Con sentimientos reencontrados, Sakura regreso a su casa, según se acercaba a la puerta principal de su hogar sus nervios crecían; sentía el estomago revolvérsele de solo pensar en qué le diría exactamente a su madre, es que sobre todas las cosas que ya había recapacitado, de alguna forma aun le resultaba imposible decirle la verdad sin que esta se decepcionara por completo de ella y mucho mas, luego de los recientes sucesos, al haber ganado la copa del campeonato intercolegial nacional de gimnasia.
Más por otro lado y después de todo, ya había tomado una firme decisión, era tiempo de ser egoísta y por una sola vez en la vida, hacer lo que ella realmente quería, aun si al hacerlo, tuviese que defraudar a varias personas.
Lo único que en esos momentos le impulsaba a seguir adelante, era el saber que contaba con Syaoran, estaba segura de que si algo salía mal, él siempre estaría a su lado para consolarla, la simple idea de que su mejor amigo, «que ahora le quedaba mas que claro este era», le brindara su incondicional apoyo, le daba la fortaleza necesaria para enfrentar finalmente el peor temor que su ser albergaba desde hacia mucho tiempo atrás, confesarle a su madre la verdad.
Sostuvo el picaporte de la puerta durante unos segundos, antes de dar un hondísimo suspiro para armarse de valor y así cruzar el umbral de la entrada, con pesados pasos se dirigió hasta la sala, al no encontrar ahí a su madre, se siguió de largo hasta llegar a una pequeña puerta de madera bajo las escaleras que daban a la segunda planta, ya que esa puerta conducía justo al sótano, sus padres lo había mandado acondicionar de tal manera, que ahora funcionaba como una practica oficina.
Y tal como lo pensó, ahí se encontraba su madre, de antemano sabía que su padre había salido desde muy temprano con rumbo a la universidad, según dijo llegaría tarde, pues la investigación que se estaba realizando en la facultad desde hacía un par de meses atrás, requería totalmente de su personal supervisión.
Sigilosamente bajo las escaleras, sus nervios estaban a flor de piel, y aun así hizo acopio de todo su aplomo para seguir adelante, cada escalón que descendía, era un peldaño menos entre la estrecha línea que dividía la invisible reja de la jaula que la mantenía aprisionada y la libertad que le permitiría abrir sus alas y volar libremente, para así alcanzar sus propios sueños.
- Hola mamá... – saludo al ver como la aludida se encontraba de espaldas a ella, trabajando en su computadora y a su vez revisando algunos papeles para la audiencia que tendría el lunes en la corte.
- Ah, hola querida, no te escuche entrar... – giro un poco su silla para mirarle de frente con una tranquila sonrisa en los labios – ¿hace mucho que regresaste?
- No... – le dijo sin mayor emoción, mientras tomaba asiento en un pequeño sofá situado junto a las escaleras – acabo de llegar.
- ¿Y como te fue? – siguió sonriéndole con la misma apacibilidad, sin sospechar en lo mas mínimo lo que su hija se traía entre manos – ¿avanzaron con los estudios?
- Si... tu sabes el niño prodigio que es Syaoran... – comento con indiferencia, pues su mente estaba mas concentrada en tratar de encontrar el mejor momento para soltarle lo que tenía que decirle, y es que entre mas pronto lo dijera, mas rápido acabaría su tormento interior.
- ¿Sucede algo malo? – le miro preocupada, al notar lo inquieta que se encontraba su hija, desde que había tomado asiento esta no había parado de jugar nerviosamente con sus dedos, una clara señal de que algo no andaba bien.
- Es solo... – murmuro bajando la mirada hacia sus manos, simplemente las palabras deseadas no salían de su boca, fue entonces que la figura de Syaoran dándole ánimos se hizo nuevamente presente en sus pensamientos, después de unos segundos de mudo silencio, apretó fuertemente sus puños para armarse de todo el valor que le fuera posible, exhalando un larguísimo suspiro al creer sentirse preparada para dejar salir esas palabras que durante tanto tiempo había querido pronunciar sin éxito alguno – es solo que necesito hablar contigo... – levanto decisivamente la mirada para verle de frente, haciendo que paulatinamente el tono de su voz se escuchase mas seguro.
