Capítulo 6: Secretos y pasado
16 de septiembre
En las afueras de Londres, un castaño y una pelirroja bajaron de un auto que había sido robado la tarde anterior, y en cuyo interior se encontraban otros dos hombres, que la pelirroja dedujo, eran los otros fugitivos.
-¡Esperen aquí muchachos!- ordenó- ¡...la dejo y vuelvo!- La tironeó y dirigió a la única "casa" aparentemente cerca- ¡Muévete!
Una vez en el umbral de la torcida puerta de madera y refuerzos en acero, de la entrada. Ella se detuvo.
-¡Basta¡Déjame¿qué es lo que quieres?
-¡Creo que me debes unas cuantas ¿no?!, no tienes idea de lo que es vivir encerrado en ese antro.
-¡Pues bien merecido que te lo tienes!
-¡No me provoques!- continuó tironeándola. Pateó la puerta, pero ella se negaba a entrar- ¡Entra!
-¡NO!- intentó zafar sus muñecas pero le resultó imposible. Lo escupió. Él la abofeteó y luego la empujó adentro de la casa logrando que ella cayera al suelo.
-¡Volveré para ver como sufre!- sonrió con sadismo y cerró la puerta.
Ginny se levantó como puedo y observó el lugar con detenimiento, intentando localizar por donde escapar. Eran solo dos ambientes mugrosos; El baño, que no contaba con ninguna posible ventana o ventilete, y era un espacio de dos por dos. Y la habitación donde estaba. Había un sillón destrozado, una pequeña mesita de luz (sobre ella una lámpara que alumbraba el lugar completo) y una ventana por donde solo pasaba su cabeza, y dos metros por encima de su altura. Pensó en abrirla y gritar, pero no había nada a quince kilómetros a la redonda (o eso había escuchado decir a Mathew). Se dejó caer en el suelo y comenzó a desacomodar su cabello de los nervios. Si él se enteraba de su embarazo, no salía con vida de allí, eso seguro.
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17 de septiembre
La puerta de la madriguera fue abierta de golpe.
-¿Ma¿Pa?- Llamó Ron- No responden Herms...- sonaba preocupado- desde ayer estoy intentando localizarlos.
-Tranquilo, los encontraremos...
-Amor, quédate aquí, yo revisaré el patio...
-De acuerdo...- Hermione se dirigió a la cocina. A los pocos minutos el pelirrojo volvió- ¿y?
-Nada...
-¿Arriba?
-Iré a ver, a lo mejor salieron- subió las escaleras y revisó cuarto por cuarto- ¿pa?...- abrió la puerta de su cuarto- ¡¿Pero que...¡¡Hermione¡Ven, ayúdame!- ella subió con cuidado pero aprisa- ¡Ven!
-¿Qué pasó?- preguntó preocupada.
-Ayúdame- ambos comenzaron a desatarlos y sentarlos- ¿qué pasó con ustedes?
-Es una historia larga- contaba Arthur, y Molly comenzó a llorar.
-Se la llevaron... se llevaron a mi nena...
-¡¿qué?!
-Se llevaron a Ginny, Mathew. La llevó amenazada.
-¿a dónde?- preguntó la castaña.
-No lo sabesmos.
-Tú quédate aquí, iré a buscar a Harry- Dijo Ron.
-Pero...
-No me tardo- la besó- cuídalos- le susurró.
-Ve, y cuídate tú...
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Ron tocó la puerta de la casa de su amigo.
-¡Ron!
-Harry se la llevaron...
-¿A quién?
-A Ginny...
-¡¿Qué?!
-Matthew encontró a mis padre y a ella con ellos. Se la llevó amenazada.
-¡¿Cómo?!
-No lo sé, vine corriendo a decírtelo, pensé que sabrías algo al respecto.
-¡No¡No puede ser!- se tomó la cara con ambas manos. Tocaron la puerta y Ron fue a abrir.
-Harry, es una carta para ti...- se la dio y cerró la puerta.
-¿qué dice?- la abrió.
-"Espero que la disfrutaras en mi ausencia... Va a morir Potter. Morirá por engendrar el niño de otro. Despídete. ¡Que pena que no la cuidaste lo suficiente ¿no?!"
