Cap. 31

Volvamos a casa


Aquella había sido una larga semana.

Máscara había sido visto una sola vez al día, y eso por que necesitaba ir al baño. Todo el demás tiempo se la había pasado al lado de su niña, esperando el más mínimo cambio, pero nada ocurría.

En ocho días de tortura, la pequeña seguía sin mas repuesta que apenas un leve apretón a la mano de su padre quien le mimaba constantemente, y aunque la alegría había tomado con fuerza el corazón de Máscara en aquél instante, su euforia no tuvo límites, y nadie notó que de sus ojos brotaron lágrimas de felicidad. Pero fuera de eso, nada había ocurrido.

Los doctores estaban verdaderamente sorprendidos. En casos parecidos con niños de mayor edad, estos no habían sobrevivido mas de un par de días, y este niña tan pequeña se abría lentamente el paso para volver a la vida.

Pero la alegría había durado poco…

En esos momentos, el caballero de cáncer dormía con algunos rastros secos de lágrimas recorriendo sus mejillas.

Su dulce hija había empeorado sin razón aparente, y había terminado con un tubo saliendo de su garganta para permitirle mejorar su respiración.

De repente, un sonido largo y agudo despertó al caballero de caballero peliazul, quien se enderezó de golpe y miró hacia el monitor cardiaco de su hija, encontrando no más que una larga línea recta.

- No, Dy-chan… ¡NO TE ATREVAS!

- Máscara, pero por que esos gritos!

Dijo Afrodita entrando apresuradamente a la habitación. Máscara se giró a verle.

- ¡Llama a un doctor, rápido!

El sonido agudo llegó a oídos del joven de cabellos turquesas, quien de inmediato salió corriendo y llamando a gritos a un médico.

- Niña, despierta, por favor…

Máscara tomó de los hombros a su hija y empezó a moverla desesperado.

- ¡HÁGASE A UN LADO!

Un hombre lo empujó, mas no logró moverlo, por lo que Afrodita tuvo que interceder y hacer a un lado a Máscara.

- Déjalo trabajar.

- ¡NO, DY-CHAN, MOCOSA, DESPIERTA AHORA MISMO!

Los doctores empezaron a actuar intentando salvar la vida de la niña. Una máquina extraña para ambos caballeros fue traída y con esta hicieron pasar una corriente eléctrica por el cuerpo de la niña, haciéndola saltar.

Cargaron una vez aquella máquina, y los ojos de Máscara estaban fijos en su niña.

No era posible que estuviera ocurriendo eso, era horrible… era…

- No…

Sintió que alguien estaba detrás de él, un aroma conocido llegó a su nariz y se giró violentamente.

- No por favor…

Detrás de él, se encontraba su muy amada mujer. Aurora.

Ella se encontraba ahí, serena, tomó del hombro a Máscara, regalándole la más preciosa de las sonrisas, cargada de consuelo y aliento.

- Es su tiempo de venir conmigo… ambas nos vamos a casa.

- Por favor… no puedes.

- Estará bien, en un lugar tan hermoso que ni siquiera en las mas hermosas fantasías podrías imaginar.

Aurora avanzó hasta la niña sin que Máscara la pudiera detener, Afrodita se giró a verle entre horrorizado y preocupado cuando este le pidió a su difunta mujer que no se llevara a la pequeña Dy-chan, y pareció comprender el significado de estas palabras.

Con total cuidado levantó el alma de su niña y le tomó entre sus brazos. Sus ojitos se abrieron y la niña rió.

- ¡Mami!

- Hola mi amor.

Dy-chan se abrazó a su madre, y fue cuando reparó en su padre, quien le miraba con una profunda tristeza.

- Papi…

Máscara sintió que se desmoronaba, y la mano de la niña se aferró a su ropa, sonriendo como solo ella sabía hacerlo.

- ¿Papi?

El caballero de cáncer abrió sus ojos de repente y se incorporó en la cama con un sollozo ahogado.

