Fueron las semanas mas intensas que Sakura hubiese tenido en toda su vida, jamás imaginó que el entrenamiento que les impondría Syaoran fuese a ser tan exigente, la primera traba que se le presentó fue la de levantarse temprano, y es que el tener que estar en el campo a las seis de la mañana, era una horrible tortura para ella.
Su rutina diaria con el equipo consistía primero que nada, en algunos ejercicios de calentamiento, para posteriormente darle unas veinte vueltas a la cancha trotando, de ahí seguía la practica, que no era otra cosa que más ejercicios para tener un mayor dominio sobre el balón, no fue hasta como dos semanas después que comenzaron con lo que Syaoran denominó "la practica real".
Sakura nunca creyó que Syaoran fuese un entrenador tan estricto, sin embargo, vaya que sabía hacer bien su trabajo, pues para el final del mes, todas las chicas gozaban de una excelente condición física y ya tenían una idea bastante clara de lo que en sí, era el deporte, y no era por alardear, pero incluso podría decirse que eran buenas en lo que hacían.
Las competencias eliminatorias del torneo estatal comenzarían en dos días, así que se habían quedado hasta tarde en el campo, repasando el plan a seguir.
Syaoran les había dicho que se tomaran el día siguiente libre para que descansaran, Eriol y él pensaron que sería una buena idea realizar una actividad para aligerar la tensión y el nerviosismo que se vivía previo al inminente primer encuentro, así que esa noche tendrían una prueba de valentía.
El yeso de Syaoran había desaparecido unos días atrás, por lo que ahora caminaba al lado de Sakura sin llevar consigo aquel estorbo, y aunque todo aparentaba seguir igual que siempre entre ellos, invisible, había una barrera que comenzaba a separarlos.
Tal vez era el constante acoso de Mei Ling a Syaoran, cosa que siempre terminaba en una fuerte discusión entre ella y Sakura, o tal vez era la estrecha amistad que se había formado entre Yue y Sakura, lo que de alguna forma molestaba a Syaoran, fuese cual fuese el caso, su relación ya no era tan cercana como antes.
- Sakura ¿estas completamente segura de que quieres participar? – le comentó él, mientras ambos se dirigían de regreso a casa.
- P-por... por supuesto que sí... – trató de escucharse segura de sí misma, pero su trémula voz la traicionaba.
- No tienes que demostrarle nada a nadie, sé cuanto te impresiona este tipo de cosas y no quiero que luego tengas pesadillas por una semana... – argumentó Syaoran de forma razonable, al saber de antemano, que después él sería quien tendría que lidiar con las llamadas de Sakura a las dos de la mañana.
- Estaré bien, además tú vas a estar conmigo ¿no es así? – le sonrió mas tranquila, tomando confiadamente su mano entre la suya, Syaoran no pudo evitar sonrojarse, últimamente se le había hecho una costumbre al estar junto a ella.
- Bien... – desvió un poco la mirada, tratando de ocultar su sonrojo, para posteriormente apartar delicadamente su mano, cruzándose de brazos y fingiendo enojo – pero luego no quiero recibir llamadas tuyas a media noche...
- Pero, pero... – intentó objetar, mas la severa mirada que Syaoran le dirigió, no le permitió decir nada mas, así que no le quedó de otra mas que resignarse, terminando su frase en un suspiro derrotado – de acuerdo...
Capitulo 9
La prueba de valentía.
El reloj marcaba casi treinta para las doce cuando Sakura y Syaoran llegaron al lugar acordado, se trataba de la vieja escuela abandonada en las afueras del distrito, ahí era donde se llevaría a cabo la prueba de valentía.
En el lugar ya se encontraban casi todas las jugadoras del equipo, estas eran Rei Tachibana, la portera, Naoko Yanagisawa, Chiharu Mihara y Rika Sazaki, las defensas, Karin Fijiwara, Hikaru Shidou y Kohane Kawamura, las centro campistas, sólo les faltaba Tomoyo Daidouji para completar el cuadro. Mas no había rastro de ella ni de Eriol Hiragizawa por ningún lado, y finalmente Mei Ling Wong y Nakuru Akizuki, que eran las centro delantero, junto con Sakura, además de ellas estaban Yue Tsukishiro, al cual Nakuru había invitado, creyendo hacerle un favor a Sakura, y Takashi Yamazaki, que era el novio de Chiharu, aparte era miembro del equipo de fútbol varonil, por lo que en ocasiones él también les ayudaba con las prácticas.