Capitulo 4
Encarando los Obstáculos
La mujer titubeo por unos momentos, no salía de su confusión al ver la extraña seriedad que de repente adoptara su hija menor, dicha confusión se acrecentaba al advertir el extraño brillo que reflejaba la esmeralda mirada de la joven.
- Por supuesto¿de que se trata? – de nueva cuenta adoptó su actitud relajada, manteniendo la sonrisa en sus labios para darle a entender a su hija, que contaba con toda su atención.
- Es sobre el equipo de gimnasia... – hablo pausadamente, ya no había marcha atrás, le confesaría de una buena vez por todas su real sentir, dejando para mas tarde la culpa y el remordimiento que seguramente le aguardaban – hay algo muy importante que eh querido decirte desde hace mucho tiempo... no me atrevía a decírtelo porque en parte sé que tal vez te decepciones por completo de mi y pienses que soy una irresponsable, pero es que ya no puedo callar esto por mas tiempo, es demasiado el peso y ya no quiero seguir engañándote y mucho menos seguir engañándome a mi misma.
- Sakura me estas asustando... y no entiendo lo que estas tratando de decirme – la mujer le miro con bastante inquietud, mas la joven mantuvo la firmeza de su mirada en todo momento.
- Mamá, eh tomado una importante decisión que creo debes saber... – su semblante adopto un mayor tinte de seriedad al decir lo ultimo, advirtiendo como la expectante mirada de su madre se agudizaba – eh decido renunciar al equipo de gimnasia... – bien, finalmente lo había dicho, ahora solo le quedaba aguardar la inevitable reacción de su madre, quien se quedo callada ante semejante declaración, jamás imagino que eso tan importante seria el renunciar a lo que creyó, su hija mas amaba en la vida.
- ¿Estas hablando en serio? – de su rostro se había borrado toda clase de expresión, lo que de alguna manera endurecía sus facciones, por un momento llego a intimidar a la joven de castaños cabellos, mas a pesar de ello no dudo en contestar afirmativamente la formulación hecha por su madre.
- Muy en serio... – según avanzaba la conversación, lentamente fue sintiendo como el peso de las cadenas que la ataban a su jaula se aligeraba mas y mas.
- ¿Pero por qué? – la mujer no salía de su desconcierto, era tan repentino aquello que no sabia como reaccionar – yo creía que adorabas la gimnasia.
- ¡No mamá, siempre la eh odiado...! – exclamo sin pensar, de lo cual no se dio cuenta hasta al ver el rostro sorprendido de su madre, por lo que decidió que lo mejor era calmarse un poco, para poder escoger con mayor cuidado sus palabras siguientes – al principio era divertido – prosiguió, sin embargo, con un tono mas sereno – ya que era algo en lo que sobresalía de los demás, pero con el tiempo lo sentí mas como una carga... como una responsabilidad que tenia para con otros y no para conmigo misma.
- Pero ese siempre fue tu sueño Sakura... – argumento con desconcierto la hermosa mujer de grisáceos cabellos.
- En realidad... ese fue tu sueño... – aunque dudando, sintió que lo mejor era decirle toda la verdad – esa es la razón por la que no podía decirte nada, creía que si lo hacía te defraudaría a ti y yo no quería eso, no quería decepcionarte...
- Me decepciona mas haber vivido todo este tiempo engañada, creyendo que tu eras feliz, cuando en realidad lo único que hacías era mentirme... – la castaña sintió una fuerte punzada en el corazón al escuchar las palabras dichas por su madre, de todas las reacciones posibles que creyó esta tendría, la que menos imagino fue justamente la que ahora le estaba mostrando.
- Pero es que esa nunca fue mi intención... – le respondió desesperadamente, no sabiendo en que punto de la discusión ella se había convertido en la mala de la historia, cuando en el principio se suponía que era la victima de los caprichos de otros.
- Aun así, debiste decírmelo y no hacerme creer que hacia un buen papel de madre cuando en realidad no era así... – le dijo notoriamente dolida la mujer, puesto que su firme voz comenzaba a quebrarse, lo que hizo sentir muy culpable a la chica, ahora veía claramente que su madre no era la única responsable de esa tormentosa carga que había tenido sobre sus hombros por tantos años.
