Habían transcurrido diez minutos ya, desde que tuvieran que esperar obligadamente en ese lugar, en ese tiempo la joven no había dejado de pasearse intranquilamente de un lado a otro del corredor, aguardando impaciente a que la puerta se abriera y la silueta de su mejor amiga apareciera por ella.

Mientras tanto, su acompañante solo le veía fijamente, manteniéndose él también a la expectativa, y es que si su condición física fuese favorable, seguramente se encontraría igual de inquieto que la chica que tenía frente a sí.

No pudo mas que dejar escapar un suspiro cansado, mentalmente su conciencia estaba separada, pues si la propuesta de su amiga era aceptada, tendría que cumplir la promesa que hiciera esa mañana, aunque una parte de él no lo quisiera.

- Ya se tardo mucho... – murmuro la joven, volviéndose para mirar un tanto preocupada al joven de cabellos marrones que estaba recargado sobre la pared, sosteniéndose a penas con las muletas con las que se ayudaba para caminar – y si el director Terada le dice que no...

- No te preocupes Tomoyo, tu sabes lo persistente que puede llegar a ser Sakura cuando algo le interesa, dudo que acepte un no como respuesta... – le respondió aparentemente calmado, aunque si bien, se encontrase tan nervioso como la joven de ojos amatista parada frente a él.

- Lo sé Syaoran... – se escucho a penas – pero también sé que se decepcionara si no lo consigue, y es que la eh visto tan animada estos días, que no quiero que vuelva a deprimirse...

- Tranquila, Sakura lo conseguirá, ya lo veras... – ayudado de sus muletas, se acerco con paso lento hasta donde la chica se encontraba, ella agradeció el gesto con una dulce sonrisa en los labios al ver el esfuerzo que hacia su amigo por reconfortarla.

Tomoyo aun recordaba la primera vez que ellos dos se trataron, Sakura fue la encargada de presentarlos formalmente, y aunque en un principio pensó que no congeniarían, pues a pesar de que Syaoran se mostraba muy abierto con Sakura, él se portaba sumamente hermético con los demás, sin embargo, una vez que comenzó a conocerlo mas a fondo, se dio cuenta de que era un chico muy agradable, lo que conllevo a que se hicieran muy buenos amigos también.

Ahí aguardaron pacientemente por un par de minutos mas, mirando con detenimiento la puerta de aquella oficina, alertándose de inmediato cuando la puerta de la dirección finalmente se abrió.

- Muchas gracias por todo... – decía la joven que iba saliendo, antes de cerrar la puerta tras de sí.

- ¿Y bien...? – su amiga no tardo en acercarse a ella para averiguar lo que había sucedido – ¿aceptó tu solicitud...? – la joven solo dejo escapar larguísimo suspiro, antes de contestarle.

- Pues… él dijo que si... – cualquiera que hubiese visto su cara decepcionada, hubiese jurado que su respuesta iba a ser todo lo opuesto, por lo que tanto Tomoyo como Syaoran se quedaron bastante confundidos con la actitud de su amiga, mirándose uno a otro sin saber que decir exactamente.

Capitulo 7

El Casting

- Fe… felicidades... – Tomoyo trato de felicitarla, aunque por la cara de funeral que tenía la otra, no estaba muy segura de estar haciendo lo correcto al hacerlo – supongo...

- No entiendo... – intervino seguidamente el ambarino – si el director Terada te dijo que si¿por qué traes tan mala cara?

- Porque me puso muchas condiciones... – hablaba, mientras tomaba el camino a la cafetería, casi de la mitad del receso se le había ido en ese lugar y ninguno de los tres había almorzado aun.

- ¿Cómo por ejemplo? – le cuestiono de forma expectante el chico, siguiéndoles calmadamente el paso.

