Y ahí estaba ella, a la merced de la feroz bestia cuadrúpeda que tenía al frente, sin opción o vía alguna de escape, prácticamente se diría que estaba entre la espada y la pared, pues sabia que al menor paso en falso, aquel canino se le echaría encima.

Su pronóstico no estaba muy alejado de la realidad, ya que sin previo aviso este se lanzo sobre ella, no pudo más que cerrar fuertemente los ojos, preparándose en el transcurso para el inminente ataque.

Así estuvo durante unos segundos, abrazada a ese balón que en gran parte era el responsable de su actual desgracia, se afianzaba tan fehacientemente a el, como si este fuera capaz de protegerla, mantenía los ojos bien cerrados, ya que el tremendo miedo que sentía no le permitía abrirlos.

Mas luego de advertir como aquel perro ya se había demorado mucho tiempo en atacarla, con cautela entreabrió uno de sus verdes ojos para ver lo que ocurría en el exterior, quedando bastante sorprendida al darse cuenta de que aquella bola de pelo estaba situada a un lado de ella, mirándola curiosamente.

- Hoe... – tenía el rostro completamente contrariado, al mirar como ese perro de pelaje dorado ladeaba un poco la cabeza, dejándola bastante desconcertada, pues instantes atrás de veras creyó que este se lanzaría salvajemente sobre ella, pero no, ahora estaba sentado sobre sus patas traseras bastante quistecito, como si ella fuera alguna clase de fascinante espectáculo al que debía admirar.

Aun con algo de temor, extendió precavidamente una de sus manos hasta la cabeza del animalito, el cual no hizo absolutamente nada y mansamente dejo que esta lo acariciara.

- Eres un buen perrito después de todo... – sonrió enormemente aliviada, acariciando con mayor confianza al perro, que ahora que lo veía bien, no era un feroz monstruo, al contrario, le pareció bástate adorable – me hiciste pasar un buen susto... – decía entre risas, pues el animal finalmente se le había echado encima, pero de manera contraria a lo que pensara la vez anterior, ya que en esta ocasión era para lamerle amigablemente el rostro – basta, basta... jajaja... me haces cosquillas...

- ¡Kero! – exclamo una voz a lo lejos, al escucharla el perro rápidamente se aparto de la chica, meneando emocionadamente la cola al volverse hasta el lugar de donde provenía aquella voz.

Capitulo 2

El Reto

- Ha-hasta... q-que… por fin... te alcance... – decía entrecortadamente el recién llegado, el cual se veía notoriamente fatigado a los ojos de la castaña, quien se llevo una grata sorpresa al ver a quien le pertenecía el simpático animalito – perro malo… me hiciste correr cinco cuadras para poder alcanzarte – no espero a regañarlo, ciertamente pasándole desapercibida la presencia de la chica.

- Así que este perro es tuyo Eriol... – la castaña se dirigió calmadamente al apuesto joven de cabellos negro azulados que recién había llegado, llamando instantáneamente su atención.

- ¿Sakura? – le dijo con momentáneo aturdimiento, para inmediatamente después agregar algo a lo dicho – oh, lo siento ¿estas bien? – le tendió una mano para ayudarla a levantarse, esta simplemente la tomo y se apoyo en ella hasta ponerse de pie.

- Si, no te preocupes... – le sonrió en agradecimiento, mientras se sacudía un poco la tierra de sus pantalones.

- Espero que Kero no te haya causado muchos problemas... – le decía mientras se agachaba a la altura del animal para tomar su correa.

- No, para nada... – ella también se agacho un poco, acariciando afectuosamente el mentón del animalito – lo cierto es que eres un perro muy simpático ¿no es así Kero...? – le decía entre risas.

- Veo que los dos se cayeron muy bien... – el chico se enderezo para ponerse de pie, ahora si, tomando fuertemente la correa para que el travieso perro no se le volviese a escapar.

- Si, eso parece... – con una sonrisa amable, giro su rostro hasta donde el chico se encontraba – ¿pero como fue que se te escapo?

- Eh... fue por un pequeño incidente con un gato – correspondió la sonrisa, aunque rascando su mejilla un poco apenado – Kero tiro tan fuerte de la correa para poder perseguir al condenado gato que se me soltó, y fue hasta ahora que pude alcanzarlo.

