Capitulo Siete: Maldita Sequía
Era culpa de la sequía, se dijo a si misma Sam, mientras besaba a Sirius. Por culpa de esa maldita necesidad de besar a alguien. Había tenido sólo un novio en su vida, Jim, y había sido muy importante para ella. Pero un mes antes de venir a Inglaterra lo habían dejado, para que luego la separación no fuera tan fuerte. Pero habían dejado el título, por que ambos chicos seguían viéndose. Pero ahora en Hogwarts, se había sentido sola. Ya se había acostumbrado a Jim, y Sirius parecía tan insistente que no había podido aguantarse.
Pero
Sirius y Jim eran personas totalmente distintas y eso la hizo darse
cuenta de lo que hacía. Nuevamente Sam tomó en cuenta
de que estaba besando a Sirius Black y retrocedió unos pasos
sin separarse de el. Sirius por supuesto tampoco tenía la
intención de separarse de la chica, así que avanzo con
ella.
Todo pasó muy rápido. Segundos antes estaban
en la mitad de unos matorrales y ahora caían por un agujero en
donde no se veía nada.
-Ayyy.-gimió Sam al caer.- ¿Dónde estamos? No veo absolutamente nada...
-Eres peligrosa, por poco nos matamos.-dijo Sirius levantándose y ofreciéndole su mano a la chica quien no la aceptó si no que se quedó sentada en el suelo donde había caído. -¡Lumos! Caímos en un agujero, seguramente estaba tapado con esas hojas.
-A quien se le ocurre hacer esas cosas.-dijo Sam. Sospechosamente Sirius no dijo nada, solo sonrió-Veo que deben haber sido tu y tus amiguitos. No entiendo como tienen tanto tiempo libre para hacer estas cosas…búscate un hobbie Black.
-Hicimos varios hace mucho tiempo, no recordaba que había uno aquí, la mayoría ya los han descubierto. Y ya tengo varios hobbies Walker…
-Estoy completamente adolorida, salgamos de aquí.
-Eso te pasa por intentar resistirte Walker. Quédate ahí yo voy a ayudarte.
-Cállate la boca si no te quieres quedar sin día del padre.-dijo Sam y intento levantarse pero no pudo. Sirius al ver que se quedaba inmóvil se arrodilló a su lado y fácilmente la levantó dejándola en el suelo nuevamente. Parecía estar divirtiéndose con la situación.
-Me duele todo.-dijo ella mirándose.
Su delicado vestido se había roto con la caída, y cuando fue levantada por Sirius, Sam pudo sujetarlo a tiempo antes de quedar sin nada.
-Y mi vestido se rompió, genial. Black préstame tu chaqueta.
-¿Para qué quieres mi chaqueta?
-¡No puedo salir así, mi vestido esta roto!
-Mi chaqueta no te va a quedar bien pequeña, lo siento tendrás que salir así, y si estas muy incomoda sácate el vestido que yo te lo llevo.
Sam fulminó a Sirius con la mirada luego de quitarle ella misma la chaqueta al chico y después ponérsela. Le quedaba muy grande, pero no le importó, solo se la puso e intentó escalar la pared del agujero sin poder lograrlo. Al mismo tiempo que murmuraba:
-Esa insistencia tuya por verme desnuda, como si hubiera algo muy interesante debajo…
-Yo creo que sí lo hay.-dijo él mirándola lascivamente.-En fin, yo saldré primero pequeña, y luego te ayudaré a ti.
-Puedo hacerlo sola.-dijo Sam que con una mano se sujetaba el vestido que se le caía debido a las roturas y con la otra mano intentaba escalar sin éxito la pared.
Sirius salió sin problemas y luego con mayor facilidad tiró a Sam de un brazo hacía arriba.
-Volvamos al castillo por favor.-dijo Sam.
-Esta bien Walker a mi también me encanto caer en un agujero oscuro y con arañas…
-¿Dijiste arañas?-dijo Sam saltando sobre la espalda de él provocando que casi cayeran al suelo.
