Halloween dio paso a Noviembre. Las tardes se estaban poniendo muy frías y de ves en cuando se ponía a llover a cantaros. Bufandas, guantes y gorros comenzaban a ser desenterrados de los baúles de todo el alumnado de Hogwarts y los días cada ves daban menos cabida a disfrutar un día en los terrenos del castillo sin estar con un kilo de ropa encima. Por otro lado, para nuestros amigos los merodeadores, cada vez su año iba mejorando. Habían logrado crear un mapa excepcional de todos los terrenos de Hogwarts en el cual podían ver a cada una de las personas que habitaban en el castillo. Esto, más la capa de invisibilidad de James y sus habilidades con la magia, habían logrado que los Merodeadores se lucieran con sus bromas sin ser descubiertos. Y es que no tenían nada mejor que hacer ya que al ver que todo tipo de acercamiento que habían logrado con sus compañeras durante los primeros meses de clases, se habían esfumado completamente, decidieron concentrarse en lo que mejor hacían: ser los rebeldes de Hogwarts.
Y es que muchas cosas habían cambiado en este último mes. Para empezar, el abandono de Hogwarts por parte de los hermanos Bouvier ya era un hecho, y esto había afectado no sólo a sus más cercanos, sino que alertó a todo el alumnado acerca de los peligros que acechaban allá fuera. Más muertes de muggles y magos eran reportadas por "El Profeta". Por otro lado, ahora que Charles se había ido, James no perdió el tiempo en tratar de acercarse a Lily, haciendo que esta terminara colapsando y él de paso estuviera una semana con un ojo morado.
La relación entre las chicas y "Los Merodeadores" cada vez era mas distante. Por un lado ellas mismas se fueron alejando al quedar devastadas por la partida de Mariam sin ni siquiera haberse despedido. Le habían tomado mucho cariño y su partida las dejó muy mal, especialmente a Lily que era la más cercana a ella y doblemente gracias a Charles. Su humor había estado de perros todo el mes y la estaba cargando con todos, incluso con las lechuzas que le entregaban "El Profeta" todas las mañanas, y es que más de una había sido devuelta hechizada, por lo que el periódico prohibió la entrega del diario a la pelirroja. Y es que esto no era más que "culpa del insensible de Potter" que no dejaba de molestarla. En fin… la pelirroja ya estaba superando la tercera etapa luego del rompimiento-abandono con Charles, el enojo, descargando su puño contra Potter una de las tantas veces que le pidió una cita. Ahora estaba pasando a la cuarta etapa, tristeza, y cada vez que recordaba el poco tiempo que alcanzó a estar con Charles, comía helado de chocolate como posesa, o en el peor de los casos, bebía hasta quedar tirada en algún lugar de su habitación.
Todo esto ayudaba a que las chicas y los merodeadores se vieran las caras con suerte en las clases, y si es que se veían porque a Susan se le estaba haciendo una costumbre faltar a clases, por estar tratando de soportar a Lily y lidiar con sus propios cambios de humor cada vez que recibía una carta de su madre. ¡Ni siquiera se cambia el color de pelo maniáticamente, la muy loca parece morticia de lo negro que se dejó el pelo! Había comentado una noche Sirius. Samantha por otro lado afrontaba el no ver a sus amigas de la mejor manera que pudo, y es que no encontró otra forma mejor de pasar sus penas que yendo de flor en flor.
En fin… era una de estas heladas tardes a finales de Noviembre, en las cuales no veías ni un alma en los terrenos, cuando nuestros cuatro amigos se encontraban en su sala común, luego de una exuberante cena, sin hacer… absolutamente nada.
-Estoy aburrido- dijo Sirius por séptima vez en el rato que llevaban sentados en los cómodos sillones de la Sala Común viendo como James y Remus jugaban una partida de Snap Explosivos- Cuando es la próxima luna llena, Lunático?- bajando su tono de voz.
-La semana que viene- contestó Remus sacando una rana de chocolate de nadie sabe donde.
-Ah- dijo Sirius volviendo a tirarse en el sillón y sacando el mapa de su túnica- Veamos que está haciendo el mundo.
-Mira- dijo Peter quien se había acercado para imitar a Sirius- Evans está saliendo de las cocinas y March viene entrando al castillo
-Y Stevens va saliendo de la Sala Común de los Hufflepuff- agregó Sirius mirando interesado el mapa- Hey Remus… que paso con ella? Se suponía que se volverían a ver después de Halloween.
-Si… y se suponía que Mariam terminaría el año acá… supongo que todo no pasa como nosotros queremos no?- dijo Remus fríamente.
-Se encuentran frente al retrato de la Dama Gorda- anunció Peter que seguía interesado en el mapa- y las veremos en tres… dos… uno.
Tres chicas aparecieron en la Sala Común de Gryffindor. La más alta de ellas iba con tres grandes potes de helado, la morocha iba llena de barro y con su escoba al hombro, y la rubia solo miraba a su alrededor a ver si encontraba alguien con quien charlar un rato mientras se acomodaba la túnica y el pelo. Por un momento pensó en sentarse con Los Merodeadores, pero al ver que Remus estaba con ellos, optó por irse a su habitación.
