Cap. 02
Incógnita
Varias horas más tarde, Seiya y los demás se encontraban esperando por alguna noticia. El grupo estaba demasiado apesadumbrado. Hyoga había regresado al departamento de Seiya y les había llevado algo de ropa, pero eso era lo de menor importancia, ahora estaban en asuntos más importantes.
Ikki observó a su hermano, el cual estaba perdido en sus pensamientos.
¿Shun?
¿Si, hermano?
Ikki se acercó al peliverde, observando atentamente sus facciones preocupadas.
¿En que piensas?
- Nada, un sueño que tuve.
Sin nada más que hacer, Seiya y Hyoga voltearon a ver al jovencito, y se sentaron a su lado.
¿Qué tipo de sueño?
¿Acaso con June?
¡Seiya!
Shun se puso totalmente rojo ante la pregunta indiscreta de Seiya, haciendo sonreír a sus amigos.
- No... Fue...demasiado extraño... vi una sombra negra, se acercó a mi y me tocó... tuve miedo, pero no pude despertar, quise hacerlo, pero algo me lo impedía...
- Y sentiste desesperación por sus manos frías... pero aún así, esa sombra no te permitió despertar.
Shun volteó a ver totalmente impresionado a Hyoga, el cual volteó a mirarle.
- Creo que comienzo a entender lo que le sucedió a Shiryu...
¿Tú también lo viste?
- Creo que todos lo vimos.
Seiya suspiró, en ese instante, su celular comenzó a sonar.
¿Buenas noches, diga?
¿Seiya?
¿Señorita Saori?
Todos voltearon bastante sorprendidos. Saori nunca les llamaba, y menos al celular.
- Seiya, esto es importante, necesito que vengan al Santuario de inmediato, es necesario que los protejamos.
¿Protegernos?
- Hay algo, no sabemos que es, anda suelto y puede...
- Creo que... es un poco tarde, Saori.
- Ay no... ¿Sucedió algo?
- Más o menos.
Seiya comenzó a contarle todo a Saori, la cual se escuchaba bastante preocupada.
- Un momento.
Seiya se quedó esperando un par de minutos, y escuchó al fondo un poco de lo que estaba sucediendo.
¿Ya pasó?
- ...¿Shiryu?
- ...está bien maestro?
- ...aquí.
- ...no, no es la solución...
- Pero...
¿No traería...
- ...Dokho?...
Seiya se sintió bastante molesto de escuchar solamente parte de la que estaba sucediendo.
¿Seiya?
- Aquí.
- Escucha, saquen a Shiryu de ese hospital y tráiganlo a santuario de inmediato, lo que está por ocurrir no lo van a poder lidiar los doctores.
- Saori¿Qué sucede?
Athena se mantuvo en un silencio incómodo.
- Los esperamos en la cámara del Patriarca.
Tras decirlo, la diosa colgó.
Seiya bufó enojado y explicó lo que había sucedido, intrigando aún más a sus compañeros.
¿Y ahora como lo sacamos?
- Y yo que voy a saber.
- Yo me encargo.
Hyoga se retiró y habló con la recepcionista, después con algunos doctores, y al cabo de 15 minutos ya estaban listos.
¿Qué hiciste?
El caballero del cisne sonrió.
- Les dije que acababas de hablar con la hermana de Shiryu y que es una enfermedad de familia, por lo que hay que trasladarlo al hospital donde trabaja el padre de nuestro amigo, para que le den el tratamiento adecuado.
Todos lo observaron con la boca abierta, y el cisne les guiñó un ojo.
¿Y nos van a dar ambulancia, o algo?
- Na, solucioné que lo vamos a llevar nosotros, pero al menos le pusieron un calmante, por
lo que no vamos a batallar de aquí al santuario.
Los caballeros sonrieron.
Mientras tanto, en el santuario, Saori se encontraba en la cámara del patriarca, y había puesto al tanto a sus caballeros de oro.
- No nos queda otra que esperar a que lleguen.
- Cierto.
Dokho se encontraba en una esquina, completamente sumido en sus pensamientos, una mano se posó sobre su hombro.
- No debe preocuparse patriarca, Shiryu estará bien.
- No lo se Milo... me preocupa mucho.
- Usted sabe que es muy fuerte, no se dará por vencido.
- ...eso espero.
El "joven" patriarca levantó la mirada.
¿Cómo va Mu?
- Aún no responde.
Ambos hombres voltearon a ver el lugar donde se encontraba el caballero de Aries, el cual se encontraba de pié con sus brazos a los costados, su cosmos encendido, sus ojos abiertos, totalmente en blanco. Y si uno se ponía a analizarlo, observaba que los pies de Mu no estaban tocando el suelo.
