Cap. 13
La mano de un corazón noble
Ya demasiado cansados, Máscara Mortal, Saga, Shaka y Mu terminaban de organizar los muchos muebles que la loca de su diosa, por lo que ahora solo debían ir a avisarle que ya estaba todo listo.
.-. Rayos, espero que no vaya a armar mucho alboroto cuando vea a Dy-chan.
.-. Cierto, por cierto Máscara¿mandaste llamar a tu niña?
.-. Claro que si, gemelo de segunda. Solo espero que aún no la hayan presentado, que si lo hicieron, se las verán conmigo.
Avanzaron a grandes pasos hasta el salón del patriarca, y lo que encontraron los dejó con más cara de estúpidos de las que usualmente tenían.
Afrodita estaba en medio del salón, con una mano en la cadera y la otra rascándose la cabeza.
Marín y Shaina, como guardianes oficiales de la niña, estaban esperando la aprobación de Athena, y Athena…
Estaba rodeando a Afro, haciendo muecas y guiños, soniditos de bebé y agitando juguetes frente a la pobre Dy-chan, la cual se aferraba con todas sus fuerzas con brazos y piernas a Afro.
.-. Aquí tiene, Athena, lo que me pidió.
Dijo el caballero de largos y altamente peinables cabellos rubios mientras le entregaba Nike a su diosa.
.-. Perfecto.
Athena metió como pudo a Nike entre Dy-chan y Afro, para después empezar a jalar, intentando separarlos.
.-. ¡No se despegan!
.-. (Saga, Kanon, Aioria, y Milo sentados en un sillón con palomitas y cervezas) ¡DURO, DURO, DURO, DURO!
La diosa siguió jalando hasta que se escuchó algo que tronó, y se encontró con que en la mano solamente tenía la mitad del báculo de Nike, la cual seguí atorada entre Afro y Dy-chan.
.-. T.T ¡SE ROMPIÓ NIKE! (voltea a ver a la banda de los cheleros) ¡Y ES POR SU CULPA!
Athena lanzó a Nike, o lo que quedaba de ella,y todos se hicieron a un lado… bueno, incluso Kanon, quien gracias a su vista doble, no pudo evitar el verdadero bastón, y acabó con un chichón marca Ac-me.
.-. Basta!
Máscara se acercó hasta Afrodita y le miró de mala manera. Extendió sus brazos y la pequeña Dy-chan saltó, abrazándose de su papi.
.-. Athena.
.-. T.T ¡Mi Nike!
.-. U.U Athena…
.-. T.T ¡Voy a ocupar pegamento súper resistente!
.-. ¡ATHENA!
.-. ¡QUE QUIERES?
.-. ¡VENGO A PRESENTARLE A MI HIJA, LADY OF DARKNESS, FUTURA DUEÑA DE LA ARMADURA DE CÁNCER!
.-. ¿Y PARA ESO ME MOLESTAS?
La diosa se puso de pié y tomó la mano de la niña, sacudiéndola repetidamente.
.-. BIENVENIDA LADY OF DARKNES. APRENDIS DE LA ARMADURA DE CANCER!
Y tras decirlo, la diosa se fue muy enfadada a sus habitaciones, a ver con que rayos pegaba su bastón.
.-. Rayos, y para eso tanto alboroto.
Y ya resuelto el asunto, Máscara se retiró muy enfadado, y caminó con su hija en brazos hasta donde iniciaban las escaleras rumbo a Picis.
.-. Escúchame bien, Dy-chan, vas a caminar todas estar escaleras, y te quedarás en casa del pescado por un par de día, comprendes.
La niña aceptó con la cabeza y Máscara empezó a bajar, a pasos lentos, dándole tiempo a su niña para que lo alcanzara.
Pero mientras eso ocurría en el Santuario, lejos de ahí las cosas no iban tan bien.
Ikki y Hyoga se encontraban recargados en alguna vieja pared, con los brazos cruzados y los ojos cerrados.
El día anterior habían dejado a los chicos solos, y ahora, cuando se suponía que debían tener al menos un poco de dinero, no tenían nada.
.-. Los vamos a decepcionar.
.-. Todavía tenemos tiempo.
Ikki movió la cabeza negativamente.
