Capítulo 5 - Aceites esenciales.
Tan rápido como sus piernas se lo permitían y en concreto la que había en medio, llegó a su santurio, abrió la puerta y la cerró tras de sí, se apoyó en ella y apretó con fuerza sus puños, había sido derrotado por el maldito chocolate y no solo eso, es que le había demostrado a su mujer que había caido en sus redes. Comenzó a acumular energía de la rabia, no podía entender como había ocurrido, pero es que verla enfundada con ese "bikini" de chocolate le había echo reaccionar de una manera descomunal y aún no entendía como había sido capaz de salir de ahí con vida.
Bueno, su querido orgullo aquel que tantos años le había acompañado no había caido por poco.
Se deslizó por la puerta hasta caer al suelo y volvió a gruñir, esto no podía quedar así, él también tenía que usar viejos trucos y si debía hacerse notar para que ella cayera, lo haría, apretó con fuerza el puño y un extraño olor le devolvió a la realidad, aspiró fuertemente para adivinar que el olor del comedor lo había seguido hasta allí o mejor dicho, en su mano estaba esa resistencia.
Arrugó la nariz y se levantó, lo mejor sería una agua bien fría y despejar su mente del chocolate.
En cambio Bulma se tiró al sofá con el chocolate encima y cruzó sus brazos, maldita sea, Vegeta no había caido...¡¡pero que autocontrol más fuerte!!, entrecerró su mirada, esto no podía ser así, si en el pasado Yamsha estuvo comiendo de su mano durante mucho tiempo, por que su descerebrado saiyan no había caido. Comenzó a mumurar palabras inteligibles y suspiró de resignación, debía encontrar otra forma de llamarle la atención.
Se levantó del sofá y decidió irse a la ducha a quitarse el chocolate que había en ella, por lo menos se había comido una cereza, algo es algo.
Abrió el grifo de su baño y observó por la ventana, el tiempo estaba fabuloso, así que optó por quitarse el chocolate y decidir irse a la piscina a relajarse y en pensar nuevas posibilidades. Desde abajo Vegeta notaba los cambios de humor de su esposa y sonreía, estaba convencido que el cabreo que llevaba era producto de que no había caido, menos mal que no sabía la gran verdad y es que estar unos segundos más y come de su mano.
-Maldito Vegeta...-susurro con rabia...-yo que le he puesto tanto amor en este bikini y me lo rechaza...-se coloco un bikini de verdad y se miro en el espejo...-por lo menos tengo la piel más nutrida, aunque está falta de sexo...-cruzó los brazos...-ya veremos que más se me ocurre.
Bajo al exterior de su casa y se tumbó en la tumbona, se colocó crema y se puso las gafas.
-Me relajaré un poco y luego volveré con el juego.
El saiyan abrió la puerta del baño con una toalla en la cabeza, comenzó a secarse el cabello mientras miles de palabras con un significado cruel iban dirigidas a su bella esposa, pasó cerca de la ventana y dio dos pasos hacía atrás, consiguiendo que se quedará nuevamente embobado por la linda escena que presenciaba, allí estaba la maldita dueña de sus pensamientos, la muy bruja estaba tumbada en esa hamaca con ese mini bikini que hacía resaltar su maravillosa figura, una débil gota de saliva resbaló por sus labios hasta caer al suelo.
-Ya está otra vez exhibiéndose...-gruñó con rabia...-y yo tan estúpido que caigo nuevamente...-apretó con fuerza sus puños...-¡está vez, será ella la que caiga!..-pasó el dorso de su mano para quitarse la poca baba que aún había ahí.
Miró por ambos lados intentado ver algo que le llamará la atención, negó con la cabeza, en su "templo" no encontraría nada para engatusarla, así que optó por salir y encontrar algo en los chismes que tenía Bulma. Anduvo por la sala, recordando la escena anterior y un electrizante chasquido se escuchó en todo su cuerpo, debía alejar esos pensamientos o nuevamente debería ir a visitar a la ducha.
Subió las escaleras con más rapidez que de costumbre, entro en su cuarto y se dirigió al tocador de su esposa, abrió los cajones, curioseó los libros que había, metido la mano en sus joyeros, pero nada, ahí no se encontraba nada que tuviera tentación. Se sentó en la cama con algo de frustación y bajo su mirada, y algo que había debajo de la cama, atrajó la atención que estaba buscando.
-Aceites esenciales, afrodísiacos..-susurro con curiosidad...-¿cómo?..-abrió el libro y comenzó a leerlo con atención...-así que estos provocan eso ¿eh?..-una sonrisa cruel se dibujo en su rostro y levantándose de la cama, se asomó a la ventana para ver como su esposa aún continuaba ahí...-preparate Bulma Briefs que el príncipe de los saiyans empieza a jugar.
Mientras Vegeta leía el libro y lo dejaba en la cama, la señora de la casa estaba algo aburrida, quería divertirse con su marido, pero este aún estaba en la cámara y seguro que no quedría saber nada de ella después de la escenita con el chocolate. Se levantó las gafas de sol y suspiró.
-Me aburro sin Vegeta...-murmuro con morros...-seguro que podriamos estar pasándolo mejor los dos juntitos, que ahora separados...-se volvió a colocar las gafas...-este hombre es un terco.
