Se agacho lentamente tomando unas piedras las manos le temblaban y cuando pudo mover las piernas hecho a correr pero fue demasiado tarde unas manos la sujetaron fuertemente de el cabello y la tiraron al piso quedo un poco atontada por el golpe pero no soltó en ningún momento las piedras que llevaba en la mano.

-Pero mira nada mas una damita y muy solita- observando a la joven con una sonrisa y juntando ambas manos afeminadamente.

-hazte a un lado jakotsu- empujándolo y abriéndose paso su mirada se ilumino cuando vio que era una joven al verle la ropa adivino que era una joven adinerada.

-No me hagan daño por favor- levantando una mano con la piedra intentando verse amenazadora su rostro se había puesto pálido y sus ojos no pestañeaban tenia tanto miedo que le harían esos malechores, rogaba a dios que sota llegara rápido a la hacienda y la rescataran antes de que le ocurriera alguna desgracia.

-Por que no me dejas divertirme un rato con ella bankotsu- mirando a la joven livinidosamente y remojando sus labios con saliva.

-Nadie la va a tocar- lanzando una mirada fulminante a sus 5 hermanos…se acerco a la joven y se puso en cuclillas mirándola con una sonrisa burlona, su mandíbula tensa sus ojos muy abiertos su boca que temblaba.

-No se acerque o le juro que no respondo- El corazón se le quería parar en ese mismo instante, no sabia de donde había sacado el valor para decir eso.

-No se preocupe si usted coopera no le haremos nada-llevando su mano al rostro de la joven para acariciarlo pero esta se defendió pegándole con la piedra levemente en la cabeza, se llevo la mano a la herida sangrante y la vio con rencor levanto la mano y la abofeteo en la mejilla con todas sus fuerzas.

- hay hermanito esa bruja te dejo todo ensangrentado- llevándose ambas manos a la boca al mirar la sangre quería desmayarse no soportaba ver sangre.

-¡maldita!- nadie jamás le había tocado un solo pelo y no iba a llegar una mujercita y se iba a burlar de el, le enseñaría quien mandaba hizo una seña para que sus hermanos se fueran y estos obedecieron ágilmente sin dudar ni un segundo su hermano bankotsu estaba molesto y cuando se molestaba era realmente malo así que se echaron a correr.

-Perdón no quise…- con la mano en la mejilla que le dolía horrible por el golpe recibido, no soportaba el contacto de un hombre que sabia le terminaría haciendo daño.

-quería ser amable pero perdiste tu oportunidad- llevando su mano al cinturón que colgaba de su pantalón color negro tomando su cuchillo, lamentaba hacer lo que haría pudiendo pedir una recompensa por la joven pero se divertiría mas viéndola sufrir por la estupidez cometida.

Los ojos se le abrieron mucho mas cuando vio que se acercaba con ese cuchillo acaso planeaba matarla pero no deseaba morir no de esa forma acaso ¿por eso dios la había mantenida con vida? Para terminar muerta en manos de un bandido los ojos se le llenaron de lágrimas cuando sintió el cuchillo que rozaba su fino vestido de seda.

-Ahora vas a llorar preciosa debiste pensarlo mejor antes de agredirme nadie me hace esto- poniéndole el cuchillo en el cuello cubierto por el encaje.

-No me mate... Por favor…- tenía el cuerpo rígido y cerro los ojos fuertemente si iba a morir que fuera rápido y sin dolor la saliva apenas le pasaba apretaba fuertemente las manos y tenia los labios entreabiertos.

Entro a la casa casi arrastrándose gritando como loco el corazón le latía rápidamente no se había detenido ni un segundo necesitaba respirar.

-¿Sota que pasa?-mirando al pequeño que estaba pálido y no podía hablar, volteo hacia todos lados aome no estaba…acaso le había pasado algo corrió hacia el niño y lo zarandeo – ¡aome donde esta aome sota!.

-En el p…radoo muchos hom..bres- las palabras le salían difícilmente estaba muy asustado.

Soltó al pequeño y salio disparo hacia su caballo pegándole fuertemente en las costillas, el pobre caballo salio disparado, si algo le pasaba estando el hay jamás se lo perdonaría debió ir con ella y cuidarla el viento le pegaba en la cara y deseaba llegar hasta donde estaba con la esperanza que no se la hubieran llevado sabia que esos bandidos no tenían piedad no ella no se merecía mas desgracias en su vida.

