si estaría preparado cuando eso pase.

Pensó nuevamente. Parker no era una persona desagradable ni tampoco hueca como las demás chicas. Ella tenía algo que siempre lograba desconcertarlo, tal vez ese halo de misterio o simplemente la profundidad que adquirían esos ojos castaños cuando lo miraban fijamente.

Si ella lo amaba¿por qué el no podía corresponder?. La respuesta erasencilla, aún Lizzie McGuire estaba dentro de él, aún sus ojos le parecían hermosos y aún podía mirarla y mirarla, sin pestañar siquiera. Mientras ella estuviera ahí, en sus pensamientos y en su corazón, difícilmente otra mujer podría entrar, pero también sabía que ese amor lo destruía poco a poco y él tenía derecho a ser feliz, derecho a recomenzar…

Y la idea de que podría llegar a querer a Parker no le pareció tan descabellada en esos momentos.

MS –

Lizzie ahogó un bostezo con su mano y volvió a su libro, al poco tiempo, incapaz de retener unas palabras, observó a su acompañante, a Larry que se encontraba sentado frente a ella en una de las tantas mesas de la biblioteca.

"Me extraña la actitud de Kate." – Dijo Lizzie acomodando su cabello – "¿Puedes creer que no me haya molestado todo este mes?"

"Tal vez maduró." – Dijo Larry encogiéndose de hombros y siguiendo con su lectura.

"Hablamos de Kate, Larry." – Susurró Lizzie levantando los brazos – "Ella no maduraría aunque su vida dependiera de ello."

"Para mí, Kate sigue siendo la misma." – Musitó levantando la mirada - "Exuberante, pero tonta y antipática."

"Para ti, Larry, para mí no. Llámalo intuición, pero yo era su amiga antes y eso me dice que esa actitud es peligrosa, como si se tratara de la calma antes de una tormenta… Kate no es de las personas que dejan a un lado la humillación porque se aburrieron. Ella es distinta, es… es Kate." – Terminó como lo más obvio del mundo.

"Puede que tengas razón, Lizzie, pero su mente juega con planes muy complicados."

"¿Complicados?" – Preguntó sorprendida.

"Si. Ella, a pesar que demuestre que no sabe nada y siempre está preocupada por su imagen, tiene la astucia de un tigre… nadie la conoce realmente, nadie sabe lo que piensa, solo tienes que esperar sus movimientos y después planear de manera rápida una forma de defensa contra ese ataque."

Lizzie frunció el ceño y se apoyó más en la mesa.

"¿Cómo puedes describirla de manera tan precisa si nunca la has tratado lo suficiente?" – Preguntó asombrada.

"Soy buen observador." – Dijo sonriendo y retomando la lectura.

La rubia también hizo lo mismo y sin perder la sonrisa que tenía. Larry Tudgeman podía llegar a ser tan complejo como Kate Sanders, con la simple diferencia que Larry nunca sería tan despreciable como Kate ni utilizaría la humillación como medio de venganza.

No conocía muchas cosas de Larry… y ella no sabía cuanta razón tenía.

MS –

"Hasta que al fin te veo, Gordo." – Dijo Miranda sentándose junto a él.

"Hola, Miranda" – Dijo el chico sin ánimo alguno mientras tecleaba en la calculadora unos números.

Miranda, exasperada, bufó y le arrebató la calculadora.

"Si me dices que te preocupa el examen de Física y que te devuelva la calculadora porque quieres repasar más, yo te diré que no lo haré, porque el examen lo tenemos dentro de dos semanas y tú fuiste el único que participaba cuando nadie lo hacía."

Gordo negó con la cabeza sonriendo. No sabía que haría sin Miranda y sus formas de animarlo.

"Bien." – Dijo el chico. Acomodó su silla y se puso a la par de la chica – "¿Qué sucede?"

"¿Acaso no puedo pasar un tiempo con mi buen amigo?" – Preguntó sonriendo. Gordo levantó una ceja, muestra clara de burla, y Miranda rió. – "De acuerdo, quiero saber cómo estás."

