El caballo iba a todo galope el viento le pegaba en la cara y respira profundamente emergido en sus pensamientos mientras sostenía las riendas de su caballo negro fuertemente, jalo el caballo haciéndolo frenar se bajo de un brinco y la observo mientras amarraba su caballo no se había percatado de su presencia libero un suspiro y dio pasos lentos pero firmes sobre el pasto, ella se encontraba recostada en una manta amarilla que contrastaba con el vestido blanco que tenia un ligero escote y su cabello regado por la manta era la primera vez que la observaba tan detenidamente y le pesaba tanto tenerla tan lejos de su alcance.
-Señorita kagome usted no aprende la lección-Sonriéndole y manteniendo la distancia sus ojos cafés se posaron en el y rápidamente se puso en pie tirando el libro en la manta parecía asustada…-No se asuste que no muerdo-Acercándose y sentándose en la manta mientras ella lo observaba desde arriba.
-No me asuste-Con el corazón casi en la garganta y mucho calor en el pecho nuevamente estaban solos y aquellas situaciones la ponían tan tensa se dejo caer en la manta nuevamente acomodándose de lado por aquel pomposo vestido no le permitía estar cómoda ni siquiera sabia por que se lo había puesto justamente ese día y suspiro al recordar que era el ultimo que le quedaba.
-Le gusta leer verdad-Fijando su vista dorada en el libro que estaba boca arriba en la manta y que tenia como titulo "amor en tiempos de cólera" había escuchado mencionar esa famosa obra literaria que trataba sobre como el amor perdura por los años y que aunque dos personas que se aman terminen separadas al final quizás logren concretar su amor.
-Si… me encantan las novelas románticas-Suspirando y tomando el libro que abrazo de inmediato una sonrisa se dibujo en su rostro.
-Tiene una hermosa sonrisa señorita-Observando a la joven frente a el que suspiraba una y otra vez… y pensando por que jamás había tenido conversaciones a solas con kikyo incluso apenas y hablaban no entendía por que la amaba tanto o ¿era amor lo que sentía o algo parecido?.
Trago saliva nerviosamente y se volvió a parar estaba demasiado incomoda –Creo que es hora de que vuelva a la hacienda e estado mucho tiempo fuera y sota... Bueno tal vez me este buscando-Apenas y podía hablar de los fuertes nervios que la invadían y apretaba el libro fuertemente tanto que en cualquier momento rebotaría de la presión.
-Esta nerviosa, no se preocupe que ya no planeo besarla-Sonriéndole coquetamente sabia cuando se ponía nerviosa siempre esquivándole la mirada y apretando las manos contra algo su tono de voz se volvió casi tartamudo y se mordía los labios.
-Eso no es cierto, lo de los nervios no hablo de bueno usted entiende-Arrugando la frente y mirando de reojo, el corazón le dio un salto cuando el se levanto y se puso frente a ella volteo su cabeza hacia el campo verde por que solo perderse en sus ojos dorados la hacia derretirse y perder la voluntad.
-A no entonces quédese otro rato sota esta con sango y miroku no se preocupe por el lo cuidaran bien- Sonriendo aun pero que rayos estaba haciendo le estaba coqueteando ella era tan inocente que no se daba cuenta y agradeció esto su inocencia.
-Bueno… esta bien pero solo un rato-Dejándose caer nuevamente en la manta y mirando hacia otro lado… lamentablemente ella también quería quedarse le gustaba estar con el cada segundo de el día pero sabia que toda esa amabilidad se acabaría cuando kikyo llegara y ella nuevamente estaría sola…
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-Mira todo lo que me compre no es hermoso kaede-Sonriendo y sacando cajas y cajas de vestidos hermosos y despampanantes miro a la anciana que la observaba maternalmente –E inuyasha quiero verlo -Sonriendo tenia tantas ganas de abrazarlo verlo, lo extraño demasiado y solo se había ido menos de 2 meses.
-Fue a montar señorita kikyo pero no debe tardar-Con la vista ahora fija en la ventana y rogando que no llegase con aome por que sabia como se pondría kikyo solía ser celosa y vengativa, observo como arruga la frente no la había dejado del todo convencida de su tonta excusa pero se relajo cuando volvió a tomar las cajas y sonreír complacida por las hermosas elecciones que había hecho.