-¿Quien dijo que te iba a matar?- pasando el cuchillo por los botones y rompiendo uno por uno con su mirada azul clavada en la muchacha que lo miraba con terror.

El aire dejo de circular unos segundos por su nariz cerro sus labios y los tenso acaso el planeaba… no había pasado tanto y era lo ultimo que le faltaba para ser un alma en pena de verdad estaba helada no podía moverse solo sentir como sus botones se desabrochaban uno por uno incluso tenia la mirada perdida cuando sintió aquel cuchillo que llegaba al nacimiento de sus pechos se hizo para atrás y lo miro con repulsión.

-Ni lo intentes preciosa- echándose sobre la joven y sujetándole las manos hacia arriba para evitar otro desplante con la mano que le quedo empezó a abrirle el escote para encontrarse con unos pechos que sobresalían -valla que tienes tus encantos bien escondidos-

-déjeme- volteando su cabeza hacia un lado al sentir los labios ásperos de aquel sujeto en su cuello quería moverse pero no podía la tenia bien sujetada empezó a llorar incontrolablemente y a sentir un asco horrible hacia ella misma.

Empezó a darle suaves besos en el cuello mientras notaba los fuertes movimientos que hacia para liberarse que para el eran jaloneos inútiles abrió totalmente el escote mostrando el corcel ajustado y sus pechos que bajaban y subían llevo una mano hasta ellos manoseándolos.

-DEJEME!-Sentía un amargo sabor en su boca y trataba de mover las piernas para patearlo y salir corriendo sentía sus manos frías en sus pechos cubiertos por el corcel apretándolos lujuriosamente, apretaba sus manos que estaban sujetadas… si ese sujeto abusaba de ella la agonía que ya llevaba se volvería insoportable sintió que todo le daba vueltas cerro sus ojos fuertemente intentando que todo fuese una pesadilla de la cual quería despertar, sus manos rasgaban su corcel se mordió los labios cuando sintió el contacto de el en su pecho desnudo y dejo de apretar los labios para emitir varios sollozos.

-No te muevas tanto preciosa o te dolerá mucho mas de lo que debe doler- apretándola mucho mas fuerte las muñecas e ignorando el sufrimiento de la joven, abrió sus ojos cuando sintió el frió metal en su cabeza volvió su vista al ver a aquel sujeto amenazándolo con un revolver y sintió escalofríos con aquella mirada endemoniada.

-Suéltala-con su voz ronca la sangre le hervía como era posible… maldito cobarde quería matarlo hay mismo sin piedad, apretó fuertemente la pistola y estuvo a punto de jalar el gatillo pero se contuvo meneando su cabeza a un lado para que el sujeto se apartara.

Levanto sus manos liberando a la joven que estaba aterrada con los ojos cerrados y el cuerpo rígido, se alejo sin que el revolver dejara de apuntarle directo a la cabeza y trago saliva un miedo terrible lo invadió...se sintió humillado quien fuera ese hombre pagaría esta humillación.

-Dej..elo por…favo..r- llevando sus manos adoloridas al pecho desnudo sus ojos estaban nublados por el llanto y miraba implorante a su salvador, nadie merecía la muerte y ella no seria la causante de la de una persona por mas mala que fuese esta.

-pero aome…- dejo de mirarla y vio al sujeto enfrente suyo definitivamente lo mataría sin remordimiento por lo que intento hacer apretó mucho mas fuerte la pistola y tenia los dedos tensos en el gatillo bajo la pistola lentamente intentando tranquilizarse por las palabras de la joven solo por ella.

El alma le volvía cuando vio que la pistola se bajaba lentamente dio unos paso atrás cuando noto que ese sujeto fijaba su vista en la mujer que yacía en el piso… Se hecho a correr a toda prisa antes de que cambiara de parecer con la sola idea de que algún día lo tendría enfrente nuevamente … lo mataría y terminaría lo que inicio con esa mujer.

-Aome…-se hinco hasta donde estaba ella, su cabello desordenado su corcel roto y sus ojos llenos de lagrimas tenia los labios tensos y los dientes le temblaban, apretó el puño fuertemente y dejo la pistola a un lado verla así le dolía sintió un dolor inexplicable en el alma.

-¡Inuyasha!- levantándose y echándose en sus brazos hundiendo su cabeza en su pecho se sentía tan sucia tan avergonzada, pero daba las gracias por que el había llegado a tiempo y la había salvado… sus lagrimas resbalaban humedeciendo el chaleco de el y el alma le volvía poco a poco respirando mas tranquilamente.

