Capitulo 5: La apuesta de Lily y James
Luego de ese castigo especial, las chicas habían quedado algo pensativas. Las tres se encontraban en la habitación, sin hablar, y cada una sumida en sus propios pensamientos.
Lily pensaba en cuanto odiaba a Potter y en lo idiota e inmaduro que era, y también admitía internamente que era muy atractivo y tenía una sonrisa espectacular. ¿Por qué mierda estaba pensando en la sonrisa de Potter? ¿Y por qué gastaba tanto tiempo de su vida pensando en cuanto lo odiaba? Todo era culpa de él. Maldito Potter.
Sam pensaba en su nuevo trato con Black. ¿En que se había metido? ¿Por qué lo había echo? Sus amigas iban a matarla, sobre todo Lily. Y, ¿Qué sería estar fingiendo ser la novia de Sirius Black durante cuatro semanas?
Lucy parecía estar teniendo una lucha interna, y ella no era realmente de esas personas que se guardan sus pensamientos. Había un solo tema en todo el mundo el cual la chica evitaba y ese era hablar de sus padres, que se caracterizaban por estar siempre ausentes y reemplazar el cariño que su única hija necesitaba con caros regalos y todo lo que el dinero pudiera darle. Referente a otros temas, la rubia no tenía pelos en la lengua, siempre lograba descolocar a Lily y hacer reír a Sam con sus ocurrencias. Esta vez, que guardaba el secreto de lo que había ocurrido en el bosque, parecía a punto de explotar. No aguantó más y dijo:
-Me siento terrible.-dijo con una expresión de angustia que asustó a sus amigas.
-¿De nuevo estas con tus dolores de cabeza?-le preguntó Lily.
-No, hice algo que esta muy muy mal.-confesó.
-¿Qué hiciste Lucy, que pueda ser tan terrible?-le preguntó Sam.
-Es que van a matarme.-dijo ella insegura.
-Lucy puedes confiar en nosotras.-le dijo Lily.-Seremos comprensivas.
-Ayer yo y Lupin, en el bosque…nos besamos.-dijo al fin.
-Vaya, si que hiciste algo terrible.-dijo Sam nuevamente.
-¡Me siento muy mal! Michael puede ser algo complicado, pero nunca me ha engañado y si se entera lo mata. Y no me hablaría por el resto de su vida…
Lily se había quedado de piedra.
-¿Besaste a Lupin? ¿A Remus Lupin? ¿Tu estas loca, demente, te lavaron el cerebro?
-¿No ibas a ser comprensiva Lily?
-¿Estás loca?
-Si estoy loca, me arrepiento tanto.-dijo la rubia.-Tú muy bien sabes Lily que yo no hago ese tipo de cosas…nunca había sido…infiel. ¡Mierda, fui infiel!
-¿Cómo pudiste hacer algo así jovencita?
-No lo se.-dijo Lucy.-Ustedes me conocen, yo no hago ese tipo de cosas.-repitió.
-Yo sabía que algo te pasaba con Lupin.-dijo Sam.
-Me siento terrible, estoy en grandes problemas…Si Michael se entera…. ¿O tal vez deba decírselo?
-Él no se enterará.-dijo Lily con tono de voz convincente. ¿Cómo pudiste besarte con un Merodeador?
-Tu has besado antes a James.-le dijo con un dedo acusador.
Sam abrió mucho los ojos, ya que desconocía esa información y Lily abrió la boca ante tal traición.
-Él me besó a mí, Lucy tú lo sabes.
-Tienes que admitir que Lupin es distinto a ellos, es muy caballero y simpático. EL problema es que sigue siendo un merodeador, y siempre todo el castillo termina enterándose de sus acciones.
-No importa, nos cercioraremos de que no sepa. Si Lupin no lo comenta con nadie, nadie lo sabrá.
-Y se me había olvidado que él también tiene novia. Si Monica Howard se entera que besé a su novio va a matarme. Todo el mundo sabe lo posesiva que es cuando se trata de Lupin. Y ella puede volver a todo Ravenclaw en mi contra.
-No te preocupes Lucy, Remus no será tan tonto como para que su novia se entere.
