Cap. 25

Bajo el manto de la noche.


Tras escuchar el tan extraño y nada usual pedido el caballero de Tauro, un pesado silencio se había echo en la cocina del templo de Virgo.

Shaka tomó un trago de té y se llevó la mano pensativamente al mentón.

- ¿Me ayudarías?

Los ojos de Shaka se abrieron muy lentamente para ver a su compañero de batallas, y finalmente habló.

- ¿Por qué quieres reunir a Máscara y a Afrodita¿Es para ayudar a Mu?

No existía nadie en el santuario que no supiera que el caballero de Aries y Tauro eran amigos absolutamente inseparables, casi hermanos, por lo que el echo de que Aldebarán quisiera hacer a un lado de Máscara y dejarle el camino libre a Mu podía ser una razón factible.

- No es eso.

Aldebarán paseó el té en sus manos.

- ¿Recuerdas cuando éramos niños?

- Como olvidarlo.

- Es una lástima que lo de Afrodita y Máscara terminara así¿No crees?

- Lo se.

Shaka volvió a cerrar los ojos evocando imágenes de tiempos pasados.

- ¡Tú cállate idiota!

- ¡No mereces siquiera pelear por la armadura de Picis!

Unos jóvenes aprendices tomaron algunas rocas y las lanzaron despiadadamente contra un niño mas pequeño, el cual se mantenía con la cabeza escondida entre sus brazos y temblando de miedo.

- ¡Hey chicos, apuesto a que le puedo pegar en la cara!

- ¡CARA, CARA, CARA, CARA!

Los niños empezaron a corear al que había dicho esas palabras, y lanzando la roca golpeó la mano del pequeño, quien apenas alcanzó a cubrirse.

- ¡No le diste!

- ¡Apuesto a que yo si le puedo dar!

- ¡Ya basta!

La voz del pequeño se alzó entre los aprendices, mirándoles con lágrimas.

- ¿Por qué me hacen esto?

-¡Que te importa!

- ¡Por débil!

- ¡Tienes nombre de niña!

- ¡Queremos que te largues del Santuario!

Y mientras lo decían, siguieron lanzándole pedradas, hasta que una voz imponente los detuvo.

- ¡PERO QUE DIABLOS CREEN QUE HACEN, CHIQUILLOS MALCRIADOS?

Los niños voltearon y se encontraron con el imponente caballero de cáncer, Armando.

- ¡Nosotros no hacíamos nada!

- Si, claro, como si yo fuera a creerles.

Los niños intentaron correr, pero el caballero les tomó de la ropa y los alzó en el aire.

- Veamos lo que dice su maestro cuando vez la clase de bastardos que tiene por aprendices.

El pequeño de cabellos turquesas se mantenía aún protegiéndose, hasta que alguien le tocó el hombro.

- ¿Estás bien?

Una voz vino a sus oídos, y giró su rostro lentamente.

- Yo soy Máscara Mortal. ¿Y tú?

- A-Afrodita…

- Como la diosa? Vaya, te queda bien ese nombre, niña.

Afrodita sonrió a medias divertido por el nombre del niño frente a él, aunque no le cayó en gracia que le llamara niña.

- De hecho, yo soy...

- Soy el aprendiz de cáncer, dime¿Quieres que les de una paliza a esos imbéciles?

- Yo, no creo que puedas…

- ¡Afrodita!

Algunos de los aprendices llegaron corriendo a su encuentro.

- Escuchamos al caballero Armando sobre lo que pasó, estás bien?

- Si Alde, estoy bien.

- Deja ayudarte con tus heridas.

- Gracias Mu.

- ¿Tú lo ayudaste?

Máscara fijó la mirada en un chiquillo más pequeño que él con largos cabellos rubios. Gruñó y dio media vuelta, marchándose.

- Pero que grosero.

- ¿Quién era ese?

El pequeño de cabellos turquesas sonrió dulcemente.

- Máscara Mortal…

Shaka torció los labios ante esos recuerdos. Afrodita se había enamorado del actual caballero de cáncer desde aquella ocasión en que se habían conocido, así como Máscara Mortal había sentido lo mismo, pero…

- Afro, yo…

El joven italiano de trece años se rascó la nuca buscando las palabras correctas.

Afrodita sonrió coquetamente y se hizo a un lado el cabello.

- Tu me… me…

- ¿Gustas?

Máscara desvió la mirada severamente sonrojado y aceptó con la cabeza, sin embargo, los brazos de Afrodita se colocaron en su pecho y recargó dulcemente su cabeza en su cuello.

