Capitulo 5 El Castigo de Un Ángel…
Sophitia despertó con los primeros rayos del sol que entraron a su habitación, Chrno yacía completamente dormido abrazando a la chica, ella se puso de pie desperezándose y poniéndose la bata.
- Despierta holgazán.- Dijo entre risas.
- Todavía es temprano… - Murmuró Chrno mientras se tapaba completamente con las sábanas.
- ¡Ya despierta! – Jaló las sábanas dejando a Chrno destapado.
- ¡Ah! Hace demasiado sol déjame dormir.
- Ni modo ya es tarde, es un gran día y tengo hambre. –
Chrno se talló los ojos y se estiró.
- No, demasiado temprano.
- ¡Ay vamos! Te reto a que no me alcanzas. –
La chica lo miró de forma traviesa, Chrno se paró de la cama y corrió hacia ella la abrazó de la cintura mientras ambos reían.
- ¿Qué no te atraparía? – Dijo en forma burlona el demonio mientras hacía cosquillas a Sophitia, ella entre risas le pidió que se detuviera y después de un momento el joven accedió.
- Bueno me atrapaste, pero ya logré que te pararas de la cama. –
El demonio bostezó, se puso su bata e hizo señal a Sophitia de que saliera.
- No pretendo preparar yo el desayuno o lo que sea que pretendes comer.
- Debo estar bien alimentada. – Dijo la chica burlonamente.
- Ah bueno me regreso a dormir. – Respondió Chrno regresando al cuarto. Sophitia lo jaló del brazo riendo.
- Chrno, ¿Qué tanto escándalo tienes? – Sheda salió de su habitación tallándose los ojos, se puso sus anteojos y miró a Chrno besar a Sophitia.
- ¡CHRNO! –
Ambos jóvenes voltearon hacia ella aterrados, Sophitia puso los ojos en blanco al mirar a su compañera tan seria.
- ¿Qué se supone que están haciendo ustedes dos?
- Sheda puedo explicarlo…
- ¿Qué me vas a explicar Sophitia? ¿¡Cómo si Aion llega a enterarse de esto ustedes dos están más que muertos!? –
Chrno bajó la mirada hacia el suelo, Sophitia lo miró preocupada.
- Dile Chrno, la amenaza que te había dado Aion si te veía siquiera acercarte a Sophitia. -
Sophitia movió la cabeza en señal de negación y se acercó a Sheda, la abrazó repentinamente a lo que la chica reaccionó de forma confusa.
- Sé lo que me hará cuando lo sepa. – Miró a su amiga a los ojos, ésta puso una expresión triste.
- Pero es la única ocasión en la que puedo recordar sentirme bien, estar totalmente a gusto con quien soy… Como mi mejor amiga debes entenderlo… -
Sheda abrazó a Sophitia, le sonrió enseguida y regresó a su cuarto. Antes de cerrar la puerta volteó hacia la pareja.
- Chrno… No dejes que le pase nada…
- No te preocupes Sheda…
- No conoces lo que es capaz de hacer. Váyanse los dos de aquí, no soportaría ver que les pase algo… A ninguno de ustedes.
- Sheda no podemos irnos.
- ¡Entonces no pueden estar juntos! –
Sophitia miró a Sheda con una expresión fría, ésta bajó la cabeza y azotó la puerta tras de ella.
- Sheda tiene razón Sophitia… Aion…
- No me interesa lo que me haga Aion. – Le cortó en seco la princesa. – Nada me impedirá que yo esté contigo. –
Chrno bajó la mirada al suelo y se llevó una mano a la cara, Sophitia se acercó a abrazarlo, pero éste retrocedió.
- Déjame un rato, necesito pensar…
- Pero, Chrno…
- Por favor Sophitia. –
La chica sonrió en manera triste mientras sus ojos se inundaban en lágrimas y veía a su amante alejarse lentamente.
Sophitia regresó a su habitación cabizbaja, enseguida le regresó a la mente la amenaza de Aion y recordó que contaba solamente de dos días para controlar su poder o moriría… Tal vez no era mala idea desaparecer junto con Chrno, después de todo, ¿Le importaba lo que Aion opinara?
La chica se acostó sobre su cama mientras abrazaba sus almohadas y miraba su entorno, el cuarto solía ser de sus padres y la cama en la que ella dormía junto con Chrno era aquella en la que en alguna ocasión durmieron su madre y su padre juntos…
Subió la mirada hacia un espejo que se alzaba en la pared para mirarse, cómo había cambiado. Desde que solía mirar ese espejo cuando era tan solo una niña pequeña y deseaba en poder llegar a tener uno parecido en su propia habitación. Un marco que poseía figuras de un coro de ángeles esculpidos siempre hacía a la princesa pensar en si su madre en realidad era tan mala como ella creía.
Pero esa inquietud se había transformado en odio total, nunca la perdonaría por abandonarla en sus momentos más necesitados.
Un cuadro que colgaba sobre el espejo captó la atención de la chica. En él se dibujaron las figuras de una mujer alta, de cabello castaño oscuro, ojos color miel y tez algo morena, muy hermosa… Y a su lado se apreciaba un hombre de cabello rubio, tez blanca y ojos azul potente tomando de la mano a una niña de ojos rojizos y cabello castaño… Esas manos, ese cuerpo, esa mirada… Era Sophitia en algún momento de su vida.
La chica intentó recordar en qué momento habían hecho la pintura, pero esos pensamientos estaban bloqueados por una gran sombra negra que le evitaba pensar correctamente…
Miró los ojos azules del hombre rubio, ¿Quién era él? ¿Qué demonios significaba todo eso?
De pronto sintió un dolor inmenso en sus muñecas. La chica ahogó un grito para disimular esa repentina punzada y al bajar la mirada encontró sus manos llenas de sangre y una herida en forma de cruz en cada una de sus muñecas.
Sophitia miró con los ojos en blanco sus propias manos y esas heridas en las muñecas. Gritó el nombre de su amante para que la ayudara, se sentía totalmente petrificada e impotente ante la situación…
Llamaba desesperada al demonio mientras sentía que caía y la vista se le nublaba, en ese momento vio las manos de Chrno atraparla antes de que cayera y su vista se tornó negra totalmente.
