Capitulo 4Mi luz, Mi santuario.

Los demonios esperaban ansiosos el día del ataque, Aion había prometido que en cuanto salieran de su pelea en contra del Pandemonium serían libres, libres de opresión y serían capaces de actuar bajo sus propios deseos, en vez de seguir las reglas que les impartía el Pandemonium…

La única que parecía sufrir todo en vez de disfrutarlo era Sophitia, a quien Aion entrenaba todos los días sin falta con la excusa de que la chica descubriera el verdadero poder que poseía. "Un ángel contra el Pandemonium era victoria asegurada." Pensaba Aion cada vez que la chica se dejaba caer al suelo agotada.

Chrno miraba a Sophitia desde lejos sin atreverse a acercarse a ella. Después de ese beso dentro de él creció un sentimiento que lo confundía totalmente al mirar a los ojos a la princesa, pero no podía dejar de mirarlos, esos bellos ojos, esa tez blanca, y ese cuerpo delicado eran lo único que le importaban, todo lo demás le era indiferente; la comida, el agua, el frío, el calor, su único pensamiento era su princesa, aquella a quien deseaba más que cualquier cosa en la tierra.

Después de su entrenamiento, Sophitia entró agotada a la sala principal del castillo seguida de Aion, Chrno se asomó por el umbral de la puerta a escuchar su conversación, tomando precaución para evitar que Aion y la princesa se dieran cuenta que estaba presente.

- No he visto progreso Sophitia.

- Pues ponte a pensar que podrá significarse eso.

- No estoy de humor para tus juegos…

- No es un juego Aion, es una verdad.

- ¡Ya cállate! –

Le soltó una bofetada que dejó a la chica rendida en el suelo. Aion la miró en manera amenazante, la tomó de un brazo bruscamente llevándola hacia él.

- Tres días preciosa… Tres días es lo que más te voy a dar. Si no logras despertar tu poder en tres días no me serás útil.

- ¿Qué piensas hacer? – Preguntó nerviosa la chica. Aion sonrío malévolamente:

- Si no me eres útil… No me quedará más que eliminarte de mi camino. –

Besó a la chica en los labios y salió de la sala, ella miró hacia el suelo con los ojos llorosos.

Chrno esperó a que Aion saliera de la sala y entró sigilosamente, se arrodilló a un lado de Sophitia y la abrazó tiernamente, la chica rompió en llanto desesperada.

- ¿Qué demonios es lo que quiere de mí? – Chrno acarició su rostro suavemente.

- Mírame por favor. – La princesa obedeció y miró al demonio con los ojos empañados de lágrimas. – No sé cómo puedas lograr lo que Aion te pide. –

Sophitia bajó la cara decepcionada, Chrno la tomó del rostro y la hizo regresar su mirada hacia él.

- Pero no voy a dejar que Aion te haga daño… Mientras yo esté vivo él no pondrá un dedo encima de ti.

- ¿Por qué haces todo esto por mí? Sabes que te meterás en un problema increíble si Aion… -

Chrno interrumpió el comentario de Sophitia besándola, la chica se dejó caer en los brazos del demonio y lo tomó del rostro aceptando su acción.

- Vamos, hay algo que quiero mostrarte… -

Emocionado, Chrno tomó a Sophitia de la mano y juntos subieron hasta el ala este. En el camino Sophitia sonreía mientras miraba la cara traviesa de su compañero, a éste le brillaban los ojos con cada paso que daba.

Al llegar a la puerta de la torre más alta del castillo, Chrno pidió a Sophitia que cerrara los ojos, ésta accedió y el demonio la guió por un camino pequeño.

- Ahora sí, abre los ojos. -

La chica abrió lentamente sus ojos, al principio todo era borroso pero poco a poco fue tomando forma.

Se encontraban en la azotea del castillo, la luna llena brillaba intensamente en el cielo y las estrellas semejaban diamantes recién creados. El cielo, negro totalmente, parecía sonreír ante este espectáculo de luces y brillos. Sophitia se llevó una mano a la boca en señal de sorpresa mientras contemplaba con los ojos iluminados el paisaje que se levantaba frente ella.

Chrno se recargó en una de las estatuas de ángel que decoraban el lugar y cerró los ojos. Sophitia se acercó a él, lo tomó de las manos y lo llevó hacia donde se encontraba ella anteriormente, al mirar otra vez el cielo, la joven abrazó a Chrno y se recostó sobre su pecho.

- Esto es hermoso…

- No tanto como tú… -

Ambos jóvenes se miraron fijamente, Chrno abrazó por la cintura a Sophitia y la besó mientras la acercaba a él.

- Chrno… Nunca me he sentido parte de algo, al ser de esta forma no pertenezco ni con los ángeles en el cielo ni con los demonios en el inframundo…

- Sophitia de qué… - La joven lo interrumpió posando un dedo sobre sus labios.

- Pero desde el día en que nuestras miradas se encontraron por primera vez supe que eras alguien especial para mí… Eres mi refugio, mi santuario… Eres mi Chrno. – Acarició su rostro suavemente, Chrno le tomó la mano y la llevó a su pecho.

- Así que ambos hemos sido engañados por nuestros sentimientos. –

Caminó hacia la estatua de ángel en la que se encontró anteriormente, Sophitia lo siguió con los ojos llorosos.

- Mi vida siempre fue una sombra, una sombra en la que la única luz que podía observar era un punto lejano, nunca entendí qué podía significarse. – Volteó la mirada hacia Sophitia.

- Ahora sé qué significa… Esa luz eres tú Sophitia, y desde el día en que volví a ver tu sonrisa la sombra de mi corazón se ha ido desvaneciendo rápidamente.

- Chrno…

- Te amo. Y estoy dispuesto a dar lo que sea para estar a tu lado para siempre. –

La chica se echó en los brazos de Chrno y llorando lo besó apasionadamente.

El demonio la abrazó y la chica soltó una pequeña expresión de dolor.

- ¿Estás bien?

- No es nada, es solamente una herida pequeña. –

Chrno retiró la capa de Sophitia dejando ver en su hombro una herida profunda de la cual aún emanaba sangre.

- Vamos, te ayudaré con eso. -

Se puso de pie y salió de la escena, Sophitia lo siguió con la mirada en alto vistiendo su capa una vez más.

Una vez en el cuarto de Sophitia, Chrno tomó unas telas y las mojó en el lavabo mientras la chica se sentaba en su cama y bajaba la manga de su vestido para poder limpiar la herida.

Chrno se acercó a ella cargando las vendas y las telas. Se sentó a su lado y comenzó a limpiar la herida. Sophitia dio un respiro brusco y apretó el puño pero no quitó su mirada orgullosa.

- Ya está. – Dijo Chrno un rato después mientras llevaba de vuelta al lavabo las telas y se limpiaba la sangre de sus manos.

Sophitia miró su hombro desnudo vendado, se puso de pie y caminó hacia Chrno.

- Gracias… - Le dijo mientras besaba su hombro con ternura, él se volteó hacia ella y la besó en la mejilla.

- Debo irme, ya es tarde y mañana debes despertar temprano.

- No tengo prisa para dormirme… -

Chrno la miró confundido y enseguida llevó su mirada hacia el cuerpo de la chica.

- Quédate conmigo un rato más… -

Como respuesta, el demonio la abrazó mientras la acostaba en su cama y besaba sus labios. Sophitia no se opuso a la acción de su compañero, estaba en brazos de su amante a salvo de cualquier peligro que pudiera haber, nada le preocupaba, este momento era entre ella y su refugio de amor…