Cap. 29

Tras una noche de Luna


Aquella mañana, decir que Máscara se sentía estúpido era poca cosa.

Había llegado al edificio y tocado, pero nadie había acudido, poco rato después una piedra golpeó su cabeza, y al girarse dispuesto a matar al estúpido que lo había echo, se había encontrado con una sonriente Aurora, la cual desde su balcón le dijo que bajaba en unos minutos.

¿Y que hacía ahora el malvado caballero? Esperar recargado en un coche con una rosa escondida a su espalda.

¿Qué rayos le había echo esa mujer¿Por qué rayos la había besado¡Era una estúpido o que?

- ¡TU, ESTÚPIDO!

Vaya, sus respuestas llegaban a gritos… y acompañados de bofetadas.

Máscara había estado tan sumido en sus pensamientos que no había visto la llegada de una chica de cabellos verdes y ojos violetas, con algunos rasgos parecidos a los de Aurora.

- ¡Tú, estúpido patán!

- ¿Te puedo ayudar en algo?

- ¡Como te atreves a pensar si quiera en volver a salir con mi hermana¡Que rayos le has hecho?

- ….

- ¡Ella nunca sale dos veces con el mismo tipo¡Y tu, tú!

- ¿Algún problema?

- ¡DESGRACIADO, LE ROBASTE SU PRIMER BESO¡Lo ha estado guardando para alguien especial y se lo viene a dar a un imbécil como tu!

- ¡Aida!

La chica volteó y se encontró con su hermana, la cual le miraba muy enfadada desde la puerta.

- ¡Aurora, pero que haces vestida así?

Aurora puso los brazos en jarras y bufó mientras un mechón de cabello turquesa se le venía sobre la frente. Vestía unos pantalones de mezclilla negros con sandalias de correas, además de una blusa larga con mangas iguales que cubrían sus manos. Lucía bastante tierna, de hecho.

- ¡Yo me visto como quiera, y deja de molestar a Máscara!

- ¡Lo ves¡Ni siquiera sabes su nombre real¡Que tal si es un ladrón, o un asesino?

- ¡Pero que dices! Discúlpala Máscara, siento que tengas que escucharla¡Y tu¡El es el hijo de Don Orlando y su esposa¡Como te atreves a insultarlo?

- Déjalo así Aurora.

Máscara le tomó del brazo y la jaló.

- Vámonos¿Quieres?

Aurora quiso replicar pero Máscara se la llevó casi a rastras. No le gustaba que lo defendieran, y más si él en realidad era un asesino, cosa de la que la joven no tenía razón para enterarse.

- ¡UUUUSH, COMO MOLESTA!

La chica avanzaba a grandes zancadas ciertamente molesta.

- ¡YA VERÁ, LA GOLPEARÉ, LA ACUSARÉ CON PAPA!

- Aurora?

- ¡Grrr, como se atreve¡Y a ella que le importa mi ropa!

- Aurora…

- ¡PERO ESTA NO SE QUEDA ASÍ…

- ¡CON UN DEMONIO MUJER, CIERRA EL PICO!

El grito fue tan potente que la chica se quedó congelada y miró al caballero.

- ¡No me grites!

- ¡Pues entonces cállate!

De golpe le plantó la rosa en una mano y se fue murmurando pestes. La joven observó aquella flor unos segundos y finalmente sonrió. Corrió para darle alcance y se sostuvo de su brazo, enteramente feliz, haciendo al caballero sonreír.

A diferencia del día anterior, en este ambos caminaban tomados de la mano. Ella reía y le contaba chistes, y Máscara reía a medias, lo cual era demasiado considerando que se trataba de él.

- ¿Máscara?

- Mm?

Ambos se encontraban en un parque, muy a regañadientes de Máscara, acostados en el pasto bajo la sombra de un árbol y comiendo un helado con chispas.

- No me dijiste en que trabajabas.

- Por que no me interesa decirte.

- Oh vamos.

Ella se giró y se colocó sobre el caballero de cáncer, haciéndolo tensarse al sentir el peso de ella sobre el suyo, viendo la luz filtrarse entre las ramas y dándole un aspecto angelical.

- Eres hermosa.

- Eres el primero que me lo dice y se lo creo.

Máscara frunció el ceño extrañado, y una mueca de desilusión apareció en los labios de ella.

