Cap. 34

Encierro


El santuario se había vuelto un desastre. Todos estaban reunidos en la cámara del patriarca, y tras hacer un pequeño inventario se habían dado cuenta de que personas faltaban.

Afrodita estaba inconsolable, probablemente y Máscara pudiera serle de ayuda, pero este se encontraba mirando a la lejanía con angustia y los ojos cargándose de lágrimas las cuales ni loco dejaría escapar.

El joven de Picis lloraba en silencio abrazándose a si mismo, hasta que sintió unos fuertes brazos rodeándole. Giró su rostro y se encontró con un sonriente caballero de Tauro, el cual a pesar de su sonrisa, tenía ojos tristes.

Saga se encontraba en un rincón con los brazos cruzados. No comprendía muchas cosas. Si iban a secuestrar a alguien¿Por qué no a Mu? Después de todo, parecía que ninguno de los desaparecidos había podido defenderse. El caballero de Aries era imparable cuando luchaba en serio¿Por qué no él? O Aldebarán, ese tipo tal vez no sería el mas fuerte, pero podía dar una tremenda batalla, y en ambos casos se habían llevado no mas que a los pobres, e insignificantes…

Un momento.

Saga se giró hacia el caballero de Aries, el cual estaba tranquilo de pié en ningún lugar y sumido en sus pensamientos, al menos él, a diferencia de otros conservaba la calma.

- Mu, dime una cosa.

- ¿Si?

- ¿Qué es lo que mas quieres en este mundo?

El lemuriano obviamente no se esperaba esa pregunta, ya que hizo una mueca de sorpresa, para que después en sus labios brotara una sonrisa de padre.

- Mi pequeño Kiki, por supuesto.

- ¿Y tu Aldebarán?

- T.T Mi Korita! Tanto tiempo envidiándolos por tener a sus alumnos y ahora que yo tengo a mi muchachita, tan linda, tan aplicada y tan dulce vienen y me la roban.

Saga miró a Afrodita y a Máscara, no necesitaba hacerles esa pregunta pues ya conocía la respuesta.

- Creo que ya se lo que ha sucedido.

Todos giraron a verle.

- No podemos atacarles por que tienen cosas que todos aquí aprecian. Seguramente, quien quiera que haya echo esto va a utilizar a nuestros seres queridos para atacarnos.

- Es una buena idea Saga, pero ¿Por qué?

- Creo que es más que obvio.

Dokho se sentó en el trono del patriarca.

- Deben de querer a Shiryu.

- Pues ya lo tienen.

Milo meditó unos segundos y luego hizo una mueca traviesa, se acercó a Saga y le picó un par de veces las costillas juguetonamente.

- Eso quiere decir que lo que tú más quieres es a Kanon¿Noo, Saga?

El rostro del caballero se puso rojo de furia y tuvo una transformación de Sex Simbol a cabeza gigante con colmillos y rodeada de fuego.

- ¡QUE QUIERES DECIR CON ESO ESCORPION DE URNA DE PLÁSTICO, QUIEN LOS SECUESTRÓ SE EQUIVOCÓ CONMIGO Y LO QUE MAS QUIERO!

- See, see, claro, n.n como digas.

- Pero Saga está equivocado.

Todos voltearon a ver a la diosa Athena, quien salía de su habitación después de haber estado horas arreglándose.

- No puede ser que se llevaran lo mas amado, por que yo sigo aquí, y soy lo mas preciado para todos ustedes.

(Insertar a los caballeros mirando en todas direcciones y silbando)

- Pero, pero…

Aioria bajó la mirada entristecido.

- Lo que yo amo mas que nada a este mundo es a mi Marín, y no se como se encuentre.

- Vamos amigo, todo está bien.

Ikki no era tan entusiasta. Shun había desaparecido también. Además de Shiryu, pero que problema.

- No se preocupen caballeros, también se llevaron a Seiya… un momento¡Si se llevaron lo que mas quiere la diosa Athena, BUAAAA, PERO QUE TRISTEZA, SE LLEVARON A MI SEIYA!

Todos la ven con una gotita en la cabeza, hasta que de repente la puerta se abrió estrepitosamente, apareciendo el caballero Pegaso.

- ¡SEIYA!

La diosa se lanzó sobre el Pegaso, pero este la pasó de largo.

- ¡Se la llevaron, SE LA LLEVARON!

- ¿Pero de que hablas?

- ¡De Shaina! En la mañana estábamos… ehh… bueno, ella y yo estábamos…

Las mejillas del Pegaso se encendieron y bajó la mirada mientras se metía las manos en los bolsillos.

- Bueno, ella y yo, pasamos la noche juntos, y hoy en la mañana…

- ¡QUEEEEEEEEEE?

De repente, el Pegaso se encontró siendo zarandeado violentamente por el escorpión, el cual lo veía totalmente enfadado.

