Capitulo 4

La luna brillaba mas que nunca. Las estrellas lucían con mas fuerza que nunca bajo la muchacha de ojos verdes que andaba sin rumbo por la ciudad de Tokio.

Aquella noticia no se la podia creer, pero…solo la voz le parecia que era de Heiji, pero no le vio la cara…solo vi su sombra encima de la fuente.

El…Estoy segura que él…era Heiji… - susurro. - ¡¿Por qué me dijo que estaba muerto!?

Se tiro al suelo de rodillas dejando caer lagrimas por su calida piel blanca. Con los ojos apretados preguntandose el porque, una misteriosa sombra se coloco detrás la joven, tapandole la boca y dejandola sin poder moverse.

Kazuha, no llores por mi, siempre estare contigo ¿me oyes? – le susurro dulcemente. – No llores…

¿Heiji? – penso ella.

No, no soy Heiji…yo…estoy muerto, tienes que vivir…pero solo te dire…que yo no te pege…hay alguien haciendose pasar por mi, no le creas nada, te lo pido porfavor por mucho que parezca quien tu conoces…

Kazuha noto como su boca era destapada por aquella mano y se dio la vuelta rapido pero alli solo estaba ella. No habia nadie mas, estaba sola. No sabia a donde ir y después de lo de esa noche…

¿Qué hago…?

¿Kazuha? – pregunto un chico tocandole el hombro.

¡Kyyyaaaaa! – quiso defenderse la chica pero el muchacho se defendio. - ¡Heiji! ¡Pero tu!

¿Qué pasa? – dijo el chico. – Te segui porque te vi escaparte del hospital…

Me vas…a pegar de nuevo…¿o que? – dijo con miedo.

Bueno digamos que… - el chico empezo a acercarse mas a la chica y esta tiraba para atrás pero llego a la pared y Heiji la estampo con ella. – Prefiero hacer "otras" cosas. – rio.

Sueltame, me estas haciendo daño. – dijo. – Heiji ya porfavor…¡Heiji!

No pude hacer eso en el callejón pero si ahora. La noche tiene mucha niebla y…

¡No! ¡Sueltame! ¡Sueltame, Heiji! – intentaba soltarse Kazuha pero Heiji le hacia mas daño para que perdiera sus fuerzas. – Dejame…por favor… - se tiró un poco al suelo con lagrimas en los ojos.

Jaja ¿Te has cansado?

Los ojos de Kazuha se empezaban a cerrar. Heiji apenas se dio cuenta e insistia con lo mismo. Pero algo atrapo por detrás al moreno y lo tiro al suelo soltando a la chica que cayó inconsciente al suelo.

¿Sabes que pegar a una mujer es delito? – dijo aquella siniestra persona. – Aunque todo lo que haces es delito.

¿Quién eres tu? – levanto la voz el moreno colocandose de pie.

Soy el que te va a mandar al infierno por hacer daño a Kazuha.

¿Un enamorado? Entonces nos salio… - no pudo acabar

Callate. – grito. – Cierra la boca si aun la quieres conservar.

¿Vienes solo? – pregunto.

¿Para pegarme como lo hiciste con Kazuha? Si, pero no podras darme ni un simple golpe. – a continuación cogio a la morena en brazos y puso pies en irse por la otra salida.

Da un paso y a la proxima vez que vea a Kazuha estara muerta después de algo muy doloroso, te lo advierto.

No la tocaras un pelo. – comento el. Miro a la chica y con una sonrisa y la mirada fija en la chica respondio.- No volveras a lastimarla, esta vez estaré una vez mas con ella y para siempre. – Y desaparecieron los dos.

Amanecia ya después de aquella rara y misteriosa noche para Kazuha. Ésta abria lentamente los ojos. Estaba en ¿el hospital? Kazuha se sento rapidamente y observo todo. Estaba en su habitación del hospital.

¿Quién me ha traido? – preguntó.

¡Kazuha! ¡Despertaste! – se alegro Conan. – Menos mal, nos dijeron que anoche desapareciste y… - el chico paro de hablar al ver la mirada hacia debajo de la chica. Se subio a la cama y le seco las lagrimas. – Kazuha no llores…

La morena miró a Conan, lo abrazo y rompió a llorar en él.

