Disclaimer: Lizzie McGuire y de más personajes como lugares no me pertenecen son propiedad de la serie de Disney, salvo los que no reconozcan. Sólo los utilizo para diversión, sin fines de lucro.
(¯·..·´¯·.·•» Maldito Silencio «•·.·´¯·..·´¯)
"¿Por qué callé hasta ahora?"
CAPÍTULO 7
+ Los restos que quedan de nosotros +
Dos lágrimas, sólo dos salieron de sus ojos y se deslizaron por sus mejillas.
Miranda quería decir algo, pero nada salía de su boca, la voz se fue extinguiendo poco a poco, junto al amor que sentía por Kevin Kemingway. En ella, solo existía el vacío, restos de un amor que la inmiscuyó demasiado.
"Perdóname." – Susurró el chico.
Y esas palabras dolieron mucho más que el engaño, sonaban falsas, carentes de sentido para su mente destruida, para su corazón acribillado por la verdad y no por la mentira.
¿Es que acaso ella hubiera preferido que Kevin le ocultara ese beso?. ¿Acaso habría querido que otros se lo dijeran, distorsionando ese suceso, y que por ello esa pena fuera mucho más grande?
¿Prefería la mentira?
Kevin quiso acercarse, pero el gesto que hizo Miranda, pidiendo que se detuviera, fue suficiente… Él no tenía derecho a lastimarla más.
"No… no." – Susurró ella, evitando que su voz sonase quebrada, evitando que observara el dolor que él creó.
"Miranda." – Dijo, suplicante.
Y por mucho que las palabras dolieran, por mucho que ella se destruyera, por mucho que él rogara y se dejara pisotear como el más sucio trapo, ella tenía que mantener su honor, el orgullo de mujer…
"Todo terminó." – Musitó, mirando al suelo – "No puedo soportar esto… es demasiado."
El joven, haciendo caso omiso de la suplica callada de Miranda, se acercó y tomó su rostro.
"Fue ella quién me besó, Miranda." – Musitó, poniendo a la par del suyo el rostro de la chica – "No fui yo."
Miranda cerró los ojos y lentamente retiró las manos de Kemingway.
"No importa quien fue, importa el hecho. Importa que tú permitiste que eso sucediera e importa que no hiciste nada para impedirlo… Eso importa." – Dijo, tragando uno a uno los sollozos que querían escapar de su cuerpo.
"Yo te amo." – Sinceró, con voz fuerte y decidida.
Miranda sonrió.
"Yo te odio." – Masculló, mirándolo con rencor – "Y te pido que no vuelvas a buscarme. El saber que la persona a la que amo encontró refugio en otra sólo en cuestión de minutos es algo que no puedo perdonar… es algo que me está matando."
"¡No quiero perderte!" – Gritó, desesperado.
"Ya lo hiciste." – Murmuró y dio la vuelta, sin mirarlo.
Sus pasos resonaban cada vez más y cuando el sonido de la puerta de la casa de los Sánchez se cerró de un solo golpe, supo que no era una pesadilla de la cual despertaría en cualquier momento… esa era la realidad.
Su realidad.
Cayó de rodillas, al pavimento, al suelo, al dolor, al sufrimiento… Miranda se había ido y él no pudo siquiera mover un músculo por impedirlo.
Ella se había marchado.
Los restos, sólo los restos de sus palabras, de los últimos besos y de la ruptura flotaron en el aire… Restos, restos del amor.
Restos que quedaban de los dos.
– MS –
Lizzie se encerró en su cuarto, cerrando despacio la puerta, solamente para que nadie notara que estaba mal.
Jo se lo había preguntado, ella le había mentido con todo descaro.
Su espalda se apoyó en la puerta y despacio, se fue deslizando por ella, hasta sentarse en el suelo, llorando, descargando las lágrimas que aún no salían. Las lágrimas que ahogaban, que mataban poco a poco.
Tapó su rostro con sus manos y quiso que los sollozos no salieran de su garganta. No lo consiguió. Su cuerpo lentamente se recostó en el suelo, y sus manos arrugaron con fuerza la alfombra que cubría el piso.