- Siempre me han dicho lo mismo, "La tierna" "la dulce" "la bonita"… pero no soy mas que eso, ya has visto a mi hermana.

- Aja.

- Pero… yo no soy así, a mi me gusta ser libre, correr, trabajar, gritar, luchar… U.U solamente me siento libre cuando voy a casa de mis primas, ellas parecen comprenderme mucho.

- ¿Y conmigo¿Te sientes libre?

Aurora le miró y sonrió.

- Contigo me siento auténtica.

Máscara esbozó una media sonrisa y la abrazó.

La mañana la pasaron tranquilos, uno junto al otro, y lo que había empezado con sus manos unidas, ahora ambos caminaban abrazados.

Sin embargo, desde hacía rato que M.M. sabía que los seguían, y procuraba buscare un buen instante para deshacerse de aquél patético grupo.

- Buenas tardes…

Rayos... Algunos hombres aparecieron delante de la pareja y les miraron de mala manera, con algunas navajas.

- Miren imbéciles, la dama y yo estamos paseando, si les gusta conservar sus almas, mejor se largan.

Aurora tembló de miedo por la altanería de Máscara, mientras aquellos hombres comenzaban a reír como locos.

Uno de ellos se acercó y jaló del cabello a la joven, por supuesto que este salió volando debido al golpe que le dio Máscara.

- A él muchachos.

Pero algo los detuvo a todos, y fue un extraño brillo dorado que empezó a envolver al caballero.

- Pero que demonios.

- Aurora, sostente fuerte.

La chica, invadida por el miedo se abrazó a Máscara y ocultó su rostro en su pecho. El caballero dorado les miró con creciente furia y sus facciones se deformaron en las de un asesino.

- Espero que disfruten la colina de Yomotzu, imbéciles.

La mano derecha de Máscara se alzó sobre su cabeza mientras la izquierda se cerraba en torno a la aterrada joven.

- Ahora verán lo que se ganan por meterse en el camino del caballero dorado Máscara Mortal de cáncer… je, nos veremos en el infierno.

Los ojos del caballero se pusieron blancos por un instante y a su alrededor se extendió aquella luz dorada, de sus labios surgieron unas palabras que produjeron un eco idéntico al de un vacío eterno.

- ¡SEKI SHIKI MEI KEI HEI!

Un vórtice negro se abrió sobre aquél grupo y una energía sobrenatural jaló sus almas arrancándolas violentamente de sus cuerpos. Todos gritaron, pero ninguno recibió ayuda.

Aurora estaba aterrada con los sonidos a su alrededor, así que se aferró mas al pecho de Máscara, el cual correspondió a su abrazo y susurró a su oído "Todo acabará en un momento"

Y así fue, los gritos cesaron y la calma volvió. El único sonido que llegó a los oídos de la chica fue el de su respiración y como los cuerpos vacíos caían a su alrededor.

- Esos idiotas…

La joven sintió que la presión por parte de Máscara se aflojaba poco a poco, así que ella se separó aún temblando y miró a su alrededor.

- Pe… pero… ¿Qué les hiciste?

- Nada, solo les di su merecido.

Aurora retrocedió un par de pasos y le miró fijamente, Máscara intentó descifrar aquellos ojos encontrando muchas emociones mezcladas, entre ellas temor.

- Ellos se van a recuperar… verdad?

- Solo si se me da la gana.

La chica se mordió los labios.

- ¿Qué eres?

Él no respondió y se acercó a ella, pensando que retrocedería, pero no fue así.

- Si deseo que esto funcione, tenemos que hablar.

Ella aceptó con la cabeza. Tal parecía que a pesar de haber visto la ferocidad guardada en su acompañante, necesitaba saber la verdad y no hacer conclusiones erróneas.

- Pero primero, hazlos sentirse bien.

- ¿Qué?

- …por favor.

Máscara le miró fijamente y ciertamente molesto. Nunca había rescatado a nadie que hubiese mandado a Yomotzu, pero…

Bufó enojado y se concentró unos segundos, quedando como inconsciente de pié, y minutos mas tarde, parpadeó.

- Ya, de vuelta esos imbéciles¿Nos largamos?

