Rei, el que te apoya incondicionalmente x Conciliación x Bienvenido (Un agridulce reencuentro)

Las pocas personas que prestaron atención a lo que ocurría al frente del conocido restaurante 'Yān rán māo' se preguntaron quien era ese extranjero que era saludado con tanta emotividad por el dueño, Rei Kon. Nadie pudo nombrarlo, no era alguien que hubieran visto antes visitándolo, y eso que habían ubicado a, al menos, unos seis extranjeros que ocasionalmente le hacían visita. Éste, no era uno de ellos.

Venía solo y había llegado caminando, el dueño había detenido la limpieza matutina preparándose para lo que seguramente sería un agitado día como era costumbre al iniciar el fin de semana. Se había detenido, se acercó y le dio un abrazo después de intercambiar unas palabras. No, nadie pudo saber por qué era, solo el dueño y el extranjero.

Kai inconscientemente retrocedió unos cuatros pasos, sacudido por la reacción de Rei. -¿Qué dijiste?-

-Bienvenido, me alegra volver a verte.-

-Lo mismo dijo Daichi- pensó Kai confundido. -Saludos- levantó un poco la mano que era el modo como él estaba acostumbrado a saludar, no con esos emotivos desplantes.

-Pasa…- Rei le abrió la puerta del local –¡Mariah¿puedes enviar a Jiang para que continúe limpiando? Estaré ocupado.-

Ya dentro del restaurante, Kai miró a Mariah aparecer. Aunque su corte había cambiado radicalmente y había crecido, mantenía esa fiereza en los ojos que llamó su atención cuando conoció a su equipo en China, y como ya se había acostumbrado durante los reencuentros que había tenido con los otros, ella no fue la excepción con la cara de sorpresa -¿Kai?-

Kai asintió, se dieron un saludo de mero reconocimiento, ella desapareció por la puerta de entrada, Kai y Rei se quedaron en silencio, de pronto hizo acto de presencia Linn, quien tímidamente se sujetó del pantalón de su padre mientras veía con curiosidad a Kai.

-¿Papá, quién es él?- preguntó la niña de seis años.

-¿No lo recuerdas? Lo conociste en Japón, es el papá de Gou.- Rei trató de contener las últimas palabras, pero ya era demasiado tarde.

La niña levantó los ojos mientras colocaba una mano en su barbilla en la clásica posición de razonamiento –Gou… ¡Señor Kai!- al fin gritó contenta de recordar. Kai solo movió un poco la cabeza devolviéndole el saludo.

-Busca a Jei hu, pídele que prepare un poco de té y el platillo del día.- Rei pidió a la niña, y después de repetir la orden para recordarla, cruzó las puertas de la cocina. –Ya verás que es de lo mejor que has probado, quizá tarde un poco, los ingredientes pronto llegarán.-

Ka asintió, mientras veía el restaurante de Rei. Recordó la revista que Rei le había mostrado una vez, diciéndole que en el futuro tendría uno así. Era amplio, las mesas se localizaban distribuidas en dos semicírculos convexos, de diferentes tamaños y con distintos números de sillas, solo había una puerta, de gran tamaño cubierta parcialmente por dos leves cortinas rojas y un par de gatos impresos en ellas.

El lugar estaba pintado de colores claros con una gama entre azul y naranja, aptos para estimular a los comensales y relajarles la estancia… sonrió imperceptiblemente al darse cuenta que había prestado un poco de atención a las vaguedades de Vita, pero era verdad, los colores y la iluminación natural de las grandes ventanas creaban una atmósfera especial. La cocina se localizaba en el extremo izquierdo, a su lado una barra donde adivinó llevaban a cabo el buffet y para los clientes solitarios. Era agradable, sin duda el orgullo de Rei.

-No importa- dijo dejándose llevar un poco por la mezcla de olores que inició con la actividad de las cocinas.

-¿Ya te diste cuenta, no?-

Kai le miró confundido –¿Qué?-

-Se parece, Mariah decía que debimos haber hecho más pequeñas las ventanas, pero era así¿no?-

Kai asintió -Si-

-Aunque sigo tentado a hacer un área de juegos, muchos amigos de Linn vienen aquí y creo que nos atraería mas clientes.-

Kai de nuevo asintió no hallándole sentido al curso de la conversación, pero extrañamente contento por como se estaba llevando. –Siempre ayudan.-

No habían pasado mas de veinte minutos desde que habían entrado, de pronto como una especie de cuchillada en su cabeza, el dolor que no había dejado de estar presente pero no con semejante intensidad, atacó. Inclinó un poco la cabeza tomado por sorpresa, con la mirada buscó el baño tratando de lucir lo mas normal posible.

Rei lo notó. -¿Pasa algo?-

Pero no halló nada –No… nada.- Tuvo que sujetar con fuerza el asiento para canalizar el dolor y que no se notara en sus facciones.