- Lo lamento... – bajo tristemente la mirada hacia el piso al darse cuenta por primera vez, del error que había cometido al callar sus sentimientos todo ese tiempo – pero es que yo... – continuó sin apartar un solo instante la mirada del piso, sintiendo como sus ojos comenzaban empañársele – yo creí que esa era la única forma para que tu me prestarías un poco de atención...
- ¿De que hablas? – al instante le cuestiono, siguiendo sin tener claros los verdaderos sentimientos de su hija – Sakura, yo siempre eh estado al pendiente de ti.
- ¡Pero no tanto como lo has estado de Touya...! – se levanto bruscamente de su asiento ante la sorprendida mirada de la peliplateada, sin querer la castaña había perdido los estribos nuevamente, mas al recapacitar su actitud y ver el dejo de temor en los ojos grisáceos de su madre se giro apenadamente para darle la espalda, sin poder comprender de donde era que habían salido tales palabras, no... si lo sabía, durante muchos años su cerebro le había repetido lo mismo, quizás era por eso que prefería pasar mas el tiempo con los Li que con su propia familia – no pienses mal, tú sabes lo mucho que quiero a mi hermano – le hablo en un pequeño murmullo, sin atreverse a mirarle de frente – pero de alguna manera me sentí desplazada por él, y es que cuando éramos pequeños tu siempre hablabas con tanto orgullo y admiración de él, que yo sentía que para ti Touya era el hijo perfecto, el inteligente, el responsable, el que todo lo hacia bien y en cambio yo, solo estaba ahí como un mueble mas... – termino en un suspiro cansado, llevándose una mano a la cabeza con cierto pesar, como si el recordar aquello le causara dolor – y es que todo eso cambió cuando gane mi primera medalla... entonces tu estabas tan contenta, que por una sola vez sentí que yo era el centro de atención y no Touya, además cuando ganaba, tú siempre me contabas todas aquellas historias sobre como yo estaba logrando las cosas que tu no pudiste hacer, de veras llegue a pensar que la única forma de que te sintieras orgullosa de mi, seria si yo lograba ver realizados tus sueños... – finalmente se giro para verle, aunque con una triste sonrisa dibujada en los labios.
- Sakura yo lo siento, nunca quise... – se sintió abrumada, nunca imagino escuchar tal revelación¿cómo podía haber sido tan ciega y no darse cuenta por lo que estaba pasando su hija? – por favor perdóname, debí darme cuenta de lo mucho que me necesitabas... – de alguna forma trataba de redimirse a los ojos de su hija, aunque si bien ella misma no pudiera perdonarse por lo que estaba ocurriendo.
- Mi intención no era hacerte sentir culpable mamá... – al notar el sufrimiento que se dibujaba en el rostro y las palabras de su madre, la chica en un rápido movimiento se acerco hasta quedar junto a su progenitora, tomándola cariñosamente de ambas manos para tratar de reconfortarla – por favor no te pongas así, lo único que quiero es que no estés molesta conmigo por lo que voy a hacer...
- Cariño, yo no estoy molesta... – le dijo ahogadamente, mirando directamente en sus ojos verdes, tratando de encontrar en ellos aunque sea el mas mínimo reproche, pero al no detectar rencor alguno, tuvo la suficiente confianza de llevar una de sus manos hasta la mejilla de la castaña, acariciándola con tanta ternura, como la que solo una madre puede expresar en un pequeño gesto – al contrario, me siento extremadamente culpable de lo que has tenido que vivir todo este tiempo...
- Es que la culpa no es solo tuya, si yo te hubiera dicho lo que sentía quizás... – esta no pudo terminar lo que iba a decir al ser acallada por la mujer.
- No Sakura, la culpa ha sido mía, debí darme cuenta de lo mucho que tu me necesitabas... – aunque sus grisáceos ojos demostraban tristeza, la mujer le dedico una cálida sonrisa a su hija – y es que debo admitir que estaba tan emocionada con tus logros, que egoístamente los tome como míos, espero que puedas perdonarme... y si en realidad lo que quieres renunciar al equipo de gimnasia yo respetare tu decisión.
- ¡¿En verdad?! – al escuchar lo ultimo, la castaña sintió un gran alivio y toda esa presión que sentía recaer sobre su ser, desapareció mágicamente.