-Si, arañas Walker, esos insectos de ocho patas que…Y te agradecería que dejaras de intentar matarme.
-¡Ya se lo que es una araña Black! Ahora me tendrás que cargar hasta mi habitación. Aaaahhh, me duele todo.-dijo cerrando los ojos.
Le tenía verdadero y real pánico a las arañas, cuando veía una no se quedaba tranquila y cuando hablaban de arañas se ponía paranoica hasta llegar a un lugar que ella consideraba seguro, en este caso su habitación.
-Pero si aquí no hay arañas. ¿Estás bien Walker?
-Pueden estar por ahí, ese agujero lleva cerrado mucho tiempo.
-Esta bien, harías lo que sea por llevarme a tu habitación.
-Parece que no quieres tener hijos Black.
-Esta bien me callo.
Llegaron al castillo sin mayores problemas, teniendo en cuenta de que los dos se veían como si hubieran vuelto de una guerra, y Sirius cargando a Sam, quien no paraba de mirar el suelo paranoica.
-La pequeñita le teme a las arañas.-murmuro.
-¿Qué dijiste?-dijo Sam mostrándole el puño.
-Nada.
La gente al parecer seguía en el baile. Y ambos lo agradecieron. No querían responder preguntas ni menos explicar por qué estaban así. Sirius llevó a Sam hasta la sala común sobre su espalda. Ahí la chica se sintió segura y se bajo de encima del chico.
-No te preocupes, aquí no hay arañas pequeña.
-Ya lo se Black, gracias por el paseo.
-Cuando quieras Walker.-dijo Sirius y le apoyó su mano en la espalda.
-Ayyyy.-gritó Sam y se dobló hacía atrás gimiendo de dolor.
-¿Qué te hice?-le preguntó Sirius asustado
.
-No
lo se…Es mi espalda, me duele mucho.
-Pero si apenas te toque.-dijo Sirius asustado.
-Lo se, me debo haber herido cuando caímos.-dijo ella.
-Déjame ver.-le dijo Sirius acercándose.
-No, me voy a dormir.
-Walker, puedes tener una herida, déjame ver.-le dijo Sirius tomándola del brazo.
-Esta bien.-dijo ella resignada, pero mirándolo con desconfianza.
-Tendré cuidado, lo prometo.
-Insisto en que te busques un hobbie.
Sirius se acercó a ella quien se volteó y se sacó la chaqueta del chico.
-No veo nada.-dijo Sirius.
Sam se puso la chaqueta adelante tapándose y le dijo:
-Este bien, baja un poco el vestido.
El chico que era muy obediente, le bajó el vestido con delicadeza hasta dejar su espalda desnuda, Sam tenía una gran herida en la mitad de la espalda que se veía muy fea y que seguramente se había echo sin darse cuenta con alguna rama cuando cayeron al agujero.
-Tienes una herida.-le dijo Sirius tranquilamente y agachándose para examinarla mejor.
-¿Es muy grande?-preguntó Sam alarmada.
-No.-mintió Sirius.-Pero tendré que curártela.
Moss bailaba con Ethan en la pista de baile. Llevaba ya mucho rato bailando con él y la verdad era que estaba harta. Él no dejaba de seducirla esperando que ocurriera algo más, pero Moss jamás lo permitiría. También les sonreía a todos sus amiguitos con satisfacción, y se dedicaba la mitad del tiempo a encargarse de que lo vieran con la morena. Moss estaba empezando a enojarse de verdad y estaba decidiendo si lo dejaba botado o no.
-Ethan, voy al baño.-dijo y no espero la respuesta por que salio rápidamente de ahí.
Salió del vestíbulo y abrió las puertas principales del colegio para salir al aire puro. Se sentó en las escalerillas de piedra y cerró los ojos durante un momento. No se dio cuenta que alguien se sentaba a su lado.
-¿Por qué no estas adentro? Pasándolo bien, riendo y bailando con todos los chicos de Hogwarts.