En eso la puerta se abrió y Sirius entró a la pieza sin camiseta. Lucy cerró la boca de inmediato, rogando para que el moreno no hubiera escuchado la conversación. Aun que ella misma sabía que Lupin y sus amigos se tenían muchísima confianza y solían contarse todo.
-¿Qué no sabes tocar la puerta Black?-le gritó Sam.- ¿O tu "cerebro" te lo impide?
-Vine a decirte que te espero después del desayuno para hablar de tu sabes que.
-Esta bien, pero ahora desaparece.
-Admítelo, te gustó verme sin camiseta.-dijo él sonriendo.-Y tuviste suerte ya que no lo hice a propósito.
-Si como no.-dijo Sam lanzándole un zapato, el cual él esquivó, saliendo de la habitación.
-¿Qué fue eso?-preguntó Lily.
-¿Qué cosa?
-Eso de te esperaré para hablar de tu sabes que…-dijo imitando la pose elegante de Black.
-Ah…eso.-dijo Sam levantándose.-Chicas tengan paciencia y les contaré luego, ¿si?
-No estarás…-dijo Lucy.
-No, nunca.-contestó Sam.
-Black no estará tratando de…
-No Lily, estás loca, no.-dijo Sam con convicción.-Ya les contaré, tengan paciencia. No es algo tan grave, no me gusta Black ni ha pasado nada con él. Y no, Lily no estoy esperando un hijo suyo.
-Tú no me puedes hacer esto.-le decía Michael a Lucy.
-Es solo un tiempo, necesito pensar. Por favor Michael entiendeme.
-Pero Lucy…
-No lo hagas más difícil Michael.-dijo ella con lágrimas en los ojos.
-Tu sin mi no eres nada.
-Tengo que irme. Por favor detente.
-¿Qué te pasa Lucy? ¿Conociste a alguien?
-No Michael, ya suéltame.
-No te soltaré.
-¡Me estas haciendo daño! ¡Suéltame!
Remus pasaba por ahí, al principio pensó en pasar de largo, pero al ver que el chico no la soltaba se detuvo y se acercó a ellos.
-Hey.-le dijo a Michael.-Ya la oíste, te dijo que la soltaras.
-¡No es asunto tuyo Lupin!
-No.-dijo Lucy.-Es verdad, Lupin tiene razón, ¡Suéltame en este instante!
-Después me rogaras que vuelva a tus brazos, yo te he enseñado todo lo que tú sabes.
-¡Eso quisieras!-le gritó Lucy mientras el chico se iba.
Lucy se sentó en el suelo y apoyó su cabeza entre sus manos.
-Nielson.-le dijo Remus.
-Esto esta muy muy mal.-dijo la chica.
-No, no llores, no vale la pena.
-Lupin, ¿le has dicho a alguien lo que ocurrió en el bosque?-dijo mirándolo con lágrimas en los ojos.
-No, a nadie Nielson.
-Muchas gracias, por favor no se lo comentes a todo Hogwarts, ¡Fue un gran error!
-Si, es verdad, ¿estas bien?
-Si, mejor, gracias Lupin.-dijo al fin la chica levantándose y comenzando a caminar.-Confío en ti. Porfavor a nadie. Y si tus amigos ya se enteraron diles que por favor cierren la boca.
Remus asintió serio. Sentía algo raro que le oprimía el estomago, algo parecido a la angustia y la confusión.
Estaban los cuatro chicos en la habitación privada de Sirius. Colagusano, Cornamenta, Lunático y Canuto.
-Lunático, estas algo extraño hoy.-le comentó Peter. Los momentos de silencio eran comunes en Remus, y sus amigos no se preocupaban cuando él chico pasaba mucho rato sin pronunciar palabra o sin dejar de leer. Pero estaba actuando extraño, incómodo, como si algo le molestara constantemente.
-No, estoy igual que siempre.-contestó él.
-¿Paso algo ayer que debamos saber?-le preguntó Sirius.
-No, yo…nada.-dijo el licántropo poniéndose nervioso.
-¿Lunático?-le preguntó James.
-¿Qué?
-¿Por qué estás nervioso?-le preguntó Sirius.
