Capitulo 3Pecadores…
Aion y Sophitia desmontaron su caballo y esperaron a que Chrno los alcanzara, éste cabalgaba tranquilamente con una mirada serena.
Sophitia lo miraba como joven enamorada sin poderse explicar por qué. La lluvia caía suavemente sobre el rostro de Chrno y la chica sólo sentía ganas de correr hacia él , llevarlo a sus brazos y otorgarle refugio de las gotas de lluvia que caían lentamente.
Aion la miraba fríamente pero no pronunció ni una palabra, hablaría con ella más tarde.
Chrno bajó su montura, se quitó la capa y caminó hacia donde lo esperaba Aion.
- Ya estamos aquí, ahora dinos qué tanto planeas.
- Todo a su tiempo preciosa, primero necesito que conozcas a quienes nos acompañarán. –
Sonrió en una especie de mueca torcida, Sophitia se volteó hacia Chrno, le hizo una seña con la cabeza y caminaron juntos hacia la sala principal del castillo.
- ¿Qué has hecho todo este tiempo? – Soltó Sophitia de pronto.
Chrno la miró a los ojos fijamente y respondió seriamente: - No puedo hablar de ello princesa, lo siento mucho. – Bajó la mirada al suelo preocupado.
Sophitia lo tomó del rostro con una mano y lo acarició suavemente.
- No tienes por qué sentirte mal. – Dijo tranquila. – No hay nada que te ordene en decírmelo.-
Contempló todo el lugar con una expresión de nostalgia, dio un suspiro y continuó hablando.
- Sigue exactamente igual a como estaba cuando lo dejé…
- Sophitia…
- Mi madre se suicidó en aquella sala.- Comentó señalando con la mirada hacia la sala vecina. – Enseguida huí de aquí, no sabía qué hacer… Después te encontré.-
Volteó a ver a Chrno y sonrió.
- ¿Sophitia por qué te dejas manipular por Aion? No eres así…
- Me dijo que en cuanto termináramos todo esto sería libre, libre de la opresión, libre de la crítica… No tengo un lugar al cual ir Chrno, ni los ángeles ni los demonios me aceptan, en medio de ellos y esta es la única forma en que me siento parte de algo. –
Sophitia se detuvo en seco al escuchar unas voces provenientes de la sala vecina, salió apresurada hacia ésta seguida de Chrno y al entrar a la sala se encontró con la habitación llena de gente.
- ¿Es ella Aion? – Preguntó seriamente una mujer.
- Así es.
- ¿Esto es a lo que describes como una belleza inimaginable?
- Rithel por favor no te comportes de esa forma con nuestra invitada de honor. –
Los demonios que se encontraban en la habitación voltearon hacia Sophitia, Aion sonrió y estiró una mano hacia ella, no le quedó más opción que aceptarla así que caminó hacia su mentor y éste la tomó de los hombros.
- Ella es Sophitia, hija de Christine. -
Rithel dio un respingo al escuchar el nombre, Aion la ignoró completamente y continuó hablando.
- Es parte esencial de este plan así que espero que no tenga problemas con ninguno de ustedes.-
Dirigió una mirada fría hacia Chrno, éste captó la indirecta y quitó los ojos de la figura de la chica quien seguía en los brazos de Aion con cara de pocos amigos.
- Se preguntarán por qué los traje hasta acá, la respuesta es sencilla: estamos listos para enfrentarnos al Pandemonium, ¡alcanzar la libertad! -
Los demonios se miraron mutuamente sorprendidos. Aion continuó el discurso ignorando la reacción de sus compañeros.
- Hemos pasado por tantas cosas; discriminación, guerras, peleas, etc. Ya es hora que nos alejemos de eso, debemos hacer nuestro propio camino. –
Sophitia miraba a los demonios fríamente, todos tenían su vista bien fijada en ella, Aion la besó tiernamente en la mejilla, ella volteó el rostro.
- Te necesito… -
Los demonios presentes miraron a Aion y a Sophitia fijamente, la chica lanzaba miradas amenazadoras a su entorno.
- Bueno, ya que todo está entendido podemos irnos, fue un placer hablar con todos ustedes.
- Aion explica de una vez qué tanto necesitas a esta mujer. – Una de las demonios rió de forma traviesa con el comentario – La verdad es que me interesa conocer el por qué es tan importante como dices. –
Aion suspiró, miró a la demonio y siguió hablando:
- Está bien, ¿Quieren saber en verdad por qué? – Los demonios no respondieron, sólo miraron a Aion sin atreverse a hablar. – En sus venas corre la sangre de un ángel, uno de los protectores de Dios, utilizando ese poder seremos capaces de vencer bajo cualquier circunstancia. -
Sophitia se liberó de los brazos de Aion y lo miró totalmente insultada:
- ¿Y cuándo pensabas decirme esto? ¿Qué acaso esperabas que te diera mi poder en cuanto llegáramos al Pandemonium? -
Aion la tomó del rostro y la besó en los labios repentinamente, la chica lo miraba con los ojos en blanco mientras bajaba los brazos a su costado.
- Ya es mío, no necesito pedirlo. -
Y terminando de decir esto salió de la sala dejando a Sophitia con la mirada en seco y seguido de los demás demonios.
Chrno se acercó a Sophitia, la tomó de la mano y la miró a los ojos sonriente.
- Vamos, buscaremos algo mejor que hacer. -
Comenzó a caminar jalando a la chica del brazo ella sólo miró hacia el suelo sin afán de moverse.
- Así que soy una marioneta para él… Eso es todo lo que represento… -
Chrno dio un suspiro y la tomó del rostro con ambas manos.
- Mírame a los ojos Sophitia. No eres una marioneta. Aion te educó, te crió como una hija pero eso no significa que debas obedecerlo en este camino, si tú no quieres, no debes hacerlo.
- ¿Cómo le digo eso? Me duele creer que pienses que no he intentado decírselo.
- Nunca dije eso. Sólo dije que debes hacerlo, no intentarlo. –
Sophitia subió la mirada hacia Chrno. Ambos jóvenes se quedaron en silencio un buen rato hasta que Sophitia acercó sus labios a los de Chrno, éste retrocedió decepcionado.
- Lo siento princesa, pero no puedo… - Sophitia lo tomó del rostro, cerró los ojos y besó a Chrno. El demonio acarició su cuello y devolvió el beso.
- Creí que no podías.- Se burló Sophitia. Chrno le besó la frente, - A veces creo que es mejor romper las reglas… -
Estiró su mano, la princesa la aceptó y ambos salieron de la habitación.
- Nunca creí que fueras tú Chrno, el que se encargaría de traicionar a Aion… - Rithel sonrió con una mueca torcida. – En cuanto se entere no durará esta pequeña… -
