Capítulo 4: We were meant to be.

10 de septiembre

Hermione despertó. Era su primer día de mujer "legalmente divorciada". Ya había firmado los tan ansiados papeles que la convertían en una mujer libre de hacer lo que deseara, nuevamente. El mismo juzgado muggle había permitido y hasta ofrecido la nulidad del matrimonio, dado a la gravedad de la situación. Pero ella se negó rotundamente a anularlo, alegando que un error así, no debía esconderse. Estaba orgullosa de haber superado esa etapa.

Hermione puso en venta su casa y se mudó, provisoriamente con Ron, aprovechando la oportunidad para empezar de cero y, vivir cerca de la madriguera ante cualquier infortunio que pudiera ocurrir.

Una vez instalada con su nuevo novio, fue directamente a los brazos de su pelirrojo y lo abrazó con aprehensión.

-Te amo Ron

-Y yo a ti hermosa...- la besó.

Ella sonrió feliz. Lo miró con cierta picardía a lo que él respondió de la misma manera, como poniéndose de acuerdo a llevar a cabo lo que seguiría en ese momento. Ella le desabrochó la camisa pausadamente. Ron la miró divertido.

-Y si... para demostrarme tu amor... tendrías que...- quitó su camisa y comenzó a desabrochar su cinturón- detener mis caricias... y si no te creyera de otra manera ¿me detendrías, Ron?

Él la miró algo confundido, y sin pensarlo dos veces, la separó lo suficiente como para que ella dejara su cinturón en paz y en su lugar. ¿Acaso sería ella capaz de dudar de sus sentimientos luego de todo lo que habían logrado superar?.

-Definitivamente... Porque lo que siento por ti va más allá de lo físico. Yo te amo con sinceridad...- comenzó a molestarse de cierta manera- ¿Crees que estoy contigo solo por...?

-Shh- posó un dedo en sus labios- Nunca dije ni diría eso...- le sonrió brindándole confianza.

-Definitivamente me detendría si es lo que deseas y si no me crees entonces...

-...entonces, mejor que te creo- él la observó acercarse nuevamente a él- mejor que te creo y que no debes separarme- Lo besó a lo que él respondió de igual manera.

11 de septiembre

Hermione despertó con una nota a su costado. "Sigue las flores" solo decía. Para sorpresa suya, eran margaritas, sus favoritas. En la almohada, junto a la carta, divisó la primera y sonrió. Levantó la vista y vio otras dos en el marco de la puerta que dirigía al pasillo. Se levantó y comenzó a recogerlas, vestida solo con la sábana. En la puerta que dirigía a la cocina había tres. Encontró otras cuatro en la puerta ventana que salía al balcón. Ella recorría la casa con entusiasmo, como si fuera una nena recolectando dulces.

En el balcón, sobre la pequeña mesa de té, reposaba un gran ramo de las mismas flores que había estado juntando. Y al lado había una pequeña cajita. Ella la tomó, sorprendida, ¿acaso sería lo que pensaba?. La abrió y... para su mayor sorpresa, estaba vacía. A sus espaldas apareció Ron y se arrodilló ante ella, sacando el anillo suelto, de su pantalón.

-Creí que debía preguntártelo, no dar nada por sentado, así que... Hermione ¿Me concederías el honor de ser mi esposa?- ella lo miró con lágrimas en los ojos.

-Ron... no... no me esperaba nada de esto. Esto es... simplemente bellísimo.

-Gracias. Solo quería que fuera lo más especial posible, pero fue todo lo que se me ocurrió. No te llega ni a los talones pero...- ella se arrodilló a su lado.

-Es perfecto. Todo lo que tenemos lo es. Pero...- "oh, oh"- ¿estás seguro de que no nos estamos precipitando?

-Soy consiente de que solo pasó un día de tu divorcio y la misma fecha desde que vivimos oficialmente de novios, y sin esconder nada de lo que sentimos. Pero... hace ya ocho meses más o menos que tu y yo salimos y... nunca dejé de amarte.

-Ni yo... lamento muchísimo haberme casado con otro cuando debí esperarte siempre.

-Yo lamento que tuviéramos que pasar por todas estas cosas para animarnos a decir y hacer lo que sentimos. Pero aún sabiendo todos nuestros pasados infortunios, y aún teniendo en cuenta que muchas cosas podrían salir mal... Te amo. A ti y a ese hermoso hijo que nos pertenece y que va a darnos amor como regalo de lo que sentimos el uno por el otro. Sé que pelearemos bastante seguido, sé que seré yo quien cometa más errores y probablemente sea yo el que inicie a menudo las peleas que acabaran a veces en disgustos, o no. Pero a pesar de eso, sé que tu y yo nacimos para superar todo lo que la vida quiera ponernos como obstáculos. Y sé por sobre todas las cosas que te amo y que es contigo con quien quiero pasar el resto de mi vida. Pero no sé que sientes tú al respecto- Ella intentaba grabar todas las hermosas palabras que acababa de decirle. Por tonto que sonara, intentaba memorizarlas para recordarlas cuando quiera y ser feliz. Para poder sonreír como se encontraba sonriendo en ese momento.