Restregó sus ojos y bostezó mientras sentía todo su cuerpo temblar. Escuchó el monitor cardiaco de Dy-chan y ocultó su rostro entre sus manos.

No había sido más que una horrible pesadilla. No tubos en su garganta, no complicaciones, solo un mal sueño. Aunque… podría haber jurado que había escuchado la voz de su hija.

De repente, sintió que le jalaban.

- ¿Papi?

No era un sueño, giró para mirarla y vio esa sonrisita cansada, los ojos abiertos y su manita asida de su ropa.

- D-Dy-chan… ¡DY-CHAN!

Máscara se lanzó sobre su hija y la estrechó en sus brazos. Dy-chan se sorprendió por ser la primera vez que su padre hacía algo como eso, y comenzó a reír.

- Jijiji, papi, hueles feo n.n.

- ¿Eh?

Se separó de ella y olió su ropa. ¡Era la primera vez que lo notaba en diez días! Verdaderamente que apestaba.

- Lo siento, te prometo que me bañaré.

- ¿Y te tallarás detrás de las orejas? n.n.

- Si… me tallaré detrás de las orejas.

- ¡KYYYYYYYYYYY!

Un agudo chillido detrás de ellos los hizo voltear, mas el estrépito de una bolsa cayendo al suelo, y la niña estiró sus bracitos emocionada.

- ¡MAMI!

- ¡Dy-chan!

Afrodita se lanzó sobre la niña y le dio un fuerte abrazo mientras comenzaba a llorar emocionado. Finalmente su bebé había despertado, y podía ser muy feliz.

- ¡Ya suéltamela, que me la asfixias!

Máscara jaló al caballero de Picis para que soltase a la niña, quien miraba encantada la pequeña discusión de ambos hombres.

- ¿Está todo bien?

Shaina se asomó a la habitación tras escuchar la acalorada discusión, la cual no oían desde hacía más de una semana, y su mirada se desvió al escuchar a alguien que le llamaba animadamente por el sobrenombre de "Tía"

- ¡Por Dios¡Marín, ven pronto!

La chica volteó a verle desde el corredor junto con Aioria.

Todos se habían marchado, pues nada podían hacer estando ahí, y aquél día, las amazonas y el león estaban de visita.

Las "tías" tuvieron el mismo efecto Afrodita, pues ambas se lanzaron sobre la niña y entre ambas la besaron y apretujaron, haciendo que a los demás les saliera una gotita de sudor en la sien.

- ¿Máscara?

- ¿Qué quieres gatito?

- ¿No crees que ahora que Dy-chan ha despertado, deberías ir al santuario a darte un baño?

- ¿Eh?

Máscara recordó el comentario de su hija y sonrió.

- Me la cuidan, yo voy al santuario y regreso, ahora que despertó no la pienso dejar un minuto más en este horrible lugar, tanto olor a medicina ya me tiene hasta el carajo.

- Vuelves a ser el de siempre¿No?

- ¡Cuál el de siempre¡Yo no he cambiado nada!

- Si, si, claro.

Máscara comenzó a alejarse a paso rápido, pero escuchó la voz de Aioria y se detuvo.

- Espero que alcances a Shiryu, dijo que iba a venir hoy en la tarde a verte, tal vez y ya venga en camino.

El caballero de cáncer aceptó con la cabeza y continuó su camino junto con Afrodita, el cual no tardó en unírsele, ya que al igual que Máscara, llevaba toda una semana metido en el hospital, y muy seguramente se veía terrible.

Las amazonas estaban encantadas admirando a su pequeña. Aioria llamó a los doctores, y mientras estos la examinaban, la pequeña estaba mas entretenida preguntando sobre la cita de Shaina y si ya conocía a su novio, haciendo reír a ambas amazonas.

En el santuario, la alegría de todos al ver regresar a Máscara y Afrodita fue infinita, pues era señal inequívoca de que Dy-chan había despertado.

- ¡MÁSCARA!

Milo llegó tan rápido como se enteró al encuentro de su compañero de armas, mas estaba a escaso par de metros cuando una mano se cerró en su garganta.

