Aspiró hondamente, su primer partido dentro de la liga de fútbol femenil, se llevaría a cabo en unas horas mas, exhalo con dificultad, un par de metros adelante de ella estaba él, siendo acosado como de costumbre por su eterna rival. Mientras se acercaba, él pareció observarla, incluso pudo entrever cierta suplica en el ámbar de sus ojos, pero esta vez ella no diría nada, le pasaría de largo sin siquiera dignarse a mirarlo.
Sonrió internamente cuando la vio venir hacia él, le vendría de muy buena ayuda en esos momentos el poder deshacerse de su molesta interlocutora, desde hacia un par de minutos que ésta no paraba de parlotear ni un solo segundo, haciéndole todo tipo de reclamaciones por haberla dejado plantada la noche anterior. Se convenció de que su amiga sería quien daría el primer paso para la reconciliación, después de todo, tenía claro que si bien ambos eran culpables de lo que pasó, ella en especial se había excedido, porque al menos él intentó disculparse.
Siguió firme en su postura, tal y como lo tenía planeado, continuó de frente su camino, regia, mirando hacia el frente en todo momento, sin prestarle la más mínima atención a él, a pesar de que los celos le carcomían el alma al ver a su rival tan apegada a él.
Simplemente lo ignoró, le pasó olímpicamente de lado como si no existiera, seguía molesta, de eso no le quedaba la menor duda, más él también se sentía molesto con ella, y si creía que se disculparía primero, estaba muy equivocada, no, esta vez no sería él quien cedería.
- ¿Pasó algo entre tú y Kinomoto? – preguntó ciertamente extrañada su acompañante, incluso para Mei Ling no era nada normal que ellos dos se ignoraran de esa forma.
- No, ¿por qué lo preguntas? – se mostró indiferente ante la pregunta, le dolió la fría actitud de Sakura, pero estaba decidido a no mostrar debilidad frente a ella.
- Están actuando raro, y mira que te lo digo yo...
- ¿Raro?, no entiendo – le miró fijamente, arqueando inquisitivamente una ceja.
- Primero, en la mañana cada uno llegó por su lado, después no compartieron el almuerzo y justo hace un momento pasó junto a nosotros y ni siquiera la miraste... – los hechos expuestos eran anormales, que si lo sabría ella, que había hecho de todo con tal de que Syaoran le prestara un mínimo de la atención que le prestaba a Sakura.
- ¿De verdad pasó junto a nosotros? – dijo con fingida sorpresa – te juro que no la vi... – terminó de decir con bien actuada apatía, cambiando automáticamente de tema – como sea, me decías que estabas nerviosa por el partido ¿no? – Syaoran interesado en una conversación entablada con Mei Ling, el Apocalipsis iba a ocurrir de un momento a otro. Y sin embargo lo que Syaoran hizo fue pagarle el favor a Sakura con la misma moneda, definitivamente ambos podían jugar el mismo juego e ignorarse mutuamente.
Aquel cinismo por parte de Syaoran le irritó en extremo, logró escuchar perfectamente cuando éste le dijo a Mei Ling que no la había visto, entonces a quién había estado mirando todo el tiempo, ¿a un fantasma acaso?
La actitud que demostró tanto uno como otro terminó por enfurecer a ambos, fue como si sus pensamientos se fusionaran, ya que la misma idea quedó arraigada en su mente, y es que si él(la) quería guerra, guerra iba a tener.
Capitulo 10
Todo se vale en el amor y la guerra
El primer partido de la liga intercolegial de fútbol femenil tuvo un resultado favorable para la preparatoria Tomoeda, no ganaron, pero obtuvieron un valiosísimo empate que les permitió seguir dentro de la competencia.
Sus contrincantes eran buenas, pero mas que por su falta de capacidad, no pudieron ganar por su inexperiencia, así que para el siguiente encuentro, y gracias a las notas tomadas por Eriol durante el partido, tuvieron la suerte de ganar gracias al gol que Sakura anotó en el último minuto.
