Kaixo! Final! final! Maratónica, larga... y más dramática de lo que me gustaría... pero terminada.
GRACIAS por sus lecturas reviews. Asukahao, Eliodoto, Skyd, Haro kzoids, riku, Kaily Lowkly.
Adiós
Qué es un réquiem? "música para difuntos" una música creada para servicios religiosos en memoria de algún difunto. Pero también se asocia a algo que precede y acompaña al final de una cosa. Un acto, un suceso, una historia…
…
Cuánto tiempo debió pasar para decidirte a esto? Son meses, muchos meses. Empezó con una molestia, un dolor de cabeza, ya estás acostumbrado por la migraña que no reconoces y la tensión acumulada que no te decides a liberar. Y aunque se puso peor, no te bastó, ni siquiera ese sacudimiento en tu mano izquierda. Tenías que recibir ese susto para que recurrieras a opinión profesional.
El día es un infierno, con esas luces, esos ruidos, esa gente, incrementando todo, y la noche un tormento por no poder hallar reposo, el colmo, la pérdida parcial de tu audición dos días atrás. Eres necio, pero lo suficientemente listo para saber donde está tu límite. Aixel Brodoteau es el único médico al que le tienes un mínimo de seguridad, le confiaste la salud de Gou, dice bastante. No estás convencido cierto? Pero ya no soportas ese aleatorio dolor de cabeza y no estás dispuesto a volverte un adicto a los calmantes.
Ste. Croix, hete aquí.
(…)
-Cierto Kai, tú nunca mientes, sólo dices la verdad a tu gusto.- Rei sonrió haciendo a un lado a los otros que parecían embobados de verlo aparecer, como si no lo hubieran visto en muchos años y le estrechaba la mano.
-Verdad a fin de cuentas no?- le devolvió el apretón de manos y los otros le saludaron escalonadamente y a distintos niveles. Hilary le dio un saludo de mano y a punto estuvo de darle una caricia, Max parecía dar brinquitos para llegar a él y le daba un abrazo aún más efusivo que cuando se despidieron de Nueva York; Daichi se quedó a buena distancia y levantó un poco una mano extendiendo la palma y una inmensa sonrisa en la cara, Kai imitó la mano levantada y una sonrisa miles de veces más pequeña, pero sonrisa después de todo. Al final Tyson, quien se puso cara a cara con él, y después de mirarse por segundos los dos chocaron palmas, el par de niños y Mariah saludaron también, aunque no pasó de mero agitar de manos.
-Dijiste un mes, fue mas tiempo, dónde has estado?- Daichi le reclamó.
-Viajando.-
-Ir de Japón a China no es viajar.-
Todos voltearon a ver a Tyson mientras arqueaban una ceja -No es viajar?- preguntó Hilary.
-Sabes que son países diferentes, verdad?- Rei preguntó.
-Acaso parezco idiota?-
El silencio respondió su pregunta.
-Visité muchos lugares, que quede así.- Kai no quiso profundizar para no dejar más en ridículo a Tyson.
Todos menos Tyson entendieron y cambiaron de tema. Elogiaron por otro rato el restaurante de Rei, pero como era de esperarse la plática comenzó a verterse de nuevo hacia Kai. -Por qué no simplemente llamaste para decir que nos reuniéramos? Hubieras ahorrado mucho tiempo y dinero.- Max, ante la sorpresa de todos, fue el valiente que hizo la pregunta que se habían hecho.
-Habrían venido?- fue la pausada respuesta de Kai, y los otros miraron para otros lados.
Rei anunció que la comida estaba lista, Tyson brincó de su asiento, y realizó una carrera con Makoto para ver quien ganaba, Daichi ya les llevaba ventaja, Hilary salía apresurada tratando de calmarlos, Max llamaba a Linn y la llevaba en sus hombros hasta donde se localizaba la mesa en el patio de la casa de Rei. Mariah y Rei entraban a las cocinas para tomar las charolas, y Kai se refugiaba en el baño para tomarse la dosis de calmantes del día.
En el patio, mas de uno se sentía como en restaurante de talla internacional, exquisiteces con caprichosa decoración, aromas indescifrables pero capaces de seducir a cualquiera, una vista que quitaba la respiración y ponía a trabajar a toda glándula salival. De la vista nació todo.
Se acomodaron en una mesa aparte, hijos en una esquina jugueteando con las flores que decoraban, el padre de uno imitando a su hijo y el de la otra describiendo con orgullo en que consistía cada platillo, por eso que mas de uno era un tanto quisquilloso con su comida. El pelirrojo ya con plato en mano listo para servirse, el rubio preguntando si no había mayonesa, la castaña queriendo esconderse debajo de la mesa para ahorrarse las vergüenzas que sabía su familia habrían de hacerle pasar, el ruso evaluando que probaría primero, y la madre de la pequeña sirviendo pequeñas porciones para los dos niños.
-Esto es la gloria Rei. Recuérdame pedirte que prepares mi comida para mi siguiente cumpleaños.- Tyson balbuceaba mientras intentaba tragar su bocado sin masticar mucho.
-Y seguramente llegará intacta de aquí a Japón. No Tyson.-
-Entonces deberán venir todos mis invitados, esta comida es única.-
Rei giró los ojos, se concentró en su comida y en hacer plática con Max. Cuando la comida hubo terminado, se trasladaron a la sala de la casa, la conversación fue de recuerdos y momentos algo embarazosos.
Fue entretenido para Kai enterarse un poco de todo lo que había pasado en los últimos años. Ciertamente habían pasado muchas cosas, evidentemente, tal y como le dijo a Voltaire, el mundo seguía girando, aunque él deseara que se detuviera… continuaba su movimiento.
(…)
Esto realmente es malo, odias algo en tan poco tiempo. Es comprensible aunque no racionalmente, lo sabes. Esa molesta careta que cubre tu cabeza, las luces, la aguda voz de la doctora repitiéndote las instrucciones como si fueras alguna clase de ser discapacitado, la vibración de la máquina.
Cuatro opiniones, y cada una te pidió el mismo examen. Tomografía y encefalograma, no te negaste, pero que contradictorio eres, estás odiando el proceso. Sólo tú tienes respuesta a tus acciones.
-Hemos terminado, relájese…- maldita mujer, qué tienen estos doctores?
Cuatro de esos exámenes apenas con el mínimo de tiempo de diferencia recomendado. Si el dolor quería hacerte tomar medidas extremas, la sensación que sientes te incita a lanzarte desde algún puente, meras ideas, no debe ser tan malo.
(…)
-Sabías que Tyson llegó a estar más gordo de lo que ya está?- Hilary sacó a colación el tema viendo que los ojos de Tyson viajaban de nuevo a la mesa que resguardaba comida aún, habían pasado casi cuatro horas de terminado el festín y se la habían pasado platicando.
-Más?- Kai volteó a su amigo arqueando una ceja, su gesto era claro 'eso es imposible'.