Máscara alcanzó la mano de Aurora y se la llevó casi a rastras. Por casi una cuadra ella iba nerviosa, mas muy en el mundo sabía que él no le haría daño, así que caminó a su lado.

Habían pasado ya algunas horas, y la conversación continuaba.

Se encontraban sentados a la orilla de una fuente, ella mirándolo indecisa, mientras que Máscara intentaba descifrar aquellos ojos turquesas.

- No me crees, verdad?

- Si, si te creo, lo que hiciste allá me lo comprueba.

Aurora miró en cualquier dirección.

- Es solo que es… muy extraño.

- Para mi no.

La chica le miró fijamente.

- No se por que me cuentas todo esto, de todas formas. Tú te irás¿No es así? Volverás a ese… Santuario como se llame a cuidar a Athena, y no tendrás tiempo para volver y saber como estoy.

- Pero que dices, si te lo digo es por una razón.

Máscara se puso de pié de golpe y tomó de los hombros a la jovencita, mirándola fijamente.

- Aurora… quiero que vengas al Santuario conmigo.

- ¿Qué?

El caballero se rascó la cabeza.

- Se que nos conocemos poco, pero lo que siento por ti… no lo había sentido con nadie.

Mintió el caballero, pues por un momento, la imagen de Afrodita cruzó su mente.

- Si me voy, no volveré en años… y no quiero perderte.

- Pero¿Y si no funciona?

- ¿Y si no nos arriesgamos?

Aurora se mordió el labio y se abrazó a Máscara.

- No puedo dejar mis estudios.

- Podrías estudiar allá.

- No, mi vida está aquí…

Ambos se quedaron en silencio.

- Debo quedarme, pero…

Un beso de Máscara calló sus labios.

- ¿Cuánto te falta para terminar tu carrera?

- Tres años.

- En ese caso, te juro que te esperaré. Y cuando hayas terminado, prométeme que vendrás conmigo al santuario.

- …te lo prometo.

Ambos sonrieron y se abrazaron.

- ¿Buenas noches, una foto con la dama?

Ambos voltearon y se encontraron con un hombre y su cámara, Máscara se metió la mano al bolsillo y sacó algunos billetes.

Mas tarde aquella noche, la enamorada pareja caminaba rumbo a la casa de Aurora.

- ¿Te quieres quedar a cenar?

- Eso depende¿Toda tu familia es vegetariana?

- n.n Solo yo.

- Entonces si.

Aurora sonrió y se abrazó mas a Máscara, después de todo estaban a mediados de Octubre y empezaba a hacer frío.

Pero las cosas no salieron como lo esperaban.

Apenas habían llegado, y Aida se había entrometido ferozmente, exigiéndole al caballero que soltara a su hermana, y para infortunio de Máscara, su "suegro" no parecía desear tomarle mucho afecto.

- ¿Sabes que? Mejor no me quedo.

- Pero Máscara…

- Mañana vengo, salimos y nos paseamos un rato¿De acuerdo?

Aurora hizo unos tiernos ojos de cachorro, tan parecidos a los que hacía Afrodita.

- Nos vemos mañana.

- Adiós.

Máscara se alejó y se perdió en la noche. El día siguiente sería muy largo. En ese instante, pasó frente a una vitrina, miró de reojo lo que había dentro y siguió de largo, mas casi de inmediato se detuvo de golpe y volvió tras sus pasos.

Miró algo en el aparador y sonrió. Era perfecto.

Al día siguiente, tal y como lo habían acordado, Máscara esperaba a que Aurora saliera de su casa, pero ya tenía una hora de retraso.

Y entonces lo escuchó.

- ¡TU NO VAS A SALIR CON ESE HOMBRE!

- ¡Papá, no seas irracional!

- ¡Irracional¡Tu madre murió Aurora, eres lo único que me queda de ella!

- ¡Pero…

- ¡Pero nada Aurora¡Comprende! A papá le molesta.

- ¡Tú no te metas Aida!

Máscara frunció el ceño y se acercó a la puerta, mas esta se abrió de golpe y apareció Aurora.

- ¡Máscara!

- ¡Tú, aléjate de mi hija!

Reaccionó tan rápido como pudo y sostuvo a la chica en sus brazos, abrazando su cintura y levantándola unos centímetros del suelo.

- Vámonos, por favor, a donde sea…

Él aceptó con la cabeza y salió corriendo.