-¿Lo que yo siento...?. Lo que yo siento eres tú, Ron. Me constaría demostrarte cuanto te amo, más de lo que ya te lo demostré. Pero aún así, no me canso nunca de decirte que te amo más que a nada y que eres el único para mí en todo el mundo. Anhelo compartir mi vida contigo e intentar a diario hacerte tan feliz como tu me haces a mí- Lo besó- ¡Claro que quiero casarme contigo!- ambos sonrieron- Nada me haría más feliz que formar una familia contigo. Y eso se está cumpliendo ya...- acarició su vientre y él la copió.

Harry se encontraba en su cocina, preparando café para él y (dado al embarazo) jugo para su esposa. Pensaba lo hermosa, pero variable, PERO MUY HERMOSA y maravillosa que se había vuelto su vida. Con ella a su lado y su hermoso hijo en camino, notó cuan generosa había sido la fortuna consigo. No podía amarla más, o eso pensaba a diario. Pero siempre había un nuevo amanecer para mostrarle lo contrario, para mostrarle cuanto crecía su amor y su pasión.

-¡Cariño!... Ron nos mandó una carta- él llevó el jugo y su café a la mesa.

-¿Qué dice?- Besó su cabeza (o mejor dicho su pelo) cuando pasó a su lado para sentarse arrimado a ella.

-"Querida hermana y cuñado: Herm y yo les escribimos para invitarlos a casa a comer. Queremos verlos y... Bueno, ¡Solo vengan!. Besos. R&H."

-Bueno, no era lo que tenía planeado para esta noche- tomó sus manos- ¿Y si lo dejamos pasar?- besó su cuello.

-¡Harry!, ¿no te das cuenta?

-¿de que? ¿De que esto del embarazo te sienta genial, y que quiero comerte a besos?... puedes jurar que me doy cuenta.

-¡No...!- lo besó fugazmente para luego apartarlo e intentar que le prestara atención- hay algo que tienen que decirnos. Date cuenta...

-Y, ¿tu dices que debamos ir?- volvió a besarla.

-Y...yo creo...nunca...nos... ¡Harry!

-¿qué?

-¡deja eso!- se corrió- digo que debemos ir porque nunca nos invitan por cualquier cosa, debe ser algo importante.

-¿Tan intuitiva estás, que aseguras que es importante?

-Si...

-Y...¿es tan importante como para dejar pasar nuestra noche, y con ello, nuestros planes?- la miraba con un destello de deseo en los ojos.

-Mmm... creo que si... vamos amor, ya habrá otras noches.

-Y, ¿si no?

-Si no ¿qué?

-¿Y si el mundo terminara?. Morirás, moriré, sabiendo que dejamos pasar nuestra última noche juntos...

-¡No seas exagerado!

-No, solo piénsalo, estas cosas suceden cuando menos te lo esperas...- ella sonrió- y yo no moriría feliz así.

-Entonces, mejor que aprovechemos ahora, y luego vamos. ¿te parece suficiente?

-No, pero si es la única opción...

-Lo es...

Harry le respondió a su amigo un simple, "De acuerdo cuña... nos vemos a las 9" y tomó a su esposa en brazos llevándola a la cama.

-Pensándolo bien, no sé si quiera soltarte para las nueve...- sonrió y la besó.

Eran las nueve y media cuando la pareja llegó a la casa amiga. Los cuatro se recibieron con inmensa alegría.

-¡Chicos!, vengan, siéntense. ¡Hace cuanto que no los veía!- los recibió Ron.

Todos se sentaron alrededor de la mesa. Hermione avisó que la comida llevaría unos minutos en cocinarse, sin embargo, brindaron.

-Chicos- comenzó Ron sirviendo vino en los cuatro copas- la verdad es que, los invitamos porque hay algo que decir- Ginny miró a su esposo triunfante.

-Ron y yo hemos decidido algo y, queremos comunicárselos. Primero que nada amor- miró a Ron- debemos decirles la verdad.

-Adelante.

-El hijo que espero, no es de Jonathan como les dijimos, sino mío y de Ron...

-¿qué?- se asombró Harry.

-Como que ya tenía una idea de ello- soltó Ginny.

-Como sea, no pregunten porque, pero me divorcié.

-No es necesario- sonrió la pequeña pelirroja- yo sé la verdad... y es que no pudiste resistirte a los encantos de mi hermano ¿no?

-Algo así- sonrió.

-Y yo... le pedí que se casara conmigo- sonrió de oreja a oreja, Ron.

-Y yo acepté.

-¡Wow!

-¡Chicos!- sonrió una Ginny emocionada- ¡Felicitaciones por tres!- los abrazó.

-¿por tres?

-Por el hijo, el divorcio y su compromiso, son muy...- los miró como una madre cuando ve a sus hijos crecer- ¡Los amo!- se abrazaron- ¡Brindemos!

-¡Si!

-¡Pero ustedes dos no toman!- soltó Harry.

-Por supuesto, somos madres responsables- sonrió la castaña.