Quería gritar, quería morir.
Había perdido a Gordo para siempre. Había perdido a su amigo, a su eterno amor.
Y sólo quedaban restos esparcidos en la pradera de un amor consumido por las llamas del dolor, y junto a ellos yacía ella, destruida, sin vida.
No se resignaba a perder a Gordo. No quería hacerlo, pero el destino había jugado y su mejor arma era Parker, la novia.
"¿Por qué?" – Musitó, sintiendo una a una las lágrimas que derramaba – "¿Por qué esperé tanto?"
Golpeó el suelo y en ese mismo instante, el teléfono sonó.
Lo miró por un buen momento, segundos. Cinco timbradas y finalmente, dejó de sonar. Tal vez su madre lo contestó. ¿Quién podría ser?… ¿Gordo?
Muy dentro deseo que fuera él, pero no quería a la vez. Oiría su voz quebrada, percibiría en sus palabras el dolor provocado y lo último que quería era humillarse.
Unos golpes en su puerta la asustaron.
"Lizzie… es Miranda." – Dijo Jo.
Se limpió las lágrimas, se levantó del suelo y aclarándose la garganta habló.
"Contesto aquí, mamá."
Oyó los pasos de su madre alejarse y respirando hondamente, levantó el teléfono.
"Hola." – Oyó un sollozo y se asustó - "Miranda¿qué tienes?"
"Lizzie." – Dijo llorado – "Kevin… Kevin me engañó."
El alma de Lizzie se partió en dos al oírla hablar así. Su voz expresaba dolor, su llanto sufrimiento. Ahora no podía mostrarse débil, Miranda la necesitaba. Tragándose su propio dolor, habló despacio.
"Tranquila, Miranda. No llores." – Pidió.
"Es horrible, Lizzie." – Dijo hipando – "Me traicionó… ¡me traicionó!"
Lizzie cerró los ojos y varias lágrimas salieron despacio, cayendo al suelo.
"¿Quieres venir a dormir a mi casa?" – Preguntó, deseando que aceptara.
"Si. No puedo sobrellevar este dolor yo sola y también siento que tú necesitas alguien con quién hablar."
Lizzie sonrió.
"Si."
"Iré dentro de una hora. Les diré a mis padres que tenemos que estudiar para el examen de Física. No se negarán." – Dijo con voz más clamada.
"Te espero."
"Gracias, Lizzie. Sinceramente no sabría que haría sin ti."
"Yo igual." – Contestó con tristeza en la voz.
"Nos vemos dentro de una hora."
"Bien." – Y Miranda colgó el teléfono.
Lizzie se sintió más aliviada al hablar con Miranda. Ella tenía razón, nadie puede sobrellevar el dolor solo, necesita ayuda.
Pero aún así, hablara con su amiga o no, se sentía tan destrozada.
Colgó el auricular y se miró en el espejo. Sus ojos estaban un poco inflamados, pero antes de salir, tomó un poco de maquillaje y trató de disimular con ello el llanto. Lo logró y fingiendo sonreír salió de la habitación, al hacerlo, chocó con Matt.
"Ten cuidado, puerco espín apestoso." – Dijo ella con enojo y caminó hacia las escaleras. Pocas ganas tenía de pelear con su hermano menor y sorprendentemente, Matt no atacó, solamente la miró bajar. Su semblante era serio.
Lizzie lo miró extrañada y se apresuró a bajar, cuando ella se perdió en la entrada de la cocina, Matt se permitió sonreír.
Sacó una videograbadora de su bolsillo y entró sigilosamente al cuarto de su hermana. Buscó un lugar adecuado para esconderla y una vez encontrado, la camufló de manera perfecta y la encendió. Sonriendo a la cámara, expresó con orgullo.
"Todo por ti, Melina."
Y salió despacio, bajando a la cocina.
Nadie debía sospechar nada. Si lo hacían… ese sería el fin de su relación con Melina.
– MS –
Gordo pateó con fuerza una silla, haciendo que cayera al suelo.