Un par de minutos después, llegaron Tomoyo y Eriol, los grandes ausentes de la noche, rápidamente se disculparon por la tardanza, sin embargo, los dos ostentaban una sonrisa tan grande en el rostro, que era difícil disimular la inmensa alegría que irradiaban. Sakura se habría dado cuenta del feliz estado de su mejor amiga, de no haber sido por lo aterrada que estaba, pensando en fantasmas y cosas por el estilo.
Naoko, una chica bajita, de complexión delgada y lacio cabello castaño, a la altura de los hombros, se ofreció a relatar una historia, antes de que dieran las doce y la prueba comenzara.
Todos aceptaron, al saber anticipadamente la excelente narradora que era, por lo que se mantuvieron a la expectativa, incluso Sakura, quien estaba prácticamente pegada al brazo de Syaoran, temblando como una hoja con la mas sutil brisa. Luego de que Naoko se acomodara las gafas, dio comienzo a su relato.
- Hiro y Yukari fueron comprometidos durante la primavera de mediados del siglo ante pasado, sus padres acordaron su matrimonio sin tomar en cuenta el parecer de los chicos, quienes hasta entonces estaban ajenos a dicha situación, un matrimonio arreglado no era un suceso extraño en esa época, de hecho, era normal que muchos matrimonios de familias influyentes se consumaran de esa forma, y ellos no eran la excepción, después de todo pertenecían a dos de los clanes mas poderosos de todo Japón, que con el compromiso de sus jóvenes herederos, limarían asperezas luego de años de conflictos.
» La boda se llevaría acabo en la estación entrante del verano, todo fue cuidadosamente dispuesto, y entre la organización y preparativos, llegó el esperado día.
» Si..., al día siguiente Yukari se casaría con un perfecto desconocido, su tristeza era infinita, no podía objetarle nada a su padre, puesto que al ser mujer no poseía ni voz ni voto en sus decisiones, incluso si ella era la afectada directa, simplemente no podía ir en contra de su destino, su única forma de desahogar su dolor, era llorar en silencio su tragedia.
» Su situación no sería tan tormentosa, si no hubiese entregado ya su corazón a otra persona, ella se había enamorado perdidamente de uno de sus guardias personales.
» Desesperada, pidió, rogó e incluso suplicó que su destino no la alcanzara «por favor, haría cualquier cosa, incluso entregaría mi alma a cambio con tal de que esa boda no se lleve a cabo» recitaba una y otra vez la misma oración, asolas, en el silencio de su habitación.
» Estaba a punto de darse por vencida, rindiéndose al cansancio, para dejarse llevar hacia donde Morfeo reinaba, cuando el sonar de una campanita, resonó lejanamente en sus oídos.
» El tintinear de aquella campanita era mas fuerte a medida que los segundos pasaban, repentinamente el sonido cesó, dando paso a la débil voz de una pequeña niña «puedo cumplir tu deseo» a pesar de su infantil tono, la voz era frívola, sin ninguna especie de sentimiento plasmado.
» Asustada, Yukari se volvió para ver el lugar de donde creía provenía la vocecita, en uno de los rincones mas oscuros, sus ojos se toparon con la silueta de una pequeña de nos mas de siete años, ésta vestía toda de blanco, y tal vez era el efecto de la luna llena, pero juraría que sus cabellos lucían del mismo color, más sin duda, lo que mas llamó su atención, fueron sus singulares ojos escarlata, que a pesar de no tener chispa alguna de vida, resplandecían con un intenso brillo en la penumbra.
«Puedo cumplir tu deseo» repitió nuevamente, mas Yukari la ignoró deliberadamente.
«¡¿Cómo entraste aquí?!» exclamó exaltada, nadie, excepto sus damas de compañía, tenían permitido entrar en su habitación.