- El equipo obviamente debe estar conformado por once jugadoras, por lo que tengo hasta este miércoles para encontrar a diez chicas mas a parte de mi, que quieran unirse al equipo... – dejo escapar otro prolongado suspiro, siguiendo cabizbajamente su camino sin detenerse – pero como tu mismo me dijiste en la mañana, el fútbol no es un deporte muy popular que digamos entre las mujeres, así que será bastante difícil, por no decir imposible, encontrar a las chicas para pasado mañana, y aun, en el dado caso de que las encuentre, todavía falta que el consejo de profesores acepte la formación de un nuevo club dentro de la escuela...

- Bueno, eso si va a ser un poco complicado... – dijo pensativamente la de cabellos negro violáceos al posar una mano sobre su barbilla, guardando silencio por unos segundos, antes de que lentamente se le fuera curvando una gran sonrisa en los labios, al venírsele una maravillosa idea a la cabeza – pero quizás si Syaoran ayuda un poquito, todo resulte mas sencillo... – el aludido sintió una gota de sudor frío cruzarle por la frente, al advertir la misteriosa mirada que la chica amatista le estaba enviando.

- ¿Y-y...? – aclaro su voz antes de continuar, si la peliviolácea se llegaba a dar cuenta de su confusión, no tardaría en írsele directamente a la yugular, convenciéndolo de participar en alguno de sus descabellados planes – ¿que se supone que yo pueda hacer? – se mostró lo mas tranquilo que pudo.

- Paciencia mi estimado Syoaran, ya lo sabrás a su debido tiempo jijiji... – dejo escapar una sonrisilla traviesa, mientras que los dos castaños le veían con una clara incógnita dibujada en el rostro, pues no les estaba dando muy buena espina, lo que sea que la peliviolacea estuviese tramando.

Después de un par de minutos de recorrer algunos pasillos, habían llegado a la cafetería, Tomoyo entro por delante, reteniendo la puerta para que tanto Syaoran como Sakura pasaran antes de cerrarla, invirtiendo los papeles, pues generalmente era Syaoran quien hacia eso, aunque por obvias razones, ahora él no podía hacerlo.

Luego de tomar de la barra una charola y poner en ella todas las cosas que ese día almorzarían, se dirigieron a una mesa sola, en el fondo de la cafetería.

No habían terminado de depositar sus charolas en la mesa, cuando la joven de amatista mirar se puso de pie, y sin mas se trepó arriba de su silla, ante la sorprendida mirada de sus camaradas.

- ¡SU ATENCION POR FAVOR! – alzo la voz lo mas que pudo, logrando captar toda la atención de quienes se encontraban en la cafetería – ¡QUIERO HACER UN ANUNCIO ESPECIAL PARA TODAS LAS CHICAS...! – prosiguió al ver como tenia las miradas de todos los ahí presentes, clavadas sobre su persona – ¡SYAORAN ME PIDIÓ AYUDA PARA ENCONTRAR CANDIDATAS PARA UN EQUIPO DE FÚTBOL FEMENIL QUE ESTA ORGANIZANDO...!

- ¡¿Qué yo que!? – protesto totalmente alarmado, mas la violácea hizo caso omiso a sus palabras y continuo dando felizmente su anuncio, a pesar de la notoria confusión y vergüenza que el chico demostraba en su rostro.

- ¡ASI QUE TODAS LAS INTERESADAS, FAVOR DE ANOTARSE AQUÍ! – a penas termino de dar su discurso y bajar para tomar tranquilamente asiento en su silla, un singular numero de jóvenes se pusieron de pie, no tardando en hacer una fila frente a la mesa en la que los tres estaban desayunado – vez Sakura, te dije que seria sencillo – le comentó despreocupadamente la amatista a la castaña, quien solo sonreía nerviosamente al ver como su compañero no sabia que decir a las chicas que se habían formado a su alrededor, las cuales le hacían un sinnúmero de preguntas sobre el equipo.

Sinceramente, la única que pudo desayunar algo aquel día fue Tomoyo, pues con lo de las inscripciones, tanto Sakura como Syaoran se las pasaron anotando a las casi cuarenta chicas que presuntamente querían estar en el equipo.

