Capitulo 6 Memorias perdidas en mi mente.
- ¡Sophitia! ¿¡Sophitia dónde estás!? -
Una mujer gritaba buscando a su pequeña hija, la niñita acababa de cumplir cuatro años y había salido a festejarlo con su padre pero llevaban toda la tarde fuera y su madre comenzaba a ponerse nerviosa, quien sabe qué podría pasarle.
Un hombre alto, tez blanca y cabello rubio se acercó cargando a una niña de cabello castaño largo y ojos rojo quemado.
- Ewan por fin te apareces. ¡Me tenían nerviosa! Estuvieron fuera toda la tarde.
- Lo lamento Christine, pero Sophitia estaba demasiado entretenida y después de todo, hoy es su cumpleaños.
- Bueno, entren los dos que ya está la cena lista.
- ¿Oíste eso Sophitia? ¡Vamos a comernos tu pastel que ya te está esperando! –
La niña salió corriendo hacia la casa emocionada, Ewan abrazó a su esposa y entraron juntos a la casa.
- Mami, ¿Dónde está mi pastel?
- Ahí lo dejé en la mesa Sophitia.
- ¿Van a venir conmigo?
- Sólo espéranos por favor, debo decirle algo a tu madre. –
La pequeña obedeció con una sonrisa en su rostro y caminó hacia el comedor. Christine miró a su marido a los ojos confundida.
- ¿Qué es lo que pasó?
- Christine… Sabes que las amo más que a mi vida. Tanto Sophitia como tú han sido lo mejor que pudo haberle pasado a mi vida.
- ¿Ewan qué pasa?
- Debo irme… No quiero tener que dejarlas solas… No quiero abandonarlas sin embargo, es lo que debo hacer para poder tenerlas a salvo.
- ¡Ewan no me dejes, por favor!
- Di mis alas por ti, daría mi vida por ti pero no quiero que ustedes mueran por mi causa. Han amenazado con hacerles daño a ustedes dos y no soportaría verte sufrir.
- Vámonos de aquí juntos, los tres nos iremos y dejaremos todo, pero así podremos estar juntos tú y yo.
- No Christine, el problema no es esta ubicación, sino el que estemos juntos, un ángel y un demonio juntos son…
- ¿Entonces el problema es que yo sea una demonio? Hubieras dicho eso antes de casarte conmigo y dejarme con Sophitia.
- ¡Espera un momento, nunca dije que mi amor por ti sea más o menos de lo que era! Simplemente sé que debo irme para evitar que algo les pase. –
Christine se llevó una las manos a la cara y miró a Ewan con los ojos empañados.
- ¿En verdad debes irte?
- Sí… No me queda otra alternativa… -
Christine abrazó a Ewan y caminó hacia su cuarto, pasó por el comedor donde al verla, Sophitia se puso de pie emocionada.
- ¡Mamá vamos a cenar! -
Christine siguió de largo sin hacer caso de su hija, la pequeña miró confundida a su padre, quien tenía la mirada fija en su esposa, caminó hacia Sophitia y la cargó, llevándola a su regazo.
- Papá, ¿Qué le pasó a mamá?
- Creo que tú también deberías saberlo Sophitia… Mañana temprano me iré de aquí, no puedo quedarme.
- ¿A dónde vas?
- Como líder de este feudo debo ir hacia la guerra princesa, pero prometo regresar en cuanto pueda.
- ¿Cuándo vas a venir?
- Un mes, un año… La verdad es que no lo sé, pero te aseguro que regresaré a verte, ¿de acuerdo? –
La pequeña asintió triste, abrazó a su padre y subió hacia su cuarto.
"¿Esa es la verdad? ¿Es posible que haya perdido todos estos recuerdos?"
Ewan vistió su armadura, puso su espada al cinto y después de besar en la frente a su hija salió del castillo montando su caballo encaminándose a la guerra…
"Así que yo misma me he engañado…"
Sophitia se columpiaba en el jardín del castillo, peinaba su largo cabello en una trenza mientras cantaba armoniosamente.
- ¡Ven acá en este momento Sophitia! -
Incluso en su cumpleaños su madre no dejaba de llamarla de mala forma, aunque la chica estaba totalmente segura que su madre ni se acordaba de la fecha de su cumpleaños. El último cumpleaños que Sophitia recordaba haber festejado con su madre fue su cuarto cumpleaños, y había otra persona con ellas, sin embargo era una simple sombra borrosa, no podía identificar la silueta. Capaz y se trataba de algún familiar lejano, pero ya habían pasado diez años desde ese día, era difícil que recordara con lujo de detalle lo que había pasado.
- ¡Sophitia te dije que vinieras! -
La chica se puso de pie suspirando aburrida, estaba harta del comportamiento de su madre, pero debía obedecerla así que caminó de vuelta al castillo.
- ¿Madre? … ¿Qué pasó mamá? -
Sophitia buscó por todo el castillo a su madre, sin lograr encontrarla. Caminó por la capilla, la planta alta, las habitaciones, pero nada…
Llegó hacia la sala y puso los ojos en blanco cuando encontró a su madre tendida en el suelo completamente pálida.
- Mamá… ¿Éstas bien? -
Puso su mano sobre el hombro de su madre esperando que respondiera.
Soltó un grito cuando volteó el cuerpo de su madre y encontró en su pecho una daga enterrada, su vestido se encontraba teñido de rojo y la vida en sus ojos había desaparecido por completo.
Asustada, Sophitia salió corriendo de su morada llorando desoladamente. No encontraba hacia dónde ir, se sentía totalmente sola, desesperada mientras lloraba a lágrima viva tratando de encontrar algún lugar al que pertenecer.
De pronto llegó a una casita y un niño captó su atención, él la recibió con cariño y le ofreció todo para que se sintiera bien.
Un hombre entró por la puerta y la llevó con él.
"He estado soñando, pero… ¿Quién va a poder mentirme diciendo que puedo negar que he vivido entre la verdad y la mentira?"
Acompañada del hombre que la cuidó de pequeña encontró una vez más a aquél niño que le había ayudado, ahora convertido totalmente en un hombre… Se vio a sí misma en sus brazos, sus labios se encontraron y soltó una lágrima cuando el demonio acarició su espalda desnuda bajo la luz de la luna llena…
"¿De dónde he sacado todas mis memorias anteriores? Chrno… Tú iluminaste mi vida… Tú me enseñaste quien soy… Soy tu ángel, tu vida, tu princesa… Soy tu Sophitia…"