"Bien, en lo que cabe." – Susurró entrecruzando sus manos – "Mi relación con Parker ha sido tranquila, relajada y agradable, no puedo decir nada más."

"Pero aún Lizzie está ahí¿no?" – Cuestionó, agachándose un poco, tocándole el pecho con la punta del dedo índice.

"Si."

Miranda tomó las manos de Gordo y las apretó suavemente.

"Hablé con Lizzie este sábado." – Dijo de manera casual.

"¿Sobre qué?"

"Sobre su actitud. Aunque no lo creas, Lizzie está igual que tú, solo que sigue aferrada a la idea de que tú no la quieres y lamento decírtelo Gordo, pero Lizzie se desilusionó más cuando volviste con Parker, de alguna manera se enteró que los dos terminaron, y que pasados unos días, vuelto."

El chico cerró los ojos y después, comenzó a ordenar sus cosas.

"Sé que Parker te quiere y que tú quieres olvidar a Lizzie, pero no creo que la mejor solución sea está, Gordo." – Exclamó lentamente – "Ambos se están destruyendo sin darse cuenta."

"No creo poder destruirme más, Miranda."

Colgó su mochila al hombro y se levantó.

"Solo pido que pienses las cosas con cabeza fría, que reflexiones y que te des cuenta de lo que ocasionarías cuado todo esto termine."

"Gracias, Miranda." – Susurró con una sonrisa – "Creo que debemos volver a clases, el timbre está por sonar."

La chica asintió y junto con Gordo partieron hacia el edificio. Las palabras de su amiga ya habían calado su conciencia cuando dio el primer paso.

MS –

"Quiero un ensayo de cuatro hojas para este viernes sobre la Segunda Guerra Mundial." – Dijo el profesor terminando de escribir en el pizarrón.

Se oyó un desacuerdo global, y el profesor golpeó con sus manos el escritorio.

"Son ya unos jóvenes, no se encuentran en secundaria, por tal sus responsabilidades son mayores. Quiero ese ensayo para el viernes." – Se oyó el timbre dando por finalizada la jornada de ese día.

Todos se levantaron y comenzaron a salir.

"Te veo mañana. "- Dijo Gordo – "Hoy tengo que llegar pronto a casa… mis padres han sido invitados por unos amigos y quieren que cenemos en su casa."

"Claro, ve tranquilo." – Dijo Miranda cuando Kevin se acercaba – "¿Y Parker?"

"Ya le he dicho que no iré con ella, además, dijo que tenía que hablar con Kate Sanders, y te parecerá extraño, pero le pidió que se uniera al grupo de porristas."

"¿Sanders se lo pidió?" – Preguntó sorprendida.

"Si, bueno, me voy… Adiós, Miranda, Kevin."

Kevin hizo un ademán con la mano y después dio un beso en la mejilla a su novia.

"¿Nos vamos?" – Preguntó el chico.

Miranda solo asintió mientras pensaba por qué Kate tomaba esa actitud con una persona a la cual nunca había hablado y sobre todo… que era la novia de Gordo. Quiso alejar ese presentimiento, pero era imposible. Kevin le hablaba y ella no lograba entender gran parte hasta que recordó que había pedido a Lizzie unos apuntes.

"¿Has visto a Lizzie?" – Le preguntó.

"Debe estar con Tudgeman."

"Tengo que hablar con ella." – Dijo tomando su mano y apresurando al chico.

Ambos salieron de la preparatoria y Miranda observó a Larry y Lizzie sentados en un sillón cerca de unos árboles.

"Vamos" – Dijo Miranda.

"Espera, ahí está Tudgeman." – Kevin la detuvo.

"¿Y?"

"No pienso ir."

"Kevin, necesito los apuntes, son para el examen de Física." – El chico no se movió – "Bien, espérame aquí entonces."

