Disclaimer: Lizzie McGuire y de más personajes no me pertenecen son propiedad de la serie de Disney, salvo los que no reconozcan. Sólo los utilizo para diversión, sin fines de lucro.


(¯·..·´¯·.·•» Maldito Silencio «•·.·´¯·..·´¯)

"¿Por qué callé hasta ahora?"


CAPÍTULO 8

+ Intervenciones +

Nadie pudo dormir aquella noche.

Lizzie pensando en Gordo; Gordo pensando en Lizzie; Kevin pensando en Miranda; Miranda en Kevin… y Larry en Miranda.

Y era extraño que Kate, la que provocó tal tormenta en el vaso de agua, ahora estuviera sonriendo entre sueños mientras dormía plácidamente en su cama, sin remordimiento, sin culpa, al igual que Parker McKenzie.

Los rayos de un sol débil se colaron por la habitación de cada joven. Sus ojos miraron su alrededor y ninguno pudo evitar pensar que comenzaban un nuevo día. Uno más difícil que el anterior, uno peor que el anterior.

Y así, conectados con pensamientos similares, se levantaron, caminaron y resoplaron, dándose valor para continuar otra vez, dejando a un lado los pedazos, los restos que quedaban de ellos, para inventarse nuevamente.

Para regenerarse.

Lizzie se miró en el espejo, sonriéndose, dándose fuerzas para seguir.

Miranda se acomodó el cabello, cerrando los ojos, tratando de olvidar los hechos.

Gordo caminó hacia la ventana, contemplando el paisaje, rogando a su interior ser fuerte.

Kevin miró hacia el techo, suplicando que todo fuera mentira, diciéndose, gritándose que la vida sigue y que el dolor también.

Larry volvió a mirar la cadena de oro destinada a Miranda y volvió a guardarla en su cajita, tratando de enterrar los sentimientos.

Kate y Parker hicieron su rutina matinal, sin que nada les pesara sobre los hombros, sin que la culpa carcomiera su alma, y sus corazones no latieran más que por la venganza y la obsesión de una guerra sin tregua y una meta expuesta.

Cada uno hizo lo acostumbrado, sin hablar.

Y sólo lo hacían para existir… aparentando que todo estaba bien.

MS –

Matt pidió que nadie se le interrumpiera, que iba a hablar con Lanny por teléfono y que era importante. Jo pidió que no se demorara, que no quería que llegara tarde a la secundaria y él acepto.

Marcó rápidamente el número y esperó a que alguien levantara el teléfono al otro extremo.

"Aló." – Respondieron.

"¿Cómo amaneciste, corazoncito?" – Preguntó Matt, tomando con cariño el teléfono y sentándose en una de las sillas de la mesa del patio.

La risa de Melina se escuchó y para Matt fue una de amor, cuando en verdad encerraba burla.

"Depende de tu eficacia, Matt." – Dijo ella, sonriendo y mirándose las uñas.

"Entonces debes estar feliz… ¡lo he conseguido!"

Se oyó un sonido extraño, como si algo hubiera caído estrepitosamente al suelo, y después la voz de la rubia maldiciendo.

"¿Qué sucedido, Melina?" – Preguntó Matt, alarmado.

"Nada." – Contestó y se aclaró la voz – "¿En serio lo conseguiste?" – Preguntó con evidente incredulidad.

"Si." – Ratificó con orgullo – "No es la gran cosa, pero puede servirnos."

En el rostro de Melina, una sonrisa de satisfacción y maldad se posó. Había sido tan sencillo. Matt en verdad era alguien sumamente valioso para sus planes.

"Bien, quiero que lo lleves hoy y que también llegues más temprano. Anoche tuve algunas cosas que hacer y no me dio tiempo para corregir mi tarea de Matemáticas." – Ordenó.

"Será un placer, cariñito." – Dijo con entusiasmo – "Nos vemos dentro de media hora."

"Claro." – Y colgó el teléfono, sonriendo.