- Por supuesto... – le respondió con una alegre sonrisa.
- ¡Gracias mamá!, muchas, muchas gracias... – estaba tan emocionada, que sin pensar se lanzo eufóricamente sobre su madre para abrazarla, afectuosamente esta correspondió el abrazo, desde hacia mucho tiempo que su hija no le mostraba su afecto tan abiertamente, por lo que solo se concentro en ella y no se percato en que momento alguien mas se había hecho participe de su conversación.
- ¿Hay alguna fecha en especial que se me haya olvidado? – dijo con apacibilidad la persona que recién había llegado, sonriendo calmadamente al ver la escena tan peculiar que estaban protagonizando su esposa y su hija.
- Hola querido... – la mujer de grisáceos cabellos se seco disimuladamente algunas lagrimas que sin querer había derramado, antes de saludar felizmente al hombre castaño de gafas, que estaba situado al final de las escaleras, justo a unos pasos de donde ellas se encontraban, mientras se apartaba calmadamente de su hija.
- ¡Papá, regresaste temprano...! – dijo alegremente la castaña al verlo.
- Si, decidí que todo el equipo de investigación necesitábamos un merecido descanso, así que eh resuelto pasar lo que resta del fin de semana con mi familia – tranquilamente se dirigió hasta donde las dos mujeres mas importantes de su vida se encontraban, situándose frente a ellas – ¿qué les parece si mañana vamos a visitar el acuario o algún otro lugar?, ustedes deciden...
- Eso merece una celebración, ahora mismo preparare algo especial para la cena... – dijo jovialmente su mujer, poniéndose al instante de pie – ¿les parece bien?
- Eso seria genial mamá... – decía la ojiverde tomando la delantera, para caminar frente a sus padres, quienes le siguieron.
- ¿Te gustaría ayudarme? – le propuso en cordial tono la mujer, mientras los tres subían las escaleras.
- Por supuesto – se giró para sonreírle sinceramente, como hacia mucho tiempo que no lo hacia, o al menos no frente a ella, se sentía emocionada, de un momento otro esa barrera entre las dos había desaparecido, sin contar que ahora estaba completamente segura de que podría contar con el apoyo y cariño de su madre cuando lo necesitara, tal y como siempre debió haber sido.
- - -
Para Sakura esa fue una de las cenas mas especiales que hubiese compartido con sus padres, estaba satisfecha de haberse mostrado tan abierta, y es que entre varias anécdotas que compartió con ellos, que le escucharon atentamente, termino la cena, a penas se dieron las buenas noches, la joven no espero a subir a su habitación para contarle todo lo ocurrido a su mejor amigo. Aun no cerraba la puerta tras de si, cuando tomo el celular de la bolsa de su chaleco blanco e hizo una rápida llamada.
- Hola Syaoran... – saludó al instante cuando escucho como contestaba esa inconfundible voz masculina al otro lado de la línea.
- «Ah, hola Sakura¿y cómo te fue?» – no tardo en hacer la pregunta obligada, había visto tanta decisión en la actitud de su amiga cuando se despidieron por la tarde, que estaba casi seguro de que finalmente esta le hablaría de frente a su madre – «¿pudiste hablar con tu mamá?»
- Es por eso que te llamo... – la chica charlaba de lo mas calmada e incluso realizaba sus actividades acostumbradas antes de irse a dormir, tales como buscar su pijama en el armario, arreglar su cama, dirigirse al baño para cepillar sus dientes, entre otras cosas mas, sin apartar ni un solo momento de su oreja el teléfono celular – hable con ella, pero es que no resulto como yo esperaba…
- «¿Qué fue lo que paso?» – la castaña pudo percibir cierta preocupación en la voz del chico – «¿se enojo contigo?»
- Al principio lo hizo, pero después todo se arreglo... – el ambarino sintió un gran alivio al escucharla decir lo ultimo, ya que si algo salía mal, de alguna manera él seria el responsable directo del sufrimiento de su amiga, y es que si había una cosa que no soportaba, era verla triste o afligida por algo – sabes, es la primera vez que puedo hablar tan abiertamente con ella...
