Kaixo! ow! cuatro... mil gracias por sus lecturas y/o reviews! Este cap. es como que una segunda etapa en la historia general, en cuanto a los flashbacks... con este y hasta como en otros cuatro, seguirán una línea cronológica. Comienza cuando está con ellos, después... bueno lo demás pero va siguiendo un orden.
De nuevo no hago uso de la palabra 'flashback' pero espero que con el cambio de narrador no haya confusiones. Sin mas... mil gracias y nos leemos!
Hilary, la que te dirá las verdades que no quieres reconocer x Buenos recuerdos x Aún me amas?
(Te dieron una casa y una familia, yo te regalé mi compañía.)
[Kita Kyushu, Japón
El autobús comenzaba a vaciarse, cuando la enfermera descendía era la señal de que pronto sería tu turno también, enrollaste el periódico y lo metiste en la mochila, preparaste el paraguas que había sido indispensable las últimas semanas. Recorriste tu cansada mirada por las calles de esa parte de la ciudad, era noche, seguía lloviendo y estabas exhausto, vaya novedad. El autobús se detuvo, el brusco movimiento te sacó de tu sueño repentino, y aprisa te dirigiste a la puerta. El chofer te lanzó algunas impropias palabras de reproche por la forma en que exigiste el descenso. No te importó, lo ignoraste, después de todo qué sabía él de la agitada vida que llevabas?
Miraste el reloj del restaurante donde solías comer los jueves por la noche, los días de pago. Eran casi las once cuarenta, la última clase se había extendido más de lo que hubieses querido y te quitaba valiosos minutos de sueño que tanta falta te hacía. Te acercabas al edificio donde se hallaba tu pequeño refugio, un claustrofóbico apartamento en uno de los barrios menos seguros de la ciudad, era pequeño, incómodo y estaba casi vacío, pero era lo mejor que podías pagar, tenías que conformarte con ello y aunque lo negaras de cierto modo te enorgullecías que el anciano no te hubiera derrotado aún, llevabas mas de seis meses sin ningún contratiempo como los de Rusia, pero a costa de diez horas de trabajo y seis de escuela cada día.
De pronto sucedió, alguien tiró de ti hacia un callejón, peleaste, claro, no eres un ser débil, pero te viste superado por número y equipo, ellos estaban armados. Te dieron un disparo, te golpearon y huyeron, no supiste que pasó después. El dolor te llevó a la inconsciencia.
Una profunda y detestada mezcla de olores te obligó a abrir los ojos, un destello blanco los atacó, trataste de incorporarte, imposible, el dolor te obligó a no volver a intentarlo, era un dolor expandido por todo tu cuerpo, podías identificar como fuentes tus piernas, un brazo, el hombro, el pecho, la cabeza. Demonios, qué te había pasado?
-Señor Korshikov?- escuchaste una voz masculina frente a ti, era imposible que trataras de verle de frente, hiciste un pequeño movimiento para indicar que escuchabas –no trate de hacer ningún movimiento, su estado aún es delicado.-
-…- No dijiste nada, qué podías decir? No querías buscar respuestas en él, sólo hundirte por un momento en el olvido y tratar de entender que había sido todo eso.
Pero el hombre pareció entender a la perfección, y no le importó –Su traslado se está arreglando, recibimos al fin respuesta de sus conocidos. No tiene de que preocuparse, los gastos ya han sido cubiertos.-
Esta vez no hubo dolor que te detuviera, de un solo impulso te inclinaste hacia adelante, traslado, conocidos, gastos pagados, no eran buena combinación. Ellos te habían encontrado, quizá él te había encontrado, el dolor en tu pecho te hizo caer de espaldas y tu respiración se agitó. Esa impulsividad era rara en ti, y habías pagado con creces esos arrebatos. La enfermera corrió para sedarte y regular un poco tu ritmo cardiaco. –No se preocupe señor Hiwatari o señor Korshikov?- preguntó la enfermera mientras te hundías en un sueño forzado.
El viaje fue agitado, no sabías cuál era tu condición hasta que arribaste a la ciudad donde tantos años viviste. Justo donde vivían ellos, Tyson, Hilary y Max fueron las primeras caras que hallaste al despertar, te preguntaron como te sentías, que dónde habías estado, qué había pasado. No les diste respuestas, algunas porque no las sabías y otras porque no querías compartirlas.
-El señor Hiwatari se encuentra mejor, en una semana estará en condiciones de salir.- Dijo una doctora a la que no pudiste verle la cara. -O cómo es que debo dirigirme a usted? Hiwatari o Korshikov?- preguntó de nuevo.
Giraste la mirada, y sonreíste un poco, ese segundo apellido te había sacado de algunos aprietos, corriste con suerte al haberlo hallado en los anales familiares. Algún eslabón perdido de la cadena familiar albergada en Rusia había cargado con él, no era ilegal adoptarlo temporalmente. -Hiwatari está bien.- Dijiste secamente.
