Cap. 26

El dolor de un padre


En la casa del escorpión, Milo sostenía el cuerpo inerte de la hija del caballero de cáncer con los ojos desorbitados y la boca seca.

- Alguien ayúdame…

Fue apenas un susurro mientras tocaba tímidamente la mejilla de la niña, para después levantarla de golpe y presionarla contra su pecho.

- ¡ALGUIEN AYUDEME, POR FAVOR!

Se puso de pié de golpe con la pequeña en brazos y comenzó a correr a toda la velocidad que le daban sus piernas y procurando no irse de cabeza con la ebriedad que aún persistía en su organismo.

A grandes saltos llegó a Libra, gritando tan fuerte como sus pulmones se lo permitían, pero esta casa estaba vacía. La siguió de largo sin darle importancia a nada y se dirigió a Virgo.

En esta casa Shaka frunció el ceño en sueños, se enderezó lentamente y bostezó intentando saber quien estaba gritando, hasta que comprendió lo que esta persona decía y se puso de pié, salió de su habitación y llegó hasta la mitad de su templo, donde alcanzó a ver a Milo pasar frente a él a toda velocidad.

Por un momento, Shaka renegó con la cabeza pensando que era otro de los ataques de borracho de Milo, sin embargo, a punto de entrar en su habitación se dio cuenta de el comos de Dy-chan extremadamente débil.

No pasó un segundo cuando el caballero de la casa de Virgo corría detrás de su compañero, quien iba llegando a la casa de Leo, despertando igualmente con sus gritos al habitante de esta.

Aioria vio muy sorprendido pasar a Milo, mas su sorpresa fue aún mayor al ver que no muy lejos, venía Shaka.

- ¡Oye, oye¿Qué sucede?

Shaka se detuvo un solo segundo.

- La niña…

Dos palabras y un Shaka emprendiendo carrera una vez más fueron suficientes para que el caballero dorado se les uniera a los otros dos.

Minutos atrás, en la casa de cáncer, Máscara había estado durmiendo plácidamente hasta que un agudo dolor le despertó.

Se sentó de golpe en la cama con una mano sobre el pecho. Miró en distintas direcciones con los ojos desorbitados al tiempo que respiraba agitadamente. Ruñó mientras se sobaba una de las manos, la cual le punzaba horriblemente, como si un bicho venenoso acabara de picarle.

Se llevó la mano a la frente y sintió correr un sudor frío.

El caballero gruñó y se quitó las sábanas de encima. Comenzaban noviembre y el frío empezaba a hacerse presente, prueba de ello era el escalofrío que le recorría la espalda, aunque podría ser algo más.

Mantuvo su rostro entre sus manos. Por un momento se le vino la imagen a la mente de si mismo siendo un niño pequeño y su madre sonriendo, arropándole con cariño… ¿Por qué no?

Se puso de pié tallándose los ojos y se acercó a la cama de Dy-chan… mas esta no estaba ahí.

- ¿Dy-chan?

Giró sobre si mismo buscándola, pero la cama estaba vacía. Colocó su mano entre las sábanas frías y se dio cuenta que desde hacía rato que su pequeña se había levantado.

- ¿Mocosa?

Salió de la habitación suponiendo que estaría en la sala, o en la cocina, pero no había rastros de ella, solamente en la cocina existía la evidencia del refrigerador mal cerrado.

- ¡MASCARAAAAA!

Esa es la voz de Milo.

- Pero que diantre quiere ese imbécil de Milo.

Se acercó fastidiado a la salida de su templo dispuesto a gritarle un par de verdades al estúpido escorpión.

Pareciera que todo ocurría en cámara lenta. Una nube se movió en el cielo descubriendo a la luna, quien iluminó con sus rayos plateados la figura inerte de su pequeña niña. La piel pálida como la de su madre la hacía ver como de frágil porcelana.

Por un momento, el nombre de la pequeña fue dicho por los labios de su padre.

Máscara avanzó a grandes zancadas y Milo se acercó desesperado, con algunas lágrimas de desesperación en sus ojos.

