Kaixo! primero que nada... mil disculpas por haber dejado el primer capítulo así sin nada mas que el contenido, pero fue por curiosidad... en fin. Aquí está el segundo, este fic lo actualizaré solo cada 4 de mes, así que les pido infinita paciencia para las actualizaciones... como saben no acostumbro dejar mucho tiempo sin nada, pero... aquí si me lo tomaré.

Millones de gracias a las personas que dejaron reviews, que ya respondí, creo que ésta será la historia que mejor he estado cuidando, espero no les decepcione, no será un KaiOC, ni un KaiHil, y sin embargo habrá de ambos... o algo así.

Disclaimer: Ningún personaje me pertenece, situaciones, ideas y OC's quizá si, pero a quien le interesa.


Vita, la que estará ahí solo cuando se le necesite x Confianza x Es bueno saberte aquí.

(El dolor compartido… ese que nos hizo unir caminos)

Flashback

Llantos, gritos, abrazos y lágrimas, todos compartidos y fundidos en un solo sentimiento, el dolor, y unido a una causa, la pérdida, el dolor de una pérdida compartida entre varias personas que abarrotaban la pequeña sala de espera de la Consultora Svarthenzen socia de la firma dueña del avión accidentado.

Él acababa de entrar. Estaba estático en el marco de las puertas corredizas, flanqueadas por un pesado grupo de policías que trataban de mantener a raya al cuantioso grupo de reporteros y curiosos que querían saber algo mas del accidente, que había sido noticia apenas la madrugada de ese día.

Se sintió jalado a un sueño o una pesadilla, un extraño mundo alterno donde el dolor, la furia y el miedo eran los principales dirigentes. –Sr. Hiwatari- se oyó una voz anónima entre un pequeño grupo que salía de una sala de juntas.

–Está aquí- dijo alguien mas.

Él no respondió, aprisa se desplazó a donde se localizaba un panel plagado de fotografías, queriendo negar la irrechazable verdad, él estaba muerto. Al no hallar fotografía alguna de él, un pequeño velo de esperanza cayó en su abrumado cerebro, quizá la noticia no era cierta. Aferrado a la endeble idea buscó alguna señal de ella entre las imágenes de cuerpos ensangrentados. Nada.

-Señor, quizá deba venir con nosotros.-

-Где?- dijo con la mirada escudriñando cada esquina del panel.

-No aparecerá ahí… no lo creímos prudente. Además, no sería agradable para usted ver lo poco que quedó.-

Lo poco que quedó.

No aparecerá.

No estaba.

Se había ido

-Она?- preguntó queriendo saber algo de la otra persona, la que al menos sabía no estaba muerta.

-Ella… ella… está en urgencias, fue de los pocos sobrevivientes…-

La pequeña luz de nuevo se encendió en el mundo de tinieblas en que él mismo se había hundido.

-Pero…-

Pero…

Pero… algo iba a pasar.

-Pero…- repitió mirando para otro lado, hacia los dolientes que se abrazaban conforme veían las fotografías o leían los nombres de sus conocidos. Los que se habían ido.

Había parejas, niños, ancianos, unos a lado de otros. No necesariamente compartían la sangre de sus venas, pero si la desgracia que había acaecido. Mientras el hombre le daba un minucioso reporte médico del estado de ella, él se quedó mirando a una persona sentada en el piso, casi al frente de él. Con el cabello envuelto en una pañoleta, los ojos rojos del llanto, los puños cerrados de la rabia y su boca moviéndose lanzando palabras de reproche, a quién? No lo supo, hasta que se concentró en sus palabras.

-Maldito, no cumpliste, hice todo lo necesario para conseguirlo, estoy prácticamente muerta para todos allá… por ti, y no pudiste, no pudiste continuar con tu palabra… terminaste aquí por qué tuviste que terminar aquí?-

Al hombre que ella había perdido.

Su concentración regresó al hombre ante él. Y las palabras de 'estado crítico' 'coma' lo separaron por completo de la chica que lloraba su pérdida.

-Dónde está?-

-De inmediato lo llevaremos.- Le dijo una joven mujer mientras salía por una de las puertas laterales, él se quedó detenido, mirando de nuevo la escena de la gente y específicamente a la joven que ya no decía nada, solo miraba entre lágrimas una foto en su mano.

Que envidia, que envidia el poder expresarse así, el poder canalizar todo lo que se construía en su interior de ese modo. Si tan solo él hubiera podido.

