Hola chicos……me alegro que les haya ido gustando esta pequeña miniserie que realmente con la ayuda de mis amigos la estamos haciendo, algo de imaginacion tenemos :) aunque lo dificil a veces es traducir...he actualizado algo rapidito por que ya que estamos en examenes, esto nos ayuda a despejarnos...pero lamento decirles que va a pasar un buen tiempo hasta que vuelva a actualizar :( ……..y es que voy a estar de viaje, sin computadora cerca…..pero no se preocupen, como voy a viajar con mis compañeros vamos a inspirarnos harto para que lo que venga sea lo mas interesante jijijijiji………

Adiós chicos!!!!...nos vemos pronto...disfruten...

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Capitulo 13

Severus se dirigió a sus habitaciones rápidamente. No podía pasar más tiempo con Hermione a solas, ya que había tomado todo de sí para autocontrolarse, para no agarrarla y llevarla directamente a la alcoba. Ella había despertado algo dentro de él que había podido dominarlo por años. Durante su tiempo como espía, lo tenía controlado. No es que haya estado en celibato todo ese tiempo, pero tener sexo con prostitutas es diferente a hacerlo con alguien que te interese. Y a él le importa ella, y también siente que fácilmente la puede amar. Hermione es joven, y él no está seguro de que haya tenido alguna relación seria, pero si sabía que había estado saliendo con Víctor Krum por un tiempo. Potter era sólo un amigo, o más bien casi un hermano, y con respecto a Weasley, él esperaba que ella tuviera mejor gusto.

Las cosas fueron progresando agradablemente, pensó. Así era, su relación estaba desarrollándose rápidamente, lo cual estaba bien para él. Se han convertido en buenos amigos, algo que nunca pensó que podía pasar. Naturalmente, era fácil para ellos pasar de su relación como amigos a algo más. La verdadera prueba será cuando empiecen las clases. Tendrán muy poco tiempo durante el año para salidas similares al del sábado. Por supuesto, si las cosas funcionan de la manera que él espera, no necesitarán salir para pasarlo bien. Él puede hacer cosas agradables dentro del castillo.

En la mañana del Lunes, Severus y Hermione ingresaron juntos al Gran Comedor. Faltando una semana para que lleguen los insoportables nuevos alumnos, Severus pensó se podría acostumbrarse nuevamente a comer con el resto de profesores. Sin embargo, no pasó desapercibido que ingresara con Hermione a su lado; y más de una ceja se levantó cuando le acomodó la silla para que se sentara. Aunque pareciera que seguía siendo el mismo, el resto de profesores notó como Severus le prestaba particular atención a Hermione, y varias veces la vieron sonreír a esta.

"Está lista para empezar con sus clases después del desayuno?" preguntó Severus mientras se servía el café.

"Si, estoy ansiosa"

"Espero que no te incomode, pero anoche me tomé la libertad de tener una pequeña conversación con Osiris. Lo hice prometer que no iría navegando por tu cabeza innecesariamente, y juró que no lo haría."

"Gracias. Anoche también lo estaba pensando. Quiero decir, seria algo embarazoso si viera lo que hay." Se sonrojó de sus palabras, dándose cuenta como había sonado al salir de su boca. Esto hizo que Severus la mirara curiosamente.

"Realmente Miss Granger? No me diga," suavemente le golpeó con su codo, para animarla a que soltara sus secretos. Ella rió suavemente y se rehusó a mirarlo.

"No hay nada que decir, Profesor. O por lo menos nada de lo que considere escandaloso." Ella sabía que lo que dijo haría que se iniciara un interrogatorio. No se atrevió a contarle que pasaba varias noches soñando con él a su lado. No podía decirle que secretamente deseaba sus manos en lugares donde ningún hombre ha visto por años, y honestamente, lugares donde ningún hombre ha estado. Ella sólo había tenido un enamorado real, y había sido Víctor Krum; pero sólo habían llegado a besos.

Luego que se graduó de Hogwarts, conoció a un chico en la universidad y estuvieron saliendo por algunas semanas, hasta que se mudó a España. La noche que se fue, ella durmió con él, sólo para terminar totalmente decepcionada. Esa misma noche, se juró que nunca más saldría con chicos de su misma edad. Mientras que ella tenía poca experiencia, ellos la tenían nula. No tenían ni idea de cómo tocar a una mujer, y no se atrevían a preguntarle que es lo que deseaba. No, Hermione quería un HOMBRE. Miró a Severus mientras este se servia una tostada, y luego volvió a mirar su plato. Ella había encontrado al hombre que quería, y estaba a lado de ella.

