Kaixo! cuatro y tres... whe... pues como dije, cada cuatro actualizo este fic. Millones de gracias por dejar reviews y/o leer, digo un poco mas, pero no todo, no coloqué la palabra 'flashback' pero espero que se entienda por el cambio de narrador.

No me acuerdo que mas... en fin, mil saludos y nos estamos leyendo!!


Max, el que te anima en las buenas y las malas x Duda x No te has arrepentido cierto?

(Por esto es que te odiamos)

No pude creerlo de momento al voltear a verlo, me di cuenta que era él desde el principio, su voz era inconfundible, pero había algo en él que parecía haberse perdido, algo en la persona que estaba frente a mi no correspondía a la imagen del sujeto que dejé de ver hace algunos años.

No supe decir que fue, pero algo parecía distinto. Él se dio cuenta y aunque no habló, claramente mostró un poco de incomodidad por mi silencio, el mejor modo en el que pude reaccionar fue en extenderle una mano para saludarlo, hubiese querido darle un abrazo, pero los años de convivencia con él, me enseñaron que es mejor moverme con cuidado en su presencia y medir mis acciones.

Él la miró un momento y arqueó una ceja, hacia tanto que no lo había visto haciendo eso que casi suelto una carcajada, solo sonreí.

-Qué significa eso?- dijo sin quitar la mirada de mi mano.

Estaba confundido, volteé a ver a la chica con la que llegó, ella ni siquiera parecía estarnos haciendo caso. -Qué quieres decir?-

-Qué significa esta mano? Si la tomo, me estás saludando o tratas de trabar un perdón.- volvió a decir con gélida emoción.

-Eh… bueno Kai, te saludo, pero quiero que las cosas se arreglen, quiero pensar que te has arrepentido.-

Él separó su mirada de mi mano, y la clavó en mi, me sentí un poco incómodo. Había un poco de molestia y duda. Como si no estuviera del todo de acuerdo. –Te saludo- dijo estrechando la mano –pero no vine a ofrecer disculpas ni a buscar un perdón.-

No supe ni que decir, miré las manos estrechadas y su cara, eran sinceras ambas, al igual que su nulo arrepentimiento, me molesté pero decidí no repetir la escena que hicimos todos hace casi seis años. Estaba aquí, tenía que descubrir que lo había traído.

-Como gustes quieren pasar?- dije imitando la hospitalidad de mamá.

-Seguro- entró seguido de la chica.

Entramos a la sala, para mi suerte ya la había dejado presentable. Les invité a sentarse y corrí a la cocina por algo para tomar. Lo único que hallé fueron las sodas dietéticas de mamá y ese jugo que solo a mi me gusta, a mamá no les gusta pedir la despensa, siempre quiere hacer ella todas las compras. Apenado grité desde la cocina que solo había soda y agua.

-Agua está perfecto.- Gritó la chica, era obvio que Kai no respondería.

Salí con un par de vasos, se los extendí. Ella le dio el suyo a Kai; me senté delante de ellos y nos quedamos en silencio, de pronto algo se movió en la bolsa de la chica, eso me dio curiosidad, ella se dio cuenta y después de obtener la aprobación de Kai, sacó a un hurón blanco de la bolsa. Ya lo había visto, Kai lo había mantenido, no pude creerlo. -Khan- lo llamé acercando mi mano, pero el animal gruñó y se metió de nuevo a la bolsa. Se había vuelto muy irascible, cuando lo conocí era un cachorro era como su dueño en ese entonces pero ahora se parecía a Kai, habían pasado casi tres años desde que lo vi.

Y de nuevo el silencio cayó, ellos miraban la casa y yo a ellos. Vi que la atención de Kai se detenía en las fotos, se puso de pie y se acercó específicamente a la de papá.

-Los datos fueron correctos?- preguntó.

Asentí bajando la mirada –Si, las instrucciones que diste fueron las exactas. La cripta fue hecha tal y como había querido, cuando quieras puedo llevarte.- Dije con un poco de tristeza, él había ordenado construir la tumba de papá, aunque él murió en Japón y Kai estaba en Islandia, lo mandó a construir en New York, justo donde papá había elegido.

-No es necesario, no me gustan, sabrás que ni siquiera construí una para ellos.- Levantó una fotografía del equipo, volteando hacia mi.

No tuve mas palabras, no tenía idea de que decir. Para mi suerte en ese momento, el reloj anunció las dos de la tarde, brinqué sorprendido, mamá no tardaría y ni siquiera había comenzado la comida. Ambos me miraron sorprendidos.

-Pasa algo?- preguntó la mujer.