"¿Por qué ocultar lo que se siente?", pensaba a cada momento, incapaz de concentrarse en sus notas de Física. Todo daba vueltas, todo estaba mal.
Tiró el cuaderno a la cama y después caminó hasta la ventana, observando la noche apacible de esa primavera… ¿Por qué nada salía como debía?. ¿Por qué debía ser él, el gran líder del comando de la desdicha?
Negó con la cabeza y prefirió calmarse. Siempre pensar con la cabeza tranquila era la mejor opción… Y mañana tenía que enfrentar nuevamente la verdad. Su verdad.
Su cruz.
No tener a Lizzie a su lado por un acto humanitario que quería abandonar. Y es que no podía bautizar a esa pseudorelación con más nombre que ese.
Parker era una chantajista, lo había comprobado esa tarde.
Golpeó con fuerza la mesa a su lado, con frustración. ¿Por qué recurrió a algo tan desesperado sólo por olvidarla?. Él no era así, jamás había sido de las persona que pretenden tapar el sol con un dedo, pero lo hizo llevado por la desesperación, por querer mentirse…
Y ahora estaba pagando el precio a su mentira.
Sentía que poco a poco se despedazaba por dentro, que cada resto de su cuerpo era llevado por el viento de la desdicha y recaía en las aguas turbias del dolor, ahogándolo como siempre lo hacía.
Amaba a Lizzie, pero ella no a él.
Porque si lo amara¿ella habría iniciado una relación con Tudgeman?
Recordaba las palabras de Miranda, repetirse como eco en su interior:
"Gordo, ella no ama a ese intento de ser humano. Solamente lo usa, lo usa para tapar aquel hueco que tú no llenaste a su debido tiempo, nada más."
Pero dudaba de su veracidad. No confiaba.
Podía ser que Miranda no mintiera sobre lo que dijo esa vez, pero la actitud de Lizzie, cada cosa que ella hacía, apagaba cada vez la vela de la esperanza, dejándolo poco a poco en la penumbra de un amor que lo estaba consumiendo, como la llama a la vela.
"Te amo, Lizzie." – Susurró, queriendo escucharse decirlo – "Te amo."
Si al menos no podía tenerla como él quería, no perdería su amistad. No, ya no quería perder nada más de ella.
Al menos tener su amistad era más gratificante que su indiferencia.
Su cuerpo cayó a la cama con fuerza, pensando que tenerla lejos todos esos días había sido una tortura lenta. Una tortura que robaba su vida poco a poco, como lo hacía con sus esperanzas.
Cerró sus ojos, visualizando entre sueños su rostro sonriente, sus brazos, sus palabras y ese beso que le dio en Roma. El único.
Cuando sintió que el sueño lentamente acudía a su cuerpo, una lágrima salió de sus ojos azules, cayendo lentamente en la cama, desfogando el dolor, desahogando lo que sentía.
Y en cuestión de segundos, su cuerpo reclamó el sueño…
La paz que tanto ansiaba despierto.
– MS –
"Buenas noches, señores McGuire." – Saludó Miranda.
"Buenos noches, Miranda." – Dijo Jo con una sonrisa.
"Buenas noches." – Contestó Sam, moviendo con una cuchara la ensalada.
"Iremos a mi habitación, mamá." – Dijo Lizzie.
"La cena estará en un momento, niñas. Pueden bajar en cuarto de hora."
Ambas asintieron mientras Lizzie observaba a Matt sonreír sin razón alguna, entrando a la casa por la puerta del jardín. No quiso tomarle importancia. En esos momentos su hermano era similar a lo que es un cero a la izquierda con respecto a sus problemas.
Despacio subieron las escaleras, sin decir palabra. Ninguna pudo romper el silencio fuera de la habitación. Dentro de ella, lo único que Lizzie vio fueron las lágrimas de Miranda fluir con fuerza por sus mejillas y sentir después como la abrazaba, pidiendo apoyo con ese gesto.
"Es horrible, Lizzie." – Comenzó la chica, sollozando – "Todo fue horrible."