-Nada menos que treinta kilos, pero Hilary tiene la culpa.- Tyson le dio una peculiar mirada, y ella después de trabarse con sus palabras algunas veces, miró sus manos mientras las cerraba.
-Ya me disculpé por eso, por qué tienes que recordarlo?-
-Tú lo hiciste Hilary.-
Kai se dio cuenta de la incomodidad de la situación para ambos, pero quería saber, tenía naturaleza inquisitiva. -Qué pasó?-
Max miró a ambos, y suspiró –Hilary no quiso vivir con Tyson después de saber lo de Makoto, dijo varias cosas que no voy a repetir, pero si alguna vez pensaste como se vería Tyson deprimido… ese fue el momento.-
Kai miró a Tyson con interés mórbido, cosa que no pasó desapercibida para el japonés, lo cómico es que no encausó su molestia hacia Kai, si no que se desquitó con Max. –Al menos lo mío no puso en riesgo mi vida, y casi me lleva a la cárcel.-
Max se tensó visiblemente, miró a Tyson con ojos heridos y, volteó a otro lado. –No me hagas recordar eso.-
-Pero si quieres que me acuerde de lo otro. Mi depresión me dejó gordo, la tuya te hizo adicto.-
A este punto Kai no creía lo que oía, sabía que muchas cosas habían pasado, Tyson obeso no era gran sorpresa, pero Max adicto a algo? Eso no. Entendía que no tenía el más mínimo derecho a saber de sus problemas, pero quiso presionar -Adicto, a qué?-
Los ojos de Max brincaron del piso, a la ventana, a Kai, a Tyson, y repitió ese patrón unas tres veces antes de reposar en la puerta. –Después de la muerte de papá, estaba furioso con todos. Empecé con algo sencillo, se siente bien…-
-Cierto- Kai murmuró evitando las miradas de los otros.
-Pero se salió de control, mamá hizo todo lo que pudo. Me detuvieron un par de veces hasta que me desintoxiqué… me di cuenta de mi error un poco tarde, pero no demasiado.- Max plasmaba una sonrisa discordante que le iba bien a las lágrimas que caían de sus ojos.
Tyson se sentó al lado de su amigo y lo rodeó con un brazo. –Para todos todo es difícil. Pero estamos aquí, cuando nos necesitamos.-
Max dejó escapar una carcajada un tanto entrecortada, y no pudo decir mas. Kai se rió por dentro, parecía que estaba en una de esas terapias y talleres de autoapoyo, o lavados de cerebro como él las llamaba y tan férreamente había evitado siempre. Sabía que era mera manipulación, pero aún le sorprendía las cosas que se obtenían. Que curioso que no importaba cuantos años pasaran, las cosas no se solucionaban, nunca lo hacín, pero van cambiando para bien poco a poco.
Casi siempre.
(…)
'Te lo dije'. Puedes imaginar las palabras, el tono con que las dirá, su mirada, el movimiento de las manos, el fruncir de ceño como le caracteriza. Estados Unidos, Japón, Noruega y Suiza… cuatro infernales hospitales, horas y horas de náuseas, mareos, desorientación, dolor, nerviosismo, negación, palabras condescendientes, direcciones de psicólogos, terapeutas, grupos de apoyo, hasta de un brujo brasileño.
Las explicaciones de su origen, las áreas afectadas, el pronóstico, el tratamiento, cada doctor te plantea posibilidades distintas; pero todas coinciden en la misma fulminante conclusión.
Inoperable.
(…)
-De qué se trata esto? la hora del abrazo?- Daichi apareció después de jugar un momento con Linn y Makoto, y le daba un puntapié a Tyson en la espinilla para hacerlo reaccionar.
Tyson aulló de dolor y brincó fuera de su lugar lanzándose en persecución sobre el pelirrojo. Makoto y Linn se le unieron y después de que entre los dos niños lanzaron al piso a Tyson, los tres brincaron encima de él.
Como era de esperarse no faltó el momento en que Makoto retó a Linn, la niña había estado entrenando con dedicación para quitarle a Makoto su título, todos se acercaron a contemplar la pelea aconsejando y apoyando, también recordando sus tiempos pasados.
Makoto ganó, aunque Kinomiya padre e hijo se miraron preocupados de la fuerza que la pequeña comenzaba a mostrar cada que se confrontaban, debían trabajar más en esa defensa o pronto llegaría el día en que los Kon se levantaran con el título del más fuerte.
Acabada la batalla se dispersaron, Kai estaba entretenido mirando las fotografías que adornaban la sala de Rei, en su visita anterior no había tenido la paciencia para contemplarlas con calma, y ahora lo hacía con detalle tratando de imaginar la secuencia detrás de cada fotografía, de algunas las recordaba bien, pues aparecía en ellas; de otras tantas, podía apenas ubicar el año en que fueron tomadas considerando la edad que podían tener los dos niños, Makoto era poco menos de un año más grande que Linn. Y parecía una secuencia cronológica del crecimiento de ambos, sin duda habían crecido muy cerca uno de otra, cómo habrían sido las cosas si Gou lo hubiera hecho también?
Sus pensamientos inútiles se interrumpieron por una voz nerviosa -Señor Kai?-
Miró hacia la puerta, Makoto le veía desde ahí con duda en su tono pero un gesto de seguridad en la cara. -Qué pasa?-
Makoto interpretó eso como una señal para que se acercara, se quitó la gorra de su padre y la estrujo un poco con una mano. –Quería pedirle un favor… espero que no se moleste, no le vaya a decir a mis padres por que se enojarían, quizá mi papá aún mas. Aunque mamá se desquitaría con papá. Pero al final van a terminar contentos.- Makoto comenzó a divagar cosas sin sentido, y no por nerviosismo si no que era como Tyson, hablar y hablar sin razón ni sentido.
-Makoto?- Kai presionó queriendo salirse de eso pronto.
-Puede enseñarme a Dranzer, y mostrarme aunque sea una de las técnicas que le enseñó a Gou?-
Tyson había visto entrar a su hijo a la casa, después de ver que no salía fue por él, pero al escuchar las palabras que intercambiaba con Kai se detuvo en la puerta, al escuchar la última pregunta sonrió, Makoto había quedado impresionado por el poder de Gou, sin duda ya estaba a su nivel, pero siempre quiso ejecutar alguno de sus movimientos, los cuales Tyson no podía enseñarle. Pero también quiso saber que clase de respuesta daría Kai.
-No puedo mostrártelo.- Kai dijo después de unos segundos. Makoto iba a replicar pero Kai se le adelantó, -hace más de dos años que no está conmigo, está regado en pedazos allá en Varkaus, Gou jamás lo soltó desde que lo encontró.-
Tyson se contuvo de ir por su hijo antes de que hiciera otro comentario inapropiado, pero Makoto era listo. –Lo siento señor, no lo sabía. Gracias de todos modos.-
-Pero puedo enseñarte alguna técnica si estás de acuerdo.- Kai sonrió pálidamente mientras se tomaba la cabeza con una mano.