Como por iluminación divina, Mariah apareció con una charola y té. –La comida pronto estará, pero el té ya está listo.- Rei sonrió y le recibió la charola, mientras lo servía, aprisa Kai sacó tres pastillas. Con movimientos practicados por mas de cuatro meses las ingirió sin que nadie lo notara, el té ayudó para acelerar el efecto.

Después de comer un poco disparándose entre ellos miradas de reojo, Rei dijo al fin. -Aún es temprano, Linn te mostrará donde puedes dejar tus cosas y si quieres darte un baño o descansar un poco. Dame dos horas, te espero en la barra.-

-Aja- Kai miró a Rei levantarse, sin preguntarle que planes tenía o tratando de acelerar su salida como cuando fue con Daichi. Al poco rato apareció Linn, aún se le veía nerviosa pero un poco más tranquila.

-Por acá señor Kai- le señaló una puerta al fondo que no había notado, y básicamente por que estaba oculta entre dos inmensos biombos que servían de fondo para dos pantallas de papel.

Siguió a la niña sin decir palabra, ella le repitió las palabras de Rei respecto a que descansara, que se acomodara e hiciera uso o pidiera cuanto necesitara. Kai le agradeció y sonrió un poco al ver que el nerviosismo de la niña se incrementó pues comenzaba a tartamudear mientras seguían caminando entre pasillos de madera. Entonces llegaron a la habitación.

La casa de Rei era una construcción colocada al costado del restaurante, era de dos pisos y enteramente de madera, la tradicional construcción china con techo de cuatro aguas. No había necesidad de cuestionarlo, a Rei le iba bien económicamente. Linn lo instaló en una habitación del piso superior, mucho mas grande de lo que hubiera esperado, había un baño completo y una pequeña terraza.

Se acercó a la cama esperando mas instrucciones de la niña, al no recibir mas colocó la mochila en la cama y dejó que Khan se asomara al fin. Cual sería su sorpresa al escuchar a la niña gritar. La miró asustado pensando que le había pasado algo. -¿Qué?-

-Él… él me mordió… no me lo acerque.- Dijo colocándose detrás de él y sujetándose con fuerza.

-Кан, она не…- Dijo Kai con voz calmada, Linn lo miró.

-¿Qué?-

-Le estoy diciendo que no le vas a hacer nada.- Le sonrió pálidamente.

La niña miró de nuevo al animal que simplemente se echó de panza a esperar que la niña hiciera lo que quisiera, Linn rió contenta y como si se tratara de alguna muñeca, lo tomó entre sus brazos rascándole la cabeza y la espalda, a lo cual el hurón simplemente se relajó, Kai no podía creer que de repente Khan fuera tan dócil, ese animal hacía lo que quería cuando le convenía.

-¡Linn, ayúdame!- se escuchó el grito de Mariah.

Linn delicadamente puso a Khan en la cama, hizo una reverencia a Kai y se despidió recordándole lo que Rei ya le había dicho, en cuanto eso miró su reloj y vio que tenía mas de hora y media todavía. Se bañó y se echó a la cama tirando en el trayecto a Khan. Cuando se dio cuenta, Kai se asomó por la orilla mirando al animal en el piso. –Ups…- dijo con una sonrisa, estaba de buen humor pues el dolor había desaparecido del todo.

Bajó a la barra pocos minutos antes de la hora acordada, se sorprendió de lo atestado que estaba el lugar siendo tan temprano, casi siete meseras rondaban de una mesa a otra con charolas cargadas de platos y vasos, el vapor de las cocinas era detenido parcialmente por pequeñas persianas que las ocultaban de la vista a través de una puerta. Dio gracias que el dolor y las náuseas estuvieran ya bajo control, por que los olores eran tan profundos que estaba seguro no los soportaría por mucho tiempo. Para su suerte, Rei apareció disculpándose por la tardanza y señalándole la salida, Kai lo siguió hasta que llegaron al pequeño carro de Rei. Esperó en silencio a que Rei dijera algo, nada.

Rei condujo entre las atestadas calles de Tai'an, cruzaron el centro y prácticamente toda la ciudad, llegaron a las faldas del monte Tai. La carretera les permitía subir un poco, y así lo hicieron, rodeado de campos verdes, después de arboledas y finalmente de bosques tupidos. Finalmente la carretera se había acabado. Bajaron del carro y a Kai le incomodó que hubiera mucha gente alrededor, Rei notó esto.

-Siempre hay muchos turistas el fin de semana. No te preocupes, conozco un sitio al que pocos van. Vamos.-

Kai le siguió, no era necesario ser un conocedor de la idiosincrasia china como para adivinar que ese lugar tenía un gran valor espiritual. Caminaron en medio de los árboles cerca de una hora, su sendero se fue separando del principal hasta que se vieron rodeados por nada mas que árboles, bambú y algunas viejas estatuas.