- ¡SABES CUANTO TIEMPO TENGO INTENTANDO CONVENCERLA DE QUE TENGA RELACIONES CONMIGO Y AHORA RESULTA QUE UN DECEREBRADO COMO TU ME GANÓ?

- ¡Como que te ganó?

Camus observó muy ofendido a su pareja, el cual apenas y pudo moverse cuando se vio metido en un gigantesco bloque de hielo.

- Eso te enseñará ¬¬.

Todos miraban fijamente al Pegaso, quien comenzaba a sentirse incómodo entre tantas miradas. Ikki le señaló aterrado.

- Seiya, t-tu y… Shaina¿Anoche?

- Ehh, si o/././o.

Se escuchó el sonido colectivo de las mandíbulas yéndose hasta el suelo, y tras un tenso silencio se escuchó un portazo, signo de que Athena había salido corriendo y cerrado su puerta.

- ¿Qué le pasa o.o?

- Ehh, nada Seiya, nada.


Mientras tanto, en algún otro lugar. La amazona del águila comenzaba a despertar de un muy pesado sueño.

- ¿Se encuentran bien?

Marín parpadeó y miró hacia donde había venido la voz, y distinguió a duras penas a uno de los caballeros de Géminis.

- ¿S-Saga…?

- Kanon, de hecho.

La pelirroja sacudió la cabeza mientras sus ojos comenzaban a adaptarse a la oscuridad.

- Q-que…

Intentó mover sus manos, pero las encontró sujetas firmemente sobre su cabeza con unos pesados grilletes.

- ¿Marín, eres tú?

- ¿Shaina?

Hubo un leve sonido de cadenas y un débil gemido de dolor.

- Umm, rayos¿Qué diablos sucede¿Dónde estamos?

- ¡Shaina, estás bien?

- ¿Marín?

La amazona miró en todas direcciones, pero la oscuridad era demasiado pesada para ver cualquier cosa.

- ¿Estás bien Shaina?

- Si, solo algo adolorida, estas cadenas aprietan como el demonio.

Marín sonrió a medias.

- ¿Dónde estaremos?

- No se, pero mientras ustedes tomaban la siesta, yo he estado intentando romper estas malditas cadenas, y créanme, es imposible.

- ¿Estará alguien más aquí?

- Quien sabe, si están inconscientes y con esta maldita oscuridad dudo que sepamos nada.

Un nuevo sonido les alertó.

- ¿Quién anda ahí?

- ¿Uh¿Kanon? Soy yo, Kiki.

Kanon gruñó para sus adentros. Solo era el niño, y él que había tenido la esperanza de que fuera alguien fuerte para ver si él si podía romper las cadenas, aunque… un momento, Kiki podía tele transportarse.

- ¡Ush, pero que tengo amarrado a mi pierna! Esperen¿Quién está aquí?

El niño sintió a alguien cerca de él y llevó una mano para reconocerle, y casi en automático recibió una sonora cachetada.

- ¡Ayy, pervertido, que rayos crees que estás haciendo?

- ¡Kora, linda, estás bien?

- ¿Señorita Shaina¡Señorita Shaina!

Se escucharon los pasos de ella corriendo en rumbo a aquella voz, al mismo tiempo que se oía una cadena, y de repente, la jovencita hizo un sonido de dolor y se le escuchó caer.

- ¿Qué fue eso? Kora, responde.

- M-mi cuello…

La joven aprendiz se llevó la mano al cuello y sintió un grillete, y pendiendo de este una cadena. Simplemente se había dado un fuerte tirón cuando la cadena se había estirado toda.

Kiki tanteaba en la oscuridad y se encontró con Hyoga, el cual le apartó asustado al sentir a alguien tocándole, y para su fortuna, junto a él se encontraba Shun, este último amarrado con ambas manos detrás de la espalda.

Finalmente sintió que su cadena no iba a dar para más, se agachó y estiró tanto como pudo y sintió la piel de alguien.

Estiró al máximo sus dedos y sintió unos largos cabellos, y sonrió.

- ¿Estás bien? Responde, por favor…

- Mmm… ¿Kiki?

- ¡Mamá!

El pequeño pelirrojo sujetó tanto como pudo la manga de la ropa del dragón, lo único que alcanzaba, mas este se movió un tanto, pues estaba amarrado de la misma manera que Kora y se encontró con el niño.

- Mamá… tengo miedo.

- Shhh… todo va a estar bien…

Los presentes fruncieron el ceño extrañados. Hyoga fue el primero en recordar que en las vegas, cuando el niño los había encontrado había gritado "Ma" hacía Shiryu… tal vez ahora sabría por que.


Mientras tanto, en un lugar lejano y prohibido para la gran mayoría de los mortales. La paz se respiraba en el ambiente. El cielo era azul y el aire limpio. Los niños corrían felices rodeados de un brillo celestial, mientras sus padres acudían al servicio del gobernante de todo aquello.

