Hola, aquí está el nuevo capitulo, por favor dejen reviews con lo que quieran. Muchas gracias a Codara, Kotte-Potter, Saiyuri11 y Karenciitha por escribir!!! Sigan haciendolo y muchas gracias por leer! Cuidense!
Sin más preámbulos aquí les presento el cuarto capítulo.
Capitulo IV: El trato
Los cuatro Merodeadores bajaban a comer luego de un largo día.
-Sirius.-le decía Remus mientras iban a comer.- ¿Cuándo se tragaran su orgullo tu y Moss y se volverán a hablar?
-No lo se.-dijo él serio. No peleaba muy seguido con la morena. De hecho James era el que más peleaba con ella, debido a su carácter protector. Y la verdad es que la extrañaba.
-Si, ya hagan las paces.-dijo James.-Me tienen harto ustedes dos.
-Si, me decidí a pedirle perdón.
-Muy bien.
-Espérenme abajo ¿si? Ya vuelvo.
-Claro.
Sirius corrió escaleras arriba, entró a la pieza de las chicas, en ese momento salía una compañera de Moss quien le sonrió. Esa chica formaba parte de su larga lista de conquistas.
-Hola linda.-le dijo Sirius.
-Hola Sirius.-dijo ella sonriendo coquetamente.
-Te veo alguno de estos días ¿si?
-Me encantaría, Mossley está adentro por si vienes a buscarla a ella.-dijo con un leve tono de resentimiento que no pasó desapercibido por el moreno. Siempre sucedía lo mismo, cada muchacha con la que salía de alguna u otra manera manifestaba sus celos y envidia hacia la morena.-Adiós.
-Nos vemos.-dijo él viéndola irse.-Esa chica esta muy bien-agregó para si mismo.
Entró a la pieza, no había nadie. Tocó la puerta del baño.
-¿Quién es?-dijo la voz de Moss.
-Un antiguo amigo tuyo.-dijo Sirius sentándose contra la pared.
-¿Y que quiere él?
-Hablar con la chica más linda de Hogwarts.
-Creo que se equivocó de lugar.
-Estoy seguro, miles de chicos me dieron esta dirección. ¿Por qué eres tan humilde?
-¿Y ser un arrogante como tu?
-Martina ¿puedes salir del baño?
Moss abrió la puerta y se sentó en el suelo, a su lado.
-Ya no quiero pelear más contigo.-le dijo Sirius.
-Yo tampoco. Perdóname Canuto. Pero es que no puedo dejar pasar algo así, lo hago por tu bien.
-Lo se, perdóname a mí, tu sólo querías ayudar.
Sirius la rodeó por los hombros y ella lo abrazó, él la besó en la frente.
-Te he extrañado muchísimo.
-Yo también, odio estar peleado contigo. No se como tú y James lo soportan, con lo seguido que pelean.
-Yo tampoco, ¿Cómo te ha ido con Samantha?
-Mal. La chica me ha rechazado varias veces.
Moss rió negando con la cabeza, y rogó para que Sam siguiera con ese comportamiento, para ver si así su amigo se llevaba una lección para variar.
-Canuto me moría por contarte algo…pero como no te hablaba me tuve que aguantar.-dijo ella sentándose como indio y mirándolo sonriente.
-¿Qué pasó?
Moss sonrió picara.
-¿Qué hiciste mujer?-preguntó él alarmado.
-Nada malo… ¿recuerdas cuando Owen te quitó la revista?
-Claro.
-Lo encontré Sirius. O eso creo.
-¿Qué encontraste?
-Al chico del cual me hablabas. Te cuento…
Flash Back
Moss caminaba intentando hacer el menor ruido posible. Ella modelaba en la revista "Corazón de bruja", en la sección, moda para adolescentes, pero no le gustaba, sólo lo hacía por el dinero y por que algunas veces podía ser divertido. Tampoco le gustaba que la mitad de los chicos de Hogwarts anduvieran con la revista en sus mochilas. Sus amigos solían comprarla, para ver a Moss y también para molestarla un poco. James desaprobaba que su mejor amiga saliera públicamente luciendo su figura, y habían tenido varias discusiones al respecto. Remus lo encontraba aceptable, era sólo un pasatiempo y además una forma factible de ganar dinero. A Sirius le causaba mucha risa, por que Moss se avergonzaba muchísimo cuando veía su propio rostro en las revistas. De hecho nunca compraba los números para ver cómo había salido.