Buscó su agenda y la hojeó. Encontró la página y después de macar un número rápidamente. Esperó.

"Diga." – Contestaron al otro lado.

"Adivina que." – Comenzó, despacio. No se oyó sonido alguno – "Matt ya tiene parte del video. ¿Qué opinas sobre ello?. ¿Sigues dudando de lo que soy capaz?"

Y sólo una risa fue la respuesta de Melina.

MS –

Lizzie y Miranda bajaron del auto de Sam, despidiéndose. Se les había hecho tarde y el papá de Lizzie había ofrecido llevarlas. Y como ninguna tenía ganas de protestar o de caminar, quisieron que el lapso de tiempo fuera menos corto y que, en cierta parte, el dolor menguara un poco.

No dijeron nada, no tenían ánimos de nada. Y fue el sonido del celular de Lizzie el que rompió tan desesperante silencio.

Era un mensaje… un mensaje de Kevin.

Lizzie tuvo que hacerse la tonta por un momento, evitando que su amiga observara el mensaje. Llegaron al salón de clases y la rubia dejó su mochila.

"Tengo que ir la baño, Miranda." – Dijo Lizzie – "¿No te importa quedarte sola?"

Miranda negó con la cabeza. Sabía bien a que iba su amiga y Lizzie también supo que ella ya lo sabía.

"Vuelvo enseguida."

Y a paso rápido salió del aula.

Miranda se desplomó en su asiento, deseando con todas su fuerzas que la tierra se abriera y la absorbiera, dejándola enterrada y sin recuerdos.

Fueron algunos segundos y por la puerta del aula entró Gordo, cabizbajo, con la mirada ausente y su rostro carente de ánimo. Al ver a Miranda, en su cara se posó algo que quiso ser una sonrisa.

"Buenos días." – Dijo Miranda – "¿O debería decir malos?"

Gordo rió y se sentó a su lado, en su pupitre habitual.

"Todos tenemos un día malo." – Dijo despacio – "Y tú lo tuviste ayer¿no?" – Miranda se sorprendió. Gordo levantó los hombros – "Kevin habló conmigo esta mañana. Me dijo lo que pasó."

"Ah." – Fue su única respuesta.

"¿Tal vez recuerdas que persona me dijo una vez: Ambos se están destruyendo sin darse cuenta?" – Miranda negó con la cabeza, sonriendo.

"Esto no es igual, Gordo."

"Puede que no, porque los dos se quieren, pero deberías darte una oportunidad. No dejes que esto vaya más lejos cuando si existe la solución. Kate lo besó, Miranda, él no. Es una traición a tu modo de verlo, nadie te va a decir que cambies de opinión, sólo pido que veas más allá, que veas la verdad." – Gordo puso una mano en el hombro de Miranda. Ella lo miró – "No dejes que esto arruine lo que tienes con Kevin."

Su amiga asintió con la cabeza.

"Gracias." – Susurró. Reteniendo las lágrimas que querían salir de sus ojos.

"Ya sabes que estaré siempre para lo que quieras. Somos amigos¿no?" – Preguntó Gordo, sonriendo divertido, retirando su mano.

"Si." – Contestó, sonriendo también – "Y como somos amigos, ahora quiero que seas tú el que me diga cómo estás con todo lo que ha pasado, cómo vas a hacer para que Parker deje de interferir en su vida, por que debes estar de acuerdo que lo que hizo ayer fue la gota que colmó el vaso." – Ahora fue el tuno de Gordo para mirarla sorprendido – "Lizzie me lo contó, ayer dormí en su casa." – Explicó – "Está herida porque no fuiste a buscarla después de lo de Parker y eso aumentó la creencia de que no la quieres."

"Es una tontería."

"Para ella no lo es." – Dijo seriamente – "Fue un error no llamarla o algo."

"Parker me entretuvo. Sospecho que lo hizo a propósito." – Dijo con ira.