Luego del desayuno, dejaron el Gran Comedor y listos para empezar las lecciones de Legitimancia. Regresaron a la oficina de Severus, donde había dos sillas, una al frete de la otra. Le indicó a Hermione que se sentara en una, mientras él se sentaba al frente de ella.

"No siempre es necesario que se mantenga el contacto visual con la persona, o pájaro. Sentirás algo cuando ingrese. Debes estar relajada, si estas tensa entonces mi intrusión te será incomoda." Ella asintió y cerró los ojos. Tomó aire profundamente y luego lo dejó salir, abriendo los ojos. Ella notó que Severus estaba relajado, y se preguntaba que cosas podía encontrar en su mente si se atreviera a mirar. Cuando ella ya estaba relajada, él empezó.

"Voy a empezar ahora. Estas lista?" preguntó. Para ella sonó como si le estuviera hablando en sueños. El aire a su alrededor pareciera que hubiera cambiado, y sintió como su cuerpo se iba calentando. En segundo, Hermione sintió como si algo estuviera atravesando su cráneo. No era una sensación completamente desagradable, sólo diferente. "Puedes sentirme?" preguntó Severus. Ella asintió levemente, no confiando en su voz. No sólo lo sentía respirar dentro de su cabeza, sino también sentía como la temperatura de la habitación había aumentado unos veinte grados. "Puedes sentirme dentro de ti ahora?"

Ella estaba respirando rápidamente. Se sentía como si toda el alma de Severus estuviera rodeándola. Lo sentía tan cerca de ella. Parecía que estuviera por todos lados. Sus pezones se estaban poniendo duros, un calor iba creciendo dentro de ella e iba viajando bajando, hacia su centro de excitación. Nunca se había sentido así, ni cuando estuvo con el español. Severus lo estaba haciendo, y ni siquiera la estaba tocando. Ahora escuchaba una voz casi imperceptible, se dio cuenta que Severus trataba de comunicarse.

"Háblame" le dijo

"Que puedo decir?" preguntó Hermione. Ella escuchó una risita.

"Cualquier cosa que desees." Hermione decidió tomar esta oportunidad para mostrarle exactamente como se sentía con respecto a él.

"Creo que preferiría mostrarte algo," le dijo, notando que Severus había levantado su ceja izquierda.

"Muéstrame lo que desees." Ella pensó en sus últimos días en Hogwarts. Era como si ambos caminaran a traves de un corredor, hacia una puerta. Ella le señalo que ingresara. Adentro había una joven Hermione sentada en su escritorio, en la habitación de Premio Anual. Había terminado de escribir su última página en su diario. Dejó el lápiz y lo cerró. Se paró y miró alrededor cogiendo a su gato. Él miraba la triste escena que ella le estaba mostrando, en eso escuchó.

"Mi ultimo día Crooks, y probablemente nunca lo volveré a ver. Temo que nunca tendré el coraje para decirle como me siento," dejó a Crookshansks y le miró a los ojos, "me pregunto si pensará en mí."

Salieron de aquella habitación por otra puerta que daba a otra habitación. Pero esta vez era en su dormitorio de la Universidad. Había estado estudiando y decidió tomar un descanso. Abrió el cajón de su escritorio y saco una foto. Severus notó que estaba sonriendo, así que se acercó para ver la imagen que sostenía. Era él. Estaba parado cerca del campo de Quidditch, mirando la práctica de Slytherin. El viento movía rítmicamente su cabello y su túnica.

"Como conseguistes eso?" Le preguntó.

"Le rogué a Colin Creevey que la tomara y me la diera. Dijo que casi lo atrapas, pero logró huir antes que lo vieras."

"Porque?" se enderezó en la silla, saliendo lentamente de su mente. "Porque querías una foto mía?" Hermione bajo la cabeza y empezó a jugar con el último botón de su blusa.

"Sabia que si te escribía, probablemente no me responderías. Deseaban tanto poder mirarte, ver tu rostro. Yo…..Yo pensaba en tí todos los días cuando estaba en la Universidad. Sabía que nunca me ibas a querer; pero pensé que si podía tener una foto tuya, serias mío. Aun si tu imagen sea lo único que me pertenezca, y no tu corazón." Severus se paró, tomándola de su barbilla y vio que sus ojos estaban brillando, por lágrimas que no lograban salir.