Dentro de aquél palacio de inmensas proporciones, las musas jugaban y las ninfas paseaban decorando de flores las paredes, mismas que desaparecían detrás de sus pasos.

Una suave música se elevaba por el aire y dulces risitas irrumpían el ambiente.

Zeus, padre de los dioses estaba sentado en su trono, conversando calmadamente con su amada esposa, la cual reía tiernamente, como una madre. El dios se sentía feliz de estar a su lado, y mantenía sus dedos dentro de aquella capucha que mantenía el rostro de su mujer oculto. Ella era demasiado hermosa para que cualquiera la anduviera mirando.

- Mi señor…

Una voz le sacó de sus pensamientos y se giró, encontrándose con un joven de cabellos azulados, rizados a sus hombros el cual vestía una túnica y de sus pies brotaban dos pares de alas.

- Mercurio¿Pero que haces aquí?

- Mi señor, un mensaje para usted.

Zeus se puso de pié y tomó el pergamino, lo abrió y leyó el contenido. Sus ojos se abrieron grandemente.

- ¿Estás seguro de esto?

- Fue lo que me informaron, mi señor.

- Bien, mándalas llamar, ahora.

- Como usted ordene.

Hizo una marcada reverencia y se retiró. Hera se puso de pié y tomó la mano de su marido.

- Mi amor¿Qué sucede?

- Se está hilando de nuevo…

Los ojos de ella se abrieron desmesuradamente.

- E-es imposible… se ha mantenido intacto durante tanto tiempo.

- Lo se, pero las parcas afirman que la vida de aquél niño que engendró mi hermano Hades ha comenzado a desarrollarse una vez mas.

- Pero no es posible¡Sabes lo que sucederá!

- Si, lo se… pero, ellas afirman que se está recreando de tres hilos distintos. Un hilo mortal de bronce, uno de dios, y…

El silencio era profundo, y Zeus carraspeó enojado de que los presentes tuvieran su atención fija en él, así que se acercó y susurró al oído de su mujer.

Ella le escuchó y se apartó espantada.

- ¿Tres padres¡Pero eso no es posible!

- Lo es…

- ¿Madre?

La voz masculina de su hijo llamó la atención de la diosa, quien se giró a ver a su amado Apolo, quien caminaba junto a su gemela, Artemisa, esta, aunque de semblante preocupado por su madre, lucía verdaderamente radiante con su abultado vientre de cinco meses.

- Artemisa, hija mía.

La diosa se acercó a grandes pasos a la rubia y le tomó de ambas manos.

- Dime¿Lo has sentido? La nueva vida que se crea en la tierra.

- Yo… si madre, la he sentido.

Hera se abrazó preocupada.

- Pobrecilla, embarazada de un dios como Hades, es nuestro deber ayudarle.

- Pero madre…

- Llama a Ilitia, saldremos inmediatamente.

- Como desees, madre.

Artemisa dio la vuelta para retirarse, pero la mano de Apolo le detuvo.

- Yo iré, tu no estás en condiciones de…

- Apolo, por favor… no voy a romperme.

El dios hizo una mueca de disgusto. Ella sonrió y acarició su mejilla, besando después sus labios.

- Pobre hijo mío, tendrá un tío muy sobre protector.

- Umm, si al menos y tú marido estuviera cuidándote estaría tranquilo.

- Por favor Apolo, sabes que Ickarus está ocupado, después de todo, él ahora es un dios.

El pelirrojo suspiró.

- De acuerdo, ve por Ilitia… pero yo te acompañaré.

- Estoy de acuerdo.

Ambos dioses se retiraron galantemente, dejando a una diosa pensativa. Tenía que ayudar a esa chica, si su hijo tenía un padre mas además de Hades, todo se iba a poner muy feo… y cuando decía feo, estaba diciéndolo en serio.


Mientras tanto, en el Santuario, la locura se había apoderado de todos. Estaban verdaderamente cansados de tantas tonterías, y no tenía ni idea de cómo encontrar a los faltantes.

- ¡No tenemos rastros de sus cosmos, no sabemos quien fue, Waaaaa, me voy a volver loco!

- Calma Seiya, encontraremos una solución.

- ¡Oigan, oigan!

De repente, Aioria, quien había salido a tomar aire entró corriendo como loco, señalando desesperadamente al cielo.

- ¡Esto es demasiado extraño, vengan a ver!

Los caballeros salieron disparados al exterior del templo, y en efecto, el cielo comenzaba a oscurecerse de la manera más extraña. Un remolino de nubes negras se formaba rápidamente, y se escuchaban rayos como rugidos, mientras las luces que estos producían se impactaban en las baldosas del templo, destruyéndolas.

