Spree Killer
[AU
Naruto Uzumaki y Sasuke Uchiha fueron encargados de una misión peligrosa: encontrar al asesino relámpago (o Spree Killer) que solo ataca mujeres.
Sasuke se esfuerza en hacerle recordar a Naruto de su persona. ¿Cómo fue capaz de olvidarle?
Naruto sufre por su pasado y Gaara hace lo imposible para ayudarle.
La pelea por Uzumaki se hace cada vez más notoria y el asesino a sangre fría les acecha desde las sombras, cada vez más cerca.
¿Qué está primero para los policías: el corazón o la misión?
::Shini Malfoy::
Pista 4
Naruto fue el primero en sentarse en los sillones y esperar la presencia del morocho para descargar todas sus dudas. Puso a Kyuubi entre sus piernas mientras entrelazaba las mismas.
Sasuke, por su parte, entró a la cocina para preparar té y juntar las fotografías en el jardín. Ya cuando todo estaba listo, fue a la Sala con dos tazas de té, un bote con azúcar y una tetera.
— ¿La tetera es tuya? —vio los dibujos de flores rosas que tenía.
— Si, ttebayo.
Se sentó en frente del rubio, entregándole una de las tazas, llena de té hasta el borde. Por unos momentos, ninguno habló, se escuchaban las cucharitas golpear contra las paredes de porcelana.
Sasuke se dispuso a hablar cuando el tsunami de preguntas se le vino encima:
— ¿Conoces a Iruka si o no? ¿Por qué tanto desprecio hacia Gaara? ¿Desde cuándo te interesas en mi vida pasada? ¿Cómo puedes saber lo que me ocurrió a los cuatro años si ni yo lo recuerdo? Lo de ayer a la noche es pura mentira, ¡no te puedo creer! ¿Yo comencé a delirar? Vamos, Sasuke-teme, habla y explícame lo que acaba de pasar en el pasillo, dattebayo. ¡Tu actitud cambia a cada segundo y no logro entenderme! ¡Habla, con un demonio, ttebayo!
— ¡Naruto! —le cayó, ya exasperado de tantas palabras provenientes del menor. Dejó la taza sobre la mesa y clavó sus ojos en los azules, cerrándole la boca con ese movimiento.
El pecho de Uzumaki subía y bajaba lentamente, su respiración agitada demostraba que pocas veces tragó aire mientras hablaba. Uchiha respiró profundo.
— Naruto… relájate, hombre, no es el fin del mundo —alzó una ceja, pasando una pierna sobre otra, recargándose contra el respaldo del sillón.
— Si es el fin del mundo para mí, ttebayo. Ni siquiera Gaara sabe cómo me hice estas cicatrices; a todos les invento que me las hice yo mismo… en un arranque de histeria.
— Respira —el rubio aspiró aire.
— ¿Cómo sabes lo que tengo en mi panza?
— Una pregunta más y te haré otra cicatriz en la frente con tu tetera de florcitas —dijo tranquilamente, dándole poca importancia aunque a Naruto fue suficiente amenaza para ya no hablar—. Antes que nada: la noche de ayer.
— ¡Guau!
— Para ti también va la advertencia —fulminó al perro. Él ni quería tener mascota, no le agradan los perros, son muy ruidosos y caprichosos, ni hablar de cuando quieren ir al baño, termina siendo él el que levanta todo.
— Métete con alguien de tu tamaño, teme.
— Bien. Me meteré contigo —le miró—. A la cama…
Naruto tragó saliva.
Sasuke comenzó a explicarle todo lo ocurrido hacía 24 horas, con los más detalles posibles, con la esperanza de que recuerde. Naruto, por su parte, fue sonrojándose cada vez más notoriamente.
¿Él qué? ¿Hizo ese ridículo en frente de Sasuke? ¿Y no recibió ninguna burla? Uchiha no parece muy motivado para ridiculizarlo; al contrario, estaba preocupado. Estaba seguro de ello por el pequeño, y casi imperceptible, arco que formaba sus cejas.
— Dejé las cortinas y la puerta abierta, por las dudas —terminó su primer relato.
