Disclaimer: Lizzie McGuire y de más personajes como lugares no me pertenecen, son propiedad de la serie de Disney, solo los utilizo para diversión, sin fines de lucro.


(¯·..·´¯·.·•» Maldito Silencio «•·.·´¯·..·´¯)

"¿Por qué callé hasta ahora?"


CAPÍTULO 6

+ La Última Oportunidad +

El tiempo, los segundos, los minutos siguieron corriendo lentos. Juraba poder oír el tictac de su reloj, sus palpitaciones, y hasta la respiración de Lizzie McGuire a pesar de estar alejados tres metros. Creía que era un sueño, un espejismo, un engaño de su mente y corazón heridos, pero cuando ella se acercó sonriente, cuando lo llamó por su nombre, cuando aún estaba lejana… supo que era la realidad, la dulce realidad.

"Gordo." – Susurró Lizzie débilmente.

"Hola." – Respondió Gordo.

Mantuvieron sus rostros alegres, plasmando la sonrisa sincera que debían mostrar hace mucho. El viento, el mar, la tierra, las flores, todo era perfecto, todo era digno, simplemente perfecto.

Más que nunca adoraba a los señores Morris, gracias a ellos ese encuentro se había dado. Habían cancelado la cena por un resfriado de la Señora Morris.

…El mundo podía odiarlo, pero era justo.

Nunca antes había sido tan difícil para ninguno de los dos iniciar una conversación. ¿Por qué ahora?. ¿Por qué justamente ahora que las palabras era requeridas no salían espontáneas?

Su boca se secó, al igual que la de Gordo, alguien tenía que decir algo, terminar con ese maldito silencio.

"¿Cómo estás?" – Dijeron los dos a la vez. Ambos rieron y bajaron la mirada, parecían simples niños avergonzados por algo que hubieran hecho mal. El amor era así.

"Lo siento." – Volvieron a decir juntos, provocando nuevas risas.

Era difícil, tanto que Gordo prefería miles exámenes de física, química y matemáticas al mismo tiempo, a esto que le sucedía. Se sentía estúpido, una persona sin palabras, sin nada que decir cuando había mucho que decir.

"¿Cómo has estado?" – Preguntó Lizzie, acercándose.

"Bien, gracias." – Susurró Gordo y Lizzie se sentó en el banco, alejada un poco.

Era la última oportunidad, la única que tenían para decidir o para terminar. De ello se desprendería su relación futura, su amistad y el sentimiento escondido y que flotaba en el aire.

¿Qué decir, qué hacer cuando tu cabeza no trabaja?

Alguien debía iniciar la conversación, ni el propio destino sabía quién debía… ¿debía ser ella por no dirigirle la palabra por algo que dolía pero que, inútilmente, había tratado de ocultar? O él ¿por ser un cobarde y lastimarla con su relación con Parker?

Ni el propio destino lo sabía…

MS –

"¡Kevin!" – Gritó Kate, corriendo tras él.

Kemingway se detuvo sin saber porqué y viró. Observó como Kate también paró. Tenía su rostro sonrosado y respiraba agitadamente por el esfuerzo hecho.

"¿Qué quieres?" – Preguntó sin expresión en su rostro.

"Simplemente hablar." – Susurró ella, con una voz de fingida inocencia que hasta Kevin dudo en creer o no.

"¿De qué?" – Preguntó nuevamente, relajando su cara y respirando profundamente.

"De lo que pasó hace un momento, de lo que significó eso." – Susurró dando dos pasos hacia él y acercándose. Su rostro adquirió una expresión de tristeza pero el brillo de goce plasmado en sus ojos dio a Kevin la respuesta…

Ella mentía, ella era falsa, ella era malvada.

"Te diré lo que eso significó para mí." – Musitó tomando el rostro de Kate con una sola mano. Acercó su boca su oído y sonrió – "Nada."

Kate cerró los ojos con fuerza y separándolo, golpeó con su mano la mejilla del chico.

"Estúpido." – Masculló.

