-Oiga nose quien es kagome y nose quien es usted- Agacho la vista y entonces reflexiono… kagome tal vez ese era su nombre pero quien era ese hombre y de donde la conocía…
-Tu eres kagome no estés jugando conmigo- Levanto una ceja y arrugo la frente pero que diablos le pasaba, lo que si era mas que obvio es que ella había ido a buscarlo sonrió tiernamente y observo a la joven que parecía pensativa y miraba el piso, Levanto la vista y al notar sus ojos de ese dorado intenso sintió nervios sin explicación.
-Oiga mire no me vea así, y en todo caso si mi nombre es kagome quien es usted dice que se llamaba inuyasha pero de donde lo conozco- Se llevo la mano a la boca y lo inspecciono de arriba abajo botas largas negras pantaloncillos del mismo color camisa blanca desfajada y melena negra y larga definitivamente lo había visto pero no sabia donde.
Se acerco a ella pero cada vez que lo intentaba kagome daba pasos atrás manteniendo la distancia…-Oiga mire lamento mucho haberme metido a su propiedad pero si me deja ir prometo no volver hacerlo- Sonrió tímidamente esa situación no le gustaba nada y estar a solas con un hombre no era correcto.
-Tu no te vas a ir de aquí kagome y menos con amnesia te vas a quedar aquí y ya veremos que hacer- Si no lo recordaba eso implicaba que tampoco su pasado por eso no estaba ese brillo melancólico que siempre tenia en los ojos, ahora se veía radiante y aunque su vestimenta estaba algo rota el pelo desacomodado lucia tan infantil.
-No me pienso quedar aquí, debo volver con las jóvenes que me encontraron y averiguar que hacia aquí- Lo miro extrañada que se creía ese sujeto para darle órdenes pero esa forma tan peculiar de hablar de mandar la había escuchado antes.
-No tienes otra opción, yo te conozco y te puedo responder todas tus dudas- Sonrió ampliamente su carácter era igual terca curiosa y desconfiada.
Suspiro el sabia quien era al menos ahora sabia algo su nombre kagome… asentó con la cabeza se quedaría hasta que averiguara quien era de donde venia y que hacia en ese lugar, sintió una opresión extraña en el pecho como si realmente no quisiera recordar su pasado, el intento tomarla del brazo amablemente pero ella se hizo a un lado alejándose no sabia que le obligaba a mantener su distancia pero lo prefería así.
-Esta bien como quieras por aquí- Abrió la puerta y ladeo la mano para que saliera del despacho, necesitaba tiempo solo y con ella hay seria imposible cuando se disponía a olvidarse de mujeres nuevamente entraban en su vida, caminaron por el extenso pasillo decorado con cuadros y algunas mesas con jarrones estatuas de gran valor y varias puertas, aquel lugar era enorme…-Te quedaras aquí- abrió la puerta ella no entro se quedo parada la tomo del brazo y la obligo a entrar.
-No tiene que ser tan rudo- Ladeo el rostro y lo miro de reojo, se suponía era un caballero pero de eso no tenia ni un pelo, recorrió el cuarto era enorme un gran tocador blanco al lado de este una puerta que llevaba al cuarto de baño, una cama con sabanas de seda blancas y una gran ventana cubierta por cortinas blancas todo blanco muy pasivo pensó mientras suspiraba.
-Este cuarto perteneció a mi madre-Se acerco al ventanal para abrir las cortinas hacia años no entraba a esa habitación desde que era un pequeño y no sabia por que le daba ese cuarto, si una vez se dijo que jamás nadie entraría, los rayos solares iluminaron la hermosa habitación el volteo y le regalo una sonrisa tan dulce e infantil.
El corazón le brinco cuando el le sonrió y sintió otra horrible punzada que la hizo caer al piso, inuyasha se acerco rápidamente y le tomo el rostro preocupado e inspeccionando que estuviera bien.
-No me asustes así kagome- La miro directo a los ojos y se perdió en esos ojos castaños tan acogedores y sin poder evitarlo le robo un beso fue como el primero tan rápido pero tan calido, se levanto y se paso la mano por el cabello carraspeo la garganta- En el closet hay algunos vestidos que te servirán me tengo que ir- Salio de la habitación dejándola tan confundida.
Parpadeo varias veces y se llevo una mano a los labios rozándolos con sus finos dedos y tratando de buscar una explicación de lo que había sentido de por que el la había besado, acaso ella y el tenían algo que ver, se levanto del piso y se sentó en la cama, lo conocía y tal vez lo amaba… no había otra explicación pero si el se había ido así era por que el no la amaba a ella o si…-Tontas tontas dudas- Se dejo caer en la cama con la vista en el techo por que no tenia ningún recuerdo de nada cerro los ojos.