Miranda comenzó a caminar y después de pocos segundos Kevin estaba ya a su lado, con un gesto de inconformidad. Ella sonrió, se veía aún más lindo cuando hacía eso.

"Era un buen momento para que mi bolsa se rompiera." – Dijo Lizzie tratando inútilmente de reacomodar un pequeño agujero en el fondo de su bolsa.

Larry rió y levantó la mirada, para su disgusto, observó como Miranda y Kevin Kemingway se acercaban.

"Aquí está mi pareja favorita." – Dijo Kevin sonriente.

Lizzie soltó una risita nerviosa, mientras que Miranda codeó a su novio y Larry miraba a otro lado con cara de enfado.

"Hola, Lizzie. Quería saber si trajiste los apuntes que te pedí." – Dijo rápidamente Miranda, al notar el ambiente que comenzaba a formarse.

"Sí." – Contestó y buscó entre sus cosas el pequeño cuaderno, pero no lo encontraba y maldijo para sí¿Por qué ahora no lo encontraba?

"Y díganme¿qué tal su relación?" – Preguntó Kevin con una sonrisa aún más amplia.

"Muy bien, gracias por preguntar, Kemingway." – Contestó rápidamente Larry – "Hasta me atrevería a decir que va mucho mejor que otras." – Dijo imitando la sonrisa del otro chico.

"No me digas, pues, felicidades." – Continuó Kevin mirando directamente al chico de ojos azules – "Aunque debo ser sincero, pensé que durarían unos tres días como máximo."

"Aquí están, Miranda" – Dijo Lizzie levantándose y brindándole una sonrisa, sonrisa que Miranda entendió a la perfección.

"Muchas gracias, Lizzie." – Dijo la joven y tomó del brazo a su novio. Pero Larry y Kevin no apartaban su mirada. En ellas, como pudieron ver las chicas, había reto y animadversión. Miranda sabía exactamente lo que podía suceder. Tudgeman era peligroso en esos momentos y por él no dejaría que su relación con Kevin terminara, pero los dos chicos las ignoraban totalmente.

"Ya ves que no." – Continuó Larry levantándose del banco – "Lo mío con Lizzie va en serio."

"Ah… qué bien, sólo espero que esta vez seas correspondido, Tudgeman." – Exclamó Kevin sin perder su sonrisa.

"Kevin, creo que es mejor irnos." – Dijo tirando débilmente de la chaqueta del chico, Miranda.

"Lo soy." – Dijo Larry siguiendo el juego de palabras – "Mi novia es sincera y jamás cambiaría amor por apariencias."

"¿Qué insinúas, Tudgeman?" – Preguntó con evidente enfado el chico.

Tanto Lizzie como Miranda se colocaron delante de cada chico.

"Creo que mejor nos vamos." – Dijo rápidamente Miranda.

"Claro, los veo luego." – Musitó Lizzie.

La joven de cabellos negros tironeó al chico de su chaqueta y comenzaron a caminar. Lizzie observó como se alejaban, ese momento no llevaría nada bueno.

Lizzie se volvió a Larry, con un gesto de molestia en su cara.

"¿Qué fue eso?" – Preguntó la rubia.

"Nada." – Contestó respirando profundamente.

"¿Nada?" – Preguntó Lizzie más enfadada – "Me dices que no fue nada cuando, si no es por mí y Miranda, ustedes hubieran terminado esta discusión a golpes."

"No fue nada, Lizzie." – Dijo sentándose en el banco – "Sólo un poco de intercambio de palabras." – Se encogió de hombros.

"Palabras que estaban ligadas a una persona, por eso Kevin reaccionó de esa manera."

"Lizzie, si no te importa no quiero hablar de eso, pasó, sólo fue un mal momento y te pido disculpas por haber hecho que veas eso, no fue mi intención" – Dijo de manera sincera y tomando una de sus manos mientras un viento helado la hizo temblar.