Al final de la primera ronda eliminatoria, las chicas quedaron en la primera posición de su grupo, lo que les hizo pasar automáticamente a la siguiente etapa, la que si lograban pasar, únicamente les quedarían dos fases más y llegarían a la final, no obstante a que era prematuro asegurarlo, les fue tan bien es sus cuatro previos encuentros, que en su mente se había fijado la meta de ganar a cualquier precio, y no sólo ellas lo pensaban, al perecer los demás estudiantes de la preparatoria se les habían aunado. Aunque en un principio no las tomaron muy enserio y algunos hasta se burlaron, luego de ver su buen desempeño, muchos adeptos se unieron a su causa.
Gran parte de su éxito lo habían tenido sin lugar a dudas sus entrenadores, Syaoran y Eriol realizaron un trabajo estupendo en la preparación de las jóvenes, quienes antes de formar aquel club, nunca habían tenido contacto alguno con aquel deporte. Y que decir de su proclamada capitana, la joven quien había tenido la maravillosa idea de formar el club de fútbol femenil, Sakura, el alma del equipo, de alguna forma ella siempre encontraba la manera de infundirle renovados ánimos a todas las chicas.
En el equipo existía tanta armonía, que incluso las continuas discusiones entre Sakura y Mei Ling ya no eran tan frecuentes, no eran amigas, pero tampoco eran ya esas declaradas enemigas a muerte, su relación podría definirse más bien como de cordial diplomacia, no así era ahora la relación de la primera con Syaoran, sus constantes riñas aun sorprendían a quienes los conocieran desde hacía tiempo atrás.
Tomoyo era la más desconcertada con su comportamiento, nunca creyó llegar a ver el día en que sus mejores amigos se harían trizas verbalmente, no tenía idea de lo que había provocado semejante cambio entre ellos, pero aun confiaba en que sus diferencias se arreglarían pronto, y es que ni siquiera Eriol o ella, que se jactaban de ser sus amigos mas cercanos, logró sacarles palabra sobre el verdadero motivo de su distanciamiento.
Existía una pieza que no acababa de encajar en ese extraño rompecabezas, y estaba segura de que todo tuvo lugar la noche en que realizaron la prueba de valentía, si se ponía a pensarlo detenidamente, ellos dos fueron los únicos que no lograron completarla. Según les dijo Mei Ling, Sakura estaba tan aterrada, que Syaoran prefirió llevarla de vuelta a casa, y ahí fue donde todo sucedió, pues fue al día siguiente cuando los roces entre ellos comenzaron a hacerse evidentes.
Contrastes que tenía la vida, pues para Tomoyo esa noche significó todo lo contrario, no olvidaba y creía nunca olvidaría lo que le ocurrió.
«Esa noche se llevó el susto de su vida, pero igualmente la mejor experiencia que hubiese tenido a sus dieciséis años.
- Te estaba esperando... – Tomoyo no pudo mas que dejar escapar un gritito despavorido, al escuchar la profunda voz masculina a sus espaladas – tranquilízate, soy yo, Eriol... – se apresuró a decir el chico ante la escandalizada reacción de la chica, aunque era comprensible, él también se hubiera sobresaltado si un extraño lo interceptara repentinamente afuera de su casa y más a media noche.
- ¿E-Eriol...? – balbuceo con voz temblorosa, manteniendo ambos brazos en una pose defensiva, de verdad que estuvo dispuesta a golpearlo, ya que la primera impresión que llegó a su cerebro, fue que se trataba de un criminal atacando a su pobre presa indefensa, osease ella – ¿q-que... que haces aquí? – suspiro finalmente aliviada, cuando de entre las sombras emergió la figura sonriente del chico.
- Como mi casa queda cerca de la tuya, me pareció una buena idea pasar por ti para irnos juntos, tu sabes, es peligroso andar a esta hora sola por la calle, créeme que mi intención nunca fue asustarte... – respondió ciertamente apenado.
- ¿No hubiese sido mas fácil si me hubieses hablado por teléfono antes...? – expresó cansinamente, dejando escapar un nuevo suspiro – digo, cuando menos para ponernos de acuerdo...
- Si intente llamarte a tu celular, pero siempre me mandaba al buzón – replicó él, por lo que Tomoyo se sacó el celular del bolsillo de su chaleco, y ahí fue donde se dio cuenta de que este ya no tenia batería, había olvidado recárgalo después de la escuela.