"¿Qué querías que te dijeras?" – Preguntó sonriente, rozando levemente su mejilla herida – "¿Qué ese beso significó algo para mí cuando es Miranda la mujer a la que amo?"

"¿Y crees que ella te ama a ti?" – Atacó con el único afán de herirlo, pero esa sonrisa de satisfacción que no se borraba de su cara hizo que su puño se cerrara, logrando que la piel se amoratara.

"Ella me ama, estoy seguro." – Afirmó, caminando hacia atrás.

No le importaba herirla, Kevin simplemente deseaba que ella dejara de entrometerse, que dejara que su relación con Miranda siguiera su curso y que nadie interfiriera. No dejaría que ella fuera la causante de que su relación se derrumbara más. No, ella no interferiría.

Pero Kate era lista, era una mujer que jamás se dejaría vencer por simples cosas.

"No puede amarte." – Dijo ella, segura, sonriente.

"¿Por qué?" – Preguntó, con su rostro lleno de burla.

"Porque ella aún ama a Larry Tudgeman." – Dijo, extendido más su sonrisa.

Y el efecto que ella pensó… sucedió. El rostro de Kevin perdió la diversión, su rostro pronto se tensó y la ira se expresó cuando la tomó de los brazos y comenzó a sacudirla.

"¡No mientas!" – Le Gritó.

Pero ella rió.

"¿Así expresas tu seguridad?" – Se burló.

La soltó y se alejó. Negó con la cabeza y recobró su sonrisa.

"No me confundirás con palabras. Ella me ama a mí, Tudgeman nunca significó nada en su vida."

Kate chasqueó con la lengua y ladeo un poco su rostro.

"Recuerda que yo estuve mucho tiempo más con ella… y por tal, estuve en esa época." – Susurró, levantando el mentón – "Ella podría ocultar muy bien lo que siente, es una maestra en la actuación." – Posó su mano en su cadera e hizo un gesto, como si le costara trabajo recordar algo – "Ella dio una fiesta por su cumpleaños, Tudgeman estuvo ahí, muy atrayente, muy cambiado, tal cual es ahora ¿y qué crees que hizo ella?" – Preguntó, pero Kevin no contestó. – "Toda la fiesta se la pasó con él, bailando, riendo, divirtiéndose… forjando mucho más ese amor que ella ocultaba con todo éxito y él demostraba sin reparo alguno."

El chico caminó hacia atrás. Esas palabras dolían, dolían mucho.

"Fue en ese momento en que Larry dejó una huella en ella… a pesar de que al siguiente día, él volvió a ser el mismo y ya no le atraía." – Dijo feliz consigo misma y con la capacidad de daño que poseía – "Miranda no te quiere a ti, quiere a Tudgeman y solo comenzó un noviazgo contigo para tapar ese hueco que jamás sería llenado, porque su obsesión por ser aceptada por todos nunca terminará."

"No te permito que hables así de ella." – Masculló, controlando sus ansias de callarla, de olvidar que era una mujer.

"Las mentiras no duelen tanto como las verdades." – Finalizó con su rostro pasivo y una mirada indescifrable.

Kevin negó con la cabeza.

"Si con esto pensaste que me separaría de Miranda, estás muy equivocada… jamás la dejaré." – Aseguró con firmeza.

"Cuando te des cuenta de que clase de mujer es tu novia… en ese momento me darás la razón, en ese momento sabrás que yo soy la única que te quiere de verdad y que ella simplemente jugó contigo." – Susurró Sanders, mostrando una sonrisa triste.

"Jamás sucederá." – Tras decir eso, Kemingway dio la vuelta y sin regresar su mirada, olvidando la educación, se alejó de ese lugar, tratando que esas palabras disfrazadas no llegaran a él, que no ingresaran al cuerpo para ser aceptadas como verdad.

Miranda lo amaba a él, Larry Tudgeman era su pasado, una sombra que él se encargaría de desaparecer. Sabía ahora, más que nunca, que tenía que hablar con Miranda, contarle la verdad y evitar que la tormenta en el vaso estalle…

Mientras él se alejaba, Kate volvió a sonreír.