"¿Tú y Kevin tiene rivalidad… por algo?" – Preguntó sentándose junto a Larry.

"Digamos que es solo… antipatía mutua."

"Debe haber una razón."

"Esta antipatía no, hay veces que algunas personas no te agradan y no sabes por qué, tal vez sea porque no compartes sus gustos, o su personalidad es contraria a la tuya o cosas así."

"¿Seguro?"

"Seguro." – afirmó Larry, sonriendo.

Lizzie también sonrió y nuevamente centró su atención en el bolso. Ella sabía que no era esa la razón… había algo más, aparte de que a Larry alguna vez le gustó Miranda. Debía averiguarlo, tenía que saber el origen de todo ese asunto.

MS –

"¡Te defendí!" – Gritó alterado el joven Kemingway.

"No, no me defendiste, lo único que hiciste fue provocar a Tudgeman." – Exclamó Miranda caminado hacia él.

"¿Y por qué lo mencionas a él ahora?"

"Por que tengo que hacerlo. Si solamente hubieras permanecido en silencio y yo pedía a Lizzie los apuntes y nos íbamos, nada de esto hubiera pasado."

"No me gusta que hables con Larry Tudgeman. Créeme… no pienso dejarte sola." – Dijo de manera dura y caminando de un lado a otro.

"Primero: no iba a hablar con Tudgeman sino con Lizzie, segundo: él no fui quien empezó, sino tú."

Kevin dejó de caminar y se paró frente a ella.

"¿Lo estás defendiendo?" – Preguntó el chico furioso.

"Claro que no lo estoy defendiendo, Kevin¿cómo puedo defender a un persona que me está alejando de mi mejor amiga?" – Susurró – "Sería lo último que haría."

"¿Qué es lo que te preocupa de Tudgeman?" – Kevin preguntó, dándole la espalda.

"Me preocupa que pueda darle a Lizzie ideas erróneas de nosotros. En estos momentos Lizzie está confundida y de alguna manera siempre termina haciendo caso a todo lo que él le dice. Recuperé la amistad de Lizzie y no pienso perderla por esto."

"No la perderás… Lizzie no le hará caso."

"Pero Tudgeman está con ella y no confió…"

"¿Por qué sigues mencionándolo?" – Preguntó interrumpiéndola y levantando un poco la voz.

"¿Por qué reaccionas así?" – Cuestionó Miranda desconcertada.

"Respóndeme… ¿o es que acaso Tudgeman ha vuelto a gustarte?"

Miranda se quedó sin habla, abriendo su boca, sin que nada saliera de ella y fue el peor error que ella cometió. Ese silencio fue interpretado por Kevin de otra manera.

"¿Te gusta?. ¿Larry Tudgeman te gusta nuevamente?" – Preguntó más alterado, tomando a Miranda por los brazos, sacudiéndola levemente. Él sintió su interior resquebrarse, su mundo caer poco a poco.

"No, cla-claro que no." – Musitó asustada.

"No me mientas." – Dijo soltándola.

"Kevin." – Llamó ella y se acercó.

"No." – Dijo levantando una mano – "Nunca creí que me harías esto." – Dijo con un tono claro de decepción.

"No me gusta Tudgeman." – Afirmó, mientras su mirada comenzaba a cristalizarse.

"Yo te amo, pero no soy capaz de soportar lo que me has hecho."

"Kevin…"

"No te me acerques más, Miranda" – Dijo el chico – "No quiero volverte a ver… para mí, lo que había entre nosotros terminó y para siempre." – Y dicho esto, corrió lejos de ella.

Miranda se deslizó y cayó al suelo. Su mirada se nubló y las lágrimas cayeron por sus mejillas. Un sollozo salió al exterior y golpeó el pavimento, llorando, desgarrándose el alma. Todo era culpa de Larry Tudgeman. Por culpa de ese hombre… Kevin la había dejado.