No supe que contestar, no era el momento como para decir 'tengo que preparar la comida, y me están quitando el tiempo' miré de un lado a otro no hallando que responder. Pero Kai entendió algo de mi ansiedad.

-Tienes pendientes, si es problema regresaremos después.- Dijo dejando a un lado la fotografía.

No iba a dejar que se fuera sin hablar con la verdad, así que ideé lo mejor. –No, no es tan grave. Necesito algunos ingredientes para la comida, si gustan acompañarme, o esperarme aquí.-

-Vamos verdad?- Dijo ella animada, aunque no le hallé el entusiasmo a ir de compras. Miramos los dos a Kai, éste bajó la cabeza dándole la razón a ella.

-No tardaremos- no sabía cuanto tiempo tenían, llegaron sin equipaje y tuve que preguntar -se hospedan por aquí o están de paso?-

-Tenemos tres días, dejamos las cosas encargadas. No es mucho.- Dijo Kai.

Sonreí ideando algo, no dije mas y salimos de la casa. Todo lo que necesitaba lo encontramos en el supermercado algunas cuadras lejos de casa, Kai caminaba al lado mío en silencio, la chica delante de nosotros admirando como cualquier turista cada aspecto del lugar. A mi me hizo gracia, pero a Kai pareció molestarle. -Deja de hacer eso.-

Ella lo miró, guiñó un ojo y se colocó detrás de nosotros. -Así está mejor?-

Lo miré confundido, Kai sonrió y asintió. Me pregunté que clase de relación tendrían, pero no era lo importante en el momento. Regresamos a casa y les expliqué como funcionaba el complejo centro de diversiones de mamá, les extendí los cuatro controles y señalé donde estaba la televisión, el reproductor de dvd, el estéreo, el home theater, el decodificador de la antena aérea, como siempre, Kai entendió aún antes de que terminara, ella ni siquiera me prestó atención entretenida con algo que venía de la cocina.

-Qué pasa?- le pregunté.

-Puedo verte cocinar? Jamás he visto como preparan la comida aquí.-

Miré a Kai, él asintió resignado y lo imité. –Claro que si, pero no hay nada de especial, soy bueno en la cocina pero no sé muchas recetas.-

–Sugiero algo para que haya variedad, ella te guiará, sabe varias cosas pero es fatal en la preparación.- Dijo Kai sin mirarme y comenzando a tomar posesión de los controles.

Miré a la chica, que sonrió entusiasmada y no me quedó de otra mas que aceptar. –Seguro Pero que podemos preparar con lo que hay?-

-Ya pensaremos.- Ella estaba muy animada.

La guié a la cocina, esperaba que Kai nos presentara pero a falta de, tomé la iniciativa –Mucho gusto, Max Mizuhara-

Después de verle la cara recordé que ella ya sabía mi nombre, pero aún así me dio la mano y asintió –Vita- Me quedé esperando algo mas, ella entendió y bajó la mirada un poco apenada, no supe por qué –Massar-E-Shariff Cabrera-

-Eh?- intenté pedirle que lo repitiera, no entendí nada. Volteé a Kai, quien solo negó dándome a entender 'ni te molestes.' Entré detrás de ella, al paso de casi una hora estaba sorprendido de lo que acababa de hacer, se veía y olía bastante bien.

-Eres muy bueno, cada que intento específicamente esto, parece comida para perros. Sabe bien, pero soy la única que lo come.- Dijo Vita entre risas.

-Gracias, pase un tiempo con mi amigo Rei, en su restaurante aprendí algunas cosas.- Nos quedamos esperando que se cociera en el horno, ella seguía viendo mi cocina y yo no pude contener la curiosidad. –Kai y tú…-

Ella volteó y rió sacudiendo las manos como defendiéndose –¡No! jamás, bueno si una vez… pero no, solo amigos.-

-Ah- era lo único que tenía que preguntarle, lo demás estaba con Kai y sus razones.

Mamá llegó casi a las cinco, mucho antes que de costumbre y aunque sé que trató de contenerse, no pudo ocultar su sorpresa de verlo ahí. Y también sé que el espontáneo abrazo que le dio a Kai, era el que había querido darle desde varios años atrás. Por el pesar del accidente que lo aisló y el agradecimiento por la tumba de papá. Kai no la rechazó abiertamente simplemente no se lo devolvió, solo mostró una millonésima parte de la emoción de mamá, por lo cual ella debía saberse afortunada.