-¿Y que te haces pensar que eso me va a hacer feliz?-preguntó Moss mirando a su lado. Sorpresivamente era Lucas Bennet quien se había sentado junto a ella. Moss pensó que lucía guapísimo con su túnica de gala. Trató de no ponerse nerviosa y olvido por completo que la última vez que había estado con él, había salido furiosa.
-No lo se, eso es lo que demuestras.-dijo Lucas muy serio.
-No lo demuestro, eso es lo que la gente cree.-contestó ella mirando el suelo.
-No mires el suelo, tienes unos bonitos ojos "princesa del hielo".
-Vaya Lucas Bennet dijo algo bueno de mi, debe ser un milagro.-dijo ella irónicamente y sonriendo.
-Te lo repito, tú no me conoces.
-¿Puedes ser aun más antipático?
-Tal vez si, tal vez no.
-Bueno tú tampoco me conoces.
-¿Ah no?
-No soy tan fría como crees que soy.
-Lo se.-dijo el mirándole el cielo.-lo se perfectamente.
-Entonces por que me trataste como si lo fuera.-dijo Moss.
-¿Cuándo?
-Sabes cuando, cuando me salvaste de Carson.
-Bueno tienes razón, lo siento.-dijo él y un asomo de sonrisa se asomó en su serio rostro.
-Esta bien.-dijo ella.-A veces actúas como si me odiaras.
-No te conozco, no puedo odiarte.
-Bueno entonces conóceme, para que así no puedas odiarme. Pregúntame lo que sea.
-¿Por qué no estas con tu pareja?
-Me tiene harta…es un egocéntrico.
-¿Por qué viniste con él?
-Por que la persona con que yo quería venir no me invitó.
-Es difícil de creer, los hombres suelen someterse a ti.
-Bueno no todos.
-Me alegra saberlo.
-Sabes hoy para ser tú estas menos antipático de lo normal.
-Lo sé, es el champagne que me hace ponerme amable.
-Esa tenía que ser la razón.
-Bueno, tengo que irme, me encantaría seguir conversando contigo pero mi pareja esta adentro.
-Si esta bien, ¿Por qué te acercaste a mí al principio?
-Ya te lo dije princesa del hielo, es el champagne.
-Reconoce que hoy lo has pasado muy bien a mi lado.-le dijo James a Lily mientras la hacía darse una vuelta sobre si misma.
-Eso nunca Potter.-dijo Lily mientras él la empujaba hacia el mismo y la tomaba de la cintura para seguir bailando.-Solo cumplo con mi apuesta.
-Pues la has cumplido muy bien el día de hoy.
-Gracias Potter. Pero déjame dejarte bien en claro que lo hago solamente por la apuesta.
-Igual me deseas pelirroja.-dijo él besándole el cuello.
-Sabes que no.-dijo ella empujándolo.-Modérate Potter, yo no soy como una de tus admiradoras.
Eso era justamente lo que le encantaba de Lily, y no había nada que lo motivara más, que ella rechazara sus cariños.
-Eso lo tengo claro, por que mis admiradoras no deben tener más de dos neuronas.
-Si es que tienen dos.-dijo Lily sonrojándose y bajando la mirada.
-Tu rostro pega con tu cabello.
-Cállate, solo tengo calor, quiero salir afuera.
-Te acompaño.
-No me va a pasar nada Potter.
-Hay que asegurarse, nunca se sabe, eres muy irresponsable Lillian. No sabes de los peligros que acechan hoy en día.
-Pues quiero vivirlos sola muchas gracias.
-Me duele mucho.-dijo Sam luego de que Sirius le subiera nuevamente el vestido y se colocara la chaqueta del chico.
-Ven, en mi pieza tengo lo necesario para curarte la herida, vamos que se te puede infectar.
-Esta bien.-dijo Sam. En otra ocasión la chica no hubiera aceptado subir a la habitación del chico tan fácilmente, pero le dolía la espalda y estaba cansada teniendo como consecuencia que sus sentidos no estaban tan alerta como de costumbre.