Conan no entendia que le pasaba a la chica pero este le dejo su hombro para llorar. Ran se quedo en la puerta viendo como su amiga lloraba y ella no sabia el porque.

Al cabo de un rato, Kazuha llamo a la comisaria y Sato cogio el telefono.

Comisaria de policia de Tokio. – dijo Sato

Sato… - dijo la chica.

¡Kazuha! ¿Cómo estas? – se preocupo. - ¿Estas bien?

¿Habeis…descubierto…algun muerto hace poco…? – dijo aguantando las lagrimas.

¿Un muerto? ¿A que te refieres?

A alguien muerta que no sea en una casa…

No, no hemos encontrado nada…¿pasa algo? – preguntó.

¿Si apareciera me lo puedes comunicar?

Si claro… - respondio aun sin entender a la chica.

Gracias…

Kazuha colgo el telefono, estaba un poco mas tranquila pero no mucho que antes de llamar a su amiga policia. Las palabras de "Heiji esta muerto" resonaban en la cabeza de la chica. Aunque…" No volveras a lastimarla, esta vez estaré una vez mas con ella y para siempre."

¿Quién seria…? Parecia Heiji pero…estaba enfrentandose con Heiji, pero si Heiji esta muerto… - Kazuha estaba hecha un lio.

¿Cómo podian haber dos Heijis? Era imposible, y su cabeza ya no podia pensar en nada. Ran y Conan la tranquilizaron un poco y Kazuha volvio a dormir.

¿Por qué no se lo puedo decir? – gritaba un joven. - ¡Ese tipo no es Heiji y le esta lastimando!

No es el momento – le respondio una voz.

¡¿Y cuando sera el momento?! ¡¿Cuándo la mate?! – estaba desesperado.

¡Escucha Heiji! ¡No puedes salir a la calle siendo el porque te tomarian como farsante.

¿¡Pero porque!? ¡Yo no soy ningun impostor! ¡El impostor es el que se hace pasar por mi y pega a Kazuha! – grito.

Un golpe en la mesa sono muy fuerte detrás del chico.

¡Heiji maldita sea! ¡Has perdido la memoria! ¿Cómo crees que la gente puede creerte? ¿Cómo puedes demostrarlo?

Heiji bajo la cabeza. Tenia razon, pero se desesperaba que hubiera un clon suyo que lastimara a Kazuha.

No puedes responderte preguntas tuyas a ti mismo y quieres que los demas te crean, eso es imposible. – finalizo.

Kudo me creeria. – murmuro. – Si le cuento a él seguro que me cree…

¿Confias en ese muchacho? ¿Te ayudo cuando desapareciste?

Heiji volvió a bajar la cabeza sin responder. Cuando desapareció nadie se preocupo en buscarle.

Entonces quieres arriesgarte por un "amigo" que no hace nada por encontrarte? – le pregunto. – No puedes confiar en nadie, Hattori, en nadie.

Y mi opinión. – añadio el joven con el que discutia antes. – Yo creo que ni de Kazuha tendrias que fiarte.

¡Eso si que no! ¡Kazuha nunca me defradara!

¿Por qué? ¿Estas seguro de ello?

¡Porque ella sabe que es importante para mi!

¿Alguna vez se lo dijiste? – pregunto el chico.

Heiji se giro a mirar al joven con el que discutia antes y bajo la mirada. Sabia que jamas le habia dicho nada. Siempre estaban discutiendo aunque se preocupaban mucho el uno por el otro. Pero jamas le habia dicho nada semejante.

Entonces no puedes fiarte. – finalizo. – Alguien como ella no es digna para fiarse.

¡Te equivocas! ¡La culpa es mia por no decirle lo que es para mi! ¡Ella no tiene culpa! – defendia.

Ya, Kuro, igualmente no recuerdas nada. No puedes saber nada. – dijo el otro hombre. – Esperate al tiempo y actua como te hemos dicho. Sin decir tu verdadera identidad ¿de acuerdo?

El chico suspiro y bajo la cabeza afirmando.