- Yo también te quiero, Máscara.

El corazón del joven comenzó a acelerarse, levantó cuidadosamente el rostro de Afrodita y sus labios se unieron con ternura infinita.

Fue como tocar el cielo y dormir en una mullida nube, Afrodita sonrió intensamente y se abrazó al caballero, quien atinó a sonreírle.

- Pero que imagen tan hermosa es esta.

Ambos caballeros se giraron y se encontraron con el patriarca, quien se mantenía con los brazos cruzados a un par de metros de ellos, y a su lado, el joven Aldebarán.

- M-maestro, nosotros…

Con esa endemoniada máscara, nadie sabía si estaba enojado, o triste.

- Por nosotros no se preocupen¿No es así muchacho?

- No maestro.

- Me alegra ver que sus corazones se entiendan de manera tan hermosa.

Afrodita sintió que se sonrojaba levemente, y la mano del maestro jugó con sus cabellos.

- Espero que les vaya bien en sus senderos juntos.

- Gracias maestro.

Esta vez, un severo sonrojo invadió las mejillas del caballero de Picis, y el patriarca le dio apenas un roce con el dorso de la mano.

- No es algo de lo que tengas que apenar mi muchacho, se feliz.

Máscara frunció el ceño notablemente.

- ¿Muchacho?

Afrodita rió como si le acabaran de decir una broma.

- No vengas con chistes Máscara.

Pero el caballero de cáncer retrocedió un par de pasos.

- A-A-Afrodita, e-eres… un hombre?

- ¡Por supuesto¡Pero que creías¡Que no ves que no uso máscara?

Máscara sintió que el suelo se le abría bajo los pies, y Shion sintió que algo malo iba a pasar.

- ¡TÚ NO PUEDES SER UN HOMBRE¡POR QUE DIANTRES NUNCA ME LO DIJISTE?

- Pero…

- ¡Y TE BESÉ! PERO QUE ASCO!

Máscara se limpió la boca y escupió asqueado.

- Pero mi amor…

- ¡No me llames así¡No me toques, no te me acerques!

El caballero dorado se retiró echando pestes, dejando a un petrificado Afrodita detrás de él.

- Pobre Afro, desde ese día que Máscara lo mandó al demonio y él sigue enamorado.

- Si, pero no hay nada que podamos hacer.

- ¡Oh, claro que si lo hay! Aunque en esta vida Afro no haya nacido mujer para poder agradarle a Máscara, debe haber alguna forma de unirlos.

- …¿Qué quieres decir con que en esta vida no haya nacido mujer? Ni siquiera yo poseo los recuerdos de mi vida pasada como para confirmar eso.

- Ehh, bueno…

Aldebarán sonrió divertido.

- Siempre he pensado que en su vida pasada, Afrodita fue mujer. Y que si en esta nació hombre fue para que su rostro no fuera oculto tras una máscara, alguien tan hermoso como Afro debe ser… visto por el mundo.

- Es un buen razonamiento. Pero creo que es justo que para brindarte mi ayuda te de una condición.

- La que sea.

Shaka sonrió a medias.


Dos días mas tarde, mientras los nuevos prometidos se arreglaban entre ellos quien iba a cuidar de Shiryu, y como se turnarían para ello, cerca del recinto de las amazonas, Kora se encontraba conversando con las amazonas mayores, mientras la pequeña Dy-chan se entretenía correteando pájaros, hasta alejarse un tanto de las amazonas.

- ¿Dy-chan?

La niña volteó a donde le llamaban y se acercó corriendo.

- Hola nena.

- Hola n.n.

- ¿Me harías un favor?

La pequeña aceptó enérgicamente con la cabeza.

- Toma. Entrégaselo a Shaina, y guarda el secreto de que me viste¿De acuerdo?

- Sip n.n.

El joven sonrió y acarició juguetonamente los cabellos de la niña, para después desaparecer como sombra del lugar.

- Tía Shainaaaaaa!

La niña llegó corriendo en ese instante y agitando un paquete en su mano.

- Te lo mandan n.n.

- ¿Eh¿Para mí?

La joven peli verde tomó el paquete.

- ¿De quien?

- No te puedo decir n.n.

- Pero…

- ¡MIREN QUE BONITA MARIPOSA!

Y la pequeña salió corriendo a toda velocidad siendo perseguida por Kora, dejando a la amazona estática con el paquete en manos.

