- siempre a sido tan melodramática nose por que le ponen tanta atención.
La joven que lucia un vestido color rosa con un pronunciado escote y un collar de esmeraldas se echaba aire con un abanico despreocupadamente.
-no digas eso kikyo...es tu prima-el joven la observo acaso ¿eso lo había dicho su kikyo? Ella lo miro con ternura.
- es cierto discúlpame- volviendo a su pose de ingenuidad que tenia que fingir estando con el.
- hermana por favor despierta -el niño estaba hincado a una orilla de la cama con los brazos enzima y unas lagrimas en los ojos la joven empezaba abrir los ojos débilmente.
-¿so...ta? eres tu... -Con un hilo de voz al niño se le iluminaron los ojos y se hecho en brazos de su hermana.
- ¡¡hermana hermana estas bien!!-abrazándola fuertemente
- sota deja descansar a tu hermana-la anciana entraba a la habitación con una bandeja de alimentos el niño acento con la cabeza y le dio un beso en la mejilla a su hermana después salio de la habitación brincando de alegría por haberla visto.
-mi niña ya estas mejor te traje esto el medico dijo que debías comer bien- sonriendo y poniendo la bandeja al lado del burot.
Aome se encontraba mirando hacia sus muñecas que ahora estaban vendadas sentía unas punzadas recordó la noche anterior... ese hombre la había salvado pero realmente ella no quería ser salvada, por que cada vez que intentaba deshacerse de ese peso ese dolor que llevaba dentro la salvaban no entendía acaso aun tenia algún propósito.
- tienes que comer bien aome para reponer fuerzas.
- llévate la comida kaede no pienso comer.
Kaede puso un gesto triste conocía a aome era terca y si decía que no era no salio de la habitación sollozando es acaso que se estaba dejando morir.
- que pasa kaede…-mirando a la anciana con los ojos llorosos y la bandeja en la mano.
- la señorita aome no quiere comer.
Frunció el ceño pero que le pasaba era una joven malcriada y testaruda lo que le hubiese pasado no era motivo para dejarse caer así sin siquiera intentar levantarse.
- déme eso kaede ya vera que comerá-le arrebató la bandeja con alimentos y se dirigió al cuarto de aome entrando bruscamente a la recamara, ella volteo y cambio su rostro otra vez ese sujeto ¡pero que intentaba!
- que hace aquí-volvió a fijar su mirada en la ventana.
- me han dicho que no quiere comer señorita es eso cierto- no sabia por que se tomaba tantas molestias no era su problema… pero había algo en ella que lo orillaba hacer todo eso.
-no no quiero comer ni ahora ni nunca déjeme tranquila quiere.
El se acerco y se sentó en la cama tapándole la vista y haciendo que lo observara esa actitud le molestaba pero debía ser amable aunque ser amable para el era difícil.
- sea lo que sea que le aya pasado dejarse morir a si no es la solución.
Ella volteo la mirada hacia arriba y lo miro con desprecio como le decía eso si no sabia ni sentía lo que ella que sabia el de dolor…
- será mejor que se valla de mi habitación.
- no sea caprichosa y coma algo-una sonrisa se dibujo en su rostro por que había obtenido la atención de la joven.
- capricho... Morir no es un capricho que acaso nadie lo entiende…- observando su mirada dorada clava en la suya.
El la seguía observando sus ojos eran tan profundos que verlos le causaban un cosquilleo en el estomago sus labios... y su cabello ondulado color negro pero que cosas estaba pensando… apenas y la conocía y el tenia a su prometida.
-los cobardes solo se dejan morir sin luchar- con voz grave y decidida.
- pues soy una cobarde si así lo quiere -los ojos se le empezaron a llenar de lagrimas como podía decir que era una cobarde si ni siquiera la conocía -déjeme tranquila quiere-.
-estaré aquí hasta que se coma todo esto señorita y si no quiere hacerlo tendrá que soportar mi molestosa presencia.
Solo quería estar sola y si con eso el se iría se sentó en su cama apoyándose de la almohada y empezó a comer realmente no tenia hambre, la comida no le sabia a nada.
-dígame ¿que le paso para cometer semejante locura?- mientras observaba a la joven que tomaba el jugo con la mirada baja.
Ella dejo de comer y lo miro asombrada... ¡que le interesaba a el! Y por que le hacia esa clase de preguntas si sabia que no las contestaría.
-eso es algo que no le interesa-dejando de mirar el jugo que tenia un color rojizo para verlo a el.