Subieron a las habitaciones de los chicos en silencio. Sam se dirigió a la pieza pero Sirius la detuvo.
-Es por aquí, esa no es mi habitación.-dijo apuntando una puerta que quedaba muy cerca de las otras.
-Pero Potter y...
-Lo se, yo no duermo con ellos.-dijo él abriendo la puerta y dejando pasar a Sam a la habitación que de por cierto era muy lujosa con una gran cama y con mucho espacio.
-¿Por qué?-pregunto ella tras cerrar la puerta.
Sirius se rascó el cabello con notoria vergüenza, después dijo:
-A mi madre no le gusta que duerma con los demás, como se cree muy noble, obligó a Dumbledore a que me pusiera una pieza privada, aunque yo no quisiera.
-Vaya.-dijo Sam impresionada por lo que él chico le estaba contando y también por que nunca había visto a Sirius Black avergonzándose.
-Si, ella es así, no le gusta que me involucre con gente que aparentemente no es de su clase.
-No te avergüences, no es tu culpa.-le dijo Sam.
-No me avergüenzo, y lo sé.-dijo él mirando el suelo.
-Me recuerda mucho a mi padre.-dijo Sam.-A veces no lo soporto, se cree lo mejor...esta tan equivocado.
-Te entiendo...se desilusionó tanto cuando no quedé en Slytherin.-dijo esta vez mirándola.
-Mis padres también, casi me sacan de Hogwarts, no les cabía en la cabeza que una hija suya no estuviera con los de su clase.
-Te entiendo tanto...no sabes como mi madre me ha hablado de ti.
-Créeme que el sueño dorado de mi padre es que me case contigo.-dijo Sam sentándose en la cama.-Creo que hasta tienen la fecha.
Sirius rió y se agachó cerca de un mueble sacando una caja que contenía lo necesario para hacer la curación.
-Si se llega a entender de nuestra "supuesta relación" creo que armara una fiesta.-dijo sonriendo.-Serás la invitada numero uno.
-No pueden saberlo, por que ahí si que se nos arma la boda.
-Es verdad.-dijo Sirius acercándose a ella.-Bueno pequeña ahora déjame curarte.
-No me llames pequeña.-contestó Sam.-Me haces sentir como una niña.
-ERES una niña...recuéstate en la cama.
-Tengo tu misma edad.-replico ella acostándose en la cama boca abajo y sacándose la chaqueta.-ella comenzó a tiritar.
-Si quieres métete adentro de la cama, para que no se te congelen las piernas.-Sirius estaba comenzando a asustarse. Estaba comportándose extrañamente, pero sus acciones no podían ser más sinceras. M
-Esta bien, gracias.-dijo ella metiéndose dentro de la cama.
-Necesito bajarte el vestido. No veo nada.-su tono no mostraba ningún tipo de coqueteo o doble intención.
-Esta bien pero voltéate un segundo.
Sirius se volteó mientras que Sam se bajó el vestido hasta la cintura y luego se acostó nuevamente boca abajo cerciorándose de que no se le viera nada.
-Ya.-dijo.
Sirius le corrió el cabello hacía un hombro mientras que observaba la hermosa espalda desnuda de la chica. Era tan delgada, tan frágil, tan perfecta...parecía de porcelana. Con mucho cuidado comenzó a aplicarle una loción especial con un algodón.
-Te dolerá un poco...-le advirtió.
Ella cerró los ojos y trató de relajarse pero al mismo tiempo preguntó:
-¿Por que tienes todas esas cosas?
-¿Que cosas?
-Para curar...
-Eee...no lo se, siempre ando cayéndome.-dijo él un poco nervioso. ¿No podía inventar una mejor excusa?
-No te creo ni una sola palabra pero por esta vez lo dejaré pasar, estoy demasiado cansada como para seguir.
-No puedo quejarme.-dijo él sonriendo y siguiendo muy concentradamente con la curación.
-¿Esta muy fea la herida?-preguntó Sam.