Había una especie de barrera de bambú justo frente a ellos, Rei se abrió camino entre las amplias varas, Kai lo seguía de cerca aún incapaz de adivinar que era lo que traía Rei en la cabeza, y realmente no teniendo mucho interés en ello. Al fin después de cruzar la maleza, Rei lo detuvo haciéndole ver que se moviera con cuidado.

Estaban apenas en una saliente de rocas, a gran altura, Rei se sentó con los pies colgando al aire, Kai le imitó, el viento soplaba con fuerza y sacudía todo. Fue entonces cuando Kai entendió que el inevitable momento de plática había llegado.

Pero nadie dijo nada.

Se echó de espaldas contemplando el cielo. El sol ya había cruzado notablemente el cenit, cuando comieron lo que Rei había robado de su propia cocina. Él se había mantenido hablando de sus experiencias como cheff y como le costó irse haciendo de renombre en la ciudad, después siguieron en silencio.

Y el momento que Kai pensaba no arribaría, llegó. O al menos la pregunta vino como de la nada. -¿Por qué no dices nada¿por qué no reclamas, no tratas de decir que lo entiendes o que te decepcioné?- Ese aparente desinterés de Rei le estaba minando la calma.

Rei guardó silencio por un momento hasta que consideró adecuado. –La gente habla cuando lo cree necesario, lo que dice antes de que lo sienta o por que se le obligue no tiene sentido, es como mentir, aunque se diga la verdad.-

Kai se incorporó al frente, apoyando su brazo en una pierna. Y perdió su mirada en el paisaje a su alrededor. –No me vengas con basura filosófica.- Dijo con un poco de dureza.

Rei sonrió sin que Kai se diera cuenta. –No, eso no es filosofía, sino algo que he aprendido.-

-Simplemente no entiendo, me molesta que se me cuestione, pero me es igual de incómodo que no digas nada.-

-¿En serio quieres que te pregunte por que lo hiciste, o por qué no dijiste nada?-

-No… no te respondería.-

-Aún así no lo preguntaré, la verdad es que no me incumbe. Todo lo que haces siempre ha sido por una razón¿no?-

Kai se vio acorralado, Rei siempre sabía hallar el modo de bloquear las duras y agresivas palabras que Kai lanzaba y continuar la plática como si él fuera una especie de teflón por el que resbalaban todas las actitudes de Kai para no llegar a un nivel profundo de interacción.

Y se hizo el silencio.

Fue hasta que el sol comenzaba ocultarse tras las puntas de los árboles que estaban detrás de ellos cuando al fin la reticencia de Kai, se quebró, sintió esa necesidad de hablar, las contadas ocasiones que le pasaba eso era con él, y con Vita. –No, la verdad es que no pensaba que fuera a terminar todo así. Sabía que las cosas no serían las mismas, pero pensé… que… podría saber la verdad y… que al menos no cambiarían tanto.-

Hizo una pausa, Rei sabía que tenía que moverse con extremo cuidado como si se encontrara en un campo minado, en donde una palabra mal manejada o una intención no prevista podía hacer que la actitud de Kai estallara, en sentido literal o con resultado opuesto, encerrándose en su acostumbrado mutismo. –Cada persona es un mundo, no puedes predecir a nadie. La gente cambia.-

Kai le miró cayendo a cuenta de que Rei percibía las cosas como Vita lo hacía, no generalizaban, simplemente entendían que en todo hay diferencias. –Ella así lo dijo. Pero no me niegues lo que con el tiempo me quisieron mostrar, eso que la amistad está ahí sin importar lo que pase, que un amigo te apoya no importando los problemas que ocurran.-

Rei se vio en una contradicción, si, eso le habían tratado de enseñar a Kai, y le habían salido con lo contrario cuando quiso reestablecer contacto. Entendió el terrible error que los de Japón habían cometido y por que Kai tampoco quiso saber ya nada de ellos cuando la oportunidad se presentó. –Te pediría perdón, pero supongo que eso significaría que espero lo mismo, y no. Yo no lo hice, para desgracia del pasado, no pude estar en contacto con ellos tan seguido, ya sabes, Linn estaba creciendo, estaba construyendo mi restaurante. Aunque pude haberles hecho entender.-

-La verdad es que ya no importa. Me sorprendes Rei Kon, lamentarte por lo pasado, eso no lo conocía de ti.- Rió un poco.

Rei se relajó, había conseguido establecer de nuevo ese lazo donde ambos podían permanecer callados por horas, o hablar y hablar sin que se sintiera esa incómoda sensación que aparece cuando simplemente no hay confianza. Y habían pasado ya tantos años.

–Si… Mariah siempre está lamentándose por que debió hacer tal o cual cosa, creo que me pegó un poco de eso. Pero no para lo importante, sé que no hay momento como el presente.-

-Si, el presente… aunque no siempre puedes continuar sin mirar lo que dejas.- Kai dijo descansando de nuevo la espalda. –Me he dicho y convencido de ello… pero a veces cansa… miras atrás y hay momentos en que deseas… quedarte ahí.-

Aquí Rei entendió al instante que lo más sabio era permanecer callado, era el momento donde cada palabra que Kai dijera quizá jamás podría volver a ser mencionada, tan valioso como un diamante único, Rei apreciaba de sobremanera que consiguiera tales confesiones de Kai. -…- No dijo nada.