Nos sentamos a comer, fue agradable compartir la mesa con alguien mas que mamá, ya no teníamos tantas visitas como antes, aunque no dejaba de ser incómodo el saber que esa compañía era Kai. Mamá estaba encantada con la comida, aunque era igual a lo que ella llamaba mis rarezas, ésta en particular le gustó mucho, Vita le explicó la mezcla de ingredientes. –Es una creación de mi abuela, fusionó un platillo israelí con ingredientes de su tierra.-

La plática comenzó a girar en torno a la comida, después a los lugares y finalmente al lugar de procedencia de los dos, venían de Rusia, y por lo visto no tenían aún hotel. Era claro que mamá entendió la prudencia de no cuestionarle aún su razón de estar ahí por que no lo mencionó, recurrió a su mejor arma y a lo que yo había pensado antes. -Por qué no duermen aquí?- su amabilidad y hospitalidad, contra eso, Kai nunca había podido.

Kai la miró sorprendido, claramente no se lo esperaba. Vio a la ventana tratando de adivinar la hora, después a Vita, ella levantó los hombros. Él se frotó la frente, parecía que le costaba decidirse, mamá se le adelantó. –No lo piensen mas, no hay hoteles cerca, y supongo que querrán hablar. La casa es enorme, hay cuartos para los dos.-

Kai asintió, y se levantó diciéndole a Vita –Que así sea, debemos ir por nuestras cosas.-

Mamá y yo intercambiamos miradas, y ella entendió mi plan. Asintió. –Yo puedo llevarte, será más rápido en el carro de mamá. Ella puede quedarse.-

Mamá me apoyó –Si, me gustaría saber un poco mas de estas extrañas recetas.- Vita sonrió diciéndole con un movimiento de cabeza a Kai que estaba de acuerdo, él no se opuso.

Abordamos el carro plateado, y condujimos hasta el lobby de un hotel. Descendió e iba a seguirlo cuando me dijo –No te molestes, no tardaré. No es mucho.-

Y dicho y hecho, menos de diez minutos y regresó con una maleta y una mochila al hombro, echó las cosas y subió al carro sin mirarme. Arranqué y conduje en silencio, pasábamos por el enorme parque al que iba a correr, miró a un lado y me dijo. –Estaciónate ahí, hay un espacio frente al Smart.-

Sujeté el volante con fuerza, desde el principio él había adivinado mis intenciones al llevarlo solo a él. No podía augurar que seguía, jamás he sido bueno para adivinar lo que sigue. No trabamos mas palabras, después de estacionarlo frente al compacto negro él me siguió hasta una especie de mirador que daba al lago del parque. Era de noche, las únicas luces eran las pocas que servían del alumbrado del parque, y el de las casas. La suficiente como para no ser sorprendidos por ladrones y para ocultar nuestras reacciones.

Se recargó con la cara hacia el lago, y me dijo –Tal vez si sigas ofendido por lo que dije, pero no tengo por qué pedir perdón. Todas las veces que los traicioné, como ustedes dijeron, fue por que buscaba algo. Y ésta en especial, esperaba obtener solo dos cosas, y mis razones rara vez las justifico con alguien, lo sabes.-

-Pero hay modos Kai, las dos anteriores podrían ser justificables, pero esta vez aunque de nuevo no nos dijiste nada y solo te desapareciste; nos tuvimos que enterar de todo por las noticias que nos llevaron. No se compara con las anteriores.-

-Nadie de ustedes salió dañado.- Dijo mirando a otro lado.

Sonreí para disimular mi molestia. -El daño solo debe ser físico para que te detengas a verlo? Claro que nadie salió lastimado, no había por que. Pero nos sentimos todos traicionados, te dimos lo que necesitaste, y pareció que habías superado el perjurio de Voltaire. Pero apenas volteó de nuevo a verte, no dudaste en abandonarnos e irte con él. Recuerdo que cuando te enteraste de que él estaba detrás del asalto, tuvieron que sedarte de la ira que estalló en ti. Pasaste una semana mas en el hospital.-

Sin querer y al mirar su cara, comencé a recordar el día cuando nos enteramos de la noticia y Voltaire envió a unos de sus hombres supuestamente bajo las órdenes de Kai a darnos nuestra indemnización como su abuelo la llamó, o el premio de consolación, como lo nombramos nosotros. Casi seis años atrás.

Eran poco mas de las dos de la tarde, Max llegó corriendo a la casa de Tyson que hacía la segunda ronda de comida. El abuelo y Daichi comían plácidamente lejos de él, al ver a Max llegar tan azorado el abuelo le preguntó. –Eh muchacho, qué pasa? Tranquilo, come un poco de esto.-

Pero Max no estaba inquieto, solo agitado por la carrera. -Kai?-

-No está, no lo vimos cuando despertamos, pensamos que estaría allá.- Daichi contestó sabiendo que Tyson ni se molestaría.