-Oiga … ese no es el carruaje de kikyo-Con la vista fija en el carruaje que estaba estacionado frente a la hacienda… sintió que el corazón se le estremeció justamente pensando en la soledad y ahora pasaría, volteo haber a inuyasha que sonreía y sus ojos dorados parecían rojizos por la pequeña llama que se acaba de encender-Que espera valla- Inuyasha no espero que lo dijera dos veces y se subió al caballo dejando una nube de polvo detrás de el que lleno de polvo el vestido blanco de aome –No… debí ilusionarme- Sonriendo y con la vista fija en el caballo que iba a toda velocidad sintió un nudo horrible en la garganta y un vuelco en el corazón inexplicable empezó a caminar lentamente ya no quería llegar a la hacienda.
-Kaede por que inuyasha estaba con aome- Mirando desde el gran ventanal con recelo a su prima que caminaba lentamente y apretando fuertemente la tela de su vestido rojo con amplio escote y mangas hasta los codos volteo haber a la anciana con esa mirada fría y malvada.
-Quizás se la encontró en el camino mi niña, pero mira que bonita esta tu traje de novia-Sonriendo nerviosamente y mirando el hermoso vestido blanco con encajes escote pronunciado y algunas perlas pegadas en este.
-¡No me haz contestado!-Acercándose y tomando de los hombros bruscamente a la anciana que desapareció la sonrisa de su rostro –Esa maldita esta coqueteándole a inuyasha verdad kaede… ¡acaso aprovecharon mi ausencia para verse!-Estrujándola con odio por haberle mentido, algo pasaba entre inuyasha y aome y si una vez fue capas de mandarla a secuestrar y venderla como esclava ahora seria capas de matarla con sus propias manos si intentaba algo con su inuyasha y claro su fortuna.
-No te enojes niña aome… a estado muy sola el señor inuyasha solo intentaba reanimarla- Tragando saliva apenas por su garganta reseca sintió un escalofrió al ver la mirada de odio que tenia kikyo a veces le parecía que esa pequeña que cuido alguna vez había desaparecido para dar pie a una malvada mujer materialista y fría capas de cualquier cosa por dinero.
Se bajo del caballo y entro corriendo a la casa con una sonrisa toco fuertemente su puerta esperando que abriera estaba impaciente por verla el corazón le dio un gran salto cuando abrió la puerta y se topo con kaede pero atrás de la anciana estaba kikyo mas hermosa que nunca – señorita kikyo-Dijo sonriéndole.
- señor Inuyasha… lo extrañe-Haciendo un lado a la anciana y permitiéndole a su pobre e iluso prometido que le besara una mano ya que jamás le daría el gusto de besarla en los labios no hasta que se casaran.
-Quieres que demos un paseo-Sosteniendo su mano cubierta por guantes y con su mirada dorada puesta en sus ojos fríos con la esperanza que aceptara.
-No puedo debo probarme mi vestido que me queda un poco grande para que kaede lo arregle- Sonriéndole tímidamente y sabiendo que lo que decía era mentira retiro su mano de la de el y entro nuevamente a la habitación cerrando la puerta y dejando a su iluso prometido fuera y ansioso.
-Será para la próxima…-Desapareciendo la sonrisa y abriendo sus ojos dorados al recordar que había sido un grosero con aome la dejo sola salio a paso rápido y se topo con ella que lo miro tristemente y siguió su camino sin saludarlo…-Aome- Dijo quedamente esperando que la joven no le aventara con el libro.
-No me tutee –Volteando a verlo y apretando fuertemente el libro que quería aventarle en la cabeza por haberle hecho esa majadería –No se preocupe estoy bien y ahora con su permiso iré a mi alcoba-Dando media vuelta y apretando el puño.
-¿Esta celosa o que?-Tomándola del brazo y haciendo que se volteara para verlo tenia una sonrisa burlona y ella tenia la boca entre abierta por la pregunta.
-Es un…¡¡TONTO!!- Soltándose y aventándole el libro directo a la cara se llevo la mano a la boca por lo que acaba de cometer jamás había hecho algo así pero no pudo evitar reírse de aquella escena inuyasha se sobaba la cabeza por el golpe y la miraba con rencor como un pequeño niño.
-¡Esta loca o que¡-Sobandose la cabeza donde se le había hecho en cuestión de segundos un chipote la miro con reproche que le pasaba ¡estaba loca! Su mirada dorada estaba clavada en ella que tenia una ricita burlona.
-Se lo merece y sabe ¡no me hable!-Dando media vuelta y con paso rígido que se creía era un tonto tonto tonto por haberla dejado así sola para correr con kikyo pero que le importaba por ella que se casaran mañana y se fueran, se llevo nuevamente la mano a la cara y se mordió el labio había hecho bien se detuvo a mitad del pasillo y se volteo haberlo aun la miraba feo agacho la vista y se acerco lentamente a el…-Lo siento-Con voz suave y jugueteando con sus manos.