En pociones el desagradable profesor Owen le había quitado la revista a Moss, mientras ella misma se la intentaba quitar a Sirius, quien divertido comentaba cada foto en la que aparecía la morena diciendo frases como "Bonita pose esta Moss". En fin, ella sabía que el profesor se burlaría de ella y que por lo tanto todos los Slytherins también.
La revista se encontraba en la clase, ella solo tendría que recuperarla.
Entró a la sala, se hallaba oscura, cerró la puerta silenciosamente…dio unos pasos.
-¿Qué haces aquí?-oyó una voz.
Fue tal el sobresalto de la chica que no pudo dejar de pegar un grito. La sala se iluminó. Un chico se hallaba sentado sobre el escritorio, mirándola tranquilamente y sin moverse.
-¿Qué haces tú aquí?-preguntó cruzándose de brazos.
-Creo que yo te pregunté primero.-le dijo el chico.
Moss lo había visto un par de veces. Era un Slytherin de séptimo año. Tenía fama de ser muy serio, misterioso y algo solitario, era un prefecto. Lo había visto también competir contra James en el Quidditch.
-¿Acaso me seguiste?-preguntó la chica.
-¿Crees que todo el mundo rodea en torno tuyo?
-Claro que no.-dijo ella sorprendida y en un tono bajo. Ese chico estaba siendo demasiado descortés, y los hombres no solían ser descorteces con ella.
- Me envió el profesor Owen…
-¿Por qué?
-Él creyó que vendrías a buscar…-sacó algo de su bolsillo.-Esto.-Era la revista.-Al parecer tenía razón.
Moss estaba empezando a enojarse, pero no por eso pudo dejar de admitir que la mirada y la voz de ese chico le atraían. Era sexy, con un toque de misterio.
Tenía una mirada profunda, con unos ojos negros muy hermosos. Su cabello lo llevaba muy corto y oscuro. Pero lo que mas le llamó la atención a Moss, era esa mirada profunda, inteligente…
-¿Me puedes pasar la revista?
-Haber…-dijo él abriéndola.-Así que la modelito Martina Mossley.
-No soy "modelito".
-¿Y por qué haces esto?
-Pagan bien, y pienso viajar apenas salga de Hogwarts...
-¿Adonde piensas ir?
-Con mis amigos queremos ir…Oye que te importa, devuélveme la revista.
-Lo siento, pero tengo órdenes.-dijo él sonriendo como si estuvieran en una situación divertida.
-Pero.-Moss se acercó a él seductoramente.-Puedes hacer una excepción.
Generalmente si Moss quería conseguir algo de algún chico que no fueran sus amigos, sólo tenía que sonreír y pestañear coquetamente. Siempre funcionaba.
El chico acercó su rostro al de la chica, al parecer interesado. La miró un segundo y luego sonrió con sorna.
-Lo siento señorita, pero eso no va a funcionar conmigo.
Moss suspiró resignada y se sentó en la silla próxima.
-Bien.-dijo fríamente.- ¿Qué tengo que hacer? ¿Me llevaras con él?
-¿Te habían dicho que eres muy fría?
Ella lo fulminó con la mirada, no podía creer las palabras del chico.
-Esta bien.-dijo él bajándose del escritorio.-Toma tu revista "princesa del hielo".
Moss lo miró sorprendida.
-Muchas gracias, ¿Por qué me la das?
-No hagas preguntas, ¿O quieres que tus fotos deambulen por todo Hogwarts?
-Claro que no.
- No quiero ver más posters gigantes tuyos pegados en mi habitación por culpa de mis compañeros…
-¿Y el profesor Owen?
-Yo me arreglo de eso.