-Tampoco está allá, papá pensaba ir a pagar los impuestos hoy y Kai es el que entiende de eso. No lo hemos visto en toda la mañana.-

-Calmado, sabes que ese muchacho desaparece con el viento. Quizá con Hilary.- El abuelo insistía en calmar a todo el mundo.

-No creo, tienen problemas.- Tyson intervino por primera vez.

-No importa, llámala.- El abuelo le extendió el teléfono. Pero Max no quiso hacerlo de momento, no era tan urgente el asunto de los impuestos, Kai siempre tenía la contabilidad de la tienda en orden tan pulcro que hasta otros dependientes solicitaban sus servicios. Así que aceptó la invitación del abuelo y se sentó a comer junto a Daichi, evitando a Tyson.

Después de casi una hora habló con su padre sobre la ausencia de Kai, Max se quedó a pasar la tarde con ellos. Pero al poco rato de que habló a su casa, llamaron a la puerta con insistencia, el abuelo se asomó un poco molesto por la falta de delicadeza hacia su casa. Todos se asomaron curiosos a la entrada, eran unos hombres de traje y con lentes oscuros.

-¡Han venido por ti Daichi, escóndete!- gritó Tyson divertido, y Max comenzó a seguirle la corriente, pero el llamado del abuelo los hizo detenerse y regresar la mirada a la puerta.

Abrieron camino para permitir el paso de los tres hombres, el abuelo los dejó entrar a la estancia, ahí los tres chicos se iban a retirar pero el abuelo les dijo –Esto les concierne mas a ustedes que a mi.-

Confundidos miraron con atención a los hombres y el logotipo en sus fólderes, lo conocían bien. Eran del emporio de Voltaire. –Kai no está aquí.- Dijo Tyson con fiereza, tratando de defender a su amigo que había sido abandonado en todos los aspectos por su abuelo algunos años atrás.

-Lo sabemos, por eso estamos aquí.- Dijo uno de los hombres hurgando en un portafolios.

-Son ustedes Mizuhara, Max y Kinomiya, Tyson?- preguntó otro de los hombres.

-Si- contestaron a la par preocupados por las palabras del otro hombre.

-Conocen a Kon, Rei y Tatibana, Hilary?-

-Si- volvieron a contestar los dos.

-Le pasó algo a Kai?- preguntó temeroso Max.

-El señor Hiwatari está bien, pero tuvo imprevistos y no podrá venir. Firmen esto por favor.- Dijo un hombre mas extendiéndoles un grupo de hojas a cada uno. Los dos estaban tan confundidos que las tomaron sin dudar, pero el abuelo intervino con autoridad.

-De qué se trata esto?-

-El señor Kai Hiwatari nos envía a entregarles esto, necesitamos sus firmas de recibido y que lo hagan por el señor Kon y la señorita Tatibana, al igual que por los menores Daichi y Kenny.-

-Pero qué es esto? Dónde está Kai?- preguntó Max.

El primer hombre, extendió una hoja y leyó, algunos montos de cantidades precedidas por los nombres de cada uno, eran sumas grandes. –Es la disposición del señor Kai, y además de entregarle una cuenta a cada uno de los menores de edad manejadas por sus tutores. Y esto.- Dijo extendiendo un sobre.

-Pero todo esto a qué viene?- Tyson estaba entre furioso y confundido.

-Ahora que el señor Kai ha aceptado tomar el control de las empresas de su señor abuelo, se nos ha ordenado entregarles esto. Y el señor Voltaire nos agregó que les informáramos que harán una cobertura el día jueves, si gustan asistir están invitados a la ceremonia de cambio de presidente de consejo, será en Rusia. En caso de confirmar su asistencia, favor de llamar a este número e indicar el número de personas.- Dijo el último hombre señalando un número en la base de las hojas membretadas que Max y Tyson tenían.

Con eso bastó para que Tyson lanzara las hojas y gritara enfurecido –¡Kai no pudo hacer esto!-

Los hombres retrocedieron sorprendidos de la explosividad del muchacho, el abuelo intervino antes de que se calentaran mas los ánimos, llevó a los hombres a la salida, sabía que solo cumplían órdenes, uno de los hombres insistió en la necesidad de la firma, y el abuelo firmó por todos. Confundidos de si era válido o no, pero no queriendo alterar mas al iracundo chico del interior, hicieron una reverencia y subieron al carro que los había llevado.

Regresó a la casa, y lo que encontró no lo pudo haber imaginado. Tyson hacía pedacitos las hojas con evidente rabia mientras murmuraba maldiciones hacia Kai, Daichi le imitaba y Max, que parecía el más calmado, abría con nerviosismo el último sobre que le dieron, pero el abuelo tuvo que ayudarle por que era tal el temblor en sus manos que no podía leer.

