Bueno, aquí llega el capítulo tres y el fin de lo que era una introducción. Siento que haya tardado tanto en llegar, pero es que la musa me abandonó completamente. Y la verdad es que su regreso no ha sido muy inspirador, pero al menos me permite avanzar un poco. No es bueno dejar esto a medias. Así que siento la espera y espero que os guste.

Muchas gracias a Joaquín por sus ánimos y sus críticas. Eres un solete ;).

Disclaimer: Ni Naruto ni ninguno de los personajes que salen en este capítulo ni en los anteriores me pertenece. Todos son obra de Kishimoto-sama (alabado sea).

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Kiba Inuzuka era un niño recién admitido en la Academia cuando vió a Ino por primera vez. Era difícil no fijarse en ella. Era preciosa, con su pelo rubio y sus ojazos azules, y fuera donde fuera, era el centro de atención. Coincidía con ella en clase, y alguna vez jugaron juntos, pero a medida que crecieron, se distanciaron definitivamente. Llegaron a esa edad en que los niños se separan y se forman grupos de amigos distintos. También ayudó al distanciamiento el hecho de que Kiba fuera un buscalíos y algo gamberro, y también, el que Ino decidiera dejar de ocultar su amor por Sasuke. Al Inuzuka no le apetecía estar con alguien que se pasaba las horas ensalzando las virtudes del gran Sasuke. Al final, el único nexo de unión entre ellos era la Academia.

Para Kiba, Ino solo era esa compañera de clase rubia que se peleaba con la pelirrosa por la atención del Uchiha, y que estaba en el grupo de Shikamaru y Chouji.

Por eso, cuando la rubia kunoichi abrió la puerta de la habitación y le preguntó qué estaba haciendo, el joven no supo qué decir ni hacer, y se la quedó mirando perplejo, intentando comprender, qué hacía ella allí, por qué esa chica con la que no tenía relación estaba en la puerta de su habitación.

Si alguien le hubiera preguntado a Ino Yamanaka si era amiga de Kiba Inuzuka, hubiera dicho tranquilamente que no. Kiba era para ella solo un compañero de clase, ése al que casi siempre llamaban la atención por dormir en clase o por hacer alguna trastada, generalmente junto con Naruto Uzumaki, el único que le superaba en eso. Alguna vez habían jugado juntos, sí, pero cuando eran pequeños, en esa época en que todos los niños se juntan y juegan aunque ni siquiera sepan sus nombres. No tenían más relación que esa, y luego cada uno se fue por su lado, con su grupo de amigos, como tantos otros. Se fijó en él cuando aprobó en la Academia y pasó a ser gennin, y también cuando superó la prueba en el bosque de la muerte, y durante los combates, pero igual que se había fijado en los demás.

Por esa razón, cuando Hinata Hyuuga se le acercó en la cafetería del hospital y le pidió por favor que fuera a ver al Inuzuka mientras su hermana llegaba no supo qué decir. Estuvo a punto de negarse. Ella quería estar con Chouji, y a Kiba prácticamente no le conocía. Pero Chouji ya tenía a Shikamaru haciéndole compañía, y también a su padre. Compañía no le iba a faltar, y según Hinata, Kiba iba a estar solo, pues todo el que podía estar con él estaba ocupado en una misión, o trabajando, como Hana.

Pensó entonces en lo triste que debía ser estar en la cama de un hospital sin nadie a tu lado.

Y pronto le quedó claro a Ino que no iba a dejar que el Inuzuka pasara ni un minuto a solas y accedió a ir. Hinata se lo agradeció profundamente, añadiendo que dejarle solo le preocupaba mucho por si se le ocurría escaparse o hacer alguna tontería.

"¿Que le preocupa que se escape?", pensaba la rubia mientras se dirigía a la habitación de Kiba, "pero ¿cómo iba alguien a ser tan tonto cómo para escaparse del hospital estando gravemente herido?"