"Tranquila." – Pidió, sintiendo que ella también quería llorar.
"No, no puedo tranquilizarme." – Dijo lentamente y rompiendo el abrazo – "¿Tú estarías tranquila al saber que tu novio, poco después de una pelea, ya consiguió a otra?" – Lizzie no supo que responder – "Fue un cobarde, alguien poco razonable. ¡Y se atrevió a decírmelo sin vergüenza alguna!"
"Miranda, pero él te dijo que lo hizo. ¿Hubieras preferido que sea Kate quién te lo diga, que te distorsione los hechos?" – Preguntó sin consideración y Miranda dejó de llorar.
"¿Cómo sabes que Kevin me traicionó con Kate?" – Preguntó, mirándola atentamente.
Lizzie se levantó de la cama y después de un prolongado silencio, habló con una voz pequeña.
"Porque…" – Se acomodó el cabello – "Porque yo los vi."
Miranda bajó la cabeza.
"Dime algo, Lizzie." – Dijo recuperando su voz dolida, sintiendo su corazón romperse mucho más – "¿Fue ella quien lo besó… o fue él?"
Lizzie se sintió como la persona lista para ser lanzada al vacío. Una palabra más o una palabra menos era la diferencia para la felicidad o la desdicha eterna de su amiga.
"Pues… por lo que vi… fue ella." – Miranda levantó la cabeza – "Cuado grite su nombre, él se separó de inmediato, sorprendido, pero después… cuando le pregunté el por qué, me dijo que tu también le habías hecho lo mismo." – Su amiga la miró incrédula – "Le dije que no era cierto, que jamás lo traicionaste, pero no quiso escucharme, y… yo intuyo que su comportamiento fue debido a lo que sucedió con Larry."
"A ese estúpido no me lo nombres." – Dijo alterada – "Por su culpa está sucediendo todo lo que pasa ahora."
"¿Qué pasó entre tú y Kevin para que se pelearan?"
"Pensó que defendía al idiota de Tudgeman, le entró la paranoia de que él me gusta y para él eso era una traición. Dijo que todo se terminó y se fue." – Dijo tranquilamente – "Después regresó y me contó su infidelidad."
"Miranda, quiero que me respondas lo siguiente con total sinceridad." – Dijo Lizzie, mirándola fijamente y sentándose después. La chica asintió – "¿Tú aún sientes algo por Larry?"
Miranda no supo que responder.
– MS –
"Y… ¿qué tal te fue?" – Preguntó Kate a Parker, la que se sentaba frente a ella.
La castaña sonrió con malicia y cruzó las piernas.
"Te lo resumo así: nadie me puede ganar." – Kate sonrió – "Como te dije, Lizzie ahora debe estar nadando en su propio mar de lágrimas. Fue tan reconfortante ver su cara cuando abracé a Gordo." – Dijo, saboreando el dolor ajeno.
"¿Así que mi querida amiga está sufriendo?" – Dijo con teatral lástima.
"Y de la manera más cruel, te lo puedo asegurar." – Susurró con satisfacción.
La dependienta tomó la orden de Parker y después se fue.
"Dime algo, Kate. ¿Crees que McGuire haga algo para separarme de Gordo?" – Preguntó con despreocupación.
"No." – Contestó la rubia, moviendo la pajilla de su batido – "Es alguien tan respetuoso con lo ajeno que no hará absolutamente nada. Lizzie respeta las fronteras… y respetará lo que hace feliz a su amigo." – Kate se enderezó y miró fijamente a Parker, con amenaza en sus ojos azules – "Y de ti depende que en verdad ella crea eso."
"Hoy lo creyó, hice que lo crea." – Contestó con una sonrisa. La dependiera le sirvió su jugo y ella le agradeció con una sonrisa. Espero un momento, tomando un poco de su bebida y después miró a Sanders – "Si Gordo hubiera ido a buscarla inmediatamente después de mi repentina aparición, ella habría tendido esperanzas, pero eso no sucedió… hice un gran teatro y lo impedí."