Valla que los rumores se corrían rápido, ya que cuando Tomoyo hizo aquel anuncio, solo había como quince chicas en la cafetería, pero para cuando la hora del almuerzo terminó, estaban ya otras veintitantas haciendo fila, y como el numero de candidatas era excesivo, acordaron hacer una prueba mas detallada para el día siguiente, en la cual elegirían a las que tuviesen mejores aptitudes.

De camino a casa, tal y como lo había hecho por la mañana, Sakura cargo los libros de su mejor amigo, y a sugerencia de ella, se detuvieron a descansar durante un rato en el parque Pingüino, tomando asiento en una las bancas que había en los alrededores, una que precisamente estaba situada frente a la enorme resbaladilla con forma de pingüino, que daba el nombre al parque, cuando eran pequeños, a los dos les gustaba mucho ir a jugar a ese lugar.

Sakura compro dos helados antes de tomar asiento y de esa forma ambos disfrutaron de el, mientras discutían el tema de lo sucedido en el almuerzo.

- Aun no entiendo como fue que a Tomoyo se le ocurrió algo así... – decía todavía molesto el de castaños cabellos, mientras lamía el helado de pistache que sobresalía por el rededor de su cono.

- Al menos conseguimos chicas que quisieran unirse al equipo... – le dijo hasta cierto punto comprensiva, pues ella mejor que nadie sabia lo mucho que le molestaba el asedio de sus congeneres a su compañero, aunque claro que sin dejar de lamer ella también su helado de fresa mientras hablaba – y todo gracias a ti y tu increíble poder para atraer como imán a las chicas, jeje... – lo ultimo lo dijo ya en su acostumbrado modo bromista, aun así el castaño no pudo evitar que sus mejillas se sonrosaran un poco por la vergüenza.

- Déjate de cosas... – se escucho tan molesto como antes – no entiendo por qué todo ese alboroto, si soy como cualquier otro chico...

- Corrección mi querido Syaoran, eres totalmente diferente a los demás chicos... – como siempre, no tardo en contradecirle.

- ¿En serio?, y según tu Kimosabi¿en que se supone que sea diferente?, claro, aparte de esta pierna enyesada... – se adelanto a la respuesta, porque conociendo a Sakura, seguramente se saldría por la tangente de la conversación.

- Veamos... – repentinamente poso una de sus manos sobre su barbilla, cerrando los ojos para adoptar una pose por demás pensativa, al mas puro estilo Tomoyo – primero que nada eres un chico muy inteligente – comenzó a enumerar sus cualidades – segundo, eres un excelente deportista, además de eso eres amable, comprensivo, buen amigo y lo mas importante para el ideal de novio de muchas chicas... – recalco con especial énfasis lo ultimo – tienes un rostro y físico sumamente atractivos – involuntariamente sonrió ante el pensamiento – resumido en una palabra, eres lindo... – finalmente abrió los ojos, encontrándose de frente con la incrédula mirada avellana del chico, que le observaba entre sorprendida e intensamente, y es que una cosa era escuchar algo así de sus "admiradoras", a quien ya de por si consideraba extrañas, pero otra cosa muy distinta era que se lo confirmara su mejor amiga, quien inconscientemente había despertado en él, cierto interés por saber que era lo que ella pensaba verdaderamente de él, porque el simple hecho de que lo considerase atractivo, interiormente le hacia sentirse realmente feliz.

- ¿Tu...? – se sentía algo dudoso de cuestionar aquello, aun así lo hizo – ¿tu piensas eso de mi? – la castaña se quedo sin habla por un segundo, hasta ahora era que se daba cuenta de la sarta de barbaridades comprometedoras que le había dicho sin detenerse a pensar.

- Yo... – de un momento a otro enrojeció descomunalmente, lo que le obligo a desviar automáticamente su esmeralda mirada hacia otro lugar – «"bien hecho Sakura, solo te falto decirle que te gusta, para que él decida terminar para siempre con su amistad..."» – su yo interno no dejaba de reprenderle por el torpe descuido que cometiera al exteriorizar sus verdadera forma de verle – yo..., por supuesto que no... – se apresuro a decir, sin evitar reír nerviosamente – para mi tu solo eres mi fastidioso hermano mayor y nada mas... – le evadió acaloradamente, atiborrándose la boca con el helado, para no poder decir ninguna otra barbaridad mas, lo que le acarreo un tremendo dolor en la cabeza, al ingerir tanto helado de un solo bocado.

