Cap. 12

Sobrevivir


Santuario

Habían pasado dos días desde la llegada de Di-chan, y las cosas parecían mejorar muy lentamente. Máscara y Afrodita estaban demasiado ocupados peleando como para ponerle algo de atención a la pobre niña, quien se pasaba el tiempo con las "tías" Marín y Shaina.

¡Te digo que tu casa se ve espantosa!

¡Y que con eso?

¡Tu hija no puede dormir en semejante cementerio!

¿Y quien dice que no?

¡Yo lo digo!

¡QUIEREN CALLARSE LOS DOS?

Ambos caballeros se callaron y cambiaron a su forma chibi mientras Dokho les observaba de manera asesina.

- ESCÚCHENME BIEN, PAR DE MEQUETREFES, ESTA CASA SE CAMBIA EN BENEFICIO DE LA PEQUEÑA DI-CHAN, ENTENDISTE, MÁSCARA?

- (Afro) ñ.ñ

¡Y TÚ, AMANERADO DE QUINTA!

- O.o!

- NO VAMOS A HACER LA ESTUPIDEZ QUE TU DICES SOBRE LLENAR LA CASA DE LISTONES ROSADOS!

- Pero…

- HE DICHO QUE NO, Y AHORA PÓNGANSE A TRABAJAR!

Con un último grito del patriarca, ambos chicos dejaron caer sus cabezas resignados, y se prepararon para empezar el trabajo, mientras Dokho se retiraba rumbo a la casa de géminis.

De repente, sonaron de algún lugar trompetas y redobles de tambores, anunciando como si fuera a empezar una carrera de caballos.

- Ay no.

¿Qué día es hoy?

¿Y YO QUE VOY A SABER, IDIOTA?

¡Donde rayos dejé el calendario!

Máscara salió corriendo a alguna esquina de su templo y sacó su calendario, el cual tenía el día exacto en el que estaban marcado en rojo.

- WAAAAAAAAAAA, ALERTA ROJA, ALERTA ROJA, ALERTA ROJA!

Máscara empieza a correr en su manera chibi por todo el templo y alrededor de Afrodita con el calendario en las manos y gritando como loco, haciendo que una gigantesca gota de sudor adornara la sien del picasiano.

¡SE PUEDE SABER QUE TE SUCEE, MÁSCARA TONTO?

Gritó ya totalmente desesperado el caballero con peinado de los ochentas mientras le arrancaba el calendario. Observó la fecha y sus ojos se relucieron a dos pequeñísimos puntitos.

¡WAAAAAAAAAAAA!

Ahora no era uno, sino dos los chibis que corrían como locos por toda la casa de cáncer, hasta chocar el uno con el otro y abrazarse FUERTEMENTE mientras una avalancha de dorados se avecinaba de las casas más altas, tomándoles alguien de la ropa y arrastrándolos en el camino, mientras esos dos gritaban a todo pulmón.

¡YA LLEGÓ ATHENAAAAAAAAAAAAAA!

Y mientras los doraditos van a recibir a su MUY (��aja) adorada diosa, quien acaba de llegar de un viaje de negocios, cambiamos el escenario a un lugar no muy lejos de las doce casas, cerca del recinto de las amazonas, debajo de un árbol, para ser mas precisos.

Ahí encontramos a Cassios, vestido con la armadura que antes perteneciera a Docrates (no recuerdo el signo de esa armadura, pero era grande, roja y tenía una capa) quien observa totalmente idiotizado a su maestra, la reina de las cobras.

Ella y Marín se encontraban no lejos de ahí, jugando con la pequeña Dy-chan.

El caballero se mordió los labios al ver la sonrisa que adornaba los labios de la peliverde, y como esa sonrisa brillaba cuando tomaba a la pequeña en brazos, girándola por el aire y llenando el ambiente de su angelical risa, la cual se combinaba con la de la pequeña, y Marín, quien apenas y podía creer tanta ternura en le reina de las serpientes.