A unos cuantos metros de distancia, la familia Son junto con Trunks y Videl, estaban almorzando en el patio, con la brisa de la naturaleza rozándoles por el rostro.
-¿Te vas a quedar a dormir Trunks?..-preguntó Gohan.
-Eso me temo..-respondió sinceramente...-prefiero estar aquí que sorportar a mis padres, estan enfadados..
-¡Qué extraño ¿no?!..-dijo con sarcasmo Videl.
Milk cogió el cucharón y comenzó a mecerlo enfrente suya, negándoles a todos que hablaran de esas cosas.
-Ya verás como se les pasa...-dijo Milk..-son mejores las renconciliaciones.
La mirada azul del pequeño se clavó en la oscura y amable de la mujer.
-¿Reconciliaciones?...-repitió...-¿qué es eso?.
-Eso mamí..-alzó la voz Goten...-¿a qué te refieres con eso?.
La mujer se sonrojó por las preguntas de los niños y meciéndo la cabeza, les giró el rostro para tomar aire. Gokuh se acercó a los pequeños y guiándoles el ojo.
-Es la etapa más divertida de una pelea...-sonrió..-es lo mejor de pelearse.
Tanto Gohan como Videl asintieron ante esa gran verdad, mientras Milk se apoyaba las manos en sus mejillas y seguía pensando en las miles de reconciliaciones dulces que había tenido con su amado Gokuh.
Y volviendo con la pareja explosiva, Vegeta se asomo por la puerta para verificar como su esposa continuaba en el mismo sitio. Salió del interior y andando con mucha tranquilidad, se aproximó cerca de ella.
-¿Qué haces mujer?..-preguntó toscamente...-¿haciendo el vago?
Bulma se bajó las gafas de sol con enfado.
-Descansando...-respondió al morderse los labios...-estoy agotada de muchas cosas.
-¿De tus payasadas con el chocolate?..-le preguntó al momento de apoyar sus manos en los reposabrazos de la hamaca y mirándola fijamente...-¿Creías que iba a picar con ese truco tan barato?, es que no me conoces nada bien.
La mujer se sonrojó y se volvió a colocar las gafas.
-Di lo que quieras, pero seguro que has caido, lo que pasa que tu orgullo no se ha doblegado...
Vegeta gruño ante esa gran verdad, sin su orgullo, jamás se hubiera escapado. Dio dos pasos hacía atrás y se dirigió al interior de la piscina, y todo bajo la atenta mirada de su esposa, se tiro de bruces en el agua y entre ese intercambio de tiempo, le sirvio para verter unos cuantos aceites. Se apoyó en la pared de enfrente de su esposa, el agua rozaba su cuerpo, miles de gotas caían de su cuerpo hasta hacerse nuevamente con el agua, su cabello mojado y pegado en el cuerpo le estaba dando un lindo aspecto y encima, ese extraño olor, estaba haciendo mella en su cuerpo, esas fragancias se estaban metiendo por sus fosas nasales y estaban en su cerebro, ordenándole que se sometiera y que dejará libre a la lujuria, la pasión y el placer.
Su corazón bombeaba fuertemente la sangre que pasaba, en unos segundos, el aire no le bastaba para respirar, de repente sentía calor dentro de ella y se estaba excitando. Intento pensar en otra cosa, pero sentir como la mirada de su esposo le taladraba la cabeza, le hacía experimentar viejas fantasías eróticas. Se sentó en la hamaca y hablando, tal vez con esto, evitaría pensar en lo que había en su mente.
-¿Crees qué hace mucha calor?...-preguntó suavemente.
Un brillo de malicia recorrió al saiyan.
-No, estoy genial..-soltó seductoramente...-¿tienes calor?...-volvió a verter con esa pasión...-¡ven y te ayudaré a enfriarte o prefieres calentarte más!.
Bulma entrecerró su mirada.
-Gracias estoy mejor sola...-se volvió a tumbar.
Vegeta se movió y se zambulló en el agua, a los minutos sacó la cabeza y con eso le soltó un chorro de agua.
-Ven al agua, está exquisita..
La mujer se secó.
-No, quiero estar alejada de ti...-se colocó ambas manos en las caderas...-¿intentas seducirme?.
-¿Yo?..-se señaló con fingida inocencia...-¡jamás¿por qué debería?! te tendré cuando yo quiera..
La cabeza le daba vueltas y veía el cuerpo de Vegeta, le parecía más apetecible que antes, como desearía incarle el diente y no soltarlo, ese aire que estaba respirando le estaba volviendo loca.
-Creo que estoy...-murmuró con la mano en su pecho.
-¿Si?..-preguntó con interés el saiyan.
Continuará
Holas! que mala soy he dejado el capítulo cuando Bulma le iba a confesar algo...¿Qué será?¿resultará el plan de los aceites de Vegeta?.
Aceites afrodísiacos entre el vainilla, la rosa, el jazmín...hay muchísima variedad y todos huelen de maravilla, mmmmmm.
Muchas gracias a todos por los reviews y por que esten disfrutando de esta fic. Nos vemos en los siguientes capítulo. Saludos.