- Claro... – medio sonrió, sintiéndose ciertamente desilusionado, comiendo silenciosamente él también lo que quedaba de su helado – ¿te parece si ya nos vamos? – se giro para verla, mas esta tardo un poco en responder, al estar ocupada dándose algunos golpecitos en la frente.

- Se-seguro... – respondió cuando el efecto del frío intenso en su cabeza se le había pasado.

Como siempre, aquel tema pareció haber quedado en el olvido, pues ninguno de los dos se atrevió a tocarlo después, así, lo que restaba de aquel día transcurrió en relativa calma, asimismo paso la noche; para el día siguiente, Sakura siguió la rutina del día anterior, levantándose sorprendentemente temprano por segundo día consecutivo.

Después de salir de casa y llegar a su primera parada, donde Syaoran ya le esperaba, los dos castaños se marcharon con rumbo a la escuela, como siempre, platicando en el camino de las infinitas trivialidades de la vida, sin duda, ellos podían sacar un tema de conversación de cualquier cosa, por insignificante que fuera, quizás eran esos pequeños detalles los que había hecho funcionar tan bien su amistad por tanto tiempo.

El día de clases fue tan normal como cualquier otro, pero llegada la hora de la salida la cosa cambio, ya que todas las chicas que el día anterior se habían anotado, ya se encontraban listas, esperando pacientemente en el campo de fútbol, donde Tomoyo las había citado para hacer la prueba.

Con lo que no contaban, era con la adición de unas cuantas candidatas mas, que luego de enterarse de que el chico ambarino no iba a ser el único que hiciera aquella prueba, puesto que Eriol Hiraguizawa, el otro joven más popular del segundo grado, iba a ser su ayudante, decidieron probar suerte.

- ¿Cómo fue que terminaste aquí...? – le reprocho el castaño a su amigo de orbes zafiro.

- Es un favor especial que le estoy haciendo a Tomoyo – respondió con su despreocupada actitud de siempre – él que más bien no entiende cómo fue que tú terminaste aquí, soy yo...

- Larga historia... – fue lo único que atino a decir, al notar como Sakura se acercaba, no obstante, el peliazul rápidamente se dio una idea del por qué.

- Chicos, creo que ya podemos empezar... – les aviso la ojiverde con una gran y emocionada sonrisa en los labios.

Así fue que la prueba comenzó, pronto solo quedaron veinte, de las casi sesenta aspirantes, la mayoría fue descartada al ya estar inscritas en algún otro club de la escuela, tal parecía que solo se habían anotado por el simple gusto de poder hablar un poco con Syaoran y Eriol, y según paso el tiempo, de las veinte aspirantes solo quedaron nueve definitivas, pues las otras si bien no tenían ningún compromiso con algún club, tampoco tenían la intención de comprometerse y seguir al pie de la letra las practicas que seguramente tendrían con el equipo de fútbol.

- Entonces tu nombre es Rika Sazaki ¿cierto? – cuestiono ya muy cansado el peliazul, cuando tuvieron que hacer las mismas pruebas a principio de año para el equipo de fútbol masculino, solo había diez aspirantes nuevos.

- Así es... – le sonrió con amabilidad la joven de tez blanca, ojos y cabello castaño oscuro.

- ¿Segura que puedes cumplir con las practicas? – le hizo nuevamente la pregunta para estar cien por ciento seguro, puesto que ya habían perdido a quince posibles jugadoras así.

- Claro, no creo que haya ningún problema... – le respondió manteniendo aquella tranquila sonrisa en los labios.

- Estupendo, entonces comenzaremos mañana mismo después de clases... – y así siguieron hablando consecutivamente con las chicas que restaban, en total fueron siete las que estaban completamente seguras de pertenecer al equipo, eso sin contar a Sakura y Tomoyo, (quien no supo como fue que termino ahí), aun así, les faltaban dos integrantes mas, o de lo contrario el equipo no estaría completo.

