- aquí tienes sota- mientras el niño tomaba al gato y casi casi lo arrastraba en contra de su voluntad salio corriendo inuyasha se sacudió su traje verde oscuro de mangas largas y sus acostumbradas botas largas.

-oiga lo de hace un momento me disculpo fui muy grosera pero ¡usted también!-Frunció el ceño.

- valla forma de agradecer pero si no es mucha imprudencia me podría decir por que lloraba creo que me debe una explicación- mirando a la joven con seriedad que en instantes cambio su rostro a uno sombrío.

Ambos se sentaron en el pasto ella con la mirada fija hacia otro dirección y entonces con voz pausada lenta empezó a contarle todo lo que le había pasado algunas veces se le salieron las lagrimas y el notaba como sufría contando todo aquello, transcurrió toda la tarde y sin darse cuenta la puesta de sol ya había llegado al igual la historia llego a su fin un silencio estremecedor se hizo entre los dos.

-sabe ese imbecil no supo valorarla si hubiera estado en su lugar la hubiera esperado por siempre - Ahora comprendía todo esa chiquilla era mas mujer que cualquiera que conociera le habían pasado tantas cosas aunque jamás justificaría su intento de suicidarse pero era comprensible le quitaron todo aquello que amaba tan rápido que no tuvo tiempo de asimilar las cosas.

Se sonrojo sintió algo raro en el estomago algo que jamás había sentido respiro profundamente como si la carga que llevaba se hubiese aligerado no entendía por que se había abrido tanto a ese sujeto pero el hecho de que fuese el y no alguien mas la hacia sentir tranquila.

- se que hay personas peores en el mundo y yo me quejo de algunas cosas verdad -Volteo a mirarlo esos ojos dorados el se acerco y le acaricio la mejilla su corazón dio un brinco y sintió pesado el pecho.

-no debería ocultarse tras ese caparazón señorita- noto el sonrojo de la joven no era común encontrarse a una mujer que se sonrojara por una caricia en ese instante sota llego corriendo.

-hermana ya vamonos tengo mucha hambre- volvió su vista hacia el niño que bueno que había llegado se sentía tan nerviosa con la presencia de su acompañante, miro al niño y suspiro.

-si quieren puedo llevarlos en mi caballo- levantándose del pasto y dándole la mano a la joven que la tomo un poco temblorosa.

-no creo - mirando a su hermano amenazadoramente lo último que quería es estar más tiempo con ese hombre que le causaba demasiadas sensaciones extrañas.

- ¡¡por favor!! Hermana di que si jamás me e subido en uno anda di que si- la mirada implorante del niño la hizo asentar con la cabeza nuevamente su hermano la había convencido tenia el don del convencimiento.

- esta bien sota pero no será mucha molestia para usted señor inuyasha- mirando al joven que ahora sostenía las riendas del caballo implorando que se arrepintiera de su propuesta.

El hombre sonrió y subió al pequeño al caballo.

- yo puedo subirme sola- intento subirse torpemente pero se resbalaba.

-deje le ayudo señorita- entonces la tomo de la cintura y la puso de lado después jalo las riendas y sonrió con el nerviosismo de la joven que se miraba demasiado tensa, que acaso su prometido jamás la ¿había tocado? por la mirada inocente de la joven imagino que siquiera la habían besado esto le resultaba raro, o era acaso que siempre se había topado con mujeres que se le insinuaban.

- que acaso usted ¿no ceba a subir?- mirando al joven de reojo su mirada la ponía muy nerviosa.

-el caballo es fuerte pero ya lleva mucho peso- sonriendo burlonamente y esperando la respuesta de ella.

- hay... Ahora me dice gorda- mirándolo fijamente con reproche.