«Puedo cumplir tu deseo» repitió por tercera vez, logrando finalmente captar la atención de la joven «Dijiste que harías cualquier cosa con tal de que tu boda no se llevara a cabo» enfatizó la pequeña
«¿Có-cómo...¿cómo lo sabes?» expresó Yukari con actitud vacilante, si eso llegaba a oídos de su padre, sería duramente castigada por semejante impertinencia.
«Escuche tu deseo, y decidí cumplírtelo» ofreció la niña con voz inocente «Pero tendrás que darme lo que te pida a cambio», subrayó.
«Si de verdad puedes cumplirlo, toma de mi lo que quieras»
«No deberías aceptar, sin antes conocer el pago»
«¡No me importa!, lo único que deseo es evitar esa maldita boda» profirió totalmente desesperada, la niña le miro detenidamente por unos segundos, antes de acercársele, tomando su rostro con sus pequeñas y frías manos, para obligarla a que le viera.
«De acuerdo» sonrió débilmente, soltando cuidadosamente el sorprendido rostro de Yukari, quien no supo en que momento se le había acercado tanto. De su inmaculado kimono blanco, la niña sacó una especie de piedrecilla negra, luego extendió su mano para ofrecérsela «si aceptas este amuleto, nuestro pacto quedara sellado» aunque dudando, Yukari tomó la piedrecilla entre sus manos, después de todo, ya no le quedaba nada que perder... A penas sus dedos hicieron contacto, un dolor indescriptible se apodero de su frente, ardía tanto, que sentía iba a desmayarse del dolor, pero antes de quedar inconsciente, escuchó claramente las últimas palabras de la pequeña «el trató está hecho, yo me encargare del resto» escuchó decir en un eco lejano. Mientras Yukari cerraba los ojos, puedo ver como la silueta blanca, desaparecía en la penumbra de la noche...
Naoko hizo una pausa, el reloj ahora marcaba quince para las doce, miró a sus compañeros y se dio cuenta de la atenta mirada que mantenían sobre ella, lo que le animó a seguir adelante con su historia.
- A la mañana siguiente – prosiguió Naoko – Yukari se despertó muy asustada, tocó su frente para tratar de encontrar alguna herida o cicatriz, pero nada, su frente no mostraba ningún signo de alguna protuberancia, suspiro desilusionada, su destino la había alcanzado...
» Demostrando serenidad por fuera, pero sin resignarse aún por dentro, dejó vestirse por la decena de doncellas que estaban a su dispoción, una a una, fue siendo ataviada con las piezas que conformaban el bellísimo kimono nupcial, al finalizar, Yukari parecía una hermosa muñequita de porcelana...
» Ahora ya ninguna esperanza quedaba en ella, estaba en camino a donde se llevaría a cabo la ceremonia nupcial, y como si la vida quisiera ensañarse con ella, tuvo como escolta a aquel que cada noche le robaba el sueño.
» Los dos se miraron con añoranza, a él tampoco le eran indiferentes sus sentimientos, de hecho, podría decirse que eran recíprocos. En el templo todos esperaban impacientes el arribo de la novia, la que fue ayudada a bajar de la carroza por el amor de su vida, los dos se dirigieron una ultima y fugaz mirada antes de que ella caminara hacia su final destino.
» En el fondo de la sala, un atractivo joven vestido de negro le esperaba, al igual que ella, Hiro no estaba conforme con la unión, sin embargo, tampoco pudo hacer nada para oponerse. La ceremonia empezó sin contratiempos, los ritos tradicionales fueron desempeñados por los nuevos esposos, sin embargo, antes de que los dos sellaran definitivamente su unión, ocurrió algo sin precedentes.
» Hiro cayo inerte sobre Yukari, que horrorizada, vio como una espada atravesaba de lado a lado su pecho, su kimono blanco, se fue tiñendo de una viscosa sustancia carmesí, incrédula, vio al causante de tan atroz acto, se trataba de él, de su amado, quien en un arranque de celos, dio fin a la vida de Hiro.