Se dibujo una sonrisa burlona en su rostro a pesar de su estado tenia agallas la observo mientras terminaba la charola llena de comida no comió mucho pero el hecho de haber probado algo le hacia sentirse mas tranquilo.
-termine, ahora podría marcharse y dejarme en paz.
- tan incomoda le parece mi presencia señorita- sonrió con ironía y tomo la charola saliendo de la habitación mientras ella lo observaba en ese instante salio el y entro sango.
-aome como te encuentras...
- estoy bien sango-fijando su vista nuevamente en el horizonte.
- me entere de lo que paso y créeme que realmente lo sien...to- acercándose a la cama.
-no lo sientas no hay por que hacerlo… sabes el amor no existe o tal vez yo ame demasiado que no medí cuenta de el error que cometía…
Sango observo su mirada llena de tristeza.
-no digas eso aome amar es algo muy bonito y el fue un ¡tonto! Por no corresponder a ese amor Pero veras que encontraras- Las palabras de sango se vieron interrumpidas.
-¡NO SANGO YO NO ME VUELVO A ENAMORAR NUNCA!- jamás volvería a pasar por todo eso el amor solo había traído desgracias a su vida.
Sango miraba a su amiga sentía un nudo en el estomago era la segunda vez que intentaba matarse... y la segunda que fallaba.
-sabes si estas aquí es por que te espera algo maravilloso aome cuando la vida te quita algo te lo devuelve mas adelante- la muchacha sonrió.
Realmente quería creer eso… pero que le podía dar la vida a ella que lo había perdido todo y sabia que nada regresaría su honra manchada... el hombre que amaba casado y ella ¿que tenia? Por que le habían hecho esto jamás hizo algo malo para merecerse castigo tan cruel o era acaso ¿que pagaba algo por adelantado? Por que no simple y sencillamente la dejaban irse para jamás regresar a este mundo del que quería desaparecer. Los días fueron transcurriendo inuyasha no volvió a molestarla después de eso.
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- hermana promete que jamás me dejaras- el niño la tomaba de la mano caminaban por el jardín ella traía un vestido rosa las mangas hasta los codos y con un escote recatado que no dejaba nada al aire.
-promételo hermana- apretando mas la mano de la joven su hermana era lo único que tenia y si a ella le pasaba algo el quedaría solo en el mundo.
-te... lo...- no podía hacer esa promesa por que si la hacia tendría que cumplirla y realmente no quería hacerlo pero era su hermanito alguien tenia que cuidarlo tomo aire-te lo prometo sota ve a jugar corre-.
El niño se soltó y salio corriendo para jugar con buyo su gato aome se sentó en un columpio y comenzó a meserce recordando todo lo que le había pasado sintió que alguien estaba observándola y volteo su mirada... era otra vez el, el joven de los ojos dorados.
- ¿es su costumbre espiar a la gente?
-no pero quien la va a rescatar si vuelve a cometer otra locura-vio que la chica volvió su mirada nuevamente hacia enfrente y noto su molestia.
-oiga disculpe no quise decir eso-camino y se poso a su lado esta freno el columpio.
- usted es el prometido de kikyo ¿cierto?- mirándolo fijamente.
El la miro extrañada tenia muchas dudas por que jamás la había visto en la hacienda por que había cometido esa locura y donde había estado todo este tiempo.
- si ¿por que?
- es solo que le quiero dar las gracias- nuevamente vio a su hermano que jugueteaba y siguió meciéndose lentamente.
- ¿por salvarle la vida?
-no realmente no le agradezco eso… por salvar la hacienda de la bancarrota.
La miro sorprendido tanto así deseaba morir pero ¿que le había pasado?
-su hacienda no me interesa se que le pertenece si sigo aquí es por kikyo cuando nos casemos se la podrá quedar después de todo es suya…
La mirada de la joven se volvió mas triste... casarse y entonces los recuerdos de su boda volvieron ella vestida de novia apunto de partir al altar en una hermosa carroza jalada por caballos blancos sus ojos se pusieron vidriosos el noto esto.
- le pasa algo si dije algo que le ofendiera me disculpo - pero que le estaba pasando el no era tan amable es mas jamás pedía disculpas y con ella se la había pasado pidiéndolas sentía compasión y se hizo a la idea que esto era lo que lo obligaba hacer de esa manera.
-no se preocupe le deseo lo mejor y le agradezco esta hacienda es lo... Único que me dejo mi ma…Dre- lo último lo dijo con un hilo de voz...
- y usted señorita jamás ha pensado en casarse.