-Yo, no…eh…
-Supuse que estarían aquí.-dijo la hermosa Moss entrando a la habitación y sentándose sobre la cama.- ¿Qué ocurre?
-Remus estaba por decir algo.-dijo Peter.
-¿Qué pasó Rem?-le dijo la chica.
-Les voy a decir algo, pero nadie se puede enterar, sobre todo Mónica, me mataría…
-¿A quien asesinaste Lunático?-le preguntó James.
-Eh…en el bosque yo…besé a Nielson. Y no fue un simple beso, fueron largos e intensos besos sobre la tierra.
Moss se llevó las manos a la boca. Sirius sonrió muy sorprendido, y el resto se quedó con la boca abierta. Una declaración de ese tipo no se escuchaba todos los días de parte de Remus.
-¡Remus tienes novia! Y hace mucho tiempo.-le dijo Moss.
-¡Eso esta muy mal!-le dijo Peter.
No era que ellos nunca lo hubieran echo, ya que todos conocían los antecedentes de James y Sirius. Pero Remus siempre se había mantenido al margen. Era de relaciones serias y largas, no se involucraba con alguien si no estaba realmente interesado en ella. También respetaba mucho a sus novias, y tenía fama de ser un muy buen partido. Por eso los chicos estaban tan impresionados.
-¿Remus?-le dijo Moss.- ¿Qué le hicieron a mi amigo?-añadió mirando a James y Sirius.
-No se que me pasó, ustedes me conocen, ¡Yo no hago ese tipo de cosas!
-Lo sabemos Remus, ahora lo importante es que Mónica no se entere.-dijo James.
-Ya ni siquiera se si quiero seguir con Mónica.-dijo él llevándose las manos a la cabeza.
-Remus, piensa bien esto, que no te quiero ver sufriendo por una mujer luego.-dijo Sirius y Moss lo fulminó con la mirada.
-Así que Nielson ah…una de ellas.-dijo James.
-La rubia explosiva.-dijo James
-¡Esa chica esta buenísima!-dijo James.
-¡Hey!-gritó Remus.
-¿Estas celoso Remus?-le preguntó Moss.-Sabes, he visto como miras a Nielson…
-¡Eso no es cierto! Vamos, ¿están locos? Solo la besé…
-Entonces creo que Nielson será mi próxima conquista.-dijo Sirius.
-¡Hey, no te atre…!-dijo Remus y luego calló. Una vez más lo habían engañado.
-¡Caíste Lunático!-le dijo Sirius riéndose.-Vaya a Remus le gusta Nielson, quien lo diría…
-Creo que debes hablar con Mónica.-le dijo Moss y Remus asintió.
-Personalmente, creo que Mónica no es para ti.-le dijo James.-Es decir, sin duda es una de las chicas mas hermosas de Hogwarts, y es simpática, pero tu te mereces a alguien que realmente te aprecie.
-Lo se.-dijo Remus.-Lo se perfectamente.
-Bueno, cambiando de tema.-dijo Sirius.-Moss cuéntanos como te fue con Bennet en el castigo.
-Me odia, es insoportable conmigo.-dijo ella suspirando.-Y a mi me gusta, mucho, no puedo sacármelo de la cabeza.
-Eso nunca lo había visto.-dijo Remus sonriendo.-Es algo nuevo en ti Moss.
-Lo se, es extraño. Él es muy especial…muy sincero, por eso me atrae.
-Pero Moss, tu dices que él te odia.-dijo James.
-No fue para nada amable conmigo.
-¿Y como es que te gusta?
-Es el primer chico que no me trata como un trofeo…es especial, nada de superficial…no me trata de forma distinta.
-Es extraña la situación.
-Lo conquistaré.-declaró Moss.-Por primera vez seré yo la que tome la iniciativa y si el me hace caso, le gustaré por como soy por dentro.
-Esa es mi chica.-dijo Sirius.-Ves que tal vez esa persona de la que te hable, estaba dentro de este castillo…
-No se, es un Slytherin.-dijo Peter.
-Buen punto.-dijo James.
-En Slytherin no solo hay gente malvada.-se defendió Moss.-Vamos, tarde o temprano lo aprobarán, ya verán.