"Tenías razón; no hubiera respondido tu cartas. No hubiera sido el tiempo adecuado para mí, y temo que no hubiera estado dispuesto a empezar ningún tipo de relación contigo. Ante mis ojos, aún eras mi estudiante." La atrapó de la cintura con su brazos, acercándola a él, "No eres más mi alumna y si tu lo deseas, entonces soy tuyo, Hermione. Si es lo que verdaderamente quieres, entonces soy tuyo." La besó. Ella envolvió su cuello con sus brazos. Hermione abrió su boca para permitir que sus lenguas se encontraran y bailaran juntas. Severus la acercaba más a él, acariciándole el cabello. Ella se separó un poco y lo miró directo a los ojos. Por un momento, él pensó ver temor en sus ojos.

"Severus," dijo cerrando sus ojos, haciéndolo pensar que iba a cambiar de idea, que ya no lo quería; se estaba preparando para aceptar el rechazo, "Te he deseado tanto por tanto tiempo. Pero aun, temiendo a que abras la puerta y no vuelvas más, tengo que decirte que deseo algo que ….algo que sólo sexo." Para su sorpresa Severus tiró su cabeza para atrás, riéndose.

"Pensé que me ibas a decir que después de todo, ya no me querías." Ella rió levemente y entonces apoyó su cabeza sobre su pecho.

"Nunca! Nunca te voy a decir eso," dijo suavemente mientras él le acariciaba su cabello. "Te he asustado con lo que dije?"

"Niña tonta, acaso me vez ir a algún lado?" decía mientras se volvía a sentar en la silla, y con ella en sus piernas. "Ahora mismo, no hay otro lugar donde quisiera estar."

El resto de la semana pasó casi de la misma manera. Tenían el desayuno y almuerzo en el Gran Comedor. En las tardes Severus le daba las clases de Legitimancia, intercalado por uno que otro 'encuentro'. Ya en la noche caminaban alrededor del lago. La cena la disfrutaban ya sea en la habitación de él o de ella. Hermione probó ser buena en Legitimancia. Tomó el ritmo fácilmente, y en dos días ya podía comunicarse con Osiris, pero con dificultad. Al terminar la semana ya podía tener pequeñas conversaciones con él e inclusive con Severus. Ella estaba muy feliz de haberlo logrado. No podía esperar a contárselo a Harry y a Ron.

El domingo por la tarde, antes que Severus se fuera de las habitaciones de Hermione, quería hablarle sobre el primer día de clases.

"Estas lista para mañana?" le preguntó mientras caminaban hacia la puerta.

"Tan lista como puedo estar. Aunque estoy algo nerviosa," le contestó mientras lo seguía.

"Sería fácil ser sus amigos Hermione; pero recuerda que son estudiantes, no amigos. No te permitas ser tan tolerable con ellos, sino te garantizo que tomarán ventaja de ello. Se firme, y no dudes en castigar cuando sea necesario."

"Quiero que me respeten, no que me teman." Esperaba que Severus no lo tomara de forma personal. Él se acercó a ella, a su rostro; con su frío rostro y ojos resplandecientes. Entonces se agachó más y susurró en su oído.

"Encuentro al temor una gran manera de motivación, más que al respeto, cuando se trata con estos niños." Besó su mejilla, y fue bajando hacia su cuello, dejando pequeños besos en el trayecto. Los calabozos son fríos, pero ella se sentía calurosa bajo su toque. Lo sostuvo de su muñeca y fue bajando hasta que entrelazaron sus dedos. Ella volteó su cabeza y sus labios se encontraron. Toda la semana la pasaron de la misma manera. Ella lo acompañaba hacia la puerta, él la besaba y pasaban varios minutos deseándose buenas noches. Pero esa tarde era diferente, esa tarde no terminaría de la misma manera. Esa tarde no lo dejaría irse a sus habitaciones. Hermione se separó unos milímetros.

"Por favor, quédate conmigo esta noche." No podía creer que aquel pequeño susurro haya salido de su boca. Él la acercó a su cuerpo y por primera vez Hermione podía sentir lo que Severus escondía muy bien todos estos años debajo de su túnica. Su cuerpo era firme, calido, y también sintió aquel signo que le revelaba que no tenía ninguna intención de irse.

"No encontrarías nada fácil librarte de mí en estos instantes." Retrocedió y cerró la puerta con su pie, la levantó en sus brazos, y se dirigió hacia el dormitorio.