Ante la expectante mirada de Marín, Shaina abrió el pequeño paquete envuelto en listones amarillos, sacando una nueva pieza de joyería que combinaba con las demás y una carta.

- ¿Qué dice? Dime, dime, dime, dime, di…

- ¡Calma, ya voy, ya voy!

La amazona abrió el papel y leyó lo que decía en silencio, Marín esperó tan pacientemente como podía hasta que vio a su amiga totalmente congelada.

- ¿Pasa algo malo?

Shaina se aclaró la garganta.

- "Adoro niña tus ojos, por que retratan los valles; me gustan tus labios rojos por que a la miel dan celos. Me dan envidia los bosques por que viven en tus ojos y la miel me causa celos por que vive en tus labios rojos… Ni tu frente, ni tu cuello, ni tus lindos labios rojos, ni tu divino cabello me esclavizan ángel bello; lo que adoro son tus ojos!"

La amazona suspiró enamorada y abrazó el papel contra su pecho.

- Pero que tierno n.n.

- Si, pero… todavía continúa.

- ¡En serio?

- …"Por que mirarte a lo lejos se vuelve mi condena, y no hay nada que yo desee mas que perder mis manos en la perfección de tu piel, deseo verte… necesito verte. Dentro de dos semanas contando este día como el primero de catorce, en el río de piedras doradas, a la altura del árbol de cerezos consentido de Athena, dos de la tarde"

Marín abrió la boca con sorpresa.

- Q-quiere…

- Conocerme…

Ambas se miraron, y como si lo hubieran planeado tiraron un grito.

- ¡AHHHH, QUIERE CONOCERTE!

- DIOS MÍO, FINALMENTE!

Ambas se abrazaron.

- ¡Tengo tantas cosas que decirle!

- ¡Y tenemos que ir de compras!

- ¿QUÉ?

- ¡Claro, no pensarás ir vestida así! VERDAD?

- B-bueno, yo…

- ¡Decidido!

Shaina se sonrojó y abrazó el paquete. Finalmente… lo conocería. De repente, la mano de Marín se cerró en su muñeca y la jaló.

- ¿Qué pasa?

- ¡KORA, VE A CANCER Y AVISALE A MASCARA QUE NOS VAMOS TODAS DE COMPRAS!

- ¡n.n CLARO!

Ni tarda ni perezosa y con la palabra compras en mente, Kora salió corriendo junto con la pequeña niña a su lado.

- ¡Pero que dices Marín?

- ¡Oh vamos Shaina! Necesitarás ropa, accesorios, maquillaje…

- ¡Pero faltan dos semanas!

- ¡Y que importa?

Marín sonrió enormemente.

- Vente, vamos a vestirnos más de civiles y luego nos vamos de compras.

- B-bueno…

Con la afirmación de la amazona de cabellos verdes, Marín tomó a su compañera y ambas salieron corriendo a toda velocidad rumbo a sus hogares para cambiarse de ropa.

Mientras las mujeres se ocupaban de asuntos del corazón, en la cámara del patriarca no iba del todo distinto.

Shiryu estaba acostado en la enorme cama de su maestro con su libro de tejer a un lado y un par de agujas en sus manos. Levantó frente a sus ojos su más reciente obra y frunció el ceño. Todavía le faltaba bastante para parecerse a lo del libro, pero podía sentirse orgulloso de lo que acababa de hacer.

Dejó sus agujas a un lado. Le daba cierto temor que le vieran con ellas. Con una preciosa pancita de cuatro meses y unas agujas de tejer, seguramente parecía mujer a los ojos de todos, y pese a todo, él seguía sintiéndose un hombre en toda la extensión de la palabra.

Una de sus manos se deslizó sobre aquella pancita. Sin bien dada su condición de hombre aún no parecía un embarazado, sino una persona llenita, le encantaba acariciar esa pronunciada curva que había venido a acabar con la perfección de su abdomen, y que para recuperar ocuparía mucho esfuerzo.

- ¿Sabes?

La voz del joven hizo eco en la habitación.

- Me pregunto cuando comenzarás a darme señales de que estás ahí. Me gustaría sentir a mi fuerte muchachito dando patadas, he escuchado que es hermoso…

La mano del joven continuó deslizándose sobre su vientre. Con el rabillo del ojo revisó la puerta cerrada y abrió cuidadosamente la parte baja de su camisa, observando su vientre desnudo.

- Apenas puedo creer que estés aquí.

Shiryu dejó quieta su mano sobre su vientre como esperando alguna reacción de su hijo, pero nada sucedió.