- Se le acabo la pila... – ahora la que se sintió un poco abochornada fue ella – en fin, es mejor darnos prisa o se nos hará tarde... – terminó por cambiar de tema, echando a andar al lugar acordado para la prueba de valentía.
- Si... – murmuró el chico, mientras la seguía.
- Sabes Eriol, hay algo que eh querido preguntarte desde hace algún tiempo... – dijo de repente ella, mientras sus ojos se achicaban, adoptando un singular brillo malicioso.
- Tu dirás... – lo cierto era que éste no tenía la menor idea sobre lo que ella quería cuestionarle, aun así decidió escucharla.
- Se trata de Sakura... – hasta ahora no había tenido oportunidad de hablar con él sobre ella, pero aun seguía con la idea que ningún pretendiente (aparte de Syaoran) mejor que él para ganarse el corazón de su mejor amiga – dime ¿qué opinas de ella?
- ¿Que qué opino de ella? – la chica de cabellos negro-violáceos asintió vigorosamente con la cabeza – bueno, pues es una chica muy bonita e inteligente, además es agradable y una buena amiga, supongo que cualquier chico quisiera tener a alguien así a su lado...
- Y dime Eriol, ¿a ti te gusta? – el aludido quedó pasmado por un segundo, Tomoyo no pudo haber sido más directa, ¿acaso ella pensaba que Sakura era quien le gustaba?, no, eso no podía estarle pasando, Tomoyo no podía creer eso, no cuando la causante de sus desvelos era precisamente ella, Tomoyo.
- ¿Q-qué... qué si Sakura me gusta? – medio articuló, pero sin salir de su asombro.
- Si, dime si ella te gusta como algo mas que una amiga... – le dedico una picara sonrisa, pues estaba segura de que ya lo tenía acorralado – tu sabes, ¿si te gustaría salir con ella? y quizás ser hasta algo mas, digamos... novios... – «¡NOVIOS!» exclamó horrorizado el subconsciente del chico, tenía que disipar cuanto antes esas ideas wajiras de la cabeza de Tomoyo, o de lo contrario, toda posibilidad que pudiese tener con ella se iría sin remedio a la basura.
- ¡No!, por supuesto que no... – expresó un tanto desesperado – Sakura es sólo mi amiga y nada mas, nunca podría verla de otra forma...
- ¿Enserio? – se escuchó decir con notoria desilusión – ¿y no crees que exista aunque sea una pequeñita posibilidad? – se plantó frente a él con su mano por delante, haciendo un ademán grafico de lo dicho al achicar el espacio entre su dedo índice y pulgar, quedándole a penas a unos cuantos centímetros de distancia, lo que irremediablemente hizo que el oji-azul se sonrojara.
- L-lo lamento, lo cierto es que a mi me gusta alguien mas... – desvió intencionalmente sus ojos zafiro al decir aquello, pues justo esa persona se encontraba frente a él.
- Oh, que lastima... – se apartó finalmente con aire decepcionado – ¿y la conozco?
- ¿Qué si la conoces? – la miró detenidamente por un segundo antes de contestarle – p-pues si, de hecho creo que tu mejor que nadie la conoce... – y si bien todavía estaba indeciso sobre si declarársele o no, tuvo claro que nunca más tendría una oportunidad tan valiosa de hablar así con ella, era ahora o nunca.
- ¿Yo la conozco? – inocente, adoptó una pose pensativa, sin tener la menor idea de a quién se estaba refiriendo – si no es Sakura, tal vez sea Rika, Chiharu no, porque ya tiene novio, quizás Naoko o Mei Ling...
- No, no es ninguna de ellas... – aseguró él, tragó saliva y armándose de valor, se acercó a ella, tomando una de sus manos entre las suyas.
- E… Eriol ¿qué haces? – dijo notoriamente turbada por su acción.
- ¿De verdad no te has dado cuenta? – Tomoyo le miró confundida, todavía sin entender – eres tú... – ok, eso fue algo que definitivamente nunca se imaginó, por lo que por primera vez en su vida, se quedó muda – ¿n-no me dirás nada? – le miró un poco impaciente, cada segundo que pasaba, parecía una interminable hora en su noción del tiempo.