La doctora salió, Hilary, Tyson y Max te atosigaron todo el resto de la tarde con preguntas que no respondiste en su totalidad, solo un poco de lo que había pasado esa noche en que fuiste atacado, ni siquiera tú sabías que había pasado realmente.
Pasaron dos días de estancia, era lunes, Rei y los padres de Max y Tyson te visitaron escalonadamente. No te fue tan incómoda su presencia, en lo más hondo te sentías un tanto feliz de estar acompañado después de casi once meses de auto exilio. Justo cuando te encontrabas con Max y Judy, la puerta se abrió y un mensajero entró con un enorme arreglo floral, tulipanes rojos, fue lo único que reconociste. Judy nombró las orquídeas y otras flores. –Debe ser muy caro quién te lo manda?-
Confundido, extendiste tu brazo útil y entre la maraña vegetal hallaste una pequeña tarjeta, no tenía firma al exterior. Max te ayudó a abrirla y te la extendió al no entender nada, era ruso, y un temblor frío recorrió tu adolorido cuerpo. Tan aturdido por tus pensamientos estabas que sin querer leíste todo en voz alta y traduciéndolo inconscientemente –Creíste que te dejaría en paz? Te lo dije claramente, nadie que le de la espalda a Voltaire Hiwatari vivirá tranquilo. Aún sea mi propia familia. Creo que la estancia con tus amiguitos será experiencia suficiente. Cuídate…- te congelaste. Había una sencilla frase al final - Я не забыл. Держите меня в контакте. Вольтаир Хиуатари.– Una vil burla. Ira, pura y destructiva rabia desplazó tu mente tradicionalmente fría y controlada, se liberó.
Lanzaste a un lado el arreglo floral, y aplicaste tanta fuerza como tu brazo no lastimado te permitió, el infeliz anciano se estaba burlando, él había mandado a que te atacaran, como aquella vez en Moscú, donde presionó para que echaran a todos, Tala te había dado alojo, por eso después te alejaste. Ni en la lejana Omsk, trabajo que hallabas, trabajo que perdías. Te orilló a Irkusk, donde tampoco encontraste descanso, ahí decidiste dejar a un lado el apellido y volar a Japón, con la esperanza de poder ensamblar tu vida una vez mas sin la pesada presencia del anciano.
El molesto sonido de los aparatos conectados a tu cuerpo te alteró mas, Judy y Max trataban de calmarte, sin éxito. Un par de enfermeros y la doctora entraron apresurados, ellos te sujetaron, ella te inyectó algo, la misma sensación de sueño forzado te hizo perder la consciencia, lo último que viste fue a los dos Mizuhara en esa habitación, estaban asustados.
Te hundiste en una nada sana depresión, llegó el momento de tu salida, una semana después de lo planeado. Tu vida no estaba en riesgo, pero el disparo en el hombro, el brazo derecho y ambas piernas rotas, un tanto de daño en la caja toráxica, todo eso minaba tu independencia y privacidad, ahora necesitabas de la gente de la que te habías negado a aceptar ayuda antes, eras un discapacitado temporal, y eso te tenía aún más furioso.
Te instalaron en la casa Kinomiya, te sentiste como un perro perdido al que habían hallado y le daban una casa por lástima, claro que no faltaron las palabras que te decían que esos pensamientos eran falsos. No te las tragaste, te adaptaste por las malas a la forma de vida que ellos tenían, fue de lo peor que experimentaste por mucho tiempo, entendiste las palabras del anciano, al decir que la vida ahí y en tu estado sería suficiente castigo. Pero en una ocasión hiciste una promesa, serías independiente a tu modo, lejos de todos sin importar cuanto te llevara, le demostrarías que podías superarlo. Y aún te aferrabas a ello.
Era diciembre, llevabas cuatro meses ahí, habías sanado casi del todo, solo tu brazo se negaba a soldar a la perfección, y las piernas aún molestaban por suerte había sido una ruptura limpia y no tardaron en unirse los huesos. Las terapias fueron terribles, pero comenzaste a caminar apenas pudiste sostenerte. Aquella ocasión, todos preparaban la celebración decembrina en la casa de Tyson. Ayudaste cuanto pudiste en lo que te pidieron, al momento de la cena hallaste lugar en una orilla de la sala, mientas el resto de los demás compartían la mesa. Te llamaron, te negaste, presionaron, volviste a negarte. Hitoshi se levantó junto con el señor Mizuhara, aún no te recuperabas del todo y no pudiste poner suficiente oposición, te dieron lugar entre Hilary y Rei. Como era de esperarse, la atención se volcó a ti, ignoraste hasta donde pudiste todo. La cena se llevó entre palabras de amabilidad, algunas emotivas, pequeñas discusiones y los clásicos buenos deseos. Extraño, eras tan ajeno a todo eso.