-Me lo merezco- Su voz era ronca y dejo de sobarse el pequeño chipote para acercarse a ella –Tiene razón será mejor que no le hable mas- Dando media vuelta y dejándola en el pasillo con aquella reacción se dio cuenta que si efectivamente estaba celosa y la había ilusionado y se sentía como un patán ahora por su culpa sufriría.
Sintió que el corazón le dejo de latir y sus ojos se pusieron vidriosos había escuchado bien el le dejaría de hablar la única persona que la hacia sentirse bien la dejaría, los labios le empezaron a temblar pero ella los apretó evitando sollozar y dio media vuelta y casi corriendo se dirigió a su cuarto abrió la puerta y se dejo caer en la cama boca abajo y al instante soltó el llanto sus lamentos fueron interrumpidos por sango que en ese preciso momento entraba.
-Aome que pasa- corriendo hacia ella.
-Nada, lo de siempre- Levantándose y limpiándose las lagrimas.
-No me mientas te conozco muy bien algo mas te pasa-Acercándose a ella y mirándole los ojos rojos e hinchados.
-Soy una tonta…- Sentándose en su cama y agachando la cabeza –Me enamore de inuyasha- Dijo con un hilo de voz y sintiendo culpa definitivamente tendría que ir a confesarse.
-Aome…-La abrazo por que sabía que aquel sentimiento le traería mas penas a su vida de las que ya había que acaso nunca terminaría de sufrir.
-Inuyasha no se te hace muy temprano para tomar-Entrando al despacho y mirando una botella de whisky medio vacía y un inuyasha con la mirada perdida y un vaso sin nada dentro.
-Lárgate y deja en paz- alzando su mano para tomar la botella y servirse más.
-Me dijeron que kikyo acababa de llegar deberías estar feliz por eso y no embriagándote- Acercándose lentamente a el.
-A kikyo… la fría kikyo… debí quedarme soltero- Volteando hacia miroku y sonriendo burlonamente mientras se levantaba torpemente del asiento con su trago en la mano y acercándose a miroku…-Iré haber que hace-Saliendo del despacho tambaleándose y aun con el trago en la mano.
-ven inuyasha no creo que te reciba en ese estado –Intentando sujetarlo pero fue en vano se soltó bruscamente y siguió caminando hasta toparse con la puerta de kikyo y tocarla torpemente- ¡kikyo ábreme!.. ¡Ábreme! – al ver que no abría volvió al despacho maldiciendo con miroku detrás de el preocupado y esperando que no hiciera alguna locura como era su costumbre eran las 3 de la mañana y cuando kaede le hablo salio corriendo de su hacienda a la de su amigo.
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-A donde vas aome- Observando que se cubría el cabello con una manta de encaje blanco.
-A la iglesia hace mucho no me confieso- Sonriéndole a sango y dándose los últimos toques suspiro al ver su reflejo tan demacrado pálido y su vestimenta que la hacia ver peor llevaba un vestido negro abotonado mangas largas hasta las muñecas y aquel chal de encaje le cubría completamente el cabello y parte de la cara.
La iglesia era humilde estaba hecha de ladrillos con una gran cruz en el centro y un mural de vidrio en medio los únicos adornos, entro lentamente había muchas bancas completamente vacías solo una señora que se levantaba del confesionario con cara de haber liberado todas sus penas el aire le paso lentamente y vio el confesionario camino hasta el y se sentó empezó a hablar pausadamente mientras sentía poco a poco que la carga se aligeraba pero aun le faltaba algo por decir el estupido enamoramiento que tenia hacia inuyasha a esto ultimo el padre que escuchaba todo desde adentro le dijo cariñosamente.
-La recordaba más pequeña señorita aome- Sonrió y salio del confesionario lentamente era un hombre robusto y calvo pero con una sonrisa que apaciguaba el alma.
-Padre myoga- sollozo de alegría y se acerco a el abrazándolo fuertemente se separo rápidamente pensando en lo poco educada que había sido le tomo una mano y la beso como era la costumbre y le sonrió.
-Pequeña aome… cuando comencé a escuchar tu historia no creí que fueras tu… desapareciste tan misteriosamente… y ahora me dices que estas enamorada de el prometido de tu prima- Le sonrió a la muchacha y camino con pasos lentos y pausados hacia una de las bancas de madera se sentía demasiado cansado y triste de escuchar todas las desgracias de la pequeña aome, ella se sentó al lado del padre con la mirada gacha y un rosario de plata en las manos que apretaba fuertemente.