.-. No hemos conseguido nada, ni siquiera el imbécil que quería que le promocionáramos a sus tipas desnudas quiere darnos empleo ahora.
.-. Tenemos la otra opción.
El Fénix abrió un ojo y observó a su compañero.
.-. No pienso desnudarme, pato.
.-. ¿Tienes otra opción?
El moreno bufó enojado y miró hacia cualquier otra dirección.
.-. Pero solo serán unas pocas noches... por Shun.
.-. Prometido.
Y ya puestos de acuerdo, ambos comenzaron a caminar rumbo al único lugar donde parecían dispuestos a recibirles, con el trabajo de nudistas.
Caminaban en silencio, pensando en la difícil decisión que estaban tomando. Solamente faltaban un par de calles para llegar a dicho lugar, y los muchachos estaban bastante nerviosos, ya que no tenían idea de cómo rayos iban a sobrevivir en un medio así, y haciendo algo que no les agradaba ni en lo mas mínimo.
No muy lejos de ellos, un hombre de unos sesenta años o poco menos, de traje y corbata caminaba arreglando un par de cosas en su agenda, cuando un auto se detuvo bruscamente junto a él, y de este surgieron dos hombres armados con pistolas.
.-. ¡ADENTRO, VEJETE!
.-. Pero que…
.-. ¡CÁLLATE, IMBÉCIL, MÉTETE O TE VUELO LA CABEZA, IDIOTA!
El hombre dejó caer su agenda mientras ambos hombres le empujaban al interior del auto.
.-. ¡ARRANCA, ARRANCA!
Pero justo cuando las ruedas hicieron un ensordecedor ruido y el auto empezaba a avanzar, un golpe seco hizo que la parte trasera del auto se levantara, como si acabase de chocar.
.-. ¡PERO QUE RAYOS…
Hyoga sonrió mientras su puño quedaba perfectamente marcado en la parte delantera del auto en tanto que Ikki arrancó fácilmente la puerta, haciendo que los hombres en el interior se llevaran un susto de muerte.
.-. Aléjate de mi, fenómeno!
Gritó uno de los secuestradores totalmente aterrorizado y empezando a disparar, pero Ikki se movió tan rápido como la luz, esquivando las balas.
Fueron no más de un par minutos cuando aquellos hombres del automóvil yacían noqueados en el suelo.
.-. Oiga amigo¿Está bien?
El hombre aceptó apenas con la cabeza mientras aceptaba el brazo de Hyoga, quien le ayudó a salir del auto.
.-. Espero que no se haya lastimado cuando golpeé el auto.
.-. No, estoy bien…
En ese instante, muchas luces rojas y azules les iluminaron, mientras algunos policías aparecían, apuntando con sus armas y amenazando a ambos caballeros de bronce.
.-. Oh rayos.
.-. Te dije que debíamos dejar que se llevaran al viejo.
.-. No, yo te dije que no debíamos hacer tanto escándalo, de seguro alguien vio lo que le hicimos al carro y llamaron a la policía.
Pero el hombre, viendo que iban a arrestar a sus salvadores de inmediato se interpuso.
.-. ¡NO, ellos me salvaron!
Uno de ellos, reconoció de inmediato al hombre frente a ellos, y empezó a sudar.
.-. S-señor Frederic.
El hombre les miró de manera severa, e Ikki y Hyoga se miraron, intentando descifrar a que clase de importante persona acababan de salvar.
Pasaron por lo menos tres horas haciendo declaraciones y aburriéndose de lo lindo entre muchos policías que les veían con mala cara, les hicieron exámenes de drogas, ya que era imposible, según ellos, que una persona normal pudiera arrancar una puerta.
.-. Ya déjenlos en paz.
El distinguido hombre se acercó, sinceramente harto de que molestaran a sus salvadores.
.-. Si no hay nada mas por hacer, me gustaría retirarme… y a ustedes, jóvenes, me encantaría invitarles algo de comer.
Hyoga negó con la cabeza, lo mismo que Ikki, pero sus estómagos gruñeron en ese instante.
.-. A mi no me engañan, vengan conmigo, que conozco excelentes lugares.
Finalmente, ambos caballeros salieron siguiendo al hombre, ciertamente extrañados por el poder que este parecía tener sobre las demás personas.