"Vaya, tengo a alguien que puede ser una sombra." – Dijo Kate, con sorna.
"No sabes de lo que soy capaz, Kate, y mucho más cuando tratan de arrebatarme lo que es mío." – Masculló, con peligrosidad – "Gordo nunca estará con McGuire, eso te lo aseguro. Yo no lo voy a permitir. Primero muerta antes de dejarlo ser."
La rubia Kate sonrió abiertamente y después bebió su jugo, mirando por encima del borde a aquella Parker tan diferente a la que pensó que era.
"Eso espero, Parker. Después de todo…" – Tomó la mano de la chica – "Yo quiero tu felicidad."
La joven McKenzie le sonrió y miró hacia otro lado, tomando su jugo de naranja.
Y Kate Sanders no podía sentirse más feliz. Las dos armas para destruir a las principales enemigas de su infancia estaban más que dispuestas para pelear. El odio y la venganza estaban tan arraigadas en ellos como el mismo desprecio en su propia alma.
Todo iba a cambiar. Cada cosa sería pagada de la misma manera. El sufrimiento de Lizzie y Miranda estaba siendo ya reconfortante, y eso que aún estaba comenzando.
Sonrió, acomodando su cabello.
De ellos quedarían únicamente sus pedazos, restos de lo que una vez fueron.
"Así será." – Pensó.
Y la brisa del viento movía su cabello, en señal de promesa.
– MS –
"No." – Contestó, levantándose de la cama – "Larry no ya no me gusta."
Lizzie negó con la cabeza, cerrando los ojos y plasmando en su rostro una mueca de melancolía.
"No te mientas, Miranda." – Susurró su amiga, levantando la mirada y fijándola en la morena – "No lo hagas, por favor."
"No miento, Lizzie." – Dijo levantando la voz – "¿Crees que puede gustarme alguien que cambió mi vida de un momento al otro, alguien que te está utilizando para Dios sabe que y él que hizo que mi relación con Kevin se fuera al infierno?" – Preguntó enojada – "Creo que esos sucesos desencajan de por si un gusto hacia ese idiota."
"Miranda, entiendo que estés alterada por lo que pasó, pero no tienes porque levantarle falsos a Larry." – Dijo, parándose.
"Creo que sé a lo que te refieres." – Dijo Miranda, caminando hacia ella - "Lizzie¿acaso no te das cuenta?, Tudgeman te está utilizando¡hizo que nos enojáramos!"
"Me enojé porque no respetaron mi decisión. Larry no tiene nada que ver en todo esto."
"Tiene mucho que ver, Lizzie. ¿Porqué aceptó ser tu novio cuando tu estás enamorada de Gordo?"
"Él no sabe lo que siento por Gordo." – Mintió.
"Entonces debe ser un ciego, o a lo mejor ya está acostumbrado a ser un trapo de segundo mano o un títere al cual pueden tomar cuando se lo necesite, porque Lizzie, si él no sabe absolutamente nada de esto, quiere decir que lo estás utilizando como una vía de escape."
"Yo quiero a Larry."
"No, no lo quieres, lo usas, como él te está usando a ti."
"¿Tienes pruebas de lo que dices?" – Preguntó la rubia, enojándose.
"Que más prueba quieres que sus pláticas con Kate."
"Él no ha platicado con Kate, ha estado conmigo." – Aseguró.
"¿Y dices que lo quieres cuando no te das cuenta de lo que hace?" – Preguntó incrédula – "O es que no quieres ver en realidad lo que hace."
"Parece que tú sabes cada paso que da." – Dijo Lizzie, en tono de reproche – "¿Y me dices que no te interesa?"
"Es algo muy diferente que lo vigile porque me preocupas tú y quiero saber que trama a que lo vigile porque me gusta."
"Y llegamos al mismo punto, Miranda." – Dijo Lizzie – "Te interesa Tudgeman, sea cual sea el motivo, pero aún te interesa."