'El dinero para ustedes, era una de las condiciones. Sé que se ofenderán, pero la oferta que me hizo es algo que no puedo rechazar. Aún así espero lo entiendan, pronto lo explicaré, no me justifico, pero es algo que tengo que hacer. Estos años, fueron buenos, lástima que deban acabar así.

Kai'

Hasta el abuelo sintió una ola de rabia por el cinismo que la carta le mostraba, pero tuvo que contenerse, por lo visto era la persona que debía mantener el control.

Al día siguiente convocaron a Kenny, Hilary y se comunicaron con Rei en China, con los dos primeros presentes y el otro al teléfono les dijeron todo, obviamente las maldiciones, las palabras de decepción, los gritos, no faltaron. Pero se preocuparon en exceso cuando Hilary entró en histeria y se desmayó, tuvieron que calmar a Rei diciéndole que lo llamaría en cuanto la hicieran reaccionar, pero Rei dijo que volaba hacia allá, tenía otra noticia que darles.

Aunque ya tenían suficientes 'noticias' por un día, sería bueno enfrentar esta nueva embestida de la impredecible conducta de Kai juntos, pero la prioridad era Hilary. Entendían por que su reacción, pero les preocupaba que se alterara tanto. No pudieron hacerla reaccionar y la llevaron al hospital.

Como si las novedades del día no fueran suficientes. A la huída-traición-abandono de Kai, sus regalos de consolación y lo que fuera que Rei tuviera que decirles, tenían que agregarle algo mas. El embarazo de Hilary. Obviamente, lo primero que asociaron fue que Kai era el padre, llevaban una relación inestable de casi año y medio. Con eso bastó para que juraran que Kai Hiwatari estaba muerto para todos ellos, y que la burla que había representado su 'indemnización' no sería tocada.

A la fecha casi nadie había tocado el dinero, ya nadie lo mencionaba. Para nuestra suerte, a ninguno de nosotros le había hecho falta. Solo Daichi para ayudar a su madre y un tanto Hilary tras sus problemas. Su cara seguía con la mirada a otro punto, no podía imaginar como se sentía. Él se negaba a hablarme de frente, y no estaba seguro que me dijera toda la verdad. Las luces no ayudaban del todo para tratar de imaginar que pensaba, entonces como si al instante recuperara la firmeza y seguridad que siempre tenía se dio la vuelta para verme cara a cara.

Sonrió –No querrás saber por qué fue que lo hice, que te baste de consuelo que de nada sirvió, y ya sabes que se hizo justicia por mis acciones.-

No pude, al instante entendí, aunque no me aclaró nada ni me explicó mas, entendí que si no estaba arrepentido, al menos comprendía sus errores y encima de todo, lo que mas me dolió, fue que consideraba que el accidente del avión había sido una especie de justicia por sus actos.

Parte de eso fue lo que me dijo que había algo mal con él, jamás antes hubiera considerado que algo que hiciera por sus ambiciones fuera meritorio de ser juzgado. No lo entendí, pero decidí que no quería presionar mas. No dio disculpas, no le di un perdón, no hubo nada, pero creo que estaba satisfecho con esas simples palabras. Al menos para mi, después de la muerte de papá, decidí que ya no sentía tanto rencor, por el gesto que tuvo con papá, quise creer que el regreso con su abuelo y todo lo que atrajo, no había sido por malicia, sino solo por ambición.

Imité su silencio, miró de nuevo al lago y se sujetó del barandal, suspiré, creí que debía decir algo, pero lo más que pude expresar fue –Nos estarán esperando, mamá gusta de preparar chocolate los jueves. Aún te gusta?-

Kai, ya en su actitud de inquebrantable fortaleza, separó las manos del barandal y sonrió muy levemente –Claro, de hecho es un vicio que me enseñaste y no he podido quitarme.-

Esas simples palabras que nada tenían que ver con el problema me alegraron de sobremanera, fue una alegría que no recordaba sentir por Kai. Era como si hubiéramos arreglado las cosas, aunque realmente no hicimos nada, parece que todo estaba ya en orden. Abordamos el auto, el silencio en el que regresamos fue distinto.

Al entrar a la casa, mamá veía la tv y escribía en su computadora. -Regresamos- dije evidenciando lo obvio. Ella asintió y se levantó a servirnos dos tazas de chocolate, Kai buscó algo en su mochila, y se acercó a la cocina tallándose la cabeza, justo cuando mamá iba saliendo. –Agua?- le preguntó.