Kai colocó sus manos debajo de su cabeza y contempló como el cielo comenzaba a oscurecerse –Sabes que mi memoria siempre fue un desastre, nunca alcancé a recordar todo, lo único que quise recuperar fue de cuando vivi con mis padres. Aprendí a encerrarlo hondo, pero no lo acepté. El viejo me propuso decirme su verdadero paradero si aceptaba convertirme en su heredero. Me había dejado en la calle después de lo de BEGA. Sabía que no conseguiría una vida familiar como la de Max, la verdad no la quería… no puedo cambiar lo que soy. Pero quería al menos saber que había sido de ellos, no por reclamarles nada, si no sólo saber… que estaban ahí.-

Rei lo miró completamente, no podría haber imaginado jamás que ese simple deseo hubiera desatado tantos sucesos. –¿Mintió?- tentó terreno esperando impulsarlo a continuar, sabía que nada había acabado bien considerando que Voltaire había entrado en la ecuación y que… bueno, que las cosas estaban como estaban.

-Нет… lo más patético es que dijo la verdad, pero tarde. Él ya estaba muerto, a ella la maté. -

Con una ráfaga de pensamientos en la cabeza, dirigiéndose a todas direcciones, Rei perdió la capacidad de saber que hacer o decir, y separó la mirada de Kai, con las luces de la ciudad en plenitud casi imaginó ver un brillo en los ojos de Kai. Ya había llegado el momento de detenerse y no continuar, ciertamente Kai ya no pensaba decir nada, pero Rei con esa confusión en la cabeza quiso cortar por lo sano.

-Ya obscureció.-

Kai, recordando sus rutinas de plática también, adivinó que la conversación había acabado. –Vámonos.-

La vegetación del monte Tai en verano crea una atmósfera fresca, el monzón se acerca y el calor no se ha ido. Les infundió energías y ganas de correr por el mero placer de hacerlo. Y sin acuerdo de palabra, comenzaron una loca carrera pendiente abajo improvisando senderos en medio de los árboles, se perdieron entre ellos de vista, pero sabían bien a donde había que llegar así que no importó. Hicieron breves pausas y continuaban la carrera esperando ganar. Rei reconoció que había perdido un poco de condición desde que decidió limitar su ejercicio matutino por cuestiones de tiempo. Faltaban poco para llegar al estacionamiento donde su auto esperaba, pero ya no pudo correr, disminuyó notablemente el paso y completamente humillado llegó caminando al carro, donde no le sorprendió ver a Kai sentado en el cofre esperándolo con ese gesto de superioridad tan conocido.

-Gané- fue su bienvenida.

-Déjame en paz…- iba a agregarle otro reclamo inocente cuando notó que Kai tenía su mano derecha envuelta. -¿qué te pasó?-

Kai ya completamente bajo control, le dijo –Este clima no me sienta bien, los huesos jamás soldaron a la perfección y con esta temperatura duele.- Ocultó bien el remordimiento de mentirle, pero no pensaba entrar en pánico sin Vita para que le cubriera. La verdad era que no sentía del codo para abajo, mientras corría rozó con una rama y no lo sintió, hasta que la sangre brotando de su mano atrajo su atención. Lo mismo había pasado en su camino a Yokohama.

Rei asintió recordando con un escalofrío los clavos que le colocaron en el brazo a Kai después de que lo volvieron a encontrar. –De acuerdo, vamos a comer.-

El silencio que les acompañó en su regreso hizo sentir incómodos a ambos, Rei estaba un poco apenado de pensar en como sería vivir con esas secuelas, y Kai preocupado de que Rei hubiera descubierto algo mas en su mentira.

-¡Papá! Mira lo que hice hoy- Linn brincó sobre los brazos de Rei con una hoja en las manos, era un dibujo de Khan.

-Es muy bonito.- Rei la bajó y la niña se lo puso enfrente a Kai, él solo asintió conteniéndose de retroceder. –Linn, dile a Jei hu que prepare dos platillos completos y a Sengtsu que nos sirva un poco té.-

La niña asintió y entró corriendo agitando los brazos gritándole a su madre que Rei y Kai habían regresado. Los dos tomaron lugar en una de las mesas del fondo, la mesera le llevó la orden y mientras Rei comía despreocupado, Kai miraba con un poco de prudencia cada cosa que llevaba a la boca, no queriendo consumir algo que no era comestible desde su punto de vista, nunca había sido afecto a la exótica comida china.

Cuando acabaron se retiró aprisa, y ya en el cuarto limpió con sumo cuidado la herida y la cubrió. Lo último que necesitaba era una infección que ni siquiera sintiera, y que en el peor de los casos podía tornarse gangrena… y posterior amputación.