- La encontré así en mi templo, yo… yo…

Milo empezó a balbucear una y mil razones y excusas, pero Máscara no escuchaba, estaba totalmente absorto en los labios azules de su hija y su cabeza ida hacia atrás, como si…

El escorpión, quien había tenido la mirada pegada al suelo, levantó sus ojos de golpe al escuchar los pasos apresurados del caballero de cáncer, quien sin mediar palabras emprendió loca carrera por llegar a Aries.

En Géminis, los gemelos despertaron al escuchar la gritería de Milo pidiéndole a Máscara Mortal que lo esperara, y que lo llevase con él.

Al pasar ambos, uno casi junto al otro, fue apreciable para los guardianes del templo la desesperación del padre y lo que aparentemente era Dy-chan sin aliento de vida.

Kanon sintió el alma hundiéndose al suelo y miró a su gemelo, Saga aceptó con la cabeza dándole permiso de ir, mientras él se quedaba en el templo. Era totalmente seguro que la tranquila noche se había terminado, y como iban a salir, alguien debía preparar la ropa de ambos.

En Tauro, Aldebarán fue el primero en asomarse, y alcanzó a ver la correría desde que venían a medio camino de géminis. La puerta junto a él se abrió y Kora se asomó aún acomodándose la máscara.

- Vístete.

- ¿Perdón?

- Vamos a salir.

Kora frunció el ceño aún algo dormida, mas al sentir el cosmos extremadamente débil de su pequeña compañera entró de inmediato y se encerró en su cuarto para cambiarse de ropa.

- ¡MU!

El lemuriano despertó de golpe al escuchar su nombre. Prácticamente cayó de la cama y estuvo a dos segundos de llamar a su armadura pensando que se trataba de algún enemigo en el santuario, mas al no sentir ningún cosmos desconocido o agresivo se acercó a donde había escuchado la voz, encontrándose con el caballero de cáncer entrando a su templo.

Mu sintió que no creía lo que sus ojos le mostraban. La dulce y pequeña Dy-chan, siempre llena de vida y con ese brillo de malicia en sus ojitos, que le daban una personalidad picaresca, ahora en brazos de su padre inerte, inmóvil.

De un solo manotazo, el lemuriano alcanzó de la muñeca a Máscara y ambos corrieron a la salida del templo, Milo les alcanzó y tomó del hombro al caballero de cáncer, el cual le miró fieramente sin detener su carrera.

- Por favor.

Fue un sollozo ahogado.

- Yo se que tipo de escorpión la picó.

Fue en ese instante que los cuatro salieron del campo de protección creado por Athena, e inmediatamente se desvanecieron en el aire.

Desde el templo de Aries, el grupo les miraba un poco desconcertados, pues no se habían podido enterar de nada.

- Yo voy por las chicas.

Aioria comenzó a bajar pesadamente las escaleras.

- Debemos avisarles a los demás.

Todos voltearon a ver a Shaka.

- ¿Por qué me ven así?

- Alguien debe decirle a Afrodita.

- Pero… está bien.

Los caballeros empezaron una vez mas el camino hacia arriba, Kanon se cambiaría de ropa en géminis, Aldebarán les avisaría a todos y Shaka iría a con Afrodita.

La oscuridad eterna a su alrededor, el mas profundo de los silencio que no le dejaba escuchar ni siquiera el latido de su corazón.

Una luz brotó a sus espaldas y gira sus ojos los cuales tienen una enorme esperanza de encontrar la salida de ese lugar, mas en su lugar, se encuentra con una imagen borrosa que la luz no le permite mirar mas que una silueta sentada, con el rostro oculto entre las manos.

Ese sonido. Ahora en la oscuridad predomina el llanto, una voz ahogada y cargada de dolor.

Se acerca lentamente y siente algo que moja sus mejillas, mira hacia arriba y se sorprende de encontrar el cielo nocturno desatando una furiosa tormenta, mira hacia abajo y un rayo parte el cielo.

Un grito de horror escapa de su garganta cuando se encuentra con una lápida de piedra cubierta de flores blancas con la inscripción "A la memoria de Lady of Darkness, amada hija arrancada del gozo de la vida a la edad de tres años", y sobre la tumba, con un cuchillo en su mano izquierda se encuentra Máscara de la Muerte, con la mirada vacía, las venas cortadas, una de sus manos cerca de su rostro empapándole de la sangre que brotaba de las heridas que el mismo se había inducido.