- «Me alegro, aunque no por eso voy a dejar de decir...» – hizo una pausa para aclararse un poco la garganta – « "te... lo... di... je..."» – inmediatamente adopto su actitud bromista, si bien lo que decía era verdad, pues durante mucho tiempo el chico le repitió una y otra vez, que ella sufría porque quería, puesto que él estaba completamente seguro que si le hablaba honestamente a su madre, esta la entendería.
- Si, si, si, lo admito, tú tenías la razón y yo estaba equivocada, oh gran sabio Syaoran... – le siguió la broma, sabiendo anticipadamente que este tenia la razón.
- «Disculpa¿podrías repetirlo?, creo que hay algo de interferencia y no te oí» - la castaña ya veía venir como el trigueño no la dejaría en paz con ese tema, así que decidió cortar con aquello, antes de que el ego de su amigo creciera mas de la cuenta.
- Estas loco si crees que lo repetiré... – dijo entre risas.
- «No me puedes culpar por intentarlo» – le respondió despreocupado – «por lo pronto mañana tengo planeado aplastarte jugando»
- Respecto a eso... bien, pues tengo algo que decirte... – de repente la castaña se puso bastante seria, o al menos así lo percibió el otro chico – es que me temo que no podré ir a visitarte mañana, papá tomo el día libre y nos llevara a mamá y a mi al acuario, lo lamento en verdad...
- «Descuida Sakura, yo se lo difícil que es que tu papá tenga un día libre, créeme que si papá todavía estuviera conmigo yo haría lo mismo que tu... » - aunque si bien quiso disimular, no pudo evitar expresar tristeza al decir lo ultimo.
- Aun lo extrañas mucho ¿no es así? – al escucharlo, la chica tomo asiento en su cama, dejando sus bromas para otro momento.
- «Con el tiempo eh aprendido a sobrellevarlo, pero si, aun lo extraño...» – cerro los ojos pesadamente, no se encontraba físicamente frente a ella y aun así podía percibir perfectamente la melancolía con que este se expresaba, no por nada era quien mejor lo conocía, incluso igual o aun mas que la propia madre del castaño – «lo mejor será cambiar de tema, así que cuéntame ¿que es lo que piensas hacer de ahora en adelante?»
- Por lo pronto, esperar pacientemente a lo que me espera el lunes… – no quiso profundizar mas en aquel asunto, se había prometido a si misma no volver a tocar ese tema a menos de que Syaoran quisiera hablar de el, le había dolido tanto verlo sufrir en aquella ocasión, que lo que menos quería era recordarle el pasado – el equipo no será tan benevolente como lo fue mamá y si sobrevivo, ya veré que hacer.
- «Te deseo toda la suerte del mundo, y si logras mantenerte con vida te veré después de la escuela» – al parecer el buen estado de animo del ambarino había regresado a la normalidad.
- Esta bien... – se sonrió mas calmada al darse cuenta del cambio de actitud.
- «Entonces sino te importa hasta mañana...»– se expreso en un sonoro bostezo - «estoy algo cansado y ya quisiera dormirme...»
- ¿Cansado? – dijo bastante sorprendida – pero si no haces nada.
- «También de no hacer nada se cansa uno...» – protestó él.
- Si tu lo dices... – miro de reojo el teléfono, mostrando sus serias dudas sobre lo dicho por el chico – hasta mañana... – su semblante cambio para mostrar una picara sonrisa – buenas noches y que sueñes con los angelitos jeje...
- «Si, buenas noches y que tu también sueñes con los angelitos, especialmente con el angelito de yo...» – obviamente lo dijo jugando, pero eso no evito que un sonrojo tiñera de presto las mejillas de la chica, ya había fantaseado mucho con su "amigo" últimamente y lo que menos quería era empezar a soñar con él.
- Tu no eres un angelito... – argumento para tratar de desviar el tema, dando gracias a los cielos de que este no pudiera verla.
- «Pero podría llegar a serlo...» – respondió ingenuamente, sin imaginar que sus palabras solo lograban inquietar mas a la chica, quien empezaba a imaginar el bello ángel que sería Syaoran, con esa encantadora sonrisa que solo a ella le mostraba, definitivamente él era perfec...to... y ahí volvía la reprimenda interior, de alguna manera debía apaciguar esos pensamientos que no eran los propios de una "amiga".