Entonces abríó la puerta y se encontró a Kiba levantado, gimiendo de dolor en medio de la habitación.

- ¡se puede saber qué estás haciendo!

Kiba la miró perplejo durante un instante, preguntándose qué hacía ella allí mirándole, primero sorprendida y después claramente enojada. Cayó entonces en la cuenta de la situación en la que se encontraba, gimiendo de dolor. Su orgullo le hizo erguirse de forma automática, pero un nuevo y doloroso pinchazo le hizo inclinarse de nuevo.

"¡Maldita sea¿Por qué tenía nadie que verme en esta situación? gimiendo como un gatito herido¡Si al menos hubiera sido Hinata no me habría importado!"

- Pues es obvio que intento salir¿no? – le respondió cortante - Y ¿qué haces tú aquí?

Ino, lo miró incrédula.

- Pensé que Hinata exageraba, pero no¡de verdad intentas irte en tu estado!

- ¿Hinata?

- Sí, ella me dijo que viniera a hacerte compañía porque te quedabas un rato solo, y además tenía miedo de que intentarás irte a entrenar. ¡Y yo qué pensaba qué exageraba!

- Entonces estás aquí por que Hinata te ha dicho que vinieras¡porque no se fiaba de mí!

Los ojos de Ino brillaron divertidos ante la reacción del Inuzuka.

- ¡Ja! Y parece que tenía motivos para no fiarse, así que no me vengas con esa actitud de ofendido. Venga, que te ayudo a acostarte de nuevo. No estás en condiciones de hacer esfuerzos, por lo que me han contado.

Antes de que Kiba pudiera replicar, la kunoichi se dirigió a él, lo sujetó con delicadeza y lo ayudó a ir a la cama y a acostarse. Kiba se dejó llevar pues, muy a su pesar, reconocía que no se sostenía derecho, pero no por eso dejó de quejarse.

- No sé por qué pensáis que no estoy en condiciones de hacer esfuerzos. Ni siquiera me han dado la oportunidad de demostrar que estoy bien. Los médicos me tienen amarrado a esta cama todo el día. Debería estar entrenando, haciéndome más fuerte y mejorando, o con Akamaru, en vez de aquí. Si Naruto sale¿por qué yo no?

"Así que es eso" pensó Ino mientras arreglaba las sábanas, y dejaba que Kiba se desahogara. Podía notar la impotencia en el tono de voz del joven. "Él se siente igual". A lo largo de los días había visto a casi todos sus amigos del mismo modo, con la misma expresión en los ojos, con el mismo tono de voz. La impotencia y la frustración por haber fallado la misión, por no haber sido lo suficientemente fuertes… Recordó lo que Sakura le había comentado acerca del estado de ánimo de Naruto, y de cómo se escapaba para entrenar e ir en seguida tras Sasuke de nuevo.

Y entonces cayó en la cuenta de algo más. No se trataba solo de la misión. Lo cierto es que estaba bastante claro. "Si Naruto sale¿por qué yo no?" había dicho el joven. Tuvo que disimular una sonrisa. Ya había oído comentar a Shikamaru y Chouji la tonta rivalidad que había entre los dos¡pero no sabía que llegaba hasta ese extremo, aunque¿no habría hecho ella lo mismo si hubieran estado Sakura y ella en esa situación?

"Es posible, pero no es el caso. Le he prometido a Hinata que cuidaría de él así que intentaré quitarle esa idea de la cabeza".

- Dime una cosa¿si Naruto se tirara por un puente, poniendo en peligro su vida, tú harías lo mismo?

- Kiba la miró enojado, tanto por la pregunta como por ser interrumpido de forma tan brusca.

- No, claro, que no, no soy estúpido.

- Um, entonces si Naruto se tirara por un puente, tú no te tirarías, y además pensarías que él es estúpido por tirarse.

