Cap. 32
Mas que un paseo… menos que una cita.
La amazona no cabía en si de la emoción y la alegría agolpándose dentro de su ser. Ahí se encontraba frente a ella, sonriente y sacudiéndose el polvo nada más y nada menos que…
- S-seiya…
La amazona sintió que sus ojos se llenaban de lágrimas de pura e increíble felicidad. El joven sonrió y se acercó a ella.
- ¡HOOOLA¿Cómo estás Shaina?
- Eh, yo… bueno…
Ella bajó la mirada visiblemente sonrojada. El chico frunció el ceño y colocó su mano sobre el brazo (a falta de frente) mientras la miraba muy fijamente.
- No tienes temperatura¿Estás bien?
- Si, es solo que… bueno, yo…
- ¡Oye, mira!
El joven Pegaso tomó el collar de cobra que ella usaba y lo miró fijamente.
- Es el collar que llevabas el otro día! Que bonito nn. te ves muy bien¿Vas a alguna parte?
Shaina retrocedió un paso.
- T-tu, tu…
- ¿Yo? Je, ando por aquí por que es el camino mas corto al pueblo, voy a la tintorería por la ropa de la señorita Saori.
La amazona sintió un sudor helado bajando por su espalda.
- ¿Esperas a alguien?
Preguntó el chico sonriendo aún, sin saber que las facciones de la joven se estaban deformando en dolor.
- Estás muy callada¿Sabes? Necesitas tomar aire, tal vez has estado entrenando mucho.
- S-si, bueno… yo, iba a... tomar este día… libre.
- ¿En serio? Perfecto¿Por qué no vamos juntos al pueblo?
Dijo el Pegaso sonriendo dulcemente y tomando de la mano a Shaina, no dándole tiempo a responder y comenzando a caminar rumbo al pueblo.
Shaina por su parte no sabía si sentirse mal o feliz. Estaba junto a Seiya, su primer y único amor, si, eso era bueno. Pero por otro lado, estaba "ese", el que la había traicionado y roto el corazón.
- ¡Miiiiira!
La voz del Pegaso interrumpió sus pensamientos. Ni siquiera se había dado cuenta del instante en que habían llegado al pueblo y ahora el chico de cabellos castaños miraba fascinado por una vitrina de dulces, como si de un niño chiquito se tratara.
- ¡Miiiira, que rico, vamos adentro!
No esperó respuesta y la jaló al interior de la tienda, curioseando por todos lados y probando algunos dulces, mientras ella lo miraba entretenida.
Era como pasear con un niño, un pequeño curioso que se maravillaba de las mas pequeñas cosas de la vida. Una débil sonrisa apareció en sus labios.
Esa era la razón por la que se había enamorado. Por la inocencia que el joven poseía.
Salieron de aquella tienda con un par de bolsas las cuales se encargó de desaparecer en tan solo unos minutos el Pegaso, quien iba tarareando.
- ¿Y por que tan callada?
- Por nada…
Seiya parpadeó y ladeó la cabeza.
- ¿Segura?
Ella no respondió, y el chico sonrió enormemente.
- Vente, vamos por la ropa de Saori y luego te llevo a mi lugar favorito, te parece?
- Pero…
Shaina se cortó a si misma y bajó la mirada. No iba a arruinar todo, así que mejor seguía al castaño.
Llegaron a la tintorería conversando. Del entrenamiento, de las Vegas, de la pequeña Kora y la recuperación de Dy-chan.
Ambos encontraban muy grata la compañía mutua. Ella escuchando sus anécdotas y como se quejaba de los duros entrenamientos de Marín hacía años, o de una u otra broma que los bronceados le hubieran echo, mientras él disfrutaba de la risa de ella cada vez que hacía una payasada.
Era un poco extraño. Sabía perfectamente que él no era un modelo de la inteligencia, tenía sus limitaciones y la mayor parte de las veces se sentía un verdadero imbécil con sus compañeros, cuando en realidad él solo era un poco ingenuo… bueno, demasiado en realidad.