-Gracias, en serio.
-De nada, "princesa del hielo". No creas que lo hago como un favor personal. La próxima vez no podré hacer nada…
-Espera, ¿Cómo te llamas?
-Lucas, Lucas Bennet.
Recordaría su nombre. Sentía una
extraña atracción hacia aquel moreno serio y poco
amable, una atracción que no podía
explicar.
-Chicos.-dijo Moss mientras comían.- ¿Quién tiene castigo hoy por la noche?
-Nosotros cuatro.-dijo Sirius.-Fue McGonagall ¿y tú?
-Me pillaron en los pasillos, ayer por la noche.
-¿Y se puede saber adonde ibas?-le dijo James picadamente
-Si, fui a recuperar mí revista, y a la vuelta me pillaron.
Moss no le había comentado al resto de sus amigos su encuentro con el chico Bennet. Quería ver si podía conocerlo mejor antes de mencionarlo, sabía que al ser un Slytherin había una alta probabilidad de que lo rechazaran inmediatamente. Sobre todo James que parecía haber nacido con una G de Gryffindor en su frente. Sólo le había contado a Sirius debido a la conversación que habían tenido días antes, además el moreno era muy bueno guardando secretos.
-¿Lo lograste?
-Claro.-dijo ella y se quedó pensando.- ¿Qué nos harán hacer?
-Ni idea.-dijo Remus.
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-Chicas.-decía Sam mientras bajaban las escaleras del castillo.-Esto del castigo no se les informa a los padres ¿verdad?
-No, claro que no.-le contestó Lily mientras descendían por el patio del colegio.
-Que alivio, no me gustaría saber lo que diría mi padre…"Es hora de que dejes de hacer estupideces y sientes cabeza"…
-Hemos pasado por esto millones de veces.-dijo Lucy sonriendo.-Bueno Lily no tanto, pero yo sí.
-El problema es que siempre castigan también a los merodeadores.-dijo la pelirroja.
-¿Dijiste lo peor?-dijo Lucy.
-¡Lucy!
-Vamos son unos don juanes arrogantes y engreídos, pero ya me acostumbre a eso y son muy simpáticos, sin ellos estos castigos serían muy aburridos.
-¿No será que te acostumbraste a Remus?-dijo Sam.-He notado como te mira.
-Hey tengo novio, y él también está con alguien.
-Como digas…
-Bueno aquí estamos, hola Hagrid.-dijo Lily.
-Hola chicas, esperaremos a los demás alumnos y empezaremos, esperen aquí ¿si? Ya vuelvo.
-Esta bien.
Apoyado en un árbol y con cara de pocos amigos se encontraba un chico de cabello negro y grasiento y nariz ganchuda: Severus Snape. También había otro chico se veía pensativo y estaba muy serio. Era Lucas Bennet, quien había sido castigado por el mismo Owen por haberle devuelto la revista a Moss. A pesar de ser de sus alumnos favoritos, el profesor lo mandó a un castigo, diciéndole: "Fuiste muy débil Bennet, o te quisiste hacer el lindo ante Mossley, esas actitudes son de Gryffindors o Hufflepuf, no de un Slytherin como tú". Así que resignado había tenido que aceptar ese castigo con la boca cerrada. Pero nadie nunca sabría que había sido castigado por devolverle la revista a Mossley, no sabía que le había pasado en todo caso, lógicamente Owen se iba a poner furioso cuando supiera que no había cumplido con su objetivo.
-Adiviné.-dijo Lily mirando hacía el castillo.
Todos miraron, Remus, Peter, Sirius, James y Moss venían caminando hacía ellos, todos con su característico andar.
-Pero miren que grupito tan particular.-dijo Sirius acercándose a ellas.-Nielson, Evans Y Walker.-Le puso sus manos sobre los hombros de Sam.- ¿Cómo están las chicas más lindas y difíciles de Hogwarts.
-Hasta ahora íbamos muy bien Black.-dijo Sam corriéndose.-Muchas gracias por tu preocupación.