Miranda Sánchez jamás sería feliz ni tampoco Lizzie McGuire, su venganza contra ellas aún empezaba, aún no alcanzaba el mínimo de lo que vendría.

"Un buen discurso." – Susurró Larry, detrás de ella.

"Yo ya he hecho mi parte… ¿tú has hecho la tuya?" – Preguntó dando la vuelta.

"Lleva tiempo… con Lizzie no es tan fácil. A Miranda puedes atacarla de cualquier forma, con Lizzie solo hay una vía… Gordo."

"Parker McKenzie también se encarga de ello… ella hará que Gordo y Lizzie nunca puedan ser felices." – Dijo con maldad – "La he herido con ese beso que le di a Kevin, ella se lo contará a Miranda y las dos sufrirán. Cuando se trata de amistas entre ellas, las dos sufren aunque solo sea una la que lleva ese dolor." – Terminó con burla – "Su patética bondad acabara poco a poco con ellas."

"¿Crees que Kemingway creyera todo lo que le dijiste?" – Preguntó, mientras ofrecía un brazo y caminaban despacio

"No todo… pero logré que las dudas crecieran en él, dudas que tú te encargarás de confirmar." – Exclamó contenta, uniendo la malicia de sus ojos con la que existía en la de Larry.

"Nada me haría más feliz… Pagaremos al mundo lo que el mundo nos ha dado." – Terminó con tono resentido.

La rubia se sintió realizada totalmente. El odio que encerraba el corazón de Tudgeman era gratificante y serviría enormemente a sus planes. A ella no le importaba si él se lastimaba más con todo eso, a ella no le importaba lo que sintieran los demás… sus intereses estaban primero.

Ella era lo primero. Su orgullo y nada más.

MS –

"Lizzie." – Susurró Gordo.

Debía ser él.

La rubia lo miró y su corazón latió rápidamente. La sensación de que todo iría bien se apoderó de ella. Ahora era fácil decir lo que sentía.

"Yo… lo siento." – Gordo dijo despacio, mirando sus zapatos, encontrándoles más interesantes que nunca.

Ella cerró los ojos y una lágrima descendió de su cara.

¿Por qué no habían empezado por esa parte?. ¿Por qué no habían ahorrado todo ese tiempo de desesperación y dicho esas tres palabras?

"No sé porqué, pero lo siento."

Lizzie levantó la cabeza y lo miró. Él aún seguía con su mirada fija en el suelo. Las palabras que dijo la hirieron pero a la vez la alegraron demasiado, le robaron el aliento y la trajeron a la realidad nuevamente.

Él le pedía disculpas, pero le decía que no sabía porqué. Le pedía disculpas por el daño que adivinaba en ella y le decía que no sabía por qué.

"Yo también lo siento." – Susurró Lizzie sin dejar de mirarlo – "Y tampoco sé por qué te lo digo."

Un juego de palabras.

Gordo dejó de mirar al suelo, pero fue tarde, Lizzie se había levantado y había caminado lejos de él. Había dado la vuelta a dos metros más allá de ese lugar.

"Creo que debí consultar a mi mejor amiga si era tiempo de tener una novia." – Dijo Gordo, levantándose – "Creo que debí preguntárselo y evitar una pelea muda."

"Creo que yo también debí hacerlo."

El silencio reinó por pocos segundos y fue Gordo quien caminó un metro más, acortando la distancia.

"Fue un error." – Confesó el chico.

"¿El qué?" – Preguntó Lizzie, caminando también.

Sus pasos se oyeron muy rápidos para Gordo, pareciera como si ella estuviera corriendo cuando en verdad caminaba. Él observo el rastro de una lágrima en la mejilla de Lizzie y se conmovió, sabía que todo había sido un error.

Iba a dar un paso más, pero alguien se arrojó a sus brazos. ¿Era Lizzie? No, no era ella, su cabello olía a hierba buena, no a fresa.