- ¡AHHHHH!

Afrodita se levantó de golpe en la cama y gritando.

De un manotazo alcanzó la lámpara y miró en todas direcciones. Le dolía el corazón, le zumbaban los oídos.

- ¿Afrodita? Por favor, despierta.

El caballero de Picis miró hacia el reloj junto a su cama. ¡Era demasiado temprano¿Qué querría Shaka a esas horas?

Afrodita se cerró la bata y se acercó torpemente a la puerta. El dolor no desaparecía.

- ¿Qué pasa?

Abrió la puerta y se encontró con el caballero de cabellos rubios, quien se quedó en silencio.

- Shaka¿Qué necesitas a esta hora de la madrugada?

- …

- ¿Shaka?

El caballero de la virgen se mordió el labio preocupado y abrió sus ojos. La preocupación, la incertidumbre y el dolor se reflejaron en sus orbes de inmediato.

- Afrodita… es Dy-chan, Máscara y Mu acaban de llevarla al hospital.

Los labios del caballero de Picis se entreabrieron, recordó el llanto de su sueño y ahora consiente, le reconoció como el de Máscara Mortal.

- Dy-chan…

Afrodita sintió todas las emociones disparándose de golpe, sus ojos se cerraron y se desvaneció.

- ¡Afrodita!

Shaka alcanzó a adelantarse y tomar al caballero de Picis antes de que con el desmayo se impactara con el suelo.

- Afrodita…

El caballero de Virgo entró a la habitación y acostó al joven en la cama, abrió el ropero y comenzó a sacar distintas ropas. Desvió su mirada y le miró.

- Aldebarán tiene razón… debemos ayudarte.

Cerrando sus ojos, Shaka procedió a cambiar de ropa a su compañero de orden. No podía llevarlo vestido así, ya que seguramente le daría un infarto al verse desarreglado.


Poco menos de una hora más tarde, todos estaban en camino al hospital más cercano, donde seguramente se debían de encontrar Máscara y los demás.

- ¡Milo!

El aludido volteó y se encontró con Camus, quien corrió hacia él con los brazos abiertos.

- ¡Milo¿Qué pasó¿Qué sucede?

- ¡Fue mi culpa!

El caballero se ocultó en los brazos de su amante.

- Yo y mi estúpida vitrina, cayó al suelo… se rompió, y la niña… Camus… la niña.

- Milo¿Cómo está ella?

Todos miraron fijamente al caballero esperando que les dijera algo.

- Los doctores dicen que morirá de un momento a otro, que no pasará de esta noche.

Las amazonas no pudieron ahogar una exclamación de dolor, Marín se abrazó a Aioria, quien muy a su pesar tuvo que reprimir sus lágrimas y ser fuerte por su adorada águila.

Kora empezó a llorar desconsolada y Aldebarán la tomó en brazos, dejándola llorar, mientras que Shaina dejaba correr sus lágrimas en silencio. Era imposible, apenas horas atrás la niña había estado corriendo por el centro comercial con un helado de fresa en sus manos, y ahora…

Se abrazó a si misma con dolor, hasta que sintió a alguien abrazándole.

- ¿Cómo estás?

Levantó la mirada y se encontró con nada más y nada menos que el caballero Pegaso.

- Seiya…

El dolor vino a ella desde lo profundo de su alma. Su admirador secreto, el joven al que amaba desde que este era un niño, su adorada Dy-chan al borde del abismo de la muerte, todo al mismo tiempo.

- Llora.

Shaina se negó y agitó su cabeza, mas sin embargo, no pudo resistir más, y finalmente explotó en llanto en los brazos de Seiya.

No lejos de ellos, Saori les miró inquisidoramente, Seiya levantó la mirada y le sonrió, tranquilizándola, como si dijera que nada mas la consolaba y solo eso.

Shaka sintió como Afrodita se movía en sus brazos y volteó a verle.

- ¿Qué sucedió?

- ¿Estás bien¿No te golpeaste algo al caer?

El aroma a hospital es inconfundible, y Afrodita siente un vacío en el pecho.

- ¡Dy-chan!

Moviéndose bruscamente, el caballero de Picis hizo a un lado a Shaka y miró en todas direcciones.

- ¡Donde está Dy-chan!

- La están atendiendo.