"Lo hizo a propósito, Gordo." – Aseguró – "Sabe que a la que quieres es a Lizzie y te mantendrá alejado de ella hasta que su capricho dure. Y hasta que eso trascurra, ustedes dos estarán demasiado heridos."

"Quiero que me ayudes a hablar con ella." – Dijo decidido – "No quiero perder nada más de ella. La indiferencia que plantamos me está matando."

"Yo te ayudo. ¿Quieres que sea hoy?"

"Lo más pronto posible."

"Claro. " – Se reacomodó en su asintió y lo miró fijamente – "Ahora, Gordo, quiero que pienses bien la manera más efectiva para cortar con McKenzie." – Gordo frunció el ceño – "Es el primer paso para tener algo con Lizzie."

"¿Y Larry?" – Preguntó Gordo – "¿Crees que quiera dejarla?"

Miranda sonrió maliciosamente, asustando a su amigo.

"Déjame eso a mi." – Susurró, sin ocultar la diversión en su voz – "Ahora, si queremos ganarle a McKenzie, debemos jugar de la misma manera."

"¿A qué te refieres?" – Preguntó, sin entender.

"Si ella es tramposa, nosotros también lo seremos." – Murmuró, mirando por encima del hombro de su amigo – "Vamos a ser iguales a ella." – Siseó.

Y Gordo tuvo miedo por primera vez de su mejor amiga.

MS –

"¿Qué quieres?" – Preguntó Lizzie, llegando al gimnasio.

Kevin se dio media vuelta y le sonrió.

"Buenos días a ti también, Lizzie." – Dijo, queriendo ser amigable.

"No tengo ánimos de ser amigable, Kevin." – Dijo la rubia, adquiriendo un gesto de enfado.

"¿Tampoco de darme otro trato?"

"¿Crees merecer otro tomando en cuenta lo que hiciste ayer?" – Preguntó Lizzie, cruzándose de brazos.

"Fue Sanders quien me besó."

"No me diste a entender eso cuando te pregunté el por qué." – Contestó.

"Lizzie, por favor." – Pidió Kemingway – "Sé que merezco eso y más, pero quiero que me creas cuando te digo que fue ella quien me besó, además, tenía razones."

"Miranda ya me contó el por qué de tus celos y déjame decirte que fue ridículo." – Dijo Lizzie – "Sabes bien que ella te quiere a ti. Larry es simplemente pasado. Me pareció de mal gusto que pensaras eso"

"Me dejé llevar por los celos, lo admito…" – Dijo, caminando en círculos y desordenado sus cabellos – "pero no puedo soportar la idea de estar lejos de Miranda." – La miró – "Sabes que la amo."

Lizzie le sonrió.

"Lo sé."

"Quiero volver con ella, pero no me deja acercármele. Me lo dejo muy claro ayer." – Kevin se detuvo delante de Lizzie – "¿Crees que puedes ayudarme a hablar con ella?"

"Puedo, claro que sí, pero ambos sabemos como es ella. Debes dejar que se tranquilice. Pueden hablar dentro de tres días o dos, así las cosas se verán con más clama y no de tamaño gigante."

"No creo que pueda soportar tanto tiempo."

"En ese caso, te dejo a solas con ella, regreso en una hora con medicamentos para currar los golpes de tus mejillas y una gran caja de pañuelos para tus lágrimas. ¿Quieres eso?"

Kevin rió, negando con la cabeza.

"Sabes que ella no me hará nada de eso."

"Si, pero es mi manera de decirte que por el momento no la presiones. Deja que ella analice todo. Está demasiado lastimada. Las heridas del corazón demoran en cicatrizar y muchas veces no lo hacen."

"¿Puede ser una herida del corazón lo que sucedió ayer con Gordo?" – Kevin sabía que ella también necesitaba apoyo.

Lizzie demoró en contestar, bajando la cabeza y volviéndola a levantar después de varios segundos.

"Si."

No se equivocó.

"Gordo te quiere, pese a lo que piensas."