El Inuzuka, no contestó, aunque asintió levemente con la cabeza. Ya se había dado cuenta donde quería llegar Ino. Era algo lógico y bastante evidente, aunque no le gustaba el lugar en el que le iba a dejar a él.

Ino continuó al verlo asentir. Se sentía como si le estuviera hablando a un niño pequeño. Pero si se comportaba como si lo fuera, así lo trataría.

- Pero, si Naruto, desoyendo los consejos médicos, decide levantarse y escaparse del hospital, estando herido, y poniendo así en peligro su salud y su vida, tú, en vez de pensar que es estúpido, te dedicas a intentar imitarle.

Kiba, no supo qué le daba más rabia, si el hecho de que Ino tuviera razón, o el que hubiera dejado claro que solo podía "intentar imitar" a Naruto.

- Ey, no es lo mismo…

- Sí lo es, Kiba. Ya tendrás tiempo para entrenar una vez que te hayas recuperado. Todos lo tendréis. Así que basta ya de tonterías.

El tono de voz de la kunoichi dejaba bastante claro que no esperaba una réplica y que dejaba zanjada la cuestión. El Inuzuka no pudo hacer otra cosa que admirar a Shikamaru y Chouji, convertidos de repente en mártires para él por tener que aguantar a semejante chica en su equipo. ¡Qué diferente era de Hinata! La tímida Hyuuga era perfecta comparada con Ino. Era delicada, discreta y paciente. Y al parecer la rubia estaba acostumbrada a hacer lo que quería y salirse con la suya, a poner su voz por encima de las demás. Quizás eso le sirviera en su equipo¡pero con él no¡ni siquiera eran amigos¿Con qué derecho se creía para hablarle así?

Abrió la boca para decirle, posiblemente una grosería, pero nuevamente se quedó mudo al ver que la muchacha se dirigía a una mesita auxiliar y la colocaba al lado de la cama, sentándose ella al lado.

- ¿Qué estás haciendo?- pudo por fin preguntar Kiba, al verla revolver en un bolsillo del portakunais. ¿Estaría pensando en matarle¿para qué si no iba a sacar un kunai?

Pero para su sorpresa no fue un kunai lo que salió del bolsillo, sino una baraja de cartas.

- ¿Qué esperabas? – le dijo Ino al ver su cara – no querrás que me quede aquí todo el rato oyéndote quejarte¿no? Venga, vamos a jugar a algo.

- Em¿guardas una baraja en el portakunais?

- Sí, claro – respondió la joven como si fuera lo más normal del mundo y la pregunta del chico estuviera de más.- Bueno – se vió obligada a añadir al ver su expresión – no llevo bolso¡a ver dónde querías que la metiese!

Y empezó a repartir sobre la mesa, dejando nuevamente a Kiba sin palabras.

Una hora después, Hana llegaba a la habitación, encontrándose a los dos gennins discutiendo por una jugada y demasiado entretenidos para darse cuenta de su presencia. La hermana mayor de Kiba sonrió ante la escena y fue a la cafetería a por un café. No creía que a su hermano le importara que tardara unos minutos más, y, por lo que ella había podido ver, estaba bien acompañado.

Algo más tarde, cuando Ino ya se había marchado, el joven Inuzuka le recriminaba a su hermana haber tardado tanto, dejándolo así más tiempo del necesario con esa mandona y testaruda muchacha. Hana sonreía sin decir nada, pues no había visto a su hermano tan animado desde que estaba en el hospital. Le divertía oír a Kiba quejarse de lo testaruda y mandona que había resultado Ino (cuando él era muy parecido o quizás peor), y de cómo le había tratado.

- Sólo espero que de aquí a mañana haya aprendido a jugar a las cartas.

Hana no pudo menos que echarse a reír.

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Bueno¿os ha gustado o ha sido un petardo? Se que son capítulos algo cortos pero prometo alargarlos. Espero reviews y si es posible no muy crueles U.