El niño gritó emocionado, le dio las gracias y salió corriendo de la casa, tan alegre estaba que ni notó a su padre parado junto a la puerta. Kai siguió a Makoto, pero él si notó al otro.
-Que?-
-Que amable, gracias.- Tyson, Kai lo miró sin hallar que responderle, había sarcasmo y sinceridad en su frase.
-Si, como sea.-
Cuando la noche llegó Tyson, Makoto, Max y Daichi consiguieron convencer a Rei que encendiera una fogata a la mitad de su patio. Los niños habían estado aventando cuanta cosa se les ocurría al fuego, Mariah no estaba muy contenta de ver eso y sacó unos fuegos artificiales. Eso distrajo lo suficiente a los dos niños, Makoto corrió por Daichi y Linn por Max.
-Qué se siente Tyson?- Kai preguntó.
-Qué?-
-Makoto te cambió por Daichi, y tú Rei, Linn sigue mucho a Max.-
-Pero no dejo de ser su papá, ya la has oído lo llama su 'tío'.- Rei contestó sin dejar de mirar a la pequeña.
-Y? no esperaras que me ponga celoso de un mono como Daichi. Además, tú que hubieras hecho si Gou hiciera lo mismo.- Tyson preguntó despreocupado, Rei estaba sorprendido de que su amigo tocara tan directamente el tema, pero Tyson, aunque era un poco atolondrado, lo había pensado bien.
-No, eso no pasó con Gou. No hubo una persona así, pasábamos sólo una temporada en Islandia, el resto del año viajábamos. Los amigos de ella vivían lejos.-
Rei entendió que era buen momento, lo asimiló por el modo tan relajado de Kai; creyó que era por que tenía nuevamente ese poco de confianza que ellos se habían ganado. Pero era por que Kai ya no tenía nada que perder, secretos que proteger, actitud que mantener, ya nada.
-Y la escuela?-
-Era alguien listo, la primavera y el verano iba allá en Islandia, la otra mitad del año entre los dos lo instruíamos. Apuesto que era más inteligente que tú Tyson.- Bufó Kai.
-Repite eso.- Tyson lo amenazó.
-Apuesto-que-era-más-inteligente-que-tú.- Kai le sonrió cínicamente.
-Juro que siempre quise quitarte esa maldita sonrisa de la cara.- Tyson se recostó en el pasto.
-Y yo tu apetito de troglodita y tu cara de tonto.- Kai se quedó mirando el fuego –pero no se puede conseguir todo.-
Rei percibió eso último y lo miró con intensidad, ahí estaba de nuevo algo que le hacía pensar que había algo con él, lo percibió antes pero no pudo nombrarlo, mucho menos cuestionarlo. Pero eso no hacía que dejara de darse cuenta que Kai traía entre manos algo mas que esa inesperada, aunque complaciente, reunión.
Mientras Kai veía a través del fuego a los niños jugando con las luces.
(…)
Qué pasa? quién es la persona que ha estada sentado sobre el cofre de su auto las últimas dos horas? Mira al cielo, cierra los ojos, voltea a la parte trasera del vehículo donde yacen los resultados de sus estudios, vuelve a cerrarlos, el hurón se harta de pedir comida, quién es? Tiene miedo. O es duda? No, sabe ya que no tiene sentido ir, confirmación de una verdad. Ni un tonto es tan idiota.
Ese no eres tú.
Pero por qué te niegas a terminar con esto? Fue el viaje más lento y tortuoso que has hecho desde Islandia hasta aquí, Ste. Croix… maravilloso paisaje, maldito hospital.
Tú mismo ya sabes la verdad, quizá lo que debas es hacer planes. Pero te aferras no?
Quieres creer que no es cierto.
(…)
-Mamá tengo sueño. Makoto vamos, te voy a enseñar el nuevo lanzador que Kenny me regaló.- Los dos niños se despidieron y corrió una detrás de otro hasta el cuarto de la pequeña.
Mariah y Hilary desaparecieron abatidas por el sueño y a cerciorarse que sus vástagos realmente estaban durmiendo y no jugando como solía pasar cada que se visitaban, Daichi había quedado dormido en algún lugar de la casa. Así que Max, Tyson, Kai y Rei quedaron contemplando los últimos despojos de la hoguera. Ya era muy tarde, hacía un poco de frío pero nadie se quejaba.
Hubo un largo silencio.
-Cuándo fue la última vez que hicimos esto?- Tyson picoteaba las brasas.
-El festival de verano, hace… seis siete años?-
Todos voltearon a ver a Max, no creían que hubiese pasado tanto tiempo. Esa ocasión, los cuatro escaparon de todas sus obligaciones, escuela, trabajo, todo; abordaron el tren que los llevaba a Ginza y se dedicaron a recorrer el festival. Esperaban que el evento durara toda la noche para no tener que buscar alojamiento, pero la información que Tyson había recopilado resultó errónea, para cerca de las dos de la mañana toda la gente se había ido. Tyson se quejaba que tenía hambre y frío, no podían regresar pues no había trenes a esa hora, Rei propuso pasar la noche en la pira ceremonial que aún ardía cerca del parque.
El cielo estaba despejado, soplaba un viento agradable y la frescura de la lluvia que había caído en la tarde hacía relajante el ambiente. Los cuatro muchachos se quedaron alrededor de los restos hasta que pudieron regresar a casa.
-Si no fuera por alguien, esa ocasión pudimos haber ido mejor a Kyoto, allá si dura toda la noche.- Kai murmuró comenzando a echar tierra a las brasas.
Max rió de la acusación, y Tyson se levantó indignado –No me provoques Hiwatari, este día te he tenido paciencia pero no va a ser así siempre.-
-Puedo asegurarlo.- Kai finalizó cerrando los ojos.
Se quedaron otro rato en silencio, Max se estaba quedando dormido encima de Tyson, y el otro igual medio despierto ni cuenta se daba, Rei los vio y le señaló a Kai. Se miraron un momento y sonrieron, Kai sacó su celular y tomó unas cuantas fotografías, asintió hacia Rei y éste simplemente los llamó.
-Es mejor que se vayan a dormir, o a alguien se le puede ocurrir hacer algo…- dijo aguantándose la risa.
Los otros que estaban ya con medio cerebro dormido, balbucearon ininteligibles palabras, Tyson mencionó algo de un pollo y ambos se fueron casi trastabillando hasta el interior de la casa. Kai y Rei se aseguraron de apagar todo el resto de la hoguera y siguieron ahí, contemplando la pequeña uña de luna, a causa del cuarto creciente.
-Recordando todo, no te arrepientes?- Rei se quedó mirando las imágenes que Kai había estado sacando con su celular toda la tarde.