- ¿No queda nadie mas...? – interrogo la castaña a los chicos, sintiendo que le salían alitas a su sueño, al ver como estos movían negativamente la cabeza.

- Me temo que ya son todas... – respondió calmadamente Eriol, antes de verse interrumpido por una voz a sus espaldas.

- ¡Esperen! – la voz se escucho jadeante, como si la persona hubiese hecho un grandísimo esfuerzo físico – ¿aun puedo anotarme...? – dijo la recién llegada, tomando el aire que buena falta le hacia a sus pulmones, luego de echarse a correr desde su salón, que quedaba en el quinto piso, hasta el campo de fútbol, todo para alcanzar a inscribirse en el equipo.

- Na-Nakuru... – murmuro incrédulamente la chica de ojos esmeralda al verla ahí - ¿qué haces aquí?

- Pues que mas va a ser capitana – llamarle así, era una costumbre que ya se le había quedado arraigada a la joven de cabellos castaños rojizos – quiero unirme al equipo...

- Pero tú estas en el equipo de gimnasia... – la castaña clara siguió manteniendo sus dudas al respecto.

- Estaba... – respondió con tranquilidad – renuncie hace un par de días...

- ¡¿Qué hiciste que?! – dijo totalmente sorprendida la de ojos como esmeraldas – Nakuru yo...

- Descuida, que no fue por ti, como seguramente estas pensando – se adelanto a decir la joven – desde el año pasado pensaba renunciar a el, si me mantuve hasta ahora en el equipo fue por que me parecía divertida la vibra que le infundías a las practicas, pero bueno, ahora que de nuevo todo se ha vuelto tan aburrido y sin vida, decidí que era el momento de dejarlo definitivamente, además, me parece una idea bastante original lo del fútbol, jeje...

- Nakuru... – murmuro con una pequeña sonrisa aliviada.

- Entonces capitana¿me aceptas en este equipo? – se expreso con esa alegre sonrisa que era ya parte de si.

- Claro... – dijo mas que contenta – bienvenida al equipo... – repentinamente su semblante se torno mas desanimado – o eso creo, aun nos falta una jugadora... – fue como si su comentario fuese escuchado, pues justo en ese momento apareció ese alguien, que para bien o para mal, quizás podría resolver su problema.

- ¡Syaoran...! – esa estridente voz no tardo en acallar su comentario, logrando borrar completamente la sonrisa de sus labios.

- No puede ser... – murmuro débilmente la castaña, ya que sabia perfectamente con quien se iba a encontrar cuando se diera la media vuelta.

- ¿Por qué no me dijiste que estabas organizando un equipo? – la castaña solo pudo apretar fuertemente los puños al presenciar como aquella joven de negros cabellos, se abalanzaba una vez mas sobre su querido Sya..., amigo, sip, su querido amigo.

- Hola Mei Ling... – sonrió apenado el castaño, al sentir su torso rodeado por los brazos de la aludida – no me digas que tu también quieres estar en el equipo.

- Seguro, tu dime de que se trata y yo con gusto entro en tu equipo Syaoran... – su voz se escucho algo melosa, logrando erizarle los cabellos de la nuca al castaño e incrementar la ira de la ojiverde.

- P-pues... – su nerviosismo se desbordo por completo, al advertir como la joven acortaba aun mas la distancia, si es que eso era posible, posando suavemente su cabeza sobre el pecho del chico.

- Se trata de un equipo de fútbol soccer femenil... – su respuesta se vio interrumpida por la voz notoriamente fastidadiada de su mejor amiga – y si necesitamos tu ayuda, créeme que te avisaremos...

- Que yo recuerde, en ningún momento pedí tu opinión ¿o si Kinomoto? – la de negra cabellera se aparto del joven para encarar de frente a la inoportuna chica, quien siempre arruinaba sus intentos para acercarse mas a Syaoran.