-Contrólate- se dijo sorprendido de lo extremo de sus pensamientos al irse a la peor de las consecuencias, si bien le iba la ausencia de sensación desaparecería al día siguiente. Si no… no, no quiso ahondar en ello.

Se bañó y se dejó caer en la cama, imposibilitado de dormir al repasar las palabras que había dicho a Rei y todas las cosas que ello le atrajo en su cabeza, eran cerca de las diez de la noche cuando alguien tocó a su puerta. -Pasa- dijo pensando que era Rei, pero la puerta no se movió, pero si se volvió a escuchar el llamado. Un poco molesto se acercó a abrir, se quedó igual que la niña ante él. Confundido, y sin palabras.

Linn le extendía algo y tartamudeó –Pensé… sería… que… le-gustaría-tener-esto- dijo de corrido y después de que Kai lo tomó se fue a toda prisa.

Kai ni intentó detenerla, cerró la puerta y puso lo que dedujo era una fotografía, en la mesa al lado de la cama sin mirarla, se acostó de nuevo, después de que se cansó de darle vueltas a lo mismo le dio curiosidad descubrir de quien era esa fotografía.

Grata y deprimente sorpresa que se llevó al ver que era ella, mas Makoto… mas Gou. Tomada después del torneo donde se conocieron, y donde Kai se había reencontrado con los otros. Él ni sabía que existía una imagen como esa.

Los tres niños sonreían, Gou y Makoto sostenían cada uno un trofeo, Linn levantaba una medalla. Makoto en medio, Gou a su izquierda y Linn a su derecha. Mientras Gou simplemente contemplaba la cámara con una sonrisa, Makoto parecía lanzar una carcajada y levantaba una mano con la 'V' de la victoría, y Linn simulaba lanzar un beso con la mano desocupada. Miró la escritura detrás, pertenecía a él, identificó los trazos un poco torpes pero firmes. 'Gou Hiwatari, Linn Kon y Makoto Kinomiya.'

En nada ayudó a su presente estado, se volvió a recostar repasando con la mirada la imagen en cada punto y detalle hasta que el dolor atacó de nuevo, igual de punzante que esa mañana, se metió al baño y comenzó a tomar las pastillas desesperado por detenerlo, hasta que se dio cuenta que había hecho mal, había sobrepasado el límite que le habían prescrito. Sintió una bienvenida sensación de sueño y adormecimiento, acompañada de un estupor que le nubló las ideas, trató de enfocarse en llegar al menos a la cama. Lo consiguió, sobre ella simplemente se acomodó de costado y no supo mas del momento.

Abrió los ojos esperando ver la luz del sol, pero no halló nada. Como si hubiera recibido un susto de muerte, de un solo impulso estuvo de pie asustado con la idea de que ahora eran sus ojos los que mostraban fallas. Se sentó aliviado de que no era eso, simplemente seguía siendo de noche. Si bien el letargo no había cesado, si pudo coordinar ideas y movimientos, aunque notó que su mano aún no reaccionaba. Tomó la fotografía, abrió la terraza y se sentó recargándose en la puerta.

El sueño comenzó a hacer presa de él, contento de que esta vez correspondía a una sensación natural de cansancio se dejó hundir.

El edificio es grande, con implementos mucho más modernos que los que él conoció en sus épocas de participante. Trata de poner muy en el fondo de su cabeza las ideas que le brotan cada que cree identificar una cara entre el tumulto que lo rodea. Alguien aprieta su mano, baja la visa para encontrarse con la de su hijo que le dice que se apresure pues pronto comenzaran a anunciar los bloques de peleas.

-¿Por qué quieres hacer esto?- le pregunta a Gou sin que espere siquiera una respuesta que le convenza.

-Para saber como te sentías, y demostrar que soy tan bueno como tú. Mamá dice que fuiste campeón.- Dice el niño sonriendo con seguridad.

Reconoce que no esperaba esa respuesta, y animándose se abre paso entre la multitud que se hace a un lado al reconocerlo, o aun si no lo conoce, viendo su expresión de un modo o de otro se ven obligados a permitirle el paso.

En la mesa de inscripciones deja que el niño se encargue por completo de las cuestiones logísticas de su registro, y al final simplemente firma dando su autorización y el cheque que paga la cuota de participación. Hay una cara que si reconoce y se gira a esperar que el anciano no lo reconozca, se da cuenta que los años han pasado por él, pero que no le han afectado en su sonrisa y amable rostro.

-Listo¿nos vamos?- apresura al niño queriendo evitar un encuentro con el Sr. Dickenson.

Cuando llegan a la zona donde los concursantes deben esperar su turno, le señala una parte de las gradas donde se localizan los balcones, pero duda y baja la mano a los asientos de primera fila –Desde ahí te estaré viendo. Suerte.-

-Gracias Kai- le dice el niño, le pone a Khan en el hombro y después de revisar que no le falta nada se va corriendo por el pasillo. Kai recuerda con una sonrisa que no muestra cuando él mismo pasaba por esos pasillos, primero solo, después con su equipo. Viejos tiempos.