Susurró Milo con la culpabilidad grabada en la voz.

- ¿Cómo está ella?

- Tal vez no pase la noche.

Afrodita cerró los ojos desesperado y las lágrimas brotaron rápidamente, Aldebarán sintió una enorme pena, y mientras Kora se había ido a sentar a una esquina, él se acercó y le ofreció su hombro para llorar a Afro, quien se lanzó sobre él y le rodeó el cuello con los brazos, parándose de puntas.

- Ella va a estar bien, es muy fuerte.

- Por favor… que así sea.

Tras algunos minutos, Afrodita se encontraba mas calmado, y fue cuando notó que faltaba alguien en la sala de espera.

- ¿Y Máscara?

Todos giraron a Mu, quien parecía ser el más sereno del grupo.

- Intentó golpear a Milo, pero lo detuve… después se fue.

Con aquella declaración, se hizo un tenso silencio.


En algún lugar del hospital, Máscara caminaba como un zombi, con la imagen de su pequeña esculpida a la perfección en su mente.

Algunos hombres charlaban felices cerca de él, y se preguntó que causaría esa algarabía cuando se supone que en un hospital estás por enfermedad.

- Es preciosa.

- Idéntica a su mami.

- A mi hijo le encantará casarse con ella dentro de unos años.

- ¡No creas que no conozco a tu hijo y su manía de traer el andador hasta en la calle!

- Oh vamos, es un chico hiperactivo.

- Vamos, vamos, la novia acaba de nacer, así que no adelantemos la boda.

Máscara frunció el ceño y se acercó al vidrio que separaba las dos habitaciones. Sus dedos tocaron el vidrio con dolor.

¿Cómo se habría sentido Aurora el día que nació Dy-chan?... pero que pregunta mas estúpida, completamente sola, abandonada, y con una hija a la cual alimentar de ahora en delante.

¿Cómo había sido tan malvado, y tan insensible para hacerle eso?

- ¿Cuál es el suyo, amigo?

La pregunta le saca de sus pensamientos y mira hacia su derecha. Ahí está de pié un orgulloso padre con su recién nacida bebita envuelta en una manta rosada muy seguramente tejida a mano en brazos.

- Yo… no está aquí.

¿Por qué le ha respondido? No lo sabe. Máscara observó a la niña y se preguntó como habría lucido su dulce pequeña cuando tenía solo un par de horas de edad? Cuando había dado su primera patadita al vientre matero¿Cómo se habría sentido?

- Me perdí de tanto…

- ¿Desea hablar?

Máscara volteó a ver al desconocido, el cual le brindaba una sonrisa de apoyo, a pesar de que sus ojos lucían tristes.

- Tiene una hermosa hija.

- Gracias… es idéntica a su madre.

Los labios del caballero de cáncer se curvearon.

- Es lo mejor, que tengan toda la belleza de sus madres.

- ¿La suya también se parece a su esposa?

Máscara le miró de reojo mientras observaba a los bebes en los cuneros con la cabeza recargada sobre su brazo.

- Si, se parece mucho, me la recuerda cada vez que la veo…

- ¿Le sucedió algo a su esposa?

- …solo fuimos amantes de pocos días… y… y ella murió hace tres meses.

- Ya veo…

Un velo de melancolía cubrió al hombre mientras sonreía.

- Mi esposa murió hace un par de horas, después de traer al mundo a nuestra hija.

Y fue de esa forma que Máscara volcó toda su atención en aquél desconocido.


N/A:

Dy-chan está en el hospitaaaaal! Pobrecita! Sin embargo, este es un fic ANGST, sobrevivirá?A riesgo de ser asesinadas, permítanos informar que la vida o muerte de Dy-chan aún está a consideración, ya que su muerte traería la desolación total de Máscara y un muy seguro resultado en que acabaría consolándose con Afrodita.

Pero que nadie adelante nada, ok?

El admirador secreto de Shaina muy pronto se revelará, SERÁ MILO?

A todos de antemano, muchísimas gracias por su review… con algo de suerte¡PRÓXIMO CAPI EL JUEVES POR LA MAÑANA!

Atte.

Lady Grayson (cerebro y músculo del dúo) y Lady Gloria ( a alguien se ocupaba para hacer el dúo, no?)