- A veces yo me escapaba de Marín¿Sabes? Necesitaba ver algo más que el Santuario y logré desaparecerme en un par de ocasiones, claro que en las otras Marín me encontró y me dio una paliza.
- Lo recuerdo… yo… yo me reía de ti cuando ella te regañaba.
- Si, eres mala… pero no pensemos en eso.
Siguieron su camino por el pueblo. Muchas personas les observaban con curiosidad, ya que a pesar de usar su máscara, la belleza de la amazona era evidente, y mas acompañada de alguien tan común y corriente, o al menos así lucía el caballero Pegaso.
Siguieron su camino en silencio, él tomándola de la mano y ella cargando la ropa de la diosa.
- Mi sitio secreto nn.
Shaina hizo una media sonrisa al ver al lugar. No era algo realmente nuevo o impresionante como pudo haber pensado. No mas que un acantilado de los que a los al derredores del pueblo abundaban. Y a juzgar por lo apartado y rodeado de árboles que se encontraba dudaba que fuera tan secreto, sobre todo con las huellas de coches que había por ahí, seguramente de parejas traviesas que pasaban ahí sus noches.
Seiya se sentó al borde y ella rió.
- No te vayas a caer.
- Ya lo tengo medido, no te preocupes.
Ella negó con la cabeza divertida mientras muy a lo lejos se veía el atardecer.
El Pegaso se mantenía en silencio, perdido en sus pensamientos, mientras ella sentía los nervios devorándole. Era obvio que su admirador no era Seiya, pero tras haberle quedado mal en ese día, posiblemente la intentaría contactar. ¿Qué le diría? Sería lo suficientemente fuerte para negarse, o…
- ¿Sabes?
Seiya rompió el silencio.
- Me alegra haberte encontrado en el bosque, me sentía algo asfixiado en el Santuario.
- Se como es eso, por eso iba a salir hoy.
- Yo, bueno… me alegra estar contigo aquí, es decir, eres mi mejor amiga¿Sabes?
Tal vez el chico lo había dicho como un cumplido, pero lo único que había logrado había sido lastimarla.
- Seiya¿Por qué siento que necesitas hablar con alguien?
- Bueno, yo… Shiryu me ha ayudado mucho, me ha dado excelentes consejos, pero ya no quiero molestarlo, tiene demasiados problemas.
- Y acudes a quien tiene menos?
- ¡No, no es eso! Yo… yo quería discutirlo contigo por que creo que eres la única que me puede ayudar.
Ella le miró fascinada. Ese aire de madurez nunca se lo había visto. Tal vez por que hacía mucho que no se encontraba a solas con él.
- Me gusta una chica¿Sabes?
No, ese tema no… ella aceptó con la cabeza incitándole a seguir.
Soy tu mejor amiga, tu pañuelo de lágrimas, de amores perdidos,
te recargas en mi hombro, tu llanto no cesa, yo sólo te acaricio,
y me dices porqué la vida es tan cruel con tus sentimientos.
- A veces creo que le gusto, pero luego se distancia y… todo es distinto, es difícil de saber. De repente creo que con solo estirar la mano la voy a alcanzar, pero luego me alejo.
- Seiya…
Ella sonrió y pasó su brazo por los hombros de Seiya, el cual recargó su cabeza en la de ella.
Yo sólo te abrazo y te consuelo, me pides mil consejos
para protegerte, de tu próximo encuentro,
sabes que te cuido, lo que no sabes es que…
No podía darle consejos para que se fuera con Athena, simplemente no podía. Pero, por verlo feliz haría lo que fuera, aunque su vida sería mucho mas sencilla si…
Yo quisiera ser, esa porque tú te desvelas y te desesperas.
Yo quisiera ser tu llanto, ese que viene de tus sentimientos.
Yo quisiera ser, esa por quien tú despertaras ilusionado.
Yo quisiera que vivieras, de mi siempre enamorado.
- Seiya¿Has intentado decirle lo que sientes?
