Capitulo 18
Hermione sintió como si hubiera sido empujada de un peñasco. No podía creer lo que Severus le había dicho. En ese momento, cuando él la miró, ella pudo ver sólo disgusto en sus ojos. Ella se alejo de él suavemente y se arrecostó en el respaldar de su silla. Ella no estaba segura de que hacer, debería pedirle una explicación, no es que lo que Severus había dicho necesitara ser explicado, pero, que demonios había pasado? Él estaba bien cuando ellos se vieron por última vez. Ella trataba de pensar que pudo haber sucedido el sábado en la tarde. Trató y trató, pero no pudo pensar con tato ruido alrededor de ella. Ni mencionar la fría presencia que estaba a su lado.
Ella necesitaba salir de ahí, estar lejos de él. Podía sentir que las lágrimas se iban formando en sus ojos, y no deseaba que él las viera. Empujó su silla y se paró.
"Saliendo tan pronto?" Severus le preguntó mientras tomaba su café.
"Si, encuentro el aire de este lugar algo escaso!" le dijo, mientras arrojó su servilleta en su plato. Prácticamente salió volando del Gran Comedor. Albus y Minerva había estado observando todo lo sucedido con confusión. Algo debió de haber pasado, y no era nada bueno, era lo máximo que podían deducir. Minera miró a Albus con una expresión de extrema preocupación. Él le tomó la mano y la acercó a él.
"Debió de ser un desacuerdo entre ellos, nada más," le dijo.
"Ella se veía muy molesta," Minerva volvió su mirada hacia la puerta, por donde Hermione había salido hacia unos momentos, "Espero que tengas razón Albus."
Hermione caminó rápidamente hacia los calabozos. Una vez que ya estaba fuera de visión, se desmoronó. Se apoyó en una de las paredes, deslizándose, colando su cabeza entre sus manos. Todo este tiempo y él la había estado usando, y sin duda riéndose de ella a sus espaldas. Se sentía una completa tonta. Necesitaba recuperarse y rápidamente, tenía clases en menos de media hora y no podía darse el lujo a que algo saliera mal. Si el había estado divirtiéndose en ser un bastardo, lo ultimo que ella necesitaba era darle una razón para que sea despedida. Se limpió sus lágrimas y caminó hacia sus habitaciones.
Ella deseaba gatear hacia su cama y despertar de esta pesadilla. Ella lo amaba, lo amaba desesperadamente. Aún cuando el la llamó amor, nunca le dijo que la amaba, ni lo sentía. Mirando atrás, ella se lo hizo fácil. Severus no había sido espía tantos años por anda. Había engañado a Voldemort por años, entonces, porque era tan difícil creer que la podía haber engañado? Pero eso no importaba, por que ella lo seguía amando. En lo profundo de su mente pensaba que tal vez él le estaba jugando una broma, que realmente no quiso decir todo lo que le había dicho. Decidiendo que era mejor dejarlo solo hasta más tarde, fue a su salón de clase, a esperar a sus alumnos.
Severus estaba mirando su plato. Se odiaba por haber dicho aquellas cosas. Desafortunadamente, sus palabras eran verdaderas; sin embargo, eran de otra manera. Para Severus, había encontrado su alma gemela o por lo menos pensó que lo había encontrado. Él la amaba, la amaba con una desesperación que no podía explicar. Él rara vez había encontrado el amor en su vida. Amó a su madre, y él sabía que ella también, pero era un tipo de amor diferente. Deseaba sostener a Hermione, besarla, acariciar su cabello. Pero ella no quería esas cosas, por lo menos, no de él. Severus sabia, por la cara que había puesto Hermione, que ella sabia que había sido atrapada. Probablemente había regresado a sus habitaciones tratado de saber como él lo había averiguado.
Tiró su tenedor en disgusto y levantó la mirada. Los estudiantes comenzaron a salir para ir a sus primeras clases del día. Suspiró pesadamente y se levantó. La volvería a ver en el almuerzo y cena. Por mucho que quisiera no podrá evitarla, no podía tener todas sus comidas en sus habitaciones. Mientras él caminaba hacia su salón de DCAO, sacudía su cabeza. Porque tenia que regresar? Por que se dejó caer? Él debió de mantener su distancia; no podía haber dejado que una imagen de años atrás lo influenciara. Merlín, se odiaba tanto por que quería odiarla, pero no podía. Necesitaba ser fuerte. En su mente, Hermione había jugado con el hombre equivocado. Severus Snape sabe como complacer a una mujer, pero también sabe como herirla.
Hermione estaba ya en la mitad de su segunda clase cuando empezó a sentirse mal. Había estado así por casi una semana. Se disculpó con los alumnos y corrió hacia su habitación. Por la justa había llegado al baño antes de vomitar sobre su túnica. Cuando había terminado, murmuró un hechizo de limpieza y caminó hacia el lavatorio. Se echó un poco de agua fría en su rostro y se miró al espejo. No tenia tiempo para mirar en el calendario, pero realmente no lo necesitaba. Mientras miraba su reflejo, su mente estaba en lo sucedido hace dos meses atrás.
"No," susurró, "no ahora, no así. Por favor, no así." Bajo su rostro y empezó a llorar. Durante el primer mes juntos, habían tenido cuidado en preformar los hechizo de anticoncepción. Aunque habían ocasiones en donde se olvidaban de hacerlo. Eran momentos en que no podían esperar para tenerse uno al otro; y luego de varias horas de placer, disfrutaban en dormir en los brazos del otro. Ella no estaba enferma, no era por que había comido algo que le cayó mal. Por lo tanto, sabía lo que le estaba pasando.
Estaba embarazada.