"Dejaremos que el tiempo lo demuestre." – Respondió – "Por el momento yo tengo una relación y él tiene también una. Si debemos estar juntos alguna vez, que sea el tiempo quien lo diga."

"Es solo que no quiero que te lastimes, sabes que te quiero como si fueras mi hermana."

Lizzie sonrió.

"Gracias."

"Bueno, creo que debemos irnos, las clases comenzarán dentro de poco." – Dijo Kevin, abrazando a Lizzie por los hombros. Juntos salieron del gimnasio y se separaron en un pasillo – "Gracias también por escucharme."

"Para eso estoy." – Dijo la rubia – "Y sería bueno que no buscaras a Miranda en el receso."

Kevin asintió y después se despidió con un ademán. Lizzie hizo lo mismo y después se encaminó hacia su salón, pensando siempre en que debía ser fuerte, porque sabía que Gordo ya debía estar ahí, sentado al lado de Miranda y a solo unos centímetros de ella.

Entró y efectivamente estaba él, conversando con Miranda. Lo saludó, sonriendo tímidamente, queriendo con toda el alma romper la barrera que había entre ellos o deseado que alguien la distrajera de ese mundo para llevarla lejos.

Sucedió, Larry Tudgeman se sentó en el pupitre de a lado y la saludó.

Lizzie se volteó enseguida, aunque deseando no hacerlo, pese a las ganas que tenía.

Contradicción.

Comenzó una charla aburrida con Larry, asintiendo algunas veces, hasta que el profesor llegó al aula, pidiendo silencio. Todos se voltearon, dándose fuerzas para no gritar por la indiferencia tan grande que existía.

Larry miró al frente, dispuesto a alejar a Miranda de su mente y concentrase en la clase.

Lizzie sacó un libro, tratando de despejar su mente y no doblegarse a los deseos que tenía del voltear y sonreírle.

Miranda quiso lanzarle a Larry un esfero que tenía en la mano pero se obligó a no hacerlo, como también se obligó a no pensar en los sentimientos que él le inspiraba.

Gordo simplemente miró la cabellera de Lizzie y después a Tudgeman a su lado, deseando que en verdad cada cosa que pasaba fuera una pesadilla, que todo volviera a la normalidad.

Y en esa clase, ninguno de los cuatro supo que cosas dijo el profesor.

MS –

"Esto es demasiado bueno. Matt." – Dijo Melina, rebobinando nuevamente la cinta – "Con esto ya tienes asegurada mi atención por un buen tiempo."

"Lo sé, cariñito." – Dijo el pequeño, sonriendo enamorado.

"Bueno, tengo que irme, debo hacer algo importante." – Dijo la rubia, levantándose – "Los veo luego." – Guardó la cámara en su mochila y después de darle un beso en la mejilla a Matt y despedirse con la mano de Lanny, se encaminó fuera del salón.

"Lo ves, Lanny. Ella me ama." – Dijo el chico a su amigo, quien negó con la cabeza y se cruzó de brazos, mirándolo acusadoramente – "No Lanny, Lizzie no me va a odiar, ella nunca sabrá de esto hasta que nuestro plan entre en acción."

Lanny se levantó de su asiento y comenzó a mover sus manos y después le dio la espalda.

"No estoy dejando que me manipule." – Dijo Matt – "Esto es para beneficio de los tres."

Lanny lo miró por sobre el hombro y después miró al frente de nuevo.

"Perfecto." – Masculló Matt – "Si no quieres participar en esto, genial¡no te voy a obligar!" – Lanny volvió a darse la vuelta y a negar con la cabeza – "Sabía que no desperdiciarías ésta oportunidad. No quiero que vuelvas a desconfiar de mi." – Lanny se acercó y movió su cabeza – "No, mamá y papá no lo sabrán. Todo está perfecto. Nuestra ganancia es grande y mucho más la mía… Melina nunca me dejará." – Terminó con voz soñadora.

Mientras que en otro lado, Melina volvía a marcar el número de la mañana y sonreía, mirándose en el espejo y acomodándose el cabello.