- No, a decir verdad no, yo… bueno, es difícil.
- ¿Por qué?
- Esque… la he visto en sueños y me siento cohibido. Es decir, se que la quiero, pero me da miedo decírselo. Es una mujer especial, toda una dama… aunque a veces no se le note. Por ella yo condenaría mi alma sin dudarlo, y me gustaría tanto perderme en sus ojos y… ¿Pasa algo?
- ¿Eh?
Tú te me quedas viendo, y me preguntas
si algo me esta pasando.
Y yo no sé que hacer, si tu supieras que me estoy muriendo,
quisiera decirte, lo que yo siento.
Pero tengo miedo, de que me rechaces y que sólo en mi mente,
vivas para siempre, por eso...
Shaina se sonrojó fuertemente. ¿Cómo decirle que esas palabras eran filosas navajas¿Necesitaba declararse una tercera vez¿Para que? No obtendría más que un rechazo y las simples palabras de "Yo en realidad amo a Saori" no, gracias.
- Seiya, si deseas llegar a algo con ella, será mejor que empieces amoverte, no querrás que te la ganen, cierto?
- Bueno, Shiryu me ha ayudado. Dice que un detalle es mucho, y yo me he esforzado en ello, pero ni idea de si está funcionando.
Ella se sintió conmovida. Seiya ya no era un niño. Es cierto que tenía solo 16 años, casi 17 en poco menos de tres semanas, pero no por ello dejaba de ser una dulzura.
Yo quisiera ser, esa porque tú te desvelas y te desesperas.
Yo quisiera ser tu llanto, ese que viene de tus sentimientos.
Yo quisiera ser, esa por quien tú despertaras ilusionado.
Yo quisiera que vivieras, de mi siempre enamorado.
La noche ya había llegado y hacía frío. No demasiado, solo estaba fresco, al menos para ellos.
Mientras tanto, en algún lugar del mundo…
- Ale... ve a la tienda por pan ¿no? Estoy muy ocupada..
- Flojera!
- Si no vas, pues entonces a ver que comes.
- ¬¬ : Sha pues... sha voy
La chica caminó por las calles de cerca de su casa tranquila y cantando, alucinando con la escuela y cosas sin sentido.
- Lalala., cuando llegue voy a cenar chilaquiles nn.
El cabello largo y castaño y las ropas de cualquier jovencita de diecinueve años. Una sombra se movió detrás de ella, y la chica ni tarda ni perezosa sacó de algún lugar un mazo gigante y lo lanzó detrás de ella.
- ¡YA TE VI, PERVERTIDO! ……. O.o? no hay nadie… n.n bueno.
Siguió su camino sin ver que una persona encapuchada veía con ojos gigantes el mazo incrustado apenas unos centímetros de su cabeza.
La chica fue a la tienda y regresó con algunas cosas en brazos. De repente se paró y miró en todas direcciones.
No había ni un solo carro en la calle (pus ni modo que en las banquetas), no había gente, ni ruido. Miró hacia lo lejos y vio un farol apagarse, y después el siguiente, y el siguiente, dirigiendo la oscuridad hacia ella.
- O.O!...T.T BUAAAA, ESTOY EN CONSTANTINE! Me van a mandar al Hades! .. Un momento, n.n ¡VOY A VER A MI HADES-SAMA!
Escuchó algo así como pasos detrás de ella y se giró para encontrarse con alguien parado en medio de la oscuridad a tan solo un par de metros de ella.
- ¡No te me acerques, te lo advierto!
Metió la mano en la bolsa en busca de un arma, y…
- ¡Te lo advierto, estoy armada con una barra de pan!
Una leve risa femenina llegó a sus oídos, y la chica tembló. El rostro vacío de aquella persona se deformó en uno de completa crueldad y sus ojos centellaron como los de una serpiente.
Alejandra intentó gritar, pero no salió sonido de su garganta debido a las manos que se cerraron en torno a su cuello y todo se volvió negro…
La noche había llegado hacía rato y la luna se levantaba en el horizonte con un extraño toque rojizo, el cual la hacía ver muy hermosa.