Fin flashback

Ella se restregaba el cabello envuelto en una toalla, entraba de nuevo a la casa y dejaba la puerta abierta para que él entrara. Cuando ingresó a la construcción, lo recibió el inusual aroma que siempre la acompañaba, canela y esa extraña sensación de tierras lejanas. En otras condiciones y ocasiones, eso no había sido mucho problema, pero ahora su estomago y cabeza respondieron como lo habían venido haciendo desde Islandia, un estrujamiento en sus entrañas y un terrible dolor de cabeza.

Ella se dio cuenta y lo miró preocupada pero sin saber que hacer, él solo movió un poco la mano izquierda y con la otra se frotaba la frente. Ya pasaría. Lo único que a ella se le ocurrió fue darle un vaso con agua y una mirada de preocupación.

-Qué hacías en Helsinki?- le preguntó él cuando dejaba el vaso en la mesa de la sala y tomaban asiento.

-Te lo dije, oí que venías, hablé con Brodoteau, ya sé lo que pasa.-

-Por qué?-

-No recuerdas que fuiste tú quien me lo presentó?- finalizó ella sabiendo que no era buena idea para nadie el ahondar en ese tema. Se quedaron en silencio por cinco minutos esperando que alguien dijera algo, pero cuando supieron que no habría mas palabras ella se incorporó y se dirigió a la cocina. –Es hora de la comida. Qué quieres? Hay… pescado, foca o pollo.-

Kai no lo pensó ni un minuto –Pollo, no lo he comido en mucho tiempo.-

-Seguro- Vita sonrió animada –Te importaría preparar café y una ensalada mientras preparo lo demás?-

No volvieron a hablar, en silencio prepararon todo y comieron. Después de eso se desplazaron a la parte superior de la casa, específicamente a un cuarto de mediano tamaño, pero completamente vacío. Una enorme alfombra persa era lo único que hacía contacto con el piso, dos de las paredes eran completamente de cristal, como dos inmensos ventanales, de otra de las paredes pendían cuadros, pinturas y grabados, él reconoció réplicas de importantes obras maestras de varios pintores, se detuvo y sonrió con una puesta entre 'El Grito' de Munch, y el panel del Infierno de 'El Jardín de las Delicias' de El Bosco. 'Kakendemoníaco' una retorcida figura de triángulos multicolores y un maniático ojo en la parte superior, que le recordó la cara que ella puso cuando él se la regaló. La otra pared estaba literalmente tapizada de fotografías, recortes de periódico y pedazos de papel con notas, ésta le llamó mas la atención, y mientras la recorría, ella le dijo.

-Siempre quise un lugar así, nunca antes había podido tenerlo te gusta?-

Él recorría de aquí a allá el muro –Si, me gusta.-

Ella se acostó en la alfombra, y le invitó a acompañarla. Él no dudó y se acomodó a su lado viendo el lago ante ellos. –Es como tú lo imaginaste.-

Ella se rió –Como se la había pedido. Viste la foto dónde estábamos en Ayer's Rock?-

-Si, estás con él.-

-También tengo una de ellos, mira, debajo del recorte de las ruinas en Irán, la encontré en un periódico.- ella señaló al panel. Pero él no pudo voltear, no quiso ver de nuevo los dos rostros que aún acudían a él en sueños o pesadillas. Solo asintió y continuó viendo a través de los cristales.

Se hizo silencio por otro rato, al fin él habló –Necesito ir a ver a unos viejos conocidos, yo…-

-Quieres que vaya contigo?-

Kai se pausó por un momento –No necesito ayuda, pero sería buena la compañía.-

-Claro que no la necesitas, pero voy contigo, aprovecho que tengo cosas pendientes fuera de aquí.-

Él ya no le dijo nada, solo levantó los ojos, siempre era de ese modo. Ella quizá no lo aceptaría libremente pero iría a donde fuera que él le pidiera, obviamente cuando él la necesitara. Vita nunca iría solo por el placer de acompañarlo, iba por que era requerida. Pasaba lo mismo con él. Tenían la extraña habilidad de leer las intenciones de la otra persona. Jamás por placer, solo por petición.

-Cuándo quieres irte?-

-Tres días.-

Ella asintió y se giró, casi sobre él. -Qué crees tú que pudo haber pasado si nos hubiéramos conocido en otras condiciones? Pudo haber sido lindo… no?... no-

-Por supuesto que no. No nos hubiéramos soportado desde la primer semana… y… yo la conocí antes, e…- él se detuvo.

-E hiciste una promesa, a ella y a ti.- Ella se recostó sobre él.

-Да, además…-

-Para que destruir una gran amistad?- ella lo miró a la cara.