MS –

Se sentó en una silla del parque y se tomó con ambas manos la cabeza. Le dolía, un dolor acompañado con punzadas que lo iban a matar. Cerró los ojos, evitando que las lágrimas que pelaban por salir, ganaran.

Era hombre, no lloraría por una mujer y menos por una que no lo merecía.

"¿Por qué me hiciste esto, Miranda?" – Preguntó al viento y nadie respondió.

La amaba y ella no. ¿Por qué dejó que eso pasara?

Él sabía, por boca de ella, que alguna vez le gustó Larry Tudgeman cuando ellos dos comenzaron aquella relación, pero pensó, ingenuamente, que ella podría olvidar a aquel chico y amarlo a él. Dio todo, hizo todo, pero nada había valido la pena.

Abrió los ojos y su rostro se tornó duro, impenetrable… ¿debía perderla?

"Kevin." – Llamaron.

No, no era ella, su voz era distinta, era dulce, limpia, pura, no llena de cosas indescifrables como esa voz. Dio lentamente la vuelta y la observó, observó su cabello rubio, sus ojos azules, su boca roja, su cuerpo de muñeca, su gesto de superioridad.

"¿Qué haces aquí?" – Ella preguntó.

Kevin no dijo nada. Dio la vuelta dispuesto a irse, pero las palabras siguientes lo detuvieron.

"Debe ser por Miranda¿no?" – Susurró Kate. Él simplemente dio la vuelta, diciéndole con la mirada que continuara – "Siempre supe que su relación no traería nada bueno."

"¿Qué quieres decir?" – Preguntó el chico acercándose.

"Dime algo¿sabes que a Miranda alguna vez le gustó Larry Tudgeman?" – Preguntó de manera inocente, fingiendo no tener segundas intenciones. El chico simplemente asintió – "Mira, yo estuve en la misma preparatoria que Miranda y créeme cuando te digo que desde esa época a Miranda nunca le ha dejado de atraer Tudgeman."

Kevin permaneció quieto y Kate sonrió por dentro.

"Te está engañando, Miranda no es más que una chica que busca atraer la atención de cualquier forma y una de esas era ser la novia de un chico popular." – El rostro de Kevin se tensó – "Te usa, simplemente aceptó ser tu novia para que todos la conocieran. Ella es así, ella siempre quiere sobresalir."

"Cállate, no es verdad." – Exclamó molesto.

"No puedes tapar el sol con un dedo." – Susurró ella, con verdadero dramatismo – "Si te amara tanto como dice¿por qué estás en este estado ahora?"

No respondió.

"El motivo de su pelea debe ser Tudgeman."

Kevin cerró los ojos y Kate sonrió.

"¿Cuándo comprenderás que nuestro mundo es muy distinto al de Miranda Sánchez?" – Preguntó de manera suave, hipnotizante. Kevin la miró fijamente. – "Tú y yo pertenecemos a otro mundo."

El chico bajó la cabeza y Kate se acercó, levantando su mentón.

"Somos iguales." – Susurró la rubia con su rostro muy junto al del chico y él cerró los ojos. Kate sonrió, se acercó lentamente y lo besó.

Dejó que esos labios se acercaran, que le enseñaran a olvidar, que le mintieran que era ella, pero no… a su mente no la podía engañar. Nada importaba ya, sin Miranda, el mundo no tenía sentido, sin su amor ¿para qué vivir? Kate siguió con su juego y pudo observar como dos personas se acercaban a donde ellos estaban. Sonrió mientras lo besaba y dio lentamente la vuelta, rodeando con sus brazos el cuello del chico.

"¡Kevin!" – Gritaron a la distancia.

El chico, saliendo de su trance, se separó de inmediato. Su corazón palpitó con fuerza, el que Lizzie lo viera era ya un problema, pero ahí también se encontraba Tudgeman… el causante, el culpable.

"Lizzie." – Susurró Kevin.

"¿Cómo pudiste hacerle eso a Miranda?" – Preguntó enojada mientras se acercaba a ellos.