- ¿Y-yo... yo no se qué decir...? – articuló al fin, más sin darle una respuesta clara – todo es tan repentino...
- Entenderé si tu no sientes lo mismo – soltó lentamente su mano, Tomoyo lucía tan confundida, que comenzaba a creer que había sido un terrible error habérsele declarado.
- No, no es eso... – recobró rápidamente la compostura, volviéndose para verle con una expresión indescifrable – es sólo que es raro, hasta ahora yo únicamente te había visto como un amigo... – expresó analítica, recobrando prontamente la típica despreocupación que le caracterizaba – pero te confieso que sería interesante el poder explorar otra clase de relación a tu lado...
- ¿Y... eso significa...? – con tan ambigua contestación, ahora el desconcertado fue él.
- Significa que... Eriol Hiragizawa... – tomo una de sus manos con las suyas, mirándole fijamente y si titubear – ¿aceptarías ser mi novio? – fue tan directa como siempre, durante semanas él estuvo planeando la mejor forma de pedirle aquello, mientras que ella, así como si nada, se le había declarado sin ninguna clase de reparo en menos de un minuto.
- Por supuesto que me encantaría ser tu novio... – expresó seriamente por fuera, pero completamente divertido por dentro, el plan no le había resultado exactamente como lo tenía pensado, sin embargo, técnicamente obtuvo los mismos resultados, así que no podía quejarse, y mucho menos cuando la chica le plantó tremendo beso en los labios para sellar definitivamente la proposición que le había hecho»
Desde esa noche hasta ahora, los dos había mantenido una relación "interesante" como bien denominaba Tomoyo, no así sucedió con Sakura y Syaoran, quienes veían cada vez más lejana una reconciliación en su amistad.
Los días siguieron su marcha, la tercera fase eliminatoria de la liga intercolegial se jugó tan bien como las dos anteriores, una ronda más y llegarían a la gran final, podría decirse que el partido más importante de sus cortas vidas se disputaría el día siguiente, ese partido definiría su pase a la final o su eliminación definitiva.
Y como si se tratara de una cosa hecha adrede, hubo algo más que se había agregado a la lista de problemas y preocupaciones que Sakura ya tenía encima, Yue acababa de invitarla a salir, y para colmo, Syaoran había presenciado todo, pero qué más le daba a ella que Syaoran hubiese visto, no era algo de lo que debiera avergonzarse, al contrario, todo el arduo trabajo que había realizado para llamar la atención de Yue había dado fruto, y era tiempo de cosechar lo que había sembrado, por lo que sin dudar, aceptó, a pesar de la hostil mirada que el ambarino le estaba enviando.
Sakura se sentía un poco incomoda, ya llevaban como cinco minutos en aquella cafetería y hasta ahora Yue no le había dicho palabra alguna, lo primero que pensó fue que éste la había invitado para declarársele al fin, pero a medida que pasaban los minutos se fue convenciendo de que él era tan tímido que no se atrevía, por lo que decidió ser ella quien tomara la iniciativa.
- Es un lugar agradable, nunca antes había entrado... – trató de escucharse lo mas casual posible, lo cierto era que aquel silencio comenzaba a incomodarla.
- Si, es uno de mis lugares favoritos – le respondió secamente, guardando por un par de segundos silencio, dio un pequeño suspiro y finalmente se dirigió abiertamente a la chica – sabes Sakura, la verdadera razón por la que te invite es porque quería hablarte de algo muy importante para mi...
- ¿Enserio?, pues tu dirás... – le miró completamente interesada, pero a la vez fingiendo inocencia, parte de ella creía saber hacía donde iba el chico.
- Veras, existe alguien que me interesa mucho, tú la conoces muy bien, así que pensé que tu podrías... no se, darme algun consejo... – así que la conocía, su timidez se le hacía tan tierna que decidió fingir demencia, pues creía que a la chica a la que se estaba refiriendo era a ella misma – ella es todo lo opuesto a mi y realmente no sé cómo acercármele...
- Pues creo saber de quien se trata y el único consejo que puedo darte es que no tengas miedo y hables de frente con ella, si es quien me imaginó, ten por seguro que no te rechazara... – siguió plantada en su idea, tratando de que la conversación se tornara un poco divertida.