No intentaron ni siquiera hacerte hablar, pero todos te demostraron de un modo o de otro que te recibían como parte de la familia, y que cualquiera de sus casas sería tu casa si lo decidías. Ante eso no pudiste, estabas confundido porque nunca antes te habías enfrentado a una situación así y no tener otro lado al cual correr, no tenías otro lado a cual acudir, ya no tenías nada. Antes, aunque ni lo consideraras estaban cualquiera de las propiedades del anciano pero era obvio que no quería saber ya nada de ti.
La noche era fría, pero nada comparado a las que habías pasado en la soledad de tu independencia ganada unos meses atrás, te daba miedo aceptar que te estaba gustando. Estabas en el patio trasero y sentiste que alguien se sentaba a tu lado, el aroma de ciruelo blanco la delató, era Hilary. -Qué haces aquí? Hace frío.-
-Hay mucha gente allá.- Le dijiste señalando con la mirada al interior de la casa.
La escuchaste sonreír, y te sentiste bien, no sabías por qué. Pensaste en irte pero no hallaste las fuerzas para hacerlo, con el frío tus piernas dolían terriblemente y a veces simplemente no respondían, ella lo interpretó mal, se acercó a ti. La miraste de reojo, a pesar del frío se veía acalorada, ella colocó una mano en tu hombro, así pudiste sentir el agitado latir de su corazón. -Qué dices?- dijo como si supieras ya a donde se dirigía el asunto.
Trataste de retroceder, pero tus piernas seguían sin querer reaccionar. El sentir el calor de su presencia te hizo acordarte de ella, a esa que solo conociste una noche pero bastó para jurar que no habría mas si no era con ella. Hilary se acercaba un tanto mas cada que no podías alejarte. –Interrumpo algo?- escuchaste la sorprendida voz de Tyson, pero incomprensiblemente carecía de sarcasmo y burla, se oía incómodo.
-No, nada- Dijo ella sonriendo, aún más sonrojada y se alejó.
-Es hora del brindis.- Dijo Tyson yéndose.
Tú no te levantaste, hasta que comenzaron a llamarte los padres de Max fue que tuviste que seguir con ese ritual navideño que no estabas acostumbrado a realizar. Soportaste otra ronda de lacrimógenas palabras, abrazos, buenos deseos, etcétera, como siempre no participaste mas que con la mirada y la aversión reprimida a las muestras de cariño que te tocó recibir.
Terminó, ahora fuiste a la entrada, sabías que no podías dejar ese lugar por un largo rato, así que decidiste que tendrías que adaptarte un poco mas. De pronto llegó Hilary ahora acercó su boca a tu oído y repitió su pregunta -Qué dices?- la miraste y ella te hizo levantar la mirada, sujetaba un muérdago.
Te diste la vuelta, estuviste cara a cara con ella y decidiste comenzar eso de acoplarte al lugar y su gente, pero fuiste sincero –Seguro, pero te lo digo. No será para siempre.-
Ella sonrió mas y se impulsó hacia ti besándote, se lo devolviste por el mero placer. Cuando acabó te volvió a susurrar –Yo me encargaré de que lo sea.-
Y a partir de ahí pudiste decir que la aparente maldición de Voltaire no lo fue tanto, vivías con los Kinomiya, trabajabas con los Mizuhara, asistías a la escuela, Hilary llenaba el vacío de la compañía que se necesitaba en ocasiones. Por supuesto que pensaste muchas veces emprender la retirada de todo, pero tenía que ser gradual. Habías aprendido a ser un tanto agradecido por todo lo que habían hecho por ti. Desde siempre les habías dicho que tu permanencia era temporal, pero sería injusto simplemente desaparecer. Aunque en el fondo sabías que no les sorprendería.
Fueron tiempos buenos, en una de las noches en las que Hilary dormitaba a tu lado fue el recuerdo de ella en la cara de Hilary, lo que te hizo imaginar como sería estar ahí para siempre. Fue temporal pero grato el pensamiento. No eres de estar en un lugar así. Pero te gustaba regresar de correr y toparte con el olor del desayuno que el abuelo preparaba, regresar de la escuela a la casa de los Mizuhara y entre trabajo y plática del padre de Max pasar la tarde hasta casi las diez, tres veces por semana salir con Hilary, les gustaba mas las afueras de la ciudad, era tan calmado. Los sábados participabas en los torneos de baloncesto de la ciudad junto con Max y Hitoshi, eran un gran equipo.
Originalmente te ofreciste a ayudar en la tienda de Max, pero después de que descubrieron que tenías habilidad con los números, administrando y con los asuntos contables, las tareas cambiaron y comenzaste a recibir un salario nada despreciable, le hallaste una utilidad a los conocimientos que el anciano te había obligado a adquirir. Eso te permitió comenzar a ahorrar para tu salida, pero por el momento te gustaba lo que tenías y como vivías.