"Fue ella quien me lo hizo primero." – Dijo enojado, recordando cada palabra.

"¿De qué hablas? Ella jamás te ha traicionado."

"Lo hizo." – Soltó de manera cruel y después fijó su mirada llena de odio en Larry quien no se inmutó y permaneció serio – "Y si ella lo hace¿por qué yo no?"

"Eres un madito canalla." – Masculló Lizzie, sin poder creer que aquel chico frente a ella no era el dulce Kevin que ella conocía.

"Siento que pienses así." – El chico se encogió de hombros.

Lizzie negó con la cabeza y se alejó del lugar como lo hizo Kevin dando media vuelta y caminando a las afueras del parque.

Kate colocó su mano en la cintura, observó a Larry, le sonrió y le guiñó el ojo y él le devolvió la sonrisa para después ir tras Lizzie y Kate tras Kevin.

"Lizzie." – Llamó Larry.

Ella dio media vuelta y su rostro se endureció.

"No quiero que digas absolutamente nada de lo que viste, seré yo quien se lo diga a Miranda, por el momento no quiero estar con nadie, debo pensar… lo siento, Larry." – Pidió suavemente.

Larry asintió y se acercó a ella, besó su frente y susurró un leve adiós para marcharse.

Lizzie se sentía horrible. Nuevamente un hombre volvía a traicionar a su amiga y con la misma mujer. Recordaba a la perfección cuando Kate había pedido a Ethan dejar a Miranda en el proyecto de matrimonio en la secundaria. Humillarla, lastimarla aunque sea un poco. Pero bien sabía Lizzie que esta traición sería más fuerte, ahora estaba inmiscuido el amor.

"Maldita." – Susurró.

Kate Sanders pagaría por lo que había hecho, no volvería a lastimar a su amiga. Pero lo que más le preocupaba a Lizzie era el cómo reaccionaría Miranda cuando se lo dijera y lo más importante, por qué Kevin había reaccionado así. ¿Tal vez fue a causa del encuentro con Tudgeman? Tenía que saberlo.

Siguió caminando decidida a llamar a su madre y decirle que se quedaría en casa de Miranda, tenía que hablar con ella, pero el destino jugó su cartas y permitió que Lizzie observar a la lejanía a un muchacho sentado en bancos de madera en un pequeño parque.

Sin siquiera tomar conciencia de lo que hacía, sus pies empezaron a andar sin que ella lo ordenara, y se dirigieron a ese lugar, como imán, como la abeja a la miel. Tenía que hacerlo, debía ir, quería ir… saber, sentir.

Él sintió los leves pasos acercarse y se levantó, creyendo que la imagen frente a él era un espejismo, uno que desaparecería si hablaba. La felicidad volvió a su cuerpo, al igual que ese sentimiento que quería alejar cada vez que la veía con Larry Tudgeman. Ella se acercó dando un paso, él se sintió desfallecer.

"Gordo." – Susurró ella, sintiendo su corazón palpitar de emoción.

"Lizzie." – Dijo sonriendo, sonriendo de felicidad por tenerla tan cerca nuevamente.

El sol resplandecía victorioso en el cielo azul y los pájaros cantaban y amenizaban con su sonido el tiempo que sus ojos nunca parpadearon. Ambos lo sabían, después de tanto tiempo… era el momento de hablar.


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2006–04–19

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¿Cómo están? Pues yo muy feliz de volver. Como me lo prometí a mi misma: actualizar antes que acabe el año 2006 :)… es broma.

He venido con un chap sumamente decisivo. Desde aquí todo será más difícil y la charla de Lizzie y Gordo aún más.

Espero ver lindos comentaros y que apoyen a la historia.

Gracias a su RR a:

+Mimi Star +

+ little angel n.n +

Gracias por el apoyo.

Nos vemos… besos.

---,-'-- O :ŴĬƬĆĦ MľĄ MĀĹƒƠƳ ƎƦƦEĿǬŢ: O --'-,---