-Terminé con Michael y estoy de muy mal humor.-dijo Lucy en cuanto se encontró con sus dos amigas.-Quiero estar sola en mi habitación, las veo luego, ¿si?
-Bueno, ¿estas bien?-le preguntó Lily.
-No, creo que no.-dijo ella tristemente.-Pero lo estaré, ustedes me conocen bien.-dijo cerrando la puerta.
Sam y Lily se miraron.
Al otro día, Sam y Lucy esperaban a Lily quien conversaba dentro de la clase con la profesora de Adivinación. Lucy estaba un poco más tranquila después de haber pensado bien las cosas. Luego de que terminara con Michael, llorara un poco y pensara bien, había sentido una extraña paz, como si se hubiera sacado un peso de encima. Y su humor había mejorado bastante.
-Por Dios que tarda esta chica.-dijo.-Siempre es lo mismo.
-Es la última vez que la espero.-dijo Sam.-La otra vez yo…-se detuvo al sentir a alguien que la abrazaba por detrás-
-¿Cómo están el día de hoy preciosas?-era Sirius quien le guiñaba un ojo a Lucy mientras abrazaba a Sam.
-¡Suéltame Black!-gritó Sam tratando de golpearlo, pero Sirius era alto y tenía fuertes brazos que no la dejaban zafarse.- ¡Te mataré! Lo juro…-Sentía como el calor invadía sus mejillas y sabía que se estaba poniendo roja, una mezcla de vergüenza por que Black la estuviera abrazando en mitad del pasillo, y también furia por no poder soltarse.
-No moriré sin antes darte un beso.
-Eso jamás, ahora ¡suéltame!
La gente que pasaba comenzaba a mirarlos, la escena era divertida.
-No te soltaré hasta que me digas que irás conmigo al baile.
-¡Ni aunque fueras el último hombre que quedará sobre la faz de la Tierra!
-Tenemos un trato.-le susurró al oído, sin dejar de soltarla.
Sam lo miró. Era verdad, lo había olvidado. Sirius la tomó de la mano y se la llevó de ahí diciendo.
-Nos vemos Nielson.
-¿Qué haces Black?-le preguntó Sam.- ¿Adonde me llevas?
-Tenemos que hablar.-dijo él arrastrándola hasta un aula vacía.
Sam fastidiada se sentó sobre una mesa y miró a Sirius.
-Tenemos un trato.-dijo con satisfacción.
-Por desgracia si.
-Entonces, ¿Qué te parece si comenzamos esta actuación desde ahora?
-Espérate un poco niño, primero debo preparar sicológica y emocionalmente a mis amigas.
-Solo les dirás la verdad a Nielson y Evans.
-Si, no me creerían si les digo que estoy saliendo contigo, loca pero no tanto.
-Bueno yo les diré a mis amigos también.-dijo Sirius ignorando lo que ella acababa de comentar.
-Solo a Lupin, Petigrew y Potter.
-Esta bien, ahora pongamos las reglas.-dijo acercándose a ella.
-Esta bien.-dijo ella bajándose de la mesa.-Jamás te besaré en público.
-¿Y en privado?-dijo él seductoramente.
-¿Quieres que te golpee?
-Ya te dije la otra vez, depende de si vas a estar desnuda o no…
La chica hizo el ademán de golpearlo, pero Sirius quien rió, fue más rápido.
-Tarde o temprano caerás.
-Eso realmente quisieras.
-Bien, tratemos de no pelear, empezaremos todo esto en el baile, iremos juntos.
-Bien, ay Black tu club de admiradoras se van a llevar una gran decepción,
-A veces Walker, hay que hacer sacrificios.-dijo el teatralmente.-Entonces, nos vemos en el baile, pequeña.
-Si, claro, en el baile, y no me llames pequeña.-dijo ella saliendo de ahí y preguntándose como demonios había aceptado su propuesta. Pero después se arrepintió, dejaría a Black humillado frente a todo el colegio.
Definitivamente, pasar un mes fingiendo ser la novia de Black, valía la pena con tal de destruir por un momento el gran ego del chico.
Lily corría por los pasillos del colegio estaba atrasada para Transformaciones y McGonagall la mataría.
Chocó con alguien, extrañamente con la misma persona con que para su desagrado chocaba todos los días, en distintos momentos.