No tenía idea de a donde, no sabía por que, solo quería alejar a su amada de toda aquella tragedia familiar.

En todo el camino, Aurora no cesó de llorar. Se mantenía acurrucada en su pecho mientras Máscara acariciaba sus cabellos. Se había detenido en un callejón, donde permanecía oculto por si a la loca de Aida se le había ocurrido tomar su coche y seguirlos.

- ¿Cómo estás?

- ¿Por qué, por que, por que… Máscara, por que?

Aurora se abrazó a su cuello desesperada, y el caballero se sintió triste por ella.

- Mamá murió hace un par de años… y papá no deja de cuidarme, dice que me parezco mucho a ella.

- …

- Aida… Aida es hija del primer matrimonio de mi papá, es por eso que me sobreprotegen tanto.

-Tranquila…

- No es justo¡Yo quiero hacer mi vida!

- Se lo que es eso.

Máscara la vio tan triste, y tan desesperada que decidió animarla con algo que tenía reservado para después.

- Te traje un regalo.

Ella parpadeó y limpió sus lágrimas, mientras de su bolsillo, el caballero sacaba un precioso collar con el símbolo de cáncer grabado.

- Pero que… lindo.

- Y tiene una sorpresa.

Cuidadosamente se lo colocó disfrutando por un instante del aroma a rosas que su cabello tenía. Ella miró aquél círculo sonriendo.

- Ábrelo.

No desobedecería, así que lo abrió, encontrándose con la fotografía que se habían tomado el día anterior partida en dos, cada uno de un lado.

- Es… hermoso.

- Me alegra que te guste.

Ella sonrió y miró fijamente a su novio.

- Gracias Máscara.

- Estoy para servirte.

Salieron tomados de las manos, uno junto al otro.

- Esa ropa es la que traías el día que te confundí con el maricotas, No?

- Si n.n Quería ponerme algo especial.

- Te ves… linda.

- Puedo decir lo mismo.

Dijo ella viendo el atuendo de pantalones negros, camisa del mismo color y una chaqueta blanca de cuero.

Aurora se acurrucó en el brazo de Máscara y dirigió una mirada soñadora al cielo.

- No sabes lo mucho que me gustaría irme al Santuario contigo.

- A mi también.

- Me gustaría tanto crear un lazo que nos una por toda la eternidad.

- No debes de preocuparte, ya que dentro de tres años tengo planeado casarme contigo, muñeca.

La chica se sonrojó profundamente. Y aquél romántico instante fue interrumpido por el estómago gruñendo de Máscara.

- Ups.

- n.n ¿Vamos a comer?

- Claro, pero esta vez yo invito.

Aurora aceptó con la cabeza y una vez mas emprendieron el camino, esta vez en dirección a la casa de los padres de Máscara.

- ¿Madre? Ya llegué.

- ¿Buenas tardes?

El caballero inspeccionó la casa pero no encontró a nadie.

- Supongo que salieron.

- ¿Entonces que vamos a comer?

- Y yo que voy a saber, debe haber algo en el refrigerador.

Máscara entró a la cocina y abrió alacenas buscando algo preparado, pero para su desilusión, no lo encontró.

- Pues hay bastante que preparar.

- Yo no se cocinar.

- Yo si n.n.

Y en un dos por tres, la chica comenzó a moverse resueltamente en la cocina, mientras Máscara la miraba detenidamente.

La imagen de ella haciendo exactamente lo mismo, pero en su templo le llamaba la atención. Los chicos se burlarían de él muy seguramente, pero… ¡Al diablo los demás!

Aurora por su parte estaba feliz de ver a Máscara comer lo que había preparado. Tal vez no fuera una excelente cocinera, pero al menos se defendía, y al caballero parecía gustarle lo que le había echo.

- ¿Oye?

- ¿Qué?

- Nada…

Máscara frunció el ceño y vio a la chica sonrojarse.

La joven estaba muy avergonzada. Comiendo como comía el caballero, se había manchado una mejilla, y por un segundo ella pensó en limpiarlo con un beso.

Miró a su alrededor en la cocina, ya que de repente le habían entrado nervios. Era la primera vez que estaban solos en todo el sentido de la palabra.

- ¿Pasa algo malo?

- ¿Eh?