-O lo que sea que tú y yo tengamos.- Rió Kai.

-Si, pero me conoces, soy una guerrera adicta a pelear batallas perdidas.-

-Lo que digas- él sonrió.

Ella también sonrió y descansó su cabeza en su pecho. Descansaron por horas y horas en ese cuarto. Él fue el primero en despertar, haciéndola a un lado, salió y se dio un baño, refrescado por la sensación de limpieza, recorrió la casa. Ya un poco adaptado al olor que al principio le sacudió tanto, se rió de la extraña decoración, entendía por que la casa de la chica era tan conocida en el pueblo, no solo su nombre y apellidos eran inusuales ahí, su casa se resumía en una palabra, 'exótico'. Motivos árabes, se entremezclaban con piezas venidas de varias culturas a lo largo del planeta, era el reflejo de esa mujer. Un rompecabezas, cuyas piezas se hallaban regadas por el planeta y que jamás podían llegar a encajar bien. Aunque no todos entendían, él lo hacía, por que también era su caso. Solo que no tan radical como el de ella.

Se le ocurrió preparar el desayuno, y mientras bajaba a la cocina se acordó del hurón, un poco apenado de haberlo olvidado por completo lo halló dormitando en uno de los sillones, sobre un cojín con cascabeles. El animal con el ruido de Kai al acercarse despertó y gruñó, denotando su molestia de no haber sido alimentado la noche anterior. Pero a Kai no le molestó mucho, nunca había sido de una de sus actividades favoritas. Con flojera buscó un pedazo de carne del refrigerador, se la dio y salió de la casa.

El viento agitó los árboles, miró el reloj y se acercó al agua del pequeño arroyo, después al lago, era una propiedad envidiable, aunque la localización estaba muy al norte para su gusto, le agradaba el ambiente. –Es bonito, verdad? Fue lo único que me heredó la abuela Dresner, supongo que pensó que jamás le daría uso, ya sabes que le gustaba molestarme.- Ella se asomaba desde la gran ventana abierta del cuarto donde habían dormido.

-Pues te dio un buen hogar.-

Ella no estuvo del todo de acuerdo con ello –Una gran casa si, pero aún no es mi hogar. Harás el desayuno, yo te prepararé un cuarto, no quiero ni creo que quieras pasar todas las noches conmigo.- Ella cerró la ventana riéndose.

Él solo negó, molesto con la insinuaciones de Vita. Regresó a la casa y, disminuyendo las náuseas con un par de pastillas, hizo lo mejor posible con todo lo que había en la cocina. Cosa nada fácil, puesto que ni él cocinaba, ni conocía buena parte de lo que se hallaba ahí.

Vita sacaba cobijas y abría las ventanas del cuarto que eligió para él, estaba al lado del suyo, y era el único en donde había suficiente mobiliario como para simular una habitación. Mientras terminaba de acomodar las cosas para hacer un poco agradable el lugar, miró la mochila con la que Kai había llegado, se sentó y tembló un poco por la situación. Se recostó en la cama con el aroma de la carne de foca aderezada con algo que olía como pimienta picando su nariz, extraña e incitante, era lo que le gustaba de la esporádica cocina de Kai.

Regresó al cuarto de grandes ventanas, en una pequeña esquina donde había un poco de espacio, puso una notita con una tachuela 'Je comence la fin, avec toi… mais seulement toi, seras a lá. ' Sobre la nota, una fotografía, de un hombre de color y ella, abrazados y sonriendo, él sostenía una copa y ella lo rodeaba con un brazo y el otro lo estiraba hacia la cámara, la mano extendida mostrando un anillo en primer plano, un anillo de compromiso.

-Te hubieras alegrado de ver este lugar. Y reirías de verme haciendo lo que he hecho.- Movió la mirada a otro punto de la maraña de imágenes, una borrosa imagen de Kai y ella, en una playa. Era el recorte de un periódico sensacionalista, ella no recortó el encabezado pero lo recordaba bien. 'Oportunista, la ramera que seduce al joven millonario.'

Flashback

La luna roja y el ardiente calor tropical, aunado al alcohol que se consumió esa noche y la frescura del recuerdo, los hicieron perder toda clase de inhibición y consciencia de las acciones, él sujetaba una botella de whisky mientras la abrazaba con el otro brazo, ella cargaba un par de copas en la mano, caminaban por la playa vacía.

Era Brasil y el carnaval de Río, el escenario perfecto para quien quiere olvidar todo, y no quiere saber nada del mañana, solo vivir el momento. Justo lo que esos dos buscaban.