» Escandalizados, los invitados vieron como igualmente el asesino perdió la vida, pues luego de su salvaje hazaña, el padre de Yukari ordenó sin mayor piedad que lo eliminaran, en su estado de conmoción, Yukari escuchó resonar en su mente, la misma vocecita de la noche anterior «deseo concedido» dijo con infantil y cruel diversión «tu alma ahora me pertenece» de esa forma el precio fue pagado, Yukari sintió su corazón detenerse, mientras que todo a su alrededor se desvanecía. A partir de ese momento su alma ya no encontraría descanso, pues atormentada, vagaría por la eternidad...
- ¡KYAAAAAAAAAAAAAAA...! – el tremendo grito pegado por Sakura, alertó los sentidos de todos los presentes, quienes no tardaron en dirigir su atención hacia ella, querían ver qué era lo que le ocurría.
Syoaran dejó escapar un cansado suspiro, él mejor que nadie sabía lo mucho que alteraban esa clase de relatos a Sakura, no le sorprendió en lo absoluto que ésta repentinamente se aferrara desesperadamente a él, tratando de refugiarse en su pecho.
- Sakura, tranquilízate por favor... – trataba de reconfortarla, abrazándola estrechamente, como si de una pequeña niña se tratase, mientras todos se les quedaban viendo fijamente, especialmente Mei Ling, y es que si las miradas mataran, Sakura ya se encontraría tres metros bajo tierra.
Luego de unos minutos en los que por fin dieron las doce, Sakura pudo medio tranquilizarse, mas sin despegarse un milímetro de Syaoran, que la mantenía todavía abrazada.
- ¡Muy bien, ahora sí empezaremos con lo que será la prueba de valentía...! – dijo Eriol en voz alta, atrayendo la atención de las y los presentes hacia donde él se encontraba parado – entraremos a la escuela por parejas, cada pareja llevara consigo una vela con su nombre, la cual será prendida y depositada en un pequeño altar que esta en una de las aulas, para llegar a ese lugar, se les dará un mapa que marca el camino¿alguien tiene alguna pregunta?
- ¿Cómo formaremos las parejas? – dijo Rei Tachibana, una joven de tercer año, de cortos cabellos marrones.
- Haremos un pequeño sorteo, de esa forma espero que no hayan malentendidos... – le contestó Eriol de manera tajante, ya que seguramente Mei Ling armaría un escándalo si no estaba al lado de Syaoran, por lo que Sakura no se quedaría atrás y sin duda haría lo mismo, era mejor dejárselo a la suerte. De su mochila sacó una pequeña urna, dentro de la cual había papelitos con números.
Tomoyo fue la ultima en sacar su papelito de la urna, estaba tan emocionada gravando con su nueva cámara de video, no quería perder detalle de las reacciones de todos.
Al final las parejas quedaron de la siguiente forma: Rika con Chiharu, Yamazaki con Eriol, esa fue una pareja digna de verse, puesto que cuando estaban juntos, los dos parecían competir por quien diría la mentira mas grande, después estaban Tomoyo, Naoko y Nakuru que quedaron en equipos de tres a falta de otro integrante para formar otro equipo, Rei y Karin, Hikaru y Kohane y finalmente Mei Ling con Syaoran y Yue con Sakura, sin lugar a dudas, la mas feliz de todos era Mei Ling, que esta vez le había ganado a su eterna rival.
Interiormente Sakura quería un reconteo de votos, pues si bien había quedado con Yue, su supuesto amor platónico, ella prefería estar con Syaoran, y a decir verdad, al castaño tampoco le hacía mucha gracia que Tsukishiro fuera la pareja de su mejor amiga.
La prueba finalmente dio comienzo, las parejas se fueron turnando, para darle algún tiempo al equipo que entró primero, de adentrarse en los pasillos de la escuela.
La ultima pareja en entrar fue la de Yue y Sakura, que estaba al borde de un colapso, un pequeño crujido en la madera, bastaba para que Sakura pegara un reparo sobresaltado, por lo que Yue fue el encargado de leer el mapa que Eriol les había dado.