-Se que e pecado padre…Pero nose cuando nació este sentimiento y… deseo con todo el corazón arrancarlo- apretando mucho mas fuerte su rosario de plata que cuidaba como su mayor tesoro por ser de su madre difunta… se sentía tan desprotegida tan sola tan triste…
-Pequeña…Lo correcto seria que te dijera que te alejaras- se llevo una mano a la boca y empezó a toser trago saliva y siguió hablando lentamente aquella tos lo consumía día con día sus días estaban contados –Pero tu mas que nadie mereces la felicidad.
-Pero… entonces me dice que ¿lo ame en silencio?-Observando al padre que lucia mucho mas viejo que hace 1 año.
-Pequeña se paciente que… dios te tiene preparada una sorpresa- Le sonrió a la joven y se levanto dejándola sola y con aquellas palabras que la alentaron.
Agacho la vista y miro hacia el frente la cruz que colgaba de la pared suspiro y empezó a rezar pidiendo perdón por lo que sentía perdón por aquel beso y por todo lo malo que había hecho que en realidad eran cosas insignificantes que se vio obligada hacer como golpear a aquel hombre que intento violarla o a inuyasha con el libro después de 1 hora de recesos se sintió mejor aunque no completamente aliviada ni perdonada por dios se levanto de la banca y camino por el pasillo de la iglesia rumbo a la salida pero para su sorpresa se encontró con kikyo observándola burlonamente desde la puerta.
- Prima Aome que sorpresa-Sonriendo y echándose aire con el abanico levanto una ceja y le vio el atuendo ella definitivamente no era competencia para nadie tan mojigata y mosquita muerta.
-hola kikyo…- Kikyo era tan bonita tan perfecta para ella recatada jamás estaba con un hombre a solas y ella era una descocada con la reputación manchada suspiro y paso de largo mirando hacia el frente.
Volvió la cabeza para ver a su odiada prima y retomo su camino como odiaba confesarse tenia tanto que no lo hacia pero era obligación hacerlo por la boda todo sea por la boda una sonrisa burlona se volvió a dibujar en su rostro que diría el padre de todos sus pecados seguro se moriría o le hablaría santurronamente sobre el bien y el mal camino hasta el confesionario y tomo asiento hizo la debida presentación y comenzó a hablar cada palabra era una cuchillada para el pobre padre myoga que escuchaba todo totalmente aterrado incrédulo de que una joven como ella hubiese hecho cosas tan inhumanas tan ¡horrendas!
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-Por fin llegas sota a preguntado todo el día por ti…-Suspiro de alivio cuidar a sota era una tarea ardua parecía que la energía jamás se le acababa se sentó en la cama mientras aome se quitaba el chal de su cabeza y posaba sus manos en el peinador con la vista gacha y pensativa…-¿Que pasa?- levantándose de la cama y posándose detrás de aome.
-Sango e estado pensando y…-Se mordió los labios por la locura que se le había ocurrido pero tal vez eso seria la única salida a sus problemas dejar de pensar en inuyasha quitarse las penas de el corazón…-Me haré monja –Volteo haber a sango que tenia los ojos bien abiertos y los labios aquello le había sorprendido tanto…- mañana iré a hablar al convento y espero me aceptan- Sonriendo y tratando de ocultar las verdaderas razones por las que decidía dedicarse a una vida de castidad y servicio al prójimo.
-¿Estas segura?- Aun con el gesto deformado por la impresión no es que no creyera que su amiga tenia vocación pero tomar una decisión así y acabando de confesar su amor por inuyasha eso no lo hacia por vocación si no por convicción.
-Si sango… te pido que no cuestiones mis razones- Tomando a sango de las manos y mirándola implorante no tenia ánimos de ser cuestionada al ver que sango le sonrió comprendió que su decisión acababa de ser aprobada por su amiga y sintió un gran alivio.
-Padre myoga ¿esta bien?- Dijo el monaguillo que vestía de blanco y lo miraba preocupado… el padre se notaba pálido mas de lo acostumbrado y con la vista perdida jamás lo había visto así.
-Estoy bien no te preocupes-Sentía un dolor horrible en el pecho y le faltaba el aire apretaba las manos fuertemente en la silla aun no creía lo que aquella mujer le había confesado sin remordimiento alguno, haberse acostado con su primo naraku casarse con inuyasha por interés mas que por amor pero sobre todo haber matado a la mama de aome envenenándola diariamente con los tes aquello lo debía guardar en secreto de confección pero sentía que no podía que era incorrecto morirse llevándose todas esas barbaridades a la tumba.
-CONTINUARA…