Los empleados del exclusivo hotel donde se habían hospedado tuvieron que ir a pedirles se recluyeran en sus cuartos, por consejo del gerente. Kai los ignoró alejándolos con una simple amenaza de exigir su despido, Vita miraba con ojos desenfocados todo. –Esto es aburrido… tengo una idea.-

Kai trató de concentrar su mirada en ella –Propón…-

-Vamos- ella lo jaló y se fueron al carro que habían rentado, el chofer esperaba paciente a un lado. Preguntó a donde iban.

-Largo- dijo Kai con autoridad. Tal, que el hombre retrocedió, aunque estaba preocupado de la enorme imprudencia de que condujera en ese estado, el miedo de perder su empleo o algo peor, fue mayor. Le entregó las llaves y se retiró.

-No, conduciré yo. Tú no estás en buen estado.- Ella le quitó las llaves.

-Y tú si?-

Vita dejó escapar una carcajada y ya apeada al volante, le abrió la otra puerta, milagrosamente llegaron a su destino, o al menos a un sitio lejos del hotel, por que con semejantes niveles de alcohol difícilmente ella distinguía un lugar de otro. Llegaron a la conglomeración de gente en pleno desfile, se dejaron seguir llevando por la embriaguez de todo. Que poco a poco se fue disipando, la noche y el alcohol en la sangre.

Ella abrió los ojos y corrió al baño, vomitó y se metió a la regadera abriendo solo el agua fría, la resaca era tal que ni con un baño de diez minutos y tres antiácidos se minimizó, se miró en el espejo, su cabello estaba enmarañado, su maquillaje sin remover la hacía ver como una de esas viejas mujeres que buscan compañía por las noches, se lavó la cara con tanta insistencia hasta que lo único que quedó de color en su cara, fueron las pesadas ojeras que pendían de sus ojos. Salía del baño rascándose la cabeza, preguntándose dónde estaba y como había ido a dar ahí, de pronto vio el desastre que reinaba en el deteriorado cuarto.

En la cama, había alguien. –Ay no, no otra vez.- Pensó angustiada y buscó en su cabeza desesperadamente algún recuerdo, debía ser Kai.

Si, enrollado en la sábana estaba él. -Kai?- llamó con cautela. El otro se volteó, ella insistió hasta que él abrió los ojos perezosamente y, Vita supuso que le pasó lo mismo que a ella. Cerró los ojos y se sujetó la cabeza.

-Что? где я… Вита?- balbuceó el otro sintiéndose en un torbellino.

-Si, aquí estoy. La noche debió haber sido buena- se carcajeó la chica mientras le daba otros antiácidos a él.

-No lo creo, no recuerdo nada.- Rió Kai engullendo el agua. La otra se sentó en la cama, diciéndole solo con la mirada la ira que esas palabras le provocaron. Kai se levantó y ella se recostó, después de repetir la misma rutina que ella en el baño salió y regresó a la cama junto a la joven.

Ninguno se atrevía a reconocer que no sabía exactamente dónde estaban, por qué se habían permitido hacer eso y, que no les había gustado.

-Estamos mal…- susurró ella.

-Tiene que haber un modo de superarlo…- él murmuró. Con la sensación compartida de haber tocado fondo en una caída libre de mucho tiempo.

Volaron a Chiloé, en el extremo sur de Chile, era un lugar opuesto a donde habían estado anteriormente, la calma se respiraba en cada punto. Él rentó una casa en las cercanías del río, les llevó un par de días entender todo lo que habían hecho durante una semana, exhibirse ante el mundo en un vano intento por olvidar la pérdida. Consolándose mutuamente.

Se habían conocido en el funeral. Habían intercambiado impresiones y memorias, al principio él estaba muy reticente a hablar, pero ella lo había doblegado parcialmente con su indiferencia. Hablaron tan poco durante el larguísimo tiempo de espera, ajenos a lo demás que pasaba alrededor que pensaron que hubo una conexión. Habían perdido lo que más querían. Sus heridas eran similares, aunque las de él, un poco más profundas. Era como verse reflejados en un retorcido espejo.

Al tercer día de su estancia en Chiloé, se quedaron hablando un poco de recuerdos y planes, y se avergonzaron de lo que habían hecho. Por que no eran así, habían sido un patético par lamiéndose mutuamente las heridas.

Fue ahí donde llegaron a la conclusión de que sería una traición mutua si intentaban siquiera una relación, era impensable. Así que cada uno continuaría su camino a su modo y superaría sus dolores como pudiera, haciendo un firme trato de estar ahí si la otra persona lo pedía o era obvio que lo necesitara.