-Potter.-murmuró.
él sonrió maliciosamente y le cerró el camino.
-Potter, déjame pasar, estoy tarde, y a diferencia tuya, yo sí voy a clases.
-Tendrás que pagar peaje.-dijo él señalándole la boca.
-¿Quieres que te golpee?
-Depende, ¿vas a estar desnuda?-le dijo él. Parecía frase de grupo, ya que Sirius la había usado también con Sam.
Lily le golpeó el brazo.
-Te estas poniendo violenta Evans, igual que Walker.
-Ella no es violenta.
-He visto como le pega a Sirius.
-Él se lo busca, ahora déjame pasar.
-Anda conmigo al baile.
-Jamás.
-No sabes cuantas chicas querrían estar en tu lugar.
-Ese no es precisamente mi caso, eres un patético arrogante, que cree que lo sabe todo.
-Ven conmigo al baile.
-Ya te dije que no.
-Hagamos un trato.
-¿Un trato?
-Si. Veo que siempre me llamas un patético sabelotodo y yo siempre te llamo así, por que seamos sinceros Evans, ¡eres un ratón de biblioteca!
-Perdón ¿a que va esto?
-Ya voy, quien conteste mas preguntas en Transformaciones gana, si yo gano, vendrás conmigo al baile.
-¿Y si yo gano que?-contestó la pelirroja.
-Mhmmm…-pensó James.
-No te esfuerces, se que te cuesta Potter.
-Eres muy graciosa ¿no?-le dijo el sarcásticamente.
-Ya se, si yo ganó, irás al baile con…Mildred Allen.
James se quedó con la boca abierta. Mildred Allen era considerada la chica más fea y despreciable de todo el colegio. Además de sus pocos atributos naturales, la chica era torpe y no paraba de hablar ni por un minuto. Nunca decía nada cuerdo. Lily no odiaba a nadie en el castillo, y no le desearía tener que ser cita de Potter a nadie, pero Mildred Allen siempre se había esforzado por destruír a la muchacha, ya que le tenía muchísima envidia. Esta podía ser una ocasión de venganza.
-¿Mildred Allen?-preguntó él.- ¿Estas loca?
-Como quieras, no hay trato.-dijo ella retirándose.
-Espera.-dijo él tomándole el brazo.-Acepto.
-Bien. Pero tendrá que ser un ramo objetivo. Tú eres el mejor de la clase para Transformaciones.
-Y tú la mejor para Encantamientos.
-Bien, ¿Qué te parece Cuidado de las criaturas Mágicas?
-Perfecto. Es un trato Evans, nos toca después de Transformaciones, así ninguno de los dos tendrá tiempo de estudiar.
-Trato, prepárate para perder Potter.
-Eso lo veremos Evans.
Moss caminaba por los pasillos rumbo a su próxima clase: Cuidado de las criaturas Mágicas. Se topó de frente con su ex novio: Carson Cash, quien era el capitán de Quidditch de Ravenclaw. Aun que ya había superado su ruptura, todavía le incomodaba verlo ya que le había costado bastante terminar con él.
-Moss, ¿podemos hablar?
-Carson, estoy apurada…
-No tardaremos.-dijo él aprisionándola contra la pared.
-¿Qué pasa?-dijo la chica impaciente.
-Moss, últimamente he estado pensando mucho en ti.
-Carson…
-Creo que no te he olvidado.
Moss miró a su alrededor, no había nadie y Carson la tenía contra la pared.
-Si solo….-dijo él acercándose.
Moss estuvo a punto de caer, le había costado mucho terminar con él, lo había querido mucho, pero luego recordó todo lo que él la hacía sufrir.
-No Carson, estoy apurada. Lo nuestro no funcionó.
El chico la tomó por las muñecas y se acercó a ella para besarla, ella corrió la cara.
-No te resistas Moss, yo se que quieres.
-¡Suéltame Carson!-le gritó ella.- ¡Esto es acoso!
-Vamos Moss.-dijo él acercándose de nuevo.
Moss intentó golpearlo pero no pudo. Y para su suerte, alguien tomó a Carson de los hombros y lo tiró al suelo, luego tomó de la mano a una muy confundida Moss y se la llevó de ahí. Moss lo miró. Era Lucas Bennet. A la chica se le iluminó el rostro.