-No, se esta viendo mejor.-mintió Sirius mientras que botaba a la basura un algodón lleno de sangre.
-Me alegro, por que duele mucho.
-Aguanta un minuto, ya queda poco.
-Bueno.
-Eres muy delgada...-le dijo Sirius sonriendo mientras recorría con sus ojos la espalda de la chica, de donde se le podían notar algunos huesos. A él no solían gustarle mucho las chicas tan extremadamente delgadas, y apreciaba las chicas que sabían comer. Pero la delgadez de Sam parecía atraerle, tal vez su fragilidad…
-Lo se...es mi mayor trauma.
-Pero si es lo que cualquiera chica quisiera.-él mismo en carne propia había escuchado millones de veces quejarse a sus citas por lo "gordas" que estaban. No había nada más desesperante.
-Si pero no tanto...yo soy esquelética.
-No es cierto.
-Cuando era más pequeña había días en que comía todo lo que encontraba, pero nunca obtenía resultados.
-Debió haber sido frustrante.
-Lo era créeme.-dijo ella bostezando.-Pero ya me acostumbre, mi madre sigue creyendo que sufro de anorexia. Eso sí es frustrante. Suele decirme que nadie va a querer casarse con alguien tan delgada y con aspecto poco fértil…No sé en que mundo vive.
-En el mismo de mis padres, ya terminé.
-Ah...muchas gracias por hacer de doctor Black.
-Es un placer Walker, más que mal eres mi novia.
Ella no contestó, extrañado (por que Samantha Walker nunca dejaba de contestarle) Sirius se agacho a mirarla, estaba profundamente dormida. Terminó de curarle la herida, y después le puso un parche. Luego se echo a su lado y la observó unos segundos, no tenía mucho sueño. Tal vez debería llevarla a su habitación pensaba, pero no quería despertarla. Se sentó a su lado y comenzó a pasar sus dedos por la perfecta espalda de la chica. Se veía tan tranquila e inocente dormida...tan equivocada a la realidad. No podía dejar de admirarla, y así se quedo unos minutos, pasando sus dedos con delicadeza por su espalda.
Luego lo venció el sueño. Tapó a Sam con cuidado para no despertarla pues seguramente haría un escándalo. Luego le dió un beso en el hombro y se fue a dormir al sillón. No le gustaría ver la cachetada que le llegaría si Sam despertara y lo viera a su lado.
Mientras se tapaba frunció
el ceño, se estaba comportando extraño. No había
intentado seducir a Sam en su habitación. Todo lo contrario,
la había tratado con delicadeza. Jamás se hubiera
imaginado que una chica, que no fuera Moss, dormiría en su
cama sin haberse acostado con ella antes.
Con esos pensamientos se
quedó
dormido.
Un
silencio absoluto reinaba en el castillo. Un silencio casi absurdo.
Cada chico y chica dormía tranquilamente en su habitación,
bueno algunos no precisamente en sus habitaciones pero dormían
de todas formas.
Esa tranquilidad casi perfecta y que casi nunca
ocurría en el castillo fue arruinada por un grito. Un grito
que muchas veces durante esos años, había arruinado la
paz del castillo.
-¡BLAAAAACK!
Era Lily, quien se
había despertado y luego de comprobar que su amiga no estaba
en su cama, se había dirigido a la pieza de los chicos para
rescatar a su amiga de ese depravado.
Golpeó la puerta,
pues estaba cerrada con llave.
-Ábranme en este segundo.-gritó.
-¿Qué quieres tan temprano preciosa?-dijo James abriéndole la puerta sin camiseta, y con mucha cara de sueño, haciendo que Lily se olvidara a lo que iba un segundo.-Hace unos días que no despertaba con tu adorable voz.
-Vengo a buscar a mi amiga.-dijo poniéndose fría otra vez.
-¿Qué amiga?-preguntó James rascándose su cabeza y mirando confundido hacía su habitación. Lily no había perdido el tiempo y sin ningún tipo de pudor había entrado a la pieza de los chicos.