Se queda de pie viendo las pantallas donde muestran los números de los participantes, deduce a que hora comienzan las finales para regresar después, la verdad es que no tiene mucho interés en sus primeras batallas, con lo que le ha enseñado y lo que Gou mismo ha desarrollado por su cuenta, sabe que llegará a finales sin esfuerzo.

Se resguarda en una sala privada, sale justo a la hora en que anuncian que las finales están por iniciar. Después de batallar por poner bajo control al animal, va al lugar donde le dijo a Gou que estaría viéndolo, el niño se anima al saber que su padre estará ahí. Las finales consisten en batallas simultáneas entre los seis ganadores de cada bloque, quien quede al final gana, así de simple.

Kai no se sorprende que le sigan abriendo paso y camina con la mirada en el piso, de pronto hay una persona que no se mueve. Levanta la vista, no ha llegado a la cara cuando adivina quien es, Tyson. –Mira quien nos visita.- Dice como con veneno en la boca.

-¿Estás asegurándote que tus donativos no se desperdicien?- espeta Max sorprendiendo un poco a Kai.

-O será que te arrepentiste.- Fue Kenny de quien le sorprende aún mas por el tono de su comentario, distingue a Daichi detrás de ellos pero él es el único que no dice nada, no ve a Rei.

No piensa ni caer en sus provocaciones, simplemente continua su camino evitándolos, pero Tyson lo sujeta por el brazo -¿Qué se supone que estás haciendo aquí?-

Kai lo mira con fuerza –No esperaras que te conteste. No tengo por que.-

Y Tyson insiste aplicando más fuerza en el brazo, Max se coloca detrás de Kai y Kenny a su lado, Kai sonríe imaginando que tonterías se les pueden ocurrir. Tyson se prepara a arremeter de nuevo cuando los comentaristas anuncian que las finales están por comenzar, ni siquiera les da tiempo de seguir discutiendo, las luces se apagan y no les queda de otra mas que quedarse de pie no teniendo ni para donde moverse, están justo al lado de la barrera que separa al público del área de competencia.

-Los finalistas son: Por el bloque A: Linn Kon - Comienzan a presentarlos.

-¡Linn pasó!- dice Max llamando la atención de Kai, se pregunta si será realmente lo que cree.

-Por el bloque B, Sendoh Yukoi- dice otra voz.

-Del bloque C: Makoto Kinomiya.- Esta vez no puede ocultar su sorpresa, ni contenerse de voltear a ver a Tyson que parece haberse olvidado de él y grita animando a su hijo.

Tyson se da cuenta de la mirada de Kai -¿Qué te sorprende? Es mi hijo- dice con orgullo.

Se hace un poco de silencio como si el comentarista no supiera que decir –Y sorprendentemente en el bloque D: Gou Hiwatari-

-¿Sorprendentemente?- masculla Kai no muy contento con el comentario.

-¿Kai?- escucha la pregunta de Max, y simplemente voltea a verlo con una sonrisa… similar a la de Tyson.

-Por el bloque E: Seiki Tetsuya- continúa el comentarista presentando los concursantes, y pidiéndoles que se coloquen en sus posiciones. Cada uno ocupa un lugar alrededor del enorme plato, y lanzan. O a ninguno le sorprende o le sorprende tanto, que nadie dice nada, se dan cuenta que Dragoon, Dranzer y Drigger entran a destrozar al instante a los otros dos concursantes, Tyson grita y comienza a agitar las manos apoyando a Makoto, Max, Kenny y Daichi gritan animando tanto a Linn como a Makoto. Kai se queda en silencio, pero con la mirada yendo de Gou a Dranzer, sabiendo casi con precisión que movimientos hará. No habían contemplado que se enfrentara con Dragoon o Drigger, pero los años de conocer a sus dueños le enseñaron los movimientos como para mostrárselos a Gou. Y Gou lo aplica bien.

El siguiente en salir volando es Drigger, después Gou y Makoto se enfrascan en una batalla directa, golpean entre si y lanzan cuanto ataque han aprendido de sus progenitores. Gou tiene ventaja en edad, fuerza y velocidad, pero Makoto le gana en experiencia, prácticamente ha estado jugando desde que pudo sujetar a Dragoon a diferencia de Gou que halló a Dranzer en las cosas de su padre apenas unos meses atrás, además tiene un… algo, que Kai identifica al momento, por que también lo vio en Tyson desde su primer batalla.

Para suerte de los Hiwatari, aquí no importa ese algo, la fuerza y técnica es lo que determina el triunfo, y con una fugaz mirada de Gou a Kai, Kai asiente y Gou ordena, Dranzer ataca y Dragoon sale fuera del plato. Gou ha ganado.