¿Señor Cassios?

El hombre volteó y se encontró con el joven Unicornio, quien se notaba algo nervioso al estar cerca de semejante monigote.

- La señorita Kido ya llegó, y, me encontré al señor Máscara Mortal, dice que manda traer a la niña.

Cassios frunció el ceño y volteó a ver a su maestra, momento que Jabu utilizó para salir corriendo.

El caballero suspiró, ya que le hubiera gustado observar mas tiempo a la mujer que amaba, pero empezó a avanzar hacia ella.

¿Señorita Shaina?

La joven volteó y observó a su antiguo alumno, y sonrió.

- Hola Cassios.

- E-el señor de cáncer pide a su hija.

- De acuerdo, ya vamos.

Marín se puso de pié y se sacudió un poco. Shaina le iba a imitar pero Cassios le ofreció su mano. La amazona parpadeó un par de veces y frunció el ceño.

- No necesito ayuda.

Y tras decirlo se puso de pié, comenzando a caminar con paso altivo y orgulloso, haciendo que Cassios se desanimara un poco.

- Que mala eres con él.

- El comienza a pensar que soy débil.

- Pero tú sabes que no lo eres.

- Si pero… pero… ¿Qué rayos ocurre allí?

En las doce casas, podemos ver a todos los dorados sirviendo de burros de carga con las cosas de su muy amada y sabía diosa (nótese el sarcasmo).

- Esta es tarea de los brutos de bronce.

- Es cierto, pero ahora me pregunto, como rayos les hacen ellos para cargar la misma cantidad de maletas si solo son cinco.

Continuando con sus cavilaciones, los dorados continuaban con su asenso y estaban saliendo de Virgo.

- Oigan¿No nos serviría en este instante que anduviera aquí Aldebarán?

- Claro que nos serviría, pero alguien tenía que quedarse a vigilar Rozan, en caso de que los chicos volvieran.

- (llorando a todo pulmón) ¡PERO CON EL SEÑOR ALDEBARÁN SE FUE MI LINDA KORA!

- U.U Cálmate Kiki.

En eso, Milo, que iba al frente sintió que se le caía algo y volteó al suelo, encontrándose con que había perdido una moneda.

- Oh, rayos.

Y agachándose como pudo, tomó la moneda, desafortunadamente, detrás venía Camus, cargado de maletas hasta el tope, y detrás Shaka, y detrás Dokho, y a un lado Aioria, y detrás Mu, y con él Kiki y… creo que se entiende la idea ñ.ñU

Y Camus, no se dio cuenta de Milo agachadote, por lo que tropezó, creando una impresionante reacción en cadena, creando una serie de gritos y maldiciones que hubieran dejado sonrojado a un marinero.

Finalmente, y a base de una gigantesca cantidad de golpes, los caballeros acabaron de nuevo un virgo, todos adoloridos y en una gigantesca maraña de brazos y piernas, que uno no sabía cuál era cuál.

- WAAAAAAAA

Todos voltearon y observaron a un horrorizado Afro, miraron en dirección que este señalaba y miraron que las maletas se habían abierto, y estaban todas despilfarradas por el templo de Virgo.

- (Todos los dorados) ¡WAAAAAAAAAAAAAAAAAA!

Y frente a ellos se encuentra una gigantesca variedad de camisones de seda, de encaje, semi transparentes, y de muchos tipos. Un látigo, varios juegos de esposas, una película porno casera y…

- T.T ¡HAN PROFANADO MI CASA CON PORQUERÍAS!

¡WAAAA, QUE ASCO, ATHENA NO FUE A UN VIAJE DE NEGOCIOS, FUE A… GUÁCATELAS!

¡ME PODRÍAN DECIR QUÉ ESTÁN HACIENDO CON MIS COSAS?

Todos voltean y ven a una muy, muy, y cuando digo "muy" es MUY enojada Athena.

- ñ.ñU No es lo que parece.