Naruto bajó la cabeza, mirando sus manos quienes temblaban.
— ¿Recuerdas algo ahora? —miró cada movimiento y reacción con atención.
— Un poco, ttebayo —se raspó un ojo, confundido—. ¿Conoces a…? ¡La tetera no, dattebayo!
— Te lo advertí, dobe.
— ¡Bien! Dime lo que sepas de mis cuatro años, ttebayo.
Sasuke respiró profundamente antes de dejar la tetera sobre la mesa y tomar su propia taza para darle un par de sorbos. Hablar del pasado del usuratonkachi no era precisamente lindo ni para él ni para Naruto.
— ¿Sos consciente de que puede ser algo grave? —le miró por sobre su taza.
El rubio tragó saliva con dificultad.
—Si…
— Bien —dejó su bebida casi terminada en la mesita y se levantó.
Rodeó la pequeña mesa y el sillón para sentarse al lado del zorrito. Lo más lógico que podía pasar era que rompiera a llorar… y aprovecharía para sacar a ese animal que dormía en el regazo de su Uzumaki.
Naruto miró receloso al morocho mientras se acomodaba. No preguntaría nada, ya comprobó que las amenazas de Uchiha no eran para bromear.
— Hace doce años, mi familia y yo salimos de la ciudad por la noche…
Flash Back (POV' Sasuke)
— ¡Mamá, papá! —chillaba la voz del pequeño Naruto (de cuatro años) mientras era retenido por mi hermano. Sus mejillas se encontraban bañadas de sangre; al parecer, le cortaron. También su estómago se encontraba herido.
El día anterior, yo había cumplido cinco años. Salíamos de viaje como regalo cuando vimos al pequeño rubio correr de cuatro matones. Sin dudarlo, mis padres me dejaron encerrado en el auto y fueron a socorrer al niño.
Todos los adultos peleaban entre ellos; mis padres sabían esquivar perfectamente los puños y patadas de esos mafiosos. Clavé mis ojos en el rubio que lloraba en los brazos de mi hermano mayor: Itachi. Tenía muchas ganas de ir a consolarle.
Busqué a los padres del chico por las ventanas. Me subí al asiento y miré hacia atrás. Esos dos adultos cojeaban, sangrando por los brazos, dejando un camino de sangre a su paso. Uno de los mafiosos logró salirse de los ataques de mis padres y fue derecho hacia los padres del rubio.
— ¡¡Mamá, papá!! —salió de entre los brazos de Itachi y corrió tan rápido como pudo hacia esos hombres.
Verle llorar me partía el alma, era muy doloroso verle a través del vidrio. Pero ya no logré retenerme más. Naruto iba derecho hacia su muerte si atacaba a ese mastodonte.
Salí rápidamente del vehículo y corrí hacia él; por suerte, fui más rápido ya que él se encontraba cansado. Abracé sus piernas y ambos caímos al suelo.
— ¡Estás loco, ¿a dónde crees que vas?! —le grité, enfurecido.
Pero todo enojo se fue al ver esos ojos sin brillo color azul, mirándome aterrorizado. Instintivamente, me separé de él, cayendo sentado al suelo; mis ojos no daban crédito a lo que veían. Mi corazón palpitaba con fuerza y me dolía, extremadamente.
— ¡Mam-! —el rubio se incorporó y miró hacia los adultos.
— ¡Niños, no miren! —llegó mi padre y nos cubrió los ojos a ambos, atrayéndonos hacia su pecho.
Con mis manitas, forcejeé para que me soltara. Creí escuchar la voz de mi madre gritándole barbaridades a alguien. Luego… mi alma cayó al piso, casi caí inconsciente: el chillido agudo del rubio.
Él estaba tan aterrorizado que soltó todo el aire con mucha potencia. Presentí que había visto algo que mi padre no había querido que viese.
— Lo… lo siento, lo siento —repetía mi padre, meciéndonos de adelante hacia atrás.
… Ahora entiendo porqué le tiene pavor a los cuerpos. ¡Él vio los cuerpos muertos de sus padres antes de que mi propio padre le cubriese los ojos!