Todos temían a lo que estaba sucediendo, un viendo extremadamente violento empezó a soplar. Afrodita chilló cuando su cabello se revolvió sobre su cara, Aldebarán giró a verle y sintió un peligro inminente. Aprovechándolo distraído, le atestó un golpe detrás de la nuca, dejándolo prontamente inconsciente, y apenas teniendo el suficiente cuidado, lo lanzó dentro del templo de Athena. No lejos de la batalla que seguramente se les vendría encima, pero si oculto de los ojos de fuera quien fuera la visita.

Los caballeros se pudieron en posiciones de combate, pero muy adentro de ellos sentían temor. Era totalmente obvio que aquello tenía que ver con sus seres amados, pero ¿En que manera?

Una risa estridente les sacó de sus pensamientos, la voz les era totalmente desconocida, aunque Seiya reconoció muy vagamente la forma de reír, aunque en una voz diferente.

- Tontos, tontos, tontos… ¿Creen acaso que sus patéticos poderes son algo en contra mía?

Un caballo negro surgió de entre los espesos nubarrones y todos se quedaron boquiabiertos.

Sobre él venía una jovencita de no más de diecinueve años. El cabello largo y castaño con profundos ojos café oscuro. Vestía una túnica corta la cual apenas y cubría sus piernas. Unas sandalias de correas negras, y unas cuantas pulseras doradas en los tobillos. Y finalmente, vestía una capa roja con la capucha ida hacia atrás, amarrada sobre su pecho con cordeles dorados.

Milo frunció el ceño notablemente. Sentía conocerla, pero no sabía de donde.

Un relámpago golpeó un objeto en su mano, haciéndolo relucir. Ikki y Seiya abrieron los ojos de sobremanera al reconocer el tridente de Eris, diosa de la discordia.

- Dulces caballeros de Athena… ha pasado mucho tiempo.

- ¡Que quieres aquí!

- Hum…

Ella rió tranquila mientras abrazaba algo que llevaba oculto en su capa.

- No saben lo bueno que puede ser mi señor Hades con aquellos que le somos fieles.

- ¿Qué haces aquí?

- Es sencillo…

La diosa encarnada sacó de su capa algo que colgaba como un muñeco de trapo, lo sostuvo en el aire amenazando con tirarlo.

Los ojos de Máscara se agrandaron de golpe.

- ¡DY-CHAN!

La mujer rió estridentemente sacudiendo a la inconsciente niña.

- ¡Si, y del calabozo de donde saqué a esta hay muchos mas!

- ¡Pero como te atreves!

- ¡Silencio!

Gritó ella apuntándoles con su tridente y lanzándoles una potente descarga de energía la cual muy apenas y lograron esquivar.

- Tienen 24 horas antes de que empiece a asesinar a sus seres queridos¿Comprenden?

La diosa cargó de nuevo a la niña en sus brazos y rió de manera cruel.

- Si son inteligentes… lo que realmente dudo, supongo que me encontrarán.

- ¡Pero que es lo que deseas!

Gritó Máscara desesperado por ver la pierna de su hija colgando entre los pliegues de la capa roja.

- Es sencillo…

El caballero alado comenzó a elevarse y a perderse entre las nubes negras.

- ¡Quiero a la madre del hijo de mi señor Hades!

Y tras decirlo, desapareció entre una fuerte sinfonía de relámpagos, para que después, el cielo se aclarara lentamente.

Los caballeros se miraron sorprendidos.

- ¿Dijo lo que creo que dijo?

- ¡Pero si ya tiene a Shiryu!

- Tal vez…

Dokho se puso meditativo.

- Tal vez ella no sabe que ya tiene al elegido por Hades.

- Pero si lo descubre estaremos perdidos¡No dudará en matar a todos!

- Tal vez y podamos engañarla… debe haber una forma…

De repente, un quejido les hizo voltear, y detrás de una columna surgió Afrodita.

- Pero que pasó…

Todos le miraron de arriba abajo sorprendidos.

Saga esbozó una sonrisa triunfal. Ya sabían como distraer a la diosa Eris.


N/A: HOLA!

Muchas gracias por todos los mensajes¡Y ahora si, ya saben por que se han robado lo que se han robado, no?

La cosa se pondrá muy interesante!

¡GRACIAS A ZEN/KURAI POR LA CALIFICACIÓN, ESTAMOS ORGULLOSAS DE HABERLA RECIBIDO!

Por otro lado, aunque Ilitia es un personaje de la mitología griega que a nadie le pertenece, fue idea de Ramsin comenzar a usarla en fics, así que le pedí permiso de utilizarla.

¡Espero les haya gustado el capi, muchos besos y mil gracias por leer!

Atte.

Lady Gloria (see, see, va primero pero solo por que cumplió años) y Lady Grayson (la chica oscura y sobre protectora de su amiga)