"¿Lo tienes?" – Preguntaron sin preámbulos.

"Si." – Respondió – "Cuándo y en dónde."

"Mañana a las cinco en el mismo lugar." – Dijo la voz al otro lado de la línea.

"Perfecto. Adiós." – Y cortó la línea.

Tomó la mochila y se la colgó en el hombro. La miró por el espejo.

"Tú me ayudarás a llegar muy alto."

Volvió a mirarse en el espejo y sonrió. Nada le impediría llegar a donde deseaba…

Nadie.

MS –

Las clases fueron largas, pero, contrario a lo que pensaban, fueron soportables. Cuando salieron al receso, Lizzie y Miranda decidieron alejarse del mundo mientras que Gordo y Kevin hablaban en una de las mesas de la cafetería. Parker y Kate no hicieron acto de aparición en ningún momento, Larry tampoco lo hizo, y eso ya comenzaba a sembrar dudas en las dos amigas.

Entraron a clases nuevamente.

Kate no decía nada, solamente atendía a clases, Lizzie y Miranda hablaban por medio de papeles y Gordo miraba ausente al pizarrón. Salieron tarde, porque el profesor de Física decidió darles un repaso antes del examen.

Y cuando las puertas del aula se abrieron, el celular de Miranda sonó.

Era un mensaje de Kevin, pidiéndole perdón.

"Te quiere." – Susurró Lizzie, levantando su bolsa.

"Pero no le será fácil ganarse mi perdón." – Expresó con convicción.

"¿Eso quiere decir que lo perdonarás?" – Preguntó Lizzie.

"Algún día, pero lo haré." – Dijo Miranda y mirando a Gordo, recordó su pedido – "¿Tienes algo que hacer ahora?"

"Quería llegar pronto a mi casa. Necesito hablar con mi mamá de todo esto, hace mucho que la he dejado a un lado, por qué¿necesitas que te acompañe a algún lado?"

"No." – Contestó. Ese día no podía ser. Bien sabía ella que su amiga necesitaba hablar con su madre – "¿Te irás con Tudgeman?"

"Sí, me está esperando." – Dijo, señalando discretamente la puerta, en donde, efectivamente, estaba Larry – "Te veo mañana y espero que estudies para el examen."

"Lo mismo digo."

Y la rubia se alejó, despidiéndose de Gordo con timidez.

"Se va con él." – Susurró Gordo a su lado, observando la cabellera de Lizzie desaparecer por el marco de la puerta.

"Apariencias simplemente." – Dijo ella – "¿Tú te irás con McKenzie?"

"No, tiene repaso con las porristas."

"¿Vamos entonces?"

"Si."

Y juntos salieron del aula.

MS –

Regresó cabizbajo a casa pero un poco contento por lo que le había dicho Miranda antes de irse: "Ella y Tudgeman no se quieren. Ya te lo demostraré."

¿Sería cierto?. ¿Cómo lo demostraría?

Abrió la puerta y deslizó la mochila hasta que llegara al suelo. Llamó a su mamá en voz alta, pero nadie le contestó. Le pareció raro, su mamá siempre estaba a la hora que él regresaba a casa.

"Mamá." – Llamó, entrando a la habitación de sus padres.

"No está aquí." – Dijeron detrás de él.

Regresó despacio su cuerpo, sus ojos se clavaron en los tiernos de aquella mujer y él sonrió…

Era su abuela, su "encanto"

"Abuela¿qué haces aquí?" – Preguntó con una sonrisa.

"Esa es la manera de recibirme." – Regañó con ternura, Gordo sonrió – "Dame azúcar." – Dijo, estirando los brazos.

Él sin dudarlo fue hasta ella y se refugió en los brazos de la anciana.

Una especie de corriente caliente viajó por su cuerpo, su corazón bombeó más sangre y sintió que las lágrimas se acumulaban en sus ojos. Necesitaba ese abrazo. Cuanto lo necesitaba.