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Se tallaba cada centímetro de su cuerpo con fervor borrando el mal momento con jabón esperando que aparte de limpiarle el cuerpo le limpiara el alma herida y destrozada que ahora llevaba, la esponja color rosa se paseaba por sus brazos y su cuello dejando un poco irritadas estas zonas pero no importaba incluso no sentía el ardor tallaba con mas fuerza… sus ojos estaban cerrados evitando recordar pero las imágenes le venían unas tras otras al igual que las lagrimas resbalaban por sus mejillas hasta caer en la tina… dejo caer la esponja que se hundió rápidamente y se llevo las manos a la cara.

-¿puedo pasar?- poniendo su mano en la manija y rogando que la dejase entrar tenia que cuidarla ya no entendía nada ella se sentía tan feliz y su amiga casi como su hermana sufría desgracia tras desgracia aspiro fuertemente cuando afirmaron su respuesta y abrió la puerta lentamente -se lo que paso el señor inuyasha me contó y quiero decirte que no estas sola comprendes- dando pasos lentos y rígidos.

-lose sango no te preocupes no volveré a cometer una locura- volviéndose hacia la joven y sonriéndole con el nudo en la garganta.

-aome…- Como era posible que aun esta situación sonriera la admiraba por su fortaleza y deseaba con todas sus fuerzas que algún día ella encontrara nuevamente el amor y este le fuese correspondido, como ahora la vida la premiaba a ella con el joven miroku que aun contándole la historia completa de su miserable vida se mostró interesado y decidido en conquistarla.

-voy a estar bien sango- aunque jamás estaría bien con aquella tragedia se había tallado tanto y aun le quedaba la sensación de las manos de ese sujeto en su cuerpo.

Se acerco a la joven que aun mantenía aquella sonrisa dulce y se hinco a un lado de la tina le tomo una mano en gesto de que jamás volvería a estar sola, se hecho a llorar en el hombro de sango con ella no podía fingir que no sufría.

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Un largo mes transcurrió y no se volvió a mencionar aquel horrible asunto las platicas entre aome e inuyasha se hacían cada vez mas frecuentes solo el podía mantenerla animada, había momentos en que el olvidaba su compromiso con kikyo se sentía tan libre con ella que podía contarle cualquier cosa pero siempre con la idea fija de que aquello se debía al parecido físico entre ambas.

-señor inuyasha no creo que sea buena idea- Mirando asustada a aquel caballo negro que sostenía inuyasha con una sonrisa burlona esperando a que accediera a dar un paseo con el.

-Vamos no tenga miedo que yo estaré con usted-tendiéndole la mano para que esta la tomara.

-Esta bien pero con cuidado- tomando su mano tibia, no explicaba esas sensaciones tan extrañas que la invadían solo por tomar su mano pero era un extraño cosquilleo que bajaba y subía… sus nervios aumentaron cuando este la tomo de la cintura y la coloco de lado en el caballo no era fácil montar gracias a dios el le había dicho que se pusiera algo cómodo y escogió un vestido verde sin crinolina que le daba mas libertad para moverse y abotonado hasta el cuello.

-Este caballo me va a tirar- cerrando los ojos fuertemente, Sintió cuando el se subió quedando atrás suyo y rodeándola con los brazos para tomar las riendas esas cosquillas se sentían cada vez mas fuerte el tenerlo tan cerca y su sonrojo era mas que evidente incluso empezó a temblar ligeramente.

-Si se cae usted me caigo yo- Dando leves golpecitos con las riendas al caballo que se empezó a mover lentamente, tenia la vista fija hacia enfrente y pocas veces miraba a la joven de la cual podía ver solo su cabello sujetado deseo por un instante quitarle aquel recogido y nuevamente esa imagen de ella con otra ropa diferente y no tan aseñorada vino a su mente.

-¿Oiga y a donde vamos?- Estaba muy rígida jamás había confiado en los caballos les tenia pavor nose como la había convencido aquella vez con su hermano y esta suspiro derrotada que acaso todo mundo la convencía fácilmente tenia un corazón demasiado blando.

-Confié en mi o acaso ¿teme que la rapte?- con una sonrisa burlona siempre era tan desconfiada para todo no como kikyo ella realmente era segura de si misma y una experta en todo…Pero por que las comparaba tanto ambas eran tan diferentes cada una pensaba diferente actuaba de diferente manera.