- Tanto encierro ya te esta afectando – murmuro acalorada, ahora era ella quien no veía la hora de dar por terminada aquella conversación.
- « ¿Tu crees?, porque yo me siento de lo mas normal...» – dejo escapar una pequeña carcajada, simplemente su risa era divina, la castaña se molesto de sobremanera al pensarlo, ya se estaba pareciendo a Tomoyo, si seguía así iba a volverse loca.
- Olvídalo, que descanses... – hizo lo mas prudente que se le ocurrió en esos momentos, dar por terminada definitivamente esa conversación.
- «Hasta mañana...» – el castaño se despidió alegremente, sin saber que dejaba a una confundida chica del otro lado de la línea, quien simplemente no podía comprender lo que estaba sucediendo dentro de su ser.
- Si... hasta mañana... - dejo escapar un hondo suspiro al colgar, dejando caer todo el peso de su cuerpo sobre la blanda superficie de su cama, repitiéndose mentalmente una y otra vez que Syaoran era su amigo, su mejor amigo y nada mas...
- - -
El fin de semana había sido maravilloso; Sakura se divirtió mucho al lado de sus padres, disfrutando al máximo su compañía, para ella ese domingo fue perfecto, comenzando con la visita al acuario por la mañana y ya pasado del mediodía su padre las había invitado tanto a su madre como a ella a un bonito restaurante, después de la comida fueron al parque de diversiones, en donde su padre demostró la gran puntería que poseía para derribar botellas, ganando así un pequeño animal de felpa alado, al que la castaña decidió darle el nombre de Kero, en honor a ese cachorro con quien tropezara accidentalmente un par de días atrás, al creer que su encuentro con el canino fue un golpe de suerte, pues a partir de ese momento, muchas cosas cambiaron para bien en su vida; y ya para cerrar con broche de oro fueron a ver una película que recién se estrenaba en el cine.
No obstante, toda su felicidad se esfumo al llegar la hora de ir a la cama, sus demonios internos se habían desatado nuevamente para atormentarla, no pudo dormir pensando en lo que le esperaba al día siguiente, cuando tuviese que decirle a todo el equipo de gimnasia, que su capitana, la campeona nacional, renunciaba para tratar de alcanzar una meta todavía inexistente.
Ya veía venir los reproches de las chicas, pero por otro lado pensaba en que si ya había podido decírselo a su madre, quien era su mayor preocupación, lo demás seria pan comido ¿o no?
Realmente esa no fue una noche muy reparadora, no pudo dormir lo suficiente por estar pensando y pensando, de un momento a otro el nuevo día la había alcanzado, el sol comenzaba a brillar cuando la joven dejo la comodidad de su cama, y es que por primera vez en muchísimo tiempo la castaña no necesito ni la ayuda de su despertador o de su madre para levantarse temprano.
Con no muy buena cara por el desvelo, se dirigió al baño contiguo a su habitación, no tenia caso seguir intentando conciliar el sueño cuando simplemente no podía hacerlo, quizás al sentir el agua fría del grifo sobre su rostro, lograría reanimarla aunque sea un poco.
Luego de asearse y cambiar sus pijamas por el uniforme de la preparatoria, dejo su cuarto y se encamino hasta la planta baja de la casa, dejando ciertamente sorprendidos a sus padres, quienes desconcertados se giraron al mismo tiempo para mirarse, luego de verla aparecer en el comedor mucho mas temprano que de costumbre, y es que ninguno había sido el responsable de haberla despertado.
Sakura no dio importancia a su actitud y se limito a ingerir su desayuno en completo silencio, le hubiese gustado haber hablado con Syaoran la noche anterior, cuando menos para un último consejo, pero es que había regresado tan tarde del cine, que supuso este ya se encontraría dormido, así que no quiso incomodarlo.
A la castaña le parecía algo irreal el caminar tranquilamente todo el trayecto de su casa a la escuela, sin la agitación de correr maratónicamente con tal de llegar a tiempo, mas en su interior no era lo único que sentía raro, extrañaba la compañía a Syaoran, quien siempre decía que hacer todo ese ejercicio lo mantenía en forma.