- Contigo quería arreglar cuentas.

El escorpión tragó saliva mientras la mano del caballero se deslizaba sobre las facciones del peliazul.

- Creo que empezaré de nueva cuenta mi colección.

Añadió con una macabra sonrisa.

- M-Máscara, A-Afro, dile que se calme.

Más se dio cuenta de que el chico de Picis había sacado una rosa blanca y reía malévolamente.

A lo lejos se oyeron los gritos de tantos trancazos que le metieron al pobre escorpión, y fue por ello que la noticia corrió como pólvora, una persona esbozó una enorme sonrisa y salió a paso apresurado del santuario, aprovechando que los caballeros de Cáncer y Picis estaban ocupados masacrando al griego, se dirigió rápidamente al hospital.

Mas tarde, Shiryu se encontraba conversando con las amazonas en la habitación de la niña.

La pequeña Dy-chan era toda dulzura, y el caballero dragón la encontraba verdaderamente encantadora, no pudiendo dejar de imaginar a su propio hijo reflejado en la pequeña.

Acarició su vientre con dulzura, preguntándose cuando…

- Agg….

Shiryu se dobló de repente, y las amazonas voltearon a verle.

- ¿Qué pasa?

- N-no se…

El dragón sintió una fuerte presión en su estómago, como si alguien estuviese atravesando su vientre con sus manos.

Marín se alarmó lo mismo que Shaina, y ambas corrieron a ayudar al dragón.

- Pero que vamos a hacer.

- ¡No seas estúpida Marín, estamos en un hospital, llamemos a un doctor!

- ¡Estás loca¡Te imaginas lo que pasará si encuentran a un hombre embarazado?

Shaina se cayó ante el comentario, Marín tenía toda la razón.

- Chicas, creo que voy a…

Shiryu se llevó la mano a la boca y su cuerpo se convulsionó a medias, así que las amazonas de inmediato le llevaron al baño más cercano, seguidas muy de cerca por Aioria, el cual le echó un último vistazo a la niña dormida y luego salió corriendo.

Una figura rosada caminaba en ese instante por los pasillos, lentes oscuros, mascada al cuello.

Todos los hombres que le veían se quedaban absolutamente embobados, mientras esta se acercaba a una de las habitaciones de los pacientes en recuperación.

Se asomó finalmente y sonrió al ver que esta era su destino, y mas aún, que no había nadie.

Se acercó a la cama y acarició aquellos suaves cabellos y dibujó las facciones de la pequeña durmiente, para después sentarse y de su pequeño bolso sacó unas tijeras…

Mientras tanto, el pequeño grupo de Marín, Shaina y Shiryu había terminado en el baño de damas, donde el dragón se encontraba vomitando parte de sus alimentos combinados con sangre.

- Shiryu, por favor…

- Tu…

- Shiryu, tranquilo, ya todo va a pasar.

- Puedo sentir en tu vientre la vida…

- ¿Quién… eres?

- Shiryu, con quien hablas?

- Entrégamelo… yo lo llevaré en mi vientre…

- J-jamás…

El dragón se llevó las manos al vientre protectora mente para después desplomarse en el suelo.

- ¡Shiryu!

Ambas amazonas se agacharon para ayudar al joven, pero este estaba inconsciente aunque con una expresión de dolor.

- Alguien debe revisarlo.

- Pero…

En ese instante, se escuchó una tremenda explosión y ambas se miraron temerosas.

- Yo iré.

Shaina se puso de pié de golpe y corrió fuera del baño. Para su sorpresa, en un pasillo se encontraba Máscara ya bañado y vestido con ropa nueva, con Aioria tomado del cuello y elevado de manera suficiente para que sus pies no tocaran el suelo.

- ¡Bájame, bájame!

- ¡Máscara, no seas bruto!

- ¡Por favor, solo era un favorcito!

- ¡Tú cállate estúpida alimaña!

Shaina abrió de sobre manera los ojos al ver ahí a Misty. Se veía muy alterado, pero fue entonces cuando Máscara se giró y tomó por el cuello al rubio, levantándolo del suelo.