Mamá parecía sorprendida y le señaló dónde estaban los vasos. La puerta de la cocina se cerró y mamá me miró confundida, le di a entender que no sabía para qué la quería, pero también que ya estaban mejor las cosas. Ella sonrió, Kai salió de la cocina y le dio la taza, nos sentamos los tres frente al televisor.

-Tu amiga se subió ya a dormir, no quiso probar el chocolate.- Mamá le dijo.

Kai solo asintió sin darle mucha importancia, y a grandes sorbos se acabó el líquido. Pasamos en silencio viendo una película casi dos horas, mamá se durmió y yo ya estaba bostezando, la desperté y le indicamos a Kai donde dormiría. Él asintió y cada uno nos metimos a dormir.

Al día siguiente, mamá se fue desde temprano, bajé y vi a Kai en el patio en una especie de meditación. –Nunca deja de hacer eso.- Vita me asustó al hablar sin que me lo esperara.

-En serio? Cuando dejé de verlo no lo hacía.- Recuperado ya, le contesté con sinceridad.

-Han cambiado algunas cosas.- Murmuró y de nuevo me ayudó a preparar el desayuno, Kai entró al poco tiempo y después de darse un baño nos sentamos a comer. Le pregunté de si tenía mas compromisos ahí, me habló de ver a un socio y ya, así que le propuse que los acompañaría y después recorreríamos la ciudad, por que era obvio que Vita estaba ansiosa por hacerlo. Él estuvo de acuerdo y el resto del día lo pasé como guía de turistas para ella, por que él parecía conocer la ciudad a la perfección o no tener interés en conocerla.

Las primeras señales del ocaso nos hallaron frente al Madison Square Garden, mientras nos acercábamos a la estación más cercana, Kai me preguntó. -Cuánto tiempo hay de aquí a Nueva Escocia?-

No tenía respuesta, -No sé, pero podemos preguntar en una agencia por qué?-

-Quiero ver las ballenas en la Bahía de Fundi, sé que en esta época muchas hacen escala ahí.-

No sabía si era verdad o no, pero el tono con lo que lo dijo me transmitió algo mas que su interés por verlas, se oía como un deseo reprimido. Obviamente bien matizado bajo la indiferencia en la voz. Vita lo miró y parpadeó, sonrió después bajando la cabeza y me dijo. –Sería bueno ir.-

No tenía por que decir que no, antes de regresar a casa nos detuvimos a obtener información en una agencia de viajes, nos mostraron algunos paquetes que incluían un tour a la bahía en barco para ver de cerca a las ballenas y delfines que hacían descanso en la bahía, además de otras atracciones de esa parte de Canadá. Pero a Kai solo le interesó lo relacionado a las ballenas, pidió algunos números y me preguntó si estaría bien salir esa misma noche. Decían que estaba a varias horas de ahí, y quería ir en carro. No pude negarme ante la emoción que sus ojos desplegaban, no recordaba haberlo visto alguna vez así.

Kai se separó de nosotros en el camino de regreso, dijo que rentaría una camioneta, Vita se ofreció a acompañarlo pero él le dijo que teníamos que dormir, saldríamos después de media noche. Ninguno de los dos objetó, yo recordando sus extraños horarios y ella, parecía también saber algo de eso. De regreso, ella subió de inmediato a su cuarto a prepararse y dormir un poco, yo me senté con mamá en la cocina y le conté de los planes, ella sonrió contenta de que ya no hubiera problemas. -Te dijo a que vino? No creo que haya viajado tanto solo para ver ballenas y socios.-

No la desmentí, pero siendo Kai podía esperarse cualquier cosa –No sé, mañana le preguntaré.-

Nos dormimos como a las diez, Kai no había llegado. Cuando desperté eran casi once treinta, confundido de no escuchar ruido, me asomé por la ventana, una camioneta negra estaba al frente, Kai estaba de regreso. Salí con rumbo al baño para ducharme antes de partir, cuando pasaba por el frente de la puerta de Kai escuché algunas voces. –Estás seguro de esto? no te será contraproducente?- Vita se oía algo preocupada.

-No, aún lo sea. Siempre he querido hacerlo- respondió Kai con calma. –Es hora, despertaré a Max.-

Corrí apresurado para que no se diera cuenta que escuché todo, entré al baño y en menos de diez minutos estaba fuera, Vita esperaba su turno y Kai ya descendía por las escaleras. -Listo?- pregunté tratando de sonar animado.

-Desde hace algunos años.- respondió sin que comprendiera. Abordamos la camioneta, él insistió en no llevar nada de comida preparada. Nos llevó mas de medio día llegar, el cielo estaba despejado cuando cruzamos la frontera. Después de hacer una escala para comer, en Saint Jhon en un restaurante a las orillas de la ciudad. Después, en ferry cruzamos la bahía hasta Digby, ya en Nueva Escocia.