El viento movió los cabellos de ella y Seiya le miró con el rabillo del ojo. Si, ella era bonita.
A lo lejos hubo un extraño sonido y una luz subió rápida por el cielo, explotando y dejando ver una preciosa estrella roja. Subió una segunda formando una amarilla, mientras la música empezaba a escucharse a lo lejos.
- ¿Habrá fiesta en el pueblo?
- Claro que si tonto, si no por que harían tanto ruido?
- ¿Vamos a ver? n.n
- No creo.
- Ohh, vamos!
Seiya se puso rápidamente de pié y le ofreció su mano, y ella no se pudo negar, así que se puso de pié con él.
- ¡Te juego una carrera!
Y sin decir agua va el chico empezó a correr colina abajo. Shaina sonrió y se cruzó de brazos.
- Ni creas caballito.
Y la chica empezó a correr tan rápido como podía, alcanzando a Seiya en cuestión de segundos, pero este acababa de tomar esto como un reto y empezó a ir mas rápido, no pudiendo sin embargo dejar atrás a la amazona.
- ¡Eres buena!
- ¡Y esto ha sido solo el calentamiento!
Shaina empezó a llevarle ventaja a Seiya, quien por nada del mundo pensaba quedarse atrás, así que aumentó su cosmos y sus piernas se movían tan rápidamente como sus golpes en las mas fieras batallas, dejándolo una vez mas en la delantera.
- Oye, eres un tramposo!
- Je, Vamos!
La mano de Seiya se encontró con la de la amazona sin siquiera detenerse, corriendo uno con el otro y riendo por tan singular carrera. Sortearon árboles y brincaron autos dejando verdaderamente sorprendidos a los automovilistas, hasta que finalmente llegaron al pueblo, donde comenzaron a reducir la velocidad, ya que si se pararan de golpe muy seguramente perderían el equilibrio y se estrellarían estrepitosamente.
- ¡Vaya, que de comida¡Tengo hambre, y tu?
- Algo.
Seiya comenzó a ver e intentar tomar algo del banquete que algunas mujeres preparaban alegremente, pero fue advertido de que se guardaría para la cena.
- Es una fiesta muy linda.
- Si bueno, aquí en Rodorio la gente es poca y el cumpleaños de cada habitante es celebrado a lo grande.
La música se escuchaba bastante fuerte, y la gente reía y charlaba. Ambos caballeros de Athena se mantenían cercanos conversando de la misma forma en que lo habían echo todo el día, hasta que alguien llegó y le tapó los ojos al castaño.
- ¡Pero por que no me saludas?
- ¿Eh?
El chico se quitó esas manos de los ojos y miró a la persona, encontrándose con una chica de la edad de Shaina con un corto cabello castaño rojizo.
- ¡Seika!
- ¡Grosero!
La chica le estampó un sape en la nuca a su hermanito mientras ponía los brazos en jarras.
- Por que no pasaste a saludarme?
- No sabía que estabas aquí.
- ¡Y donde más iba a estar! Es el cumpleaños de mi novio, claro que debía asistir.
- ¿Tu novio? Pero que no él cumple años hasta dentro de dos meses?
- ¡Tanto tiempo no me has visto que ni enterado estás de que ahora estoy con otro?
De repente, la chica reparó en Shaina.
- Oh, Hola, tu debes ser esa chica de la que tanto habla Seiya, S…
- ¡CÁLLATE!
El chico se lanzó sobre su hermana y le tapó la boca.
- Jeje, no es nada, en serio n.nU
De repente, Seiya cayó al suelo mientras su hermana lo veía echa una furia.
- ¡Me ahogas, bruto!
- Ay, no es para tanto, hermanita.
- ¡Que no! Ush, tu pedazo de…
- Hey, pero que es esto?
Un chico alto de lozanos cabellos violetas llegó en ese instante y abrazó a Seika.