-no no quise decir eso señorita no se ha visto en un espejo esta sumamente delgada- aquella actitud tan inocente e infantil le llamaba demasiado la atención le atraía pero constantemente se hacia a la idea de que era la prima de su kikyo y que tal vez era el parecido que esta tenia con ella, la joven lo miro con indignación pero que mujer mas complicada suspiro mientras caminaba junto al caballo

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-así que le dijiste todo aome- mirando por segundos a su amiga que se notaba mucho mejor.

- si sango nose por que lo hice-sus manos estaban apoyadas en el peinador mientras sango le cepillaba el cabello.

- te vez mucho mejor- sango sonrió aome se notaba mejor esa noche aunque en la mañana la había dejado triste y pensativa ahora su gesto había cambiado su tristeza era evidente pero los ojos tenían un brillo especial.

- ¿como que mucho mejor?- girando la cabeza hacia su amiga que tenia una sonrisa y no tenia idea de por que.

Sango sonrió y dejo el cepillo en el peinador de madera.

-no no es nada bueno me voy el día de hoy fue cansado- la chica emitió un gran bostezo y se acerco a la manija de la puerta -buenas noches -abrió la manija y salio de el cuarto-.

-kouga- Suspiro y los ojos se le llenaron de lágrimas como le dolía recordar aquello.

-valla valla como pasan cosas solo te deje de ver algunos días y ahora me dices que te gusta la prima de tu prometida- sonriendo y apoyando las manos en el largo escritorio de madera.

El hombre frunció el ceño e hizo un gesto de enojo

-¡NO ME GUSTA! Solo me provoca lastima deberías haberla escuchado contándome todo eso- mientras miraba a su amigo con esa sonrisa picara muy característica de el, que acaso miroku quería que terminara su compromiso con kikyo a toda costa metiéndole ideas en la cabeza de que le gustaba otra mujer.

-¿Lastima? Estas seguro- Una sonrisa burlona se dibujo en su rostro había algo en la mirada de inuyasha que demostraba que esa joven le atraía pero debía tener algo muy especial para moverle el piso y olvidarse de su "amor" por kikyo no conocía a la tal aome pero se moría de ganas esperaba que no fuese como kikyo aunque siendo primas debían tener algún parecido.

-¡¡sota!! Por favor no te escondas- llevándose una mano a la cabeza su hermano si que tenia energía era agotador jugar todo el día con el casi no le quedaba tiempo para ella bueno era lógico el pequeño la quería demasiado y fue casi un año de ausencia tenia que recuperar el tiempo perdido sonrió y se acerco a los matorrales intentando buscar al pequeño.

-aome te notas cansada-la joven doncella se acercaba a paso lento con un vestido naranja de mangas hasta los codos y sin ningún encaje algo sencillo.

-si quieres sal de la hacienda un rato y toma aire fresco yo me encargare de jugar con sota- sonriéndole su amiga necesitaba un descanso llevaba días sin parar llevando al pequeño a donde este le pedía.

-hay gracias sango- caminando rumbo a las praderas inmersa en sus pensamientos que solo eran para kouga haciéndose toda clase de ideas si se hubieran casado ella estaría esperando a ese bebe seria tan feliz sin darse cuenta estaba lo bastante lejos de la hacienda pero aun se alcanzaba a divisar dio un gran suspiro.

-no es prudente que ande fuera de la hacienda y sola señorita- acercándose a la joven que volteaba hacia a la hacienda

-¿que?- fijo su vista en aquel sujeto y una sonrisa se dibujo en su pálido rostro corrió hasta el y le dio un fuerte abrazo, llena de felicidad -primo naraku pensé no volvería haberlo-

La abrazo tiernamente su corazón dio un gran salto al tenerla en sus brazos y aspiro su aroma a jazmín ella se separo -no pude venir antes pero kikyo me aviso de su regreso-.

-si tengo algunas semanas en la hacienda- verlo la llenaba de felicidad naraku había sido un gran amigo para ella y también para kikyo, aparte de su madre el había sido su confidente ya que con kikyo apenas y hablaba y cuando lo intentaba ella la ignoraba.