-Supongo que por fin podrán hablar- dijo James que había visto toda la escena. Y es que se notaba mucho que las tres estaban en sus propios mundos. James podía soportar que las tres fueran bordes con ellos, que incluso Susan, su amiga de toda la vida no le hablara, pero no soportaba ver a Lily en aquel túnel tras terminar-ser abandonada por Charles, y él sabía muy bien que sola, jamás llegaría al final. Él lo único que quería era ver a su pelirroja con esa bella sonrisa en su rostro aunque eso le costara estar una semana en la enfermería.
En la habitación de las chicas
-BASTA! No soporto más esto- dijo Susan de golpe, tirando al suelo la revista que hace media hora intentaba leer, mientras escuchaba como Lily sollozaba y comía helado- Lily suelta ese pote de helado si no quieres que te hechice- sacando su varita.
-No sólo para ti es difícil, Lily- la reprochó Sam- está bien que haya sido tu novio, pero nosotras perdimos a nuestra amiga y no tenemos la mas puta idea de donde está, pero no por eso nos pasamos el día comiendo helado y emborrachándonos hasta quedar tiradas- quitándole el pote de helado y tirándolo afuera de su habitación junto a los otros dos.
-Si!- agregó Susan
-Y tu para de ser tan borde con todo el mundo- agregó Sam apuntando amenazadoramente con su dedo a Susan- mira que saltarte las clases para estar volando en el campo de Quidditch y no hacer otra cosa mas que volar y volar, no te hace nada de bien… mírate en un espejo por Dios! Estas delgadísima- y era cierto. Susan se veía fatal. Estaba demasiado delgada, su cara estaba demacrada y tenía grandes ojeras y estaba muy pálida. Su pelo no la ayudaba mucho ya que estaba enredado y lo había acostumbrado a llevar tomado- Siempre has tenido problemas con tu madre, por que dejas que eso te afecte ahora? Siempre has sido fuerte! No se porque te afecta tanto ahora que tu madre te quiera comprometer con Malfoy- Susan abrió mucho los ojos al escuchar a Sam decir esto- Si si, he estado leyendo tu correspondencia y que?, acaso no tengo razón?- colapsando
-Gracias- dijo Susan abrazando a Sam quien había comenzando a llorar. Lo mismo hizo Lily
-Y tu Sam- comenzó Sam para si misma- dejaras de pasar de chico en chico y trataras de conquistar al único chico que no intento sacarte las amígdalas con su lengua a la primera- sollozando. Y es que cuando a Samantha Stevens le gustaba realmente un chico, no hacía NADA bien. Hacía todo lo contrario. Comenzaba a salir con muchos otros chicos y pasaba del indicado.
-Dejare de comportarme como una estúpida- comenzó Lily- supongo que no puedo hacer nada por volver con Charles y prefiero que él este a salvo a que esté conmigo- Sip… la etapa de la aceptación tras el rompimiento-abandono estaba saliendo a flote. Y luego de un mes, Lily por fin sonrió- pero no me pidan que no sea borde con Potter cuando me hable- agregó amenazadoramente quitando su sonrisa- si es necesario le dejare el ojo morado una y mil veces mas.
-Me dieron unas ganas enormes de comerme una gran hamburguesa con doble carne y doble queso- dijo Susan de repente haciendo reír a las demás… Si… Susan March volvía a ser la misma hambrienta de siempre.
En la Sala Común, minutos antes
-BASTA…-se escucho fuerte del lado de las chicas.
-Esa es nuestra señal merodeadores- dijo James de repente dejando de jugar y dirigiéndose a las escaleras que daban a las habitaciones de las chicas de Gryffidor- Que comience el show- los cuatros corrieron escaleras arriba para escuchar la conversación de sus compañeras de curso.
Volviendo a la habitación de las chicas
-Ya vengo- dijo Susan abriendo rápidamente la puerta de su habitación y dejando al descubierto a cuatro chicos que estuvieron todo el tiempo escuchando.
-POTTER! BLACK! PETEGREW! LUPIN!- gritó histérica Lily- QUE DIABLOS HACEN ESCUCHANDO NUESTRA CONVERSACIÓN- sacando su varita y lanzando un rápido hechizo los hizo desaparecer de su vista.
-Si no estuviera tan hambrienta, yo misma me habría encargado de torturarlos- dijo Susan pegándole "casualmente" una patada en las costillas a Sirius que estaba bajo James, que a su ves estaba bajo Remus que a su ves estaba bajo Peter.
-Colagusano, nos harías el favor de quitar tu GRAN humanidad de arriba de nosotros- dijo James con mucho esfuerzo- Creo que Sirius se está asfixiando- y es que la patada en las costillas no le ayudo mucho para respirar bajo mas de 200 kilos.
-Uy! Lo siento- dijo Peter saliendo de encima de Remus que a su ves salio de encima de James que a su ves se paro de arriba de Sirius que seguía tirado en el piso medio azul.
-Tranquilo Canuto… Inhala por la nariz… Exhala por la boca- dijo James sentándolo
-Evans… y… March… me… las… pagan…- dijo Sirius con dificultad.
Exacto… Todo había vuelto a la normalidad en el castillo. Ahora solo queda esperar a la próxima travesura de los merodeadores. Por mientras dejamos a un muy pensativo Remus al escuchar cierto comentario de parte de la rubia Stevens. Quien será el chico que había encantado a Sam? El tendría que descubrirlo.