- ¡COMO TE ATREVISTE!

- C-creí que te gustaría.

- ¡GUSTARME¡ERES UN…

- ¡Alto, seguridad!

El personal de seguridad del hospital llegó en ese instante e intentaron inmediatamente poner bajo control a Máscara, pero por razones más que obvias, todos ellos salieron volando en distintas direcciones.

- ¡Pero que sucede!

- Shaina!

Afrodita se acercó a la amazona con semblante molesto.

- ¿Cómo pudieron dejar a la niña sola con este rubio?

- ¡Que¡No lo hicimos, ni siquiera sabíamos que estaba aquí! Shiryu se puso mal, y…

- ¡Mira lo que hizo!

Diciendo esto levantó algo en su mano, Shaina frunció el ceño, hasta que finalmente le reconoció.

- ¡Pero si es…

- ¡Le cortó el cabello a Dy-chan!

Shaina se apresuró a entrar a la habitación y vio a la niña ya despierta, con el mismo corte de cabello que su papi Máscara.

- Según Misty, a Máscara le iba a encantar el detalle.

- Pero el cabello de Dy-chan le recuerda mucho al de Aurora… verdad?

- Así es.

Hubo un nuevo estruendo y Misty salió volando por un pasillo.

- ¡Ya basta!

Algunos médicos aparecieron en ese instante, y Máscara les vio fieramente.

- Quiero llevarme a mi hija a casa, AHORA!

- Pero acaba de…

- ¡NO ME INTERESA¡Yo me largo con mi niña!

Se hizo un silencio profundo, los médicos de miedo y los caballeros de sorpresa.

Máscara entró a la habitación y le quitó las agujas a su pequeña hija, tomándola después en brazos.

- Me largo, ella ya no necesita seguir en este lugar.

Los caballeros se quedaron helados, ya que era la primera vez que Máscara mostraba ese tipo de paternidad hacia la pequeña, además de haberla llamado "mi niña".

Algunos médicos intentaron disuadirlo, los de seguridad trataron de detenerlo, hasta que finalmente, fue Afrodita quien lo detuvo.

- Máscara, que te den algo por si Dy-chan recae.

- Pero…

- Máscara, no quieres que nada le pase¿verdad?

- …

- Quédate solo un momento más.

El caballero bufó enojado y siguió a Afrodita, mientras por otra parte, un desmejorado dragón salía acompañado de Marín.

- ¿Qué pasó?

Dokho, quien iba llegando junto con Camus y un amoratado Milo se acercó alarmado al ver a su discípulo tan mal, pero con su tierna sonrisa le dio a entender que se encontraba mejor.

Minutos mas tarde, y con recetas en mano, Máscara tomó a su hija en brazos, la cual iba profundamente dormida.

Acarició sus cortos cabellos y sonrió débilmente.

- Bienvenida de nuevo mi niña... volvamos a casa.

Afrodita sonrió por aquellas hermosas palabras y caminó a su lado, siendo seguidos por los demás caballeros, y de paso dejando a Misty en cuidados intensivos y con la nariz rota, cerca de un escorpión al cual estaban haciéndole transfusión de sangre y le vendaban unas cuantas costillas rotas.


Así pasaron unos pocos días, y todo parecía volver a la normalidad… o bueno, casi todo, ya que los caballeros dorados estaban impacientes por volver a ver a la pequeña de cabellos azules corretear por los campos de entrenamiento, pero a decir verdad, no era tan malo ver al caballero de cáncer sentado en la entrada de su templo con su pequeña dormida en brazos y leyéndole algún libro sobre torturas y guerra.

Por otro lado, aunque la felicidad había regresado, había un pequeño detalle que no dejaba en paz a cierta amazona de cabellos verdes y otra de cabellos rojos.

-¡DOS DÍAS, SOLO DOS DIAS MAS Y TU ESTÁS NEGADA!

- ¡Por favor Marín!

Shaina se hizo a un lado enojada.

- ¡No puedo ir, y punto!

- ¡Por que no?