Luego de que mis padres subiesen a los familiares de Naruto al baúl, los llevasen al cementerio y los enterrasen, volvimos a casa para curar al niño y algunos raspones de mi hermano mayor.
Yo me quedé aún costado de la cama del dobe para cuidar sus sueños; solía mecerle o susurrarle palabras de ánimo (por ejemplo: 'confía en mí, no te pasará nada') cuando gemía o se revolvía por alguna pesadilla. Permaneció dormido durante días y no tuvimos más remedio que dejarle bajo la custodia de un amigo de nosotros: Iruka, ya que nosotros nos vimos obligados a irnos de la ciudad.
Nunca más escuché sobre Naruto hasta que recibí su foto de los expedientes que me mandó Kakashi con la información del caso del asesino relámpago…
Fin del Flash Back (fin POV)
— No fue luego de cinco años que supe cómo te hiciste esas marcas: los mafiosos te torturaron con picanas y acero al rojo vivo; te marcaron como si fueras animal de granja —terminó su relato.
De los orbes azulados caían gruesas lágrimas mientras miraban hacia la nada; parecía inconsciente ante todos sus movimientos, no sabía que lloraba ya que su respiración era normal y no hipaba. Ahora no solo sus manos temblaban, todo su cuerpo parecía estar a punto de combustionarse. Los recuerdo de la noche anterior y los sucesos de hacía doce años llegaron como misiles a su cabeza. Solo estaba seguro de una cosa: su propia mente le protegió de esos recuerdos para no terminar como estaba en ese momento…
Kyuubi miró preocupado a su dueño; tanto movimiento le despertó. Cuando sintió una pequeña lluvia sobre su lomo, se levantó y saltó hacia el suelo, antes de sacudirse.
Sasuke se mordió el labio inferior. ¿Ahora qué hacer? Estaba preparado para una reacción como esa, pero, sin embargo, todavía no sabía cómo consolarle. Si le abrazaba podía apartarle, si le tocaba podía salir corriendo; cualquier movimiento en falso y la histeria retenida saldría a flote.
— Ma… má,… Pa… pá —salían sílabas ininteligibles de esos rosados labios.
— Naruto… lo siento —susurró suavemente.
No podía verle en ese estado; simplemente porque su corazón moriría si seguía apreciando la escena.
Atrajo el delgado cuerpo del policía a su pecho y le abrazó protectoramente, acariciándole los cabellos. Como lo esperaba, forcejeó para apartarle; ni modo, si no quería ser consolado por las buenas, lo será por las malas.
— Si quieres llorar, hazlo, dobe —le murmuró al oído, sacándole un escalofrío.
Naruto tenía las pupilas fuera de orbita, no sabía que mirar; iba del pecho de Sasuke a la mesita de té y, nuevamente, al pecho de Sasuke. Todo le daba vueltas, sentía que tenía que sacar algo desde lo más profundo de su ser pero qué era.
Apoyó su mejilla contra el tórax del detective y se aferró a su espalda, sollozando más fuerte. Las gruesas gotas saladas salían como cascadas, una tras otra; tantos recuerdos negativos le dejó peor que en shock. ¿Por qué peor? Porque se encontraba en shock aunque consciente de todo; su mente seguía pasándole las imágenes poco nítidas de la noche anterior.
— Sa…Sasuke… —sollozaba sin control.
— ¿Qué? —agachó la vista hacia la cabellera amarillenta.
— Gracias —susurró, aferrándose aún más a la camisa.
Sasuke sonrió de lado. Ya era hora que le recordase…
Luego de una hora, las cosas se fueron calmando: Uzumaki ya no temblaba y la preocupación de Uchiha bajó un poco (para no decir nada). Esos ojos celestes ahora se encontraban rodeados de un tono rojizo mientras que las mejillas se ruborizaron.
— ¿Qué? ¿Tienes fiebre? —le posó una mano en la frente, verificando la temperatura. No debería estar sonrojado.
— ¿Eh? ¡No, teme! —le alejó, más sonrojado. ¿Por qué se sentía intimidado ante la cercanía del morocho? Desde que le recordó de pequeño, preocupándose de él, su corazón latía demasiado fuerte.
