Capitulo 17

Hermione estaba furiosa, no podía creer que Ron pudiera seguir tan inmaduro; ya tenía casi veintitrés años y aún se comportaba como uno de trece. Se sentía mal por haber dejado a Harry de la manera que lo hizo, después de todo, se veía que estaba igual de molesto por el comportamiento de Ron; pero ella no podía soportar estar un minuto más en el mismo lugar que Ron.

Miró el reloj y se dio cuenta que ni siquiera eran la una de la tarde. Decidió tomar unos minutos para calmarse, se despojó de sus prendas y caminó hacia el baño. Una tarde sumergida en la tina la relajaría, luego iría donde Severus a ver si deseaba ir a cenar.

Luego de tomarse tu tiempo para componerse, se dirigió a las habitaciones de Severus. Golpeó la puerta pero no tuvo respuesta alguna; trató de abrirla, pero se dio cuenta que él había cambiado su contraseña. Luego de varios minutos de tratar de abrir la puerta, la golpeó nuevamente. Porque habrá cambiado su contraseña? Se preguntó. Decidió alejarse, sin saber que Severus había estado parado al otro lado de la puerta, esperando a que se fuera.

Severus regresó hacia su escritorio, preguntándose cuanto tiempo ella continuaría con todo eso. Cuando pensaba decirle la verdad? Se sentó, mirando la botella de tinta que estaba en la esquina de su escritorio, en eso se le vino una idea. Tal vez, pensó, Le pueda hacer probar de su propia medicina. Le haría ver como se siente que jueguen con uno, de la manera más maliciosa. Comenzó a anotar sus ideas encima del ensayo que estaba delante de él. Había estado corrigiendo los ensayos de pociones de los de sexto grado cuando escucho que golpeaban la puerta. Decidió que mejor se quedaba a descansar en sus habitaciones por lo que quedaba del día, ya mañana en la mañana lidiaría con ella.

Todo esto lo enojaba tanto que se sentía frío y vacío. Miró alrededor de habitación y encontró que la extrañaba desesperadamente. Extrañaba poder levantar la vista de los pergaminos y encontrarla sentada en la esquina del sofá. Extrañaba sentarse junto a ella mientras ambos leían algunos libros. Pero más que todo extrañaba poder sentir su cuerpo. Había estado lejos de ella por toda una tarde y ya la estaba extrañando. Necesitaba sacarla de su mente. Severus se decía una y otra vez que todo había sido una broma, que ella nunca había sentido algo por él, que lo había engañado de una manera brillante. Ella sabía como llegar a él fácilmente. Merlín se sentía tan idiota por haberse dejado caer tan fácilmente por sus mentiras.

Miró detrás de él, hacia la ventana. Osiris no se había movido de su sitio por varias horas. Severus intentaba hablar con él, pero su primo se negaba contestarle. Lo había tomado tan mal como Severus. Osiris se había encariñado con Hermione, tanto que muchas veces Severus lo había encontrado en la clase de pociones ayudando a Hermione con algunas tareas.

"Ven, aléjate de la ventana; está comenzando a hacer frío, y podrías atrapar un resfriado," dijo Severus. Osiris se volteó y voló hacia el escritorio.

"Supongo que sólo somos tu y yo, nuevamente."

"Así parece ser primo, así parece ser," Severus su copa de brandy hacia Osiris, "Aun tienes a Albus para conversar." Osiris bebió un poco de brandy y miró a Severus.

"Oh, que alegría para mí." Dijo mientras comenzó a hipar, sentándose al borde del escritorio. Ambos se quedaron sentados toda la tarde, tomando el brandy. Cuando Severus terminó con los ensayos, ya era hora de dormir. Se paró y sintió como toda la habitación daba vueltas alrededor de él. Miró hacia Osiris, quien ya se había quedado dormido. Gentilmente, levantó a su primo y lo colocó en una de los cojines del sofá. Antes de ir a su alcoba, se aseguró de dejar una pequeña cantidad de poción para la resaca en la mesita del café, con una nota, diciéndole a Osiris que tenia que beberla cuando se levantara. Luego se fue a la cama, deseando nunca haber conocido a Hermione Granger.

En la mañana Hermione golpeó nuevamente la puerta de Severus, y nuevamente no hubo respuesta. Luego de varios minutos, se dirigió sola hacia el Gran Comedor. Cuando entró se dio cuenta que Severus se encontraba sentado en la Mesa de Profesores. Su cabeza estaba baja, pero ella pudo notar que él se encontraba molesto. Ella no lo había visto todo el día anterior; se acercó hacia su silla sonriendo.

"Por que no me esperastes?" ella le preguntó

"No tenia conocimiento que necesitaba su permiso para venir a desayunar, Miss Granger," dijo secamente. Ella esperaba un gesto de broma, pero recogió sus brazos inmediatamente cuando lo escuchó dirigirse a ella con formalidad. Ella volteó para verlo, y se preguntaba y él estaba jugando con ella.

"Por su puesto que no, es sólo que no te vi todo el día de ayer y pensé que podíamos caminar juntos esta mañana."

"Estuve ocupado todo el día de ayer," dijo. Ella notó que su voz sonaba como si estuviera molesto, irritante, como cuando no deseaba que nadie lo molestara.

"Severus, estás bien?" Hermione le preguntó mientras colocaba su mano sobre su brazo, sólo para que él la rechazara.

"Profesor Snape, para ti, Miss Granger. Y le puedo asegurar que me encuentro muy bien." Se negaba mirarla, diciendo mantener sus ojos en su plato. Hermione sintió como si un pedazo de plomo le hubiera golpeado el estomago. Tragó duramente. Algo estaba mal. Estaba comportándose como un completo bastardo.

"Que pasa? Por que te comportas de esta manera? Su voz estaba temblorosa.

"Nada está mal. Sólo que me cansé de jugar este juego. Usted sabe de juegos, no es así. Miss Granger?" Ahora se volteó para verla con una mira de disgusto en su rostro, notando como ella se volvía pálida cuando escuchó la palabra "juegos". 'Te atrapé, y lo sabes,' pensó.

"Que juego?" ella preguntó, aún más confundida.

"Honestamente no pensastes que podría haber algo entre nosotros, o si?" Los ojos de Hermione se abrieron por dichas palabras. "Oh, supongo que si lo hicistes." Severus regresó hacia su plato y empezó a servirse patatas, "Talvez, haya sido más que sexo para usted, Miss Granger, pero temo que es todo lo que ha sido para mí."