- Eso explica su comportamiento de hace rato... – murmuro a penas audiblemente, al atar algunos cabos sueltos, ya que seguramente a quien le gruñía antes, era al gato que el chico le mencionaba.

- Por cierto Sakura ¿cuándo fue que regresaste? – se expreso mas relajado, luego de la agitada carrera para darle alcance a su mascota, su pulso ya estaba volviendo a la normalidad.

- Hace un par de horas... – igual que lo había hecho el peliazul instantes atrás, ella también se enderezo hasta quedar nuevamente de pie, sin mostrar el mayor entusiasmo por entablar una conversación sobre su viaje.

- ¿Y como te fue en la competencia...? – hizo la pregunta obligada, por lo que la castaña solo pudo dar un diminuto suspiro al no poder evadirla.

- Bien... – respondió con fingido entusiasmo – pudimos ganar el primer lugar...

- Que bueno, debes estar muy feliz...

- Eh... oh si, si, por supuesto, fue algo muy emocionante... – se apresuro a responder mostrándole una gran sonrisa, demostrando exteriormente la felicidad que no sentía por dentro.

- Lo imagino, después de lo duro que trabajaste este año para poder entrar a las nacionales, te lo merecías... – le felicito, sin saber que en realidad a la chica le importaba un pepino ese triunfo.

- Gracias... – mostró una sonrisa amigable, más en el interior no podía evitar burlarse sarcásticamente de si misma – "si, trabaje muy duro para ver realizado un sueño ajeno" – pensaba con desdén.

- ¿Por cierto Sakura...? – el chico de repente adopto una postura claramente interrogante – no sabia que te gustara el fútbol... – señalo notoriamente con la mirada el balón que esta sostenía tan posesivamente con una de sus manos.

- Ah, si te refieres al balón, no es mío... – apresuradamente aclaro sus dudas – Syaoran me pidió que se lo cuidara por un tiempo, según él, "porque entre menos tentaciones mejor..."

- Si, supuse que no tardaría en volverse loco por no poder jugar... – dijo este en ligero tono bromista.

- Eriol… - de repente la actitud de la castaña se torno mas seria, lo que innegablemente llamo mucho la atención del peliazul – ¿cómo fue que Syaoran se fracturo? – bajo un poco la mirada hasta el balón que sostenía entre sus manos – no me atreví a preguntárselo a él, pues aunque diga lo contrario yo sé que esta bastante deprimido por lo que paso.

- Bueno, pues sucedió en el partido del lunes... – este no tardo en responderle – Syaoran estaba a punto de anotar otro gol cuando uno de los defensas del equipo contrario intento quitarle el balón para que no disparara, mas cuando Syaoran ya lo había pasado, este se dio la vuelta y lo envistió por atrás, dándole una fuerte patada en la pierna en que Syaoran estaba apoyado, por lo que perdió el equilibrio y cayo al pasto, después de eso ya no pudo levantarse...

- ¡Entonces ese chico le fracturo la pierna...! – mostró un notorio disgusto en su semblante, no podía creer que por ganar un tonto partido, su mejor amigo hubiese terminado lesionado de esa manera, sin poder caminar normalmente en al menos dos meses y medio, según se lo había dicho este.

- Si... – al joven de gafas le llamo un poco la atención la forma en que la castaña estrujaba el balón contra su pecho, era como si quisiera descargar su furia contra el – aunque de todas formas el chico fue suspendido y por lo pronto él tampoco podrá volver a jugar para su equipo – trato de reconfortarla, aunque en realidad sus palabras no ayudaron en mucho.

- ¡Pero al menos el puede caminar¡ – giro violentamente el rostro hasta donde el chico se encontraba parado, descargando su furia contenida contra él, aunque si bien este no tenia en absoluto la culpa de lo ocurrido – ¡y además aunque no juegue para su equipo podrá hacerlo en otro lado, en cambio Syaoran no podrá jugar en muchísimo tiempo!

- Sakura, en verdad vas a hacer que yo también me sienta culpable de lo que ocurrió – dijo a manera de broma, por la forma tan disgustada en la que la castaña había reaccionado.

- L-lo... lo lamento Eriol... – desvió la mirada bastante apenada, ya que la verdad no tenia ningún derecho de hablarle como lo hizo.