Pensé que querría apresurarse, eran cerca de las cuatro y oscurecía muy temprano. Me calmó diciéndome –Nos quedaremos aquí, mañana a primer hora iremos a verlas. Ya hablé con Judy.- Asentí convencido y después de conducir otro rato, pasamos la noche en Kentville.

No había amanecido cuando ya estábamos de nuevo en la camioneta listos para continuar, en poco tiempo arribamos a la costa. Ahí nos esperaba un yate, lo que vi esa mañana y el resto de la tarde me quitó el aliento. El sol comenzaba a asomarse y cuando los reflejos rojos tocaron el agua, vi algo en ella, después conforme se iluminaba mas, se asomaban mas animales inmensos que levantaban las colas salpicando agua mientras otros saltaban sacando casi la mitad del cuerpo, pequeños grupos de delfines acompañaban algunas otras embarcaciones que cruzaban la bahía. Jamás había presenciado algo como eso. Volteé a los otros, Vita estaba encantada y agitaba los brazos cada que una se acercaba al yate, la cara de Kai es algo que no pude describir, parecía estar batallando con la emoción, el esfuerzo por controlarla y algo mas, lo mas que me dijo de su extraño estado fue la presión que ejercía en el riel del barandal del yate.

Hicimos una parada en la orilla y comimos, todo era tan energizante que sabía que no lo olvidaría. Vita se alejó con Khan para darle de comer, nos quedamos en silencio mirando fuera de la terraza del restaurante.

-Le prometí a él que vendríamos algún día.- Dijo de la nada.

Yo tardé en responder, no sabiendo lo que era hacer una promesa y no poder cumplirla por la muerte de esa persona. –Le hubiera gustado.- Dije seguro de que era lo que quería oír.

-Si, tal vez.- Sonrió un poco girando la mirada lejos de mi y cerrando el puño derecho. De nuevo me confronté a esa sensación de darle un abrazo para mostrar que compartía su pena, solo coloqué una mano en su hombro. Él la miró y dejó escapar una leve risa que no tenía nada de alegría.

-Vamos, aún no ha acabado esto.- Se levantó, y después de pagar la cuenta, regresamos al yate. Nos condujo hasta uno de los pocos islotes que se levantaban en la bahía, ahí se detuvo y descendimos. Nos acercamos a la orilla, no podía ser que quisiera nadar, hacía frío y todo el lugar era rocoso. Él me indicó que permaneciera quieto y señaló a un lado.

-Wow- fue lo único que vino de mi, delante de nosotros, un grupo de ballenas retozaban muy cerca de la orilla, si nos acercábamos fácilmente las tocaríamos. Pero permanecimos en silencio contemplando todo, hasta que el color de la luz dijo que era momento de irse. No era seguro estar ahí en la oscuridad.

De regreso, los tres nos recostamos en la cubierta del bote. La luna se asomaba y podíamos escuchar los cantos de ballenas y uno que otro delfín brincando cerca del yate. No regresó a mi cabeza la intención de preguntarle a que había ido. Ni ahí ni en el camino sin escala de regreso a casa, la velocidad no era alta pero sentí que tenía prisa. Apenas llegamos, siendo ya de mañana, mamá nos recibió con el desayuno. Era su día de descanso.

Kai asintió y después de tomarlo aprisa, nos sorprendió al decir que se iban. –Nuestro vuelo sale en tres horas.- Ni mamá ni yo reaccionamos como debíamos, solo le preguntamos por qué la rapidez en la salida, y él no respondió. Me cambió de tema pidiéndome algo –Necesito las direcciones de todos en Japón.-

Me apresuré a terminar, entusiasmado de que quisiera regresar a Japón. Reuní los números y direcciones de todos, y se lo entregué. Vita ya estaba en la entrada esperando el taxi, mamá aguardaba con ella dándole los clásicos consejos que ella siempre daba. Kai y yo estábamos aún en mi cuarto, él veía los trofeos que mantenía de esos viejos tiempos. Y mientras guardaba el papel en un libro le pregunté.

-Irás a verlos?-

-Si, pero con una condición.-

Parpadeé, confundido -Qué?-

-No le dirás a nadie que estuve aquí, y te asegurarás que tu madre tampoco lo haga.- Dijo con firmeza y un cierto tono atemorizante.

-Si, por qué?-

-Tengo mis razones, y no quiero que haya nada aguardándome.- Finalizó explicando mas de lo que quería. No deseaba encontrarse con posturas falsas, ni hipocresía. Tenía que respetarlo.