Pero comenzaste a recibir los correos de Souichiro, te sorprendió un tanto que te contactara de nuevo y cuando al fin te dijo lo que necesitaba unos meses después, no pudiste creerlo. Aún peor, al explicar lo que tendrías a cambio, aunque te costó, no pudiste rechazarlo. No importó el amor a veces obsesivo que Hilary te demostraba, ni el alojo que los Kinomiya te dieron, o el apoyo económico de los Mizuhara, o el moral que Rei te extendió. Accediste al ofrecimiento. Por que…
-Eres una persona ambiciosa, orgullosa, solitaria, caprichosa y muy malagradecida, Kai. Qué te trae ahora aquí? Sé que no hay nada que puedas obtener de aquí, hasta compañía te conseguiste.- Hilary arremetía una vez mas, no había permanecido callada en sus reclamos desde que habían entrado a la casa, Kai dejó que se desahogara, de cierto modo se lo debía y también era verdad lo que decía.
Makoto esperaba en la mesa a que le sirviera la comida, pero Hilary parecía haberse olvidado de él, comenzó a hacer ruido con su cuchara en el plato vacío para hacerla reaccionar, funcionó.
-Comerán aquí?-
Vita estaba asustada de abrir siquiera la boca, no sabiendo como reaccionaría ella, no tenía mucha información de la chica pero bastaba con verla y oírla los últimos cinco minutos para saber que no era ni parecida a Max.
-Si es posible, estoy seguro que no nos permitirás pasar si venimos después.-
Hilary sonrió un poco –Aún con todo no puedo negarte la entrada, nunca pude.- Entró a la cocina, los dos se sentaron y pasó un rato en incómodo silencio, el ruido en la cocina y la mirada curiosa de Makoto. Vita no lo soportó y se asomó a la cocina ofreciendo su ayuda –Te puedo ayudar en algo?-
-No- fue la seca respuesta, Vita bajó la cabeza un tanto ofendida y regresó a la mesa.
Esto molestó un poco a Kai, pero no quería arriesgarse a hacerla rabiar mas, no había conseguido lo que quería aún. Hilary salió haciendo casi un acto de circo con los platos y los recipientes con la comida, Makoto se apresuró a ayudarle, repartieron las raciones y comieron con el pequeño hablando sobre su día en la escuela. Makoto acabó casi al instante y después de pedir permiso para retirarse se dirigió corriendo al primer piso.
Si hasta ese momento la situación era un poco tensa, ahora se puso peor, Hilary movía su vaso mientras Kai veía para otro lado, Vita no hallaba ni para donde correr, de pronto Makoto bajó entre brincos la escalera –Mamá, necesito el material para mi tarea. Me acompañarás?- preguntó como sabiendo que respondería.
Kai miró a Hilary, ella se mordió el labio, claro que quería hablar con Kai, pondría eso antes que su hijo?
-Yo te acompaño.- Vita se levantó de inmediato, si es que esa mujer no la mataba con la mirada, quizá lo haría cuando regresaran, pero prefería eso a esos molestos silencios y la tensión que se sentía.
-Estás de acuerdo?- Kai preguntó, Vita ni quiso voltear a verla.
-Así será mejor, Makoto toma el dinero de la mesa de mi habitación- Dijo mientras levantaba los trastes de la mesa, Vita miró a Kai y él solo asintió.
-Me la debes.- Ella le dijo en voz baja.
Makoto bajó de nuevo corriendo y Vita salió tras él, al poco rato Hilary surgió de la cocina con un par de tazas y una jarra -Aún te gusta el café?-
-No tanto como antes, pero te lo acepto si lo preparas como en esos tiempos.- Ella sirvió el líquido en ambas tazas y le extendió una.
-Y?- se quedó en silencio esperando que él respondiera.
-Y qué? No puedo querer saber que haces de su vida?-
-Kai Hiwatari no hace eso. En serio qué haces aquí?-
-No puedo? Tú lo dijiste, soy una persona caprichosa.-
Hilary cayó en su propio juego, con eso supo que no le sacaría mucha información, por el momento. -Cómo has estado?- preguntó ella.
Él repasó en su cabeza los sucesos de los últimos tiempos –He estado mejor.-
-Después del accidente te ofrecí esta casa no te llegaron mis mensajes?-
-Todos, pero no pude, sabías que no lo haría por qué insististe?-
-Me hubiera gustado.- Ella se levantó y se sentó a su lado colocando una mano sobre su hombro como aquella ocasión.
-Aún te engañas?- Kai la miró.