- Descuida... – dijo sin darle la menor importancia – imagino como debes sentirte, después de todo tu y Syaoran se conocen prácticamente de toda la vida...

- Si, es por eso que me da tanto coraje lo que hizo ese descerebrado, solo por ganar un estúpido juego... – la semillita de la ira comenzaba a germinar nuevamente en ella, perdiendo por segundos su autocontrol.

- Sabes Sakura, cuando se esta dentro de la cancha, y mucho mas en un juego tan intenso como el del lunes, lo único que importa es ganar... tampoco me veas así – le dijo apresuradamente al ver la mirada reprobatoria que la chica le estaba enviando – no estoy diciendo que lo que hizo ese chico estuvo bien, lo único que digo es que a veces la presión por ganar es tanta, que a muchos jugadores no les importa el método que utilicen con tal de conseguir la victoria para su equipo.

- Eso me parece algo completamente absurdo... – su enojo no parecía haber disminuido ni un poco, a pesar de lo dicho por el chico.

- Quizás sea por que nunca has sentido ese deseo de ganar a cualquier costo... – sin querer le había dado justo en la llaga que se había abierto en su interior durante la final de la competencia de gimnasia, pues al sostener la copa de primer lugar, le quedo claro que hasta la fecha su única prioridad había sido ganar para ver realizado el sueño de su madre, mas nunca había sido porque en realidad se lo propusiera ella misma.

- Tal vez... – se expreso mas calmada, podría decirse que hasta triste.

- Sabes que, tengo una idea que a la mejor cambia tu opinión... – soltó el chico de repente al ver como el semblante de la ojiverde se había ensombrecido un poco, mostrándole una sonrisa por demás misteriosa para llamar su atención.

- ¿Qué idea? – consiguió su propósito, ya que esta le miro con mucha curiosidad, queriendo saber cuanto antes a que se refería el muchacho.

- Mañana te lo digo, solo asegúrate de estar en el campo de fútbol después de clases...

- Pero... ¿para qué? – estaba totalmente desconcertada por la extraña cita, siguiendo sin comprender lo que este quería.

- No hagas preguntas, ya mañana te lo diré... – sonrió con cierta diversión al ver el rostro notoriamente confundido de la joven.

- Pero Eriol... – trato de objetar, mas no pudo hacerlo, ya que en ese momento Kero jalo al chico nuevamente, arrastrándolo junto con él para ir seguramente a la caza de algo que había llamado su atención.

- ¡Te veré mañana...! – decía en voz alta mientras se alejaba corriendo, pues el animalito era lo suficiente fuerte como para tirarlo – ¡ah... y no se te olvide llevar puesto tu uniforme deportivo...! – eso ultimo se escucho a penas, puesto que el joven ya se encontraba bastante lejos.

- ¿Mi uniforme deportivo...? – se dijo a si misma totalmente desconcertada, sin acabar de comprender la extraña petición de su amigo.

Luego de emprender el camino de regreso a casa, la joven no pudo dejar de pensar en lo dicho por el muchacho de cabellos negro azulados, pues por mas que le daba vueltas al asunto, no podía imaginar lo que este quería de ella, con esos pensamientos aun rondándole en la cabeza se fue a la cama, ya al día siguiente lo descubriría.

La noche transcurrió en relativa calma, llegando así horas después el alba y finalmente los cálidos rayos dorados y rojizos que traía consigo el amanecer, fue entonces que el reloj despertador, (ubicado arriba de la cabecera de la cama de la chica, al lado del balón de soccer que el mejor amigo de esta le pidió guardara), comenzó a sonar estrepitosamente, dando a entender con ello, que el nuevo día había llegado y por tanto ya era hora de que la castaña se incorpora a el.

La muchacha llevo perezosamente la mano hasta la cabecera de la cama, tomando el molesto despertador para silenciarlo, metiéndolo junto con ella bajo las cobijas, donde siguió durmiendo tranquilamente con el aparato abrazado.

Esa era una escena que se repetía cotidianamente, a la chica siempre le había costado muchísimo trabajo levantarse temprano, de hecho su madre no tardaría mucho tiempo en ir a acelerar el proceso, obligándola a despertarse definitivamente.