Después de ese día, se despidieron y estuvieron en contacto, cuando la situación lo requirió.

Fin flashback

-Estás sorda?- le llamó Kai desde abajo.

La otra salió de sus recuerdos y corrió a comer. De nuevo comieron en silencio, él se sirvió una cantidad mínima y una taza de chocolate. Ella lo contempló con minuciosidad, dándose cuenta de cómo había cambiado.

-Qué te pasa?- dijo Kai un poco molesto de que le viera así.

-Nada, solo que recordé un poco de lo que pasó hace dos años.-

El otro fingió asco –Ni lo menciones.-

-No fue tan malo- Ella rió irónicamente. -Quieres ir al pueblo?-

-Por que no, después sería bueno dar una vuelta en el lago.-

-Perfecto- limpiaron el lugar, y el hurón no quiso quedarse esta vez, apático Kai le permitió subirse en su hombro –no terminas de acostumbrarte a él?- preguntó ella viendo su cara.

-No es eso, solo que a veces si llega a ser molesto.-

-Monsieur красные глаза- susurró Vita mientras le rascaba la cabeza.

-Vete al diablo, odio ese sobre nombre-

-No lo decía por ti, sus ojos son más rojos que los tuyos.-

-Él le puso un nombre-

-De acuerdo, de acuerdo, mister Khan az Zabib-

-No lo digas en ese tono, se oye aún más extraño de lo que es.-

-Pues no es el único con ese problema, ok ok, lo entiendo muy bien. Khan.- Vita rió. Fueron al pueblo a comprar lo que ella necesitaba, y Kai se dio cuenta que ella, aunque no hablaba bien ni ruso ni mucho menos lapón, se daba a entender a medias con todos. Contenta con haber conseguido un descuento extra gracias al coqueteo que le hizo al dependiente del almacén, hicieron un rodeo hasta llegar a un amplio muelle.

-Aquí vive la señora Odvhärt, ella nos prestará una lancha, es medio gruñona pero muy amable. Espera- Una negociación a señas de diez minutos, los dejó con una lancha de buen tamaño y dos panes.

-No entiendo como has sobrevivido aquí.-

-Cállate, tienes lo que querías, además de algo para comer. Por otra parte… yo no tenía otro lado a donde ir.- Dijo ella con un poco de congoja.

Anduvieron a la deriva por casi una hora, él contemplaba el panorama y ella estaba ocupada leyendo una revista y el periódico que compró. –Qué te dijeron ahora?- preguntó él de repente sobresaltándola.

-Quién?-

-No me vengas con eso- él la miró con tal fuerza que ella tuvo que responder con la verdad.

-Fue la segunda vez que me repudiaron, recurrí a la familia de mamá después de que me cancelaron el contrato en Australia. Me dieron el papel de propiedad que me heredó la abuela. Y aquí estoy. Como puedes darte cuenta, estoy bien. Necesitaba el tiempo para pensar, no te necesité. El sobrino de Brodoteau me ha ayudado con algunos encargos para su revista. Con eso me he mantenido.-

-Complicado-

-Pero nada que no haya superado sin tu ayuda.-

Kai asintió y cada uno tomó un remo, era hora de regresar. En la casa, él subió al cuarto diciendo que debía pedir los boletos de avión y dejar unas instrucciones. Pero necesitaba recostarse, el dolor de cabeza no había cedido.

Ella lo imaginó y no le cuestionó, así que se dispuso a preparar sus cosas para el viaje después de hacer algo de comer, partían en dos días y ella tenía que hacer muchas cosas antes de dejar esa casa por un tiempo considerable. El momento de dormir llegó, ella no lo llamó a comer esperando que el descanso le hiciera bien, él bajaba cuando ella se iba ya a acostar, le informó dónde estaba la comida y se fue. Kai asintió y se sentó a la mesa disfrutando el ligero sabor del guisado de verduras. Después de lavar los utensilios, le dio otro recorrido a la casa, curioso veía el interior de cada uno de los dos cuartos desocupados del piso.

Parecían vacíos, solo un poco de polvo y unas cuantas cosas en cada rincón, en la parte superior halló su estudio, era el más atestado, no aguantó la curiosidad e inspeccionó el interior. Parecido a la pared del cuarto de la alfombra, había grandes paneles con fotografías y dibujos, en una esquina una pila de libros junto a un librero repleto, en la otra su restirador al lado el escritorio donde podía ver su computadora, pinturas, lápices, y demás herramientas de trabajo.