-Lucas Bennet.-dijo ella mirándolo y pensando que en su vida había visto un chico mas guapo. ¿Cómo no se había fijado en él antes? ¿Por qué ninguna chica se lo había señalado anteriormente? Y por último, ¿Por qué todas andaban babeando por Sirius y James? A sus ojos Lucas no tenía nada que envidiarles.
-Si.-dijo el.-¿Estás bien?
-Si…Muchas gracias, en serio.
-Lo hubiera echo por cualquier chica.-dijo él deteniéndose, y en un tono frió.
Moss ya se estaba hartando de que Lucas remarcara que para él ella era una más del montón, y que él no iba a actuar como el resto de los hombres. Ya se había dado cuenta de eso hace rato y no tenía que repetírselo hasta el cansancio. No le importaría ser del montón, pero sólo quería que él la tomara en cuenta.
-¿Por qué me odias tanto?-soltó la chica.
-¿Por qué te odiaría?
-Mira como me tratas.
-No te conozco.
-¿Entonces por qué eres tan desagradable?
-¡Por que no soy como el resto de los hombres, y no voy a ser amable contigo sólo porque eres la favorita de los Merodeadores, y porque eres una barbie!
-Sabes a mi me dices "princesa del hielo" pero para ser sinceros, tu eres muchísimo más frío que yo. Y no soy una barbie.
Moss miró un segundo esos ojos profundos e inteligentes, luego hizo un gesto de impaciencia y se fue resoplando todo el camino. Al llegar a la cabaña de Hagrid, se dio cuenta de que sus amigos ya habían llegado. Extrañamente James se encontraba en primera fila, junto a Lily Evans, ambos esperando a que empezara la clase.
Se paró junto a los chicos quienes la miraron, tenía la respiración entrecortada.
-Te ves furiosa.-le dijo Sirius.
-Lo estoy.-dijo ella.-Lo odio.
-¿A quien?-preguntó Peter.
-Lucas Bennet.
-¿No te gustaba?
-Si, no puedo evitarlo, pero es tan insoportable…
Moss les contó lo ocurrido a los chicos.
-¡Te dije que Cash era un imbecil Moss, y tu no me hiciste caso, lo matare!-dijo Sirius enojado.
-Pero Lucas me salvó.-dijo ella.-No se que hacer, nunca me había pasado algo así.
-Lo conquistarás. Tarde o temprano.
-Me esta sacando de quicio, y me enfurece….esperen, ¿Qué diablos pretende James?
-No lo se.-dijo Remus.-Esta ahí con Evans desde que llegamos.
-¿Qué le pasa a Lily?-preguntó Lucy.
-No lo se.-dijo Sam.-Llegó como una loca y se instaló adelante junto a Potter.
En ese momento llegó la profesora Sofie Hampton, una joven de 26 años, muy dulce y graciosa, que también tenía un atractivo físico muy especial. Era la profesora favorita de Sirius para piropear.
-Buenos días.-dijo ella sonriendo.
-Oh si, es un muy buen día profesora.-dijo Sirius sonriendo de una manera encantadora, que hacía suspirar a las chicas.-El verde le queda muy bien.
-Gracias Sirius.-dijo ella ya acostumbrada a los piropos del alumno.
Sam sintió que le daban convulsiones, e hizo como si tuviera arcadas, cosa que hizo reír a Lucy.
-Creo que Walker se siente mal profesora.-dijo Sirius irónicamente.
-Estoy perfectamente.-dijo Sam y luego fulminó a Sirius con la mirada.
Comenzó la clase. Sirius se acercó por detrás a Sam y la abrazó, apoyando su mentón en su hombro.
-No te pongas celosa mi vida, tú sigues siendo mi chica favorita.
-Black sacame las manos de encima. ¡Black!...Prof…
Sirius le tapó la boca con su mano, Sam le golpeó el estomago con el codo.
-Aghggg….-se quejó Sirius sujetándose el estómago y apoyando sus rodillas en el suelo.-Profesora…-gimió.
Todos se voltearon a ver la escenita y no pudieron aguantar la risa.