-¡Kagome!- Gritaba desde el barco brincando y levantando las manos intentando que la viera.
-¡Sango!- Intento pararse y de pronto todo fue oscuridad.
-Sango sango… ella venia conmigo- Ahora estaba mas confundida que había sido eso acaso una ilusión un recuerdo la cabeza le dolía de pensar tanto se levanto y se acerco al tocador mirando su reflejo se llevo ambas manos hasta su cabello y rozo la venda entonces la desanudo y se la fue quitando lentamente, la dejo caer al piso y observo la gran herida que tenia en un lado de la frente la toco y sintió un dolor agudo estaba suturada seguro habían sido esas amables jóvenes, tenia que ir agradecer su hospitalidad pero primero debía darse un baño y mejorar su terrible aspecto.
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Se puso un camisón de algodón que estaba en el último cajón, no era mucho su estilo o eso le pareció demasiado descubierto y entallado al cuerpo para su gusto pero cómodo al final, abrió la puerta el pasillo estaba oscuro, suspiro pero a lo lejos se veía una tenue luz y nuevamente esa curiosidad que le había causado problemas la llevo a caminar hasta la puerta empujándola y haciendo que rechinara se quedo hay observándolo beber el licor le parecieron horas y sonrió, ese hombre frente a ella le causaba una revolución de sentimientos.
-Kagome- Se percato de su presencia dejo la copa en la mesilla y camino hasta ella la noche le sentaba bien la hacia lucir mas hermosa.
-Yo…no quise interrumpir- Se disponía a marcharse pero el la jalo tan fuerte pegándola a su cuerpo y plantándole un beso, se derritió en sus brazos el contacto de sus labios tan suaves y varoniles moviéndose en los inexpertos de ella empezó a imitarlo y sin darse cuenta estaba pegada a la pared sujetándole el cuello y pidiendo profundizar el beso a lo que el respondió metiendo su lengua para juguetear con la de ella aquello era húmedo delicioso, sintió las manos de el acariciando su cintura subiendo una y otra vez rozando sus pechos pero que le pasaba por que no podía resistirse a sus caricias.
-Te amo Inuyasha- Dijo en un susurro, abrió sus ojos volviendo a la realidad que acababa de decir ¿que lo amaba?, presiono las palmas de su mano contra su pecho alejándolo…-Que hay entre nosotros- Aun con su amnesia sabia que sentía algo por el que sobrepasaba la falta de recuerdos y no podía evitar dejarse llevar.
Se alejo conteniendo el deseo que sentía por ella en ese momento y que se hacia cada vez mas fuerte, era un Imbecil que le diría soy el ex prometido de tu prima y tu vendrías siendo la otra…-Será mejor que vallas a dormir.
Lo estaba mirando con atención deseando que dijera otra cosa y algo mas fuerte que ella la impulso a no ceder…-No me voy a ir conteste mi pregunta-.
Se impresión bastante por su respuesta pero que caprichosa, aunque aquello no era un capricho si no el deseo de saber la verdad, le sonrió y comenzó a caminar hasta su sillón para dejarse caer en el…-Yo estaba comprometido con tu prima, tu estas aquí por que viniste a buscarme kagome…soy un idiota que no merece tu amor, y esa es la verdad.
Se acerco hasta el, entonces era cierto lo amaba eso explicaba el dejarse llevar así hablo casi tartamudeando temiendo una respuesta no deseada…-¿Tu…me amas?
Su voz ronca y segura se escucho por todo el despacho…-Como un loco- Por fin lo aceptaba era inútil negarse a lo que sentía, se sorprendió cuando ella se sentó en sus piernas acariciándole el rostro.
-Yo…te amo con toda mi alma- Acerco su rostro rozando sus labios los cuales atrapo el sediento de sus besos, entre abrían los labios jugueteando, llevo su delgada mano hasta su camisa abriendo lentamente los botones mientras lo besaba con mas enjundia y seguridad, aquello era algo que su corazón pedía a gritos.
-Que haces kagome- Se separo un poco su respiración era agitada la miro a los ojos y obtuvo la respuesta que tanto anhelo sin que ella le dijese nada, volvió a besarla bajando sus besos al cuello y mordisqueando su oreja espero tanto poseerla y ahora lo haría, termino de quitarse la camisa cuando empezó a sentir sus dedos acariciando su pecho, la cargo sin dejar de besarla abriendo la puerta y llegaron rápidamente al cuarto se dejo caer a la cama con ella abajo.
El peso de el no le resultaba pesado al contrario podía sentir su musculoso y bien formado cuerpo provocando mucha mas cercanía, llevo sus manos hasta sus piernas descorriendo la bata, levanto las manos para retirarla de su cuerpo que ahora estaba desnudo, se separo un poco para observarla para grabar su delgado curvilíneo y bien proporcionado cuerpo, acerco su rostro y comenzó a besarla esta vez lentamente con una dulzura que derretía el alma.