-De acuerdo, y tú haz algo por mi.-

-Hm?-

-Vendrás otro día.-

Él miró a otro lado, -Algo así pasará.- Dijo aprisa al escuchar el grito de Vita diciendo que el taxi había llegado. Me miró no sabiendo como despedirse, esta vez pude con ello. Le di un abrazo que obviamente no me regresó, solo palmeó un poco mi espalda y asintió. Tomó su mochila y aprisa corrió al taxi. Vi por la ventana como mamá repetía mi abrazo, y se despedía. Me mantuve viendo hacia allá aún después de que el carro desapareció.

[Nagoya, Japón

Hiei me estaba molestando otra vez, iba a casa después de la escuela, y como acostumbraba nos deteníamos a jugar un rato en el parque. Su mamá no fue esa vez por él, así que junto con Ayuni, nos columpiábamos intentando ver quien podía mas. Gané yo, siempre ganaba, soy el mejor.

El reloj de la escuela tocó, ya era muy tarde, brincamos y nos apresuramos a regresar, yo en especial temía un poco por el humor de mamá, a veces da mucho miedo. Pero antes de dejar el parque escuché que alguien me llamaba. No reconocí la voz, volteé a todos lados tratando de ver quien me llamaba, vi a una persona conocida, aunque no se parecía del todo a cuando la conocí.

-Eres Kinomiya, cierto?- preguntó.

-Si- dije con desconfianza, mamá siempre ha dicho que no hable con extraños, pero esa persona no se me hacía tan extraña.

-Tu madre, está en casa?- preguntó otra vez.

Fue cuando me acordé de él y sonreí –Si, y debe estarme esperando.-

-Vas a esta escuela?- señaló el edificio.

-Si Qué hace aquí señor Hiwatari?- pregunté recordando su nombre.

-Vine a visitar a tu mamá.- Dijo mirando a una mujer que estaba a su lado, ni sabía que venía con él, a ella no la conocía. Pensé por un rato si debía decirle que viniera conmigo, sé que mamá tuvo muchos problemas con él. Pero cuando lo conocí hace unos años, él fue muy amable. El abuelo dice que gracias a él es que tenemos la casa.

-Quiere venir ahora?- le pregunté señalando la calle por la que siempre me iba.

El pareció sorprendido y sonrió un poco, la mujer fue la que sonrió mas y asintió. –Claro que si, esperábamos que no nos costara mucho, pero si nos llevas no tendremos problemas. Mucho gusto, soy Vita.-

Me dio la mano -Hola- le respondí. Ella fue a mi lado mientras íbamos a casa, el señor Hiwatari iba detrás de nosotros. Cuando llegamos a la esquina, señalé la casa. Y corrí un poco seguro de que mamá me estaría esperando con una escoba, y si estaba. Aunque nunca me pegaba, si estaba muy enojada.

-¡Hola mamá, regresé!- esperaba que no se enojara si la saludaba feliz.

-Qué hora es esta de llegar? Me tenías preocupada- gritó y se acercó a mi, pero cuando la mujer y el señor Kai aparecieron detrás de mi soltó la escoba, y me colocó detrás de ella. -Qué haces aquí?-

El señor Kai suspiró –Vine a hablar contigo.-

-Lárgate, no hay nada de que hablar.- Dijo más furiosa que hasta me dio miedo, y eso que estoy acostumbrado a eso.

-Anda, lo asustarás.- Dijo él y me vio.

Ella pareció reaccionar un poco y me impulsó a la puerta –Vete a cambiar, serviré la comida.- Entré corriendo pero esperé en la sala a ver que pasaba.

-Hilary…- lo escuché decir.

Ella se dio la vuelta y entró también a la casa, el señor Kai y la otra persona se quedaron detenidas, mamá volteó. –Te quedarás ahí Kai? nunca esperaste a que te invitara a entrar.-

Cuando llegó a la sala seguida de los otros dos y me vio, agitó una mano ya relajada. –¡Makoto Kinomiya, a cambiarse ahora!-


Preview cap. 4

Qué puedo decir ahora que te veo? Buenas memorias vienen a mi, saberte a mi lado, tu presencia, los días cuando pensé que pasaríamos toda la vida juntos. Cuando éramos una familia, pero te fuiste, abandonaste todo. Te quedaste con ella hasta su fin, después no quisiste saber nada de nadie. Justicia?

Hilary, la que te dirá las verdades que no quieres reconocer x Buenos recuerdos x Aún me amas? (Te dieron una casa y una familia, yo te regalé mi compañía.)


Sky d, creo que el siguiente te gustará algo... jajaja!

Ikusi arte!