-¡Sirius, Samantha!-exclamó la profesora Hampton.- ¡Es cuarta vez en esta semana, vayan a ver al director!
-Pero profesora.-protestó Sam.-él me estaba molestando.
-Y ella me golpeó, eres violenta.
-Váyanse, ahora y déjenme continuar mi clase.
Una Sam resoplando de furia y un Sirius aun adolorido se dirigieron en silencio hacía el castillo. Sirius la guió hasta la oficina de Dumbledore, había estado muchas veces ahí.
-Esto es todo tú culpa Black.-dijo Sam tocando la puerta.
-Tú me golpeaste.
-Te lo merecías, eres un psicópata.
-Y tu….-dijo el chico mirando de cerca su rostro y buscando un mejor insulto.-Una pecosa.-no lo dijo como algo malo sino como si acabara de darse cuenta, y eso era justo lo que había pasado.
-Repítelo y morirás.
-Si me muero, tu también, de pena.
-Si claro ni en tus más grandes sueños Black.
Dumbledore se aclaró la garganta.
-Adelante chicos.
-Hola profesor.-dijo Sam avergonzada.
-¿Qué tal director?-le dijo Sirius muy relajado.
-Sirius Black y Samantha Walker.-dijo Dumbledore invitándolos a sentarse.- ¿Qué los trae por aquí?
-La profesora Hampton nos envió.-dijo Sam.
-¿Por qué razón?
-Ella me golpeó, verá director, es algo violenta.
Sam abrió mucho su boca y miró al director.
-Profesor, lo golpee por que él me acosa.
-Eso quisieras.
-Eres un arrogante…
-Y tu una pecosa aburrida.
-¡No me llames pecosa!
-Pero por favor, si esas pecas te quitan muchos años de encima, te ves de primer año.
Sam intentó golpearlo, estaba tan furiosa que se olvida completamente que estaban frente al mismísimo director de Hogwarts, pero desafortunadamente para ella, Sirius logró esquivarla sonriendo.
-Ve lo que digo profesor.-dijo Sirius.
-Chicos calmense.
-Srta. Walker, ¿Cuál es su problema? ¿Qué le hizo Sirius el día de hoy?
-Estábamos en clases y como si yo fuera de su pertenencia, se da el derecho de abrazarme, y yo amablemente…
-Define amable.-la interrumpió Sirius.
-…le dije que me soltara.-dijo ella sin escuchar lo que había dicho el chico.-Pero él no lo hizo ¡eso es acoso! Por eso mismo me di el derecho de pegarle.
-Tenemos un trato.-dijo Sirius.
-Te recuerde que ese trato no empieza hasta el baile.
Luego los dos miraron al director. Se habían equivocado, hablando más de la cuenta.
-¿Qué trato?-preguntó Dumbledore.
-¿Dijimos trato?-preguntó Sirius.
-Si, eso escuche precisamente, y quiero que me lo expliquen.
-Eh…un trato….que-empezó Sam tímidamente.
-Yo y Walker hicimos un trato…
Así Sirius le contó sin el mayor problema el trato que tenían a Dumbledore. Cuando terminó Sam lo miró con la boca abierta.
-¿Qué no tienes pelos en la lengua? ¿Vergüenza alguna? ¿Pudor?
-No.-dijo le chico.
-Me parece un interesante trato.-dijo Dumbledore riendo.
-Por lo menos usted sabe profesor, que no tengo tan mal gusto como para salir con este mujeriego.
-Yo les propongo un trato.-dijo Dumbledore divertido.-Samantha en clases trataras de no golpear a Sirius…y tu Sirius trataras de no molestar a Samantha.
-Esta bien.-dijeron ambos.
-Y por cierto Sr.Black, aunque yo mismo le dije a la profesora McGonagall que los castigara, su broma del baño de profesores estuvo buenísima, me reí mucho.
-Sabía que al menos a usted le había parecido cómica.-dijo Sirius orgulloso y Sam negó con la cabeza sin poder creerlo.
-Bueno espero no verlos por aquí hasta algún tiempo claro, o por lo menos a ti Samantha.
-Claro, adiós profesor.