-De qué?-
-De haberte ido.-
Kai dejó escapar una risa burlona -Si no me hubiese unido de nuevo a ustedes contra BEGA, el anciano no me hubiera lanzado a la calle, si eso no hubiera pasado, no la habría conocido ni Gou hubiese nacido. Si no hubiera aceptado la oferta de Voltaire, habría creído que mis padres jamás me buscaron, además no hubiera conocido a Gou. Si no lo hubiera conocido, no habría muerto. Si no hubiera muerto… no sé como habrían sido las cosas.- Hizo una pausa.
Rei iba a interrumpir pero no halló las palabras –Si hubiéramos…-
-Recuérdalo Kon, el hubiera no existe. Si me arrepintiera de algo, estaría diciendo que sólo ha habido errores. Y no.-
-Entonces… por qué quisiste reunirnos? No fue un error… Qué fue?-
-Nada.-
-Qué? Me dirás lo que te está pasando, no quise presionar la vez anterior pero esta vez me dirás todo Kai, no es bueno, cierto?-
Kai le miró directo a los ojos, con ese gesto duro y que obligaba obediencia y silencio –Lo sabrás, no te preocupes. Lo sabrás.- Y se levantó entrando a la casa.
Rei se quedó estático, Qué rayos había sido eso? Kai le había dicho que le diría todo, pero en ese juego de palabras había algo mas que la verdad por develar. Suspiró cansado, y al ver su reloj entendió el por que, eran casi las tres de la mañana y él había estado trabajando desde que había salido el sol. Bostezó, se rascó la cabeza y siguió los pasos de Kai, sólo que se dirigió a su habitación, donde Mariah y Linn dormían profundamente.
En su trayecto se aseguró que todos estuvieran donde debían estar, Daichi no debía estar en el sillón de la sala, pero a nadie le molestaba. Se asomó a la primera habitación, Max había llegado a la cama, en la segunda no vio a Kai pero debía estar a punto de aparecer, la otra habitación estaba ocupada por los Kinomiya, no tuvo que abrir la puerta, los ronquidos de Tyson y las leves maldiciones de Hilary delataban que la familia estaba completa.
Kai no estaba en la habitación, de hecho ni siquiera estaba en la casa. Aprovechando el vacío del restaurante encendió su computadora para hacer unas tareas finales, unos cuantos correos, y una llamada telefónica después de haber recibido otra.
-Soy Kai, se recorre todo ocho horas. Ya estás allá?... hay mucho en que entretenerte, no te aburrirás. Sólo un poco de tiempo, ella se retrasará, y me da tiempo a mi. Es poco, pero útil… de acuerdo. Nos veremos-
Guardó su teléfono y miró la pantalla con los mensajes enviados, cerró la computadora. Se asomó por la ventana y después de dejar escapar un suspiro cansado se inclino sobre la mesa estirando ambos brazos sobre la superficie. Así se quedó un buen rato, mientras inhalaba lentamente como queriendo controlar su ánimo contradictorio. Tener todo preparado y dudar, bueno, no dudaba pero algo como eso no era cosa sencilla.
No en esa condición, no en esa situación, no con lo que evitaba y lo que perdía.
(…)
Qué está pasando contigo?
Tú no eres así. Bajas del cofre del auto y abordas. Khan te ve y se esconde en la parte trasera, te percibe molesto, pero no estás molesto con él. Lo estás contigo. Te has venido dando cuenta que lo que más odias de tu persona es la contradicción entre tu seguridad mostrada y la que realmente sientes, a veces son casi opuestas. Como ahora.
Das media vuelta al auto, un viaje de Islandia a Suiza solamente para ver el lago Neuchâtel, y dices que no eres excéntrico. Lo eres, pero ahora solo eres un cobarde… o es que no piensas escuchar la opinión de Brodoteau?
Una hora cuarenta minutos después, a pocos kilómetros con la frontera francesa. Detienes el automóvil, sales de nuevo, tu estomago protesta al igual que tu cordura, el primero decide desalojar lo poco que contiene (caprichoso que es, lo ha hecho muy seguido), y la segunda clama por ser escuchada.
El que no escuches la opinión final de Brodoteau no cambiará la verdad, además puede que te ofrezca algo mas, o… un pronóstico a futuro, quizá mas tiempo, quizá en mejores condiciones.
Sorpresa, abordas y das la vuelta.
(…)
Se levantó, flexionó sus brazos y su espalda, torció la cabeza a un lado y otro. Y miró sus manos para cerrarlas después. Salió al patio, subió a uno de los árboles y se recostó en una rama mirando la luna, levemente visible. Quien diría que una noche sería regalo tan preciado, originalmente los horarios estaban puestos para dejar China antes de media noche, pero Vita iba retrasada, y eso era tiempo extra para él. Le sorprendía que unas horas fueran cosas tan valiosas.
Perdió la noción del tiempo contemplando el panorama ante él hasta que una voz lo llamó.
-Ey, no había cama para ti?- Tyson lo veía desde la entrada de la casa.
Kai sonrió por la inusual forma de atraer su atención. –Глупый.- Bajó y quedó cara a cara con Tyson que sostenía un plato –déjame adivinar, soñaste que comías y despertaste con hambre.-
Tyson sonrió apenado mientras engullía el resto de pollo de su plato –Un pequeño bocado.-
Kai asintió y se encaminó a la casa. –No cambias.-
-Tú tampoco. Tú la convenciste no?-
-De qué y a quién?-
Tyson sonrió negando con la cabeza –No me engañas, tú le dijiste a Hilary que sería mejor si vivíamos juntos, cuando regresé a casa después de Yokohama, ella me habló y me pidió hablar para que viviéramos juntos. Tú hablaste con ella, siempre hacías lo que podías para que todos estuviéramos mejor, a tu modo claro, pero buscabas nuestro bienestar.-
Kai arqueó una ceja y después de elegir bien sus palabras respondió. –Yo no le dije que lo hiciera. Simplemente le dejé ver que era lo que realmente le importaba, lo que hizo, ella lo decidió.-
-No te creo.-
Kai sonrió -Y crees que me interesa? Ahora, es mejor que te vayas a dormir, no quiero que Hilary te esté gritando toda la noche.- Levantó un poco la mano y reinició el paso.
-Lo que sea que hayas hecho o dicho, gracias.- Tyson le dijo y se fue a la cocina –solo un último bocado.-
Kai suspiró nada sorprendido, y se fue a su cuarto menuda sorpresa que se llevó al ver a Hilary sentada en la cama. Él no dijo nada y se acercó a la terraza.
-También hablaste con él, verdad? Sabías que era necio y tonto, pero es bueno.- Ella había escuchado la plática entre los otros dos.
-No dije nada, como contigo, hacerle reconocer lo que quería, pero quieres saber la verdad?-
Hilary le miró confundida -De qué?-
–Él puede ser tonto y necio, pero creo que si no le superas, al menos… están empatados. Compadezco a Makoto.- Iba a sonreír pero una pulsación de dolor recorrió palmo a palmo una parte de su cabeza haciéndolo cerrar los ojos y sujetársela.
Hilary se levantó preocupada -Pasa algo?-
-Nada, nada.- La alejó retrocediendo conforme ella se acercaba.