Ella retiró su mano de inmediato y sin pensarlo le dio un golpe en la cara con la palma extendida –No me digas eso.-
-Y no es verdad? Vives lejos del padre de ese niño, no me dirás que es así porque pensaste que vendría. Sabes que no sería así, entonces por qué son tan necios los dos?-
-Tú que sabes de eso?-
-Escúchate-
Ella entendió de inmediato y se colocó la mano en la boca –Lo siento. Pero así lo decidimos con Tyson, él está bien donde está y yo lo estoy aquí.-
-Y Makoto?-
-Sabes qué? Cambiemos de tema.- Ella comenzó a contarle un poco de cómo vivían, de que era lo que Makoto hacía, la escuela, que era parte del equipo de kendo, y visitaba a su padre una vez al mes, además que seguía sus pasos. Hilary trabajaba por las mañanas mientras el niño asistía a la escuela y estudiaba los fines de semana. Parecía que todo era perfecto, pero Kai adivinó que era una paz forzada, no era correcto que vivieran así si podían hacerlo mejor, y aún mas, si se notaba que lo deseaban. -Y tú? Debo adivinar que ya no vives en Islandia, no? Ya encontraste con quien pasar el rato.- Dijo en un tono un tanto despectivo.
-Piensa lo que quieras, Vita… pregúntale a ella. Aún vivo allá, pero digamos que salí por ciertas cuestiones.-
Mientras, Vita veía un tanto aburrida las batallas que Makoto tenía en el parque, las compras habían sido muy rápidas y sabía que Kai necesitaba mas tiempo para hablar con Hilary, le propuso al niño hacer un poco de tiempo, él sin pensarlo dos veces la llevó al parque, y comenzó a buscar retadores.
-Makoto nos vamos- dijo agitando un brazo esperando que así atrajera la atención del niño.
Makoto escuchó, y dio por finalizada la batalla, se lo restregó un par de veces a su contrincante derrotado y regresó corriendo al lado de la muchacha -Listo! a casa!-
-Por qué haces eso? Cada que ganabas no dejabas de recordárselo a los otros niños.- Vita preguntó cuando ya iban dejando el parque.
Makoto se llevó las manos atrás de la cabeza mientras se balanceaba en la orilla de la banqueta -Y? a mamá no le molesta, a papá le gusta, él era así de niño, bueno… aún es así.- Dijo sonriendo mas.
Los gritos que Makoto lanzaba alertaron a Hilary y de inmediato se separó de Kai. -Llegaron- dijo Kai haciendo a un lado la taza.
-Mamá! Vencí otra vez.-
-Tardaste- dijo Hilary dirigiéndose a Makoto pero mirando a Vita –es tarde, qué hay de la tarea?-
-Ya voy, ya voy.- El pequeño tomó la bolsa y subió corriendo, de nuevo se dejó sentir la tensión.
-Ya es tarde y no hemos buscado hotel nos vamos?- Vita preguntó esperando una respuesta afirmativa.
Hilary fue más rápida –No encontrarán por aquí, o al menos no uno que te agrade Kai. Tengo una habitación libre, puedes dormir ahí. El sillón puede servir también.- le dijo mirándola.
Kai se dio cuenta de la notable aversión que Hilary sentía hacia Vita, no terminaba de convencerle la idea de dormir ahí pero como aún había algo que buscaba en esa casa, y sabiendo que aunque le molestara, Vita lo soportaría. –Nos quedaremos entonces.- Él respondió.
Vita inclinó un poco la cabeza, sabía que esa sería su respuesta. No le gustaba pero si así le ayudaba, qué otra cosa podía hacer? Había viajado para apoyarle, no a complicarle más el de por si turbulento momento que él pasaba. –Будет. Я сделаю.- Dijo mirando por la ventana.
Hubo una cena extraña, con el par como compañía para madre e hijo, Makoto se despidió de los tres y subió a dormir. Era tan raro para Kai y Vita el escenario, ella simplemente no estaba acostumbrada a estar acompañada por tanto tiempo de un niño, y él… recordaba, en Islandia, ella y él, tenía la misma edad. El dolor de cabeza atacó de nuevo, se levantó y aprisa se dirigió al baño, Hilary le miró un tanto preocupada, Vita tenía que distraerla antes de que le hiciera preguntas. Se maldijo un poco pero tenía que cubrirlo. –No veo fotos del padre de Makoto, tienes una?-
Hilary se giró -Qué?-
-Tengo curiosidad por saber como es, tu hijo es alguien bastante peculiar.-
Hilary le extendió un retrato de Tyson y Vita sonrió, Hilary la miró extrañada -Qué es lo gracioso?-
-Se parecen mucho.-
-Y no solo en la apariencia.- Rió Hilary.
Kai se mojó la cara y la cabeza, aprisa buscó las pastillas en su bolsa y se tomó un par. Se miró en el espejo, tenía que irse a dormir antes de que los calmantes surtieran efecto. Salió del baño con el semblante lo más calmado que pudo. –Es muy noche, mañana trabajas no?-
-No, descanso los viernes para preparar mi trabajo de la escuela. Pero si es noche, vayamos a dormir, encontrarán todo en la habitación.- Subió y los otros dos se quedaron en silencio.