Sirius le iba a contestar pero de pronto se dio cuenta de la presencia de Severus Snape, le dio un codazo a James quien sonrió con malicia.
-Snivellus.-sonrió con tono burlón James.- ¿Qué "delito" cometiste para tener que estar aquí hoy?
-¿Qué clase de magia oscura realizaste esta ves, Snivellus?-le dijo Sirius.
-Déjenme en paz o les juro que…
-¿O qué Snivellus?-le preguntó James.
-¿Qué nos harías tu, Snape?
-No me provoques Black.
James lo apuntó con la varita riendo.
-Déjalo en paz Potter.-gritó Lily interviniendo.
-Todavía no se por que siempre lo defiendes.-dijo James bajando la varita y mirándola un momento.
-Y todavía no entiendo por que se empeñan en molestarlo, ¿acaso les ha hecho algo?
Sirius y James se miraron y dijeron al mismo tiempo.
-Si, existir.
-Evans no necesito que una sangre sucia como tu me defienda.
James se le tiró encima mientras que los demás chicos comenzaron a gritarle cosas a Snape, Lily se puso enfrente de este para evitar que James lo golpeara.
-¡Evans, te llamó sangre sucia!
-Lo se y no me importa, no necesito que me defiendas Potter…y tú.-dijo mirando a Snape.-Nunca vuelvas a llamarme así o te arrepentirás.
Luego de eso llegó Hagrid y todos callaron.
-Bien, ya estamos todos, creo que irán por parejas…
-¿Qué tenemos que hacer, Hagrid?-preguntó Lucy.
-Bien, entraran al bosque y llegarán hacía el centro plateado ¿recuerdan que lo pasamos en clase?
-Si.
-De ahí traerán las flores amniotic…Si tienen problemas lancen chispas rojas.
-Esta bien.
-Bien James te quiero con Lily, ustedes dos empezaran desde aquí.
Lily gruñó y James les sonrió con picardía a sus amigos.
-Bien, Lucy y Remus, vayan por allá, Severus y Peter conmigo y Lucas y Moss por allá.
-¿Puedo tener peor suerte?-le dijo Sam a Lucy.- ¡Lucy! ¿Por qué estas nerviosa?
-No estoy nerviosa, solo tengo frió.
Mientras tanto Lily estaba al borde del colapso.
-Lily, respira.-le decía Sam.
-No dejes que él te altere.-añadió Lucy.
-Y mantén la calma.
-¡Bien!-dijo Hagrid.- ¡Empiecen!
-Vamos.-le dijo Sam a Sirius.
La chica entró al bosque y comenzó a caminar muy rápido apartando arbustos y espinos del camino.
-Ese es el gran problema de Hagrid.-dijo para si misma.-Su concepto de "peligro" no es realmente parecido al nuestro…
-Walker ¿puedes esperar un poco?
-Quiero llegar pronto.
-Walker es peligroso…detente…
-Se cuidarme sola.
-Espera, déjame a mi primero…
-¡No!
Sirius la tomó fuertemente de la cintura y la levanto.
-¿Qué estas haciendo Black?
-Escúchame chica, por primera vez en tu vida detente, hazme caso ¿quieres? Sola no llegaras a ninguna parte…
-Siempre quieres ser un líder en todo no Black.
-No es eso Walker, conozco este bosque mejor que tu, llevo años recorriéndolo, confía en mi.
-¡Esta bien! Cielos, esto si que es un castigo.
Con Lily y James la situación era similar.
-Potter ya deja de tocarte el cabello, aquí nadie te verá.
-¿Te crees muy astuta verdad?
-¿Y tu eres muy arrogante cierto?
-Cuidado.-dijo él adelantándose y sacando unas ramas que bloqueaban el camino.
-Ah…ustedes los hombros siempre quieren mostrarse muy varoniles ¿no? Siempre demuestran que…
Lily se paralizó. James dijo:
-¿Qué, te quedaste callada? ¡Evans, que te ocurre! Dios mió, llegó el fin del mundo.
Lily lo miró aterrada y luego apuntó el suelo.
Una enorme y gorda boa pasaba junto a sus pies.