Y al igual que Kora, Athena tiene su arma secreta número uno, y es un golpe directo a la cabeza utilizando a Nike, creando un reverendo chichón que podría decirse que a todos los presentes les creció una segunda cabeza.

¡RECOJAN TODO Y LO QUIERO EN MI HABITACIÓN EN 10 MINUTOS!

- Pero…

¡AHORA, ENTIENDEN?

- (Todos a coro) Si, Athena.

La diosa se retiró muy enfadada mientras los dorados no encontraban si reír o llorar, ya que ellos ni locos tocaban todas las cochinadas de Athena, pero, si deseaban vivir (que no estaban muy seguros de desearlo con semejante diosa a cargo) tenían que recoger todo, así que lo hicieron.

Pero dejemos a estos pobres condenados mientras nos vamos a algún lugar de Estados Unidos, más precisamente, a Las Vegas, lugar donde fueron a parar los chicos de bronce desde hace dos días.

Ya es algo tarde, y los chicos están en sentados en una banqueta.

- Pero que fastidio.

- Tengo hambre ;.;

- Cállate Seiya.

El Fénix miró a un lado y observó fijamente a Shiryu.

Con la rápida huída de Rozan, no habían tenido tiempo de tomar nada, y lo único con lo que contaban era el dinero de la billetera de Ikki, el cual se agotaba rápidamente, de echo, no les quedaba prácticamente nada.

- Ya me cansé de este maldito lugar.

- Lo siento muchachos, es mi culpa que estemos aquí.

- Tu tranquilo Shiryu, no es tu culpa.

- Oh, claro que lo es… como no se controlar la tele transportación, los he llevado a cada lugar, que siempre acabamos mal.

- Tranquilo, vamos lagartija, no es tan malo.

¿Qué no¡Por favor Ikki¡Míranos, sin un lugar a donde ir, sin dinero, y en ningún lugar nos dan trabajo por no tener papeles!

El dragón bajó la mirada y se estremeció, mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.

- Tal vez deberíamos regresar al Santuario, yo…

Seiya abrazó en ese instante a su amigo.

- No te preocupes, saldremos de esta.

- Si Shiryu, tranquilízate.

El dragón observó a sus compañeros y sonrió a medias, mientras se volvía a hundir en sus pensamientos, y sus amigos discutían sobre sus distintas opciones para salir de esa situación.

En ese instante, algo captó la atención de Shiryu. Nunca lo había sentido, no de esa manera. Era algo que no podía controlar y que no podía satisfacer. Su mirada se clavó en una chica del otro lado de la calle y se sintió verdaderamente estúpido por no poder sacarle los ojos de encima. Casi sin darse cuenta se lamió los labios, y después se sintió avergonzado por ello.

No sabía cuanto tiempo pasó, y la joven se retiró del lugar cuando un muchacho llegó y tras al parecer muchas disculpas se la llevó consigo.

Y en ese instante, el objeto de sus deseos apareció frente a sus ojos.

- Aquí tienes, dragón.

Shiryu sintió que las mejillas se le ponían totalmente rojas y bajó la mirada, mientras Ikki sonreía. Sosteniendo aún en su mano el delicioso helado de chocolate, idéntico al que la joven del otro lado de la calle había estado comiendo minutos antes.

- Gracias.

Fue apenas un susurro y Shiryu tomó el helado. Nunca antes se había sentido tan feliz de tener ese alimento en sus manos, y tan solo de verlo, sentía que se le hacía agua la boca.

- Vamos, cómetelo, o te va a morder.

- Pero, no debiste gastar en esto… aquí las cosas son demasiado caras y…

- Shiryu.

Shun sonrió tiernamente.

- Es tu primer antojo, cómetelo tranquilo.

¡Dejen saco la cámara!

Hyoga rió por la ineptitud de Seiya, ya que en su huída de Rozan, el chico había alcanzado la cámara de un manotazo y después había salido corriendo… ahora agradecía que la hubiera tomado.