"¡Quieres de dejar de darle vueltas al asunto, Lizzie!" – Rogó su amiga, volviendo a sentarse en la cama – "No me interesa el idiota de Tudgeman, únicamente me interesa porque creo que quiere hacerte algo. ¿No te das cuenta que desde tu relación con él todo cambió?"
"Quiero darme una oportunidad con él." – Dijo Lizzie.
"Y destruir a Gordo con esa falsa oportunidad." – Recriminó Miranda.
"Gordo no me quiere." – Dijo con seguridad la rubia.
"Ahora te digo lo que me dijiste: no te mientas. Sabes que Gordo se muere por ti."
Lizzie sonrió con amargura y miró a su amiga.
"¿Crees que si me quisiera hubiera preferido quedarse con Parker?" – Miranda frunció el ceño – "Si, hoy, después de ver a Kevin con Kate quise ir a verte y contártelo, pero vi a Gordo y no quise desaprovechar la oportunidad de aclarar las cosas con él. Íbamos a hablar cuando Parker llegó, lo abrazó y yo tuve que irme. ¿Crees que si me quisiera hubiera preferido quedarse con ella y no buscarme? Por el amor de Dios, sabe donde vivo, sabe mi teléfono… ¡Eso no tiene excusa!" – Dijo con enojo, reteniendo las lágrimas que pujaban por salir de sus ojos.
"Ambos interpretan mal todo lo que sucede a su alrededor." – Dijo Miranda, respirando profundamente y levantándose – "Él piensa que no lo quieres por tu relación con Tudgeman y tú piensas lo mismo por su relación con Parker. ¿Qué te parece si los encierro por cinco días en algún lugar, lejos de Tudgeman y McKenzie, para que se den cuenta de lo que sienten el uno por el otro?" – Preguntó.
"Esto no amerita bromas, Miranda." – Reprochó la joven.
"No bromeo, Lizzie." – Dijo ella, seria – "Ustedes se quieren… deben estar juntos."
"Tal vez tengas razón, tal vez de alguna manera pueda ser cierto, aquí en la tierra o en la imaginación, pero yo no puedo impedir que Gordo sea feliz con Parker, yo no puedo arrebatarle la felicidad de las manos. No tengo ese derecho."
La morena negó con la cabeza.
"¿Cuántas veces tengo que decírtelo?" – Preguntó con evidente tono de molestia – "Gordo no quiere a McKenzie."
Lizzie alzó sus hombros, mirando a otro lado.
"Lo mío, aparentemente no tiene solución, pero lo tuyo si, Miranda." – Dijo su amiga, cambiando drásticamente de tema. Un tema que llegaba a dañarla con su sola mención – "¿Vas a permitir que el hombre que te hace feliz se separe de ti por un error?"
"Es un hecho, no un error."
"Sea cual sea la descripción que le des, Miranda, eso nunca quitará el amor que sientes por él. Admítelo, fue valeroso de su parte contarte lo que pasó… ¿hubieras preferido una mentira o que te lo negara todo?"
Las mismas preguntas hicieron eco en Miranda, destrozando poco a poco la coraza de hierro que encerraba el amor hacia Kevin. Era cierto¿acaso por un error no iba a permitirse amar al alguien?. ¿Acaso por su orgullo poderoso iba a ser infeliz por siempre?
"No." – Se contestó.
"Eso es." – Dijo con una sonrisa – "Ahora que tienes la oportunidad se feliz, Miranda. Tú más que nadie se lo merece."
"Deberías pensar lo mismo."
"Si, tal vez, pero lo mío es más complicado, en lo tuyo no existen las dudas o las sombras, con Kevin todo es seguro." – Lizzie sonrió – "Ahora, bajemos, mamá de seguro vendrá a llevarnos a comer." – Y en ese instante golpearon la puerta – "Te lo dije." – Y juntas caminaron a la puerta. Lizzie la abrió. Matt estaba tras ella, sonriendo.
"Mamá dice que bajen a cenar." – Dijo con amabilidad.
"Claro." – Respondió Lizzie, mirando a su hermano como si fuera alguien extraño. La actitud de Matt comenzaba a asustarla. Y las dos chicas salieron del cuarto mientras el pequeño iba al suyo.