"Parker."

"Gordo, al fin te encontré." – Dijo con voz alegre la castaña. Su novia.

Lizzie retrocedió unos pasos y evitó llorar, mordiéndose el labio. Esa era la realidad… esa era su realidad. Gordo y Parker… solo ellos dos, ella no tenía cabida en ese dúo. ¿Cómo puedo creer que todo se solucionaría?

"Ah… ¡Lizzie¡Hola!" – Dijo McKenzie con una efusividad tan falsa que el corazón de Lizzie se comprimió más.

"Hola." – Dijo lentamente. Cerró los ojos, los abrió poco después y mostró su mejor sonrisa – "Bueno… yo me voy, tengo que… solo tengo que irme."

"Adiós." – Parker dijo rápidamente y abrazó más a Gordo.

"Lizzie." – Susurró Gordo, queriendo acercarse, no desperdiciar la última oportunidad.

"Adiós." – Musitó y después salió caminando lentamente. Gordo sintió lo mismo que ella. Todo se había derrumbado y la responsable disfrutaba de su acción. Parker no sentía remordimiento.

Lizzie corrió lo más rápido que pudo cuando se alejó de ese lugar. Su corazón palpitaba por el esfuerzo hecho y por la desdicha. Se apoyó en un poste del alumbrado y lo golpeó fuertemente. El sonido de su mano al golpearlo fue acompañado por el grito de vivo dolor.

"¿Por qué?" – Preguntó al cielo, recordando aquella vez que estuvo en la misma condición.

Nuevamente lloraba por un hombre… y por todo lo que pasó, su cabeza olvidó aquel beso de Kate le diera a Kevin, olvidó que debía que ir con su amiga, olvidó todo… hasta que el ser humano es fuerte y nunca es derrotado fácilmente, que sabe cómo afrontarlo todo y arrojar el dolor lejos.

Levantó la mano, un taxi se estacionó frente a ella, se subió, dijo su destino y el carro emprendió marcha. Mientras observaba las casas pasar una por una. Pensó que el alejarse no era una opción descartada y que todo lo que viene… va.

.-.

"Tu mamá me dijo que vendrías aquí y tenía que decirte algo que no podía esperar hasta mañana." – Dijo con entusiasmo Parker cuando supo que Lizzie doblaba la esquina – "¡Me aceptaron como animadora!"

¿Solo por esa tontería había interrumpido su conversación con Lizzie?

"Me alegro por ti, pero quiero que me disculpes, tengo que hablar con Lizzie." – Dijo lo más tranquilo que podía – "Te veo mañana. Adiós."

Caminó dispuesto a marcharse pero Parker lo atrajo del brazo y lo puso frente a ella.

"¡Yo soy tu novia, no McGuire!" – Gritó desesperada.

"Ella es mi amiga." – Contestó.

"Una amiga que no te habla desde que tú y yo somos novios." – Masculló con ira. Sus pupilas temblaban en sus ojos y lo miraban fijamente. Estaba enojada, demasiado. No permitiría que McGuire le arrebatara lo que tanto trabajo le costó retener.

Ganaría una vez más.

"Creo que fue un error haber regresado, Parker… nos lastimamos." – Sinceró Gordo, tomando los hombros de la chica que subían agitados por su respiración.

"No, no, no, Gordo… tú me lastimas. ¡Tu actitud me lastima!" – Vociferó más enojada y golpeo sus hombros – "¡Yo te amo!"

Su conciencia rechazó esas palabras, sus palabras rebotaron y ellas cayeron en el vacío. Pero la sangre que salía de la muñeca de Parker no fue ignorada por su conciencia, ese líquido rojo le recordaba porqué había comenzado su sufrimiento.

La herida se había abierto por los golpes que ella daba en los hombros de Gordo.

"Tranquilízate." – Pidió el chico.

"¡No, no me voy a tranquilizarme¡Yo no quiero perderte!"

Gordo la abrazó y ella lloró.