- Dejaste de comer tu alimento para conejo.

Aurora vaciló unos instantes y finalmente observó el plato vacío de Máscara y el suyo, con el cual había estado jugando en los últimos minutos.

- Lo siento.

Sus mejillas se colorearon visiblemente y comenzó a comer muy a prisa, y de un manotazo tumbó el jugo de naranja que se había preparado recién.

- ¡Ay, lo siento, soy una tonta!

- Yo lo recojo.

Máscara se agachó para tomar el vaso y tuvo una excelente visión de las piernas de la joven. Ok, ok, no era momento para pensar en ello.

Se levantó y tomó una servilleta, la cual le extendió a la chica la cual procedió a limpiar su vestido y su pecho salpicado de jugo. De pié como estaba el caballero, la visión del escote de ella era demasiado tentadora.

- Creo que ya está.

Dijo ella sonriente, mas se encontró con un Máscara algo congelado y sumamente sonrojado.

- ¿Todo bien?

- …

- ¿Tienes fiebre?

Ella se puso de pié y tocó su frente.

- ¿Má…

No articuló más palabras por que los labios del caballero se encontraron con los suyos.

Máscara estaba acostumbrado a tener a las mujeres que quisiera cuando quisiera y luego botarlas como basura, pero con Aurora era diferente.

Necesitaba amarla y protegerla, despertar cada mañana a su lado… oh rayos, eso solo significaba que se había enamorado de ella.

Sumidos en besos la arrinconó contra una pared, y ella sonrió.

- Máscara… por favor…

Él se detuvo casi seguro de que iba a detenerlo. Le miró entre frustrado y avergonzado, había perdido los estribos un segundo, y seguramente ella estaría molesta.

- Podríamos…

Sus mejillas se sonrojaron.

- ¿Podríamos ir a tu habitación?

Máscara sonrió complacido y cargó rápidamente con ella, y de paso agradeció mentalmente haber sacado el olor a muerto de su cuarto la noche anterior.

Una vez adentro, la depositó muy suavemente en la cama, volvió sobre sus pasos y cerró con seguro su puerta.

Aquella noche, nadie los interrumpiría, o al menos eso pensó el caballero, pues cuando estaban en asuntos más interesantes, el caballero escuchó la puerta principal abrirse.

Echó una mirada rápida a su habitación ciertamente molesto de que le interrumpieran en ese preciso instante, escuchó apenas la voz de Aurora susurrando un leve "Por favor, sigue…" y esque no era la primera vez que se detenía, pero si antes había sido por juego para complacer mas a su compañera, ahora era por otras razones. Finalmente, optó por darle un manotazo rápido a la radio junto a la cama, y para su fortuna, estaba en una estación romántica. Todo era… perfecto.


N/A:

Vemos a Gloria saltando como loca alrededor de Grayson.

- ¿Y que pasó, y que pasó, y que pasó, y que pasó, y que...?...AHHHHHHH, GRAAAAAYSOOON!

- Que rayos quieres ahora?

La autora voltea y se encuentra a muchas chicas viéndolas de manera asesina, armadas de Bazokas, palos, sartenes, un chibi-mon ( lanza misiles consentido de Youki-Neko) y al fondo hay una chica con mirada realmente sádica que hace rugir su aplanadora gigante.

- ¡CORREEEEEE!

Ambas pegan carrera tan rápido como pueden mientras salvan la laptop.

- ¡TE DIJE QUE NO LE HICIÉRAMOS NADA A DY-CHAN!

- TU CÁLLATE SI NO QUIERES QUE TE GOLPEE

De las ladys no queda ni rastro de polvo, o bueno, si queda algo.

Un papelito arrugado que dice:

"A todos los que leyeron esta historia, un millón de gracias. Estamos de acuerdo en que Máscara es un imbécil, y que si llega a apachurrarnos un seno, o llamarnos maricotas, el pobre hasta ahí llega!

Por otro lado, aunque de principio a Máscara le llamó la atención Aurora por su parecido a Afro, parece haber descubierto a alguien especial, y eso nada tiene que ver con el chico de Picis.

Esperamos que el capi les haya gustado, y miles de gracias por leer!"

Atte.

Lady Grayson (cerebro y músculo del dúo) y Lady Gloria (a alguien se ocupaba para hacer el dúo, no?)