Sintió un gran dolor en el pecho casarse… si supiera aquel hombre toda su tragedia…
-casarse- Un suspiro salio de sus labios –amar te duele y no deseo hacerlo ni ahora ni nunca-.
-pero por que cualquier hombre estaría feliz de casarse con alguien como usted.
Era la joven mas compleja que había conocido y esto le atraía demasiado por que no quería casarse era una mujer de belleza impresionante si tan solo se vistiera mas sexy cualquier hombre caería rendido a sus pies en ese instante tuvo una imagen de aome con uno de los vestidos de kikyo que dejaban lucir sus encantos y una sonrisa se dibujo en su rostro.
- ¿que le provoca tanta risa señor?- acaso se burlaba de sus palabras lo único que le faltaba que alguien se riera de lo que pensaba.
- dígame inuyasha señorita aome.
-Ella frunció el ceño y siguió columpiándose.
-no es adecuado que lo tutee señor- paro nuevamente el columpio y lo miro directo a los ojos esos ojos le provocaban sensaciones que jamás había sentido tal vez miedo... o algo parecido era un color de ojos muy extraño -y desde cuando conoce a kikyo señor inuyasha-.
-Vine a este pueblo a concluir algunos negocios pero su prima me dejo prendado de sus encantos solo bastaron 2 meses para que yo me enamorara de ella como un loco.
La joven abrió los ojos impresionada ese hombre hablaba de kikyo descaradamente un caballero jamás hablaría así de una dama pero era cierto kikyo era una mujer hermosa cuando las presentaban a ambas siempre los hombres se iban con kikyo intentando conquistarla pero... ella jamás accedió por que este sujeto seria diferente y en tampoco tiempo…
-Bueno señorita debo irme- se agacho y entonces beso su mano mirándola directo a los ojos.
Sintió su beso tan calido en su mano y algo extraño le paso un escalofrió recorrió todo su cuerpo y entonces el hombre se levanto y ella solo observo como se retiraba no pudo evitar suspirar.
La mujer se encontraba tomando una taza de te observando a su prima a lo lejos.
-como la odio… ella siempre tan perfecta…- Una sonrisa se dibujo en su rostro al notar que su prometido venia.
-como esta la mujer mas hermosa del mundo- dándole un cortes beso en la mano.
- muy bien como siempre note que estabas hablando con aome y que te contaba...
-nada- volteo su vista hacia la joven que se mecía lentamente -realmente es muy callada ¿siempre a sido así?
Kikyo la miro con fastidio aome siempre había sido gentil amable llena de vida pero la alegraba verla tan triste tan sola tan destruida.
- si siempre a sido así hace un drama por cosas que no tienen importancia no le prestes atención no es la primera vez que se deprime.
Inuyasha la siguió observando no podía creer lo que kikyo le decía aunque había hablado con aome pocas veces su voz su cara reflejaba tanto dolor que a veces le gustaría abrazarla fuertemente y decirle que todo estaría bien que el estaría con ella.
-ya veo pues sea lo que le pase no creo que sea un drama.
Kikyo lo miro fríamente como siempre -pues yo si- siguió tomando su te tranquilamente.
Los días transcurrían en la hacienda rápidamente kikyo se había ido a Europa a comprar su vestido de bodas y no volvería hasta dentro de 3 meses dejándole los preparativos de la boda a inuyasha.
-aome vamos acompáñame no te la puedes pasar encerrada salir y pasear por el pueblo te caería bien.
La joven estaba apoyada en el barandal del balcón viendo los terrenos verdosos sin prestar atención a lo que sango decía.
-no tengo ánimos sango.
Sango la miro con aire de derrota sabia que no saldría la entendía después de todo superar tantas cosas no debía ser fácil suspiro y salio de la habitación dejando a su amiga sola.
-¡¡¡hermana hermana!!! Me llevarías a jugar por favor kaede esta ocupada y sango va a salir al pueblo.
Miro a su hermanito estaba demasiado entusiasmado suspiro y acento con la cabeza era la única persona a la que no le podía negar sus peticiones.
-vamos sota- tomando al niño de la mano y sonriéndole.
Ambos caminaban por los grandes pastizales verdes de la hacienda ya habían caminado lo suficiente para no alcanzar haber la gran casa sota salio corriendo con bullo hacia un gran árbol aome tendió una sabana amarilla con cuadritos rojos y se sentó a vigilar a su hermano mientras leía un libro que para su desgracia hablaba de amor un caballo se dirigía a toda prisa hasta donde se encontraba ella volteo y se topo con el joven de piel bronceada y ojos dorados que tanto la inquietaba y es que entre mas lo veía mas recordaba haberlo visto en otra parte.