El niño sonríe a su padre, y mira curioso a los hombres a su alrededor. No tiene tiempo de preguntar, Makoto y Linn ya están a su lado felicitándolo, el Sr. D. se acerca a ellos y les entrega los premios, la gente se levanta aplaudiéndoles. Gou retrocede un poco sobrecogido por la atención volcada hacia él, Linn parece sentirse un poco como él, en cambio Makoto levanta las manos y agita su trofeo mientras posa para las cámaras. Gou no puede con toda esa atención y se retira a los vestidores, los otros dos niños lo siguen.

Ahí, están Max, Tyson, Kenny y Daichi le miran en silencio, y Gou se detiene, de pronto detrás de él llegan corriendo Makoto que se lanza a los brazos de Tyson y Linn a los de Max.

-¿Viste papá¡Soy segundo lugar!-

-¡Max, Max¡Gané, gané! Papá estará muy feliz cuando se lo digamos.-

-Gou, eres muy fuerte espero que me enseñes unas de tus técnicas.- Makoto se pone justo enfrente de él, y Gou vuelve a retroceder un poco.

Mira con enorme desconfianza a Tyson y compañía, ellos no pueden evitar mirarlo con curiosidad. Se hace un silencio incómodo, el niño no sabe a donde ir, Daichi se acerca un poco y le extiende una mano –Hola, soy Daichi Sumeragi-

-Hiwatari, Gou- Dice agregando el saludo en árabe y la reverencia japonesa, tal como saludo a Kai por primera vez. Los otros se miran y Max está a punto de presentarse cuando una voz los hace mirar hacia el frente.

-Gou…- es Kai.

-Kai, gané.- El niño le muestra el trofeo.

Kai sonríe, y asiente –Lo vi, felicidades.- Y dirige la vista a los otros -¿quieres quedarte?-

Gou ve también a Linn y Makoto. –Si, no tardaré¿tú?-

Max se adelanta –Habrá una celebración para los vencedores, a él le corresponde estar ahí.-

-Él decide si se queda o no- dice mirando a Max, y luego a Gou –Me voy, llama al chofer para que venga por ti cuando acabes. No se te ocurra irte solo ¿de acuerdo?- Gou asiente y Kai agrega –Toma, ya entiendo a tu madre cuando dice que le harta.- Y le da a Khan.

-Podemos hacer una excepción sólo por hoy, acompaña al niño.- Tyson pone sus manos sobre los hombros de Makoto.

Kai repasa con la mirada a todos y niega –No. Felicidades por su triunfo chicos, espero que les gusten los premios. Si quieren algo mas, el sr. D. se encargará.- Y se aleja.

-Gracias señor Hiwatari- dicen Gou y Linn a la par haciendo una reverencia, Kai voltea solo a verles, inclina levemente la cabeza, se da la vuelta siguiendo su camino perdiéndose de la vista de todos.

Por eso fue que Kai no supo de esa fotografía, entre los ex compañeros de equipo de Kai, Linn y Makoto hacen una celebración que deja encantado al niño, después de sorprenderse del enorme apetito de Kinomiya y su padre, de las ocurrencias de Daichi, hablar un poco con Max, y reírse junto con Makoto cuando Khan muerde a Linn se despide no queriendo irse del todo, pero ansioso por saber cual es esa sorpresa que su padre le prometió.

Los otros se despiden, y los niños hacen un pacto de entrenar duro para enfrentarse el siguiente año. Desaparece por la puerta, y es la última vez que vuelven a verlo.

Abrió los ojos alarmado, esta vez se dio cuenta que la luz de sol comenzaba a bañar la ciudad. Se puso de pie estirando ambos brazos, suspiró satisfecho que la mano daba muestras de recuperarse. Tomó la computadora de mano, después de revisar un par de correos y enviar uno ordenando que su avión estuviera listo en Shangai decide prepararse para el día.

Encontró a Mariah en la sala de la casa, sólo la saludó con la mirada y ella se lo devolvió del mismo modo, Rei apareció salvándolos de un embarazoso silencio. –Buenos días, Kai¿cómo dormiste?-

-No muy bien-

-¿A dónde quieres ir hoy?-

-Debo irme, mi avión espera en Shangai.- Dijo Kai.

-¿Se va?- Linn habló desde las escaleras con tono desconsolado y el cabello completamente revuelto pues acababa de levantarse.