-Nos vemos luego profesor Dumbledore.-le dijo Sirius y a continuación él y la chica salían de la oficina.
-La profesora pierde el tiempo enviándonos donde Dumbledore…Esta medio loco.
-Aunque este loco, no me gusta esto de ir a su oficina, espero que no se repita Black.
-Te mueres de ganas.
-Si claro, ¿vivo en el mismo mundo que el tuyo?
Mientras tanto en la clase de Cuidado de las Criaturas Mágicas, se llevaba una peculiar escena. Lily y James peleaban arduamente por ganar.
Algunos alumnos habían captado lo que pasaba, y rápidamente, Lucy abrió las apuestas a quien quisiera.
Ella apostaba por James.
-Hey, que buena amiga eres Lucy.-le dijo Lily.
-Lo siento Lily pero es que tengo ese presentimiento.
La profesora se hallaba muy impresionada. Lily generalmente era una estudiante participativa y concentrada, pero James, jamás se había comportado así, y menos se había sentado alguna vez en primera fila a escuchar cada palabra que ella pronunciaba.
-Vamos 6-6 Evans.-le dijo James.
-Quien conteste la última pregunta ganará.-dijo Lily.-Prepárate para salir con Mildred Potter. Hasta podría llegar a besarte.
-Tú prepárate para la noche mas afortunada de tu vida pelirroja.
La profesora se detuvo un poco y dijo:
-Bien, quien me puede decir, para que sirve la pústula que lleva el Clabbert.
Lily levantó su mano seguida por James. Estaban tan cerca de la profesora, que ella tuvo que echarse hacía atrás. Remus también había levantado su mano, para agregarle más emoción a la clase, y también para ver como reaccionaban los dos chicos que estaban eufóricos.
-¿Si Remus?-le dijo ella.
-Para advertir el peligro.-contestó el chico.
James y Lily bajaron su mano decepcionados, y el chico miró a Remus como si ese fuera su último día de vida.
Los chicos no podían hablar sin levantar la mano. La profesora Hampton puso esa regla luego de que James y Lily se pararan de su puesto gritando las respuestas como dos locos.
-Y bien, la última pregunta, ¿De que color se pone la pústula del Clabbert cuando advierte peligro?
Lily se levantó de su puesto con la mano levantada, iba a decir la respuesta cuando James le hizo una zancadilla haciéndola caer. El la sostuvo a tiempo y le tapó la boca con su mano, mientras le sujetaba.
-¡Su pústula es de color roja!-exclamó James triunfante.
-Muy bien James.-dijo la profesora muy confundida.-Chicos, la clase se ha acabado.
James soltó a Lily e hizo un gesto de triunfo, mientras Lily gruñía.
-¡Eres un tramposo James Potter! ¡Un sucio TRAM-PO-SO! Me las vas a pagar…
-Un trato es un trato.-dijo él sonriendo.-Irás conmigo al baile.
-¡Ni me lo recuerdes!
-¡Chicos!-gritó James hacía Remus, Sirius y Peter.-Les presente a mi pareja para el baile…
Lily le mandó tal golpe a James que el chico quedó aturdido unos instantes, pero luego miró a la chica y dijo:
-Pelirroja, con esos golpes solo consigues que te vea como una chica ruda y apasionada y eso…me excita.
Sam se llevó a Lily de ahí antes de que la chica matara a James de un solo golpe, y mientras que Lucy con una sonrisa triunfante cobraba sus apuestas y decía:
-Es un placer negociar con ustedes caballeros.
Fin del capitulo 5
Notas del autor: Espero que les haya gustado, pues creo que quedo bien.
No les perdonare que no me dejen un review. Por favor, criticas, comentarios, aportes, etc.…todo es bien recibido.
Esta bien…avances del próximo capitulo
-Sam les revelara a sus amigas el trato que tiene con Sirius.
-Hay cierto encuentro entre Lucy y Remus…
-Lily esta muuuy enojada e irritable.
-James mas feliz que en toda su vida.
-Van a haber un par de besos, a ver si adivinan de qué parejas.
-Llegan ciertas invitaciones para una fiesta otorgada en casa de los Mossley. El adorable Lucas Bennet estará invitado, y los demás también, pero habrá una sorpresa.