-¡Maldito enfermo!- rompió la carta- ¿qué hice Ron¡La deje desprotegida!
-La encontraremos...
-Le dije que se fuera con tus padres... ella me dijo que no convenía, que sería el primer lugar donde buscaría y yo... insistí... ¡La mandé a sus psicópatas manos!
-No es tu culpa, solo querías lo mejor para ella¡cálmate!
-No puedo, vendí a mi esposa e hijo... ¡¿QUÉ HICE?!- Hermione irrumpió en su casa.
-¿Qué haces aquí?- preguntó Ron.
-Tu padre dijo que viniera a ayudar- corrió a donde estaba Harry y lo abrazó- Tranquilo, vamos a encontrarla... él es un idiota y es muggle... se le deben haber pasado un montón de cosas...
-¿Qué hay de su varita?- preguntó el pelirrojo.
-Dijo tu padre que hizo que se la diera antes de intentar nada...
-La pudo haber llevado a cualquier lugar...- se lamentaba- ¿Cómo se supone que voy a encontrarla antes de que le haga algo?- sollozaba.
-Tengo una lechuza que es de las más inteligentes- dijo la castaña- me costó una fortuna, pero lo vale, tú escríbele una carta y ponla en un sobre junto con papel y algo para que escriba, y ella se lo llevará.
-¡No se donde está Herms!- se desesperó- ¿cómo quieres que le escriba?
-No es necesario... solo dale algo que pueda oler a ella y Mitch seguirá su olor hasta encontrarla... tiene un olfato extraordinario. ¡Créeme! La he usado antes...
-¿Y si la alejó del país?
-Lo dudo- Dijo ahora Ron- La carta fue entregada y escrita hoy, él está por acá. Fue una entrega personal, además, es lógico que quiere llegar a ti, no la alejará demasiado.
-¡Inténtalo!- insistió Hermione- mientras seguiremos pensando, y quizás ganemos tiempo...
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Una vez habiendo enviado la lechuza, Harry se dejó caer sobre la silla. Ron acercó un té para él y para su prometida.
-Soy un estúpido- dijo luego de dejar la taza, tras beber un sorbo.
-No va a dañarla...
-No lo conoces Ron...
-¿a que te refieres?- preguntó la castaña.
-A que es completamente capaz...
-¿Por qué estás tan seguro?- preguntó nuevamente la castaña.
-Porque ya lo ha hecho antes- suspiró al notar que era el momento para contar la verdad.
-¿Cómo es eso?
-Cuando ella se divorció, no fue porque él le había sido infiel, ella ya sabía eso y estaba dispuesta a tolerarlo siempre y cuando él fuera feliz...
-Entonces¿por qué fue?- preguntó sospechando algo, Hermione.
-Él la maltrataba a diario, y cada vez que salía con nosotros, lo hacía a escondidas porque él no quería... Luego comenzó a dudar de mí. Creyó que ella lo engañaba conmigo y comenzó a pegarle de vez en cuando, o eso decía ella, pero sabía que día a día soportaba lo mismo. Nunca dijo nada a nadie porque lo amaba, y por su maldito orgullo...- suspiró- Va a matarme cuando se entere que se los conté...
-¿Cómo es que tú lo sabes?
-Porque lo descubrí y no supo ni pudo negármelo... No hice nada al respecto porque ella no me lo dejó, me impidió cualquier tipo de interposición en el asunto. Pero luego las cosas empeoraron... según él, ella no paraba de desobedecerla y la "castigaba" por ello. Ella comenzó a dejar de dormir a su lado, de acostarse con él. Por supuesto, eso no le agradó y comenzó a forzarla. Cuando yo me enteré ella ya estaba herida en todos los sentidos, así que se alojó en mi casa varios días hasta que logramos encerrarlo en la cárcel y obligarlo a firmar los papeles del divorcio muggle. El resto ya lo saben.
Ambos quedaron perplejos, no podían creer que ella hubiera sufrido tanto, ni que hubiera sabido ocultarlo tan bien. Nadie dijo más al respecto, y nada más en general. No se atrevieron a opinar, y Harry temía lo que Ron fuera a decirle por su estúpido descuido. Tenía la impresión de que en cualquier segundo, él le saltaría encima y lo estamparía al suelo por idiota, " y bien merecido que me lo tengo...".