Afuera les esperaba una imponente limusina, y ambos caballeros fueron recibidos con los máximos respetos, haciéndolos sentir ciertamente incómodos.
Una vez que el lujoso automóvil se puso en marcha, el hombre observó a los chicos con un gesto agradecido.
.-. Discúlpenme no presentarme correctamente, pero esos policías zoquetes no me han permitido acercarme a ustedes. Mi nombre es Frederic, y soy dueño de algunos de los mejores casinos que puedan encontrar a los al derredores. Es un gusto conocerlos.
Dijo el anciano mientras extendía su mano hacia Hyoga, el cual le saludó algo nervioso.
.-. Mi nombre es Hyoga… mucho gusto.
.-. Ruso¿Verdad?
.-. …por, parte de mi madre.
.-. Se te nota en tu acento. ¿Y tú eres?
.-. Ikki.
Respondió el Fénix con sequedad y cruzándose de brazos.
.-. ¿Algún apellido?
.-. N-no, simplemente Hyoga e Ikki, señor Frederic.
.-. Oh vamos, quítale el "Señor".
Hyoga sonrió levemente, tenía un buen presentimiento, pero aún así, tenía sus dudas.
Llegaron al lujoso restaurante, y aunque todos les miraban de mala manera por no estar vestidos adecuadamente, además de estar algo sudados y de aspecto descuidado, nadie dijo nada.
Charlaron durante varias horas, tiempo en que narraron al adinerado empresario lo que hacían en aquél lugar y como les habían corrido casi a patadas de algunos trabajos. Frederic tomó un largo sorbo de vino y miró a ambos jóvenes.
.-. Entonces me dicen que en total son cinco.
.-. Así es.
.-. Y uno de ellos es tu hermano, Ikki.
.-. Si.
Frederic meditó unos momentos, y finalmente sonrió.
.-. Estoy agradecido con ustedes, si no me hubieran salvado, mi familia estaría pasando grandes horrores. Mi esposa, mis hijos, y sobre todo mis pequeñas nietas, así que debo agradecerles de la mejor forma posible.
.-. ¿Qué quiere decir eso?
.-. Les estoy diciendo que les puedo dar trabajo en mi mejor casino, con un buen sueldo, a ustedes y a sus amigos.
.-. No tiene que hacer eso.
.-. Cállate Hyoga.
Le dijo el otro dándole un codazo.
.-. Les daría una habitación para que no tengan que hospedarse en un lugar de mala muerte, y créanme, que les pagaría lo suficiente como para que si uno de ustedes estuviera embarazado, podrían mantener a ese bebé hasta que cumpla diez años.
Ikki sonrió abiertamente, y Hyoga suspiró.
.-. Pero Señor Frederic¿No cree usted que son demasiadas atenciones hacia nosotros?
.-. (Codeándole las costillas) ¡Que te calles, pato!
El anciano sonrió.
.-. Se lo merecen muchachos, además, no es ninguna molestia. Es lo justo para los que me salvaron la vida.
.-. ¿Nos permite un segundo?
Preguntó Hyoga mientras tomaba a Ikki del brazo y salía corriendo hacia algún lugar del restaurante, hasta que finalmente encontró los baños y metió al Fénix ahí.
.-. ¡Pero que rayos te pasa, pato idiota?
.-. ¡Ikki, no podemos confiar en él!
.-. ¿Y desde cuando no?
.-. Ikki¿Qué tal si es narcotraficante¿O asesino? O…
.-. Mira pato ignorante, puede que lo sea, pero no veo ninguna otra opción, nos va a pagar bien, y tenemos que ayudar a Shiryu¿Recuerdas?
Hyoga se rascó la cabeza.
.-. Si, pero…
.-. No vuelvas a abrir ese pico¿Entendido pato? A menos que quieras el empleo de nudista.
El color se le subió a las mejillas al cisne, mientras negaba enérgicamente con la cabeza.
.-. Bien, entonces vamos.
Tras decirlo, el Fénix salió arrastrando esta vez a Hyoga, y tras mucho buscar, dieron con la mesa en la que antes estaban. El Fénix alargó la mano frente al hombre, el cual sonrió.
.-. Tenemos un trato, Frederic.
.-. Me alegra, Ikki.
Respondió él estrechando la mano del moreno, para después ponerse de pié y avanzar hacia la salida.