La abuela sintió la desesperación, el miedo que su nieto profesó con tan simple gesto y correspondió con más fuerza la muestra de cariño. Vivir tanto tiempo ayudaba demasiado, conocía la vida y sabía todo lo que ella traía: la desdicha, el desamor.

"¿Qué sucede, David?" – Preguntó en un susurro.

Pero él no contestó, solamente sus brazos ejercieron más fuerza y todo, absolutamente todo lo que había acumulado y guardado estalló como una bomba de tiempo.

Se oyó sollozar, se oyó hipar y sintió las lágrimas descender por su cara. Sí, debía descargar el dolor que llevaba dentro y se reprimía en mostrar.

Tal vez fueron horas, minutos o simples segundos. Fuera cual fuera el tiempo, la duración, Gordo experimentó la calma y la ira de igual manera. Esos dos sentimientos desembocaron en emociones que solo ellos dos podían entender.

Y lo habían prometido. Ese viaje de verano había sido más que suficiente para unirlos, para demostrar que uno se tenía al otro y que esa unión era irrompible.

"No dejaré que nadie te lastime¿recuerdas cuando te lo prometí?" – Preguntó su abuela, él asintió – "Ha llegado el momento de cumplirlo, David, y para eso, tienes que contarme que ha sucedido."

Caminaron hasta un sillón. Gordo no la miró… ¿era vergüenza lo que sentía? probablemente no, pero no podía explicarlo con palabras.

Gordo comenzó despacio a relatarle la historia de su desdicha. La anciana lo miraba con atención. El dolor que había en cada palabra expresada por su nieto fue semejante al daño que hacen los cuchillos al traspasar la piel.

Volvió a llorar, pero no con la misma intensidad. Ahora fue un llanto más calmado, uno que mostraba que el dolor había menguado en parte y que era gracias a ella.

"Con lo poco que conozco de Lizzie, sé que ella jamás haría algo así. Ella no es así." – Dijo después de media hora la anciana.

"Miranda piensa que Tudgeman la controla."

"Tal vez pueda ser porque a aquel chico aún le gusta Miranda y quiere despertar en ella los celos." – Exclamó su abuela.

"Pero él está con Lizzie."

"¿No has pensado que esa relación tenga doble fin, por ejemplo, darles celos a los dos?" - Preguntó.

"No lo sé."

"Solamente quiero que pienses que si tú y Lizzie deben tener algo, eso vendrá a su tiempo. Forzar al amor es malo, David. Cuando queremos forzar al amor el precio que debemos pagar por ello es muy elevado. Compruébalo tu mismo, por olvidar a Lizzie iniciaste un relación que no te llena."

"Fui un tonto." – Musitó.

"Lo hiciste porque estabas desesperado, cariño." – Corrigió su abuela – "Lo primero que tienes que hacer es terminar con aquella muchachita. Te lastimas a ti y la lastimas a ella."

"Gracias por todo abuela." Dijo Gordo, sonriendo.

"Sabes que estaré siempre aquí, más cuando lo necesites. Mi último consejo: Lucha por lo que quieres, David, lucha y lo conseguirás." – Gordo sonrió – "Y… si te preparo esa rica falda que tanto te gusta¿crees que te sentirás mejor?"

Gordo rió.

"Tu comida siempre me ayuda, abuela. Es como la medicina para mi vida."

Ambos, nieto y abuela, se levantaron.

Eso era lo que necesitaba Gordo…

La intervención de su abuela.

MS –

Lizzie miró a Larry despedirse.

Aquel chico siempre sería su más grande apoyo. Tuvo que contarle lo que ocurrió con Parker y Gordo en el parque, le nacía hacerlo… y fue lo mejor.

Sus palabras de aliento y su poyo fueron más que suficientes para saber que fue correcto hacerlo… sin saber que a él, eso lo beneficiaba muchísimo.

Entró a la casa y llamó a su mamá. Preguntó por Matt y su madre le dijo que no llegaría hasta más tarde. Tenía un trabajo escolar que terminar.