- Tú debes ser mi cuñadito¿No? Mucho gusto.
- Encantado.
- Pero dime amiguito¿Qué haces aquí cuando deberías estar tomando cerveza con los hombres?
- Por favor amor, Seiya no bebe.
- Pues irá empezando. Vámonos amiguito.
Y el chico arrastró al Pegaso a un lado de la fiesta, donde gran parte de la población masculina charlaba, bebía y reía, acogiendo a Seiya como uno más de ellos.
- Bueno, tú y yo nos vamos con las chicas¿De acuerdo?
- P-pues… bueno.
Seika sonrió y tomó de la mano a la amazona, llevándosela consigo hasta un grupo de jóvenes mas o menos de la edad de ellas, donde fue invadida inmediatamente de preguntas sobre su máscara y en donde había comprado tan hermoso vestido.
La amazona olvidó momentáneamente sus problemas. Usualmente la única mujer con la que interactuaba era Marín, después Kora y finalmente Dy-chan, pero era la primera vez en toda su vida que se encontraba rodeada de verdaderas damas. Damas muy ebrias y otras muy pervertidas, pero damas al final.
Un hombre de cabellos lilas entre canos se puso de pié y levantó su cerveza haciendo un brindis por su amado hijo, para después mandar la música tocar y que todos bailaran.
- ¡Ven vamos Shaina!
- N-no se, esque no se bailar.
- ¡Anda mujer, no te hace daño una pieza!
A rastras la llevaron a la pista de baile. Era una canción tradicional, todos en un círculo, pie derecho adelante y punta, pie derecho atrás y punta, cuatro pasos a la derecha y patada baja, cuatro pasos a la izquierda y patada baja, después todo mundo se acercó cerrando tanto como se pudo el círculo para después pegar un pequeño brinco y al grito colectivo de "güepa!" lanzaron una patada al aire con alegría.
La música pasó de lo tradicional a lo movido, las jovencitas danzaban en el centro entre toda la gente y los hombres les aplaudían y lanzaban piropos, hasta que finalmente fue el turno de cierta amazona.
Ella se sintió cohibida entre tanta gente y algunos le gritaban que se moviera, haciéndola avergonzarse, hasta que sintió alguien tomándola de los hombros y al voltear a verle, se encontró con Seiya.
- ¿Bailamos?
El castaño tomó su mano y la hizo alargarse a todo lo posible, para después comenzar a darle vueltas dejándola girando sola y alentando a la gente a aplaudirle.
Se tomaron de las manos y giraron dando brincos, para después fuera Seiya quien empezó a girar sobre si mismo y alrededor de Shaina, quien perdida la vergüenza bailaba suelta y estirando sus brazos en distintas direcciones formando círculos en el aire.
Ambos rieron a carcajadas hasta que finalmente terminó su turno de bailar y se encaminaron a algunas sillas, totalmente cansados.
- No recuerdo cuando fue la última vez que me divertí tanto en mi vida.
- Yo tampoco n.n.
- Mis pies me están matando.
- Pues quítate los zapatos.
Shaina miró hacia sus pies como meditándolo, y finalmente se arrancó las zapatillas y las lanzó a lo lejos, dejando sus pies desnudos, de inmediato Seiya siguió el ejemplo.
- Vamos a comer¿Te parece?
- Nah, mejor vayamos a bailar mas.
- ¿Mas?
El chico castaño sonrió ampliamente y agrandes brincos llegó hasta la rueda de baile, donde empezó a sacar a todas las jovencitas a bailar. Shaina no le siguió esta vez.
- Te gusta mi hermano¿Cierto?
La voz de Seika le sacó de sus pensamientos.
- Él es una buena persona, algo bobo, pero muy bueno.
- Lo se… creo que por eso me gusta.
- Él me ha contado que le gusta una chica, solo espero que lo haga feliz.
- …eso espero yo también.
Ambas mujeres se miraron y sonrieron.
- La fiesta pronto va a terminar, te recomiendo que comas cuanto antes.