Ella interpretó la actitud y asintió –De acuerdo, es mejor que durmamos, mañana será un día único. Estamos juntos todos otra vez.- Ella se despidió dándole un abrazo que el otro no rechazó ni devolvió concentrado en su creciente dolor.
Ella se fue, Kai entró al cuarto de baño, abrió la regadera y permaneció bajo el agua unos cinco minutos, se secó lo mejor que pudo y se sentó afuera quedándose dormido. Despertó y un poco adolorido por la incomoda posición se arrastró hasta la cama donde durmió otro poco.
Abrió los ojos antes del amanecer, justo a tiempo para presenciarlo. Contemplándolo con el mismo entusiasmo que la noche en el árbol. Tan apreciados. Después de que el disco solar se separó por completo del horizonte, se volvió a bañar, se cambió de ropa y se armó de ánimo para culminar su estancia. Cerró la puerta con sumo cuidado, y bajó a la sala con la idea de encontrar a Rei o Mariah, pero eran Linn y Makoto los que veían televisión. Al verlo se miraron sorprendidos, pero con una naturalidad que le turbó, Linn se levantó lo tomó de la mano y lo llevó a donde estaban sentados. No supo por que, pero se dejó llevar sin dar pelea.
Lo sentó en el sillón mientras ella se recostaba en el piso junto a Makoto, y le preguntó-Qué veía Gou?-
-Qué veía?- preguntó, mas para si que por no entender, e hizo memoria. Había sido un drama hallar programación allá en Islandia, que el niño pudiera ver y entender, hasta que consiguieron un servicio de televisión satelital. –No mucho… allá no entendía casi ningún programa.- Dijo con una sonrisa.
Se quedó ahí, viendo una caricatura de alguna clase de peleas. Mientras los dos niños gritaban emocionados animando a los distintos oponentes él simplemente trataba de darle sentido a todo lo que ocurría, cosa no muy sencilla pues para él era bastante… irracional.
-Quién ganó?- se escuchó la voz de Max -por qué no me dijeron que lo estaban viendo?- se echó encima del sillón al lado de Kai, Linn brincó sobre él y entre los dos siguieron gritando el nombre del protagonista. –También te gusta?- Max preguntó.
Pero Kai no respondió, simplemente siguió contemplando las secuencias de batalla sin hallar lógica a la situación, no había tenido la suficiente curiosidad como para saber todo lo que Gou veía, pero por lo que conoció y recordaba, bien podía haberle agradado ese programa.
La caricatura finalizó y los niños corrieron a la cocina para servirse leche ya que al parecer los padres de ambos no sería de mucha utilidad esa mañana, seguían dormidos. Max se sentó en el sillón y le extendió el control a Kai –Qué se te antoja ver?-
-Nada.-
Max se encogió de hombros y comenzó a brincar de canal en canal buscando algo entretenido, no hubo suerte, la apagó y miró a Kai -Por qué estuviste de acuerdo cuando mencioné lo de la droga?-
Kai le dio una mirada que no le decía nada. –Experiencia. Pero es bueno que lo dejaras, no es malo, si te sabes controlar, malo… cuando no, y eso es casi siempre.-
(…)
-Qué estás diciendo? No puedes decidir algo como eso.- Brodoteau te dice exasperado, de pronto sintió tener autoridad sobre tu persona y pretende asumir dominio, torpe, no sabe que nadie hace eso, nadie está por encima de ti.
-Sólo dame algunos calmantes. Si lo que dices es cierto, no pienso esperar a convertirme en lo que presagias. No lo permitiré.- Te levantas, ignorando su llamado.
Es impresionante lo que en un pequeño lapso de equilibrar pros y contras se puede obtener, desaparecer todo menos tu voluntad, y ahí estaba, la respuesta a tu aprehensión. La llamarán radical, como Brodoteau. Pero para ti, es lo más inteligente y cuerdo. No permitirás condenarte a terminar aún peor que el anciano. Sales del edificio, vagas y vagas por los caminos suizos. De acuerdo, serás tan autosuficiente como quieras ser, pero el inepto de Tala se ha creado lugar en tu independencia, además, necesitas ayuda… ese loco, o su trastornado compañero pueden ser de utilidad.
Decides el camino, destino… Bielorrusia.
(…)
Max asintió, y no quiso ahondar en eso que quería dejar como una mala experiencia. –Papá siempre decía que aunque no lo aparentabas, eras el mejor consejero de todos.-
Kai miró para otro lado, la plática comenzaba a tornarse peligrosamente sentimental –…- no hallaba como salir de ella.
-Dices todo de un modo en que nos hacer entender los errores, como no te importa como lo sintamos, sabes llegar a la raíz del problema y nos haces ver las cosas desde una nueva perspectiva, además, nosotros debemos hallar la solución. No había pensado en eso antes.-
Kai quería salir corriendo, ahora resultaba que era alguna clase de guía o gurú, genial, solo esperaba que Max comenzara a llorar de un momento a otro.
Bendita Linn que lo llamó desde la cocina. -¡Max! Hay cereal azucarado y jugo de frutas, ¡ven!-
Max se levantó y corrió a la cocina. -Hay mayonesa?- Kai suspiró, pero Max se detuvo y lo miró –Y Kai… gracias.- Y regresó al desayuno con Makoto y Linn.
Kai salió al patio, era muy buena hora como para dar un recorrido a la ciudad, sabía que no estaba de tiempo como para ir de nuevo al monte Tai, pero algo interesante tenía que haber en esa particular ciudad. Comenzó a hacer su camino, cuando una voz un tanto chillona lo hizo voltear atrás.
-No le creíste ni una palabra, verdad?- Daichi corría detrás de él.
Kai no esperaba precisamente un compañero para su caminata, y mucho menos ese pero, hasta el último momento podían hacerse algunas excepciones –Nunca se ha molestado en entender eso, para él lo que cree es la verdad, si con eso vive a gusto, adelante.-
Daichi pareció meditar un poco las palabras, y no entendió, se encogió de hombros y siguió caminando a su lado –Nunca te he entendido, ni espero hacerlo. A dónde vamos?-
-Vamos?- Se detuvo, no tenía idea -conoces algo interesante aquí?-
-Si, el parque del palacio… no sé como se llama, pero hay árboles grandotes y mucho pasto, y pozas con peces y un edificio viejo, viejo.- Daichi trató de describir el lugar. Y para Kai no sonaba nada atractivo, pero decidió darle una oportunidad. Sorprendiendo a Daichi comenzó a caminar en la dirección que le indicó sin que le exigiera dejarlo en paz o que desapareciera de su vista como antes solía hacer.