"¿Sucede algo, linda?" – Preguntó su madre.

Sus ojos se cristalizaron y lo único que hizo fue abrazarla.

"Necesito una amiga en estos momentos, mamá." – Dijo entre sollozos – "Necesito a alguien que me escuche."

"Cariño, sabes que siempre estaré contigo." – Susurró su madre, abrazándola con fuerza.

Y Lizzie supo en ese mismo momento lo que siempre necesitó desde el comienzo de todo:

La intervención de su mamá.

MS –

Miranda caminó a paso rápido por el parque, distinguiendo a Larry Tudgeman, sentado en unas sillas.

Lo había seguido desde la casa de Lizzie. Esa sería su intervención frente al problema que simbolizaba el chico.

No iba a dejar escapar la oportunidad. No permitiría que por culpa de ese "intento de ser humano" sus mejores amigos no fueran felices. Miranda haría lo que sea para retirarlo del camino.

Nadie podía negarle la felicidad a Lizzie y a Gordo.

Pero lo que en verdad le preocupaba era no saber si lo hacía únicamente por sus amigos o porque no soportaba la idea de que Lizzie fuera su novia.

Sus tacones resonaron en el piso de cemento del parque y se detuvieron justo detrás de la banca en donde estaba sentado Tudgeman.

Él, al notar otra presencia y oír al ruido que hizo al llegar, volteó su mirada… y el corazón casi se sale de su pecho.

Miranda, su Miranda estaba ahí, parada, con un rostro sereno y aire de reina. Su mente imaginó miles de cosas y miles de respuestas del por qué estaba en ese lugar, pero cuando ella abrió su boca y dijo: "Necesito hablar contigo" de la manera más fría que pudo haber escuchado, toda esperanza se hundió.

La mirada de aquella mujer que amaba más que a su vida era retadora, clara muestra de que nada bueno saldrías de ello.

Él se levantó y sus ojos azules la miraron, sin intimidarse. Miranda adquirió la misma actitud.

Sí, su primer enfrentamiento había llegado.


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.-.
2006–10–29
.-.

Feliz cumpleaños a ti
Feliz cumpleaños a ti
Feliz cumpleaños "Maldito Silencio"
¡Feliz cumpleaños a ti!

Y miles de serpentines vuelan en el aire.

Pero que emocionada estoy, y no es solamente porque mi querido Fic ya cumplió un año en la página, sino por lo que se viene en el próximo capítulo y porque l chap fue largo ;)

¿Qué les pareció este? A mi me encantó escribirlo y plasmar las intervenciones que cada uno hace, sin darse cuenta. Existe el sufrimiento y también las dudas. Ahora¿qué creen que harán nuestros niño locos?. ¿Quién es la otra persona con la que Melina habla del video?. ¿Para que sirve el tan nombrado video? Y la pregunta del millón¿Qué pasará en el primer enfrentamiento de Larry y Miranda?

Bueno, tienen que leer os siguientes capítulos para saberlo.

Muchas gracias por sus RR a:

+ Mimi Star +
+ Hazel Eyes Girl +

Y también a todas las personas que han dejado un RR para la historia en el transcurso de este año. Muchas gracias por todas sus palabras y el apoyo que le dan a mis ideas retorcidas, y ya verán el porqué son ideas retorcidas cuando lean los siguientes chaps

Espero que el siguiente capítulo no demore tanto y que no las deje en ascuas. Lo intentaré y me daré tiempo. La Universidad me tiene absorbida (ay, que feo suena eso de "Universidad", es como si fuera vieja, je, je, sin ofender a las que también están en ella :D)

Se me cuidan y un beso grande, grande, grande. Y no dejen de leerme, cada cometario me da mucho gusto y muchas ganas de continuar.

Chau…

-;- ŴĬƬĆĦ MľĄ MĀĹƒƠ¥ ƎƦƦEĿǬŢ-;-