- No, pero igual y quise responderte, como te veías tan interesada... – todos ya presentían la devastadora tormenta que se avecinaba, y es que aunque invisibles para el ojo humano, unas chispas estáticas comenzaban a ser expedidas por los ojos verdes y marrones de las dos jóvenes.

- En ese caso gracias, aunque para la próxima preferiría que te guardaras tus comentarios a menos que te los pida... – muy pronto el mundo exterior desapareció para las dos, quedando enfrascadas en esa interminable disputa verbal, declarada entre ellas desde el primer día que cruzaron palabra.

- Lo tendré en cuenta, aunque no te garantizo nada... – respondió con aquella hipócrita sonrisa en los labios, que al igual que la pelinegra, sostenía desde que comenzó el enfrentamiento.

- Igual y no esperaba mucho de ti... – su hipócrita sonrisa se incremento, al haber logrado fastidiar aun mas a la otra joven.

- Deberías de tenerme mas fe, después de todo quien esta organizando este equipo soy yo y no Syaoran... – la pelinegra se sorprendió por un momento, cosa que aprovecho el castaño para detener esa pelea, antes de que tuviera mayores consecuencias.

- Sakura creo que ya fue suficiente... – como siempre, intervino justo a tiempo, apartando un poco a su amiga para hablar mas calmadamente con ella – después de todo, si Mei Ling quiere entrar en el equipo esta en todo su derecho, no podemos prohibírselo.

- ¡¿Que?! – reacciono alarmada, al darse cuenta de como su mayor aliado se había puesto en su contra – te sientes bien Syaoran... – le murmuro para que la otra no les escuchara.

- Vamos Sakura, sabes que la necesitamos... – habló igual de bajo, tratando de convencerla.

- Pero Syaoran, tu mejor que nadie sabes que no la soporto... – argumento angustiada, no podía creer que su mejor amigo le estuviera diciendo semejantes palabras – somos como el agua y el aceite, simplemente no podemos estar juntas en el mismo equipo...

- Te recuerdo que la idea de formar un equipo de fútbol femenino fue tu idea... – la castaña sintió aquello mas como un regaño que como un comentario – esta bien si no la aceptas, pero ten en cuenta que aun nos falta una jugadora para completar el equipo y no se ve que nadie mas valla a venir.

- Syaoran... – trato de objetar una vez más, pero la severa mirada que el joven mantenía sobre ella no la dejo, pues sabía que sus palabras estaban llenas de verdad – por favor no me pidas eso...

- Es tu decisión... – le recordó él.

- Pero... pero... pero... yo... ¡rayos! – termino diciendo bastante frustrada – esta bien... – dijo entre dientes – si no queda de otra, pues ya que... pero tu se lo dices.

- De acuerdo... – dijo con una sonrisa divertida, al ver el claro disgusto en el rostro de la chica, lo que de alguna forma le hacia lucir bastante tierna a sus ojos. Luego de esa pequeña charla el chico no tardo en dirigirse a la pelinegra para darle a conocer la decisión – Mei Ling, si tú lo quieres, puedes entrar en el equipo...

- ¡Muchas gracias Syaoran...! – y una vez mas la joven de cabellos tan negros como el ébano, se abalanzo felizmente sobre el chico castaño para abrazarle – sabia que podía contar contigo... – simplemente Sakura no creía poder soportar la presencia de esa chica.

No tenia la menor idea del por qué le irritaba tanto su presencia, pero a estas alturas no se iba a poner a analizar el motivo de sus diferencias, por lo que optó que lo mas sano para su salud mental sería enfocar su total energía en el equipo y nada mas, tenía que hacerlo si quería que el proyecto siguiera adelante, aun si para lograrlo tenia que convivir con Mei Ling Wong.

Continuara...

&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

Ahora si me quedo bien cortito el capitulo (n.n), y es que de por si esta historia va a ser corta, o al menos mas corta de lo que suelo escribir (XD), unos diez o doce capítulos cuando mucho (n.n), aunque bueno, al menos así no se aburren de leer una historia kilométrica (XD), como sea, perdón por la demora y muchas gracias por tomarse el tiempo de leer y ahora si que pues hasta el próximo capitulo...