-Otra vez?- Vita miró preocupada a Kai, al verlo asentir completó –mejor duerme tú en el cuarto, no sabemos a que hora despierten.-
Kai sonrió con malicia -Y quién dijo que dormiría en el sillón? Ella me ofreció el cuarto, no a ti.-
-Глупый!- ella dijo con falsa indignación, entró al cuarto, tomó un par de cobijas y se acostó. Kai suspiró cansado, entró al cuarto y entrecerró la puerta, la cabeza no cedía y simplemente se dejó caer en la cama sin siquiera cobijarse.
Ella sintió a alguien presionando contra su brazo, se dio media vuelta, quien fuera que le hablara volvió a insistir, abrió los ojos con pereza y se encontró con la preocupada cara de Kai. -Qué pasa?- preguntó Vita, no hubo respuesta y se concentró en su mirada, se sobresaltó un poco –no, дермо… vamos.- Se levantó apresurada y lo acompañó al cuarto, buscó en su bolsa, sacó a Khan que dormitaba a gusto y halló lo que buscaba, un frasco. Miró inquieta el reloj. Dos cuarenta de la mañana. -Pasará- le susurró mientras se sentaba a su lado.
Hilary despertó muy alegre, eran casi siete de la mañana, despertó a Makoto para que se alistara y bajó con la sonrisa dispuesta a crecer al imaginar a Vita en el sillón, solo estaba la cobija. De inmediato imaginó donde estaba, pero no podía entrar al cuarto tenía el tiempo medido para preparar el desayuno de su hijo y la comida que llevaría. Cuando se dio cuenta, Makoto ya estaba hablando con Vita.
-Y Kai?-
-En un momento sale puedo darme un baño?- Vita dijo tranquilamente.
Hilary la miró extrañada pero el tiempo le impidió insistir, el reloj le anunció que debía llevar a Makoto a la escuela. –Hoy regresas solo, recuérdalo.-
-Por qué no va Kai por él?- Vita dijo de la nada, miró profundamente a Hilary y aunque no le gustaba hacerlo, estaba de acuerdo, sería agradable para Kai.
-Si, él irá.- Le dijo Hilary, Makoto asintió y salieron apresurados, era tarde y la escuela esperaba.
Vita regresó al cuarto, él aún estaba en la cama y ella bajó la mirada aún intranquila. –Ya pasó- escuchó la voz de Kai.
-Me alegro, voy a tomar un baño. Debo saber que noticias hay.- ella cerró con sigilo la puerta.
Hilary regresó y se topó con Kai desayunando en silencio y con el hurón al lado. –Hola, cómo te sientes? Ayer no te veías muy bien.-
-Nada importante.-
Ella también se sentó a desayunar, disfrutó cada segundo de la compañía de él rememorando los domingos cuando ella lo invitaba a desayunar en su casa, su madre preparaba algo diferente cada ocasión. Le gustaba compartir esas mañanas, a veces comenzaba a imaginarse como sería cuando ellos crecieran aún mas y pudieran vivir juntos, quizá pensar en una familia, aunque él le había dicho que jamás tendría hijos. -Le dije a Makoto que irías por él a la escuela, no te importa cierto?- ella volteó y la mirada sorprendida de Kai le bastó para sonreír y saber que estaba de acuerdo –sólo procura que no pierda mucho tiempo en el parque.-
-Claro-
Ella se concentró en el desayuno que él había preparado, su cabeza aún divagaba en como hubiesen sido las cosas si él no se hubiera ido, y ella… no hubiera hecho lo que hizo por despecho. Quizá de un modo o de otro, desde que se animó a decirle lo que sentía ese diciembre sabía que no sería para siempre. 'Él claramente me lo dijo' pensó terminando el chocolate que le recordaba a Max.
Eran casi las once de la mañana, limpiaban la mesa, y Vita regresó un tanto agitada, llamó a señas a Kai y ambos entraron al cuarto –Cuándo quieres irte?- ella le preguntó.
-Mañana, aún faltan algunos lugares y con lo de anoche… no creo que debamos tardar tanto.-
-Recibí un correo, Sergio, un primo en Perú, se casa me pide que vaya.-
-Y que hay que hacer?-
-Dime tú, depende de las condiciones iré o no. Aunque sólo me espera para darle el saludo y la buena suerte, si me quedara más tiempo el resto de la familia se iría sin duda. No mas de tres días Me esperas allá?-
Kai asintió –Mañana me voy, allá esperaré. Compraste tu boleto ya?-
-No, necesitaba saber que decías.- él asintió y salieron.
-Yo iré por él.- Vita trató de detenerlo, pero ya era tarde estaba casi en la puerta y con el hurón sobre el hombro.
-A dónde van?- Hilary preguntó desde la cocina.
-Al aeropuerto, después iré por Makoto.- Y salió cerrando la puerta y dejando en silencio a las dos chicas.