- Por que…

- Ves? No tienes ninguna razón. ¡No me digas que te acobardaste!

- ¡Me estás llamando cobarde?

- ¡Pareces una!

La cobra le miró verdaderamente furiosa y su cosmos se encendió de golpe, ambas estaban listas para agarrarse a trancazo limpio cuando Kora habló.

- No será que tiene medo a que le rompan el corazón, señorita Shaina.

La amazona se puso repentinamente colorada, y Marín sonrió enormemente.

- ¡Pero si es eso! Aaay, mi niña, ven acá!

La pelirroja abrazó a su compañera de combate con dulzura, con un aire casi maternal.

- No debes preocuparte, todo estará bien.

- P-pero tengo miedo.

- Mi vida, por favor… tú lo amas y nada pierdes con verlo.

- ¡Pero estoy segura de que es Milo! Si él quiere jugar conmigo… yo… yo… no voy a resistirlo.

- Shaina, preciosa…

Marín tomó el rostro de la peliverde en sus manos y le sonrió.

- Si Milo busca algo serio contigo, lucha por él, y de no ser así, yo estaré siempre a tu lado para que puedas llorar, pero no pierdas la oportunidad de algo maravilloso.

- Marín…

- Además, si te busca, es por que algo le falta al lado de Camus… pero si te hiere, te juro que yo misma le arranco la cabeza y se la damos a Dy-chan para que juegue n.n.

La joven águila sonrió, y la cobra suprimió una carcajada al imaginar a la pequeña peliazul con su padre jugando volei-milo.

- Ven, tenemos que probarte algunos cambios de ropa.

Shaina aceptó levemente con la cabeza.

Al día siguiente y tras haber decidido la noche anterior el atuendo de la amazona, era el momento de llamar al profesional y que les diera los detalles para el día siguiente.

- Ding dong n.n.

- Hola n.n.

La puerta se abrió y Afrodita de Picis entró verdaderamente alegre, aunque con unas marcadas ojeras que el maquillaje no lograba ocultar del todo.

- ¿Cómo has estado?

- Bien, es solo que Dy-chan ha tenido un poco de fiebre, estoy viviendo temporalmente en el templo de Cáncer, ya saben, para ayudar a Máscara con la niña.

- Que dulce.

- Bueno¿Y puedo saber para que me llamaron?

Las amazonas se miraron apenadas y fue Marín quien empezó a relatarle lo ocurrido con Shaina, las cartas y el admirador secreto, haciendo que Afrodita se emocionara al máximo.

- KIIII, UN ADMIRADOR SECRETO, PERO QUE EMOCIÓN!

- Si, es cierto n.n, pero nos vas a ayudar mañana si o no?

- ¡PERO SI POR SUPUESTO QUE SI! COMO DE QUE NO?

Afrodita se instaló cómodamente en un sillón y las miró extremadamente sonriente, como esperando algo.

- Y a que horas es la cita?

- Dos de la tarde.

- ¡En serio? Pues habrá que estar aquí temprano para ponerte guapísima Shainita, ahora si, fuera todo! n.n

- …¿Eh? O.o?

- ¬¬ No esperarás que te arregle y traiga lo mejor de mi maquillaje si no se lo que voy a maquillar, verdad?

- Pe-pe…

La amazona de la cobra se retorció las manos. No le era muy de su gusto que le vieran el rostro nada más por que si, pero… rayos.

De frente al caballero de Picis tomó su máscara, emitió un largo suspiro y la retiró, revelando su rostro y sobre todo, sus preciosos ojos verdes.

- O.O!

La amazona estaba sonrojada y mirando al suelo, mientras que Afrodita tenía los ojos desorbitados y la mandíbula en el suelo, ya que la joven amazona era verdaderamente una preciosura, y aunque fuera una chica bastante violenta, sus rasgos eran muy finos y hermosos.

- ¡PERO QUE LINDAAAAAA!

De un salto y Afrodita ya estaba sobre Shaina, con su rostro en las manos y analizando cada detalle.