-también me contó lo que le paso - aunque el y kikyo habían provocado todo aquello no se arrepentía aome siempre había sido el gran amor de su vida aunque fuese en secreto y prefería verla muerta que con alguien mas, observo como los ojos de su amada cambiaban y su sonrisa se desvanecía su gesto era rígido e incluso doloroso.

-yo no quisiera hablar de cosas malas-mientras veía las flores a un lado suyo que no tenían que preocuparse por las penas humanas si no por verse siempre hermosas.

-no quise ponerla triste por que no vamos a la hacienda.

Ambos caminaban sin prisas hasta la gran hacienda mientras naraku platicaba como le había ido en todo este tiempo.

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-Sota ¿y tu hermana?-observando al pequeño.

- fue a pasear-sujetaba fuertemente al gato contra su pecho.

-¿sola?-viendo a su alrededor sango estaba a un lado sentada vigilando a sota o eso parecía kaede adentro cocinando.

-si le gusta salir sola- dándose media vuelta para volver a jugar con el gato.

Se veía molesto como era posible una señorita decente no salía sola por hay podía pasarle algo unas risas interrumpieron sus pensamientos y sus ojos dorados se clavaron en la joven y el hombre que la acompañaban otra vez ese sujeto su sola presencia le resultaba incomoda pero aun mas que anduviera con aome a solas pero por que se preocupaba tanto tal vez por que era familiar de kikyo.

-pero mira nada mas si es el prometido de la prima-con una sonrisa irónica sabia que su presencia le desagradaba.

-señor inuyasha le presento a mi primo naraku- sonriendo alegremente como hacia mucho tiempo no lo hacia.

-ya lo conocía- sin dejar de posar su mirada en el rostro de aquel sujeto y en de la chica que se notaba muy feliz aquel tipo era la persona que mas aborrecía por su cinismo y su trato hacia kikyo demasiado cercano para su gusto y ahora tenia ese mismo trato con aome su gesto era rígido y su molestia era evidente.

-bueno querida prima debo marcharme espero visitarla otro día - mientras hacia una reverencia y besaba la mano de la joven sin dejar de mirarla a los ojos pero esta era tan inocente que sonrió tiernamente por aquella mirada insinuadora.

-nos veremos señor inuyasha- sonriendo burlonamente y dando media vuelta sabia que ninguno de los dos simpatizaban, pero había algo que no entendía por que se notaba mucho mas molesto que cuando lo encontró abrazando a kikyo.

-espero que no… -Dijo este con voz queda volvió su vista a la joven que aun tenia la sonrisa en el rostro y miraba a ese maldito sujeto alejarse -le recomendaría no saliera sola señorita tiene una reputación que cuidar-

-pero si no e hecho nada malo- mirando al hombre con el rostro tenso no entendía por que estaba tan serio no había hecho nada malo y era su primo.

-eso lo dice usted pero la gente no piensa igual- mirándola con reproche ninguna mujer podía ser tan inocente como para no darse cuenta de las negras intenciones de ese sujeto.

agacho la vista que mas daba lo que la gente pensara no tenia reputación que cuidar varias personas del pueblo la habían visto en aquel burdel y jamás hicieron nada por ayudarle.

-yo no tengo nada que cuidar señor inuyasha- tragando saliva dolorosamente.

Olvido su enojo al ver la tristeza que había ocasionado y se acerco llevando su mano a la barbilla de ella y levantándola.

-Tal vez no se aya dado cuenta pero usted es un tesoro que cualquiera estaría dispuesto a robarse por ser dueño de este.

Sus ojos se abrieron y el corazón se le estremeció jamás nadie le había dicho algo tan bonito ni kouga sintió una oleada de cosquillas en el estomago que jamás había sentido y sus mejillas se tornaron rojizas por aquel dulce piropo agacho la vista la mirada de el era tan fuerte que le causaba demasiados nervios.