Compró el boleto de viaje redondo, él decidió ir solo por que sabía que ella no tenía el dinero para pagar el costo total del boleto y por que quería saber que pasaba si las dejaba solas. Después fue al parque donde encontraron a Makoto esa vez, aún tenía cerca de media hora antes de la salida y se sentó a esperar mientras obligaba al hurón a salir de la mochila donde dormía. La campana de la salida atrajo su atención a la puerta de la escuela, miró a los niños salir, algunos iban al encuentro de sus padres y/o madres, algunos se alejaban en grupos pequeños, unos cuantos se iban solos. Distinguió al que iba a encontrar, se preguntó como era que debía llamarle, no iba a ponerse a agitar los brazos como una madre emocionada, ni a gritarle, mucho menos a correr a su encuentro, simplemente avanzó un poco y esperó que las cosas pasaran sin que él tuviera que hacer mucho.
-Señor Kai, lo encontré! Mamá dijo que vendría.- Makoto se despedía de dos amigos y siguió a Kai que ya se alejaba.
-Qué haces un viernes después de la escuela?-
-Voy al parque principal y busco retadores, aquí ya no hay nadie que pueda derrotarme.- Dijo Makoto con una gran sonrisa.
Kai le miró sin un solo gesto, pero al verle la sonrisa se acordó de alguien y desvió la mirada. El hurón salió de la mochila y se enroscó en su cuello. –Khan!- gritó Makoto acercándose al animal, Kai se lo quitó del cuello y se lo acercó.
-Te acuerdas de él?-
-Si, él me lo prestó esa vez, jugamos antes de la batalla. Ha crecido, aún me acuerdo que mordió a Rin. Él dijo que no le gustaba que las niñas lo tocaran. G…- Makoto se detuvo abriendo mucho los ojos y disculpándose inclinando la cabeza –…disculpe.-
Kai colocó a Khan en las manos de Makoto y sonrió levemente –No te preocupes. Vamos al parque un rato y después a tu casa, tu madre dijo que no perdieras mucho el tiempo.-
Makoto asintió y se adelantó un poco jugando con el animal en sus brazos, Kai lo seguía detrás con un bien repasado recuerdo siendo una vez mas reproducido en su cabeza, el mismo hurón, la misma sonrisa, los mismos movimientos, la misma edad, pero un niño diferente.
En la casa Tatibana, Hilary se había ocupado de sus trabajos escolares, Vita halló entretenimiento con una libreta y un lápiz que encontró. Kai creía que podían llegar a congeniar, pero no había dado ningún resultado. -Mamá llegamos! El señor Hiwatari me enseñará unos movimientos, estamos afuera.- Makoto entró corriendo, subió, dejó sus cosas y regresó cerrando con fuerza la puerta. Hilary se asomó por la ventana, en el patio trasero estaba Kai instruyéndole sobre algunas técnicas a Makoto. No pudo evitar sonreír y que sus ojos se humedecieran un poco, le recordó a Tyson y como le emocionaba enseñarle a su hijo sus proezas de cuando participaba en los torneos.
-Él era así?- preguntó Vita mirando también desde la otra ventana.
-Cuando?-
-Conocí a Kai en el funeral. No he visto mas que unas fotos de él y su familia, pero viéndolo ahora me imagino que así era.-
Hilary asintió –Yo tampoco sabría decirte, pero puedo creer que si. La única vez que se encontraron con él, fue durante un torneo aquí en Japón. Makoto y Rin participaban, por tanto Tyson, Rei y Max, otros amigos, estaban ahí. Según supe no esperaban encontrarlo. Yo no viajé con ellos, acordamos con Tyson que Makoto viviría conmigo y él se ocuparía de esa clase de cosas.-
-Debió haber sido lindo conocer esa faceta de él.-
-También te dijo que no quería tener hijos?-
Vita se atragantó con esas palabras -Hijos? Jamás, ni los tendré, ni él y yo estamos en esas cosas. Solo lo acompaño.- Vita se dejó llevar un tanto por la confidencia del momento y para aclarar de una vez con ella todo –En Australia tenía un novio, me propuso matrimonio, cuando le avisé a padre y madre me sorprendió que accedieran a conocerlo. Cada uno viajó desde donde vivían y con sus nuevas familias, padre viajó hasta con su madre. Si hubieras visto sus caras cuando lo conocieron. La madre de padre me maldijo abiertamente y salió indignada, padre la siguió asegurándome que no habría nada mas de él para mi. Madre solo me deseó suerte pero igual estaba decepcionada y me dijo que no la llamara.-
-Por qué?- Hilary estaba entretenida en saber que había detrás de esa sonrisa notablemente divertida y los ojos que dejaban caer unas lágrimas.
Vita miró su reflejo en el vidrio –Mírame, asiáticos, latinos, occidentales... hay de todo en mi familia, por eso es ridículo que si decidía casarme con un hombre negro ellos se indignaran tanto. Rėmy… cuando les dije el nombre, creyeron que era francés, Rėmy Nghiri Mbatusha debí haberles dicho desde un principio todo y ahorrarme ese show. Pero quería ver si habían cambiado, que error. Lo conocí en Melbourne, era un senegalés que trabajaba para el mismo periódico que yo, viajamos un tiempo y después, bueno. Dijo que nos casaríamos cuando regresara, hacía un reportaje de la rama europea de las empresas de Kai, viajaba en el mismo avión que ellos.-
-Ah… eso explica ciertas cosas.- Hilary finalizó retirándose de la ventana.