- Gracias Seika.
- Estoy para servirte, errr… ¿Cómo te llamas?
- Shaina.
- Oh…
El rostro antes ilusionado de la castaña se ensombreció un poco, como si acabara de meter la pata.
- Eh, yo… nos vemos.
La amazona le miró alejarse. Era obvio… la había confundido con Athena… o bueno, Saori, como Seiya la llamaba.
Muchos jóvenes invitaron a bailar a la amazona, pero ella no aceptó ninguna invitación. Prefería quedarse a comer y a ver al pequeño burro alado devorando todo a su paso.
Los fuegos artificiales iluminaron una vez mas el cielo anunciando el final de la fiesta, y todos comenzaron a despedirse del cumpleañero, emprendiendo su camino de regreso a casa.
- Cuídate mucho hermana.
- Ya sabes que si, lo mismo digo, Seiya. Recuerda, nada de andar pateando traseros de dioses después de las tres de la tarde.
- Lo recordaré n.n
Los hermanos se despidieron con un abrazo y un beso en la mejilla, para que después, los caballeros atenienses se fueran de camino al Santuario.
- Oye…
- ¿Mm?
- Ya que no hay nadie por aquí. ¿No podrías quitarte la máscara? Digo, si no hay problema.
- Para que quieres que lo haga?
- Esque… ya me cansé de estarle hablando todo el día a un rostro inexpresivo.
Shaina se mantuvo quieta. No sabía por que le pedía eso, pero al final decidió acceder, no había nadie a los al derredores¿Qué problema podría haber?
Seiya observó idiotizado las finas facciones de la amazona, la cual durante la fiesta había ido a lavarse el rostro y se encontraba levemente sonrojada. Sonrió divertida imaginándose lo que le diría Afro si se enterara de que se había lavado toda la pintura antes de que cualquiera pudiese verla.
- Te ves muy linda.
- G-gracias…
En silencio llegaron hasta el segundo hogar de Shaina, donde ella solía vivir con Cassios, ya que su hogar verdadero estaba en el recinto de las amazonas.
- Jeje, creo que la señorita Saori me va a matar por el tarro de cerveza que calló en su vestido.
- Si, bueno…esta noche aquí me quedo.
- ¿No vas a irte hasta el recinto?
- No, bueno… digamos que no va a haber nadie, tú sabes… allá comparto mi cuarto con Marín y ella va a pasar esta noche con Aioria.
- ¿En serio?
- Si, bueno, ella y él…
Shaina iba a decir que ambos estaban comenzando a ilusionarse con la idea de ser padres, pero siendo que Marín era como una hermana para el Pegaso, tal vez y lo mejor era dejarla a ella que le dijera.
- Nada, simplemente me dijo que iba a aprovechar que yo no iba a estar para irse al templo de Leo.
- Ahh.
Hubo un largo silencio, y ninguno de los dos sabía que decir. Finalmente, fue Shaina la que habló.
- Fue un día muy bonito… gracias.
- Para eso estoy.
Ella sonrió y se dio la vuelta para entrar a su casa.
- ¡E-espera¡Parece que agradecidos por ver si mi ardor se calma, me cuentan adormecidos los secretos, que escondidos lleva su dueña en el alma.…!
La amazona se detuvo de golpe al escuchar esas palabras y volteó a ver al Pegaso, el cual raspaba el suelo con el pié.
- Q-que dijiste?
- E-es la parte que sigue del… poema.
Seiya se llevó la mano izquierda a su brazo derecho, comenzando a quitar la banda roja que le cubría. Los ojos de Shaina se agrandaron al reconocer la cabeza de una cobra, la misma que había en los regalos.
- Bueno, Shiryu me ha ayudado. Dice que un detalle es mucho, y yo me he esforzado en ello, pero ni idea de si está funcionando.
El chico se sacó del brazo un delicado brazalete dorado que daba varias vueltas, como una cobra enroscada.
- P-para ti…
Shaina sintió ganas de llorar y retrocedió un paso.