Ikki tomó la cámara y se hincó frente a Shiryu. Seiya le abrazó por detrás y Hyoga y Shun por los lados.

Shiryu sonrió y sostuvo feliz su helado, mientras algunas lágrimas de alegría brotaban de sus ojos. Y aquél momento fue inmortalizado en papel, dando fe de los lazos fraternos que unían a aquellos cinco chicos. Aún en las más duras circunstancias.

Pero para Ikki, aquello era más que un problema. La moneda japonesa era prácticamente nada en el lugar donde se encontraban, e inclusive, el helado que acababa de comprar le había salido ciertamente caro.

Con el poco dinero que tenían, había comido tres veces en esos dos días, y dentro de poco, su hermano y el chico al que amaba comenzaría a verse afectados por la mala vida que estaban llevando. Él, Hyoga y Seiya resistirían más, pero no le agradaba la idea de quedarse en la calle.

- Tenemos que encontrar un trabajo.

- Dinos algo que no sepamos.

Ikki se puso a hacer un par de cuentas mentales. El único lugar donde parecía que iban a aceptarlos era e un bar de mala muerte anunciando que adentro había mujeres desnudas, y eso no lo haría por nada del mundo.

Su mirada se dirigió a Shiryu, quien comía su helado con los ojos cerrados, disfrutando enteramente de su primer antojo.

De acuerdo, ese trabajo, no lo haría por casi nada.

¿Cuánto dinero nos queda?

- Prácticamente nada¿Contento pato?

Hyoga gruñó por lo bajo y se puso de pié, acercándose con cuidado a Ikki, y procurando que los demás no les escucharan.

Shun desvió su mirada y observó a su hermano y a Hyoga. No era que platicaran mucho, pero cuando lo hacían, era por razones serias. Y más cuando Ikki le observó fijamente y los ojos de Hyoga temblaron. Algo realmente serio ocurría.

¿Shiryu?

El joven chino volteó y observó a Ikki con una sonrisa y una pequeña motita de chocolate, pero al encontrarse con la mirada seria del fénix, la sonrisa desapareció.

- Toma.

Dijo este mientras le entregaba un muy delgado fajo de billetes, lo último que les quedaba.

- Hay un hotel… bastante malo, por cierto, a unas calles de aquí.

¿El que dijiste que no nos metíamos por nada del mundo?

- Ese…

- Shiryu.

Esta vez fue Hyoga quien habló.

- Con ese dinero pueden quedarse un par de días en ese hotel, y debe alcanzar para algo de comida.

- Un momento.

Shun se puso de pié como resorte, mientras Seiya le seguía. Los ojos del peliverde temblaron con miedo.

¿Por qué estás diciéndole eso a Shiryu, hermano?

- …queremos que se queden ahí, nosotros iremos por ustedes.

El dragón se mordió los labios.

- Deberíamos estarte cuidando, y mira lo que estamos haciendo… quiero que cuides de Shun, y de Seiya.

- Sobre todo, de Seiya.

El moreno se sonrojó levemente.

- Lo haré, Ikki.

¡Pero Shiryu, pero hermano…

. Pero nada, Shun, escucha, vas a hacer todo lo que él te mande¿De acuerdo?

- Pero…

Sabiendo que no habría otra forma de clamarlo, el fénix abrazó a su pequeño Andrómeda.

- Te veo en dos días¿De acuerdo?

- Si, hermano…

Hyoga sonrió levemente y empezó a caminar, siendo seguido por el Fénix.

- Vámonos chicos, tenemos cosas que irnos al hotel.

- Pero….

- AHORA.

Shun se calló de inmediato y siguió a Shiryu, mientras Seiya observaba por donde se habían ido sus compañeros.

- Suerte, Ikki… ¡Hey, no me dejen atrás!

Y así, el grupo se dividió en dos, pero en tan solo dos días, volverían a reunirse.


N/A: Ujuju¡Pero que triste!

De todas formas, esperamos que le haya gustado al público presente, y muchos besos!