-Bien, calma.-le dijo James.-Se lo que hay que hacer, no te muevas…
-¿Qué no me mueva? Potter aunque quisiera no podría…-dijo la chica con cara de horror.
-Evans aguanta, no te desmayes en este momento.
-NO lo haré.
James se acercó a la pelirroja con mucho cuidado y la tomó de los hombros.
-Calma, no te hará nada si no te mueves, respira.
Lily cerró los ojos. James la tomó de la cabeza con suavidad y le tapó los oídos para que la chica no escuchara como la boa se deslizaba junto a sus pies.
-Ya esta.-dijo James.-Se fue, ya puedes abrir los ojos.
Lily abrió los ojos y suspiró.
-Gracias Potter.-dijo ella.
-De nada.-dijo él muy sorprendido.
-De verdad gracias.-dijo ella nuevamente sonriendo.-Le temo mucho a las boas.
-Lucy ¿verdad?-le preguntó Remus mientras avanzaban por el bosque.
-Si, y tu eres el famosos Remus, el novio de Mónica.
-Si.
-Sabes eres famoso por ser un merodeador, pero realmente no te ves parecido a Black y Potter.
-¿A que te refieres?
-Ellos me caen bien, me hacen reír, pero tú pareces ser menos engreído…
-¿Engreídos?-preguntó Remus sonriendo.
-Tú me entiendes…
-No, no te entiendo.
-Veras ellos son un poco…
-Bromeo, claro que te entiendo.
-¿Eres muy gracioso, eh?
-Caíste. ¿Tú tienes novio, verdad?
-Si.-dijo la chica.-Michael.
-¿Llevas mucho con él?
-Siete meses.-contestó ella seria.
-Es bastante…todo un matrimonio para Sirius… ¿estas feliz con el?
-Si, mucho.-dijo Lucy aunque en el fondo no estaba muy convencida.
-No te ves muy convencida.
-¡Estoy muy cansada! Hemos caminado mucho.
-Si quieres podemos descansar.-dijo Remus e indicó un sitio a los pies de un gran árbol.
-Buena idea.-dijo Lucy sentándose.
Las estrellas brillaban como nunca y una pequeña brisa hacía que el cabello de la chica se moviera con gracia. Remus no podía parar de mirarla, ella lo notó.
-¿Qué pasa?
-Nada, nada…
-Dime.-dijo ella acercándose.
-No es nada…
-Vamos Lupin, ¿tengo algo en el cabello?
-No, es que te ves hermosa bajo la luz de las estrellas…-tratando de expresar lo que sentía en ese momento pero sin sonar cursi.
-¿En serio crees eso?-dijo ella con una sonrisa nerviosa.-dijo ella que lejos de encontrar el comentario de remus cursi, estaba más que encantada con lo que el chico había dicho. Era cierto, siempre había sentido una extraña atracción por el Merodeador de ojos dorados, era como una admiración pasiva, por que nunca se había acercado al chico o viceversa, nunca había sentido que era necesario. O el momento correcto. A Remus le había sucedido lo mismo, nunca había sentido esa necesidad de acercarsele, las cosas ocurrirían por sí solas cuando tuvieran que pasar.
-Si.
-Gracias. Me siento extraña contigo Lupin.
-Yo también.-dijo él.
Se miraron un instante. Remus se acercó a ella. Era como si ese fuera el momento y lugar correcto. A pesar de estar en un castigo, durante la noche y en el bosque prohibido. Y a pesar de que ambos estuvieran saliendo con otra persona. Ella se corrió, luego Remus la tomó de la cara y la chica no pudo resistirse.
Comenzaron a besarse con pasión, luego él la tomó fuertemente de la cintura y ella se dejó caer, siguieron besándose bajo las estrellas, tumbados en la tierra.
Moss no podía creer su suerte. Es verdad, estaba en un castigo en medio del bosque prohibido, pero la acompañaba su descubrimiento reciente, Lucas Bennet, que parecía estar comportándose tal y como la chica esperaba. Muy serio y desinteresado.