Había solo un pequeño espacio vacío, en el que había unos bocetos de órganos humanos, así que dedujo que esos eran los encargos de los que hablaba. Ilustraciones para una revista médica. Se asqueó un poco de ver libros de medicina con fotografías, abiertos sobre el restirador y en el piso, su 'fuente de inspiración'. Salió del cuarto y llegó de nuevo al cuarto de la alfombra, y se recostó ahí.

Había dicho la verdad cuando comentó que le gustaba, ella le dijo una vez que ansiaba un cuarto solo para pensar y guardar los recuerdos que no quería mantener por siempre en su cabeza, desde donde pudiera observar lo inmenso que era el mundo y así, entender que los problemas, eran una parte mínima de la vida. Idea muy romántica, pero llevada a la práctica, funcionaba bien.

Eran cerca de las dos de la mañana cuando se fue a dormir. Y al siguiente día, de nuevo fue el primero en despertar, una vez mas preparó el desayuno, algo ligero y rápido. Ella apareció con aspecto cansado y de mal humor, le dijo que saldría buena parte de la mañana y con el plato en mano salió de la casa.

Después de hacer encargos, arreglos y algunas llamadas, Kai y Vita estuvieron listos para partir al día siguiente desde temprano. Ella fue la última en salir de la casa, dio una última mirada al cuarto de grandes ventanas respirando profundamente, salió de él y se miró en el espejo, soltó su cabello entre rojizo y oscuro, despejándolo solo el mínimo de su cara, se miró un poco pálida, y no quiso ni pensar en como se pondría cuando llegaran a una región más cálida; se acomodó la chamarra y bajó entre brincos la escalera.

Ya en el pórtico, mientras Kai la esperaba en las escaleras, ella le llenó el plato de croquetas al perro que parecía siempre dormir, le rascó la cabeza susurrándole 'Deséame buen viaje' y siguió a Kai a la camioneta.

-Vas a dejar ahí a tu perro?- preguntó él ya sobre el vehículo.

-No es mío, es de mi vecino, solo que dice que lo deja ahí para que me cuide, pero tengo la impresión que soy yo quien lo cuida.- Rió un poco, cerró la puerta y miró por última vez su casa.

Kai arrancó, fueron dejando atrás la región de Inari, repitió el camino hasta Oulu, de ahí llegaron a Kajaani donde descansaron. Alternando los momentos de manejo, a partir de ahí, en dos días estuvieron en San Petersburgo, lugar de donde partía su avión.

La entrada a la ciudad le sacudió algo a Kai, tenía mas de un año que no pisaba esas tierras, y aunque no estaría mas de cuatro horas ahí, era extraño ver el lugar que tantas veces había visitado con sus amigos, y ahora estar ahí en esas condiciones. Había decidido comprar boletos para un vuelo comercial y así evitarse el alboroto que sucedió en Helsinki, puesto que sabía que en New York, el pequeño tumulto podía ser mucho mayor.

-A quién vamos a ver?- Vita preguntó ya sobre el avión.

-Para qué preguntas si no los conoces?- Kai respondió.

-Curiosidad, en persona no los conozco pero los he visto en muchas fotografías, hasta tengo unas de ellos en mi pared.-

-Sorpréndeme, di que puedes deducirlo. Estados Unidos…- Kai se burló.

La otra repasó en su cabeza una y otra vez los pocos datos que tenía de sus ex compañeros –No tengo idea-

-Mizuhara, Max. Vive con su madre en New York.-

-Por qué él?-

-Tres simples razones, es el que vive más lejos de los demás, es el único que no tiene compromisos con una tercera persona y…-

-Tercera persona?-

-No vive con alguien… o al menos de lo último que supe.-

-Y la tercera razón?-

-Fue el que menos me odió por lo que hice.-

[New York

-Max? hijo arriba, se me hace tarde.- Gritó la mujer rubia, ni sus ojos ni su voz habían perdido chispa o autoridad, aunque su piel si había percibido los estragos del tiempo y la dureza de las malas épocas pasadas, puesto que unas arrugas ya aparecían en sus aún bellas facciones.

-¡Mamá¡Cinco minutos mas!- gritó Max desde su cama.

-Max, por favor, no pienso perder mas tiempo, tengo que llegar al trabajo.-

-Son vacaciones, déjame descansar.-

-Max, ven aquí ¡ahora!- gritó Judy.