- Creo que debemos subir por estas escaleras... – decía tranquilamente el chico, quien prestaba el menor interés a los paranoicos gestos de su acompañante – Kinomoto ¿me estas escuchando? – se volvió para verla, pero ésta se había quedado petrificada unos cuantos pasos atrás – ¿Kinomoto estas bien? – el chico direccionó sus pasos hacia ella, alumbrándola con la luz de su linterna, mas ésta siguió inmóvil, con la cabeza gacha, sin despegar la mirada del piso, ya al estar junto a ella, Yue escuchó perfectamente los débiles sollozos que Sakura profería.
- En... en el fondo no quería... – gimoteó ella, elevando un poco su esmeralda mirada para ver al chico – Sya-Syaoran me lo advirtió y yo quise hacerme la fuerte... – decía entrecortadamente, estaba tan aterrada, que no podía controlar las lagrimas que emanaban abundantemente de sus verdes ojos.
- Sakura... – murmuró comprensivamente él, ella se sorprendió un poco, esa era la primera vez que Yue la llamaba por su nombre y también era la primera vez que le escuchaba expresarse tan cálidamente – si quieres abandonar la prueba yo lo entenderé...
- Y-yue... – le miró enternecida, a pesar de la frialdad que él siempre denotaba, aquella delicadeza con la que le trató, logró remover ciertos sentimientos en su interior, causándole un tenue sonrojo. Mas un fuerte estruendo hizo que se olvidara de todo, incluso de la vela que llevaba en las manos, que cayó al piso al abalanzarse sin pensar sobre el chico frente a ella, éste perdió el equilibrio por el peso extra y ambos cayeron de bruces al piso.
- - -
- ¿Segura que es por aquí? – murmuró fastidiadamente Syaoran, era como la tercer vuelta que daban a ese pasillo, mas Mei Ling no lo había dejado consultar el mapa.
- Por supuesto que si mi querido Syaoran¿acaso desconfías? – expresó inocentemente, mientras se repegaba a él de forma mimosa – ¿no te parece que hace algo de frío?.
- No... – respondió cortante, toda la noche había sido lo mismo, Mei Ling se le había estado pegando como lapa, ahora que Sakura no estaba a su lado era mas difícil controlar las insinuaciones que la pelinegra le hacía.
Subieron las escaleras, y al dar la vuelta en uno de los pasillos Mei Ling tropezó con unas cajas al no fijarse por dónde iba, luego de un nuevo intento por abrazarlo, causando un escandaloso estruendo, más a Syaoran poco le importó el estado de su acompañante, pues se quedó pasmado en su lugar con lo que vio.
- - -
- Sakura tranquila... – le llamó Yue, al sentir tan próximo el cuerpo de su compañera, ésta se le había colgado del cuello, abrazándolo tan fuerte que casi lo asfixiaba.
- ¡El fantasma de Yukari¡es el fantasma de Yukari! – el miedo se apoderó por completo de ella, tanto, que gritaba fuera de sí.
- No existe ese fantasma, tan sólo fue una historia que Yanagisawa inventó... – Yue intentaba calmarla, mas Sakura poco caso hacia a sus palabras.
- ¡Sakura ya basta! – exclamó severamente Syaoran, quien había presenciado todo el show que su amiga protagonizaba, estaba ciertamente molesto, mejor dicho furioso de que ella estuviera abrazando tan efusivamente a Yue.
- Sya-Syaoran... – murmuró su nombre aliviada, la sola voz del ambarino bastó para que ella entrara en razón.
- Por eso te dije que no vinieras... – Syaoran no podía disimular su enfado, en un abrir y cerrar de ojos se había acercado hasta donde ellos se encontraban, tomando del brazo a Sakura, para obligarla a ponerse de pie.
- Auch Syaoran, no tienes porque jalarme... – replicaba ella, él no solía ser así de brusco y mucho menos con ella.
- Será mejor que regresemos a casa... – el chico hizo caso omiso a sus palabras, y la condujo hacia la salida, mas no habían dado ni cinco pasos, cuando Mei Ling lo detuvo.
- Espera Syaoran, no puedes dejarme aquí, tu eres mi pareja ¿lo olvidas...? – dijo visiblemente desconforme la pelinegras.