— Oh, bien —se levantó del sillón y se estiró con pereza—. Te prepararé la ducha, dobe.
— ¿Para qué? —le vio acercarse a las escaleras.
— Para que te tranquilices…
— ¿Qué… qué haces tú para tranquilizarte? —bajó la mirada.
El morocho le miró por unos momentos antes de sonreír disimuladamente. Eran esas caras de las que se enamoró, tan tiernas, inocentes y frágiles…
— Subo al techo.
— ¿Pones burbujas a la bañera, ttebayo? —prefirió meterse a la ducha; para andar por los techos, tenía suficiente en el trabajo.
Uchiha rió entre dientes, dándole la espalda. Subió las escaleras, asintiendo con la cabeza.
— ¡No te rías, teme!
— No lo… hago.
Sasuke terminó de verter el vaso con el líquido que producía espumas. Era increíble lo fácil que podía domarle Naruto (si otro se lo pedía, le revoleaba la botella a la cabeza). Sonrió, ya sin poder guardar su emoción. Naruto al fin le reconoció, Naruto le recordó y Naruto… se sonrojó.
Si.
¿Qué fiebre? Eso fue una simple excusa para tocar nuevamente esa suave piel. Se encontraba seguro, Uzumaki se ruborizó por él. Lentamente, va a lograr su cometido de conquistar al zorro… y golpeará a ese Gaara.
Gruñó.
Maldito de Sabaku si pensaba quitarle al policía; esperó doce años para ese momento… un pelirrojo sin cejas no le iba a tirar todo a la borda por simple capricho.
Llenó los pulmones de aire para gritarle al agente que suba a tomarse la ducha.
— ¡¡AAAH!!
Nuevamente, como hace una docena de años, su alma cayó al piso. El mismo grito… Palideció.
— ¡Naruto! —salió corriendo del baño, tirando algunas botellas dentro de la bañera.
Bajó torpemente la escalera; esa escalera era un peligro para la gente como él que andaba apurada. Miró con desesperación el living: nada.
¿Qué le pasó? ¿Por qué gritó así de repente? ¡Dios, los nervios de que algo le ocurrió al rubio no le ayudaban a pensar!
Fue hacia la cocina, encontrándose con Kyuubi rajando la puerta trasera con sus patas delanteras mientras gemía. Suficiente información: Naruto se encontraba afuera. Tomó al cachorro con una mano mientras intentaba abrir la puerta pero se encontraba cerrada con llave. Miró el pasto de afuera, encontrándose con su juego de llaves, en donde estaba la que necesitaba. El perro seguía llorando, impidiéndole asimilar las cosas.
Miró hacia el centro del patio, encontrándose con el agente abrazándose las piernas mientras se balanceaba un poco de adelante hacia atrás. Le daba la espalda, no sabía si estaba llorando… sus movimientos de hombros le revelaron que sí.
No necesitaba ser médico para darse cuenta que eso era producto de un efecto retardado…
— Mierda —dejó al perro en el suelo y subió corriendo a su cuarto.
Lo hizo una vez y lo volverá a hacer. Pasando por arriba de todos los destrozos que hizo en el dormitorio, salió por la ventana y, sin vacilar, se lanzó del techo al jardín.
Cayó de pie y luego de rodillas; nuevamente esas punzadas en sus tobillos…
Se levantó rápidamente, ignorando el dolor, yendo derecho hacia Naruto. Se dejó caer arrodillado al suelo, mirándole con preocupación. Le abrazó fuertemente, intentando dejar de lado su dolor en el pecho que le producía mirarle llorar. Era muy doloroso verle en ese estado: con la cara mojada de lágrimas, temblando como si fuera papel, pálido como un muerto, y con la mirada ida.
Uzumaki sintió el abrazo, dejando de sollozar de repente.
Sasuke sabía que se iba a arrepentir de lo que iba a decir, pero la salud de su policía estaba primera:
— No, Naruto, llora —le exigió, abrazándolo más fuerte.
— N… n-no.
— Naruto —insistió suavemente, acariciándole los cabellos.