Y ante eso Max no pudo, con extrema pereza se despegó de sus adoradas cobijas, y con ganas de quien no quiere hacerlo, bajó al comedor donde su madre lo esperaba con un beso, un 'buenos días' y un par de waffles y cereal. Max balbuceó los 'buenos días' y se sentó a comer, su madre esperaba una respuesta más efusiva, pero se conformó que acudiera a su matutino llamado, aún siendo su cuarto día de vacaciones.

-Qué vas a hacer hoy Max?-

Max preparaba una revoltura de dos clases de mermeladas, mas miel de abeja y arce –Mmm… no estoy seguro, Mariam regresa de su viaje hasta la próxima semana. Alan sigue sin querer hablarme, así que supongo que regresaré a la cama, después jugaré videojuegos, y quizá, vuelva a dormir otro poco.-

-Ah, no señor, usted no va desperdiciar así su día, quiero que limpies ese chiquero que tienes por cuarto, después, lavarás los pisos y harás la comida.-

-¡Mamá! No puedes pedirme que haga todo eso-

-No?-

Max sonrió pensando que la tibia sonrisa llegaría a la boca de su madre, como sucedía cada vez que no podía sostener con él una broma… pero no llegó. Su ceño fruncido, una mirada seria y decidida, por que no había nada de que reírse, era una orden sin objetación.

-Regresaré por la noche, te dejo quince dólares, por favor haz algo decente de comer, no tus rarezas.-

-Creaciones- corrigió Max.

-Como quieras llamarlas, no pierdas el tiempo, y recuerda que no hay nada que negociar en mi orden.-

-Si mamá- Max aplicaba la gelatinosa mezcla entre sus waffles.

Su madre sonrió, esta vez con esa tibieza que Max buscaba, el gesto que Judy tenía no podía describirse de otro modo mas que el de una madre orgullosa, por que sin duda lo estaba. Su hijo había sabido apartarse del mal camino a tiempo, sus amistades no le habían contagiado con sus locas ideas de matrimonio y paternidad, era un estudiante regular, y novio de una linda chica que lo quería mucho, claro que había de que enorgullecerse.

-Me voy, dame un beso- dijo su madre, mientras tomaba las llaves de su carro, Max la recompensó no solo con un sonoro beso en la mejilla, sino con un fuerte abrazo y un 'cuídate' que casi le saca una lágrima.

Judy salió apresurada mientras Max comía otro par de waffles, terminó y se dirigía de nuevo a dormir cuando las palabras de su amigo Takao lo detuvieron 'Te volverás alguien como yo'.

Takao las había dicho hace tiempo, según como una maldición, pero era mas una advertencia de que se cuidara, una vez que recibió una estricta orden médica, de someterse a una rigurosa dieta y eliminar los casi treinta kilos que su depresión, la cadena de malos sucesos y la suculenta cocina de su abuelo, le habían hecho aumentar.

Solo se recostó un momento en el sillón para organizarse, decidió que primero limpiaría la casa y después preparar la comida; la gran casa a la que se habían mudado apenas cuatro meses atrás no terminaba de convencerle. Aunque adoraba el gran espacio de su cuarto, el jacuzzi del baño superior, y el gran jardín, no entendía por que vivían en una casa tan grande si solo eran dos personas, y por qué quienes su madre contrató para el mantenimiento y limpieza acudían solo una vez cada semana.

Medio de mala gana comenzó a sacudir un poco de polvo, cuando menos para quitar el exceso. Sonrió al pasar por sus trofeos y fotografías, removió y limpió con calma la fotografía de su difunto padre.

La querida cara y esa sonrisa protectora le hicieron aumentar la propia, regresó la fotografía con extremo cuidado al frente de los demás portarretratos. Continuó sacudiendo por todos lados, tomó una escoba, colocó un disco de su temporal grupo favorito. Bajo la estrepitosa 'Cheated hearts' de los Yeah yeah yeahs, continuó su trabajo.

Barrió, y limpió. Cuando no quedó rastro visible de polvo, se dirigió a su cuarto, corrió las cortinas y abrió las cuatro ventanas para permitir que el aire circulara, entendió por que su madre se refirió así de su cuarto un 'chiquero', no había cerdos corriendo bajo la cama, pero no le sorprendería si hallaba alguna colonia de ratas en algún sitio.

Hizo cuatro pilas, una pequeña de ropa limpia fuera de su lugar, otra de similar tamaño de cosas que jamás debieron haber llegado ahí, y dos gigantes, una de ropa sucia, y otra basura.