Kai adivinó que Daichi no sería jamás un guía de turistas, lo que sonaba un viejo parque descuidado y viejo en las palabras de Daichi, era un impresionante conjunto de jardines pertenecientes a un palacio de alguna dinastía imperial que Kai no pudo nombrar pues nunca había sido su fuerte la confusa historia china. Pero bastaba decir que en mejores condiciones y tiempos, hubiese sido un deleite recorrer su portentosa arquitectura. Fue menos tiempo del que pudo haberle dado, pero valió la pena, se despedía de esa ciudad con un buen recorrido a lo que seguro era una de sus joyas.
-Regresemos.- Kai ordenó sutilmente.
-Por qué?- Daichi sonó como alguna clase de niño mimado.
-Por que si.- Kai espetó comenzando a imaginar un bizarro cuadro de una niñera que tenía a cargo a algún engendro que le dieron a cuidar.
-Hay modos más amables de pedir las cosas.-
-Y?-
-Solo decía.-
-Pues guarda silencio.-
-Sabes? Para ser una persona que es capaz de ayudar tanto, nunca has sido nada amable.-
-Y?-
-No nada, sigue así, no esperaría otra cosa de ti. Aunque gracias por lo que has hecho, cuando vengo para acá es por que los otros me pagan el boleto de avión.-
Kai giró los ojos, lo que necesitaba otro sentimental. –Y vas a comenzar a llorar?-
Daichi se detuvo y volteó a verlo, primero con molestia, luego confusión y de momento, estalló en carcajadas. –Si, ese eres tú.- Continuaron el camino en silencio. Al regresar a la casa ya estaban casi todos de pie, podían escucharse los gritos de Makoto despertando a su padre.
-A dónde fueron?- Rei preguntó. Los dos se miraron pero no dijeron nada, ninguno de los otros estaban interesados en saber.
Sirvieron el desayuno, Tyson apareció con suficiente apetito como para avergonzar a Hilary toda la mañana. Kai apenas y comió, toda su atención se enfocaba en cada una de las personas en el comedor, sus facciones, sus acciones, sus palabras, su interacción, cada detalle contemplándolo con interés incrementado y un aire de nostalgia, que crecía conforme se hacía consciente del paso de los minutos.
(…)
-Entonces no estás loco.-
-No.-
-Entiendes lo que pides.-
-Si-
-No estás loco?-
-Qué harías tú?-
Tala te mira, y su negación se quiebra desbaratando su burla forzada. Baja la mirada conteniendo su respuesta, sabes que asentirá.
-Veré que puedo hacer. Qué sigue?-
-Reparar algunas cosas y… esperar. Cuento contigo.- Te levantas ya no teniendo que (ni queriendo) decir mas.
-Siempre.- Tala finaliza y te ve salir de la casa, no sabes que se sentirá peor, saber que quien más estimas enfrenta un destino así, o ser esa persona.
(…)
Las cuatro de la tarde. La hora marcada.
Faltaban treinta minutos. Sus manos sudaban, su palpitar estaba al límite, si no fuera por el increíble control que tenía de si mismo, ya estaría vuelto loco de nerviosismo y desesperación, delatándose. Sintió su celular vibrar, esperó a que el repicar se hiciera audible para que todos lo notaran. Lo sacó, fingió revisar el número que marcaba y se hizo a un lado.
-Necesario? no puede esperar? De acuerdo, voy para allá.-
Colgó.
-Tengo que irme- sintió una presión insoportable en su pecho.
-Tan pronto?- Tyson dijo algo desinteresado.
-Hay un asunto de las empresas.- La presión comenzaba a afectar su respiración, estaba mintiendo.
-Cuándo regresas?- Rei le miró.
Se sintió palidecer, e irse sus fuerzas, pero algo le hizo mantenerse de pie. –Mañana sabrán.- Se dio la vuelta y comenzó a caminar aprisa, pero recordó algo. Miró a Makoto –Dejó a Khan contigo, cuida de él.-
Rei se sintió alarmado, casi soltó la charola que tenía en la mano. Mantuvo la calma, colocó la charola en la mesa y siguió a Kai que bajaba después de tomar sus cosas, esperó que diera su clásica despedida levantando un brazo sin mirar atrás. Ya afuera, lo tomó por el hombro. –Me dirás ahora.- Dijo con autoridad.
Kai ya no podía mantenerse controlado ante toda la situación, sujetó con firmeza la mano de Rei y la separó de su hombro. –No. Dije que lo sabrías, pero no dije que por mi boca. Así será por que así quise.- Y después de darle una mirada que ni Rei pudo descifrar abordó el taxi que ya había pedido con antelación.
Colocó una mano en su pecho, la otra en su cabeza, su corazón debía estar latiendo al máximo, si no tenía una taquicardia, quizá algún colapso en su maltrecho cerebro. Estaría comenzando?
(…)
Después de ver a Tala no haces escala en Varkaus, primero debes ordenar tus ideas. Quizá buscar a tus viejos compañeros (o amigos?), o hacer todo de inmediato, o quizá considerar las ideas de Brodoteau qué hacer? No. No sabes ni que hacer. Llegas a Islandia dos semanas después, Gunhild y Otto están saliendo de la casa, al verte la mujer te saluda animosamente como acostumbra y te comunica. –El sr. Brodoteau llamó, dice que lo espera en Reykiavik, me pidió le dijera que es importante.-
-Si, lo veré después.- No hay sorpresa en nada de esto, Brodoteau no se iba a quedar de brazos cruzados.
Entras a la casa, tu maldita rutina. Llegas a la sala, dejas a Khan ahí, vas a la cocina, hueles lo que Gunhild dejó de comida, te asquea, subes, te quedas contemplando la sala de arriba; la terraza y la estancia, volteas a la izquierda, la puerta del cuarto de Gou, la abres y entras. Miras el cuarto vacío, te deshiciste de todo tras su muerte en ese loco arranque de furia, suspiras y cierras de nuevo. Te mojas la cara y regresas a la sala, la habitación que compartías con ella, igual vacía salvo por la cama en la que sueles refugiarte cuando tienes colapsos de soledad, y dos muebles que Gunhild te recomendó no sacar. Cierras de nuevo, y te encierras en el cuarto donde duermes desde entonces.
Pasan dos días, hasta que las constantes llamadas de Brodoteau colman tu paciencia y decides acabar con eso. Abordas con destino al consultorio que pidió prestado en una clínica privada. Como ya te espera, te diriges sin pedir informes en recepción, la secretaria ya te conoce y saluda.