-Te amo…- Se separo un poco y se quito lo que le restaba de ropa, ella no pudo evitar observar su miembro que se notaba hinchado se sonrojo y cerro los ojos, sintió el cuerpo masculino ahora desnudo con el suyo y jadeo al sentir el rose de su miembro sobre su parte mas intima…-Ahora me perteneces kagome- Le sonrió y con sus manos le separo las piernas.
Que iba hacer aquel calor era demasiado arqueo la espalda cuando sintió que el estaba adentrándose haciéndose uno, aquello era doloroso pero demasiado placentero gimió cuando lo sintió muy dentro y clavo sus uñas en la espalda desnuda de el.
-¿Te lastime?- Su propia pasión le hizo olvidar que kagome era virgen, pero se tranquilizo cuando ella débilmente negó con la cabeza fue cuando empezó a moverse lentamente dentro de ella siempre tubo sexo pero jamás había hecho el amor, esto que sentía era sublime, se dio la vuelta ahora quedando kagome enzima y el abajo, ella se sorprendió pero comenzó a mover las caderas una y otra vez era tan extraño tan mágico el placer que eso le provocaba, el acaricio su espalda y la atrajo hacia si atrapando uno de sus pechos y empezó a mordisquear su pezón delicadamente rodeo la aureola con la lengua saboreándolos nunca había probado cuerpo tan mas dulce tan mas embriagador.
Presiono la cabeza de su amante sobre su seno el cuerpo se le estremecía miles de reacciones la invadían o dios se iba a morir hay mismo, el cuerpo se le contrajo se separo un poco aun meneándose mucho mas rápido jadeo varias veces y libero varios gemidos sin poder controlar lo que acababa de comenzar como un espasmo glorioso, sus manos apretaban fuertemente las sabanas, Inuyasha volvió a darse vuelta y como un salvaje excitado viendo el placer de la joven se movió tantas veces rápidamente notando una y otra vez esas reacciones en ella hasta que sus líquidos quedaron dentro de ella dándole una sensación tibia, pero no paro hay siguió la rutina no quería darle descanso quería llevarla al cielo millones de veces esa noche y el quería seguir pegado a ella.
Estaba cansada exhausta pero su amante parecía no tener fin no la dejaría y no quería ser dejada, se separo y cuando pensó que podría descansar solo fue para darse cuenta que empezó a besarle el vientre deteniéndose en su ombligo y rodeándolo con la lengua sintió demasiadas cosquillas y no pudo evitar reírse el siguió bajando acariciándola con la punta de la lengua y entonces lo que sintió fue tan extraño su húmeda lengua saboreando su mas intimo secreto, la respiración que ya era bastante cortada y difícil se volvía mucho mas pesada el cuerpo se le contrajo las piernas le temblaron ya no podía mas.
Se separo y retomo los besos por el vientre hasta llegar a sus labios para saborearlos nuevamente era la cosa mas dulce que había probado y hasta ese preciso momento comprendió que no quería dejarla ir, la quería para el todas las noches todos los días lo que acababa de sentir estando con ella no se comparaba en lo mas mínimo a lo que alguna vez sintió por kikyo ahora estaba seguro amaba a kagome y quería estar toda la vida con esa mujer.
Suspiro pesadamente estaba cansada, se recostó en su pecho quedando profundamente dormida mientras el acariciaba su larga y negra melena, sonriendo tiernamente y observándola dormir.
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Abrió sus castaños ojos miro alrededor Inuyasha no estaba, el corazón se le oprimió
acaso el se había arrepentido de estar con ella, se levanto de la cama enrollada en la sabana que tenia una pequeña mancha roja por la inocencia que la noche anterior había perdido, descorrió la cortina y miro el sol que se asomaba entre las montañas aun era muy temprano, no supo por que se había entregado así a alguien que ni siquiera recordaba pero lo hizo y no se arrepentía, la puerta se abrió volteo con una sonrisa en el rostro…-Inuyasha- Antes de que dijera algo el se acerco y se arrodillo con una pequeña cajita negra.
-Antes que digas algo kagome… quiero pedirte que te cases conmigo- Abrió la cajita negra mostrando un hermoso anillo con un diamante rosa brillante que tenia alrededor varios pequeños en color blanco, aquel anillo que ni siquiera a kikyo le dio perteneció a su madre y siempre le dijo que se lo diera a la mujer indicada y la había encontrado.
El corazón le salto de alegría los ojos se le empañaron por la enorme felicidad que le invadía el cuerpo matrimonio casarse, empezó a llorar de la felicidad que aquella propuesta le causaba, el se levanto y frunció el ceño ante su reacción.