- …¿Sabes? Me encanta hablarte, que conozcas el sonido de mi voz, pero… me gustaría que conocieras a tu padre, y no hablo de Hades, no… yo… me gustaría tanto…

Una lágrima solitaria se deslizó por su mejilla.

- Es cierto que hace poco me entregué sin reservas a Hades, y no sabes lo avergonzado que estoy por ello, pero… cuando… hace poco mas de dos meses, Hades me tomó a la fuerza, y alguien mas lo hizo, ignoro quien fue. Tal vez Ikki, o Mu… no lo se, pero uno de ellos dos también es tu padre.

El sonido de algo de cristal estrellándose en el suelo hizo que el joven se levantara de golpe completamente espantado.

- Pero que es lo que estás diciendo…

Los ojos del joven se abrieron en toda su capacidad.

- ¡Maestro!

Dokho avanzó a grandes zancadas hacia su alumno pasando por sobre los vidrios rotos de la jarra de limonada que llevaba para que compartieran juntos. Le tomó firmemente de los hombros y le obligó a mirarle.

- ¡Que es lo que quisiste decir!

- Maestro, por favor…

- ¡HABLA!

Shiryu sintió que sus ojos se humedecían y las palabras de Hades chocaron en su mente.

- Maestro, perdóneme, perdóneme…

- ¡Dime que no es verdad¡Dime que mis pesadillas son una mentira!

Los ojos del joven se abrieron de golpe y recordó las palabras del dios resonaban sobre sus oídos, dejándole sordo.

- Cuando yo haga que se enteren de todo lo que ha ocurrido aquí, no creo que te dejen vivir.

- Si no me dejan vivir… entonces llevaré a mi hijo yo solo.

- Por favor, entra en razón, ni siquiera tu maestro quiere a nuestro hijo.

- ¿Usted... lo sabe?

- ¡ES VERDAD?

Dokho soltó violentamente al dragón y se llevó las manos al cabello.

- No puede ser cierto, todas esas imágenes tienen que ser falsas!

- Maestro, por favor…

- ¡DIME QUE NO ES CIERTO!

Las manos de Dokho se cerraron violentamente sobre el cabello del dragón, haciéndole gemir de dolor.

- ¡DIME QUE NO TE ENTREGASTE¡DIME QUE NO GRITASTE SU NOMBRE, QUE NO LO ABRAZASTE Y LE REGALASTE EL CALOR DE TU CUERPO¡DÍMELO SHIRYU, MALDITA SEA, NO ERES MAS QUE UNA PROSTITUTA!

El dragón no articuló palabra y bajó la mirada entristecido. Dokho le soltó y caminó algunos pasos hacia atrás.

- Entonces es verdad… es verdad… no…

- Hades… me violó la primera vez, pero… la segunda…

La voz del joven se volvió apenas un sollozo.

- Lo siento tanto maestro…

Pero el sonido de la puerta cerrándose le hizo saber que se había quedado solo.

Horas más tarde, el santuario estaba cubierto por el cielo nocturno y cubierto de estrellas. Todos dormían apaciblemente, o al menos la mayoría.

En la recámara del patriarca, Shiryu seguía despierto, esperando el regreso de su maestro, al cual sabía en la sala del trono, mas tenía miedo de ir a enfrentarle. No por él, sino por el destino de su hijo por ser un desertor, o al menos así era como él se sentía.

Mientras tanto, en cáncer. Máscara dormía profundamente y cerca de él se encontraba la cama individual de Dy-chan, quien tras un largo día de compras dormía desparramada entre las sábanas de la misma forma que lo hacía su padre, así como ambos tenían un hilo de saliva que llegaba hasta la almohada. Las facciones serenas de ambos los hacían ver todavía más como padre e hija.

De repente, la pequeña se despertó y bostezó largamente, con el dorso de la mano se limpió la saliva y se sentó en la cama. Un nuevo y más largo bostezo se hizo presente mientras se tallaba los ojitos.

Miró a su padre tan desparramado en la cama como estaba antes ella y se acercó, jalándole del brazo.

- Papi, tengo sed.

- Mmm…

Máscara gruñó, pero no dio señales de vida.

- ¿Papi?

Dy-chan le agitó un poco más fuerte, pero Máscara no despertó.

La pequeña entonces salió de la habitación y se dirigió a la cocina, sin embargo, no alcanzaba los vasos, y mucho menos el grifo. Pensó en subirse a una de las sillas pero mejor le haría como su padre. Se acercó al refrigerador y sacó un galón de jugo de naranja con intenciones de pegarle un trago, pero era nuevo y la pequeña no podía abrirlo.