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-Aquí es señorita-bajando del caballo lentamente y después tomándola a ella de la cintura y dejándola en el pasto sin soltarla de la cintura y viéndola fijamente… sus labios tan tiernos y frescos deseo besarlos en ese instante.

-Esto es hermoso señor inuyasha- Mirando a su alrededor y viendo todo ese campo lleno de flores amarillas que parecía no tener final.

El la soltó pero que cosas le venían a la mente ella era la prima de su prometida y no debía pensar tonterías… mas por que esa mujer que tenia enfrente había sufrido tanto se dirigió al caballo y tomo las riendas para amarrarlo en un árbol que estaba al lado.

-sabia que le gustaría- mientras hacia un nudo pensando por que jamás había traído a kikyo a ese lugar y recordando que odiaba el campo y que ella le había pedido mudarse a la ciudad en cuanto se casaran.

-Podría quedarme toda la vida aquí- volviendo su vista a el con una gran sonrisa respiro profundamente el aire perfumado, la vida tenia cosas tan hermosas y por esas cosas valía la pena seguir en ella.

Sintió que su corazón se alborotaba jamás la había visto sonreír tan libremente se veía mas hermosa pero que le estaba pasando se llevo una mano a la cabeza intentando borrarse esos pensamientos que eran mas fuertes con el transcurso de los días.

-¿Le duele la cabeza?- Mirándolo extrañada y con gesto preocupado, se acerco a el y llevo su mano a su frente viendo que no tuviera ninguna herida el tomo su mano y la bajo sin soltarla, un silencio se hizo entre los dos sus miradas estaban perdidas el con la de ella y ella con la de el y sin planearlo se acerco a ella y la beso solo fue una leve presión en los labios un beso que ella no correspondió, se separo rápidamente fijando la vista en otra cosa.

-Yo.. Disculpe es que usted se parece tanto a kikyo- mirando un tronco seco ¿había sido eso? Su parecido quiso pensar que si ella no correspondió el beso que tonto había sido tal vez no le volvería hablar.

-Se…Será mejor que nos vallamos- viéndolo atónita y con una sensación calida en todo el cuerpo el la beso… pero solo por su parecido con kikyo no por que realmente quisiera hacerlo.

Acento con la cabeza y desamarro el caballo ayudándole a subir esta vez el se fue abajo debía mantenerse alejado de ella ya no sabia ni lo que le ocurría solo esperaba que kikyo volviera lo mas pronto posible, en todo el camino no se hablo palabra de ese beso ni de nada solo se escuchaba el murmullo del viento y el de algunos animales.

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-eso es un beso…- mientras veía el techo de su alcoba recostada en la cama y se llevaba una mano para tocar sus labios que aun vibraban por aquel beso fugaz, pero solo la había besado por su parecido no por que sintiera algo por ella suspiro profundamente comprendiendo lo que le pasaba estaba enamorada se había enamorado de la persona incorrecta pero por que jamás le pasaron tantas cosas con kouga ¿acaso eso que sentía era el amor? Y estaba pecando era el prometido de kikyo sintió una horrible opresión en el pecho que se debía a la culpa inmensa que empezó a sentir.

-Pero no que solo era lastima inuyasha-con una sonrisa había acertado en su predicción inuyasha sentía algo por la señorita aome pero no era extraño ella realmente podía conquistar el corazón de cualquier hombre por su bondad.

-Cállate yo jamás dije eso ya te explique me recordó a kikyo- frunciendo el ceño y apretando el puño contra la mesa, maldito miroku nuevamente lo maldecía era demasiado orgulloso para aceptar que le pasaba algo.

-si tu lo dices aunque yo no veo ningún parecido con la señorita kikyo y con la señorita aome me parecen totalmente diferentes- la sonrisa había desaparecido y ahora lo miraba seriamente apoyando ambas manos en el escritorio -debes dejar de verla no te haz puesto a pensar lo que ella puede llegar a sentir por ti la estas confundiendo y otra complicación mas a su vida no seria buena-.

Golpeo fuertemente el escritorio estaba furioso miroku tenia la razón pero por que le agradaba tanto la idea de que aome llegara a sentir algo por el, era un tonto un egoísta no se podía quedar con ambas.

-No te puedes quedar con ambas inuyasha- no deseaba hacerlo enojar sabia que era un impulsivo y cuando se enojaba perdía totalmente la cabeza pero esto era serio y debía hablar claramente aunque quizás terminaría con un ojo morado, el gesto de su amigo era tenso y su mirada perdida era raro que inuyasha se emergiera tanto en sus pensamientos.

Continuara….