- Yo, bueno…
Ella sonrió mientras reía apenas. Seiya le miró y se acercó un paso, colocando el brazalete en el brazo de ella.
- Te ves… preciosa¿Sabes?
- Seiya… por que no me lo dijiste cuando recién nos vimos en el bosque?
- Por… por que me dio miedo, y… y en el hotel me sirvió hacerme el que no sabia de los regalos, y… y… y yo te a-quiero mucho, sabes?
- Oh, Seiya…
No supo cuando, ni porque, pero los labios del Pegaso se encontraron con los suyos, y escuchó su puerta cerrándose violentamente justo antes de sentir su espalda siendo aprisionada contra la pared.
- Ahh, Seiya…
- Shaina, por favor… no sabes cuanto…
- Shh…
Ella sonrió y presionó un dedo sobre los labios de Seiya, quien le miraba de manera abandonada, ansiosa, parecía un lindo cachorro.
Seiya se acercó una vez mas y probó los labios de la cobra, quien rodeó su cuello con ambos brazos, al tiempo que las manos del joven la asían por los muslos y la levantaban.
El joven Pegaso pegó su cuerpo tanto como pudo al de ella, haciéndola sentir lo que su piel le estaba causando, y haciéndola sonrojar profundamente.
Shaina le rodeó con las piernas mientras él sonreía. Todo le era tan conocido y tan nuevo a la vez.
La despegó de la pared y la recostó cuidadosamente en la cama… lo que sucedería aquella noche… él ya lo había soñado muchas veces.
N/A´S: HOLA!
A que nadie se lo esperaba!
Pues si, nuestro admirador secreto es… ¡SEIYA!
Definitivamente, esos dos no pierden tiempo! Y no me pueden negar que Shaina y Seiya hacen una pareja verdaderamente preciosa.
Ahora bien, ya libres de aplanadoras gigantes que se nos aparezcan de improviso por todos lados estamos muy inspiradas!
Nadie pensó nunca que fueran a acabar en las Vegas, ni tampoco que se fueran a vestir de Odaliscas¡ASÍ QUE IMAGINEN LA SORPRESA QUE VIENE EN EL PROXIMO CAPI¡VA A ESTAR DE INFARTO!
Muchas gracias a todos, y pues si, CONFIRMADO que existe la che regla para no responder reviews, pero bueno, ya veremos todos como nos la libramos.
Mil gracias a las personas que nos escribieron. Y otra cosa… (aparece una enorme banda totalmente borracha y Lady Grayson (tambien borracha) y Lady Gloria al frente(la única sobria))
- ¡WIIIIIIIJA, LO QUE PASA ES QUE LA BANDA ESTÁ BORRACHA, ESTA BORRACHA, ESTA BORRACHA!
- ¡NO GRAYSON, ESA NO!
- Ah si, ya me acordé.
Grayson le da un trago a su pomo y empieza a cantar.
- ¡ESTAS SOOOOOOOOOON LAS MAÑANIIIIIIIIIIIIITAS QUE CANTAAAAAABA, SAORIIIIIIIII, HOY POR SEEEEEEEEEEER, TU CUMPLEAAAÑOOOOOOOS, YO TE LA CANTO ASIIIIIIIIIIIIIIIIIII!
- ¡Canta bien loca!
- Ah si, ya voy, ya voy. ¡EL DIIIA EN QUE TU NACIIIISTE LAS FLORES SE MARCHITAROOON, LAS VAAACAS NO DIERON LEEECHE, Y LOS POLLOS SE SUICIDAROON!
- Contigo no se puede ¬¬.
- ¡VENGA MUCHACHOS, VAMOS A DARLE SERENATA A MI DRAGONCITO!
- U.U Bueno… ¡FELIZ CUMPLEAÑOS ALISS.CHAN!
¡MIL GRACIAS A TODOS!
Atte.
Lady Grayson (cerebro y músculo del dúo) y Lady Gloria (a alguien se necesitaba para hacer el dúo, no?)