El francés te espera con no muy buen gesto, él sabe que no esperarás señal para entrar y sentarte, ya teniéndote frente a él te repite todo. –Señor Hiwatari, por qué te rindes tan fácil? Es algo serio, y verdaderamente terrible, pero no puedes dejarte caer de ese modo. El tumor es inoperable si, y la esperanza de vida es muy poca, pero hay tratamientos. La quimioterapia, radioterapia, la operación que te recomendé allá.-
-No lo va a extraer, además… dañar mi motricidad o razonamiento por un mes mas? Solo para posponer lo que de cualquier modo pasará?-
-Radioterapia, quimioterapia…-
-Sé como es eso, investigué lo suficiente. No voy a volverme un ser inútil antes de tiempo. Decidí, te lo dejé claro.-
Brodoteau te mira desesperado, quiere buscar algún modo de hacerte razonar. Pero el razonamiento ya lo hiciste, no vivirás una vida un poco más larga y patética. Mejor corta y a tu manera. Como una pequeña palabra como tumor puede ser tan terrible. –No puede decidir morir, no puede decidir dejar de pelear.-
Sonríes, incluso dejas escapar una risa burlona, este hombre que dice conocerte habla con tanta ignorancia. Has peleado, siempre, y siempre has superado los obstáculos, pero una sentencia de muerte como esta, es imposible de superar, hasta para ti. Y ese orgullo es el que te impide morir en precarias condiciones, si ha de terminar tu vida por esa razón, será por tu mano. –Haré lo que me plazca.-
Sabes que Brodoteau se ha rendido, derrotado te dirige la mirada cansada y la voz resignada –Los dolores no cederán, se incrementarán, las náuseas, la falta de apetito, la falla en el oído puede repetirse, pasará lo mismo con tu vista y voz. La sensibilidad y movilidad de alguna extremidad se verá afectada, todo será parcial pero no se puede evitar. Al ritmo al que está creciendo, tienes cerca de tres meses hasta que los daños comiencen a ser permanentes, de ahí… ya sabes.-
Asientes sabiendo ya de memoria el resto. –De acuerdo.-
Brodoteau es necio, no se resigna. -Quiero que entiendas todo lo que te estoy diciendo, cualquier duda, pregunta o cualquier cosa, estoy aquí para escuchar, lo que tengas que decir…-
(…)
(Chiloé, Chile)
El avión tardó justo lo que esperaba, aquí aún es de día. Estoy algo cansado, pero el descanso vendrá después. Recuerdo el lugar, espero que ella sea paciente. La moto que renté después de bajar del helicóptero es el medio ideal, las casas coloridas, los muelles gastados, ahí está, o al menos debe ser ella. Cabello rubio, casi platinado, fisonomía delgada, mas bien esquelética, ojos grises y sonrisa genuina.
-Kai? Si, eres Kai.- habla, tiene un acento que no puedo identificar.
-Debka.- Sonríe de nuevo y se levanta es alta, pero puedo identificar que también está enferma. –Vamos.- Subo a la motocicleta, ella ya ha rentado una y le sigo. Debo reconocer que todo fue tal cual lo pedí, la casa está en el extremo opuesto al lugar en el que estuve con Vita, aunque es el mismo ambiente, la situación es distinta.
Ella se encargó de tener comida comprada, nos sentamos a comer, sabe que será al amanecer del día siguiente, así que lo que queda es disfrutar lo que resta del día y la noche. De acuerdo a Tala esta mujer no tiene plática, hasta que se le impulsa, sensacional, no soy del tipo de persona que pueda hacer eso.
No decimos mucho, comemos escuchando algo de música local. Canta aunque su pronunciación es terrible, y puedo jurar que no entiende casi nada de lo que dice. Contemplamos el atardecer desde el muelle, la noche cae pronto, ella me invita a la cama, no es lo que creo, nos echamos lado a lado mirando el techo. -Por qué haces esto?- cuestiono a falta de mejor tema.
-Por qué no? Puedo hacerlo y hay quien lo necesita, además, doy lo que espero recibir.-
Estaba en lo correcto –Estás enferma, de qué?-
-SIDA, la infección que rengo se agravará en tres meses, llevo cuatro años infectada. Casi todos los del grupo, estamos en una situación similar, Brian nos conoció por un compañero suyo. Me presentó a su amigo Tala, él me habló de ti.-
(Tai'an, China)
Tenía la mirada asustada, maldecía su persona y la línea aérea. El chofer le dijo en muy mal inglés que ese era el restaurante, ella no lo creía pero tenía que confiar. Llamó a la puerta del restaurante, nadie abrió, dio la vuelta a la esquina para llamar a la casa, tocó y tocó. Una pequeña niña de cabello rosa abrió, se miraron confundidas y la niña volteó al lado al escuchar la voz de su mamá. -Quién es Linn?-
La visitante dio gracias por que entendía lo que ella decía. –Hola, puedes llamar a Kai?-
-Quién eres?- la mujer preguntó.
-Vita?- Un rubio se asomó por la puerta.
-Max, me alegro que estés aquí, puedes decirle a Kai que llegué?-
Max frunció el ceño. –Pero Kai salió hace ya muchas horas.-
-No…- dijo asustada.
(Chiloé, Chile)
-Por qué escogiste este lugar?- Debka me pregunta, estamos sentados sobre el muelle frente a la casa, es noche y el amanecer está cerca.
-Es un lugar especial.-
La escuchó reír, se acomoda en mi recargando su escuálido cuerpo. –El mío será Dinamarca.-
También río, pero no tengo nada que decir. Nos quedamos ahí, lado a lado. Un par de moribundos esperando la señal para que el primero se vaya por mano de la otra. Es curioso saber cuando has de morir, no es grato, pero no es malo, estoy tranquilo con todo lo que he hecho y ha pasado. Cuando me dijeron lo del tumor, pensé, 'cáncer, siempre se puede operar'.
Dijeron inoperable.
'Puede eliminarse por varios medios'
Dijeron que cualquier terapia sería inútil, no lo desaparecería, podía darme algunos meses mas, quizá un año o un poco mas, pero aún con el medio menos agresivo me volvería un ser tan débil que dependería de alguien… para todo.
'No voy a esperar tanto.'
Por eso decidí terminar con esto antes de que fuera incapaz de decir siquiera mi nombre o recordar lo que la enfermera me había dado de comer. Es un tumor extenso, que llevó años desarrollarse, que bien oculto se confundió con mi migraña, dicen que pudo surgir por algún golpe, no quiero imaginar cuando fue. Pero hay razones para todo.
Un punto a mi favor, nunca he tenido miedo a perder la vida, a lo que temo es perder la razón y mi independencia. Así que por eso estoy aquí.
(Tai'an, China)
-Se fue?- Vita preguntó sobresaltada asustando a mas de uno.
-Si… dijo que regresaba… cierto, no dijo cuando regresaba.- Tyson razonó.
-Tú sabes algo.- Rei se adelantó, aunque no la conocía comenzaba a entender las conexiones. -Por qué se fue Kai?-
Vita miró para todos lados nerviosa, y volteó cuando escuchó que llamaban de nuevo a la puerta. Mariah abrió, era un empleado de paquetería. –Vita M… Ma…-
-Soy yo.- Se acercó asustada, con las cosas comenzando a tomar sentido en su cabeza. Nada era coincidencia. Kai lo había planeado así.