- ¿Y si lo hace...? – lucía tan cute, simplemente ver a Yue tan nervioso era algo que lo hacía bastante dulce a sus ojos.
- No creo que lo haga, porque Yue… yo siento lo mismo que tú... – le sonrió con la mejor de sus sonrisas, creyendo que al fin éste daría el último paso y se le declararía, más las cosas no salieron exactamente como las imaginó.
- Sa-Sakura... – le miró sorprendido, ella creía que él... no podía ser, no quería decepcionarla, pero tenía que serle franco de alguna forma se lo debía – lamento mucho si te di otra impresión, pero creo que me malentendiste, en realidad de quien yo estaba hablando era de Nakuru – la sonrisa que ostentaba Sakura se borró de prestó de su cara, fue como si un balde lleno de hielo le cayera encima.
- ¿Na... Nakuru...? – repitió incrédula, es que no podía ser, si Nakuru era quien le gustaba, entonces ¿porqué demonios había andado tras de ella todo ese tiempo?, esperen un segundo, y que tal si en realidad se aproximó a ella sólo para poder acercarse mas a Nakuru, todo le quedó claro en ese momento.
- En verdad creí que ya sabías de quien se trataba... – declaró con sumo tacto, al sentirse bastante desubicado por el malentendido, no era que Sakura le fuese indiferente, era muy bonita, pero él únicamente la veía como una buena amiga y nada más, de verdad él creyó que el sentimiento de amistad era reciproco.
- Per-perdóname Yue... y-yo... yo... – calló de pronto, y sin esperar más salió a toda prisa del lugar sin siquiera oír a Yue, quien trató de detenerla, pero Sakura ya no escuchaba razones, no podía ocultar la vergüenza que le causaba el garrafal error que acaba de cometer, en esos momentos su único deseo era que la tierra se abriera y se la tragara viva, de sólo pensar el ridículo que había hecho le daban ganas de morirse.
¿Y Syaoran? qué iba a pensar ahora, sin duda se burlaría de su desgracia, y puede ser que ni eso, porqué justo ahora era que recordaba que él ya no era más su amigo, ya no tenía un hombro sobre el cual llorar sus penas y todo por su culpa, si hubiese aceptado su disculpa, las cosas hubiesen sido muy distintas.
Se sintió tan mal, que lo único que quería era llegar y encerrarse en su habitación, de donde tenía claro, no saldría en lo que le restaba de vida.
Las lagrimas fueron atajadas en su intento por salir al exterior, no lloraría, al menos no, hasta no haber llegado a la seguridad de su habitación, se sentía tan estúpida, neciamente se aferró a la idea de que Yue le correspondería, y lo peor de todo era que había cometido un ridículo innecesario, pues en su interior tenía claro que no era Yue quien le gustaba, sino Syaoran.
Sin tener una noción clara del cómo, en menos de lo que pensó estuvo casi frente a la fachada de su casa, era como si la vida quisiera ensañarse con ella, pues al fijar su mirada en la casa del frente, se topó nada más y nada menos con la última persona que quería ver en esos momentos, lo miró frustradamente por unos segundos, antes de que las lagrimas finalmente hicieran su aparición.
Syaoran estaba tranquilamente sentado sobre los escalones, en su pórtico, cuando al final de la acera de enfrente distinguió una figura familiar, ella pareció percatarse de su presencia pues le miró directamente cuando estuvo paralelamente a él. Lo que vio le dejó en extremo confundido, ya que sin previó aviso, Sakura comenzó a llorar descontroladamente.
Quiso preguntarle que le había ocurrido, pero antes de que dijera nada, ésta echo a correr, metiendose apresuradamente a su casa, algo le decía que la cita con Yue no había resultado nada bien, apretó fuertemente los puños, como ese imbecil le hubiese hecho algo a "su" Sakura, se lo iba a hacer pagar muy caro.
Se sorprendió ante el pensamiento, simplemente ya no podía negarlo, quería a Sakura, y no precisamente como a una amiga y mucho menos como una hermana, y sin embargo se prometió a sí mismo no decir nada, temía que le odiara al saberlo, aunque a final de cuentas, no podría ser peor de lo que su relación ya era.
Continuará...