- ¡Eres preciosa¡Pero mira que ojos más verdes¡Y esos labios, tengo un brillo divino que sabe a cereza!

- Pero Afro…

- ¡Ay niña, tienes que mostrarme la ropa que escogiste, ya que necesito planear como te voy a peinar, como te vas a maquillar, y…

- ¡Pero si voy a llevar mi máscara!

- Es cierto Afro, aunque te estamos pidiendo ayuda, el plan es que ella lleve su máscara.

El caballero meditó unos segundos y luego rió picadamente.

- Ya entendí, la sorpresa del "por si me ocupo quitar la máscara", pero que ingenioso n.n den por hecho de que esta niña va a quedar absolutamente preciosa n.n.

- Lo sabemos, por eso te llamamos n.n

- Bueno¡Pero muéstrenme la ropa!

Ambas amazonas sonrieron y tomaron de las manos a Afro guiándolo a la habitación seguidas por Kora, quien no cabía en la emoción que sus maestras y mejores amigas estaban pasando.

Y el día siguiente llegó.

Afrodita se levantó muy temprano y se estiró pesadamente. Bostezó y mitró hacia su derecha, esbozando una sonrisa.

Con la pequeña enferma, esta tenía la muy común enfermedad de "mamitis aguda" (1), por lo que quería la presencia de "su mami" a toda hora, y al caballero de cáncer no le había quedado otra que aceptar el chico de Picis en su casa, pero solo hasta que la niña estuviese mejor.

Afrodita sonrió y se acercó a la cama de al lado, donde Máscara dormía con su niñita en brazos firmemente abrazada… lucía tan tierno, les arropó y besó con cariño sus frentes, para después retirarse.

Rápidamente se dio un buen regaderazo y tomando sus mejores maquillajes se encaminó hacia las casas de las amazonas. No se podía sacar de la mente el lindo rostro de Shaina, miró sus herramientas y sonrió fascinado por la obra de arte que estaba a punto de crear.

Finalmente llegó y tocó la puerta, la cual se abrió mostrando a Marín.

- Hola Afro, buenos días.

- Hola n.n ¿Lista la conquistadora?

- Se está bañando, no sabes lo nerviosa que está.

- La comprendo, bueno, vamos a aprovechar para organizar su ropa y sacar el maquillaje.

- Claro n.n.

No pasaría mucho para que una desaforada y pequeña pelirroja llegara jadeante para ver el asesoramiento de la peliverde, Quien apenas iba saliendo de su baño envuelta en una toalla.

Pero apenas salía cuando un rocío de agua de rosas le cayó encima.

- ¡OYEEE!

Dita sonrió y le echó perfume en el cuello.

- Por si te besa.

Después le echó en el pecho y cintura.

- Por si te abraza.

Y con la más pícara de las sonrisas, le echó de la cintura para abajo.

- ¡Y por si se pasa! (2)

- ¡DITA!

La chica se puso TOTALMENTE colorada, y el caballero de Picis rió, pues ahora estaba totalmente listo para empezar con su arte.

Decir que la amazona quedó hermosa era poco. Su cabello largo y verdoso estaba sujeto con dos trenzas detrás de su nuca mientras el demás estaba suelto. Lo que le daba un aire "élfico" según comentó Kora. Un peinado ciertamente sencillo, pero que resaltaba sus rasgos… si se quitara la máscara, claro.

Usaba un blanco vestido largo hasta el suelo, solo que por el frente estaba abierto como si una falda corta y con crinolina se tratase, con un cinturón verde esmeralda. Usaba unas zapatillas del color del vestido las cuales se amarraban por ambos tobillos hasta llegar poco antes de las rodillas. (3) Y como obvio complemento, todas las joyas que al paso del tiempo, su admirador le había enviado.

- Preciosa n.n

- Por supuesto, aunque se vería mejor sin esa máscara, opaca mi arte ¬¬.

- Oh vamos señor Afrodita, sabe que…

- Si, si, las leyes. Yo por eso nací varón, para que mi belleza sea vista por el mundo n.n

- (todas) n.nU

Marín observó su reloj.