(Chiloé, Chile)
-Será rápido, después de la inyección, pasarán tres minutos, cerrarás los ojos y será como dormir.- Ella me describe el proceso mientras prepara la inyección, es un liquído que parece simple agua, una jeringa pequeña y una aguja casi igual que un alfiler. -A dónde crees que irás?-
No entiendo, de pronto tiene sentido. –No, a ningún lado… no creo en nada de eso. Moriré y ya.-
-No es eso triste?-
-Triste? Es realista.-
Debka sonríe de nuevo. Mira, el sol está saliendo. Sale detrás mío, la sigo, la última salida del sol… bizarro.
(Tai'an, China)
Con manos temblorosas toma el paquete, es pequeño y tiene el nombre de Kai impreso en el remitente. –Kai…-
-Qué es?-
-Una carta, una llave.- Vita balbucea incapaz de mantenerse en pie, se tambalea y Tyson la sujeta, Rei toma el paquete fuera de sus manos, extiende la carta, los firmes y limpios trazos de Kai sin duda.
(…)
'Fue interesante, valió la pena vivir del modo en que lo hice. Aún con todo lo que pasó, lo que hice, lo que hicieron, lo que vi, y lo que no vieron'
-Cierra los ojos Kai. No te relajes, disfruta cada sensación.- Estoy recostado en el pasto, extiendo la mano, briznas de pasto entre mis dedos, brisa fresca y el sonido del mar.
Un piquete en mi brazo.
-Sujeta mi mano, piensa en lo que quieras. Vamos adentro-
'Pero no pienso vivir como un vegetal que se desgasta. Soy orgulloso, quizá demasiado, pero si ni ustedes pudieron quitarme eso, una masa en mi cerebro tampoco lo hará. Vita les dirá los detalles si quieren saberlos y si quiere decírselos. Pero fue mi decisión'
-Qué sientes?- Debka pregunta.
-Nada- Es cierto, el nerviosismo se ha ido, el miedo desapareció, la ansiedad igual, el arrepentimiento todo se quedó en el helicóptero que me trajo, al igual que mis mejores recuerdos.
-Recuéstate, pronto vendrá.- Dice con esa voz que se confunde con el chocar de las olas.
'Dirán quizá que soy cobarde. Pero no tienen idea del valor que se requiere para decidirlo, además, creen que me interesa lo que piensen? No se sientan tan especiales, casi puedo verlos sonreír.
No me arrepiento de nada, creo que se los dejé claro, pero fue mejor no dejar las cosas como estaban, cometí errores, pero ustedes también. No lo hago para ir a algún lado, Gou y ella están muertos, no esperándome en algún paraíso. Simplemente se acaba el ciclo.'
-Aquí… si.- Tengo sueño, siento su mano, la suelto pues no es nadie mas que mi ejecutora.
'Hay un largo camino, dejé de recorrerlo no por cansancio, si no por aferrarme a hacerlo por mi cuenta. Aunque si, si estoy cansado, pero no es la razón. Como sea. Es mi adiós, odio las despedidas, así que me disculpo hacerlo de este modo'
-Descansa. Todo será como lo esperas.- Escucho la lejana voz de Debka, pero se confunde con la de ella, ya no escucho mas, no siento mas, ya no hay nada… ya no.
'Siempre las cosas a mi modo, hasta el final. Gracias'
(…)
No hubo noticia ni clase alguna de ceremonia religiosa. Para el mundo, Kai Hiwatari simplemente continuó su vida de ermitaño en algún lugar del mundo. Para quienes supieron la verdad, hubo distintas reacciones.
Hilary lo aceptó como era, lloró mucho eso si, pero se alegró de no haberlo escuchado de la boca de Kai, no lo hubiera soportado.
Tyson siguió al pie de la letra las tres etapas del duelo, en la negación solo halló consuelo con su hijo, en la furia destruyó mas de tres recias katanas, la aceptación vino dos meses después.
Max, lo recibió con fortaleza, asimilado el proceso con su padre, lo aceptó como era, aunque le dolió y a Mariam le costó sacarlo adelante, estaba feliz que su amigo hizo su voluntad hasta el final.
Daichi levantó un extraño monumento en su isla, una piedra deforme en su patio. Así hundió todo lo confuso que sintió, sonrió con el mismo humor simple y divertido dos días después, pero no lo asimiló hasta mucho tiempo después.
Kenny se arrepintió de no aceptar la invitación de Kai, quiso pedir perdón con los demás, pero nadie le dijo nada, ellos no iban a solucionar nada, no se lo perdonó y decidió bloquear la culpa.
Rei lo aceptó bien, ya imaginaba algo así. Le decepcionó que no hubiese confiado en él como para decírselo pero días después entendió que no era su confidente, Rei simplemente fue el que oía sin criticar. No podía ser juez ahora.
Tala tuvo bastante tiempo para aceptarlo y razonarlo. La sorpresa fue que Kai le concedió un deseo, lo dejó autorizado ante Dzhumadilov para disponer de la vida del anciano Voltaire, sabía que también había cuentas pendientes con él. Y Tala decidió dejarle morir ocho meses después, resultó más compasivo que Kai.
Se dispusieron de las cenizas que se dispersaron donde cada uno creyó conveniente. Sobre el mar de Japón, al viento en Rusia, en Islandia y Finlandia. No se levantó placa o cripta alguna, como si nunca hubiese pisado la tierra, de él quedó todo en la memoria. Los Idvörj recibieron la casa de Islandia, quedó un fideicomiso para asegurar el futuro de los dos pequeños, la posibilidad de apoyo económico para los otros si lo solicitaban.
(Inari, Finlandia)
Le rascó la cabeza al perro que seguía vegetando en la puerta, subió las escaleras y entró al cuarto de la alfombra y el panel repleto de recortes, miró la foto que Kai había colocado, y la nota de ella. 'Comienzo el final contigo, pero sólo tú llegarás allá.' Sonrió mientras la quitaba.
-Han pasado seis meses. Dejé las cenizas de Khan allá en Varkaus. Hace casi dos meses que murió, perdón, el trabajo no me permitía venir. Makoto creía que no lo cuidó bien, pero le hicieron entender. No todos soportan dos pérdidas, perdió a Gou, después a ti. Todo está bien. Tala sentó cabeza, ya vive en Bielorrusia… y Croacia, y Alemania, frecuenta Sudamérica, creo que es buen comienzo, Brian se unió a la batalla en Chechenia, Tala dice que está feliz. Tyson y Hilary esperan un hermano para Makoto, Max se casa el próximo año, Daichi vive en el bosque, Rei quiere irse a Australia y abrir otro restaurante. Te digo todo esto por que fue lo que Tyson me dijo cuando recogí las cenizas de Khan. No he sabido de ellos desde Tai'an, fueron tus amigos, no serán los míos.
Yo creo que nos encontraremos de nuevo en algún futuro, si, ahora creo en la reencarnación.
Hasta entonces.-
FIN
Y acabado está.
Algunas películas buenas para entender un poco mi perspectiva del tema eutanasia y similares.
-Mi vida sin mi (My life without me)
-Mar adentro
-Mis últimos días. Las invasiones bárbaras (Les invasions barbares)
Ikusi arte!