-¿Cuándo llegaremos?-exclamó Moss.
-Deja de quejarte y camina.-le dijo Lucas tomándole la mano y jalándola hasta que quedara adelante suyo.-Y no te quedes atrás que si te atacan no podré verte.
-¿Por qué eres tan antipático?-dijo Moss parando y volteándose a verlo.
-¿Y qué? ¿Quieres que sea como el resto de los chicos de Hogwarts? No por que seas bonita te tengo que tratar de manera especial, además ni eres de mi gusto, te falta altura.
Moss sonrió de la manera más encantadora.
-¿Por qué sonríes? ¿Te dije algún piropo?
-Aun que no lo creas si.
-Eres algo rara.
-Y tú pareces ser algo distinto a los demás.
-¿Eso esta mal?
-Al contrario, creo que ya no existen como tu.
-Mejor sigue caminando Mossley.-dijo él.
-Como quieras.-dijo Moss sonriendo con satisfacción al ver que el chico se había sonrojado.
-Chica, tu iras al baile conmigo.-le dijo Sirius a Sam tomándola de un hombro para detenerla.
-Si claro Black.-le contestó ella sarcásticamente.-¿De qué color te vas a vestir?
-Vamos, no te arrepentirás.-dijo él tomándola de la cintura.
-Primero, sácame las manos de encima y segundo, ¿tu me crees tonta o que?
-Eres preciosa.
-Black, tus piropos no me llegan, muchas gracias.
-Vamos Walker, dame una oportunidad.
-Suéñalo Black, no eres mi tipo.
-Pero ni siquiera puedes intentarlo…
-¿Estas rogándome?
-Algo así.
-Bien, te diré por que no saldré contigo.
Sirius sonrió ante la determinación de la chica, Sam lo ignoró.
-Se perfectamente lo que tramas, se tus intenciones, se que tienes que conquistarme y salir conmigo por dos semanas, para después botarme frente a todo el colegio Black, se que es una estupida tradición tuya…eres un cretino ¿lo sabias?
Sirius se había quedado de piedra.
-Veras los rumores corren por todo Hogwarts Black.
Pensó de inmediato que estaba perdido, que su reputación se vendría al suelo, nunca había dejado de conquistar a una chica, se burlarían de el, y eso no lo podría permitir.
-Por favor Walker, finge que sales conmigo, te lo ruego, por favor.
-Para qué, para después quedar yo como una estúpida…Estás cayendo realmente bajo Black, pedirme que finja… ¿Le pides a tus chicas que finjan en otras cosas también?-dijo ladeando la cabeza y sonriendo divertida.
-Por favor Walker, no puedo creer que le este rogando a una chica.
-Ya que estás tan desesperado Black te propongo un trato.-la chica sonrió con malicia.-Fingiré que salgo contigo, pero no precisamente por dos semanas, sino que por cuatro semanas, y luego yo te botaré frente a todo Hogwarts. Así todos pensaran que estas loco por mi…Y yo quedaré como la primera chica de la cual te has enamorado, y no como otra estupida mas que fue parte de tu jueguito.
-¡No es justo!
-Bueno, entonces confórmate a admitir frente a todo Hogwarts que tu "poder de seducción" no funciona conmigo…
-Eso nunca.
-¿Entonces?
-Acepto, es un trato.
-Pero como esto no me favorece a mi, serás una especie de esclavo mío por estas cuatro semanas.
Sirius dudo un momento, pero cuando se dio cuenta de que no había otra alternativa, aceptó.
Cuando todas las parejas acabaron su tarea volvieron a la entrada del bosque prohibido. Lily se veía irritada y James sonreía. Sirius y Sam tenían cara de saber algo que el resto ignoraba. Pero los que más extrañamente actuaban eran Remus y Lucy, pero como tanto las chicas y los chicos sabían que ellos siempre se habían atraído, creyeron que su turbación se debía solamente a los minutos que pasaron juntos, pero se equivocaban.
Lo que nadie de ellos sabía, era que desde ese minuto nada volvería a ser igual que antes.
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