.-. Lo primero que haremos será ir por sus amigos, de ahí nos iremos a su futuro lugar de trabajo¿De acuerdo?
Los chicos aceptaron con la cabeza. Sin embargo, al llegar al pobre hotel en donde debían estar los chicos, se llevaron una sorpresa.
.-. ¡COMO QUE LOS CORRISTE, ANIMAL?
Gritó con furia Ikki mientras levantaba al recepcionista de la camisa.
.-. ¡Maldito delincuente, bájame!
.-. ¡No te bajo, POR QUE LOS CORRISTE?
.-. ¡Por que llegó una pareja con más dinero que ellos, y yo ya no tenía habitaciones!
.-. Así que los corriste¡Aunque ellos ya te habían pagado su estancia!
.-. Soy el dueño de este lugar, y puedo hacer lo que se me dé la gana. Los corrí¿Y que? Les lancé libros mientras se largaban¿Y qué?
.-. Te voy a…
.-. No Ikki.
Hyoga detuvo el puño de su compañero.
.-. No vamos a ganar nada.
El guerrero de los hielos miró fijamente al hombre y le extendió su mano.
.-. De todos modos, gracias por habernos proporcionado información.
Ikki sintió que le hervía la sangre y estuvo a punto de estallar toda su ira, pero en ese instante, el gerente de aquél sucio lugar tomó la mano de Hyoga, manteniendo una sonrisa victoriosa, la cual desapareció mientras sus ojos reflejaban terror.
.-. ¡Suéltame, desgraciado, que me, arg!
Cayó al suelo con su mano aún entre las de Hyoga, mientras el Fénix rió de manera cruel.
.-. Hombres como tu, solo merecen castigo.
Y con esas palabras, los caballeros de fuego y hielo dejaron al hombre gimiendo de dolor, sujetando su brazo congelado, sabiendo que aquél brazo, jamás volvería a funcionar.
.-. ¿Y ahora que?
Preguntó Hyoga una vez que estuvieron afuera, Ikki se puso en actitud meditativa.
.-. Irían a un lugar seguro… ¿Pero donde pueden encontrar un lugar de ese tipo aquí?
De repente, el Fénix abrió los ojos con sorpresa, y sonrió, sabiendo la respuesta a lo que seguramente haría Shiryu.
No tenía tiempo de decir más palabras, así que se metió de un salto a la limusina y le dio instrucciones al chofer, el cual, sabiendo que las órdenes del anciano empresario era ayudar a esos jóvenes, arrancó en dirección a donde el Fénix le indicaba.
Avanzaron por espacio de no más de cinco minutos, el lugar no era muy lejos. Les detuvo un semáforo en rojo y los vieron.
Frederic sonrió al ver la escena… mientras ambos caballeros habían entrado al hotel, se había preguntado si sus atenciones no eran demasiadas, y acabaría enfrascado agradeciéndole a dos jóvenes violentos que no querían nada mas que dinero y poder, pero al verles con la esperanza de encontrar a sus compañeros, supo de inmediato que eran buenas personas, y mas con el cuadro que veía del otro lado de la calle.
Había una banca en la banqueta, una de las pocas en buen estado de todo aquél luminoso lugar, y en ella, se encontraban tres jóvenes.
En el extremo derecho, un joven de cabellos castaños, profundamente dormido con la cabeza ida hacia atrás. En el medio, un muchacho de apariencia algo delicada, de cabellos verdes, que dormía profundamente recargado en el pecho del tercero, un joven de largos cabellos negros el cual rodeaba con un brazo al pequeño, acariciando con las puntas de sus dedos el brazo del peliverde, tranquilizándolo, en tanto que en su otra mano sostenía un libro bastante viejo, seguramente alguno de los que les habían lanzado.
En aquél lugar habían pasado su primera noche en Las Vegas, ya que era un sitio iluminado y bastante concurrido, lo que les daba un cierto índice de seguridad.
Shiryu se mantenía en su lectura cuando observó la imponente limusina deteniéndose frente a ellos. Entrecerró los ojos y dejó su libro a un lado, esperando saber alguna razón.
El vidrio del techo se abrió en ese instante y se asomaron dos conocidos, recargándose en el techo.
.-. Buenas noches, joven.
.-. ¿Le damos un aventón?