Suspiró exhausto, le había tomado casi tres horas todo eso, sacó los dos montones pestilentes; y justo cuando se disponía a colocar la ropa limpia en su lugar, el timbre de la puerta resonó. Confundido miró el reloj, apenas sobrepasaba el medio día, no esperaba visitas, el cartero no tocaba el timbre.

Descendió y bajando el estruendoso volumen abrió la puerta de la casa, no entendió nada. Una chica completamente desconocida lo esperaba en la entrada; ella tenía grandes ojos negros, cabello del mismo oscuro o rojo, estatura media y piel enrojecida, como si no estuviera acostumbrada a ese clima. Él cruzó el patio y abrió la puerta principal que estaba flanqueada por dos gruesos pilares de piedra negra, en cuanto la puerta dejó de interponerse entre ambos, sin esperárselo ella brincó dándole un rápido pero hondo abrazo.

Él la alejó, y ella se disculpó bajando la cabeza. -Lo siento, pero no sabes lo feliz que estoy de que al fin seas tú. Por que eres Max Mizuhara cierto?-

Max asintió lentamente –Si soy yo, quién eres tú?-

Pero la chica volteó a un lado, y dijo sin dirigirse a él -Te lo dije, nos tomó casi dos horas, pero te auguré que lo encontraríamos.-

-Te puedo ayudar en algo?- Max estaba comenzando a pensar que era una broma.

-No necesariamente, pero es bueno al fin dar con tu casa. No pensé que fuera tan complicado hallarte, Max.-

Max abrió los ojos paralizado y sorprendido, la voz la reconoció, aunque era más acallada que la que había conocido, sabía a quien pertenecía. Giró su mirada, apareciendo al lado del pilar izquierdo estaba él.

-Kai…-


Preview Cap 3

Hiciste lo que dijiste que jamás harías, lo que siempre negaste, eso… que hiciste dos veces. Lo curioso es que efectuaste lo que él te hizo, pero ahora tú contra nosotros. Ambición? Hambre de poder? Dijiste que no te importaba, pero lo que no te importó, fuimos nosotros. Y ahora que te escucho, sé que no has cambiado.

Max, el que te anima en las buenas y las malas x Duda x No te has arrepentido cierto?


Una semi ficha de mi OC

Nombre: Vita Massar-E-Shariff Cabrera

Edad: 24

Físico: 1.65 y unos 54 kg, cabello rojo oscuro, ojos grandes y negros.

Familia: Sus padres (separados) y cuatro hermanastros (un par por cada padre).

Su padre es un anglosajón islámico que vive en Qatar y su madre una canadiense de padres latinoamericanos; es producto de una enredada mezcla racial, y le molesta la hipocresía, eso la llevó a independizarse (no económicamente) a los 16. Vivió una inestable vida hospedada con familiares en parte de América y Asia.

Resultó ser un fracaso para casi todas las áreas del conocimiento, aunque es buena con los números y tiene buena memoria, es muy inconstante y carece de toda disciplina. Así que se dedicó a lo que mostró un poco de habilidad, el dibujo y la pintura, pulió sus técnicas con un tío en China y unos primos en Perú.

Desde los 19 se fue a vivir con su novio (un fotoperiodista africano) y a viajar con él. Es ilustradora independiente y había adquirido cierta notoriedad, pero después de que anunció su compromiso, su familia paterna hizo que le cancelaran el contrato que tenía con una editorial árabe en Australia.

Es de carácter inestable, se quiebra fácilmente pero se repone con la misma rapidez, puede ser un poco mentirosa, vana, manipuladora y obsesiva, para lograr sus ambiciones; fuera de eso es leal, firme, algo condescendiente y de libre criterio. Sabe leer el lenguaje corporal (ayudándole a conocer un poco más a la gente que conoce), su problema es que no sabe nada de cómo ser émpatica, resultando en pocas habilidades sociables.


Ahora, a la 'mecánica' del asunto, el título parece muy largo y enredado. Pero como son muchas cosas las que estoy mezclando, ahí va como funciona esto:

La frase después del nombre, es como ve Kai a esa persona x La segunda parte lo que Kai siente a lo largo del capítulo x La tercera parte lo que la persona expresa sobre Kai. Y lo que va entre paréntesis sobre que trata (o tratan) los flashbacks que se incluyen.

No será precisamente como la que hice de 'De separaciones, amores y cosas peores', aquí son mayores, rondan los 24-25 años, hay algunas cosas que he aprendido del manga, pero adaptadas, y dejo muchos hilos sueltos que se irán uniendo a lo largo de la historia.

Millones de gracias, Ikusi arte!

Dva: 04/09/07