Era la misma rutina casi todas las mañanas para Sakura, levantarse treinta minutos antes de las ocho de la mañana, aunque si bien su despertador estuviese programado a las siete en punto para que no se le hiciera tarde, cambiarse la pijama por el uniforme de la preparatoria, el que consistía en camisa blanca de mangas largas, saco negro, faldas de tablillas cuadriculadas a juego con el corbatín de color azul claro, bajar al comedor a desayunar, para posteriormente romper su propio record mundial en comer rápido, ingiriendo los alimentos a una velocidad casi sobrehumana, finalmente tomaba su bolsa de ropa deportiva y el maletín de sus libros y salía a toda prisa de casa, para correr como si de un maratón se tratara, con tal de llegar a tiempo a la escuela.

Y aunque se había vuelto una costumbre que su mejor amigo fuese su compañero de aventuras y castigos por llegar tarde todas las mañas, lo cierto era que por ahora no podría serlo mas, o no hasta que en dos semanas este pudiera asistir a la escuela, y aun así las cosas no serian iguales, pues ahora el castaño no podría correr para seguirle el paso.

Como cada mañana llego justo cuando el reloj de la torre principal de la escuela marcaba las ocho en punto de la mañana, subiendo con increíble agilidad de tres en tres los escalones hasta llegar al tercer piso, donde se encontraba ubicado su salón de clases.

Hecho un rápido vistazo por la ventanilla de la puerta principal del salón, tratando de ubicar al profesor Kuonji, el estricto profesor de matemáticas, su mayor dolor de cabeza y la primer clase de ese día, cuando vio que no había moros en la costa se decidió a entrar, mas a penas cruzo el umbral de la puerta, no se hicieron esperar las múltiples felicitaciones por su triunfo, entre "muy bien hecho Sakura", "felicidades", "eres la mejor" y muchas otras muestras de apoyo, se abrió paso hasta su lugar, donde no cesaron los halagos, o al menos eso fue, hasta que la potente voz del profesor Kuonji se hizo notar, haciendo que todos rápidamente regresaran a sus lugares, podría decirse que por primera vez en su vida, la castaña daba gracias de que la clase de matemáticas comenzara.

Sakura trato de prestar la mayor atención posible, tanta como no la había prestado nunca, ya que antes, quien solía sacarla de apuros en esa materia era Syaoran, pues este era una clase de geniecillo matemático, pero ahora que estaba incapacitado para ir a la escuela, dependía de ella y nadie mas que sus calificaciones se mantuvieran en un buen nivel.

Y así fue como llego el primer receso y la hora del almuerzo, la castaña decidió disfrutar de su almuerzo en el salón de clases, no tenia los suficientes ánimos como para enfrentar a la muchedumbre que seguramente la acosaría en las afueras, su mejor amiga, (una hermosa joven de extraños ojos amatistas y tez blanca, contrastante a su largo y ondulado cabello negro violáceo), la acompaño en esos momentos, lo que la ojiverde le agradecía encarecidamente, ya que de toda la escuela, tal parecía que esta era la única que la trataba con normalidad.

Si, definitivamente Tomoyo Daidouji era alguien especial, la conoció un año atrás al entrar en la preparatoria, las dos congeniaron muy bien desde el primer día y desde entonces eran prácticamente inseparables, tanto ella como Sakura gozaban de una gran popularidad entre sus congeneres del sexo masculino, aunque si bien la segunda solo tenía ojos para uno solo, Yue Tsukishiro, el apuesto capitán del equipo de básquetbol de la preparatoria.

- El pastel te quedo delicioso Tomoyo... – decía felizmente la joven de castaños cabellos al degustar el postre de fresas que su amiga había preparado y que justo ahora las dos compartían.

- ¿De veras te gusto? – le miraba a la expectativa – no estaba muy segura de que hubiese quedado bien, ya que es la primera vez que preparo un pastel sin seguir la receta del libro.

- En serio Tomoyo, te quedo riquísimo... – le mostraba su total aprobación y agrado a tan delicioso postre.

- Qué bueno, por un momento pensé que no te gustaría... – sonrió mas aliviada.

- ¿Pero que piensas hacer con el resto? – mostró bastantes dudas al ver como ellas dos a penas y se habían comido la tercera parte del pastel – es demasiado para nosotras dos.

- Si, creo que se me paso un poquito la mano – sonrió con tranquilidad – porque no le llevas a Syaoran, seguro que le agradara en estos momentos...