Al llegar a la escuela, decidió que lo mejor era irse directamente a su salón, aun tenía muchas cosas en que pensar antes de la confrontación que se avecinaba, y si bien Tomoyo quiso averiguar durante todo el día el motivo de su conducta, ya que definitivamente no era normal que la castaña se mostrase tan hermética y ausente, la chica se limitaba a sonreírle y decirle que todo estaba bien, no quería hablar hasta haber visto realizado su objetivo.
Las clases pasaron rápidamente, incluso la clase de matemáticas se le hizo increíblemente corta, de esa manera fue como las clases habían terminado, llegando la hora decisiva para la joven, por fin se liberaría de la ultima atadura que la mantenía dentro de su invisible jaula.
Pacientemente espero afuera de los vestidores, aguardando a que todas las chicas se hubieran cambiado y estuviesen ya en el gimnasio, su primera idea fue la de hablar con la profesora Mizuki, la entrenadora del equipo, y así lo hizo, cuando entró en el gimnasio se encaminó hasta donde ella se encontraba parada dando algunas indicaciones a las demás chicas, sin querer ganándose la atención de las ahí presentes, que se le quedaban mirando con bastante curiosidad, ya que su capitana no portaba la ropa de entrenamiento, sino el uniforme común y corriente, la entrenadora no tardo en darse cuenta de ese pequeño detalle también por lo que no dudo en dirigirse a la chica.
- Señorita Kinomoto ¿no cree que llega un poco tarde? – le señalo estrictamente la hermosa mujer de largos cabellos y ojos marrones, a penas la castaña llego junto a ella – como capitana debe dar el ejemplo a las demás.
- Lo siento... – inclino un poco la cabeza en muestra de respeto, ahora mas que nunca sentía los nervios apoderarse de ella.
- Vamos, desé prisa y cámbiese de ropa para que comience con el entrenamiento... – le ordeno, mas la chica no se movió un solo milímetro de su lugar, lo que llamo la atención de la joven profesora.
- Si no le molesta, me gustaría hablar con usted antes profesora – le hablo firmemente, con el mismo tono que había utilizado la vez anterior para hablar con su madre.
- Por supuesto... – le respondió calmadamente – ¿qué es lo que sucede?
- Eh... – dudo un poco, al sentir como todas las miradas de las presentes se posaban sobre ella, lo que le hacia sentirse algo incomoda – ¿podríamos hablar en privado? – miro de reojo a sus compañeras, la de cabellos marrones rápidamente entendió el mensaje, accediendo a la petición de la chica.
- Esta bien señorita Kinomoto¿le parece bien si hablamos en los vestidores? – la chica hizo un pequeño ademán afirmativo, dándole a entender que estaba de acuerdo, después de eso la profesora se dirigió al resto del equipo – mientras tanto chicas, sigan con la rutina... – seguidamente las dos se fueron a los vestidores, tal y como se lo había propuesto la mujer a la castaña, al llegar la primera tomo asiento en una de las bancas que estaban frente a los casilleros, la chica le imito y se sentó a su lado – ya estamos solas señorita Kinomoto ¿qué es lo que tiene que decirme?
- Es solo que yo... – momentáneamente, todo aquel discurso que había repasado durante su desvelo se había borrado por completo de su cabeza, quedando su mente en blanco – es algo difícil para mi... – apenada, bajo la vista hasta sus manos.
- ¿De que se trata Sakura? – le hablo mas familiarmente, al percibir su nerviosismo.
- Profesora Mizuki... quiero renunciar al equipo – definitivamente la mujer no se lo esperaba, quedando tan aturdida que su primer pensamiento fue el de que no haber escuchado bien.
- Es una broma ¿verdad? – miro fijamente a la chica, quien aun tenia fija la mirada en sus manos entrelazadas, que mantenía quietas sobre su regazo.
- Me temo que no... – con calma se giro para verla de frente – lo que le digo es cierto.
- Sakura ¿te das cuenta de lo mucho que repercutirá en las demás tu salida? – le dijo con suma seriedad al ver directamente en los ojos verdes de la chica, pues pudo darse cuenta de que no era mentira.
- Lo se... – no tardo en responderle con igual seriedad a la empleada por ella – es por eso que quise platicarlo antes con usted.