-No se sonroje señorita solo le digo la verdad- una sonrisa dulce se dibujo en su rostro nuevamente ese sonrojo y esa mirada inocente ¿que jamás nadie le había dicho algo así? Con que clase de hombre había estado comprometida, bueno por lo que le había contado con un tonto por haberla dejado alejo la mano de su barbilla esperando la respuesta de la joven que no hacia otra cosa que jugar nerviosamente con las manos y ponerse más roja con cada palabra.

-No me diga... eso por favor no esta bien siendo usted el prometido de mi prima- tragando saliva y mordiéndose los labios por los nervios por que sentía tantas cosas extrañas dentro levanto la vista tímidamente y dio unos pasitos hacia atrás, no estaba bien que estuviera tan cerca.

-No es pecado decir la verdad- sonriendo burlonamente nunca había conocido a una mujer tan inocente, tímida pero con la fuerza de el viento si... ella era como el viento tan fascinante que necesitabas pararte un instante para poder sentirla y percatarse de su belleza interior, pero que cosas pensaba se llevo una mano a la cabeza intentando aclarar su mente.

-bueno… creo que entr-are a la cas-a para v-er a sot...a- tartamudeando y haciendo ademanes con las manos nerviosamente dio media vuelta dudo en irse un segundo pero partió a paso rápido dentro de la casa.

-¿No que no te gustaba?...- riendo de su amigo que parecía un zombi viendo a la joven que se alejaba rápidamente.

Salio del trance y recobro la compostura miro al hombre cerca de los arbustos que lucia feliz y cambio su mirada a una reprochante que se creía miroku para espiarlo se acerco a el decididamente y molesto.

-No me gusta solo intentaba animarla- con voz ronca y viéndolo fijamente.

-Ya no te enojes inuyasha solo bromeo- dándole unas palmaditas conocía a inuyasha y era demasiado orgulloso para aceptar que la joven le atraía aunque fuese un poco.

-Que haces aquí- ese miroku era de lo peor no sabia ni por que le hablaba y entonces recordó que nadie soportaba su mal genio mas que miroku.

-Que no te acuerdas me invitaste a cenar- sonriendo por el gesto aun rígido de su amigo.

-Yo nunca te invito tu te invitas solo- dando media vuelta y conduciendo a miroku hasta la casa que remedio tenia siempre hacia eso.

-aome kaede dice que la cena ya esta lista y que bajemos a comer.

-Me muero de hambre- sonriendo alegremente y acomodándose un poco el cabello.

Sango miro extrañada a la joven que se arreglaba el vestido y peinaba su cabello se veía feliz jamás la había visto tan feliz pero prefirió guardarse su observación hasta que aome le contara el motivo de su alegría.

-Vamos sango que esperamos- Acercándose hasta la puerta.

-Así que es ella la susodicha eh- observando a la joven que caminaba por el pasillo era muy bonita aunque ese vestido la hacia verse aseñorada y su peinado no era el ultimo grito de la moda pero había algo interesante en ella su mirada que transmitía demasiado, volvió su vista hacia la joven que caminaba detrás de ella y algo dentro de el brinco era la mujer mas hermosa que jamás allá visto su cabello negro suelto su vestido naranja tan sencillo pero ella hacia que se viese elegante se levanto de inmediato cuando estuvo lo bastante cerca y se acerco a ella.

-Señorita es un placer- besando su mano y mirándola a los ojos notando el sonrojo y la sonrisa de la joven.

-Mucho gusto- pero quien era ese caballero tan amable atento y apuesto.

-¡Hermana! Que bueno que llegaste- corriendo hasta ella y abrazándola.

-Siempre volveré sota ya nunca me iré- agachándose para quedar frente al pequeño y acariciándole el rostro.

-que bueno que llego señorita-Acercándose a la joven y moviendo su silla cortésmente para que tomara asiento.

-gracias- con voz dulce levantándose y sentándose era tan amable con ella y no se explicaba el por que tal vez sango tenia razón y la vida le empezaba a sonreír se sentía rodeada de gente que la quería y la cuidaba de mas sonrió.