Sus ojitos revelaron que pensaba en alguna solución, y finalmente sonrió. Seguramente su mamá si despertaría.

Salió corriendo por el templo y empezó a subir escaleras rumbo a Leo. A pesar de su corta edad, el entrenamiento de su padre y más el de las amazonas parecía estar funcionando.

Así, la pequeña pasó inadvertida por el templo de Leo y llegó a Virgo.

En esos instantes, Milo iba llegando absolutamente borracho, tambaleándose y cantando mientras arrastraba las palabras.

Miró su reloj y rió como idiota al no comprender la hora, pero eso si, sabía que era muy tarde… o muy temprano desde otro punto de vista.

Subió las escaleras tan rápido como podía, tenía mucho sueño y el día siguiente tenía un par de cosas pendientes que hacer.

Escaleras mas arriba, Dy-chan llegó a la casa de Libra y la pasó sin dificultad, después de todo, Dokho estaba en la sala del patriarca, lo mismo que Shiryu. Iba saliendo de la casa de Libra justo cuando Milo terminaba de cruzar la casa de cáncer.

Al llegar al templo de escorpión, la pequeña iba corriendo algo exhausta. Su sed se había intensificado con la carrera, a pesar de haberse detenido en varias ocasiones para ver las hermosas lucecitas que había en el cielo.

Con pasos tranquilos pasó el templo, pero algo llamó su atención.

Una enorme sonrisa cruzó su rostro y momentáneamente olvidó su sed al tiempo que se trepaba al sillón de la sala, observando algo en especial.

Milo mientras tanto iba saliendo de Libra, y con la mirada baja para no tropezarse dio con un medallón dorado.

- Peeeero, que hashe… esto…. Aaaaquí?

Lo tomó en sus manos y reconoció por un instante mientras caminaba que ese medallón lo usaba Dy-chan.

A medio camino, escuchó un estruendo que seguramente venía de su casa, como algo rompiéndose, algo bastante grande.

Hizo memoria de lo que podría haber sido, y el alma se le fue al suelo. Miró el medallón su sus manos y comenzó a correr.

La borrachera se le había bajado de repente, y su rostro parecía palidecer más a cada paso.

Al llegar a su templo, observó la figura de la dulce hija de Máscara Mortal desplomándose en el suelo, donde yacían los pedazos rotos de su enorme vitrina de vidrio donde guardaba a sus adorados escorpiones, y en manos de la pequeña, tres de ellos realmente enfadados y con sus aguijones clavados en la tierna piel.

- No… ¡DY-CHAN!


N/A´s:

Aquí vemos a Grayson, alumna de la cobra en posición de batalla mientras muchas piedras se le van encima, las cuales, de las pocas que se le escapan, soy interceptadas por los meteoros de Gloria, alumna de Marín.

- Te dije que no era buena idea…

- Tu cállate!

Ambas salen corriendo mientras las seguidoras de Dy-chan las persiguen.

Ahora bien, debido a la nueva regla que circula para no contestar reviews, pues no podr´pe hacerlo U.U por que luego me bajan mi historia, PERO ESO NO ME IMPIDE DICIPAR LA MAYORÍA DE LAS DUDAS!

Todo mundo está de acuerdo en darle sus pataditas (frase de Ale-chan) a Mascarita sagrada! Ya que a leguas no trae algo bueno entre manos.

Por otro lado, Shura parece muy enamorado de Shiryu y viceversa, pero Mu se muere por el dragón mientras Saga se muere por él¡PERO QUE ENRREDO!

Milo corre gran peligro, ya que está buscando una última probada de libertad con Shaina¡ESO SOLO SIGNIFICA PELIIIIGRO! Y pues Shadir tiene razón, Milo va a ocupar un BUEN seguro de vida¡LO VA A NECESITAR!

A todos los que escribieron, mil gracias…

Anna Li. LadyIceKiller. Ale-chan. Alba-chan. Marcyesan. Forfirith Greenleaf. Elena y Shivatenshi. (te juro que estaba terminando de corregir este capi cuando llegó tu mensaje Shiva¡jUSTO A TIEMPO!)

Esperamos les haya gustado el capi, Y NOS VEREMOS A LA PRÓXIMA!

Lady Grayson (cerebro y músculo del dúo) y Lady Gloria (a alguien se ocupaba para hacer el dúo, no?)