- Pero es que no entiendo por qué quieres hacer algo así... – la mujer se expreso un poco exaltada, parándose inesperadamente de su asiento al no salir todavía de su sorpresa – tú eres la mejor... y no solo de este equipo, sino del país entero, pero me dices así de fácil que quieres renunciar, simplemente no comprendo como alguien con el talento que tienes, querría hacer una cosa así... – la chica se quedo callada, sabia que no era un regaño, pero igual lo sintió como tal y en parte creyó que se lo merecía puesto que la profesora no era a la única personas que decepcionaría ese día. Al darse cuenta de que la chica no le respondería, la mujer hizo hincapié en otra suposición – ¿o es que acaso hay alguien que te este presionando para renunciar?
- ¡Por supuesto que no! – se apresuro a contestar la castaña – si lo hago es porque así lo deseo.
- Tendrás que darme una mejor explicación que esa si quieres que te deje ir... – se planto frente a ella con los brazos cruzados, sin quitarle un solo instante la severa vista de encima a la chica.
- Es que yo ya no deseo seguir con esto... – hablo pausadamente, mirándole en todo momento a los ojos – estoy muy cansada y no creo que pueda seguir así...
- Entiendo que has estado bajo mucha presión últimamente, pero ese no es un motivo para que tu... – no pudo continuar, pues la joven no tardo en reaccionar.
- No, no, se equivoca... – la interrumpió abruptamente, al parecer la mujer se había formado una idea equivocada de lo que intentaba decirle – no es esa clase de cansancio a la que me refiero, lo que intento decir es que ya no quiero seguir atada a algo que no me satisface, la verdad es que a mi no me gusta la gimnasia.
- Entonces puedes ser tan amable de explicarme ¿qué es lo que estuviste haciendo en el equipo todo este tiempo? – le reprocho, haciéndole sentir culpable, pero a pesar de ello, esta no tardo en responderle.
- Si estuve en el equipo fue para complacer a alguien, pero ahora todo eso cambio y ya no necesito seguir fingiendo estar feliz al realizar un deporte que en realidad detesto – mas clara no pudo haber sido, y a pesar de ello su entrenadora hizo un ultimo intento por persuadirla.
- Ya se lo que haremos¿qué te parece si te doy un tiempo para que lo pienses mejor y después de eso volveremos a hablar?, esta bien... – a pesar de que ese fue el ultimo argumento convincente de la de cabellos marrones, este no tuvo ningún efecto en la chica.
- Es que ya no hay nada que pensar... – dijo firmemente la muchacha, matando toda esperanza que la mujer tuviera de convencerla de lo contrario.
- ¿Entonces esa es tu decisión definitiva? – se expreso derrotada, terminantemente no iba a poder hacerla desistir de su idea.
- Si profesora... – dijo con la misma firmeza de antes, logrando con ello que la profesora Mizuki al fin respetara su decisión.
- Si ese es el caso ya no insistiré mas, pero como capitana tu deberás ser quien comunique esta decisión al equipo...
- Esta bien, es lo justo...
- Andando entonces... – la mujer se puso en marcha a la salida de los vestidores, la castaña le siguió calladamente, su prueba mas dura estaba a punto de ser afrontada, por lo que mentalmente debía prepararse para salir dignamente de aquel enredo en el que años atrás se había metido.
Continuara...
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Valla, cada vez puedo escribir menos seguido, simplemente eh andado escasa de ideas en estos días, pero quise publicar otro capitulo antes de que se terminara este año (n.n), por lo pronto no se para cuando pueda volver a publicar, así que les pido me tengan paciencia ya que esta historia se esta alargando mas de lo esperado, y es que yo calculaba que para estas fechas ya se andaría terminando y empezaría con la otra historia que tengo en mente (XD), pero bueno, algunas veces las cosas no salen como uno las planea (n.nU), ya por otra parte gracias por leer la historia y mucho mas por tomarse el tiempo de dejarme sus comentarios, muchas gracias y lamento la demora (n.n) me despido no sin antes desearles que tengan una feliz navidad y un muy prospero año nuevo (n.n), nos leemos en la próxima actualización, que creo será ya en el año entrante (XD), así que hasta el año que viene...