- Claro, pero aun así seria mucho para él solo... – dijo a manera pensativa al ver el pastel de fresas y crema – ¡lo tengo! – alzo la voz eufóricamente – Tomoyo¿te molestaría si el resto se lo doy a Eriol...?

- ¿A Eriol? – repitió lo ultimo con evidente confusión.

- Si, es que me pidió que nos viéramos luego de que las clases terminaran... – se expreso con naturalidad, a pesar de que la otra no espero para verle picaramente, pues en su cabecita comenzaban a formársele ciertas ideas sobre ese par.

- Valla ¿por qué no me dijiste que los dos tienen una cita...? – fingió indignación, pero lo cierto era que le agradaba mucho la noticia, a pesar de que ella siempre imagino que su amiga terminaría al lado de cierto joven de ojos ambarinos, ahora que lo veía bien, con Eriol tampoco hacia una mala pareja.

- No se si podría llamársele cita... – dijo con una risita divertida, al recordar la manera tan extraña en como se lo pidió el chico, mas sin advertir el ligero tono de malicia en las palabras de la amatista.

- ¿Por qué lo dices? – achico un poco sus ojos violetas para mirarle con mayor suspicacia, al percibir la diversión que demostraba su amiga ante el comentario.

- Porque me pidió que nos viéramos en el campo de fútbol y a parte me pidió que llevara puesto mi uniforme deportivo ¿puedes creerlo?

- ¿En serio te pidió eso? – se mostró algo sorprendida ante la confesión de la otra, imaginándose por unos momentos que si el chico de gafas quisiese declarársele, esa era una forma muy original de hacerlo.

- Si, ese Eriol es tan ocurrente, no imagino para que me pediría eso... – dijo despreocupadamente mientras le daba otro bocado a su pedazo de pastel.

- Hay amiga, creo que en ocasiones si que eres una completa despistada... – dijo con una sonrisa bastante soñadora – es evidente que Eriol quiere declarársete – la castaña casi se atraganta con el pastel al escuchar lo ultimo, así que la de cabellos negro violáceos sin dudar le paso rápidamente un poco de té para que pasara el pastel – toma...

- Cof cof cof... – esta se lo bebió casi todo de un solo trago, para luego de unos segundos tratar de articular al fin – pe-pero eso es cof imposible cof cof… - decía entrecortadamente, sin reponerse completamente.

- ¿Y por que? – le decía tranquilamente la chica de orbes amatistas – los dos se llevan muy bien, y además tu eres muy agradable y bonita, no le veo el problema...

- El problema es que a mi me gusta alguien mas... – dijo ya mas tranquila, después de darle otro sorbo al té.

Era verdad que Eriol era uno de los chicos mas populares de la preparatoria, prueba de ello era el autodenominado club de fans de Eriol, definitivamente él lo tenia todo, era atractivo, inteligente, amable, un buen deportista y un excelente amigo también, todo lo que una chica podría pedir, pero a ella quien literalmente le movía el piso cada vez que lo veía, era Yue, no sabia si era por esa penetrante mirada o por su enigmática personalidad, pero definitivamente hasta ahora ningún chico había causado tanto revuelo en sus emociones como él, quien con una sola de sus miradas hacía que su comportamiento se volviera mas torpe e inseguro de cómo normalmente actuaba.

- Lo se, lo se... – el semblante de la violácea se mostró hasta cierto punto desilusionado – aun así creo que los dos harían una muy bonita pareja.

- Seguro... – respondió un poco sarcástica – lo mismo decías de Syaoran.

- Y lo sostengo, aun creo firmemente que los dos fueron hechos el uno para el otro... – ese aire soñador, casi con estrellitas tintineantes en sus ojos amatista, regreso a ella – aunque ninguno quiera dar su brazo a torcer¿por qué son tan testarudos?, deberían de aceptar de una vez que se gustan... – hizo un pequeño puchero, pues valla que había intentado por todos los medio unirlos y estos nomás no querían tener otro tipo de relación que no fuera la de amigos, pero en el fondo ella sabia muy bien, que a lo que le tenían miedo era a arruinar su amistad.

- Es porque es la verdad... – trato de no darle importancia, mas el pequeño sonrojo que se le había formado en las mejillas la traicionaba, así que rápidamente trato de desviar el tema de conversación – como sea, ahora lo que me preocupa es que voy a decirle a Eriol...