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-sango y a donde vas tan arreglada- levantándose de la cama con su pijama que era un camisón desmangado con encaje en el cuello y un pequeño moño demasiado infantil.

-me invito a dar un paseo por el pueblo- mientras se peinaba una y otra vez se esmero en ponerse el mejor vestido escogió uno verde entallado mangas hasta los codos con un escote conservador no quería dar una mala impresión y se puso una peineta de mariposa en el cabello.

Se acerco a su amiga con pasos lentos y le quito el peine de las manos esta voltio y sonrió.

-Te vez muy bien sango no necesitas peinarte tanto te quedaras sin cabello- tomo ambas manos de la chica y sonrió se sentía tan feliz por ella sabia con quien iba a salir solo podía ser el joven miroku al final sango tendría lo que se merecía sus ojos se pusieron vidriosos por saber que al menos una de las dos seria feliz.

-No llores aome si quieres puedo quedarme contigo-abrazándola.

-No sango tu iras con el joven miroku y te la pasaras muy bien- separándose y mirando alegremente intentando ocultar la tristeza.

-¿como sabes que es el joven miroku?- acaso había sido tan obvia que vergüenza si aome lo había notado entonces también inuyasha kaede y quizás hasta sota.

-eras muy obvia ayer en la noche pero vamos ya sal o se te hará tarde- empujándola hasta la puerta se despidió con una sonrisa ojala le fuese bien y miroku comprendiera la vida que sango había llevado sabia que así seria solo lo conocía de vista pero era una buena persona.

Cerro la puerta y se apoyo en ella mirando la ventana que estaba cerrada se sintió acongojada y la tristeza la invadió se dejo caer lentamente y apoyo sus manos en las piernas agacho la cabeza y comenzó a llorar cuando estaba sola sentía el vació incluso dormida se sentía triste ya que sus sueños le recordaban todo lo sucedido empezó a sollozar quedamente no quería que nadie se diera cuenta de que lloraba ya bastante había preocupado a todos con sus locuras un toquido en la puerta de madera interrumpió sus pensamientos se limpio las lagrimas y se levanto apoyándose nuevamente en ella.

-¿quien?-con la voz un poco quebrada.

-yo hermana ábreme quiero ir a jugar y sango no esta y kaede esta ocupada como siempre.

-ve a jugar al jardín sota en un momento sango-no tenia nada de ganas de salir solo quería quedarse encerrada en su alcoba pero todo fuese por que su hermano estuviese feliz, era malo para ella estar mucho tiempo sola y distraerse era lo mejor que podía hacer.

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-¡buyo espera!- el niño salio corriendo tras el gato que corría rumbo a las flores.

-Ten cuidado sota- dejándose caer al pasto con su vestido pomposo en color café oscuro como siempre abotonado hasta el cuello dio un gran suspiro y por un instante deseo la compañía del prometido de su prima meneo la cabeza que cosas pensaba.

-¡HERMANA! ¡AYUDAME!-corría a toda prisa hasta donde estaba su hermana.

-¡sota!- se levanto rápidamente y vio al pequeño que se hecho en sus brazos llorando estaba asustado su rostro estaba pálido – ¡que pasa sota que tienes!

Abrió los ojos lo mas que pudo y el corazón se le estremeció su rostro se puso pálido como el de un muerto y empezó a respirar agitadamente al ver que unos hombres se acercaban a toda prisa y con un hilo de voz.

-¡Corre sota vete! Pide ayuda -empujando al pequeño que la vio muerto de miedo y salio corriendo.

Su vista estaba fija en aquellos hombres que se acercaban rápidamente hasta donde estaba ella las imágenes se le vinieron a la cabeza, cuando la bajaron del carruaje vestida de novia y la golpearon hasta dejarla inconciente su respiración era cada vez mas rápida las piernas no le funcionaban.