Después de muchos meses, continuo con la historia de Ino y Kiba. Tendría que haber actualizado muucho antes, pero tenía mucho que hacer y tenía muchas dudas sobre como continuarlo. Y lo dejé estancado. Pero tengo la intención de retomarlo. Y espero que me perdoneis por dejar pasar tanto tiempo.

Finalmente, el nuevo capitulo esta aquí. Espero que os guste :).

Disclaimer: Naruto no me pertenece. Ni él ni ninguno de sus personajes.

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Capítulo 4. Cuestión de orgullo.

Hacía un calor sofocante. Pocos en Konoha recordaban un verano tan caluroso como éste. El sol caía sin piedad y el aire estaba tan caliente que casi no se podía respirar.

Lo que más apetecía era quedarse a la sombra, beber cualquier cosa fría y no hacer nada. Pero muy pocos en la aldea podían permitirse esos lujos, y los jóvenes chuunins no se encontraban entre ellos. Se levantaban al alba para entrenar en un intento de evadir el calor, pero sus maestros no iban a dejar que las cosas les resultaran tan fáciles. Alargabanlas sesiones de entrenamiento hasta el mediodía, con el ardiente sol sobre ellos, haciendo que incluso el más resistente de los chuunins cayera rendido debido al increíble esfuerzo al que eran sometidos. Sin embargo ese esfuerzo se veía recompensado al dejarles sus maestros las tardes libres, y a menos que tuvieran misiones podían disfrutar de unas horas de descanso.

Precisamente en lo que haría esa tarde era en lo que pensaba en ese momento Sakura,, mientras trataba de reanimar a un gatito herido en un accidente. Su maestra Tsunade, la Godaime de la aldea, la había puesto al cuidado del animal como parte de su entrenamiento como médico. La joven kunoichi deseaba que llegaran las 4 para poder descansar un poco. Y es que Tsunade no solía dejarle mucho tiempo libre. Siempre que sus tareas como líder de la aldea no se lo impedían, la tenía entrenando hasta la extenuación, con unos métodos que la mayoría denominaría como crueles, pero ella no se quejaba, porque bajo su supervisión había mejorado mucho. El tener a una Sannin como maestra particular sin duda era lo mejor que podía haberle pasado.

El ser su única alumna suponía una completa dedicación de Tsunade hacia ella, y habían trabajado a conciencia los muchos defectos que Sakura tenía como ninja. Y aún les quedaba mucho trabajo por hacer, pues Tsunade era muy exigente.

"La vida de un ninja es una lucha constante en la superación personal, Sakura. Nunca debes dejar de trabajar y de esforzarte por ser mejor cada día. No debes olvidar que por muy buena que llegues a ser, siempre puedes encontrar un adversario mejor que tú.

Además un ninja médico nunca deja de aprender. Tendrás que llevar una vida dedicada al estudio y al combate, el entrenamiento de la mente y del cuerpo. Debes comprender que ayudar a los demás será tu única meta, y tu única recompensa."

Todo esto Tsunade lo sabía además por experiencia personal propia, y la joven kunoichi encontraba sus relatos tremendamente valiosos y enriquecedores. De esta forma le quedaba más claro que su duro entrenamiento tenía una razón de ser y que no podía "dormirse en los laureles". Trabajaría duro, como siempre había hecho.

Y es que Sakura estaba acostumbrada a trabajar duramente. Nunca había sido una gran ninja, y ella lo sabía. En la Academia sacaba buenas notas en los exámenes teóricos porque era un ratón de biblioteca y se pasaba largas horas estudiando. Sin embargo, una cosa eran los exámenes teóricos y otra los prácticos. Y en la práctica Sakura fallaba mucho. La marca de ser una inútil y un estorbo para su equipo siempre había pesado sobre su conciencia. Pero ahora por fin sentía que era de ayuda. Y eso la hacía felíz. O la hubiera hecho feliz, si la sombra de la marcha de Sasuke no oscureciera su corazón.

Bajo sus manos, el gatito, totalmente recuperado, soltó un maullido de alivio que apenas hizo sonreir a la pelirrosa. El recuerdo del Uchiha la había entristecido una vez más.

Sasuke-kun, vuelve… por favor…

Mientras tanto, no muy lejos de allí, otra joven kunoichi trataba de calmar el mal humor de su amiga.