- No sé¿por qué no le das una oportunidad? – y volvió al ataque, la castaña no acababa de entender por qué Tomoyo se había tomado como pasatiempo encontrarle pareja, primero con Syaoran, que era prácticamente su hermano y ahora Eriol, a quien simplemente veía como un amigo, eso sin contar a los otros tantos chicos con quienes intento concertarle una cita, no dudaba que sus intenciones fueran buenas al hacerla de cupido, pero es que ella únicamente tenia ojos para Yue, de hecho fue como si la peliviolacea le leyera el pensamiento, ya que rápidamente añadió algo a lo anteriormente dicho – tal vez si Yue te ve con otro chico, quizás al fin se fije en ti.

- ¡Tomoyo...! – le miro totalmente sonrojada.

- Es broma... – dijo entre risas, al ver el disgusto que se desdibujaba en el rostro apenado de su amiga – no deberías de tomarte las cosas tan enserio.

- Tienes que acompañarme... – le dijo de repente, haciendo que la que se sobresaltara en esta ocasión fuese la otra chica.

- ¡¿Que?! – quedo perpleja ante semejante petición, negándose tajantemente de inmediato – olvídalo, yo no pienso hacerla de mal tercio.

- Pero si tu vienes conmigo, puede ser que Eriol se arrepienta y no me diga nada – quiso hacerle entender lo incomodo de su situación, pues definitivamente a Eriol solo podía verlo como un amigo y nada mas.

- Ah… no Sakura, tú te metiste sola en este enredo y tu sola tienes que salir... – se mostró firme en su negativa postura.

- Sabes que nunca te pido nada... – le puso su mas convincente cara de ojitos tiernos y suplicantes – hazlo por mi... – la amatista se le quedo viendo fijamente por unos segundos, de veras quiso negarse a su petición, pero simplemente no pudo resistirse al ver esos cristalizados ojos esmeralda casi al borde de las lagrimas – por favor...

- Esta bien... – accedió, mas dando un hondísimo suspiro de resignación.

- Gracias, gracias, gracias... – el semblante afligido no le duro ni un segundo, cambiando radicalmente su expresión por una de total felicidad.

Y así transcurrieron el resto de las clases, cuando la campana anuncio el fin del día, todos los alumnos se dirigieron rápidamente a la salida, ya que a parte, la campana también anunciaba el inicio del fin de semana, dos maravillosos días de descanso para muchos.

Antes de que intentara escabullírsele, la castaña se dio a la tarea de interceptar a la violácea, pues tal y como lo había pensado, esta ya había cogido sus libros y se dirigía a la puerta sin esperarla.

- ¿A donde crees que vas Tomoyo Daidouji? – se cruzo de brazos y se planto justo frente a la aludida.

- Eh... este... yo solo... – intento dar una excusa, mas la otra no le dio oportunidad de hacerlo, tomándola de la mano, prácticamente jalándola para que la acompañara.

- Ni creas que me vas a dejar sola en esto... – le decía mientras bajaban apresuradamente las escaleras hasta el primer piso, cruzando unos cuantos pasillos que conducían a los vestidores.

- Pero Sakura... – esta hizo oídos sordos a sus quejas, llegando así a los vestidores, donde se cambio el uniforme, por los pantalones deportivos negros y la playera blanca, la ropa habitual para la clase de educación física, ya que su ropa de gimnasia era otra más ligera.

La amatista entendía perfectamente que su amiga tuviese que vestirse así debido a la especial petición del chico peliazul, lo que no entendía ¡¿era por qué ella también tenia que hacerlo?!

Entre uno que otra queja mas de la violácea, por fin llegaron al campo de fútbol, donde el chico ya se encontraba esperando a la castaña, por unos segundos el pelizul no se dio cuenta de la presencia de las chicas, pues estaba bastante concentrado, haciendo algunas dominadas con un balón, mostrándoles involuntariamente un gran repertorio de los artificios que podía realizar con este.

Tanto la castaña como la amatista le miraron entretenidamente, en serio les llamó mucho la atención la destreza con la que el de gafas maniobraba el balón, ya que este siempre volvía a sus pies, a sus muslos e incluso a su cabeza, sin perder el equilibrio y sin usar nunca los brazos para atajarla.