-Si, tengo que irme.-

Rei pensó solo un instante –De acuerdo, desayunaremos y te llevaré a la estación de trenes. ¿Estás de acuerdo?- Guió a Kai al comedor de la casa, y preparó un platillo rápido

–¿Max no aprendió mucho? Dijo que pasó un tiempo contigo, pero parece que no tiene tu habilidad.-

Rei sonrió –Nah, se desespera muy fácil, viene durante sus vacaciones de fin de año. Lo viste.-

-Si.-

Después de comer y despedirse, fueron a la estación de trenes donde Rei lo acompañó hasta las taquillas. Antes de que Kai pudiera decir algo mas, Rei le dijo –Lo que sea que esté pasando, díselo a alguien, no puedes estar sobrellevando todo tú solo. No lo hagas esta vez.-

Kai desvió la mirada, lo sabía, sabía que Rei adivinaría que había algo mal con él sin que le dijera algo, por eso dejó esa visita hasta el final -…ya lo hice.-

-No espero que me lo digas por que ya lo hubieras hecho. ¿Cuándo nos vemos de nuevo?-

Kai se animó -¿Te importaría que nos reuniéramos aquí con los otros? Tengo algunos asuntos en Rusia, después si estás de acuerdo los otros vendrán.-

Rei no se lo esperaba, asintió –Pero… los otros ¿cómo se van a enterar?-

-Ya lo saben, solo esperan que se los confirme. ¿No te importa?-

-Por supuesto que no. Llámame en cuanto tengas fecha.-

-Claro.- Kai sonrió un poco y estrechó la mano de Rei. –Nos veremos.- Abordó el tren y desapareció.

Rei se quedó casi una hora en la estación, feliz con las palabras recibidas, pero no muy contento con el tono con que había las había dicho.

-¿Qué te está pasando Kai?-

[Volgogrado, Rusia

No podía creerlo, Larisa su compañera le pidió que le cubriera el turno de nuevo, ella siempre le había dicho que debía salir pronto de esa casa o sus padres jamás la dejarían en paz, justo como ese día.

-Svetlana, oí que harás guardia hoy, si cubrirás a Larisa te informo que te corresponde la habitación 287. Recuerda que no debes separarte de ahí.- El doctor Pyatkov le dijo pues sabía que a nadie le gustaba ese turno.

-Pero doctor, el señor ya no se levantará.-

-Lo sé, pero tengo entendido que el sr. Hiwatari viene hoy. Parece que al fin cumplirá la voluntad del señor Voltaire.-

Soltó su revista sorprendida, en los casi cuatro años que llevaba el señor Voltaire ahí, sólo dos veces había ido el sr. Kai Hiwatari. Y la joven enfermera no dejó de pensar en lo afortunada que sería, ese hecho era una de esas cosas que no se olvidan. –Entendido señor- sonrió muy contenta y después de asegurarse que se veía muy bien, acomodándose el cabello rubio y los lentes sobre sus ojos azul cielo. Se contoneó hasta el segundo piso donde se localizaba la habitación. Ella trabajaba en el hospital "Святилище" nombre que no entendía por que llevaba ese lugar, si era más un infierno que un santuario, odiaba tener que estar atendiendo a pacientes seniles que no podían ni alimentarse.

Llegó a la habitación, dio la revisión de rutina donde se aseguró que los monitores del corazón, el respirador, las intravenosas y el reproductor de música estaban sin falla, y que los signos del señor Voltaire estaban dentro de lo normal.

-¿Cómo se siente hoy?- le dijo con una sonrisa mas que fingida, y mas por obligación pues el anciano no respondería, tenía mas de tres años que perdió el habla, para ese momento lo único que podía hacer era mover esporádicamente la mano izquierda para expresarse por medio de un teclado, o los parpadeos con los que sólo podía comunicarse con Dima Dzhumadylov, su doctor de planta.

-Todo está bien.- Svetlana agregó continuando la rutina que todas las enfermeras llevaban a cabo en esa habitación. Aunque el sr. Voltaire no contestaba, si oía y veía, y de acuerdo a los estudios todavía tenía perfecta capacidad de razonamiento. Eso le daba escalofríos a Svetlana, no podía imaginar lo que era estar atado a un cuerpo que no podía hacer nada y estar consciente de ello.

Escuchó que la puerta se abría –No se puede pasar, salga.- pero la puerta se abrió por completo, estaba molesta había ocasiones en que algunos pacientes vagaban por los pasillos sin supervisión. Corrió a la entrada para detener al inoportuno visitante. Pero el sujeto ante ella le arrancó un pequeño grito de sorpresa y un suspiro.

-Señor Kai, disculpe, no me dijeron que vendría tan pronto… estaba asegurándome que su abuelo tuviera lo mejor, todo está bien…-

-Retírese-

-Pero señor, nos está prohibido dejarlo solo, va en contra de las reglas de este hospital.-

-Retírese.-

-Si el doctor lo aprueba…-

Kai no esperó mas, tomó a Svetlana por el brazo y sin que ella pusiera resistencia la sacó de la habitación y cerró la puerta por dentro. Se quitó los lentes oscuros y se colocó dentro del campo visual del anciano.

-Tenías razón viejo, al final todos pagamos lo que hacemos. Lo he estado haciendo, y pronto lo harás.-

El monitor del corazón comenzó a alterarse.

Пожалуйста, я хочу умереть… ya no lo soporto, ten piedad.

Voltaire, la maldad interna que no puedes negar x Desgaste x No te apartes de mi (No olvido… nada)