"Matt ha estado muy extraño." – Dijo Lizzie en un susurro mientras bajaban de las escaleras – "Sigue con sus travesuras, pero su comportamiento conmigo es misterioso… hasta podría decirse que es amable."
"Tal ves esté madurando"
Y Lizzie no pudo reprimir una carcajada.
"Hablamos de Matt, Miranda. El de por si ya tiene un retraso mental y su capacidad de madurar está bloqueada de por vida."
Y ambas llegaron a la cocina, sonriendo. Jo y Sam ponían en esos momentos los cubiertos y ellas se apresuraban a servir la ensalada y el jugo.
En el piso de arriba, Matt oyó a las dos chicas bajar por las escaleras y asegurándose de que nadie lo viera, se escabulló por la puerta y abrió lentamente la del cuarto de Lizzie. Sonrió con satisfacción y mirando a la cámara escondida, dijo con voz solemne.
"Misión cumplida, cariño."
Y presionó el botón rojo, apagando la grabadora.
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2006–10–13
.-.
Aparece un gran escenario, las cortinas rojas se corren y la iluminación se centra en el escenario, suena un sonido extraño y después se ve salir a una sombra con un micrófono en mano. Una música de fondo suena y la extraña sombra se quita la capucha y muestra quién es: Witch Mia Malfoy Errelot, la que comienza a cantar.
Perdónenme,
perdónenme
Perdónenme,
perdóneme
Perdóneme,
perdónenme
Si
hay algo que quiero son ustedes
Mia los mira con ojitos de perrito mojado.
Perdóneme.
Y la lluvia de tomates podridos le cae encima.
.-.
Hola, Hola, Hola, je, je. Ya volví…
¡Lamento la demora, demorona!. Y no tengo excusa válida para esto, fue puro descuido mío. Lo admito y no se me cae la cara de vergüenza por mi desfachatez ñ.ñ
Pero bueno, ahora ya he vuelto y con nuevo chap.
Han esperado mucho, mis queridos lectores, pero ya estoy aquí de nuevo.
¿Y que puedo decir del Fic?
Ya vemos en que desembocó la sinceridad de Kevin, las sensaciones de Lizzie y Miranda y el plan de Kate y Parker. Ahora¿qué trama nuestro querido Matt? Sólo tienen que darse una idea de que esto es manipulado por Melina y tendrán puntos de imaginación.
El título me gusta mucho porque muestra en lo que quedaron resumidos nuestros personajes: restos.
Una buena noticia, quiera o no quiera, pueda o no pueda, tengo que subir el siguiente chap el 29 de este mes. ¿La razón¡Mi querido Fic cumple un año en la página! Ay, si yo ya estoy preparando su gorrito de cumpleaños, je, je. Soy muy maternal ;P
Bueno niñas, yo agradeciendo por sus cometarios y dando la bienvenida a las nuevas lectoras. Y aquí mis agradecimientos a:
+
Mara-chan4ever +
+
Arabella-G-Potter-Black +
+
.pauly. +
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.-Janitha-. +
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RoRo.GiRL.AnGiE +
Me gusta que ya haya más lectoras de Lizzie McGuire y tambiçen me gusta darles la bienvenida ;) Las que no tienen cuenta en FanFictions, pueden ver las respuestas de sus RR en mi profile,debajo de la reseña de la historia, y las que si están registradas en su correo. Siempre les contestaré de esa manera. También, no hace mal a nadie pegarle un revisadita a otro Fic de esta misma serie:
¿Cuándo podré decirte lo que siento? de TheNewJP1987.
¡Aquí te hago publicidad, brother! Je, je… :D
Un beso muy grande para todos, lectores activos y silenciosos. Ya saben, no cuesta nada darle clic al botón Go de Submit Review. Eso me haría muy feliz como lombriz ñ.ñ
Ya nos leeremos.
Un beso enorme…
-;- ŴĬƬĆĦ MľĄ MĀĹƒƠ¥ ƎƦƦEĿǬŢ-;-