¿Cuánto lleva en trance?
- Como cinco horas.
- Ya es demasiado...
- Si Mu estuviera con nosotros en este instante, podría ir y tele transportar al chico dragón hasta acá.
- Pero no es posible de momento Aldebarán, debemos confiar en los caballeros de bronce.
En ese instante, el cosmos de Mu comenzó a descender, y sus pies tocaron el suelo.
Parpadeó un par de veces mientras lentamente se volvían visibles sus ojos azules, haciendo que los demás se le acercaran.
- Mu¿Qué pasó?
¿Qué viste?
¿Estás bien?
El caballero de Aries los observó un momento, y abrió la boca para decir algo, pero le fue imposible, ya que se desvaneció por completo, cayendo en los brazos de Saga.
- Ahora no nos va a poder decir nada.
- Compréndelo Saga, ha utilizado mucha energía.
- Eso quiere decir que no va a poder traer a Shiryu.
- Es cierto.
Shura se quedó pensativo largo rato y se acercó a la diosa, la cual observaba todo atentamente.
¿Athena?
¿Si?
- Debido a la gravedad del asunto¿Puedo ir a esperar al caballero dragón al aeropuerto?... me preocupa.
- Puedes ir Shura.
- Nosotros también vamos.
Shura volteó, y observó a Aioria, Camus y Afrodita.
- También nos concierne saber.
Shura aceptó con la cabeza y salió de la cámara del patriarca, acompañado de los otros caballeros.
Una hora más tarde, los jóvenes caballeros de bronce bajaban del avión privado de la fundación Kido, ahí los esperaba un helicóptero, el cual los llevó tan pronto como se pudo al coliseo. Donde los esperaban los caballeros dorados.
¿Cómo est�?
- Bastante mal.
- Tuvo otro paro respiratorio.
- Nos asustamos mucho, creímos que se iba a morir.
- Vaya... dámelo, yo lo llevo.
Shura tomó en sus brazos a Shiryu y el grupo se dirigió al santuario.
¿Y Mu?
- Cierto¿Por qué no vino y nos llevó al santuario? Sería más fácil.
- Por que Mu está ocupado ahora.
¿Qué puede ser tan importante?
Camus tomó a su discípulo del hombro.
- No es cosa de que lo que esté haciendo sea mas o sea menos importante que ayudar a Shiryu, sabes perfectamente que si estuviera en manos de Mu ayudar, ya estaría aquí.
- Camus tiene razón, nunca voy a entender por que Mu protege tanto a ese chico.
- Por que lo admira mucho Afrodita. Shiryu es excepcional a su manera.
- Tienen razón, lo siento...
- Mu estuvo en trance cinco horas, y hace poco despertó, pero estaba demasiado débil.
¿En trance?
- Mu sintió una presencia, y se puso a investigar, pero al parecer la investigación llegó a algo mucho mas profundo, hasta que cayó semi inconsciente.
- Vaya.
- Bueno, ya llegamos, espero que Shiryu aguante, por que vamos a subir todo el santuario corriendo.
¡CORRIENDO?
- A menos que te quieras quedar atrás, Seiya.
¡Claro que no!
El grupo comenzó a correr escaleras arriba, vigilando mucho el estado de Shiryu, el cual en lo único que cambió fue en una muy alta fiebre, razón por la que Shura se lo entregó a Camus, quien intentó mantenerlo en la mejor condición posible.
Finalmente, llegaron hasta la cámara del patriarca, donde fueron recibidos de inmediato, y Shiryu fue colocado en una de las habitaciones. La misma en la que había estado descansando Mu, el cual ya estaba restablecido, y se encontraba con los demás caballeros, menos Shura, el cual se había quedado a velar por Shiryu.
¿Y bien?
- Ya trajimos a Shiryu, ahora queremos saber que sucede.
Saori bajó la mirada y volteó a ver a Mu, el cual suspiró.
- Estamos en problemas... muy grandes problemas...
N/A´s: Lady Gloria: El capi no dice mucho¿sabes?
Lady grayson: No molestes, te aseguro que con el siguiente nos van a linchar.
L.G. - Nos me suena a manada, recuerda que fué tu idea.
L.GN - Tranquila graciocita, en el próximo capi vamos a ver que pasó a con Shiryto.
A quienes leyeron nuestra historia, se los agradecemos mucho, y esperamos que sepan que el fic si es de humor, solo que sale mas delante, cuando todas las calamidades terminen, ok?
A todo mundo, cuídense, besitos.
Lady Gloria y Lady Grayson.