-No cubras a Black, Potter.-dijo Lily abriéndole las cortinas a todos los chicos.
-Parece que la pelirroja madrugo hoy.-dijo Remus bostezando y tapándose la cara con la almohada.
-Siempre lo hace.-comento Peter sentándose en la cama.
-Lily ninguna de tus amigas está aquí-dijo Remus.-Ahora por favor de…
En eso llegó Lucy corriendo. Y Remus dejó de hablar para mirarla fríamente.
-¡Lily!-le gritó.- ¿Qué estas haciendo?
-Vine a buscar a Sam, Lucy, Black la ha raptado.
-No creo que la haya raptado Lily.-dijo ella enviándole una mirada despectiva a Remus quien desde que ella entró la miró desafiante. Mentira, primero admiro la belleza de sus piernas pues iba en camisón muy corto y se veía muy bonita con su cabello rubio suelto y desordenado, y después la miro desafiante. Al parecer ninguno de los dos había olvidado su discusión del día anterior, y tampoco los besos.
-Sirius no duerme aquí Evans.-le dijo James.
-¿Dónde entonces?
-En la habitación del fondo.-dijo Remus quien se había levantado y le indicaba el camino.
-¿Por qué piensas que esta con Walker?
-¡Por que ella no esta en su cama! Y no llego anoche tampoco…
-Bueno entonces creo que deberías dejarlos tranquilos.-le aconsejo James cerrándole el camino.
-Además si Walker esta ahí es por voluntad propia no creo que Sirius sea tan COBARDE de raptarla.-dijo Remus marcando la palabra cobarde.
-Si, no creo que sea tan IDIOTA, PERVERTIDO E IMBECIL.-dijo Lucy pero mirándolo directamente a los ojos.
Los demás se miraron y James dijo:
-¿Qué les pasa a ustedes
dos?
-A mi nada.-dijo Lucy.-Vamos Lily, vamos a buscar a
Sam.
Lily decidida se dirigió a la habitación de
Sirius acompañada de Lucy y seguida de cerca por James, Remus
y Peter.
Tocó la puerta dos veces pero no espero resultados
pues la abrió con su varita.
Ahí vio a Sam
durmiendo en la cama de Sirius, soltó un grito tan grande que
botó a Sirius del sillón. Pensó que le iba a dar
un ataque cardíaco.
-¡BLACK! ¡QUE LE HICISTE A MI AMIGA MALDITO PERVERTIDO!-gritó mientras se tiraba encima de él comenzando a golpearlo. James fue al rescate de su amigo, y tomó a Lily fácilmente de la cintura mientras ella pataleaba. Además era extraño que ella no lo estuviera golpeando a el sino a su amigo, ya se estaba poniendo celoso.
-¿De que diablos estas hablando Evans? ¡Yo no lo he echo nada a tu amiga!
-¿Y por que amaneció en tu cama precisamente?
-Ayer tuvimos un accidente, ella se hirió la espalda, la traje aquí para curarla y luego se quedo dormida. Por si no te diste cuenta yo estaba durmiendo en el sillón.
-No te creo nada.-le dijo Lily.
Sam mientras tanto había aprovechado el alboroto para levantarse y colocarse bien el vestido.
-Es verdad Lily.-le dijo rápidamente.- ¿Crees que me acostaría con Black?
-No.-dijo Lily mucho más tranquila, pero sin creerselo del todo. Black era un experto en la materia y había visto caer incluso a las más duras.
-Tienes que contener tus impulsos.-le dijo James mientras la sujetaba de la cintura.
-Tu mejor suéltame Potter.
-Que mujer tan agresiva.
-Bueno termine mi trabajo, nos vamos chicas.-dijo tomando de la mano a Lucy y Sam
por si se les ocurriera otra idea a los chicos.
-Si, Vamonos rápido por favor.-dijo Lucy mirando nuevamente a Remus con su mirada más ofensiva.
-Yo que ustedes me apuro, no será que algo en el camino las pueda asustar.-dijo Remus y luego se fue a su habitación.