Esa misma noche partió el avión de Vita, Kai y Makoto la acompañaron al aeropuerto. -Cuídate- le dijo Vita mirándolo directamente a los ojos.
-No pasará nada- Kai le contestó. Ella se fue, los otros dos regresaron a la casa. A Hilary le quedaron buenos recuerdos de esa noche, la cena y ellos tres solos, fue lo más cercano a sus fantasías cuando era más chica. Y la madrugada se gastó en la continuación de la plática entre Kai y Hilary. La tarde del día siguiente él se despidió.
-A dónde irás ahora? regresas a Islandia?-
-No, seguiré en Japón. Te pido que no le digas a nadie que estuve aquí.-
Hilary no dijo nada con respecto a eso. -Cuándo regresas?-
-Después te llamaré. Piensa en lo que te dije.-
Escuchó el llamar del taxi en la entrada de la casa, se levantó y antes de que abriera la puerta, Hilary le dio un fuerte abrazo y un beso en la boca. –No me olvides.-
Kai agitó un poco la mano para despedirse de Makoto que se asomaba desde la ventana de su cuarto y se despedía entre gritos y movimientos de ambos brazos. Kai se giró una última vez y desapareció dentro del taxi.
[Yokohama, Japón
La conexión en China fue terrible, tardé un poco mas de lo que esperaba, quiero creer que él está aún allá, o al menos sabrá decirme a donde estará hospedado. Esta ciudad es enorme, al fin llego al Instituto. Wow, este edificio es increíble debe ser extraño vivir aquí. –Hola, dónde encuentro el dormitorio diez?-
-Detrás del auditorio, hacia allá.- El chico me señala hacia el norte. Le agradezco y acelero un poco el paso. Es tarde y sé que Kai ya no está aquí, pero antes de la noche llegue quiero saber dónde está hospedado, no entiendo por qué no le pregunté antes… y para colmo dejé el celular allá. Es un edificio no tan grande pero bastante agradable, sin duda es un dormitorio universitario, se nota en cada detalle. Ahora a buscar la habitación doscientos ocho. No es difícil hallarla, toco y se escucha una voz pidiendo que espere no es la de él pero supongo que el chico sabrá informarme, escucho que se acercan y abren la puerta.
Un muchacho casi de mi estatura y revuelto cabello café se asoma -Si?-
-Hola, Kai ya no está aquí cierto? puedes decirme donde se está hospedando?-
El chico me mira confundido, se acomoda los lentes como si no entendiera. -Kai?-
No estoy de mucho humor para bromas, llevo mas de treinta y cuatro horas de vuelo y lo que menos necesito es eso. –No te burles de mi, por favor. Eres Kenny no? Soy Vita no te dejó dicho nada?- tengo un mal presentimiento habrá pasado algo?
-Kai?- vuelve a preguntar. Juro que si no fuera por que no lo conozco ya lo hubiera golpeado, comienzo a molestarme.
-Kai Hiwatari… lo conoces no? el hombre que debió haber venido.- Digo ya algo exasperada.
-Si, lo conozco pero hace casi tres años que no lo he visto.- Me dice, no puede ser, ahora si, estoy preocupada. Hago un saludo final, quizá arruiné todo, pero es un día después de lo acordado. –Lo siento, creo que fue una confusión. Gracias y adiós.- Me despido y salgo corriendo ignorando su llamado, algo dentro de todo esto está muy mal.
Preview cap. 5
Eres tú? Tanto tiempo sin verte, soy quizá el que menos te conoce pero me doy cuenta que no eres el mismo. Qué pasó? qué haces aquí? quizá no tengo razones, pero no quiero saber nada de ti.
Kenny, el que estará ahí sin palabras x Malos recuerdos x Cuanto has cambiado (El día en que le vendí mi alma al demonio)
Reviews!
Haro kzoids: Gracias! Que bueno (aunque se oiga feo) que te causó esa sensación, confusión, lo que sea, espero te resuelva un poco de dudas y bueno, como dice en el manga, Makoto es el hjo de Tyson (aunque no viene quien fue la madre por que Hilary ni aparece en el manga, pero bueno)Jajaja! no, no está desfigurado por que él no estuvo en ese accidente. Creo que dije mas de lo que debería en este cap. pero las verdades vienen diluidas. Mil saludos y nos leemos!
Riku: Gracias! lo de los títulos, je, si están largos pero me gustó la idea de los títulos de RomeoxJuliet y... pues lo adapté, y aunque aún quedan muchas dudas, espero resolver aunque unas pocas. Saludos!
Ikusi arte!
Chtiri:04/11/07