Por favor Ino, alegra esa cara, solo era un combate de entrenamiento.

¡No! Era más que un simple combate.

Ino e Hinata, caminaban juntas hacia la casa de ésta después del entrenamiento. Sus dos equipos llevaban varias semanas entrenando juntos. Kurenai y Asuma habían decidido que sería bueno juntarlos, para hacer que se enfrentaran a nuevos adversarios y técnicas. Los seis chuunins habían estado de acuerdo con tal decisión, y los combates de entrenamiento les resultaban ahora mucho más interesantes al variar los contrincantes. A eso se añadía la satisfacción de poder luchar junto a sus compañeros y hacer ver de lo que eran capaces.

Sin embargo, Ino, que al igual que sus compañeros se había mostrado contenta con la idea en un principio, empezaba a mostrar un cambio de actitud ante la idea de tener que entrenar con el equipo 8. La culpa de esto la tenía solo una persona: Kiba Inuzuka.

En un primer momento, cuando habían tenido que realizar algún combate de entrenamiento, ella se había enfrentado a Hinata. Había descubierto que la Hyuuga había superado su torpeza y timidez al combatir y que podía resultar una adversaria temible. Sin duda el enfrentarse a su Byakugan era una de las cosas más estimulantes que había hecho en mucho tiempo y con la que más había disfrutado. Además, a raíz de esta situación de juntar equipos, ambas kunoichis habían tomado mucha confianza y una buena amistad había surgido entre ambas.

Después de pelear con Hinata, Asuma y Kurenai habían decidido que se enfrentara a Shino. El Aburame le ponía los pelos de punta a la rubia. Le resultaba una persona muy extraña y además los bichos… bueno, no es que le resultaran especialmente agradables. Pero pronto descubrió que Shino era un joven muy inteligente y amable, y su concepto de él cambió bastante. Era muy bueno luchando y mantenía siempre una calma y una seguridad que ella admiraba. ¡Y además la estaba ayudando a superar su "repelús" por los insectos! Sin duda cada día que pasaba el chico le caía mejor, aunque todavía pensara que era algo raro.

Pero, como ella misma diría después, no podía tener la suerte de que todos los del equipo 8 fueran joyas. El día que le tocó enfrentarse a Kiba empezó a sentir molestias en el estómago antes incluso de tenerlo delante.

Había tenido la suerte de "sufrirlo" durante todo el tiempo que el chico estuvo ingresado en el hospital. Cada vez que Ino iba a ver a Chouji, visitaba también a Kiba. Y por supuesto, le llevaba algún obsequio, como hacía también con su compañero. El hecho de que el joven ya estuviera acompañado no le impedía acompañarlo también un rato. Hinata le dijo en una ocasión que no tenía que verse obligada a ir siempre por una vez que ella se lo había pedido como un favor, pero Ino le contestó que para ella no suponía molestia alguna. Le resultaba de mala educación no seguir visitando al Inuzuka o no llevarle algún obsequio ya que iba a ver a Chouji. Y además (y este comentario hizo reír a Hinata) si no continuaba yendo, ¡Kiba creería que había conseguido acabar con su paciencia y que la habría vencido! ¡Y eso nunca!

Así, durante varias largas semanas los dos jóvenes habían mantenido animadas discusiones y enfrentamientos verbales, muchos de ellos observados por una Hinata asustada y una Hana divertida. Pero a pesar de los gritos, los insultos y las discusiones, Ino siempre volvía y Kiba siempre la esperaba paciente. La versión oficial era que continuaban por orgullo. Y si realmente disfrutaban aunque solo fuera un poco, era algo que se guardaban para ellos. Lo único cierto es que cuando Kiba salió del hospital, ambos dijeron a su grupo de amistades que el tormento por fin había acabado.

Pero ahora, el tormento volvía. Si Ino perdía un combate, el joven no tardaba en realizar un comentario burlón sobre su derrota, comentario que siempre le era devuelto por ella cuando era él el que perdía. Nunca había ido más lejos la cosa y el orgullo de Ino siempre lo había soportado bien, pero el día que le tocó enfrentarse a Kiba la cosa cambió.

El joven había llegado al área de entrenamiento con una sonrisa de suficiencia en su rostro. Ella le sonrió de igual forma, no dejándose intimidar. Pero Kiba no se quedó callado. Estaba decidido a irritarla a toda costa.