— S-Sas… Sasuke…
El morocho se vio obligado a cerrar los ojos con fuerza al escuchar otro grito agudo y ensordecedor. Se arrepentía enormemente de haberle contado su pasado, jamás tuvo que haberlo dicho, no importaba si no le recordaba… por sus ganas de volver a su lado, dejó a un rubio traumatizado. Entreabrió los ojos, derrotado.
— Naruto… Lo siento… —le meció lentamente, dejando que las lágrimas volvieran a salir, no solo de los orbes de Uzumaki, sino también de los suyos…
Sasuke fue el primero en despertar. Ambos terminaron en los brazos de Morfeo ante tanto llanto; uno abrazado al otro, cobijándose en los brazos ajenos y disfrutando del olor tan característico del otro. El morocho miró la mata rubia que sostenía tan protectoramente. Sus ojos los sentía pesados, hinchados y secos [cuando dormís llorando, las lágrimas se te secan justo en la comisura entre los párpados; molestándose cuando te despiertas o interfiriendo en su vista.
Pudo ver unas nubes rosas hacia el este: estaba amaneciendo.
Se raspó los ojos, sintiendo frío en el brazo. El cuerpo de Naruto le daba más calor que una manta, produciéndole escalofrío cuando le alejaba. Volvió a mirar al bello durmiente.
Se sentía tan culpable… ¡Era un miserable, sin corazón!
— Mh —fue despertando el policía.
Uchiha le miró.
— Naruto —le llamó suavemente, intentando no asustarlo.
Bien, no lo logró.
— ¡Ah, Sasuke! —se apartó del detective, ruborizado—. ¡¿Qué haces, dattebayo?!
— Nos quedamos dormidos —tiritó al sentir el frío matutino—. Será mejor que entremos, si no queremos pescar un resfriado…
Ambos se levantaron algo tambaleantes. No terminaron de despabilarse pero el viento les obligaba a moverse.
— ¿Cómo terminamos dormidos, ttebayo? —se rascó la cabeza, abriendo la boca enormemente para largar un profundo y ruidoso bostezo.
Sasuke le vio de reojo. Maldito contagio, también bostezó pero más educado, cubriéndose la boca.
— ¿No… lo recuerdas? —no podía ser, ¿nuevamente olvidó todo lo que hizo con él en la tarde?
El rubio abrió la puerta de la cocina.
— ¡Kyuubi! —abrazó al animal que le saltó encima. Éste ladró, más molesto que animado—. Lo siento, ttebayo. Ay, no hagas eso —alejó un poco su rostro de los lengüetazos que recibía en su mejilla.
— Naruto, te hice una pregunta.
— ¿Qué? —le miró—. Ah, la pregunta. Si, si recuerdo —desvió el rostro hacia la mascota, sonriéndole ampliamente mientras le acariciaba—. Pero me sorprendió aparecer dormido en el jardín.
Sintió una mano en su hombro; volvió a ver al dueño de aquella palma.
— No me mires así, Sasuke. Si recuerdo todo… créeme que si —bajó la vista.
— Lo siento.
— ¿Por qué, ttebayo? Te agradezco que me hayas recordado todo, de veras —le sonrió, dulcemente; sacando un rubor en las mejillas del morocho.
— Pero… tú…
— No sabes cómo comportarte en estos momentos, ¿verdad, dattebayo? —su sonrisa se amplió—. Tranquilo, Sasuke-teme. Tenemos trabajo que hacer y un simple recuerdo no me quitará mi puesto de jefe supremo.
Uchiha permaneció en silencio, mirando esos ojos brillosos. No podía creer que luego de haber recordado tal escena tan terrorífica, sonriera como ángel. Se sonrojó más notoriamente, cubriéndose la boca con la mano por el asombro.
— ¿Qué, ttebayo?
— Na-nada —se giró rápidamente, ocultando el rostro con su cabello.
Naruto sonrió, contento. Le agradaba cuando Sasuke se preocupaba de él…
— ¡Sasuke, ttebayo! —reaccionó ante algo que había olvidado.
— ¿Qué? —le miró con sorpresa. No se esperaba un grito como ese.