- ¡LA UNA DE LA TARDE¡Anda, corre, no querrás llegar tarde!

Shaina dio un paso al frente totalmente decidida, pero después dio dos atrás.

- Creo que mejor no voy.

- ¡Ah no, pues ahora vas!

- ¡No, no quiero!

- ¡Te vas a despeinar!

Como si fuese niña chiquita, entre Afro, Marín y Kora llevaban a rastras a la joven a su cita, hablándole y tranquilizándola.

- ¡Bien, aquí te quedas!

Afrodita se cruzó de brazos luciendo verdaderamente amenazante, y la joven peliverde aceptó con la cabeza.

El grupo se alejó para darle espacio libre a los tórtolos. Shaina se sobó las manos preocupada.

Pasó una hora, dos… y eran ya casi las cuatro de la tarde. Se mordió el labio entre triste y preocupada. Miró el agua unos segundos y movió sus pies desnudos dentro del líquido.

¿Cómo había sido tan tonta? Se había dejado engañar, una vez más…

Una lágrima bajó por su mejilla y comenzó a gemir y a temblar de dolor. Le dolía el pecho, con el mismo dolor que le invadía cada vez que veía a Seiya con Athena. Era tan injusto.

Se soltó el cabello y lo movió regresándolo a su forma rebelde. Bien, la habían lastimado una vez más, pero no se dejaría vencer.

Una sombra se movió detrás de ella y la amazona volteó de golpe, su cosmos se acumuló en sus manos y con un grito lo liberó, destruyendo un pedazo de árbol y mandando a volar a una persona.

La amazona apoyó sus pies desnudos en la hierba y se colocó en pose de batalla. Al pobre imbécil que había osado espiarla lo haría pagar todo lo que su admirador secreto le estaba haciendo sufrir.

- Woaaaa, pero que recibimiento, Shaina, tranquila, soy yo!

La persona se levantó y se sacudió la ropa. La amazona sintió que todo en su entorno se detenía. No era posible. ¿ÉL era su admirador secreto?


N/A´s:

HOLA!

Finalmente¡Dy-chan está bien!

Lo se, lo se, quisieron matarnos cuando vieron venir a Aurora¡PERO NO PUDIMOS EVITARLO, JAJAJA!

Por cierto…

(1) Mamitis aguda: Cuando me operaron de un ganglio inflamado en la papada, me dio esta común enfermedad… ¡NO PODÍA SEPARARME DE MI MADRE! Cuando desperté de la anestesia, lo primero que le pregunte a la enfermera fue "¿Y mi mamá?" y cada cinco minutos decía "Ya puedo ir a ver a mi mamá?" je, es muy común cuando uno está enfermito.

(2) Por si me besa, por si me abraza… y por si se pasa… Frase que solía utilizar Adriana… una chica totalmente fenomenal, llena de vida, la mejor amiga que pudiera una imaginar, y que ahora entrena a su perrita desde el cielo, donde vela por mi hermana y por mi.

(3) Usaba un blanco vestido largo hasta el suelo, solo que por el frente estaba abierto como si una falda corta y con crinolina se tratase, con un cinturón verde esmeralda. Usaba unas zapatillas del color del vestido las cuales se amarraban por ambos tobillos hasta llegar poco antes de las rodillas… Si alguien tiene dudas, es un vestido como el que usa Chii (Chobits) de color anaranjado, o un poco más sencillo, el que usa Sakura (Sakura Card Captors) en la 2da. Película, La carta sellada.

Ahora si…

Mil gracias a todos por sus comentarios, y pues va a haber una historia especial el 18 de Agosto por el cumple de Gloria.

Esperamos este capi les haya gustado. ¡Y A MÁSCARA MORTAL CONSIDÉRENLO ACTUALMENTE NO MAS QUE UN POBRE REMEDO DE HUESOS PULVERIZADOS!

Atte.

Lady Grayson (cerebro y músculo del dúo) y Lady Gloria (a alguien se necesitaba para hacer el dúo, no?)