- ¿Estás segura de querer combatir contra mí? Aún estás a tiempo de echarte atrás. Sólo tienes que decirle a Asuma que no te encuentras bien.

- Me encuentro perfectamente y estoy muy segura de querer combatir contra ti.

- Um, ¿de verdad? Porque no tienes demasiada buena cara. Sería mejor que lo dejaras ahora.

- ¿Qué pasa Kiba? ¿Tienes miedo de perder contra mí? ¿Por eso intentas que me retire?

- ¿Miedo de perder contra ti? ¡Qué idea tan absurda! ¡Como iba a tener miedo de algo que no va a ocurrir nunca! No, lo que pasa es que cuando acabes tirada en el suelo completamente derrotada, humillada y llena de barro, empezarás a quejarte y lamentarte y eso sí que será una molestia.

- ¿Derrotada, humillada, llena de barro?- los ojos de Ino, echaban chispas, con su paciencia ya al límite, si Asuma o Kurenai no iniciaban ya el combate, se lanzaría sin más a sacarle los ojos a ese engreído. Kiba tenía la "virtud" de sacarla de sus casillas casi sin esfuerzo. -No hemos pasado juntos tanto tiempo como para que se me peguen tus aficiones.

- Ya veo, eso es lo que pasa. Tú lo que quieres es pasar más tiempo con un tío tan guapo y atractivo como yo. Por eso estás deseando combatir, para tener contacto físico conmigo.

La paciencia de Ino se desbordó, incapaz de aguantar más tiempo sin darle su merecido, se lanzó hacia él. Kurenai, asombrada, se dispuso a parar el combate pero Asuma la detuvo porque pensaba que Ino debía ser capaz de soportar ese tipo de provocaciones. El hecho de que hubiera caído en el juego de Kiba lo sorprendía, pero ya que así estaban las cosas, esperaría a que hubieran acabado para reprender a la joven su falta de autocontrol.

La falta de paciencia de Ino la puso en una situación de inferioridad desde el principio. Tan deseosa estaba de partirle la cara a Kiba que apenas pensaba con claridad. Sus movimientos eran torpes y poco controlados y al joven no le costaba nada esquivarlos.

Había caído en una trampa de principiante, burda por su simplicidad. La provocación era algo que no debía hacer efecto en ninjas de su nivel. Y sin embargo ahí estaba ella, poniéndose cada vez más furiosa, tanto por no poder darle su merecido como por darse cuenta de que estaba actuando como una tonta y de que era incapaz de parar.

- Venga Ino, no me digas que esto es todo lo que sabes hacer- dijo Kiba burlón.

- ¡Maldito seas!

Se lanzó hacia él en un intento casi desesperado de darle un golpe frontal, pero nuevamente, el Inuzuka la esquivó, y aprovechando el impulso que la chica llevaba, la derribó y la inmovilizó en el suelo.

Asuma y Kurenai detuvieron el combate. Ino ahogó un grito de frustración. Había perdido de forma humillante. Y se lo tenía merecido por dejarse irritar de esa manera. Soportó con estoicismo el sermón de su sensei. Por mucha rabia que sintiera nunca tenía que haberse dejado provocar. Una vez más calmada, se dio cuenta que haber decepcionado a Asuma era lo que más le dolía.

Pero no volvería a pasar. De eso podía estar seguro.

Y mientras caminaba a su casa tras en el entrenamiento, ya pensaba en como podría vengarse y devolver la humillación recibida. Entonces sonrió de forma malvada.

- ¿Sabes Hinata? Se me ocurre una cosilla que podría darme ventaja para la próxima vez que combata contra Kiba…

Hinata la miró con recelo y curiosidad. No le gustaba que sus dos amigos pelearan y discutieran. Pero en el fondo no le preocupaba demasiado. Sabía que no había nada malo que temer. En realidad sabía más que la mayoría, pues era una buena observadora y sabía interpretar los gestos de los demás. Por eso cuando vio a su amiga sonreír maquiavélicamente por la perspectiva de una dulce venganza, no pudo evitar sonreír ella también, aunque por motivos bien diferentes…

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Se admiten críticas . Se que no es muy largo, pero al menos espero que no sea muy malo.

Un saludo.