- buen día señorita que anda haciendo por estos lugares tan alejados- con una sonrisa picara.
-yo pues... Sota quería salir- como le molestaba que le hiciese tantas preguntas y mas que siempre llegara en el momento menos preciso -¿y usted que hace aquí?-.
- el recorrido diario cuidar que todo ande bien- sonrió y entonces se sentó a su lado -espero mi compañía no le desagrade-
-no para nada- sus mejillas se sonrojaron aunque no explicaba aquella reacción bueno en realidad si jamás había estado con un hombre a solas kouga siempre fue muy formal y siempre los acompaño alguien jamás tuvieron oportunidad de estar a solas ni siquiera de besarse tal vez por eso lo amaba tanto por su caballerosidad y con aquel sujeto era diferente por lo general siempre estaban solos volvió a clavar su vista en el libro aunque no leía nada.
-¿acaso siempre es así?- ella dejo de mirar el libro y lo miro a los ojos esos ojos dorados que la hacían estremecer -a que se refiere con así-.
-pues tan callada dígame que oculta tras su caparazón- miro como la chica se levanto molesta y eso le causo gracia una dama debía ser siempre amable y gentil y aquella joven era todo lo contrario).
-PUES ESO NO LE IMPORTA Y SABE ALGO SI ME MOLESTA SU PRESENCIA Y ¡QUIERO QUE SE MARCHE!
Estaba enfada que se creía ese tipo era tan poco caballeroso siempre haciéndole preguntas indiscretas que le importaba si le parecía tan aburrida su presencia que se fuese y la dejara sola el se empezó a carcajear en ese instante eso le parecía realmente gracioso jamás ninguna mujer le había hablado así ella era tan infantil y enojona la muchacha se ponía cada vez mas molesta.
-HAY DEJE DE REIRSE DE MI NO SOY UN PAYASO…- el ceso la risa cuando vio que realmente estaba enojada y se levanto intentado calmarla...
-SUELTEME NO ME TOQUE ES USTED UN TONTO
Mientras el trataba de sujetarla de las muñecas en ese instante entre tanto jaloneo ella se tropezó con su vestido cayendo en los brazos de su enemigo hundiendo la cabeza en su pecho y entonces empezó a llorar sin razón solo empezó a llorar y este se sorprendió acaso el la había hecho llorar jamás había soportado que una mujer llorara la abrazo fuertemente y ella correspondió el abrazo sentía como su pecho se ponía húmedo por las lagrimas.
-Diga...me por que por que me pa...sa to...do est...o- con voz llorosa e in entendible -que hice yo…-
Tenia tanta necesidad de seguir llorando sentía que lloraría toda la vida por sus penas y que sus heridas eran tan profundas que jamás se borrarían que crueldad le había tocado vivir y se odiaba por mostrarse tan débil se separo bruscamente y entonces el la jalo volviéndola abrazar.
-sea lo que sea que le aya pasado sus hermosos ojos no deben llenarse de lagrimas- le partía el corazón verla así se sentía impotente jamás había soportado que una mujer llorara que tanto le había pasado a esa mujer su llegada inesperada kikyo jamás le hablo de ella quien era por que se había marchado de la hacienda y había dejado a su hermano solo... aunque le había preguntado a kikyo esta solo esquivaba sus preguntas nerviosamente.
-hermana hermana- Gritaba el niño desde lejos aome se separo y entre sollozo y sollozo se limpio las lagrima.
- por favor no le diga a mi hermano que e llorado- volteo a mirar al niño y aunque sus ojos la delataban le sonrió.
- ¿estabas llorando hermana?- notando sus ojos rojizos e hinchados.
-¡no claro que no sota! No seas tonto es polvo que cayo en mis ojos que pasa ¿ya quieres regresar a casa?- mientras mantenía aquella sonrisa fingida.
-no es que bullo se subió al árbol y no quiere bajar ¿usted podría bajarlo señor inuyasha?- mirando a inuyasha implorantemente.
-claro que si sota vamos- inuyasha siguió al niño aome iba detrás de ellos.
-oiga tenga cuidado no se valla a lastimar- Mientras miraba como inuyasha trepaba el árbol.
-no se preocupe si me caigo se libraría de mi- mientras extendía sus manos para tomar al gato que yacía en una de las ultimas ramas.
- sus bromas no me causan gracia- con un gesto de indignación valla bromas que hacia ese sujeto.