- ¡¿Por qué no terminas la prueba con Tsukishiro?!, seguro que a él no le importará... – la furica mirada que le dirigió la dejó sin palabras, era la primera vez que Syaoran le hablaba tan rudamente, así que sin objetarle nada más, dejó que siguieran su camino.
Syaoran bajó apresuradamente las escaleras, por consiguiente Sakura hizo lo mismo, ya que el primero, todavía la tenía bien sujeta del brazo, fue al llegar al patio principal, que la joven intentó aligerar un poco el ambiente.
- Syaoran, Mei Ling tiene razón, además Yue es mi pareja y yo sé que puedo terminar... – intentó argumentar, pero la mención del peliplateado sólo empeoró las cosas.
- ¡Seguro que puedes terminar...! – espetó con mordaz sarcasmo – después de todo no fue hace sólo momentos que estabas completamente paralizada por el miedo, oh, espera¿o acaso sólo estabas fingiendo para estar mas cerca de Tsukishiro?
- ¡Que¡por supuesto que no! – expresó ofendida, aunque igualmente incrédula por la inusual reacción de su amigo.
- ¡¿Entonces qué es lo que pretendes hacer?!, tú no eres exactamente una persona que se caracterice por su valentía, aunque claro..., si lo pienso mejor, lo mas lógico es quieras impresionar a Tsukishiro..., pero sabes, como tu amigo te digo que no deberías rebajarte de esa forma... – realmente no quería ofenderle, pero algo en su interior lo obligaba a decir cosas, que en realidad no sentía.
- ¡¿Cómo te atreves?! – ese último comentario si que le dolió, de un tosco jalón se soltó del agarre que el chico mantenía aun sobre su brazo – tú de entre todas las personas creí que me comprenderías... – simplemente no podía reconocer a la persona que estaba frente a ella, ese no era Syaoran, su mejor amigo, cómplice y confidente, de ninguna manera "su" Syaoran la trataría así.
- ¡¿Comprender qué...?! – se burlo de forma descarada – deberías de tener un poco de dignidad y no lanzarte tan fácilmente a los brazos de ese... – supo que había llegado demasiado lejos, al sentir la palma de la mano de Sakura impactándose de lleno contra su mejilla.
- ¡ERES UN COMPLETO IDIOTA! – le gritó ahogadamente, conteniendo las inmensas ganas que sentía de llorar, por lo que sin esperar a que éste reaccionara, hecho a correr en dirección hacia la calle, lo único que quería en esos momentos era alejarse de él.
A penas tuvo conciencia de lo que había hecho, Syaoran salió tras ella, no tenía la menor idea de cómo había llegado a perder el control de sí mismo hasta ese punto, pero es que el simple hecho de que Sakura hubiese abrazado a Yue, desencadeno una ira inmensa en su interior, la cual hasta ahora nunca había sentido por nadie, a caso lo que sentía ¿eran celos?, no, imposible, Sakura era su amiga, mas que su amiga era su hermana, no podía estar fijándose en ella como otra cosa ¿o si?, quizás eran celos fraternos, iguales a los que Touya demostraba cuando un chico se le acercaba a su pequeña hermanita, si, eso definitivamente debía ser.
Sakura corría ágilmente, los entrenamientos le habían hecho mucho mas veloz, a Syaoran le costaba mucho trabajo seguirle el paso, y es que el tiempo que duró inactivo con el yeso, había disminuido considerablemente su resistencia física.
En un rápido movimiento, Syaoran logró tomarla de la muñeca, terminando por frenar su desbocada carrera, pero para su desgracia, tropezó sin querer, y el impulso que llevaba lo hizo caer encima de ella.
Los dos se miraron detenidamente, ambos sumergidos en su propio mundo, sin importarles la incomoda, pero mas que eso comprometedora posición en la que se encontraban.
El razonamiento en el cerebro de Syaoran estaba dividido, por un lado este le decía que se hiciera a un lado, que todo su peso estaba sobre su amiga y por el otro no podía dejarla de ver a los ojos, y pensar en lo hermosa que era, la observó detenidamente, nunca se había dado cuenta de su exótica belleza, que era acentuada por sus expresivos ojos verdes, su nariz pequeña y afilada, su tersa piel almendrada y esos exquisitos labios, de los que sin duda quería experimentar su sabor¡¿PERO QUE DIEABLOS LE ESTABA SUCEDIENDO?!, él nunca antes había pensado así de ella, ese momento de lucidez, bastó para que al final ganara su parte objetiva, y terminara de una buena vez por todas por quitársele de encima.