-Esa pelirroja esta cada día más histérica.
-¿En verdad no paso nada con Walker?-le preguntó James.
-Si, no paso nada, lo que dije era verdad…
-Vaya, me sorprendes Canuto…Nunca pensé que una chica durmiera en tu cama sin que tuvieras sexo antes con ella…bueno sin contar a Moss.
-Creeme que yo pensé exactamente lo mismo…Bueno ya que me despertó me daré una ducha.
-Si, yo también nos vemos en el comedor.
-Esta bien.
Las chicas luego de darse una ducha y vestirse, en ese punto se demoraron bastante por que sospechosamente Lucy se quería ver perfectamente bien ese día, bajaron a desayunar y se sentaron en sus acostumbrados puesto en la mesa Gryffindor. Los chicos luego de unos minutos llegaron también y se sentaron junto a ellas.
El desayuno fue bastante normal. Sirius y Sam volvían a fingir que salían juntos, y se veían muy felices si uno los observaba desde afuera, sin saber lo que hablaban. James seguía seduciendo a Lily, Peter se había ido ya a clases y Lucy y Remus no dejaban de tirar comentarios con doble significado y a dedicarse profundas miradas de odio.
Estas actitudes se vieron interrumpidas por el correo que todas las mañanas llegaba repleto de lechuzas queriendo encontrar a sus dueños para llevarle noticias, el diario, howlers, regalos o simples cartas.
A James, Sirius, Sam, Remus y Lucy les llegó una carta con una invitación.
-Los padres de Moss darán una fiesta.-dijo Sam.-Mis padres son amigos de los suyos. Que aburrido, no pienso en ir.
-Claro que tienes que ir.-la corrigió Sirius.-Nuestros padres estarán allá, yo tengo que ir.
-No me gustan esas fiestas Black.
-Lo se, pero serás mi pareja, un trato es un trato.
-Maldición...mis padres estarán allá...
-Y los míos.-dijo James.-También son amigos del padre de Moss.
-Los míos también, así conocimos a Moss, ¿recuerdan?-dijo Remus.
-Si.
-Mi padre me obligará a ir.-dijo Lucy.-Odio esas fiestas.
-Lo se.-dijo Sam.-Son aburridas, con toda esa gente pavoneándose...
-Bueno tendrás que ir de todas formas.-dijo Sirius.-Yo tengo que ir, tengo que comportarme normalmente para que no sospechen que me iré de la casa…
-Es injusto.-dijo ella como una niña malcriada.-¿Te irás de casa?
-Además, tus padres no te dejaran ausentarte. Sí, me iré.
-Vaya, te admiro Black.
-Evans, te tengo un trato.
-No gracias Potter, los conozco demasiado bien.
-Anda conmigo al baile de los Mossley.
-No.
-¿Por que no?
-Por que no quiero.
-Entonces hagamos una apuesta.
-NO Potter.
-Quien conteste más preguntas en defensa contra las artes oscuras gana.
-Y que gano yo.
-Si yo gano iras conmigo al baile. Y si tu ganas iré al baile con quien tú quieras.
-No.
-¿Tienes miedo a perder verdad?
-Claro que no, solo que no quiero apostar contigo.
-Por que sabes que ganare.
-No Potter, yo te ganaría.
-Pruébalo.
-Esta bien, esta bien.
-¿Apostaras?
-Si, pero esta vez yo ganare.
-Lo veremos.-dijo James con una gran sonrisa de satisfacción.
-Y empiezan de nuevo.-dijo Lucy.-Ese baile ya empieza a ser divertido.
Y así los chicos se dirigieron a su próxima clase que era precisamente DCLAO. Estaban todos entusiasmados por saber quien ganaría la apuesta.
Fin del capitulo siete.
Si quieren saber si James ira o no al baile con Lily no dejen de leer el próximo capitulo, bye!
Gracias a los que han escrito, en el próximo capitulo contestaré todos los reviews, escriban!