Cuando finalmente el chico se percato de que no estaba solo, se giro sin detenerse hacia donde las chicas se encontraban, este sonrió tranquilamente cuando vio a la castaña, mas cuando advirtió quien era la acompañante de esta, perdió completamente la concentración y dejo caer sin remedio el balón, aun así ambas chicas aplaudieron por la demostración.

- Eres genial Eriol... – decía alegremente la castaña mientras se acercaba hasta donde el muchacho se encontraba situado.

- Gracias, pero con un poco de practica eso puede hacerlo cualquiera... – dijo sin darle mucha importancia.

- Vamos Hiragizawa, no deberías de ser tan modesto... – aquel comentario por parte de la amatista, solo hizo sonrojar levemente al chico.

- Daidouji, que sorpresa... – trato de mostrarse lo mas naturalmente posible, aunque si bien, estaba muy nervioso por estar precisamente frente a ella.

- Lo sé... – dijo con tono apesadumbrado la de violáceos cabellos, tampoco quería que este pensara que era alguna clase de chaperona entrometida – espero que mi presencia no te cause inconvenientes Hiragizawa... – mostró una picara sonrisa al dar un fugaz vistazo a su amiga.

- Eh, no, no, para nada... – el chico malentendió un poco su comentario por lo que agregó rápidamente – al contrario, me alegra que hayas venido.

- Pues aquí me tienes Eriol, para que soy buena... – intervino finalmente la castaña, sacando al de gafas de su momentáneo embelesamiento al estar perdido en la tranquila sonrisa de la peliviolácea.

- Es verdad, te pedí que vinieras porque quiero retarte... – calmadamente tomo el balón del pasto, dejando bastante desconcertadas a ambas chicas, quienes ciertamente se esperaban otra clase de respuesta por parte del peliazul.

- ¿Re... retarme? – le cuestiono con bastante incredulidad reflejada.

- De hecho las reto a las dos... – al escucharlo decir lo ultimo, las jóvenes intercambiaron algunas miradas de desconcierto, esto fue hasta que segundos después el joven completara su frase – las reto a que me quiten el balón usando solamente los pies...

- ¡¿Qué?! – la castaña casi se va de espaldas, mostrándose mas incrédula que antes.

- Querías saber como se sentía ganar a cualquier costo ¿no es así Sakura? – le dijo con su apacibilidad habitual el chico de gafas.

- S-si... pero sigo sin entender que tiene que ver con esto... – titubeo notoriamente aturdida, cada vez le resultaba mas confuso lo que el muchacho trataba de decirle.

- Pues que si me quitas el balón tal vez lo descubras... – sonrió con ese aire misterioso que lo caracterizaba – entonces ¿aceptas mi reto?

- E-esta bien... – aunque vacilante, acepto la oferta, mas siguiendo sin entender¿que era lo que resultaría todo esto?.

Continuara...

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Primero que nada, lamento mucho la tardanza de este capitulo, pero es que estuve sin computadora por un par de días y no puede escribirlo antes (es una larga historia, así que mejor pasamos a lo siguiente (n.nU), y como estos días a parte tuve algo de tiempo libre, (por no decir que estuve de ociosa (XD), pues empecé a idear con mas calma el desarrollo de esta historia, así que ya se mas o menos sé que rumbo tomara, por lo pronto espero que no se les haga muy extraña, ya que tal vez sea algo diferente a lo que suelo escribir, bueno por ahora fue todo, hasta la próxima.

Agradecimientos especiales a: HiKaRi-09 (que bueno que te gusto mi otro fic y que esta historia también te agrada, por lo pronto espero que también te haya gustado como quedo este capitulo (n.n), AISHITERUKOU (me halaga saber que tu primer comentario en esta sección fue para mi (n.n), y bueno pues ahora tengo mas o menos la idea general de esta historia, así que ojala y sigas leyéndola (n.n), Adriana (tarde pero seguro (XD), gracias por tu comentario y espero que te haya gustado la continuación), risha-trisha (muchísimas gracias por todo tu apoyo y por todos los ánimos durante todo este tiempo, siempre me alegra recibir tus lindos comentarios (n.n), ojala y no te decepcione esta historia, porque de verdad espero que nos sigamos leyendo)