Shiryu sonrió.
.-. Hola muchachos.
.-. ¿Apoco no nos lucimos? ñ.ñ.
El dragón rió ante las palabras de Hyoga y movió levemente a Shun, el cual despertó muy lentamente, tiempo que Ikki aprovechó para salir de la limusina.
.-. ¿Qué pasa Shiryu?
Preguntó el peliverde bostezando y mirando al dragón, el cual le regaló una sonrisa cálida y le guió con sus ojos para que mirara hacia su derecha, así lo hizo el pequeño y sus ojos se agrandaron con sorpresa.
.-. ¡HERMANO!
Y de un solo salto llegó a brazos de su muy querido hermano mayor, el cual le estrechó con mucha fuerza.
.-. Hey, Seiya…
El moreno enderezó la cabeza y miró a Shiryu.
.-. ¿Qué?
.-. Ya llegaron Hyoga e Ikki.
.-. Ah, que bueno.
Y tras decirlo, se volvió a quedar dormido. Hyoga movió su cabeza negativamente y rió por lo bajo.
.-. Vamos muchachos, ya súbanse, que no podemos estar aquí toda la noche.
Ikki le hizo señas a Shun para que entrara, y este le obedeció, mientras Shiryu se ponía de pié y le entregaba su libro al Fénix, para después inclinarse sobre Seiya y tomarle en brazos. El Pegaso de inmediato se acurrucó en el pecho del dragón, y Shiryu sonrió. Seiya era, sin duda, como un hermanito pequeño.
Entraron con cuidado de no golpear la cabeza del bello durmiente y se acomodaron en el asiento. En cuando Shiryu reparó en el anciano que les miraba, le tendió su mano.
.-. Buenas noches, señor… mi nombre es Shiryu, mucho gusto.
.-. El gusto es mío, muchacho. Yo soy Frederic.
Durante el camino, entre los tres recién llegados explicaron la situación, y lo que iban a hacer a futuro. Shiryu se sintió feliz por que tendrían cierta estabilidad, y sintió que sus ojos se humedecían.
.-. Yo-yo… muchas gracias.
Y sin poder remediarlo más, volteó su rostro hacia abajo y empezó a llorar en silencio, pero eso no le duró mucho, ya que empezó a llorar descontroladamente, a lo que Ikki tuvo que acercarse para consolarlo.
.-. Oye, cálmate…
.-. E-e-esque no puedo.
Ikki frunció el ceño mientras Shiryu continuaba llorando, esta vez aferrado firmemente al Fénix, el cual no sabía ni para donde hacerse con la actitud tan inesperada de su compañero.
En ese instante llegaban al gigantesco casino, y Frederic les invitó a acompañarle. Todos comenzaron a caminar detrás de él, incluso Seiya, el cual iba casi como zombi, de no ser por que Hyoga lo cuidaba de que no se desviara o se fuera a caer.
Mas atrás, Shiryu seguía llorando e iba firmemente agarrado de Ikki, el cual le abrazaba con ternura, sabiendo que todo era por culpa del embarazo.
Algunas personas les observaban, por lo tanto, Ikki empujó algo del cabello del dragón para que tapara su rostro, por lo que las personas que les miraban, al ver el Fénix consolándolo, pensaban que se trataba de alguna pareja, y algunos de ellos, los mas observadores, (pero no tanto) supusieron que era una mujer y su esposo, teniendo las complicaciones propias del embarazo.
Tomaron el ascensor y subieron hasta el doceavo piso, donde Frederic caminó y sacó una llave, mirando después a los muchachos detrás de él.
.-. Muchachos… bienvenidos a su nueva vida.
La puerta se abrió, y los chicos sonrieron. Definitivamente, la vida estaba mejorando mucho para ellos.
N/A: Hola!
Pues las cosas se ponen así, los chicos ya tienen alguien que los apoye, y esta persona es alguien que va a influir mucho en sus vidas.
En el próximo capítulo, los caballeritos estarán trabajando¡Y que trabajos se han conseguido! Espero les haya gustado este capítulo, y cuídense mucho.
Con el de que me sacaron la historia por contestar reviews, no los voy a contestar en este capi, pero en el siguiente voy a reanudar las contestaciones.
Lady Grayson y Lady Gloria