"No te voy a dejar." – Susurró Gordo – "Te lo prometo."

Su condena. La cruz con la que debía cargar hasta que ya no soportara más.

Por ser como era, por ser educado así, su criterio era mucho más formado y la responsabilidad que siempre tenía presente no le permitía decir "No". Si esa palabra era dicha, todo acabaría y él podría tener algo con Lizzie, pero el otro lado, lo opuesto a ese era un posible suicidio… y él no podría vivir con eso pesando cada vez en su conciencia.

Si quería ser libre, debía serlo… sin atadura alguna…

Parker sabía lo que hacía y cómo manipularlo sin que él se diera cuenta. Ella podía hacerlo.

La castaña sollozó, abrazando fuertemente a Gordo, como si fuera un muñeco. Los segundos pasaron lentos.

Mientras Gordo era cada vez más enterrado en ese fango llamado manipulación, Parker se sentía más satisfecha.

Por abrazarla, el chico no notó la sonrisa de satisfacción que en el rostro de la chica se plasmaba.

MS –

Tomó aire y golpeó la puerta. Oyó que una voz femenina decía que ella atendería. La puerta se abrió y el rostro sonriente de la Señora Sánchez fue lo primero que vio Kevin.

"Buenas noches." – Dijo educadamente.

"Kevin… ¿cómo estás?" – Preguntó sonriendo más – "Pasa." – Ofreció.

Él entró sin saber cómo lo hizo. Al parecer aún Miranda no le contaba nada de su discusión.

"Pensé que no vendrías hoy."

"Tuve un inconveniente." – Dijo rápidamente.

"Voy a llamar a Miranda, querido." – Dijo la señora Sánchez – "Espérala un segundo."

"Dígale que de verdad quiero hablar con ella, que es importante." – Rogó, sin poder ocultar en su voz el tono de desesperación y la madre de Miranda lo notó. Ella frunció el ceño y sonrió un poco.

"Una pelea¿no?" – Preguntó.

"Algo así."

"Bien." – Caminó un poco y después dio media vuelta – "Si quieres un poco de té, puedes servírtelo."

"Gracias."

La madre de Miranda sonrió y después se fue.

Kevin respiró hondamente, tratando de imaginar una buena manera de contarle a Miranda todo lo que había sucedido, sin herirla más de lo que ya lo había herido.

Lo odiaría, eso era seguro, pero lo odiaría más si no fuera él quién le contara todo.

Los padres de Miranda eran unas personas a la cuales él estimaba mucho, lo habían acogido de excelente manera y había aceptado sin reparos su relación con su hija… ¿y así pagaba su confianza?

Golpeó una mesa, con frustración. Lizzie tenía razón… era un canalla. Los malditos celos y él mismo tenían la culpa de todo lo que ahora pasaba. Si no había solución y si perdería a Miranda solo por ese desliz, tenía que aceptarlo sin reclamos.

Era su culpa únicamente.

Oyó el paso de dos personas descender por las escaleras, dio media vuelta y observó a Miranda. Sus ojos estaban un poco rojos, el maquillaje había disminuido un poco su inflamación.

"Hola… ¿Podemos hablar?" – Preguntó Kevin.

Ella simplemente asintió y caminó hasta la puerta. Esa indiferencia le dolía y no imaginaba como dolería si ella no estuviera más a su lado, si la perdiera para siempre.

Salieron a las afuera de la casa y caminaron hasta el patio. Se sentaron en la vereda y permanecieron en silencio.

"Lo siento, Miranda." – Dijo Kevin, tomando la mano de la chica y apresándola entre las suyas – "Dije muchas cosas que en verdad no sentía en esos momentos." – Miranda lo miró – "Los celos me cegaron y el solo hecho de pensar que Tudgeman ha vuelto a gustarte me mata."

"Kevin." – Susurró la chica y tomó entre sus manos el rostro del joven – "Yo únicamente te quiero a ti, te dije ya lo que pienso de Tudgeman, para mí no hay más hombre que tú."