— Tengo más pistas, dattebayo. Necesito hablar contigo sobre el Spree Killer —dejó a Kyuubi en el suelo.
— Oh, eso —susurró, algo decepcionado—. Bien, busca lo que tengas; yo buscaré lo mío.
Ambos salieron de la cocina (Sasuke tuvo que darle de comer a la maldita mascota) y buscaron lo necesario para reunirse en el comedor, con el desayuno en el centro. Naruto pudo apreciar unos números en las esquinas de las fotos; ¿para qué enumeró las fotografías? Eso se lo preguntaría luego.
— ¿Qué descubriste? ¿Cuándo lo hiciste?
— Estas muy charlatán hoy, dattebayo —murmuró, mirándole de soslayo—. Fue ayer al mediodía, junto con Gaara que me ayudó bastante.
Sasuke rechinó los dientes.
— Muéstrame.
Naruto le tendió una libreta.
1-. Todas son mujeres.
2-. Sus familiares se encontraban en otra ciudad (o estaban muertos).
3-. Sus notas son extrañamente normales (adolescentes).
4-. Las víctimas solían hacer deportes o iban al gimnasio, pero no pasaban mucho tiempo en las casas.
5-. El asesino tiene una edad predestinada para atacar, siempre son las mismas.
6-. Los exámenes médicos demuestras que las víctimas fueron pintadas antes de morir.
7-. Ellas no solían pintarse en su vida cotidiana.
8-. Todos los nombres de los recién nacidos comienzan con la letra 'K'.
9-. Haz un dibujo en donde muestre la ubicación de los cuerpos en la ciudad (por las dudas).
10-. Las adolescentes estudiaban en escuelas privadas.
11-. Los nombres de las ancianas terminan con la letra 'O'.
12-. La mayoría de las adolescentes iban a la escuela por la mañana y se quedaban haciendo talleres extras.
13-. Todos los cuerpos sufrieron un ataque específico: cortaduras y extracción de los pezones.
14-. El color del tinte en los ojos cambiaba entre: verde, blanco, celeste, amarillo, plateado y gris.
— Interesante, ¿eh? Jamás lo hubiera encontrado por mi cuenta, ttebayo —sonrió, contento.
— ¿A qué se refiere con 'edad predestinada'? Ninguna concuerda —quitó sus oscuras gemas del papel para posarlas en los orbes celestes.
— Oh, eso me lo dijo… pero no me acuerdo, ttebayo —Sasuke le golpea la cabeza con los papeles enrollados—. ¡¿Y eso por qué, dattebayo?! —se cubrió la cabeza, lloroso.
— ¡Tuviste que haberlo escrito, usuratonkachi!
— Pero me lo dijo mientras caminábamos… —hizo un puchero que el morocho no pudo resistir.
Largó una gran bocanada de aire y volvió a sentarse. Maldito rubio, se aprovechaba del amor que le tenía…
— Recuerda, dobe, vamos.
— Espera, espera…
Naruto se cubrió el rostro con las manos, fundiéndose en las sombras que eso le producía. Andaban caminando de regreso a la casa… Gaara traía los papeles en sus manos, contándole los detalles y los porqués de esas conclusiones… él le escuchaba atentamente hasta que dos gatos pasaron corriendo en frente suyo, obligándole a correrse… Gaara le abrazó para que no cayera…
Se sonrojó.
— ¿Qué? —Uchiha frunció notoriamente el ceño.
— Na-nada, tte-ttebayo —se golpeó las mejillas—. ¡No me acuerdo, Sasuke! Unos gatos me distrajeron y…
— ¿Gatos? ¡Eres deplorable como detective!
— ¡No digas eso, dattebayo! Para empezar: ¡yo no soy un detective! —se levantó, golpeando la mesa, enfurecido. ¿Él, deplorable?
¡¿Cómo no serlo cuando no sabía qué hacer?!
— ¿Cómo que no eres detective? ¿Qué haces acá, entonces?
— Soy espía, era policía… Estoy aquí solo por la plata, la necesito. Pero jamás supe cómo se comportan los detectives…
— Detective… espía. Es lo mismo.