Los latidos de su corazón retumbaban en sus oídos, nunca creyó que eso fuera posible, y sin embargo escuchaba un Tum, Tum, Tum, descontrolado.
En esta ocasión, Sakura estaba muy ajena a la crisis existencial por la que atravesaba Syaoran, se sentía demasiado dolida como para darse cuenta.
Sakura se puso de pie, dándole intencionalmente la espalda, Syaoran le imitó, ambos se mantuvieron callados por algunos segundos, tratando de recuperar el aliento, sin saber realmente que decir.
- Sakura yo... – intentó disculparse, pero esta vez fue ella la que no le dio derecho a replica.
- ¡CALLATE¡ya no quiero escucharte...! – cortó abrupta.
- Lo lamento... – expreso verdaderamente arrepentido, pero sin decir nada mas, ella estaba en todo su derecho de estar molesta con él.
- ¡¿Y crees que con eso bastara...?! – Sakura se giró furiosa para encararlo, ahora la que sentía una rabia indescriptible era ella – ¿crees que con una disculpa dejare de sentir esto? – golpeo un par de veces su pecho – ¡¿que ya no me voy a sentir dolida por todo lo que insinuaste...¡pues no...¡no acepto tu disculpa!
- Sakura no fue mi intención, no quise que se escuchara de esa forma...
- No Syaoran, yo creo que lo dijiste con toda la intención de ofenderme... – sus verdes ojos estaban cristalizados por la rabia y las lagrimas, las que amenazaban con salir de un momento a otro – y yo que creí que éramos amigos...
- Lo somos...
- No Syaoran, los amigos no ofenden de esa forma... – estaba tan resentida con él y la forma en la que le trato, que sólo quería desquitarse, pronunciando lastimeras palabras, de las que sin duda iba a arrepentirse – desde hace mucho que yo quiero a Yue y tú mejor que nadie lo sabes... – si Sakura quería herirlo, encontró la manera perfecta de hacerlo – y si es así como van a ser las cosas, prefiero que ya no seamos amigos...
Aquello le cayó como un balde de agua helada, fue algo que Syaoran no se esperaba, se sintió desplazado, nunca creyó que preferiría a Yue sobre él, después de todo se suponía que eran los "mejores amigos" ¿no?
Ok, se había comportado como un completo idiota unos momentos atrás, y realmente no tenía manera de disculparse, sin embargo Sakura estaba siendo injusta, después de todo era él, Syaoran, quien siempre había estado a su lado en los momentos difíciles, el que todo este tiempo había compartido sus alegrías, sus logros e incluso sus fracasos, simplemente no le cabía en la cabeza que estuviese botándolo así como así, y es que esa última frase no pudo haber recalado mas hondo en su ser...
- De acuerdo... – dijo con voz notoriamente afectada – si eso es lo que prefieres, que así sea... – fue entonces que Sakura comprendió el alcance que habían tenido sus palabras, y de alguna forma se arrepintió, pero no iba a dar marcha atrás, su ego y la momentánea ira, la habían segado, además de que Syaoran no tardo en darle la estocada final – perfecto, si prefieres a alguien a quien a penas conoces que a mi, yo tampoco quiero ser ya tu amigo...
- Bien, entonces no vuelvas a dirigirme la palabra... – intentó hacerse la fuerte, que gran hipocresía, no sabía cómo es que estaba diciendo esas mentiras de forma tan firme y creíble, si por dentro estaba totalmente destrozada.
Esa noche su amistad quedó irremediablemente rota y su relación ya no fue igual, cosa que Sakura pudo comprobar en los días siguientes, pues fue entonces cuando resintió las consecuencias de sus actos, al darse cuenta que Syaoran y ella ya no eran más esos inseparables amigos de la infancia, sino dos personas ajenas y distantes, que caminaban por senderos diferentes...
Continuara...