"Perdóname, por favor." – Suplicó desesperado tomando también su rostro entre sus manos – "No quise hacerlo."

"Shhh." – Susurró – "Ya pasó… yo te amo."

Miranda se acercó lentamente y lo besó con delicadeza en los labios. Kevin no pudo evitar las lágrimas que salieron cuando tocó la suavidad de esa boca. Recordar que él había sido besado por otra mujer que no era Miranda lo destruyó e hizo que se separara lentamente.

"Te amo, te amo, te amo… solo te amo a ti, Miranda." – Volvió a decir y la abrazó lentamente, tomándola fuertemente, pensado que se alejaría, sintiendo que ya la perdía.

Miranda se separó y se levantó, extendió su mano y lo ayudó a levantarse, sonriente. Todo había vuelto a la normalidad…

"Tengo que decirte algo." – Dijo Kevin y tomó las manos de Miranda – "Y estoy consciente que nada será igual después, que posiblemente me odies."

…No era cierto.

Miranda se alteró pero no dijo nada.

"Me encontré con Kate después de lo que pasó entre nosotros." – Susurró y oprimió más sus manos. La chica sintió una opresión en el pecho – "Dijo muchas cosas que no creo, quiso engañarme con su veneno pero no le hice caso… Yo te amo, Miranda y no quise hacerlo" – Dijo levantando la mirada – "En realidad yo no lo hice, fue ella…" – Se corrigió.

Guardó silencio por un momento. Para Miranda fueron minutos interminables, minutos que no pasaban y que los segundos cada vez iban más lentos.

"¿Qué hiciste?" – Preguntó, temiendo la respuesta.

Él no habló y la abrazó fuertemente. La mirada de Miranda se nubló por las nacientes lágrimas. Algo malo iba a suceder. Lo separó, cansada del silencio y tomó su rostro.

"¿Qué hizo Sanders?" – Volvió a preguntar.

Tomó entre sus manos las pequeñas de Miranda y respiró hondo.

"Me besó." – Contestó despacio.

Miranda quitó las manos, caminó hacia atrás y no dijo nada. El silencio mató a Kevin y la tormenta estalló finalmente en el vaso.

El eco del viento resonó en esos momentos y le susurró que la perdió.


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2006–06–28

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Hola, Hola, Hola.

Mucho tiempo a pasado desde la última actualización y pido disculpas por ello, he tenido muchas cosas en la cabeza y varios trabajos que terminar.

Mia tiene ganas de llorar, a acabo del colegio y ahora va a la Universidad… un nuevo reto.

En estas vacaciones tendré más tiempo para actualizar esta historia y creo que serán rápidas porque sé ya como todo se irá hilando de aquí en adelante.

Vamos al Fic:

La Última Oportunidad, el título es el guía de todo lo que pasa en este chap. Lizzie y Gordo, Miranda y Kevin, luchando por la última oportunidad y como siempre… esa oportunidad no es aprovechada por la intervención de otros. Je, je, soy mala.

Estas nuevas cosas que han sucedido van a traer ya la parte media del Fic, el problema en sí, las dificultades y las pruebas para el amor que sienten los protagonistas.

Pero… aquí están mis malos favoritos, Kate, Larry y Parker ¿De qué serán capaces? Ufff, ellos son mentes realmente complejas y yo hago lo posible por tratar de acoplarlos a esto que sucede en el embrollo de la historia. Esperen todo de ellos, verdaderas sorpresas… ;)

¿Y el trío de niños? Don't worry, ellos aparecerán y su intervención si tendrá relevancia.

Ahora vamos a lo que me gusta, je, je…

Muchas gracias por sus lindos RR a:

Mimi Star +
+ Mara-chan4ever +

Espero que este chap les haya gustado y que sigan la historia que tendrá un final.

Se cuidan y muchas gracias.

Os quiere:

-;- :ŴĬƬĆĦ MľĄ MĀĹƒƠƳ ƎƦƦEĿǬŢ-;-