— No, ttebayo —volvió a sentarse. Tomó una de las fotos y la lapicera y comenzó a hacer dibujos en la parte blanca—. Mi compañero era detective, él conseguía la mayoría de la información y yo daba mi vida haciéndome pasar por otras personas y, así, estar lo suficientemente cerca del asesino para atraparle. Lo sé: peligroso, pero el salario era el suficiente para pagar la renta y la comida.
— ¿Sabaku no hacía nada por eso? —le miró fijamente—. Maldito pelirrojo, dejar que mi Naruto haga todo esto por simple dinero…
— ¿Que si no hacía nada? ¡Me encerraba o me amenazaba con tal de que no arriesgara mi vida! Jamás le agradó mi trabajo… y menos aquella ver que estuve a punto de morir —agachó la cabeza. Sus brillantes ojos se oscurecieron al recordar aquél día.
¿Naruto… ¡MORIR?! Sus ojos se abrieron de par en par, sin poder creer lo que escuchaba. ¿Cómo nunca se enteró de eso? ¿Qué pudo haber pasado para que su Uzumaki estuviese al borde de la muerte? Debía saber pero… Dios, esos ojos…
Se levantó y rodeó la mesa, deteniéndose detrás suyo.
— ¿Sasuke? —el rubio levantó la cabeza, mirando el lugar vacío de en frente. ¿A dónde fue? ¿Cuándo se movió? ¿Tan metido en sus pensamientos estaba que no le escuchó?—. ¡¿Sasuke?!
Se sonrojó al sentirse aprisionado por unos fuertes brazos. Ya que su banco no traía respaldo, lo único que sentía era ese firme tórax en su nuca… ¿Por qué le abrazó? ¿Por qué le agrada ese contacto? Se ruborizó aún más ante el pensamiento que pasó por su cabeza:
No quiero separarme… Es éste el lugar en donde me siento protegido
— Naruto… —le susurró al oído, haciendo temblar como gelatina al otro.
Quería decirle más, quería contarle todo lo que le pasaba por la cabeza, todo lo que ocultó por esos doce años… Pero ni el momento ni las circunstancias le ayudaban… No podía, no debía.
— Sa-Sasuke… —intentó girar la cabeza, pero no se atrevía mirarle a los ojos. No mientras se pareciese a un tomate.
— No quiero volver a escuchar que te pones en peligro…
— ¿Tú también, ttebayo? —frunció el ceño. ¿Otro más que le amenaza para que no arriesgue la vida?—. Gaara dijo…
— No me interesa —le cortó, rápidamente—. No me interesa nadie… solo tú, Naruto.
Su corazón daba vueltas y vueltas al escuchar su nombre en aquellos rosados labios…
— ¿Pero qué… qué dices, teme? Me avergüenza y me molesta que jueguen de esa forma con los sentimientos —giró, para tomar fuerza y apartarse.
Uchiha entrelazó sus dedos en la cintura de Uzumaki, impidiéndole separarse. Clavó sus orbes en los otros. Habló lenta y firmemente, demostrando así… la verdad.
— Yo nunca juego… y lo sabes, Naruto. El único que me importa aquí eres tú… y así fue siempre durante estos doce años.
El agente sintió un nudo en la garganta, impidiéndole pronunciar cualquier sílaba. ¿Qué? ¿Por qué dice eso? ¿Por qué ahora? ¿Estaba bromeando? No, esos ojos… esos ojos no mienten. ¡¿Qué demonios estaba pasando con Sasuke Uchiha?! No, esa no era la pregunta…
¿Qué demonios está pasando conmigo?
— Prométeme… que me dejarás protegerte… de la misma forma que hace doce años… mientras dormías —a medida que hablaba, se fue acercando a ese carmesí rostro hasta quedar a pocos centímetros.
¿Qué pasaba por su cabeza mientras el detective hablaba? No lo sabía. ¿Qué hacía su cuerpo como reacción? No lo sabía. ¿Qué significaba ese bombeo acelerado de su corazón? Creía no saberlo. ¿Qué pasó mientras él buscaba todas esas respuestas?
Se besaron.
::Shini Malfoy::