-¿No quieres?- La abrazo pensando que su llanto era por tristeza por arrepentimiento a lo que había sucedido, ella lo abrazo fuertemente y con un susurro hundiendo su cabeza en su camisa.
-Si quiero claro que quiero- Se separo y le sonrió, al instante tomo el anillo y la mano delgada de la joven poniéndoselo le quedo a la perfección ese anillo estaba definitivamente hecho para ella.
-Me haces el hombre mas feliz kagome- La abrazo fuertemente se sentía tan dichoso tan pleno por primera vez en la vida ya no había mas inseguridades ninguna…-Buscare al padre para que nos case mañana.
-¿Mañana?- Pestañeo varias veces era demasiado pronto pero al contrario de preocuparle se sintió tan feliz de la seguridad de Inuyasha…-Si si si si- Como una loca lo abrazo fuertemente el la alzo dándole vueltas por la habitación todo era tan perfecto que no podía ser empañado por nada ni por nadie.
-Pero debo buscar a sango ella venia conmigo- Se separo y se mordió los labios había olvidado a esa joven que la acompañaba en el barco.
Se separo de ella y se tomo su tiempo para observarla nunca se cansaría de apreciar su belleza no solo física si no espiritual, noto su sonrojo y le sonrió seductoramente mientras caminaba a la puerta.
Suspiro y sonrió como una tonta ya no importaba si los recuerdos le habían sido robados construiría otros al lado de el hombre que sentía amaba con todo el corazón.
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-Quieres que valla contigo- La abrazaba mientras le susurraba el oído con su voz ronca y juguetona.
-Si me gustaría… pero no tengo idea de donde pueda estar sango-Se alejo y le dio la espalda, se encontraba preocupada por esa muchacha debía ser muy buena amiga de ella para haberla acompañado en el viaje.
-Yo si, a todos los que naufragaron los llevaron al refugio no esta lejos de aquí-Se acerco abrazándola por la espalda desde la cintura oliendo su cabello con un aroma a rosas, como pudo estar tan perdido por kikyo teniendo esa mujer tan maravillosa enfrente kagome jamás se compararía con kikyo eran totalmente diferentes una frívola misteriosa mientras que la otra tan transparente ingenua…perfecta.
Ella volteo y le sonrió posando la vista en sus ojos dorados - Gracias- Lo que sentía era tan extraño una felicidad enorme sin fin que sintió miedo de que se acabara.
-No me agradezcas mi amor- El sonrojo de su futura esposa se noto mucho mas sonrió como un niño por esta reacción ¿el la provocaba?, ella agacho la vista ni siquiera podía mirarlo le había dicho mi amor dios esas palabras eran tan bonitas, sus dedos le levantaron el rostro…-Que pasa mi amor.
Se sentía tan tonta como un gran tomate rojo la voz le salio quedamente…-Es solo que no… puedo creer lo que esta pasando.
-Créelo por que te prometo que esto no se compara con lo feliz que te haré-Le beso la frente, ahora esa mujer que en un pasado había sufrido mucho olvidaría todo con su amor, esperaba no recordara el pasado tan doloroso.
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Recorría el lugar mirando hacia todos lados pero no veía a sango, cientos de catres con gente herida personas que iban y venían ayudando a todos aquello le empezaba a preocupar y si había muerto ahogada tembló por aquel horrible pensamiento, observo los escalones y camino hasta ellos pero para su sorpresa Inuyasha bajaba de ellos y detrás de el estaba sango la cual corrió y la abrazo fuertemente.
-¡Kagome! Gracias a dios estas bien estaba preocupada- La recorrió noto la herida en la frente cubierta por su flequillo pero por lo demás se notaba bien.
-¿Sango?- Parpadeo varias veces, no sabia que hacer pensó que la recordaría pero nada ni un solo recuerdo.
-Inuyasha ya me explico que perdiste la memoria-Suspiro pobre kagome era el colmo lo ultimo que faltaba ahora sin recuerdos que haría.
Kagome volteo al escuchar las voces de 3 muchachas detrás era Ayame Kana y Rin que corrían hasta ella, les sonrió.
-Estábamos preocupadas Ayame nos contó lo que paso- La mas pequeña que era Rin corrió y la abrazo fuertemente.
-Estoy bien pequeña no te preocupes- Miro a Ayame, se notaba tensa y sonrojada entonces recordó que le había hablado de un hombre acaso ese hombre seria Inuyasha, Rin se separo y volvió con sus hermanas que estaban enfrente.
-Perdón por haberte dejado-Sonrió forzosamente sin quitar los ojos de su príncipe que por primera vez tenia cerca, la sangre le hirvió cuando noto que el se acercaba a kagome para susurrarle algo apretó los puños y salio corriendo dejando a todos confundidos por su acción.
Continuara….
