Capítulo 5: Siempre para ti...
15 de
septiembre
Harry y Ginny se encontraban desayunando en su
casa. Ella comía sus varias tostadas con gula, pero con
bastante cargo de conciencia, y él la observaba divertido.
-¡Estoy harta!- decía frustrada- Harta de tener esta necesidad de comer como un animal...
-¡Ginny, es natural!
-No, no lo es, ¡Nadie en su sano juicio comería tanto, Harry!
-Pero tu tienes que alimentar a dos...
-Pero como para cuatro...
-Amor... ¡es normal!
-¡Deja de decir que es normal!, ¿tu estás pensando lo que yo?- preguntó retóricamente.
-Sigues siendo igual de hermosa que cuando te conocí, que cuando me enamoré de ti, que cuando me acosté por primera vez contigo y que el día que nos casamos... ¡Y cada día te amo más!- La besó acariciando su vientre.
-¡Yo también!, voy a leer un poco el diario, pero el muggle, esas fotos moviéndose me marean. Además son noticias tan truchas y estúpidas...
-Bien, yo leeré el estúpido, tu lee el que está en la mesada.
Ginny se levantó a buscar el diario con la taza de té en su mano. Comenzó a leerlo a la par que volvía al asiento al lado de su esposo. Pero se detuvo en el trayecto aún leyendo. Ella parecía perturbada. Dejó caer la taza. Harry levantó rápidamente la vista.
-¿Gin?
Los siguientes segundos sucedieron tan rápido que fueron casi imperceptibles. Ella cayó al suelo, al parecer desmayada. El morocho corrió a su lado y la tomó en brazos. Estaba algo preocupado, pero últimamente y con el embarazo, eso sucedía más seguido de lo deseado. La dejó en el sofá y buscó agua.
-¡Cielo!, ¿estás bien?- ella abrió los ojos.
-Creo...
-¿qué sucedió?, estás temblando...
-Tengo... tengo miedo.
-¿De que?, ¿qué pasó?
-Matthew...
-¿qué?
-¡Lee el diario!- Harry lo tomó y leyó. Habían escapado tres prisioneros y daba la lista de nombres.
-¿Se escapó?
-Si... y seguro nos buscará, luego de lo del divorcio, es su prioridad.
-No te preocupes amor...
-No quiero volver a verlo Harry, y... y si ve que estoy embarazada será para peor.
-¡Despreocúpate!, ahora estamos juntos en esto ¿recuerdas?
-Pero, ¿y si nos encuentra?
-Pudimos una vez con él, podremos nuevamente...
-No lo sé Harry... ahora tendrá nuevas formas de dañarme- dijo tocando su vientre.
-¡Hey!- tomó su mentón- No voy a permitir que les ponga una mano encima ¿de acuerdo?- ella afirmó- ¿por qué no vas con tus padres, Gin?
-Pero él sabe donde viven...
-Pero me buscará a mí primero, es lo más lógico. Ve con tus padres hasta que yo lo encuentre ¿si?, prometo que todo saldrá bien.
-De acuerdo- Lo besó.
16 de septiembre
Ginny preparó sus maletas y partió a la casa de sus padres, recordando las palabras de Harry, "Todo saldrá bien. Te amo". Al llegar a la madriguera dejó sus maletas en la cocina aparentemente vacía.
-¡Ma!- gritó- ¿estás en casa?- escuchó unos ruidos en el piso superior y se decidió a subir.
Abrió la puerta del cuarto de sus padres (de donde venía el ruido) y entró. Quedó en estado de shock con aquella imagen. Sus padres estaban amordazados y atados, ubicados sobre la cama. Y había una tercera persona. Mathew la miró con cinismo.
-Tanto tiempo sin verte...
-¿qué haces aquí?- su ex esposo sacó una pistola y le apuntó a Arthur. Ella no era tonta, sabía muy bien, gracias a la convivencia con él, lo que eso que tenía en sus manos, causaba.
-Dame tu varita preciosa...- ella sin decir una palabra tomó la varita de entre sus ropas, y se la dio.
-¿Qué es lo que quieres?
-¡Cállate!, ahora vas a seguirme y nos iremos de aquí si no quieres ver sangre, ¿si?
-De acuerdo, ¡Pero baja eso...!
-¡Soy yo quien da las órdenes!- la tomó de la muñeca y la forzó a salir del cuarto. Luego a bajar las escaleras y, por último, a salir de allí.
